— ¿Te gusta?

Alya y ella estaban viendo una película en su habitación, en una noche de chicas. Porque Marinette extrañaba la compañía de la morocha al ser ella la primera amiga que hizo en la escuela.

— Sí.

— ¿...Sabes de qué te estoy hablando, verdad?

— ¿...De la película?

Alya contuvo una risa y en cambio, le sonrió con picardía.

— Tal vez... pero yo hablaba de ya sabes quién, Mari.

Marinette frunció el ceño, pausando la película para mirar a su amiga. Un poco cansada y hastiada por la insinuación.

— Félix me gusta, pero como un amigo. Se los he dicho a todas pero están tan empeñadas en emparejarme con él y pensar cosas raras — suspiró, apretándose el puente de la nariz, volviendo su mirada al monitor —. ¿Acaso no podemos él y yo ser sólo amigos?

— Ya, ya lo siento~ — la abrazó por los hombros con una sonrisa entre divertida y culpable mientras Marinette la miraba de soslayo con hartazgo pero sin apartarla —. Lo siento por molestarte Mari, de verdad... Es sólo que...

— ¿Es sólo que qué?

— Es sólo que es difícil no poder evitar pensar que podrían estar saliendo por sus recurrentes interacciones y la química que despiden. ¡Lo digo en serio, Mari!

Vaya, era casi como si todos hubiesen olvidado tan rápido que él fue un imbécil con ella. Aunque tampoco los culpaba, incluso ella había olvidado fácilmente ese evento tras estar constantemente conviviendo con Félix e irlo conociendo de paso.

Y lo que podía asegurar con total confianza era que Félix era una persona seria, sarcástica, grosera e inteligente. Mientras que siendo Chat Noir era agresivo, calculador, un poco más tranquilo y confiable; y aún sabiendo que Félix Graham de Vanily y Chat Noir eran dos entes distintos, había ocasiones en las que Marinette veía cosas de Félix en Chat Noir y de Chat Noir en Félix.

Que si bien admite que le sorprendió y hasta impactó la primera vez, que Félix fuese Chat Noir pues no podía creer o convencerse de que fue él quien le dio aquellas palabras de aliento que necesitaba para cumplir la misión porque, ambos habían tenido un mal inicio. Tras hacer las paces y empezar una convivencia con él, lentamente comenzó a ver qué Félix no era una mala persona.

Sólo era una persona, como todas. Ni buena pero tampoco mala, por así decirlo, Félix estaba en un intermedio.

Porque si el blanco era ser bueno y el negro ser malo, entonces Félix era gris; fue ahí que Marinette aprendió la lección sobre no prejuzgar a alguien sin antes conocerlo a pesar de que la primera impresión fuese algo importante.

Pero sobre todo, que las personas no eran completamente buenas o malas.

Aunque, no sabría decir exactamente lo mismo de los asesinos seriales y demás criminales.

— ¿Hola? ¿Mari?

Marinette parpadeó, saliendo de sus pensamientos para mirar con una ligera sonrisa a Alya.

— Bueno... Félix se convirtió en un amigo muy importante para mí, si te soy sincera — rascó su cabeza, pensando por unos segundos la idea que quería transmitir con sus palabras —. Me gusta su compañía porque me hace sentir cómoda y también me divierto cuando nos hacemos bromas o nos molestamos. Además de que, me interesa y llama mi atención lo que tiene que decir o la forma en la que ve las cosas... Porque yo podría ver algo de color rojo y él podría verlo de color gris y así sucesivamente — su mirada se suavizó notablemente mientras hablaba de él, o de eso se dio cuenta Alya. La pelinegra dirigió su mirada a sus manos —... Suena extraño pero, de alguna manera siento que ambos podemos congeniar en cualquier cosa que queramos hacer. Y... también creo que los dos influimos en el otro, aunque tal vez, sea él quien más influya en mí. No lo sé — rió brevemente, cerrando los ojos.

— Wow... No sabía que su lazo era así de fuerte — expresó sorprendida la periodista amateur, sosteniéndose el mentón en un gesto pensativo —. Estoy casi segura de que ustedes dos podrían ser almas gemelas... o tal vez sí son almas gemelas tú y Félix.

— ¿Almas gemelas? — conocía la definición de lo que era, pero estaba acostumbrada a escuchar esa expresión en las parejas. En lo que a noviazgo y matrimonio se refería, específicamente.

— Exactamente — la mirada confundida e interrogante de Dupain-Cheng la hizo reír —. Sé qué cuando todos escuchamos Almas gemelas pensamos en que se reduce meramente a parejas de novios o esposos pero no es del todo así. Verás, en Almas gemelas también podemos englobar a los amigos o a dos personas que por obra del destino terminaron topándose en el camino del otro — terminó encogiéndose de hombros, con una sonrisa ladina mientras miraba a su mejor amiga —. Pero no te juzgo por no saberlo, muchos al escuchar Almas gemelas piensan mayormente en parejas que en buenos amigos.

Marinette volvió a sonreír.

— Estás bien informada del tema, eh.

— Pues aunque lo mío no sea lo del romance como Rose, me gusta investigar para saber y conocer para que no me engañen. Además de que ser periodista se trata de eso, de investigar para mostrarles la verdad a las personas.

— Serás una gran periodista, estoy segura de ello.

— Sí... también hay algo que se está comentando mucho — sacó su celular del bolsillo de su pantalón, prendiéndolo para luego meterse en sus redes sociales.

— ¿Sobre qué?

— En eso estoy... — mordió su lengua ligeramente, concentrándose para finalmente sonreír y mirar a su amiga —. Aquí está — le pasó el celular, el cual Marinette tomó con curiosidad.

Era una publicación de un grupo de fans de los héroes Ladybug y Chat Noir, que si bien eran de gran apoyo para ellos. En ocasiones, ninguno estaba de humor para lidiar con ellos o a veces, había fans obsesivos y radicales que también llegaban a ser una rica fuente de Akumas; claro que, al final del día terminaban siendo sermoneados por ella y Chat Noir.

Aunque Chat Noir era quien más duro los reprendía de los dos. Pero por alguna razón que todavía no se explicaba, su número de fans aumentaba.

Y conteniendo una risa, recordó lo que alguna vez le dijo en una de sus patrullas nocturnas.

«Estoy casi seguro de que las personas que son fans de Chat Noir son unos masoquistas. Porque en vez de decepcionarse porque su héroe los regañó o asustarse porque Chat Noir es agresivo en sus ataques cuando son akumatizados, se emocionan... Realmente me preocupa su salud mental.»

— ¿Querías enseñarme una publicación que habla sobre lo mucho que ama y adora a Chat Noir, Alya?

— ¿Qué? ¡No! ¡Baja a la siguiente publicación, Mari!

— Ya, ya — sonrió risueña, acatando las instrucciones de Alya.

Tal vez no debió haberlo hecho, pero fue tarde.

Y únicamente pudo reprimir una mirada de incredulidad ante la pregunta que estaba escrita en letras mayúsculas y decía:

¿CHAT NOIR Y LADYBUG PAREJA?

Aunque lo que más la sorprendió fue el hecho de ver fotos de ella junto a Félix, siendo sus alter egos, juntos en esos momentos luego de enfrentar a los Akumas, pasando el tiempo y el rato. Y el miedo comenzó a crecer en su corazón.

¿La estaban acosando a ella y Félix siendo Chat Noir y Ladybug?