Tal vez era algo que debió haber esperado que sucediera cuando se convirtió en la aclamada heroína Ladybug. Porque ciertamente, el ser un héroe era técnicamente lo mismo que ser una celebridad.
Sería conocida en París y al ser la salvadora y protectora de los Akumas, claramente las personas depositarían su confianza y fe en ella.
Lo cual daría pie a qué hubiera personas que se convirtieran en sus fans y admiradores. Lo normal en una figura pública.
Y Marinette no tenía problemas con el hecho de tener fans o ser conocida, puesto que había llegado a firmar autógrafos, tomarse fotos y asistir a algunas entrevistas junto a Chat Noir. Quién también tenía sus fans y reconocimiento.
Lo que generaba conflicto y le disgustaba, era el hecho de que hubiese fans radicales u obsesivos con ella. Que eran chicos de su edad o hasta adultos.
Y no podía simplemente restarles importancia pues estos llegaban a ser akumatizados o a crear Akumas; y aunque los que fueran akumatizados fuesen sermoneados por ellos o que el culpable pidiera disculpas tanto a la víctima como a los héroes de París.
Lo cierto era, que no todos se calmaban. Y aunque esto sólo les daba más trabajo a ellos, Félix le había dicho que por más que les dieran el sermón o los regañaran muchos de ellos seguirían igual; haciendo las mismas cosas, las mismas acciones y causando los mismos problemas.
Y que hablar con ellos, era una pérdida de tiempo. Que con una vez era más que suficiente.
Algo que Marinette tuvo que aceptar con resignación.
Aunque lo que nunca iba a poder soportar, era el hecho de que estaba siendo acosada y hasta cierto grado, perseguida. Lo que comenzaba a generar ansiedad en ella y temor.
Pues, si se llegase a descubrir su identidad... ¿Entonces sería acosada siendo Marinette también?
— No entiendo por qué te sorprende si desde que te volviste Ladybug, era obvio que ibas a recibir ese tipo de atención — fue lo que le dijo Félix siendo Chat Noir, acostado en medio de su cama con una expresión cansada y con la chica en sus brazos.
Pues sólo a Marinette se le ocurrió llamarle a media noche cuando claramente una persona normal estaría durmiendo. Y aunque no podría considerarse "normal", lo cierto era que él estaba durmiendo tan cómodamente en su cama hasta que el tono de su celular sonó.
Y molesto, tanto por ser despertado a media noche como por haber olvidado ponerlo en silencio el celular se levantó y tomando el celular contestó.
Y mentiría si el tono de voz de Marinette, temeroso no le preocupó y le despertó un poco más. Por lo que, terminando la llamada con ella con un «Voy para allá», despertó a Plagg y activó su transformación.
En el trayecto a casa de la chica, se cercioró de no haber sido visto y cauteloso, ingresó en la habitación de Marinette. Siendo recibido con un abrazo desesperado, al cual correspondió.
Para luego cargarla cuál princesa al mismo tiempo que Marinette rodeaba su cuello con sus brazos y escondía su rostro en su pecho, y dirigirse hacia donde estaba su cama y echarse con ella en silencio.
Fue paciente y en lo que esperaba a que ella se tranquilizara, se dedicó a peinar sus cabellos con sus dedos enguantados. Para reconfortarla y también, para mantenerse despierto.
Después de un rato, Marinette habló. Primero, pidiéndole disculpas por llamarlo tan tarde en la noche (disculpas que él ignoró) para luego suspirar y contarle lo que la tenía tan inquieta y ansiosa.
Que eran sobre los fans radicales y obsesivos.
— Lo sé... pero... es sólo hasta hace dos días que caí en cuenta de lo que ese tipo de atención genera.
— Mi primo también ha recibido ese tipo de atención y no sólo es, también cartas bastante preocupantes junto a cosas extrañas... ¿Y sabes qué me dice?
— ¿Qué te dice?
— "Es parte del trabajo, Félix"... y me lo dice con una sonrisa tan tranquila que no puedo evitar sentirme mal por él — suspiró, mirando al techo, decaído —. No sólo fue encerrado en su propio hogar como una prisión y privado de muchas cosas que un adolescente normal haría... sino también, tiene que soportar ese tipo de cosas. Y aunque pudiera usar mi influencia como Chat Noir, las cosas serían las mismas... Pero bueno, él tiene que mantenerse al margen porque es la cara de la marca Agreste y es su trabajo.
Marinette sabía sobre Adrien de lo que a veces llegó a contarle, siendo Chat Noir y Ladybug como siendo Marinette y Félix; notando el pequeño rencor que Félix le tenía a su tío por las acciones que tomó con respecto a su primo.
Y aunque ella y Adrien no hablaban mucho, en ocasiones salía a relucir su inocencia con respecto a ciertas cosas que resultaban tan banales para ellos como salir con amigos o comer comida de afuera en cafés o puestos ambulantes.
Sin contar que la condición que se le impuso a Adrien para poder ir a la escuela, era que Félix debía estar ahí también y que Gorila, el guardaespaldas, los llevara y recogiera de la escuela.
— Oh, no te conté pero mi primo ya sabe que soy Chat Noir.
— ¿Qué?
— Se coló una noche en mi habitación y cuando regresé de patrullar contigo, bueno, me atrapó.
—... No pareces muy afectado por eso.
— Es Adrien, así que no me importa. Además de que él me cubre cuando tengo que ser Chat Noir para salvar el día.
— Confías mucho en él.
— Es de mis personas importantes y favoritas. Aunque luego me obligue a ver animes de Romance Escolar con él, luego de su apretada agenda.
— ¿Te gusta el anime, Félix?
— Es entretenido — admitió, encogiéndose de hombros un momento. Marinette levantó su cabeza, mirándolo con interés.
— ¿Y qué te gusta ver?
— Mmm, un poco de todo... aunque me gusta más los que son de peleas y sangrientos — sonrió de lado, mirando a los ojos a Marinette —. Se nota, ¿Verdad?
— Me lo esperaba — sonrió con obviedad —. Sólo espero no hayas usado ninguna de esas técnicas cuando peleamos contra los Akumas.
— ¿Qué te hace creer que no lo hice?
Marinette bufó sonriendo, levantándose de la cama para estirarse y desentumirse.
— Te ves mejor.
— Bueno... sigue sin gustarme la idea de qué siendo Ladybug seré acosada y eso pero... es parte del trabajo, al menos hasta que derrotemos a Hawkmoth y recuperemos el Miraculous que robó.
— Así es... ahora, procedo a retirarme — se sentó en la cama con la intención de levantarse e irse.
Y pudo haberlo hecho, de no ser porque Marinette volvió a abrazarlo. Reteniéndolo en su lugar.
— Marinette...
— ¿...No puedes quedarte un poco más?
— No.
— Por favor...
— No.
— Félix...
— Marinette, ya es tarde y quiero dormir en mi cama. Sin contar que soy un chico y tú estás en pijama, y se nota que no estás usando sujetador — sonrió divertido al sentirla apartarse y ver cómo se abrazaba a sí misma con un rubor en las mejillas. Se levantó y antes de irse le revolvió el cabello, yéndose en silencio.
Marinette luego de unos minutos, se dejó caer en su cama, hundiendo el rostro en uno de las almohadas que usaba para dormir.
Agradeció que Tikki no se haya asomado a verla o le hubiese preguntado lo que le pasaba.
Pues, ¿Cómo decirle que por un momento se le olvidó que Félix era un chico y que ella no estaba usando sujetador porque estaba en pijamas?
— Qué vergüenza — murmuró contra la almohada, ruborizada no sólo por lo que pasó hace unos momentos atrás.
Sino también porque su almohada tenía el aroma a Félix y eso, le encantó.
