Los planes de Marinette de almorzar con Félix en el receso se vieron interrumpidos cuando el primo de este, Adrien la interceptó en el camino; tomando su muñeca y preguntándole con una sonrisa amable y casi tímida, que si podían comer juntos.

Algo que se le hizo extraño a Marinette, pues ninguno había hablado realmente. Sólo habían intercambiado saludos y cruzado algunas palabras cuando hacían trabajos grupales en el salón. Cómo esa vez en la que Mylène fue akumatizada, cuando ellos iban a presentar una obra en la clase.

En esa ocasión se asustó bastante cuando Chat Noir y Horrificator estuvieron por herirse seriamente, y la manera que tuvo ella para intervenir fue cantando la canción compuesta por la misma Mylène con ayuda de sus otros compañeros.

Recuerda no sólo el inicio de la relación de Mylène e Iván como novios, sino también la sonrisa extasiada y la mirada emocionada de Chat Noir durante su pelea con Horrificator.

Y cuando ambos se alejaron de los demás, antes de que su transformación se acabase (la suya en este caso), le preguntó si se había divertido luchando con Horrificator.

«Por supuesto que me divertí, Ladybug. Si hubiera querido acabar con Horrificator rápidamente, lo hubiera hecho... Sé que estuvo mal lo que hice pero no me arrepiento, sinceramente.»

Esas fueron las palabras de Chat Noir, Félix, quién sonreía divertido. En una sonrisa dónde enseñaba los dientes.

Sonrisa que le hizo sonreír levemente, aunque no debería.

Pero regañarlo, no serviría de mucho. Lo había intentado antes en otras ocasiones, siendo infructuoso.

Y cuando le dijo que no se excediera para la próxima, un «No te prometo nada» fue todo lo que obtuvo.

Parpadeó, saliendo de sus recuerdos. Enfocándose en el presente, mirando a Adrien a los ojos quién obviamente esperaba por su respuesta.

— Uh... Sí, está bien — accedió con una pequeña sonrisa.

— Gracias, Marinette y... perdón por retenerte así — se disculpó, soltando su muñeca y llevándose una mano a la nuca, apenado.

— Oh no, no te preocupes. Digo, sí me sorprendió pero no pasa nada — aseguró, restándole importancia al asunto con una sonrisa.

Si bien tenía la imagen de Adrien como alguien afable y servicial, además de educado como había demostrado ser. E ingenuo, como notó en algunas ocasiones (sumando a ello por lo que Félix le había contado, a veces).

Adrien era diferente a Félix, de eso estaba segura.

Y aunque el chico no le desagradaba o molestaba. Definitivamente, prefería la compañía de Félix; de todos los chicos de su salón, claro.

Pero darse la oportunidad de conocerlo no le haría daño, ¿Cierto?

— La verdad es que hay algo que quería preguntarte... ¿Te molestaría mucho si lo hiciera?

Ellos estaban comiendo en una de las bancas frente a la cancha, solamente los dos.

Marinette lo miró con una ceja arqueada, intrigada. Dándole un mordisco al sándwich de jamón y queso.

— ¿Cuál es la pregunta?

— N-No es con mala intención, ¿Sí? Sólo... Sólo estoy curioso.

— ¿Sí...?

Adrien se aclaró la garganta, cohibido. Antes de volver a mirarla y preguntar, un poco más tranquilo —: De casualidad... ¿Te gusta mi primo?

Marinette tosió pedazos del sándwich con el cual casi se atora por la repentina pregunta. O mejor dicho, porque no se esperaba esa pregunta de parte de Agreste.

— ¿Estás bien? ¿Quieres agua? — preguntó preocupado Adrien, pasándole el termo rosado el cual Marinette tomó y tras una última respiración para calmarse, abrió el termo y tomó un buen trago de agua. Los orbes esmeraldas del chico reluciendo de la culpa y arrepentimiento —. Lo siento mucho, no era mi intención... de verdad, lo siento.

—... No, no pasa nada — se pasó una mano por los labios, secándose —. Fue mi culpa por reaccionar de esta forma... lamento que hayas tenido que ver este patético lado mío — se disculpó, mirando hacia otra parte, apenada.

— No, no, no. No es patético en absoluto, eh, creo que te tomé por sorpresa...

— Sí, yo también lo creo... Pero ¿Por qué la pregunta?

— Bueno, quería conocer mejor a la persona que acapara a mi primo.

— ¿Y-Yo acaparo a Félix?

— No te lo tomes a mal, pero eres con quién él pasa más tiempo — las mejillas de la chica enrojecieron —, y... debo decir que estaba celoso por ser dejado de lado.

— No eres dejado de lado... Félix...

— Lo sé. Sé que soy alguien importante para él, me lo ha dicho y le creo — le aseguró, con una sonrisa serena —. Aunque no lo parezca, Félix realmente se preocupa por los que le importan y es capaz de hacer cualquier cosa si los lastiman o si se meten con ellos... Puede verse serio o que nada le afecta y ser agresivo cuando quiere pero Félix también es un ser humano. Y también tiene sentimientos que pueden ser heridos — miró al cielo, recordando fragmentos de su niñez junto a su primo cuando su mamá estaba con ellos —. Pero nunca va a mostrar su lado más vulnerable... Es... difícil verlo llorar o mostrarse herido. Siempre lo oculta fingiendo indiferencia o siendo agresivo.

— ¿...Por qué me cuentas todo esto, Adrien?

No le molestaba saber más sobre Félix, pero si le intrigaba el porqué le estaba contando estos pequeños detalles que eran importantes.

— Porque Félix confía en ti, y eres importante para él. ¿Sabes lo que significa eso, Marinette? — sonrió un poco más ante su silencio —. Que nosotros podemos lastimarlo.

Marinette la miró perpleja.

— Lo que nosotros podamos decir u opinar, puede llegar a lastimarlo o puede darle importancia a nuestras acciones... No quise dar a entender que podemos lastimarlo o herirlo adrede.

Marinette suspiró aliviada —. Por un momento, lo malinterpreté.

— Félix es mi primo y lo quiero mucho, nunca lo lastimaría a propósito — su mirada se enserió al igual que su semblante —. Sólo un imbécil haría eso.

— Sí, en eso tienes razón — mentalmente anotó no hacer algo o decir algo para molestar a Adrien. Pues por muy amigable que se viera, le dio un poco de miedo verlo serio.

— Y... también quería disculparme por lo que pasó el primer día de clases — cambió de tema y semblante, suspirando culpable —. Félix exageró y se comportó como un idiota.

— Está bien, eso ya pasó y sinceramente, ya casi no recuerdo eso — le restó importancia Marinette con una sonrisa calmada —. Me pidió disculpas y pues, dejamos de lado ese mal comienzo.

— Félix no es malo, sólo...

— Lo sé, lo sé. Félix es como cualquier persona, tiene errores y defectos.

— Así es... Marinette.

— ¿Mmm?

— Todavía no respondiste mi pregunta.

— ¿Qué pregunta? — se hizo la desentendida, comiendo su sándwich.

Adrien la miró ceñudo.

— Fingir demencia no te servirá de mucho.

— No sé a qué te refieres...

— Si no dices nada tomaré tu silencio como un "Sí".

Ahora fue Marinette quién frunció el ceño.

¡Lo que me faltaba! Ahora hasta su primo cree que Félix me gusta de esa forma — pensó, reprimiendo un suspiro. Mordiendo con frustración lo que quedaba del sándwich antes de contestar con la boca llena —. Sólo somos mejores amigos.

Adrien hizo un mohín, decepcionado por la cortante respuesta de Dupain-Cheng.

— A mí no me hubiera molestado que fueses mi cuñada.

Y Marinette sólo se cruzó de brazos, ignorando el murmullo lastimero de Adrien.


Nota: Marinette y Félix no se gustan todavía en ese sentido. Todavía no, pero espero y más adelante sea así.