Félix es el primero en entrar tanto a la habitación donde estaba aquel hombre de mayor edad como en el campo de visión de este, y después Marinette quien miraba de vez en cuando a Graham y al hombre sentado.
Y quienes rompen o terminan con el silencio son Plagg y Tikki, al salir de donde suelen transportarse y esconderse (de la mochila y bolsita respectivamente) para saludar al Guardián.
Marinette sonríe levemente al ver cómo Tikki le regaña por saludar tan casualmente al maestro Fu y Plagg sólo le resta importancia aunque al final, termina saludando al mayor con el debido respeto. Quién únicamente le sonríe y le asegura al Kwami que todo está bien.
Esto tranquiliza más a Marinette.
— Bienvenidos, Ladybug y Chat Noir. Los estaba esperando — Fu señala con una mano los cojines —, por favor, siéntense.
Marinette tira ligeramente de la mano que Félix aún está agarrando, haciendo que la miré. Y aunque aparentemente se vea serio, ella puede ver un poco de consternación en su mirada.
Consternación que no entiende por el momento pero de la que pronto tendrá conocimiento.
Ella le sonríe tranquila, transmitiéndole con la mirada que «Todo estará bien, estoy aquí contigo» al mismo tiempo que le da un ligero apretón en su mano para darle confianza y seguridad.
Cosa que parece funcionar, pues Félix termina por suspirar ligeramente y toma asiento al mismo tiempo que ella.
Y aunque no debería sorprenderse, Félix todavía no suelta su mano.
Pero lo peor, es que ella no debería estar pensando en eso. No cuando están por hablar con el Guardián de los Miraculous y tener una conversación importante también.
Por lo que decide aclararse la garganta y empezar a hablar, ser ella quien tome la iniciativa pues Félix no parece querer hacerlo y también, quiere dejar de pensar cosas extrañas.
— Nosotros... Nosotros vinimos aquí a devolverle este libro — Félix se lo da en silencio (con la mano que tiene libre) y ella lo tomó, echándole un pequeño vistazo a la cubierta antes de dárselo a Fu. Quien lo toma con un pequeño asentimiento de cabeza —. Tikki me dijo que, era un libro muy importante y que deberíamos devolverlo cuanto antes... Y también... fue Félix quien, eh, lo encontró.
Fu dirige entonces su mirada hacia el rubio, quien inspira antes de hablar. Enseriándose.
— La verdad es que quiénes lo encontraron primero fueron mi primo y Plagg, en la oficina de mi tío — explica, mirando atentamente al adulto mayor —... Lo cual me hizo sospechar que probablemente, mi tío esté involucrado en esto de los Miraculous. Y posiblemente también, con Hawkmoth y el robo del Miraculous de la mariposa y el pavo real.
— ¿Estás diciendo que tal vez...?
— Sospecho que mi tío, Gabriel Agreste es Hawkmoth — Marinette cerró la boca y calló completamente, mirando impresionada a Félix quién parecía no titubear en su declaración —, o más bien, yo creo que él es Hawkmoth.
Fu acarició su barbilla, meditando en lo dicho por el chico. Mirándolo de vez en cuando hasta que finalmente pudo formular una pregunta —. ¿Y por qué lo crees así, Chat Noir?
— No puede ser una simple coincidencia. Y entre más lo pienso, más sentido tiene porque... Eso explicaría el cautiverio y sobreprotección que mi tío tiene con mi primo, el porqué casi siempre está ausente y con la información que Plagg me brindó al principio — se rió ligeramente al recordar que eso fue a base de chantaje —, que al usar el Miraculous de la mariquita y del gato a la vez, además de ser una de las transformaciones más poderosas, esta es capaz de conceder un deseo — suspiró, sonriendo a medias —. Y yo creo... que sí Gabriel Agreste es Hawkmoth, la razón por la que tanto quiere esos Miraculous, es porque él quiere... quiere a mi tía Emilie, devuelta.
— ¿...Qué le sucedió?
— No conozco los detalles y tampoco estoy seguro de que Adrien lo sepa, pero escuché de mi mamá que su hermana estaba enferma. Gravemente enferma.
No necesitaba decir más, pues se entendía lo que pasó.
Emilie no logró recuperarse y murió.
Marinette tragó pesado, apesadumbrada —... Lo siento.
— Ha pasado tiempo desde eso, no te preocupes Mar — le tranquilizó Félix, acariciando el dorso de su mano en consuelo. Volviendo a suspirar al retomar el tema —... El caso es, que mi tío quiere los Miraculous para pedir que mi tía Emilie regrese pero sí él lo hiciera...
— Probablemente sea tu primo quien desaparezca en su lugar — completó la frase Fu, asintiendo —. Ese sería el precio a pagar.
Félix frunció el ceño y apretó los dientes, mirando sus propias piernas flexionadas —. Si mi tío hiciera eso, lo mataría.
— ¡Fél!
— Detesto desde el fondo de mi corazón a mi tío por lo que ha hecho con Adrien, Mar — sus esmeraldas estaban visiblemente furiosas. Mirando que estremeció a la fémina —. Deja encerrado a mi primo en su casa para "protegerlo", luego lo deja de lado y nunca hablan más allá de las cosas que Adrien tiene que hacer como lecciones de piano, esgrima, de chino o sesiones de fotos como modelo. Y entiendo que hay cosas que Adrien no puede hacer como modelo e imagen de la marca de mi tío pero hay varias cosas que le ha prohibido y que un chico de nuestra edad hace — su ira lentamente se tornó en tristeza e impotencia —... Y si no fuera porque yo estoy aquí... Adrien seguiría solo, seguiría estando en su jaula... Y... Y yo le quité la única oportunidad que tenía para poder experimentar la libertad.
Marinette se asustó cuando Félix dejó de tomar su mano. Sintió su pecho apretarse cuando él soltó su mano y más cuando la miró disculpándose.
¿Por qué estás disculpándote?
Fue la pregunta que anheló decir pero que se quedó atascada en su garganta.
— Se suponía que mi primo sería Chat Noir, fue a él a quien le entregaron el Miraculous. Y yo lo robé de su habitación, ese día cuando él fue a la escuela por primera vez... Yo tomé el lugar que no me correspondía — sonrió de medio lado, entristecido —, pero no puedo decir que me arrepiento de haberlo hecho — miró al maestro Fu —. Y he tomado una decisión... Cuando derrotemos a Hawkmoth, recuperemos los Miraculous robados, renunciaré a ser Chat Noir.
