No sabía que la entristecía más realmente.

Si el hecho de haberse enterado de que Félix no había sido originalmente elegido para ser Chat Noir, su compañero de equipo.

O su decisión de renunciar a ser Chat Noir luego de derrotar a Hawkmoth.

Estaba triste y el sólo recordarlo, le dolía. Y la hacía esconderse bajo las sábanas mientras abrazaba una almohada.

Pero más le entristecía que Félix empezó a guardar su distancia, tanto en la escuela como en las peleas contra los Akumas o patrullando.

En la escuela eran tan pocas veces o nulo el que se hablaran. Haciendo qué pasara más tiempo con Alya y las demás, y mirándolo a la distancia o furtivamente, veía a Félix con Adrien, algunas veces con Nathanaël y Alix o incluso hablando con Chloé.

O hasta con Lila.

Lo que hacía que apretara las manos tan fuerte, que sus nudillos se ponían blancos. Y cuando se daba cuenta de lo que estaba haciendo o de qué estaba enojándose, respiraba hondo y se tranquilizaba; recordándose a sí misma que si se molestaba podría ser víctima de un Akuma, lo cual sería perjudicial.

Tanto para ella como para la ciudad.

Y lo que pasaba en los combates contra los Akumas, era que su trato era profesional. Ninguno metía asuntos externos al trabajo (que era vencer a los Akuma), limitándose únicamente a hacer una estrategia para derrotar al Akuma de turno.

Y su trabajo en equipo seguía siendo excelente, pese a que notaba que la fuerza que empleaba Félix era mayor a la de antes. Intuyendo que tal vez, estaba sintiéndose igual que ella y que este, era una forma de desahogarse.

Pero no podía decirle nada pues, apenas terminando el trabajo, él se retiraba. Sin despedirse y sin mirar atrás; lo que la frustraba y la hacía suspirar y resoplar, mientras se cruzaba de brazos y nuevamente se decía que debía calmarse.

Animándose a sí misma que en la patrulla de la noche, podría acercarse y hablar.

Lo cual, no pasaba porque Félix distribuía las zonas que patrullarían y que le reportaría cualquier disturbio por medio del comunicador del bastón. Y cuando ella trató de llamarlo por su nombre, no de héroe (antihéroe) sino por su nombre de civil, Félix.

Él siempre le decía —: Enfócate en tu deber, Ladybug.

Siempre recalcando el nombre de su alter ego, como un regaño. Ignorándola cuando volvía a intentar llamarlo o pasando de ella.

Y entonces, Marinette desistió al final. Dejando de buscarlo y hablar, haciendo lo mismo que él hacía con ella: ignorarlo y limitándose a hablar con él cuando fuera necesario.

Teniendo que guardarse sus ganas de querer ir hacia donde él estaba, gritarle por alejarse sin considerar sus sentimientos y dejarla sola.

Hacerla sentir sola.

Hacerla sentir triste.

Y... hacerla sentir tan rara por su ausencia y lo que estaba haciendo.

— Estoy harta de todo esto — suspiró exhausta, tomando asiento en una de las bancas vacías del parque —... ¡Es un estúpido! ¿Por qué de repente se le da por alejarse y no decirme nada! ¿QUÉ ACASO NO CONFÍA EN MÍ!

— Disculpa...

— ¿QUÉ?

La persona al otro extremo de la banca la miró con asombro y tal vez, un poco asustado por exabrupto. Únicamente cuando Marinette volvió a sus cinco sentidos, regularizando su respiración y parpadeando, cayó en cuenta sobre lo que había hecho e inmediatamente pidió disculpas.

Un tanto exageradas, que hicieron reír levemente al individuo.

— Tranquila, está bien, yo me disculpo por haber interrumpido en un mal momento.

— N-No, no fue nada de eso te lo aseguro... Es sólo que... estoy muy frustrada — se dejó caer en la banca de nuevo, suspirando.

— Puedes contarme, si eso te hace sentir mejor — le brindó una sonrisita amable, deteniendo sus acciones para prestarle atención. Marinette lo miró con algo de duda —. Prometo únicamente escuchar y no decir nada.

— Yo... no quiero importunar — miró el estuche y después al chico, apenada —, de verdad...

— No lo haces, después de todo, soy yo quien decidió escucharte. Porque todos hemos querido que nos escuchen cuando algo nos aqueja o agobia.

— Sí, tienes razón... La verdad es — tomó aire y después lo dejó ir —, que un amigo muy especial... luego de cierto acontecimiento... empezó a alejarse sin decir nada y me frustra porque creo que él piensa que yo me siento traicionada o que no lo puedo perdonar pero... ¡Pero nunca podría odiarlo! Digo, cuando nos conocimos sí sentía que podía odiarlo pero luego de que se disculpara y me dejara acercarme pues, ya no quise odiarlo — Marinette miró su regazo, jugando con sus dedos —. Eventualmente nos hicimos amigos, construimos una confianza inquebrantable y él se volvió muy importante para mí y yo para él... Puedo decir que lo considero mi mejor amigo, mi mayor confidente y un gran apoyo... Quiero decirle lo mucho que él significa para mí y que yo nunca podría odiarlo por lo que hizo porque... — un calor en su pecho empezó a manifestarse y parte de ese sentimiento cándido, la hizo sonreír —, porque me gusta. Me gusta cómo es, me gusta como me trata, me gusta la confianza que me tiene y el cómo nos llevamos, me gusta saber que soy importante para él y cómo me hace sentir a su lado... Eh... ¿E-Esto significa que estoy enamorada de él?

El chico sonrió entre divertido y enternecido, cerrando los ojos mientras cubría ligeramente sus labios y asentía.

Marinette se cubrió el rostro, enrojecido. Avergonzándose al sentir su ritmo cardíaco aumentar y la punta de sus orejas calentarse.

— ¿Es la primera vez que esto te pasa?

—... Yo... A-Admito que me han llegado a gustar otros chicos p-pero ¿E-Enamorarse? C-Creo que es demasiado...

— Tal vez — concordó él, encogiéndose de hombros. Mirando al cielo despejado sobre ellos, sonriendo ligeramente —... Creo que te envidió un poco por eso.

— ¿P-Por qué?

— Por tener a alguien especial... Pero ahora que sabes lo que sientes por él y también, lo que quieres decirle con respecto a su problema, ¿Qué harás?

Marinette lo pensó, muy seriamente. Quitándose las manos de la cara en el proceso mientras pensaba.

Frunciendo el ceño con determinación.

— Lo golpearía, luego le exigiría que me escuchara y después le diría todo lo que pienso. Aunque deba atarlo o arrastrarlo.

Luka pensó en lo extraña y graciosa que era esta chica, que sí no mal recordaba era compañera de clase de su hermana.

— Gracias por escucharme...

— Luka, Luka Couffaine.

— ¿Eh! ¡Eres el hermano de Juleka! ¡D-Disculpa por no haberte reconocido antes!

— No pasa nada, de verdad — le restó importancia Luka, levantándose de la banca a la vez que se colgaba el estuche al hombro —. Y también, espero puedas resolver tu problema con él. Fue un placer ayudarte y hablar, nos vemos Marinette.

Se despidieron, y cuando Marinette se quedó sola por un momento se preguntó cómo haría para hablar con Félix.

— Tal vez deba atarlo a la punta de la Torre Eiffel esta noche cuando patrullemos — murmuró antes de irse a casa.


Nota: Bien, Marinette ya admitió que le gusta Félix y también introduje a Luka en la historia. No como lo hizo la serie, sino a mi estilo Bv

Y no, Luka no se va a enamorar de Marinette. Y si fuese así, Marinette de plano le diría que no porque le gusta Félix xD (así de simple, sin tantos rodeos o complicaciones). Es que... sí fue feo el cómo quedó Luka, como una persona sin amor propio pero bue', ese es el canon y este es mi canon (?).

Y ahora, toca ver qué pasará con Félix jsjs.