Cerró la ventana con cuidado luego de ingresar a su habitación, suspirando mientras la transformación se deshacía y Plagg se dirigía al ya puesto, plato de queso Camembert en silencio.

Félix caminó hasta su cama, tumbándose en esta, cubriendo sus ojos con el antebrazo. Plagg lo miró en silencio, entre curioso y confundido.

— ¿Y ahora qué te acompleja, niño? — preguntó antes de tragarse un trozo de queso, únicamente recibiendo silencio de su parte —. Creí que estarías más aliviado y sobre todo, feliz.

— ¿Feliz...? — bufó ligeramente antes de sonreír irónico —. Es gracioso que lo digas, cuando mi nombre significa «aquel que se considera feliz o afortunado».

— Ya, ¿Y te consideras así?

—... En estos momentos yo... me siento perdido — inspiró antes de animarse nuevamente a hablar, a ser sincero —. Estaba realmente agobiado por perder mi amistad con ella y tenía miedo de que pensara mal de mí, y... sí, me alivia que ya no estemos distanciados pero ahora... ahora...

— ¿No será que te da miedo saber que te gusta esa niñita? — preguntó con una sonrisa maliciosa viendo cómo Félix se sentaba de golpe en la cama, mirando en su dirección. Plagg cubrió su boca, ocultando su risa.

— No es así.

— Niégalo tanto como quieras mocoso, pero en el fondo sabes que es verdad — le dio una mordida a otro pedazo de queso que tomó, sin borrar su sonrisa —. No es la primera vez que veo un caso como el tuyo; enamorarse es más común de lo que piensas y nadie elige estarlo, sólo pasa.

Félix sonrió burlón, recargando su mejilla en su mano —. ¿De verdad? No lo sabía.

— Pues claro que iba a saberlo, soy tu Senpai, después de todo.

Félix soltó una risita silenciosa —. ¿Mi Senpai?

— Adrien dijo que así se le dice a los que son un superiores a ti o están en un nivel superior. Y por supuesto, yo estoy varios niveles arriba de ti niño rubio — lo señaló con el pedazo de queso —. Soy tu Senpai y como tal, me debes más respeto.

Félix rodó los ojos, sonriendo —. Eres tan influenciable, que no me sorprende que Adrien te haya convencido de ver anime con él. Sobre todo si había Camembert de por medio.

— Bueno... es que sus dibujitos... no están tan mal — desvió la mirada, mordisqueando el queso —, y pues... el rubiecito sabe negociar, no como tú qué andas chantajeando.

— Desconozco de lo que me hablas — se levantó de la cama, encendiendo la lámpara de noche para después tomar su celular. Plagg bufó, mirándolo indignado. Félix suspiró —... Pero por esta vez, te daré la razón.

Me da miedo ser muy consciente de Marinette.

—... ¿Y qué planeas hacer? ¿Alejarte de nuevo?

Félix frunció levemente el ceño, sin apartar la vista de la pantalla. Mirando el contacto de Marinette, antes de volver a buscar entre sus pocos contactos.

— Lo hice una vez... pero no volverá a pasar. Está vez, voy a pedir un consejo.

— ¿A quién?

— A mi mamá.

Marcó al número, esperando que su mamá estuviera despierta. Lo cual sería un milagro, considerando lo tarde que era y lo imprudente que estaba siendo al llamarla (en caso de que estuviera durmiendo).

Pero Amélie contestó para su sorpresa.

¿Félix? ¿Sucedió algo cariño?

Su mirada se suavizó y una pequeña sonrisa apareció en sus labios, echaba de menos estar con su mamá.

— No pensé que contestarías, creí que estarías dormida... pero sí, estoy bien.

Tenía el presentimiento de que querías contarme algo, aunque ya deberías estar durmiendo Félix — la escuchó bufar pero sabía que ella estaba sonriendo aun así —. Aun así, me tranquiliza saber qué estás bien y, por supuesto, estoy bien mientras tú también lo estés. Pero dime, ¿Tengo razón o no que quieres decirme algo, Félix?

— Sí, yo... de hecho no puedo dormir porque hay algo que necesito hablar contigo — se lamió los labios, sintiéndose avergonzado por lo que estaba por contarle pero a su vez, sintiendo que necesitaba contárselo a ella primero —... Verás yo... recientemente... recientemente caí en cuenta de que tal vez, estoy enamorado de... de mi mejor amiga.

¿Tal vez?

— Sí... porque siendo sincero no se siente como eso. No estoy seguro de qué es exactamente lo que siento pero definitivamente, no es sólo un "estoy enamorado". Tal vez, sea algo más.

¿Algo como: la amo?

— Eso es muy fuerte, mamá.

Pero si no es sólo gustar y va más allá de un enamoramiento, entonces podría ser amor. Porque la quieres con sus cosas buenas y malas, por quién es y cómo es. ¿No es así?

—... Es...

Marinette era torpe, dramática, insegura, metiche en ocasiones y también inmadura. Pero era dedicada a la hora de diseñar, determinada a la hora de enfrentarse al Akuma de turno, era divertido hablar con ella y gratificante verla avanzar para ser mejor. Y le gustaba cuando sonreía, cuando ella le escuchaba y compartían secretos.

Era imperfecta, pero especial para él. Ella era irremplazable.

—... Creo que... Creo que ella es irremplazable. Y es aterrador saber eso, el tenerlo presente — suspiró—. No sé qué hacer...

Inténtalo. Disfrútalo. Si piensas que te da miedo, entonces vence ese miedo. Y si te equivocas, enmienda tu error; siempre has sido fuerte, valiente e inteligente, hijo.

— A veces no, mamá... A veces soy débil, cobarde e idiota.

Y está bien, eso también nos hace humanos. Pero ¿Sabes? Yo creo y confío en ti. Y, siempre estoy de tu lado.

Pasó saliva para aclarar su garganta y aflojar un poco ese repentino nudo, conmovido por las palabras de su progenitora y saberse amado. Cerró los ojos, sonriendo agradecido.

— Gracias... en verdad, mamá. Gracias.

Te amo hijo, nunca lo olvides.

— Yo también mamá... también te amo.

A ver si en vacaciones vienes, y de paso, traes a mi nuera. A la futura señora Graham de Vanily.

— Conociendo a sus padres, lo más seguro es que le digan que sí... Son... un tanto permisivos.

Bueno, lo mismo podría decir de mí.

— Mamá, tú eres la mejor. Así que no dudes nunca de ti, ¿Sí?

La escuchó reírse, lo cual aligeró un poco su ceño fruncido —. De acuerdo, si mi querido hijo lo dice... Pero como no me negaste que ella será la señora Graham de Vanily, supondré que es cierto.

— Mamá, sólo tengo 15 años... es demasiado pronto para eso. Además, ni siquiera somos novios aún.

Pues te estás tardando, Félix. Imagina que viene alguien y...

— Nadie me la va a robar mamá; además, mañana aclaremos ese punto.

Pudiendo aclararlo en ese mismo instante...

Félix no la contradijo, después de todo, ella tenía razón.

Hablaron de un par de cosas más, despidiéndose y deseándose las buenas noches para luego finalizar la llamada.

— Definitivamente, eres un mocoso.

Félix bufó, dejando el celular en el mueble y antes de apagar la luz le dijo —: Cállate.


Nota: Honestamente no sabía cómo escribir el siguiente y al final esto fue lo que hice. Quería escribir un poco de cómo es la relación de Félix y su mamá, y me gustó el resultado.

Sí va a haber Felinette (digo, es un fic de esta shipp, por supuesto) pero pues, obviamente no se centrará de esta pareja el fic xD

Veremos qué pasará.