Marinette quería contarle al mundo sobre tener un novio, quería gritarlo. Quería decirle a cualquier persona con la que se cruzaba en la calle sobre el novio que tenía.
Y sin embargo, ella tenía un dilema (nuevamente).
No tenía el valor y la confianza suficiente para contarle la noticia a alguien. O más bien, no sabía a quién de las personas que ella conocía, podría contarle.
Por supuesto, sus amigas y sus padres eran sus dos opciones, sin embargo, no se sentía del todo segura para contarles. No era que Marinette no los quisiera, sólo, sabía que las cosas no podrían ir muy bien.
Si le contaba a sus padres, su papá más que nadie, le diría que lo invitase a cenar para conocerlo y tal vez, eso no saldría muy bien. Marinette estaba segura que su padre querría asegurarse de que Félix estaba siendo serio en cuanto a su relación, aunque eso significase incomodarlo.
Por lo tanto, contarle primero a sus padres, estaba descartado por ahora. Les contaría, pero más tarde.
Lo que sólo dejaba a sus amigas en cuestión, pero…
Alya no era muy buena guardando secretos, sin contar que fue quien la empezó a molestar sobre sus sentimientos por Félix cuando ellos solamente eran buenos amigos. Marinette quería y apreciaba a su mejor amiga, pero incluso ella sabía que no podía contarle todo (como su identidad como Ladybug, por ejemplo).
Podría contarle a Alix, aunque la propia Alix también tenía su propio grupo de amigos y en ocasiones especiales o importantes, ella hacía acto de presencia. No eran las más cercanas pero se caían bien entre ellas.
Tal vez podría contarle a Mylène, Juleka y Rose.
Mylène era amorosa y cálida como una madre, además de ser la primera de ellas en tener novio. Tal vez en un futuro podría pedirle un consejo.
Rose pese a ser toda una romántica y ser muy dulce, también sabía respetar la privacidad así como también, escuchar. Rose incluso, era muchísimo más amable y caritativa de lo que ella podía ser, y la admiraba por eso.
Dudaba que, si le contase a Juleka, ella lo contase. Probablemente porque era bastante reservada con sus cosas y un poco tímida pero sin duda, una buena amiga.
Marinette incluso contempló la idea de contárselo a su vieja amiga Socqueline, aunque tendría que ponerla al día con eso y tal vez, no le agradaría mucho si le contase sobre cómo exactamente Félix y ella se conocieron la primera vez. Con lo protectora que era Socqueline…
Suspiró, cerrando su diario, quien había sido hasta ahora, el único en saber sobre su reciente relación (además de Tikki, obviamente). Guardándolo en su cajita y poniéndole llave, antes de salir de su cuarto y avisarles a sus padres que saldría a caminar al parque frente a la pastelería.
El deseo de contarle a alguien sobre su primer novio seguía ahí, pero era frustrante no saber a quién decírselo.
Otro suspiro escapó de sus labios en cuanto llegó la Plaza de los Vosgos y se sentó en una de las bancas, mirando el cielo con aburrimiento. Como si las nubes que de a ratos parecían adquirir formas, le dieran alguna idea o una respuesta.
– Oh, no esperaba encontrarte aquí de nuevo – Marinette levantó la cabeza, mirando a Luka acercarse a donde estaba. Quien hizo un ademán como saludo junto a una pequeña sonrisa suave –. ¿Qué tal te ha ido, Marinette?
… No habría algún inconveniente si le contaba a Luka, ¿verdad? Después de todo, fue con quien se desahogó la primera vez que Félix y ella estaban teniendo un problema. Y aunque tampoco conocía mucho a Luka o eran cercanos, el chico le inspiraba confianza; no al mismo nivel que Félix, pero confianza a fin de cuentas.
Luka se impresionó ante el cambio de humor de Marinette (de aburrido, casi desganado a uno animado y casi emocionado) en cuanto se sentó junto a ella en la banca, sintiéndose un poco intrigado al respecto.
– De hecho… sucedió algo después de esa ocasión en la que hablamos, o bueno, la vez en la que me escuchaste – rascó ligeramente su mejilla, con timidez pero sin opacar su emoción –. Y… eres la primera persona a quien le cuento esto, uh… la verdad, es que es algo muy importante para mí y apreciaría que no le contases a nadie, incluso a Juleka.
– Está bien, lo que me cuentes se queda entre nosotros. Incluido lo de esa vez – le aseguró Luka, sonriéndole –. Puedes confiar en mí.
Marinette le sonrió también, sintiéndose más tranquila y menos ansiosa –. Gracias Luka… bueno, lo que quería decirte es… que él y yo, somos novios ahora – su sonrisa se torció de la emoción, al mismo tiempo que su rostro enrojecía y sus latidos empezaron a alborotarse. Luka se llevó una mano a la boca, sorprendido ante la noticia –. Apenas ha pasado un día pero, es mi primer novio y… y me hace muy feliz de que sea así. Incluso… ¡Incluso nos hemos besado después de que nos declaramos!
Luka no conocía la identidad del novio de Marinette, pero por cómo la escuchaba contarle esto, parecía ser un buen chico. Y se alegraba por ella, además de que le aliviaba saber que su problema se había solucionado y terminado bien.
– Enhorabuena, Marinette. Me alegró por ti… por cierto, yo también tengo algo que contarte, ¿puedo?
Marinette dejó a un lado su euforia, asintiendo y prestándole su atención a Couffaine. Quien sonrió ligeramente ante su semblante recto y concentrado.
– ¿Recuerdas cuando te dije que te envidiaba por tener a alguien especial? Pues… ya tengo a ese alguien. Fui a verlo hace poco, de hecho – ahora fue turno de Marinette de impresionarse, haciendo sentir un poco cohibido a Luka, quien se sonrojó ligeramente pero siguió sonriendo –. Lo conocí cuando fui a entregarle a Juleka una libreta que olvidó, y, bueno… no fue amor a primera vista pero, quise saber más de él. Y… Juleka me ayudó un poco con eso, para poder vernos. Hasta que finalmente, también nos hicimos pareja.
– Cielos, tengo tantas preguntas… ¿Juleka ya sabe de esto?
– Fue la primera en saberlo, después fue mi madre y ahora, tú lo sabes.
– De casualidad, ¿lo conozco?
– Estudia en el mismo salón que Juleka y de hecho, es uno de sus amigos.
– Oh, entonces creo que ya sé quién podría ser – las mejillas de Luka enrojecieron un poco más, haciendo sonreír con ternura a Marinette –. Pero tranquilo, no diré nada. Aunque, no sé si te parece bien que algún día salgamos los cuatro.
– ¿Cómo una cita doble?
– ¡Sip! De hecho, sé de un heladero que es famoso por predecir a tu media naranja por medio de sus helados. Además de que tienen buen sabor.
– Me agrada la idea – aceptó Luka, sonriendo –. ¿Te parece si te paso mi número? Para ponernos de acuerdo.
Marinette asintió, sonriendo.
– ¡Por supuesto!
Nota: Estoy siendo muy obvia sobre mi shipp de Luka con ese personaje. Shipp que se desarrolló detrás de pantalla y así, porque este fic es totalmente Felinette. No triángulos amorosos ni nada por el estilo, no me gustan esas cosas; y bueno, seguramente en el próximo capítulo vemos a los novios interactuar, yo espero y creo.
La única vez que pediré perdón, es por no saber el rumbo de este fic, ya que quiero agregar cositas y tengo que retomar unas que quedaron al aire... Bueno, gracias por leer.
