Cuando el día se convierta en noche.

He cometido muchos errores en mi vida. Pero ella no será uno más.

Pocas veces he tenido consciencia de lo que he hecho para alcanzar mis objetivos. No he hecho un análisis profundo del daño y la destrucción que he ido dejando detrás de mí en mi deseo de lograr la meta que me he propuesto. Yo, Endeavor, creo firmemente que el fin justifica los medios, o al menos lo creía hasta hace unos meses, pues ahora… ya no estoy tan seguro. No después de ver cómo mi hijo, mi propio hijo, ha destruido tantas vidas, quemado hasta las cenizas tantos caminos…

¿Cómo pude permitir que todo se deformara hasta este punto?

Fue mi culpa. Lo sé bien. Por eso, es que sólo yo he de cargar con el peso de esa responsabilidad.

No importa cuánto intente alejarme de esto, al final siempre vuelve a mí. He huido de mis equivocaciones durante tanto tiempo que llegué a pensar que podía dejarlas atrás, comenzar una nueva era bajo una perspectiva diferente de lo que implica ser el Héroe Número Uno, algo distinto a lo que hizo mi antecesor (All Might, al que siempre perseguí sin poder alcanzar nunca), pero Toya me ha hecho ver que esto es imposible. El pasado no puede ser borrado, ni tampoco será olvidado. Sin importar a donde vaya, es algo que no puedo dejar atrás. Tampoco importa si ése no era mi objetivo: al final del día, mis malas decisiones recayeron en Toya. He sido yo el que lo ha llevado a convertirse en lo que es hoy, en el monstruo que es hoy. Es mi culpa, y tendré que llevar esa carga en mi conciencia durante el resto de mi vida.

Durante el resto de su vida.

Si los errores que cometí persiguiendo una meta no pueden ser justificados, ¿qué hay de los que se hicieron siguiendo un impulso no planeado? Un deseo nacido del placer egoísta y fugaz, de una atracción que resultaría incontrolable hasta para la persona más estoica. Un error que se comete siguiendo un deseo irrefrenable sigue siendo un error, por mucho que sea el placer que cause en su momento. Me juré a mí mismo muchas veces que no iba a permitir que la tentación me venciera, pero al final esa tentación ha sido más fuerte que yo.

Ella ha sido más fuerte que yo.

Debí de haber hecho esto antes, pero en los últimos meses no he tenido fuerza de voluntad para llevar a cabo muchas cosas, vencido al fin en un juego en el que llevé las de perder desde el comienzo. La miro dormir a mi lado y me doy cuenta de que, a pesar de lo mucho que lo he negado, despierta en mí un sentimiento que no debería de tener, o al menos no por ella. En mi debilidad, he permitido que esta mujer llegue a sobrepasar límites que no debería de haber traspasado, que haga por mí cosas que nunca debería de haber hecho. No voy a decir que ella tiene la culpa porque no ha sido así, he sido yo el que le ha permitido llegar tan lejos, probablemente porque todavía no he encontrado la forma de negarme a sus deseos. Y, quizás, nunca la encuentre… Ella tiene más poder sobre mí del que me gustaría reconocer… Quizás, en otro momento, en otro lugar… No, no me atreveré a pensar en eso, porque no hay situación en la que podría haber estado con ella (ser feliz con ella), simplemente no tengo ese derecho. No comprendo qué es lo que la ha llevado a acercarse a mí, a quedarse conmigo a pesar del daño que he causado, a intentar consolarme en mis momentos más oscuros, a ahuyentar mis peores pesadillas. No me atrevo a aceptar que lo ha hecho porque me ama, como me lo ha dicho en varias ocasiones, aunque todo parece indicar que es así.

No dejaré que ella se convierta en otro error más. La suya no será otra vida destruida por mi culpa.

Debería de ser capaz de decir con total seguridad que no me he enamorado de esta mujer, pero es momento de que reconozca que es verdad. El amor no es un sentimiento que sea capaz de comprender, no lo he experimentado lo suficiente como para hacerlo ni tampoco había sido importante para mí hasta este momento, pero hasta alguien tan ignorante como yo sabría que esa necesidad de protegerla va más allá de mi deber como héroe, esa sensación apremiante de querer cuidarla de cualquier cosa que pueda lastimarla, incluso de mí mismo, sólo puede nacer de un sentimiento que es más poderoso que el heroísmo. Pero no es por ella por quien debería de sentir esto, no es a ella a quien debería querer proteger con mi vida.

Porque ella no es mi esposa.

Es extraño que conozca su sueño más de lo que conozco el de Rei. He dormido más veces al lado de esta mujer que lo que lo he hecho al lado de mi esposa, otro error que nunca debí cometer. Sé que su sueño es ligero y que se despierta fácilmente, por lo que tengo que ser discreto cuando me muevo de su lado. Conozco el ritmo de su respiración y los latidos de su corazón, así como la forma de su cuerpo y otras cosas que no debería de conocer, de una manera en la que me guardaré para mí mismo, junto con el nombre que no pronuncio en voz alta por temor a que me traicione ese sentimiento que no debería de tener por esta mujer.

Azure.

Sé cuál el camino correcto a seguir, a pesar de mis equivocaciones previas. Sé que, si de verdad quiero lo mejor para ella, tengo que alejarla de mí. No hay algo que pueda ofrecerle que valga la pena, ni siquiera protección o seguridad, no encontrará a mi lado nada de lo que merece, además de que tengo una misión que cumplir, una que va más allá de cualquier emoción egoísta que pueda tener. Sé que ella lo sabe, pero aun así no va a ser fácil para mí debido a ese amor que no debería tenerle, pero también es a causa de ese amor que quiero que encuentre a alguien mejor que yo.

Alguien que pueda darle lo que yo no puedo.

Mi decisión está tomada y no necesito cuestionarla. Pero si me hicieran falta motivos, hay otro más para alejarme, uno que he querido negar pero que está siempre presente en mi mente, envuelto en mis peores miedos. Toya lo ha dicho y lo ha demostrado en más de una ocasión: quiere destruir todo aquello que pueda ser importante para mí o que yo desee proteger. Intentó matar a Shoto y dijo que no le habría importado si Natsuo hubiese muerto porque eso me habría hecho sufrir, no voy a seguir negando que Toya hará cualquier cosa para causarme el mismo daño que le he ocasionado yo. He tenido mucho cuidado con lo que respecta a Azure, he hecho lo posible para asegurarme de que nadie me relacione con ella más allá de lo estrictamente profesional para protegerla del repudio de la sociedad por ser mi amante, pero si las cosas continúan como hasta ahora, quizás no sea capaz de seguir manteniendo esta fachada de profesionalidad. No ahora que he aceptado plenamente lo que ella me hace sentir.

Y si Toya llegara a enterarse de lo que Azure significa para mí, querrá matarla también. Y verla morir es un escenario que no estoy dispuesto a aceptar, mucho menos si es a manos de mi propio hijo.

Tendré que mentirle a Azure, no puedo decirle la verdad. O, al menos, tendré que darle una verdad a medias porque, si le digo que debe alejarse debido a que temo lo que Toya pueda hacerle, ella no se irá. No considero que Azure sea capaz de comprender el profundo odio que crece en Toya, un odio que destruirá todo lo que tiene valor para mí si no soy capaz de protegerlo y yo no seré capaz de explicárselo a ella, por eso es mejor que no se lo diga. Bastará con que le asegure que mi prioridad es Toya y que enfocaré mi vida en él, sé que lo aceptará y lo respetará, porque al fin y al cabo es la verdad. No es mucho, pero es lo mejor que puedo hacer.

Lo único que realmente te puedo ofrecer es alejarte de mí para que seas feliz.

Esto significa que ésta será la última vez que vea a Azure dormir y que escuche su respiración. La última vez que mis dedos tocarán las puntas de su cabello azulado, para no despertarla, para sentirla apenas, la última vez que la tuve reposando entre mis brazos. Si pudiera, alargaría este momento hasta el infinito, pero el tiempo es efímero y los deseos también. No tiene caso que continúe prolongando algo que no me pertenece ya, algo que quizás nunca me perteneció.

Algo que fue muy bueno mientras duró. Nunca olvidaré que fuiste tú quien me salvó de mis demonios.

Azure ha despertado y yo sólo espero que acabe de vestirse para comunicarle mi decisión. He repasado mi discurso tantas veces que pienso que lo tengo bajo control. Debemos separarnos. Tengo un deber por cumplir. Encontrarás a alguien más adecuado para ti que yo. Alguien que no sea tan viejo como yo. Alguien que pueda darte lo que yo no. Había decidido que no le diría lo que siento por ella, había decidido que nunca expresaría ese sentimiento en voz alta, pero, una vez más, mis emociones han sido más fuertes y he vuelto a traicionarme a mí mismo.

En eso Azure es muy distinta a mí: siempre ha sido fiel a sí misma. Una de las cosas que más admiro de ella. Y que, también, le envidio.

Me habría gustado que las cosas fueran diferentes, que hubiese un escenario en donde pudiera ofrecerle a Azure todo lo que tengo, pero no sirve de nada pensar en cosas que nunca sucederán. Me conformaré con memorizar sus rasgos, memorizarla para recordarla como la estoy viendo ahora, una mujer espléndida que tiene un brillante futuro por delante, lejos de mí.

La he llevado hasta una zona en donde nadie podrá escucharnos, ni tampoco podrá llegar alguien de improviso sin que yo pueda verlo. Delante de nosotros, el sol no tardará en ocultarse en el mar.

– ¿De qué quieres hablar conmigo? –preguntó ella–. Debe de tratarse de algo importante si me has traído hasta aquí, en donde será difícil que alguien nos encuentre.

– No quiero que alguien escuche lo que voy a decirte, porque no debería de decírtelo, aunque sea la verdad –contesté, e hice una pausa muy larga al darme cuenta de que estaba por decir las palabras que había decidido que no pronunciaría en voz alta–: Mentí cuando aseguré que no tengo sentimientos por ti. Mentí, porque sí los tengo… Pero mi vida ahora es muy complicada en estos momentos y no puedo ofrecerte más que ser mi amante. No voy a dejar a mi esposa ni a mis hijos y Toya es mi principal responsabilidad ahora... Y tú mereces ser la prioridad de alguien, no la segunda opción…

Sus ojos brillaron de esa forma en la que lo hacen cuando está emocionada, de la misma forma en la que se iluminan cuando activa su quirk. No sé si ha sido mi torpe confesión lo que ha causado ese efecto, pero esas chispas de color violeta serán una de las cosas que recordaré en secreto cuando ya no vuelva a verla.

– Estoy agradecido por lo que has hecho por mí, pero he sido egoísta al aceptarlo. He arruinado ya suficientes vidas, no quiero arruinar también la tuya –continué, intentando corregir mi debilidad anterior–. Aunque digas que no te preocupa, a mí sí me importa lo que pueda suceder, no quiero que la gente te ataque como lo ha hecho conmigo y lo hará si se llega a enterar de lo que ha pasado entre nosotros. Yo lo merezco, pero tú no… Y renunciar a ti es lo mejor que te puedo ofrecer…

Porque tampoco quiero que Toya destruya tu vida, así como yo destrocé la suya…

Al final, no dije el discurso que había planeado decir al ser traicionado por mis emociones, sólo pude fijar mi vista en el mar que se extiende frente a nosotros, embravecido a causa de la violencia del viento, tras haberle confesado a Azure, de manera muy sutil, lo que siento por ella. Espero que pueda entender que es ese sentimiento lo que me motiva a alejarla de mí, porque no voy a arrastrarla conmigo al Infierno, a donde iré con Toya cuando le ponga fin a esto.

– Yo también he pensado mucho en estos días sobre… lo que sea que haya entre nosotros –comentó ella, después de mucho rato de silencio–. Y, aunque me haga muy feliz, sé que no puede continuar. Nunca albergué el sueño de que dejaras a tu familia por mí, me conformaba con estar contigo de vez en cuando, sin importarme si la gente llegaba a saberlo. Te lo dije y lo confirmo: no me interesa lo que las personas puedan decir de mí, estoy más allá de las habladurías… Pero no quiero darles un motivo para que sigan hablando mal de ti…

Azure se negó a establecer contacto visual. Quizás haya sido lo mejor, porque si hubiera visto sus ojos húmedos me habría fallado la voluntad una vez más.

– Alguna vez te comenté que una de las cosas que más admiro de ti es que todos los días intentas ser la mejor versión de ti mismo –continuó ella–. Aún en estos momentos tan complicados, te has esforzado por dar tu mayor esfuerzo y sé que algún día la gente volverá a apreciarlo, pero si tienes una amante, nunca podrás ser tu mejor versión... Estás haciendo algo que no va contigo porque yo te he empujado a ello, lo cual no es mejor que lo que las personas hacen al atacarte… Así que, por mucho que me duela, tengo que alejarme de ti…

Es lo mejor que puedo hacer por ti.

– ¿Estás de acuerdo entonces con que ésta sea la última vez que te busque? –pregunté.

– Sí –aceptó ella–. Es lo mejor.

El sol no tardará en ocultarse por completo y ella se marchará cuando el día se convierta en noche. Tuve un momento de debilidad, el último, cuando Azure se sentó a mi lado y recargó su cabeza en mi hombro. Quería sentirla una vez más, escuchar por última vez su respiración. Si alguien nos hubiera visto, habría podido pensar que había decidido dejarlo todo por ella, mi pasado, mi deber, mi familia y hasta mis obligaciones, pero sólo se hubiese tratado de una falsa ilusión.

Tal vez en otra vida. Pero no en ésta.

No planeé que algún día entrarías en mi vida. Y tampoco planeé que algún día te perdería…

Fin.


Notas:

- Los personajes de Boku no Hero Academia pertenecen a Kohei Horikoshi ©.

- Azure Bourgeois / Nuit es un personaje creado por Lily de Wakabayashi.

- Este fic forma parte de la historia de mi Azure en el universo de My Hero Academia, al cual también pertenecen mis otros fanfics "El valor de un hombre", "Canción para un héroe herido", "Un error de los grandes", "Reducido a cenizas", "Los lazos que nos unen", "La lluvia ha llegado otra vez", "Noche en llamas" y "No digas que me amas", siendo complemento de esta última historia, narrado desde el punto de vista de Enji.