Lo último del filtro de paz de Remus se fue ese día en que subió al tren con un brazo de Sirius alrededor de los hombros mientras este le preguntaba si se sentía bien porque las clases comenzaban casi en luna creciente.
Había conseguido extender la poción durante gran parte del verano dando pequeños sorbos. Tuvo que decidir si beber para comprar los útiles o guardar para el viaje en tren y esta fue su elección.
Estaba muy aliviado al respecto porque Sirius durmió con la cabeza en su hombro durante casi dos horas. El resto hablaba sin parar sobre las optativas que comenzarían este año.
—Adivinación serán casi dos horas de descanso a la semana, Rem, piénsalo. Eliges una que te guste y agarras Adivinación y estarás tranquilo todo el tercer, cuarto y quinto año porque no vas a tener que estudiar demasiado como alguien por aquí —James apuntó de forma nada disimulada a Severus—, que se va a meter de cabeza en Aritmancia y Runas Antiguas porque se cree muy inteligente para tomar materias "fáciles". Lil me hizo caso y va a tomar Aritmancia y Adivinación...
—No es porque la vea "fácil", me interesa de verdad —replicó Lily en voz baja—. Mi mamá siempre ha hablado de ver el futuro con las hojas de té y estaba fascinada cuando vio que sí se puede. Y creo que es una habilidad bastante útil.
James agitó una mano.
—Bueno, bueno, el punto es que Lily, Peter y yo vamos a tomar Adivinación. Unétenos, Rem, anda. Te leeré el futuro en una bola de cristal y todo —Él gesticuló con las manos como si frotase una bola de cristal imaginaria—. Será muy dramático. Dijeron que los últimos útiles los puedes buscar en Hogsmeade para la segunda semana de clases si no te has decidido, iremos contigo, compraremos un par de bolas de cristal, unas tazas y tomaremos té mientras la profesora habla de visiones. Todo el mundo sabe que la profesora Leonelli ni siquiera hace exámenes y a veces sus clases son en el césped del patio para "conectar" con la energía.
—Pues yo creo que deberían tomar optativas que sean algo que quieran aprender —razonó Regulus, frunciendo un poco el ceño.
—No quiero tener nada que ver con números y runas, he visto a mi mamá usarlos —James negó de inmediato—, no, gracias. Las criaturas suenan divertido, pero luego hacen que limpies la Lechucería. Sirius, Pet y yo ya lo decidimos: la otra será Estudios Muggles. Al menos es algo que ninguno de los tres conoce, entonces puede ser...interesante, creo. ¿Así que...? ¿Vienes a Adivinación, Rem?
Remus suspiró y dejó caer los hombros. Sirius se movió un poco como resultado de esto y eso le hizo recordar que lo tenía dormido sobre el hombro.
No era bueno para él recordarlo.
—Está bien, Adivinación —aceptó Remus—, pero no los voy a acompañar con los Estudios Muggles, tomaré la clase de criaturas mágicas, me...podría servir algo de ahí.
James también aceptó y comenzó a hablar sobre las golosinas que pensaba comprar cuando el carrito pasara.
Sirius se despertó tras un rato y escuchó las noticias sobre el orden de las optativas. Después de unos segundos de silencio, tallándose los ojos, soltó un:
—Entonces voy a avisar que cambio una de las mías cuando llegue —murmuró—. Nos vemos en Estudios Muggles, iré con lo de las criaturas con Rem.
Remus se alarmó al oír esto. James se quejó, Sirius sólo respondió con un "es que no quiero que se quede solo en una clase" y Regulus preguntó sin ninguna sutileza por qué no acompañaba también a Severus en Runas Antiguas ya que estaría "solo".
Él estaba demasiado ocupado rogando que el filtro de paz siguiese funcionando para entender lo que le contestaba Sirius.
Merlín, pensó, ¿qué he hecho yo para que me pase esto?
El filtro debía estar funcionando todavía porque Sirius volvió a apoyarse en él y Remus no se colapsó. Así pasaron el resto del trayecto.
Se encontraron con Pandora rumbo a los carruajes. Ella estaba intentando localizar a los thestral. No los veía pero eso no le impedía querer darles algo de comer.
El carruaje ya les estaba quedando un poco pequeño y agradecieron que Hagrid hubiese recogido a los dos crups el día anterior y estuviese esperando en la entrada del castillo junto a ambos perros. Bezoar acababa de entrar en una etapa de querer morder todo y Wezen estaba creciendo a un ritmo más acelerado de lo que predijeron.
En cuanto se bajaron de los carruajes, Hagrid se les acercó. Tanto Severus como Regulus recibieron las correas de sus respectivos crups y el grupo entero aprovechó que el resto de estudiantes no esperaban ver a dos perros para poder avanzar entre el espacio que les dejaban. Estudiantes que venían de familias muggles se quedaban con la boca abierta al notar las colas. No ayudaba que Wezen le movía la cola a todo el mundo y quería saludar a todas las personas con magia presentes.
Se separaron sólo para la cena y la ceremonia de primer año. Regulus y Severus se apropiaron de una de las esquinas de la mesa de Slytherin para dejar que ambos perros se echaran junto a ellos sin estorbar ni correr el riesgo de que los pateasen por error. Estuvieron en silencio durante parte de la ceremonia.
—¿Sabes hacer la poción de suerte? —preguntó Regulus de repente en voz baja para asegurarse de que nadie más lo oyese.
—Esa se aprende en sexto —respondió Severus sin mucho interés.
—Entonces sabes hacerla porque si ubicas cuál es seguro sabes hacerla. Vi tus notas en tus libros de pociones...
—Deja de mirar mis libros, mini Black.
—Estaba copiando un truco para mis clases —Regulus se encogió de hombros—. ¿Me haces una?
—Esa está entre las que me dijeron que no podía vender dentro del colegio.
—Me la vendes estando en Hogsmeade o en la casa esa donde hay muchos gritos.
Como Severus sacudió la cabeza, él soltó un débil quejido.
—Es para mis pruebas de Quidditch. Seré el más joven presentándose este año, tuve que pedir dos permisos y jurar que mi madre entiende que me puedo partir todos los huesos de vez en cuando para que me dejen hacerlo.
—Usa la poción de energía que te dio el señor Potter, no necesitas una de suerte para eso, estuviste la mitad del verano tirando a tu hermano de su escoba, y por alguna razón, Sirius tiene mucha fuerza...
—Es como un perro gigantesco sobre una escoba, no entiendo por qué-
—Atención —La voz de Dumbledore llenó el comedor de nuevo, haciendo que un montón de cabezas se girasen hacia él—. Me gustaría darles un anuncio. Poco antes del comienzo de este año escolar, la profesora Leonelli, su profesora de Adivinación, tomó una decisión personal que incluyó su retirada del colegio durante un tiempo indeterminado. Apreciamos mucho su labor de los últimos diez años en esta institución y queremos que sus estudiantes sepan que ella está bien y que les avisaremos en cuanto, y sólo si, ella desee volver a formar parte del personal docente de Hogwarts.
—Arruinaron las dos horas de descanso semanal de James —susurró Regulus.
—Me gustaría entonces presentarles a su-
De repente, las puertas del comedor se abrieron de par en par con un estruendo. El mago que entró llevaba una capa muy peluda como si viniese de algún sitio más frío, tenía el cabello echado hacia atrás y unos ojos de diferentes colores que no se apartaron del director mientras avanzaba a través del pasillo entre las mesas como si no notase la cantidad de miradas que había sobre él. O quizás de verdad no le importaban.
Apenas llegó a la mesa de profesores, Dumbledore movió la cabeza y dio un paso hacia un lado. El mago golpeó el atril al ponerle ambas manos encima de pronto y se inclinó hacia adelante, una sonrisa torcida formándose en su rostro.
—Soy Gellert Grindelwald. Profesor Grindelwald para ustedes. Soy un viejo amigo del director Dumbledore y me pidió un par de favores, incluyendo suplir a su profesora de Adivinación. Como soy vidente de nacimiento, me considero más que apto para el cargo —Sus ojos de diferente color pasearon sobre las mesas como si buscasen algo. La sonrisa se le borró lentamente—. Mis clases de Adivinación no serán dos horas de descanso semanal para ustedes.
—Sí —murmuró Severus—, le arruinaron las dos horas de descanso semanales.
—¿Crees que lo haya escuchado? —indagó Regulus, cubriéndose la boca con la mano en caso de que el movimiento de sus labios fuese demasiado obvio.
—Sería raro, pero no sé...
Luego de esta extravagante primera impresión, el profesor Grindelwald se sentó y Dumbledore volvió a pararse tras el atril para hablar sobre otros cambios menores en el colegio.
Cuando estaban por terminar la cena, Severus notó que Regulus le tocaba el brazo con la punta superior de una cuchara para llamarle la atención. Parecía mirar hacia todos lados.
La última vez que hizo esto fue cuando le preguntó si Remus Lupin era un licántropo, así que Severus movió el brazo y susurró un "en la Sala Común".
No pudieron acercarse al resto para ver la reacción de James frente al profesor que arruinaría su gran plan porque las Casas se mantuvieron tan separadas como de costumbre mientras llevaban al grupo de primero a sus dormitorios. Caminaron en silencio con la fila de Slytherin de sus respectivos años y Regulus le hizo un gesto desde los asientos junto a una de las chimeneas apenas él entró.
—Si es por la poción-
Regulus le hizo un gesto de silencio. Los dos esperaron a que la Sala Común estuviese casi vacía, él sentado y Severus apoyado en el reposabrazos de otro sillón.
—¿Vas a vender más pociones y esas cosas este año, Prince? —Uno de los Prefectos hizo una pausa en las escaleras para hablarle, aprovechando que no había casi nadie.
Severus asintió.
—Pero subí los precios de varias cosas. ¿Qué quieres?
—¿Uno de los venenos tan ligeros que sólo mandan a la enfermería? No tan mortal, sino...ya sabes. Colapso del sistema digestivo nada más, algo que se pueda arreglar en la enfermería y con descanso.
—Diez galeones.
—Pero-
—Doce si regateas.
—Diez —El Prefecto alzó las manos en señal de rendición—. Diez es un buen precio. Los problemas de dinero no son problemas. Sólo quería saber cuánto tiempo te toma.
—Dos días.
Cuando al fin se vació la Sala Común, Severus jugueteaba con los cinco galeones del anticipo en la palma de una de sus manos.
—Te vas a meter en problemas —recordó Regulus.
—Pero eso no es asunto tuyo —Severus guardó las monedas en su túnica—. ¿Ahora qué te pasa?
—Estaba intentando ubicar el nombre del profesor Grindelwald —Regulus continuó hablando en voz baja—. Y es un mago oscuro muy conocido en el sudeste de Europa.
—¿De qué tipo de mago oscuro?
Decir "mago oscuro" no significaba realmente "ser malvado". Cualquiera en Slytherin lo sabía. Incluso usar sangre y magia podía ser considerado "magia oscura" y eso a veces formaba parte de trabajos medicinales.
—Bueno...recuerdo que mi madre estaba de acuerdo con él hace unos años-
—Y eso es una terrible señal.
Regulus asintió.
—Estaba haciendo conferencias y creo que investigaba algo, pero luego lo intentaron acusar por una...una masacre, detectaron el uso de su varita en medio de todo eso, pero no lo encontraron a él y fue un desastre. Y después apareció dando un discurso muy cambiado y mi madre...recuerdo que quemó ese periódico porque estaba molesta porque se hizo "blando", según ella.
—Entonces no es peor que tu madre justo ahora, ¿no? —razonó Severus.
—Eso no significa mucho, no es difícil no ser peor que ella...
—Bien, mira —Severus suspiró—. Si al viejo por la razón que sea le dio por meter un mago oscuro peligroso al colegio, no creo que un estudiante de segundo año sea el que lo vaya a detener de hacer lo que quiera hacer, ¿entiendes? Así que vamos a dormir, y si el castillo está cayéndose por la mañana, mantendremos nuestra división y llevaremos al resto a los túneles subterráneos en dos grupos. Y si nada se está cayendo y nadie se murió, nos verás pidiendo los útiles que nos faltan para que los manden desde Hogsmeade igual que el resto de estudiantes que no se decidió antes de que terminaran las vacaciones.
Regulus no parecía contento con este "arreglo", pero tras un momento, asintió. No era como si se pudiese hacer mucho estando en segundo año.
—Bien.
—Bien.
