HOLA A TODOS! COMO HAN ESTADO? EN EL CAPITULO ANTERIOR ME PARECIÓ BUENA IDEA INCLUIR A ESTOS PARIENTES, YA QUE LAS FAMILIAS DE LA REALEZA TIENEN MUCHOS MIEMBROS EN DIFERENTES CIUDADES.

LA PÁGINA DE FANFIC ESTÁ FALLANDO MUCHO Y NO PUEDO VER TODOS LOS REVIEWS DEL CAPITULO 71, ASÍ QUE DARÉ RESPUESTA A LOS QUE PUDE VISUALIZAR, ESPERO QUE NADIE SE MOLESTE PORQUE EN SERIO INTENTÉ DAR RESPUESTA A TODOS, PERO NO PUDE.

LOVESHIPPER: HELLO WELCOME! HOW NICE TO HAVE YOU HERE! REGARDING YOUR QUESTION, ONLY ANDY AND HELENA HAVE OFFICIAL BIRTHDAYS. ANDY WAS BORN ON APRIL 15, 1821 AND HELENA ON JULY 25, 1826. BIRGIT WAS BORN IN JUNE 1821, ED WAS BORN IN AUGUST 1821. KEN WAS BORN IN 1820, ELLI WAS BORN IN 1822, KRISTY WAS BORN IN 1825, KURT WAS BORN IN 1824, OSTEIN WAS BORN IN 1818, ANGELITA WAS BORN IN 1816.

ELCABEZAPARLANTE: YA VEREMOS QUÉ MÁS PASA.

EDGARYANEZHERNAN: TIENES RAZÓN, EL ABORTO ES UN TEMA FUERTE Y POLÉMICO

HOTCAKESDENUTELLA: ES BUENA IDEA HACER UN MINIFIC CON LA PERSPECTIVA DE LOS PADRES DE ANNA Y ELSA AL INICIO DE LA HISTORIA, CUANDO ELSA ESTABA EMBARAZADA.

SONICFAN98: ME PARECIÓ BUENA IDEA INCLUIR A ESTOS PARIENTES, YA QUE LAS FAMILIAS DE LA REALEZA TIENEN MUCHOS MIEMBROS EN DIFERENTES CIUDADES.

LONDON078: EXACTO, FLOSY ES COMO UNA VERSIÓN NORUEGA DE HÉCTOR.

YABOIAKIRA929: HELLO, WELCOME. YOU'RE RIGHT, ELSA IS STILL TRAUMATIZED BY WHAT HAPPENED TO HER.

CARO75: HUBIERA ESTADO BIEN QUE LOS PADRES DE ANNA Y ELSA SE LE HUBIERAN APARECIDO A HANS CUANDO AÚN ÉL ERA UN MAL HOMBRE.

OSHA ME: YA VEREMOS COMO SE ENTERARÁ ANDY DE LA VERDAD

RAIO: CIERTO, MUY BUENA LA FIESTA.

CIPHERSAGE: POR QUÉ SENTIMIENTOS ENCONTRADOS?

JOAN: HE ESTADO VIENDO TUS DIBUJOS EN DEVIANART Y ESTÁN GENIALES, TE FELICITO! NO PUEDO ESPERAR A VER TUS DIBUJOS DE INKTOBER! Y SUENA MUY BIEN ESE CURSO DE DOBLAJE QUE MENCIONAS, A MI TAMBIÉN ME GUSTARÍA MUCHO HACER DOBLAJE, SOLO QUE DICEN QUE ESTÁ MUY DIFICIL ENTRAR DEBIDO A SINDICATOS Y CORRUPCIÓN EN EL MEDIO. RESPECTO A TU OPINIÓN DEL CAPÍTULO CONCUERDO, TAMBIÉN YO ESTOY EN CONTRA DEL ABORTO. RESPECTO A ED Y KEN, ANDY SI LOS AYUDA DE DIFERENTES FORMAS, PERO TANTO ELLOS COMO SUS PADRES, NO QUIEREN DEPENDER DE LA FAMILIA REAL DE ARENDELLE, SINO LOGRAR COSAS POR ELLOS MISMOS. Y TIENES RAZÓN, ESOS PARIENTES LEJANOS NO HABIAN APARECIDO ANTES, LOS ACABO DE CREAR, JEJE. ME PARECIÓ UNA BUENA IDEA. Y SI BIEN ELSA HA PERDONADO A HANS, PARECE QUE INCONCIENTEMENTE SIGUE PRESENTE EL TRAUMA DE SU VIOLACIÓN.

LADY RAIN: ESPERO QUE TE HALLA IDO BIEN CON LO DE TU TESIS, MUCHO ÉXITO EN TODOS TUS PROYECTOS! SI ME ACUERDO DEL VIDEO CONTRA EL ABORTO QUE DECIA DE LA MANITA, CREO QUE ME LO PUSIERON EN LA SECUNDARIA, COMO ERA COLEGIO CATOLICO Y ME HICIERON LLORAR. TIENES RAZÓN, SI LE EXPLICÓ A KRISTY CON MUCHO TACTO, PERO KRISTY AÚN ESTÁ CHICA. OJALÁ JOAN LUEGO HAGA UN DIBUJO DE LA FIESTA DE ANIVERSARIO DE ANNA Y KRISTOFF, JEJE. YO TAMBIÉN TENGO PARIENTES EN VARIAS CIUDADES DE MEXICO Y EN ESTADOS UNIDOS. QUE BUENO QUE ACOMPAÑASTE A TU MAMÁ A ESA BAILETERAPIA Y OJALÁ HAYA SIDO BENEFICIOSA PARA AMBAS.

AHORA PASEMOS AL CAPITULO DE HOY:

Al día siguiente de la fiesta, el sol de la mañana iluminaba el castillo de Arendelle con una luz suave y cálida. Los primeros rayos se filtraban por las ventanas, anunciando un nuevo día que prometía ser tranquilo y lleno de momentos agradables. Después de una noche de celebración, la familia real y sus parientes se despertaron poco a poco, disfrutando de la serenidad de la mañana.

Andy, aún adormilado por la noche anterior, se despertó lentamente, recordando los momentos de celebración y las risas que llenaron el castillo.

Con un suave estirón, se levantó de su cama mientras los sirvientes personales entraban en la habitación, listos para asistirlo.

"Buenos días, su alteza ¿Cómo ha dormido?" Preguntó uno de los sirvientes

Andy, todavía un poco soñoliento, les sonrió mientras se estiraba una vez más.

"Dormí bastante bien, gracias" Respondió Andy bostezando "La fiesta de anoche fue... larga, pero divertida"

Los sirvientes comenzaron a prepararlo para el día, ayudándole a lavarse la cara y peinando su cabello. Andy observó su reflejo en el espejo, notando lo relajado que se sentía después de tanto tiempo.

El día prometía ser más tranquilo, un tiempo para disfrutar con su familia y parientes después de la emoción de la celebración.

"Su alteza ¿Qué desea vestir hoy?" Pregunta otro sirviente mientras organiza la ropa en un perchero "Hemos preparado varias opciones para usted"

Andy se acercó al perchero y examinó las prendas. No había necesidad de vestir formalmente hoy, ya que planeaba pasar el día en un ambiente familiar y relajado.

Entre las opciones, escogió un traje cómodo de tela ligera y suave, con un color azul celeste que combinaba bien con el clima primaveral.

"Este estará perfecto" Dijo el joven príncipe señalando el traje "Algo cómodo pero presentable"

Los sirvientes rápidamente se encargaron de ajustarle la ropa, asegurándose de que cada detalle estuviera en su lugar. Mientras lo hacían, Andy pensaba en lo agradable que sería pasar el día con sus parientes, sin las presiones del protocolo o las responsabilidades del trono.

"Listo, su alteza. Está preparado para comenzar el día."

Andy se miró una vez más en el espejo y asintió, satisfecho con su elección. El traje era simple, pero elegante, y le permitía moverse con libertad. Le gustaba esa sensación de estar bien vestido, pero sin la incomodidad de los trajes ceremoniales que a menudo tenía que llevar en sus deberes como príncipe.

"Gracias. Creo que hoy será un buen día"

Mientras en el amplio salón del castillo de Arendelle, algunos de los parientes que ya empezaban a levantarse, se encontraban en la estancia decorada con retratos y tapices que contaban la historia de la familia real, incluidos varios retratos de los difuntos reyes Adgar e Iduna.

Andy, caminó hacia la terraza con paso ligero. Vestido con ropa casual, sus cabellos rubios platino brillaban bajo la luz del sol matutino. Escuchó la conversación por casualidad, y al oír mencionar a su abuelo se acercó.

No pudo evitar sentir curiosidad por las conversaciones de los adultos, especialmente cuando oyó el nombre de su abuelo mencionado varias veces. Se acercó un poco más, fingiendo estar distraído, pero escuchando atentamente.

"Es asombroso cómo el tiempo pasa tan rápido" Dijo tía Gertrudis mientras miraba con nostalgia uno de los retratos de Adgar "Parece que fue ayer cuando Adgar tomó las riendas del reino ¡Qué joven era! Y tan lleno de promesas…"

"Lo recuerdo bien, Gertrudis" Dijo tío Alaric "Adgar era un rey joven, pero muy sabio. Siempre ponía el bienestar de su pueblo por encima de todo. Pero, si hay algo que me sorprendió más que su capacidad para gobernar, fue su elección de esposa"

"Oh, sí… Iduna..." Suspiró tía Margareta "Nadie esperaba que Adgar eligiera a una chica huérfana para ser su reina. Era una plebeya, sin una gota de sangre noble en sus venas, criada en un rincón remoto del reino. Sin embargo, cuando la conocí… vi algo en ella"

Tía Margareta se giró hacia el retrato de Iduna, donde la difunta reina aparecía sonriente y serena, con su cabello oscuro recogido y su fina corona.

"Era una mujer de una belleza sencilla, pero más que su belleza, fue su espíritu lo que la hizo destacar. Iduna tenía una fortaleza interior que pocos podían igualar, y una bondad que iluminaba cualquier habitación en la que estuviera. Recuerdo cómo se movía entre la corte, tan diferente de las damas nobles a las que estábamos acostumbrados. No buscaba atención, y sin embargo, todos los ojos siempre terminaban sobre ella"

Lord Alaric asintió, recordando aquellos días.

"Recuerdo cómo muchos en la corte la miraban con escepticismo al principio, preguntándose si una chica huérfana y sin título podría estar a la altura de ser reina. Pero Adgar… Adgar la defendió con fiereza. Dijo que no había encontrado a nadie más adecuado para ser su reina y la madre de sus hijos. Y, sinceramente, nunca vi a Adgar más feliz que cuando estaba con ella"

Andy, escuchando esto, sintió una mezcla de orgullo y curiosidad por conocer más sobre sus abuelos. Se acercó un poco más, lo suficiente para que tía Gertrudis lo notara.

"Oh, Andy" Dijo ella con una sonrisa tierna, invitándolo a unirse a la conversación "Estábamos hablando de tus abuelos ¿Sabías que tu abuela era una plebeya antes de convertirse en reina?"

Andy asintió.

"Fue una decisión que sorprendió a muchos en su momento" Explicó Lord Alaric "Adgar había conocido a Iduna desde que ambos eran niños y vio en ella una cualidad que no había encontrado en ninguna otra mujer de la nobleza"

"Iduna no solo tenía el corazón de una reina" Continuó Lady Gertrudis "Sino también la sabiduría de una. Sabía cuándo ser firme y cuándo mostrar ternura. No tenía la formación aristocrática que se esperaba de una reina, pero su habilidad para conectarse con las personas, para entender sus necesidades y preocupaciones, era insuperable"

"Aunque lo cierto es que de donde provenía siempre fue un misterio" Agregó Lord Alaric "Era una huérfana desde muy joven, y ninguno de nosotros conocía realmente de dónde venía. Aunque se convirtió en nuestra reina y fue muy querida por todos, nunca habló de su familia ni dio pistas sobre quiénes eran sus padres o de dónde provenía"

"Es cierto, Iduna siempre guardó silencio sobre su pasado" Opinó Lady Ylva que había sido amiga cercana de la reina Iduna "Lo poco que sabemos es que fue encontrada de niña en un rincón lejano del reino, sin más que las ropas que llevaba puestas y sin ningún documento o pertenencia que pudiera revelar algo sobre sus orígenes. Ninguno de nosotros, ni siquiera Adgar, pudo desenterrar ese misterio"

"Es posible que ni siquiera Iduna supiera quiénes eran sus padres o de dónde provenía" Comentó Lady Runa "A veces parecía que el tema la entristecía, pero nunca permitió que nadie indagara demasiado. Era una mujer fuerte, decidida a forjar su propio camino, sin depender de las sombras de un pasado incierto"

"Recuerdo que cuando Iduna y Adgar se casaron" Agregó Lord Alaric "Algunos en la corte se preguntaban sobre su linaje, ya que venía sin ninguna familia conocida. Pero Adgar no se dejó influenciar por esos murmullos. Estaba enamorado de ella por lo que era, no por su origen"

Andy se quedó en silencio, asimilando estas historias sobre sus abuelos. Sintió una profunda admiración por su abuelo, que había seguido su corazón, y por su abuela, que había demostrado ser una reina digna a pesar de sus orígenes humildes.

Uno a uno, se fueron reuniendo en la amplia terraza del castillo, que ofrecía una vista impresionante del fiordo y las montañas que rodeaban Arendelle. La brisa fresca del mar traía consigo un aire revitalizante, perfecto para acompañar una mañana de convivencia.

"Qué hermosa mañana. No hay nada como empezar el día aquí, rodeados de familia" Dijo Elsa sonriendo mientras observa la vista

"Después de todo el ajetreo de anoche, esto es justo lo que necesitamos. Me alegra tanto que todos estén aquí"

Los parientes comenzaron a llegar, algunos con tazas de café o té en mano, otros con panecillos y frutas frescas que habían sido preparados para el desayuno. La atmósfera era relajada y familiar, llena de risas y conversaciones suaves.

"Este lugar siempre me deja sin aliento" Dijo tía Margareta acercándose a la barandilla "No importa cuántas veces venga, Arendelle siempre tiene esa magia especial"

"Es cierto, hermana" Dijo tío Allistair "Y después de una noche tan maravillosa, es un placer despertar y poder compartir estos momentos juntos"

"Anoche todo salió estupendamente bien" Dijo la prima Runa sentándose junto a Elsa "Todo fue tan romántico y tan mágico. Kristy y Elli hicieron un maravilloso trabajo con los preparativos"

"Ellas realmente se esmeraron. Fue una fiesta hermosa, y ver a Anna tan feliz lo hizo todo aún mejor" Aseguró la reina

Al llegar a la terraza, Andy, buscó inmediatamente a su madre que estaba sentada conversando tranquilamente con Anna y algunos de sus tías y tíos.

"Buenos días, mamá" Dijo Andy con una sonrisa cálida y se inclinó para darle un beso en la mejilla, un gesto lleno de cariño y respeto.

Elsa le devolvió la sonrisa sintiendo una gran paz al tener a su hijo cerca.

"Buenos días, mi príncipe" Respondió ella con dulzura "¿Dormiste bien?"

"Muy bien, gracias. La fiesta fue increíble, todos lo pasaron muy bien" Respondió Andy mientras Andy tomaba asiento junto a Elsa.

La conversación en la terraza continuó animadamente, mientras los parientes compartían anécdotas y recordaban viejos tiempos.

Andy, sentado cerca de su madre, Elsa, prestaba atención a cada detalle de su bienestar.

Mientras todos charlaban animadamente sobre los planes del día, Elsa se estiró levemente para alcanzar una jarra de zumo. Andy lo notó antes de que ella pudiera alzar la mano.

Tomó la jarra y llenó el vaso de Elsa con el zumo fresco. Luego, colocó la jarra de nuevo sobre la mesa con cuidado.

"Gracias, cariño. Siempre tan atento" Dijo la reina con ternura

Andy le devolvió la sonrisa, contento de poder estar pendiente de ella. A medida que avanzaba el desayuno, continuaba asegurándose de que su mamá estuviera cómoda. En un momento dado, cuando vio que su madre parecía algo pensativa, levantó la mano para llamar discretamente a uno de los sirvientes.

"Tráiganle un poco de té helado a la reina, por favor. Y recuerda, a mi madre le gusta tomarlo con un poco de miel por las mañanas"

El sirviente asintió y se retiró rápidamente para cumplir la petición. No pasó mucho tiempo antes de que un nuevo vaso de té con cubos de hielo llegara a la mesa. Andy, con calma, lo tomó y se lo acercó a Elsa.

"Aquí tienes, mamá. Sabía que te vendría bien algo de té"

"Gracias, cielo" Dijo la reina conmovida mientras tomaba un sorbo del té "Te preocupas tanto por mí... a veces creo que eres tú quien me cuida a mí, y no al revés"

"Es mutuo, mamá. Siempre lo ha sido" Dijo Andy sonriendo con ternura

Cada vez que Andy la cuidaba de esa manera, ella recordaba todo lo que habían pasado juntos, desde los complicados días de su embarazo, hasta los días más recientes. A pesar de sus reservas, sentía que había criado a un hijo noble y considerado.

Algunas de las tías que lo observaban con orgullo no pudieron evitar comentar entre ellas.

"Es un joven tan educado y respetuoso" Le susurró tía Gertrudis a Ylva "Elsa debe estar muy orgullosa"

"Definitivamente es un buen hijo. Se nota cuánto la quiere" Respondió Ylva

"Y también se nota lo bien lo ha criado Elsa" Opinó tía Margareta

Elsa, que había escuchado parte de la conversación, sonrió suavemente, sintiéndose agradecida por los cumplidos hacia su hijo. Andy, por su parte, simplemente compartió una sonrisa con su madre, entendiendo que, aunque la vida no siempre había sido fácil, el amor y el respeto que se tenían eran lo que realmente importaba.

Durante el desayuno con la familia, los temas de conversación fluían con ligereza, hasta que uno de los sobrinos más jóvenes mencionó casualmente la historia del aislamiento de Elsa.

"¿Es cierto que el tío Adgar decidió aislar a tía Elsa del mundo? ¿Y que tú, tía Anna, no pudiste verla durante años?" Preguntó un niño de nueve años

El ambiente en la mesa se tensó un poco, mientras las miradas se dirigían hacia Anna y Elsa. Ambas hermanas intercambiaron una sonrisa comprensiva, ya que sabían que aquel capítulo de sus vidas podía despertar muchas preguntas.

"Sí, es cierto" Respondió Anna sonriendo suavemente mientras colocaba su taza de té en la mesa "Papá, en su momento, creyó que esa era la mejor manera de proteger a Elsa. Enfrentaba un poder que nadie entendía del todo, ni siquiera ella misma"

"Recuerdo bien esos días" Dijo tía Margareta "Cuando Agdar decidió cerrar el castillo, muchos en el reino no entendían por qué. Era una medida tan drástica, tan fuera de lo común… La gente especulaba, inventaba historias. Pero los que estábamos más cerca de la familia sabíamos que lo hacía por amor, para proteger a Elsa"

"Sí, Agdar fue un hombre sabio" Dijo tío Alistair, un noble de edad avanzada mientras sorbía su té "Comprendió que el mundo no estaba preparado para entender los poderes de Elsa. El miedo y la ignorancia de la gente podían haber llevado a decisiones impulsivas, a juicios injustos. Mantener el castillo cerrado fue su manera de mantener a Elsa a salvo, mientras trataba de ayudarla a controlar esos dones que, en ese momento, parecían más una maldición"

"No puedo imaginar lo difícil que debió ser para Elsa y Anna crecer en esas circunstancias" Dijo Lady Runa prima de Anna y Elsa "Encerradas, alejadas del mundo exterior… especialmente para Anna, que no entendía por qué su hermana se mantenía tan distante. Siempre me pregunté cómo fue para ellas dos. Y para Agdar e Iduna… tomar una decisión tan dolorosa por el bien de sus hijas"

"Fue difícil, sí, y para mí también fue un tiempo de mucha confusión" Asintió Elsa recordando aquellos años con serenidad "No entendía mis propios poderes, y mis padres tampoco sabían qué hacer. Pero... nunca les guardé rencor. Sé que solo querían lo mejor para mí, aunque al principio todo parecía ser lo contrario"

Los parientes escuchaban atentamente. Era un tema delicado, pero Anna y Elsa hablaban con una madurez y tranquilidad que calmaba cualquier tensión.

"Agdar siempre tuvo un corazón noble" Opinó tío Allistair "Lo que hizo fue por amor, por la seguridad de su hija. Aunque tuvo que aislar a Elsa, también fue su manera de darle el espacio que necesitaba para aprender a controlarse. Yo estaba en el consejo en ese tiempo, y puedo decirles que no fue una decisión fácil para él. Hubo muchas noches sin dormir, muchas discusiones en privado con la reina Iduna. Pero al final, decidió que lo mejor era proteger a su hija, a cualquier costo"

"Es increíble pensar en todo lo que ha pasado, Elsa" Dijo tía Ylva "Recuerdo cuando tus poderes eran un secreto que solo conocían unos cuantos de nosotros."

"Sí, fue un tiempo difícil. No podía compartirlo con todos, solo con aquellos en quienes podía confiar."

"Pero al final, superamos todo eso juntas, y eso es lo que importa" Concluyó Anna con una mirada tierna hacia Elsa "Nunca nos rendimos la una con la otra"

Elsa asintió, y dejando en claro que ni Anna ni ella guardaban resentimiento hacia sus padres. Ambos sabían que, a pesar de los errores del pasado, lo único que había guiado sus acciones era el amor por sus hijas.

"Yo era una niña en ese entonces" dijo Lady Runa "Pero recuerdo haber escuchado a mis padres hablar de lo importante que era proteger ese secreto. Ellos decían que el mundo no estaba listo para entender algo tan... especial."

"Y vaya que fue difícil mantenerlo en secreto" Opinó la reina "Hubo tantas veces que casi se descubría por accidente"

"¿Cómo fue para ti, Elsa, tener que esconder tus poderes de tantos, incluso de algunos de nosotros?"

Elsa miró a su hermana, buscando apoyo. Anna le devolvió una sonrisa alentadora, y Elsa se decidió a responder.

"Fue... solitario. Pero era necesario. Mi padre pensaba que era lo mejor para protegerme y proteger a Arendelle. No quería que nadie me viera como un peligro"

"Iduna, mi querida amiga, sufrió mucho por esa decisión" Dijo Lady Ylva "Pero siempre apoyó a Agdar. Sabía que era lo correcto. Recuerdo cómo solía decirme, en nuestras cartas, que deseaba más que nada ver a sus hijas libres y felices algún día. Para ella, esos años fueron una agonía silenciosa, pero también una prueba de su amor incondicional"

"Papá y mamá no tenían todas las respuestas" Explicó Anna "Y lo hicieron lo mejor que pudieron con lo que sabían en ese momento. Nos querían más que nada en el mundo, y eso es algo que siempre supimos, aunque estuvieran confundidos o asustados"

"Con el tiempo, aprendí a controlar mis poderes, y entendí que lo que pasó fue una parte importante de mi camino. Y aunque estuve aislada, Anna nunca dejó de preocuparse por mí. Esa conexión nunca se rompió, ni siquiera cuando las puertas estaban cerradas"

"¡Literalmente cerradas!" Bromeó Anna para aligerar el ambiente "¿Recuerdas cómo traté de hacerte salir a jugar todos esos años?"

"¡Cómo olvidarlo!" Rio suavemente la reina "No hubo día que no intentaras hacerme salir de mi habitación. Creo que me mantuviste cuerda más de lo que crees"

El resto de la familia sonrió ante esa interacción. La conversación, que pudo haber sido triste, ahora era un recordatorio del amor y la fortaleza que había entre las hermanas.

"Pero al final, todo salió bien" Exclamó con admiración una de las jóvenes sobrinas, sentada al lado de su madre "Te convertiste en una gran reina, Elsa. Y tus poderes son asombrosos"

Elsa sonrió cálidamente a la joven.

"Gracias. Aunque no siempre fue fácil, sé que todo lo que pasé me llevó a donde estoy ahora. Y me alegra que, finalmente, mi familia y mi reino puedan ver mis poderes como algo bueno"

"Cuando las puertas finalmente se abrieron…" Continuó tía Margareta "La coronación de Elsa fue un día de júbilo, pero también de incertidumbre. Nadie sabía cómo reaccionaría el reino a llegaban a descubrir la verdad sobre Elsa. Pero, a pesar de todo, ella demostró ser una digna hija de sus padres. Una reina fuerte, capaz de liderar y proteger a su pueblo, sin importar los desafíos que enfrente"

"Y ahora, todos en Arendelle saben de los poderes de mamá, y han llegado a aceptarla y admirarla por lo que es" Opinó Andy "Oigan, he estado pensando, desde que tengo memoria he tenido estos poderes que solo que mamá y yo poseemos. Pero nunca he sabido de dónde provienen. ¿Alguien aquí sabe algo al respecto?"

El salón quedó en silencio por un momento. Los parientes intercambiaron miradas, algunos con expresiones de reflexión, otros con una clara sorpresa ante la pregunta de Andy.

"Andy, esa es una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez" Admitió tía Margareta "Pero la verdad es que nadie en la familia ha podido encontrar una respuesta definitiva. Los poderes de hielo que tienen tú y Elsa son, como bien dijiste, un misterio para todos nosotros"

"Es cierto, muchacho" Agregó Cedric "Recuerdo que cuando Elsa era niña, todos estábamos perplejos por sus habilidades. Tus abuelos consultaron con muchos sabios y estudiosos en su tiempo, buscando entender de dónde venían esos poderes. Pero todos ellos llegaron a la misma conclusión: no hay un origen claro que podamos rastrear en la línea familiar"

"Algunos decían que tal vez era un don del cielo" Opinó tía Gertrudis "Que se manifestó en ustedes dos de una manera que nadie puede explicar. Pero eso, claro, son solo suposiciones"

"Otros supersticiosos aseguraban que era cosa del diablo"

"Hubo quien incluso sugirió que tal vez hace siglos" Opinó tío Alistair "Nuestros ancestros tuvieron algún tipo de encuentro con la magia que dejó una marca, un legado que se manifestó en ustedes varias generaciones más tarde. Pero, de nuevo, todo son teorías sin pruebas concretas"

Andy frunció el ceño, no del todo satisfecho con las respuestas vagas, pero comprendiendo que el misterio de sus poderes era más profundo de lo que podría haber imaginado.

"Así que nadie sabe realmente" Suspiró Andy un poco frustrado.

"Lo único que podemos decir con certeza, Andy" Dijo tía Margareta "Es que esos poderes, aunque un misterio, han sido una bendición para esta familia y para el reino. Tanto tú como Elsa han hecho mucho bien con ellos. Tal vez el origen no sea tan importante como la forma en que los usas"

"Exactamente, Andy" Agregó lord Alaric "Puede que nunca sepamos de dónde provienen esos poderes, pero lo que importa es que has demostrado ser digno de ellos. Y eso, querido, es lo que verdaderamente cuenta"

"Afortunadamente, mis poderes no son un secreto. Todo el mundo los conoce" Dijo Andy sonriente "De hecho, hasta me pusieron el sobrenombre de El Príncipe del Hielo"

"Es un título que te queda muy bien, Andy" Le dijo tía Ylva "Eres un digno heredero de la magia de tu madre"

"Debe ser increíble tener poderes así y no tener que esconderlos como lo hizo tu mamá" Dijo su prima Isabelle "Debe ser liberador poder ser tú mismo, sin miedo"

"Lo es. Aunque también tiene sus desafíos. A veces siento que debo estar a la altura de las expectativas de todos. Pero al mismo tiempo, es un honor poder usar mis poderes para ayudar a Arendelle y proteger a nuestra familia"

"Estoy orgullosa de cómo has manejado tus poderes, Andy" Le dijo Elsa "Has demostrado una gran responsabilidad y madurez, incluso cuando eras pequeño"

"El mundo ha cambiado mucho desde los tiempos de Elsa" Dijo tío Allistair "Es bueno ver que ahora, tanto los habitantes de Arendelle como más allá, pueden ver la magia como algo que nos enriquece, en lugar de algo que temer"

"Sí, es un tiempo diferente" Coincidió Andy "Y estoy agradecido por eso. Saber que no tengo que esconderme me da la libertad de aprender y mejorar. Y siempre recordaré las lecciones que mamá me ha enseñado sobre cómo usar mi poder con sabiduría."

Los niños pequeños se alejaron a jugar por el jardín, mientras la conversación de los mayores continuó y el tema pronto cambió a algo más reciente, pero igual de impactante para la familia real: la noticia del nacimiento de Andy.

"Aún me acuerdo cuando recibí la noticia de que Elsa iba a tener un bebé" Dijo con un tono de sorpresa Tía Eira, una mujer de porte elegante y que siempre había estado al tanto de las novedades de la familia "Honestamente, me quedé sin palabras"

"Recuerdo que me enteré a través de una carta" Dijo tía Margareta "Pensé que había algún error ¿Elsa? ¿Un bebé? Pero cuando se confirmó, me invadió una mezcla de emociones. Por un lado, la felicidad de saber que la línea real continuaría, pero por otro lado me preocupaba cómo ella manejaría la situación, Ya que un hijo fuera del matrimonio no es algo que en la realeza se tome a la ligera"

"Exactamente, Margareta" Dijo tía Gertrudis "Me acuerdo que, al principio, algunos dentro de la nobleza se preocuparon por las repercusiones. Pero sinceramente, pensé que era una tontería. Algunos actuaron como si el mundo se fuera a acabar solo porque la reina había decidido seguir su corazón"

"La gente fue exagerada ¡Sin duda!" Opinó tía Ylva "No dejaban de hablar de ello, como si fuera el acontecimiento del siglo. Fue un tiempo difícil para ella, y nosotros, como familia, no íbamos a dejarla sola en medio de todo aquel escándalo. Recuerdo muy bien cómo nos reunimos para discutir cómo podíamos apoyar a Elsa"

"Lo que más me molestó fue ver cómo algunas personas intentaban convertir la situación en un espectáculo" Opinó tío Allistair "Había quien decía que sería el fin de Arendelle, que la reputación de la familia real quedaría manchada. Pero en realidad, todo eso no era más que una exageración. Como bien dijiste, Ylva, la gente fue demasiado dramática. Nosotros sabíamos que Elsa estaba haciendo lo correcto para ella y para su hijo"

"Lo que Elsa necesitaba en ese momento era el apoyo de su familia, y lo tuvo" Opinó Lord Alistair "A pesar de todo, nos aseguramos de que ella supiera que no estaba sola. Creo que eso hizo toda la diferencia"

Elsa, con su carácter reservado, sonrió tímidamente, pero la calidez en sus ojos mostró su gratitud. Era un tema que solía evitar, no por vergüenza, sino porque los sentimientos aún la invadían con una mezcla de nostalgia y aprecio. Pero en presencia de sus parientes, se sentía segura.

Andy, por su parte sonrió conmovido por las palabras de sus parientes y cómo habían apoyado a Elsa durante aquellos días tumultuosos.

"Sé que en su momento fue difícil para todos ustedes..." Opinó suavemente la reina "Para mí también lo fue. Pero nunca olvidaré cómo me apoyaron cuando más lo necesitaba. A pesar de la sorpresa, cada uno de ustedes me brindó su comprensión y cariño"

"Elsa, querida, para nosotros fue un honor estar a tu lado en ese momento" Dijo tía Gertrudis "Sabemos lo duro que fue para ti, y queríamos asegurarnos de que supieras que no estabas sola"

"No puedo agradecerles lo suficiente por eso. Sé que no siempre soy abierta, pero en esos momentos... me hicieron sentir que no estaba sola. Y eso significó todo para mí"

Andy, que había estado escuchando en silencio, se sintió conmovido por las palabras de su madre. Sabía lo difícil que había sido para ella, aunque no lo vivió directamente.

"Yo también quiero agradecerles. Sé que cuando yo estaba por nacer, mi situación no era la más fácil para todos. Pero supongo que con su forma de actuar me hicieron sentir bienvenido"

"Andy, tú eres parte de esta familia desde el primer día" Dijo tía Ylva "No importa cómo llegaste a este mundo, lo importante es que estás aquí, y todos te queremos como a cualquier otro de la familia. Y no puedo expresar lo orgullosa que estoy de ti. He oído tantas cosas buenas sobre tu trabajo en la lucha contra el crimen en Arendelle y más allá. Es increíble lo que has logrado a tu edad. Eres un verdadero ejemplo para las futuras generaciones"

"Sin duda alguna" Agregó tío Cedric "No es fácil ser un príncipe y, al mismo tiempo, enfrentarse a los criminales que amenazan la paz. Eres joven, pero has demostrado una valentía y una determinación que pocos poseen. Todos nosotros, aquí, te admiramos por tu dedicación"

"Es cierto, Andy" Terció tía Margareta "Recuerdo cuando eras solo un niñito corriendo por los pasillos del castillo, y ahora mírate, un joven fuerte y valiente que no teme enfrentarse a los peligros para proteger a la gente"

"Gracias, de verdad" Dijo Andy tímidamente "Solo hago lo que creo que es correcto. Proteger a Arendelle y a la gente es una responsabilidad que llevo con orgullo. Y aunque a veces es difícil, siempre recuerdo las enseñanzas de mi familia y el legado que debo continuar"

Tía Gertrudis, con una mirada suave, se acercó más a Andy y le dio una palmadita en el brazo.

"Querido, no minimices tus logros. Has hecho cosas extraordinarias, y todo Arendelle lo sabe. Has tomado el legado de nuestra familia y lo has llevado aún más lejos. Sabemos que seguirás haciendo grandes cosas, y estamos aquí para apoyarte en todo lo que hagas. Estoy segura de que tu abuelo estaría muy orgulloso de ti si estuviera aquí. Después de todo, no podemos olvidar que Elsa también decidió ponerte el nombre de Adgar como segundo nombre, en honor a su padre. Un hermoso tributo al difunto rey"

Un murmullo de aprobación recorrió la sala mientras los demás parientes asentían.

"Me pareció un gesto tan emotivo" Dijo tía Gertrudis "Adgar fue un rey sabio y un padre cariñoso, y es conmovedor que Andy lleve su nombre"

"Quise que el nombre de mi padre siempre estuviera presente en la vida de mi hijo. Él fue un pilar en mi vida, y quería que Andy tuviera esa conexión, ese recuerdo constante de su abuelo, aunque nunca tuvo la oportunidad de conocerlo."

"Papá habría estado tan orgulloso de Andy" Dijo Anna con una sonrisa nostálgica "Siempre fue un hombre que valoraba la familia por encima de todo, y sé que habría amado a su nieto con todo su corazón"

"Después de tener dos hijas maravillosas, tener un nieto varón, el único nieto varón, lo habría llenado de una felicidad inmensa" Aseguró tío Allistair

"Papá fue un hombre increíble" Opinó Elsa "Siempre nos hizo sentir a Anna y a mí que éramos lo más importante en su vida. Y sé que habría sentido lo mismo por Andy. Él habría estado muy feliz de tener un nieto varón, pero eso no cambiaba el hecho de que su amor por sus hijas era incondicional"

"Es cierto" Agregó Anna "Siempre nos trató con tanta dulzura y respeto. Estoy segura de que habría sido igual de cariñoso y protector con Andy, Elli o Kristy"

El grupo de parientes mayores asintió con solemnidad, reconociendo la verdad en esas palabras. La conversación se tornó más suave, llena de afecto y respeto por la memoria del rey Adgar. Todos coincidían en que, si bien tener un nieto varón habría sido algo especial para él, su amor por Elsa y Anna era insuperable, y su legado de bondad y sabiduría continuaba vivo en sus descendientes.

Elsa observó a sus parientes reunidos, sus rostros llenos de recuerdos y familiaridad. Mientras hablaban, su mente la llevó de regreso a un momento muy particular de su juventud, cuando se encontró inesperadamente rodeada de esos mismos rostros en un momento en que más los necesitaba.

Había sido una época complicada para ella, una época de miedo e incertidumbre. Elsa, tan acostumbrada a la soledad autoimpuesta por años debido a sus poderes, se sentía más aislada que nunca cuando descubrió que estaba embarazada. El peso del escándalo, el temor de las repercusiones, y la inmensa responsabilidad que venía con la llegada de su hijo la habían abrumado.

Recordaba vívidamente la tarde en que sus parientes llegaron al castillo, muchos de ellos viajando desde lejos para estar a su lado. Elsa, sorprendida por la visita, había bajado a la gran sala de recepción. En ese momento, no estaba segura de lo que esperaba ¿Sería juicio? ¿Desaprobación? En su lugar, encontró algo mucho más profundo y significativo.

No podía recordar la última vez que había sentido tanto apoyo, tanta cercanía de aquellos a quienes había mantenido a distancia durante años. El miedo que la había atenazado durante tanto tiempo comenzó a desvanecerse, reemplazado por una profunda gratitud y alivio.

En ese momento, Elsa se había dado cuenta de cuánto se había privado de la calidez de su familia durante su aislamiento. Se había sentido sola por tanto tiempo, pero aquella tarde, rodeada de sus parientes, comprendió que nunca lo había estado realmente. Habían estado allí todo el tiempo, esperando el momento en que ella estuviera lista para dejarlos entrar de nuevo en su vida.

Recordar esa visita la conmovió profundamente. Aunque había sido una época de miedo, también había sido el comienzo de una nueva etapa en su vida, una en la que comprendió el verdadero valor de la familia. Desde entonces, Elsa había cultivado esas relaciones con esmero, asegurándose de que ni ella ni Andy nunca volvieran a sentir la soledad que ella había experimentado durante tantos años.

Con una sonrisa nostálgica, Elsa volvió al presente, sintiéndose agradecida por aquellos que la habían apoyado en su momento más vulnerable, y consciente de que, aunque el tiempo había pasado, esos lazos eran más fuertes que nunca.

La conversación entre los parientes comenzó a centrarse en la figura del rey Anders, un antepasado venerado que había dejado una huella imborrable en la historia de Arendelle y ancestro en común de todos ellos.

"El rey Anders… qué nombre tan imponente" Dijo tío Allistair "Es fascinante pensar en cómo él, viniendo de tierras lejanas, decidió fundar lo que hoy conocemos como Arendelle. Todos hemos leído sobre él en libros y escuchado leyendas contadas por nuestros abuelos, pero es una lástima que nadie de nuestra generación haya tenido la oportunidad de conocerlo en persona"

"Exacto" Opinó tía Gertrudis "Aunque no lo conocimos, su legado sigue vivo en todos nosotros. Fue un hombre visionario, valiente y decidido. Imaginen lo que debió haber sido fundar un reino en tierras desconocidas, lidiar con las adversidades del clima y ganarse la confianza de las personas que vivían aquí antes."

Anna, quien había estado escuchando, intervino con una sonrisa.

"Mi padre solía contarnos cómo las historias de Anders eran parte fundamental de nuestra educación. Recuerdo cómo nos hablaba de sus grandes hazañas, cómo defendió estas tierras y las unió bajo un mismo estandarte. Es un nombre que siempre ha tenido un peso especial en nuestra familia"

"Dicen que era un hombre justo, que trataba a todos sus súbditos con equidad, sin importar su origen" Dijo la prima Runa "Fue eso lo que le permitió ganarse el respeto y la lealtad de todos. Es algo que siempre he admirado, y creo que de alguna manera todos hemos heredado un poco de esa nobleza"

"Es asombroso cómo las acciones de una sola persona pueden resonar a lo largo de los siglos" Aseguró tía Margareta "Anders no solo fundó un reino, sino que estableció valores y principios que aún seguimos hoy. Su historia nos recuerda la importancia de la valentía, la justicia y la compasión"

"Siempre he pensado que, aunque no lo conocimos, podemos honrar su memoria al vivir de acuerdo con los ideales que él estableció" Opinó el joven Karl "Es como si su espíritu viviera en cada uno de nosotros"

"Y, por supuesto, no podemos olvidar que Elsa decidió honrar nuestro antepasado de una manera muy especial" Opinó tía Margareta "Nombró a su hijo Anders en su honor. Es un gesto profundo, que lleva consigo todo el peso y la historia de nuestra familia"

"Siempre supe que, si algún día tenía un hijo, quería que su nombre llevara consigo un legado" Explicó la reina "Nombrarlo Anders fue una forma de mantener viva la memoria de nuestro antepasado, de recordarnos a todos de dónde venimos y de la fortaleza que corre por nuestras venas"

"Además, Andy siempre ha encajado perfectamente con ese nombre" Opinó Anna "Tiene la misma fuerza y nobleza que siempre hemos asociado con el rey Anders. Es como si el espíritu de nuestro antepasado estuviera de alguna manera presente en él"

Andy sonrió agradecido, aunque a la vez un tanto abrumado por las altas expectativas que su madre y su tía tenían de él.

Momentos después, uno de los primos de Andy mencionó de manera casual el conflicto que Arendelle había tenido años atrás con la tribu Northuldra, un tema que siempre suscitaba emociones mixtas en la familia.

Andy y la mayoría de sus parientes aún guardaban cierto resentimiento hacia la tribu Northuldra, y en especial por la muerte del rey Runard, un evento que había ocurrido casi cincuenta años atrás, pero cuyo impacto seguía resonando en la familia real de Arendelle.

Aunque la historia oficial era más compleja y estaba envuelta en matices de malentendidos y secretos, la versión que se había transmitido de generación en generación en su familia pintaba a los Northuldra como los responsables de la trágica muerte del rey.

"Fueron tiempos difíciles. Esa gente nunca llegó a comprender el progreso de Arendelle" Dijo Tío Allistair

"Sí, siempre tan primitivos, aferrados a sus viejas costumbres. No es de extrañar que nunca hayan podido avanzar" Opinó tía Runa

Andy, que hasta ese momento había estado atento a su madre y asegurándose de que no le faltara nada, intervino en la conversación con una expresión seria.

"Es curioso cómo nunca entendieron lo que era el verdadero progreso" Opinó Andy "Arendelle siempre ha estado a la vanguardia. Mientras tanto, ellos... bueno, parecían más interesados en supersticiones y viejas leyendas"

Los parientes asintieron, compartiendo la misma visión. Aunque el conflicto con los Northuldra ya había quedado en el pasado, el resentimiento y las ideas despectivas hacia la tribu seguían presentes en la mente de algunos.

"Al final, solo se quedaron atrás, atrapados en su bosque, mientras Arendelle avanzaba sin ellos" Opinó el joven Karl

"Era cuestión de tiempo" Dijo Andy encogiéndose de hombros "Nosotros siempre hemos sido una nación fuerte, con un legado que va mucho más allá de lo que ellos podrían imaginar"

A pesar de la gravedad del tema, el tono de la conversación se mantuvo ligero, casi como si hablaran de una anécdota pasada que ya no les afectaba. El conflicto con los Northuldra había sido una mancha en la historia de Arendelle, pero para muchos, era una prueba de la superioridad cultural y tecnológica del reino.

"Exactamente, Andy" Opinó tía Margareta "Ellos simplemente no podían seguir el ritmo del progreso. Es triste, en realidad, pero al mismo tiempo inevitable"

"Sí, nosotros avanzamos en muchos aspectos" Opinó Kristy "Pero no debemos menospreciar lo que otros pueden aportar, incluso si parecen menos desarrollados"

Andy miró a su prima con una mezcla de respeto y desacuerdo. Él entendía el valor de las palabras de Kristy, pero no podía evitar sentir que los Northuldra habían sido un peligro para Arendelle.

"Pero nunca debemos olvidar lo que sucedió con el rey Runard" Insistió la prima Isabelle "Mi abuelo siempre me decía que eso fue una traición en toda regla"

"Nunca entenderé cómo algo así pudo suceder" Exclamó la tía Gertrudis "Runard solo buscaba expandir las relaciones de Arendelle, proteger nuestras tierras y beneficiar a los Northuldra. Y terminó traicionado. Aunque haya pasado tanto tiempo, es difícil olvidar una tragedia así"

"Pero, ¿no creen que ya ha pasado demasiado tiempo?" Insistió Kristy "No digo que olvidemos lo que pasó, pero... tal vez sea hora de mirar más allá. No creo que mantener el rencor nos haga ningún bien"

El silencio que siguió a sus palabras fue incómodo. Muchos de los presentes, especialmente los mayores, se sintieron sorprendidos por la sabiduría que Kristy demostraba, sobre todo porque ella, siendo más joven, no había vivido esos tiempos ni crecido con las mismas historias de odio.

"Ah, cosas de niños..." Rio el tío Alaric "No saben cómo funciona el mundo real todavía"

"Entiendo que es complicado, Kristy" Agregó Andy "Es fácil decir que todo debería estar en el pasado, pero no es tan simple. El rey Runard era nuestro bisabuelo, un líder que intentó hacer lo mejor para todos. Lo que pasó fue una traición, y aunque las cosas hayan cambiado, esa historia sigue ahí"

"Yo creo que Kristy tiene razón" Opinó Anna apoyando a su hija menor "Sé que todos tenemos nuestra historia, nuestros sentimientos sobre lo que pasó. Y no estoy diciendo que debamos olvidar lo que sufrió nuestra familia... pero no podemos seguir cargando ese odio para siempre"

Kristy sintió cómo una ola de alivio la envolvía y miró a su mamá. Sabía que su mamá siempre había sido alguien empática y comprensiva, pero escuchar su apoyo tan claramente en un tema tan delicado la hizo sentirse más segura.

Anna le devolvió una mirada llena de cariño y le apretó suavemente la mano, dándole fuerzas.

"En mi experiencia, el amor y la comprensión siempre son más fuertes que el rencor, y no quiero que mis hijas crezcan con el peso del odio hacia otros"

La reacción de los parientes fue tan diversa como predecible. Kristy, a pesar de su corta edad, había logrado provocar un silencio reflexivo en algunos, mientras que en otros apenas había movido un dedo de su escepticismo.

"Es increíble lo que la juventud puede enseñarnos a veces" Opinó tía Ylva "Kristy, tu forma de ver las cosas es muy sabia para alguien de tu edad"

Tío Alaric, que había estado comiendo en silencio hasta ese momento, dejó su tenedor y miró a su sobrina con una expresión pensativa.

"Quizás tengas razón, Kristy. Es fácil olvidar la empatía cuando te enfrentas a decisiones difíciles y realidades complejas. Pero tal vez no deberíamos ser tan rápidos en juzgar"

Anna sonrió ligeramente ante el comentario, y Kristy, sintiendo que el ambiente comenzaba a relajarse, se permitió respirar profundamente.

"Es cierto que el mundo puede ser complicado" Opinó Anna "Pero también es cierto que necesitamos más personas como Kristy. Personas que no pierdan la capacidad de ver a los demás como iguales, sin importar las diferencias. No debemos olvidar eso, incluso en los tiempos más difíciles"

El resto de la familia continuó conversando, algunos aún absortos en sus pensamientos, otros volviendo rápidamente a los temas más ligeros del desayuno.

"Gracias por apoyarme, mamá" Le dijo Kristy en voz baja

"No tienes que agradecerme, cielo. No importa lo que pase, siempre apoyaré lo que crees que es correcto" Respondió Anna apretando su mano con cariño

El ambiente se relajó, sus conversaciones pronto giraron en torno a aquellos días en los que Andy, Elli, y Kristy eran solo unos pequeños llenos de energía y curiosidad.

"Recuerdo cuando Andy era un bebé" Dijo Anna con la voz llena de ternura "Tenía una manía peculiar… ¡Le encantaba esconderse! Pero no como un niño normal, no. Se escondía en los lugares más insólitos del castillo. Hubo una vez en la que pasó casi una hora escondido detrás de una cortina en la sala del trono. Todos lo estábamos buscando frenéticamente, y allí estaba él, tan feliz de que nadie pudiera encontrarlo.

"¡Oh, sí!" Rio Elsa rió al recordar ese incidente "Y cuando finalmente lo encontraste, se rio a carcajadas, como si fuera el juego más divertido del mundo. Siempre tuvo ese lado travieso, pero también era increíblemente cariñoso. Recuerdo que, cuando aún era muy pequeño, se despertaba en mitad de la noche solo para asegurarse de que yo estaba bien. Caminaba descalzo hasta mi habitación, se asomaba por la puerta y, si me veía despierta, venía corriendo para darme un abrazo antes de volver a dormir"

"Tenía ese instinto protector desde muy pequeño. Y no solo contigo, Elsa. ¡Recuerdo la primera vez que conoció a Kristy cuando era una bebé! Andy estaba decidido a ser su guardián. Decía: ¡Es mi primita, y nadie la va a molestar! Se tomaba su papel de hermano mayor"

"Y luego está Elli. Siempre fue tan precoz, tan brillante. Pero una de las cosas que más me enternecía era cómo siempre buscaba la aprobación de Andy en todo lo que hacía. Si hacía un dibujo, lo primero que hacía era correr a mostrárselo a Andy. Y si él la elogiaba, su cara se iluminaba como si hubiera recibido el mayor premio del mundo"

"Y ¿recuerdas cuando Kristy dio sus primeros pasos? Fue en los jardines del castillo. Estábamos todos allí, y de repente, Kristy simplemente se soltó de mi mano y comenzó a caminar directamente hacia Andy y Elli. Era como si supiera que ellos siempre estarían allí para ella"

"Fue un momento tan hermoso. Ver cómo Andy y Elli la animaron, aplaudiendo y gritándole que podía hacerlo. Se veía tan segura de sí misma, como si supiera que, pase lo que pase, ellos siempre la apoyarían"

Anna tomó la mano de Elsa, dándole un apretón suave.

"Hemos sido tan afortunadas, Elsa. Ver crecer a nuestros hijos, observar cómo se apoyan y se cuidan entre ellos… Ha sido un regalo inmenso"

"Lo ha sido, Anna. A veces, cuando los miro ahora, con todo lo que han crecido, me sorprende lo rápido que ha pasado el tiempo. Pero esos recuerdos, esos pequeños momentos, son los que atesoro más. Me recuerdan que, sin importar lo que venga, siempre hemos sido una familia unida, llena de amor"

"Y siempre lo seremos, Elsa. No importa cuántos años pasen o cuán lejos lleguen nuestros hijos, siempre tendrán un hogar aquí, en nuestros corazones y en este castillo.

La princesa Rapunzel, sentada cerca de Elsa y el resto de la familia, sonrió al escuchar las historias compartidas y decidió unirse a la conversación. Con su característico cabello dorado trenzado y una expresión radiante, comenzó a compartir algunas anécdotas de su propio hijo, Kurt, que captaron la atención de todos en la sala.

"Oh, escuchar todas estas historias me recuerda tanto a cuando Kurt era pequeño. ¡Era tan curioso y travieso! No podía mantenerlo quieto ni por un segundo. Recuerdo una vez, cuando tenía apenas cuatro años, me encontré con que había trepado a la torre del reloj del castillo, decidido a ver el mundo desde lo más alto.

Los demás soltaron una risa, imaginando a un pequeño Kurt en esa travesura.

"¡Kurt siempre ha tenido ese espíritu aventurero!" Dijo Elsa "Parece que heredó esa curiosidad de ti, Rapunzel"

Rapunzel asintió con un toque de orgullo.

"Sí, siempre estaba explorando, buscando nuevas aventuras. Incluso antes de aprender a caminar bien, ya estaba tratando de escalar todo a su alrededor. Y lo más sorprendente es que nunca parecía tener miedo, siempre confiaba en que de alguna manera encontraría la manera de salir de cualquier situación en la que se metiera"

"Debe haber sido un desafío mantener el ritmo de un niño tan enérgico" Dijo tía Margareta "¿Cómo lo hacías, Rapunzel?"

"Bueno, fue todo un reto, pero también fue maravilloso"

Kurt, que había estado escuchando atentamente las historias que contaban su madre y el resto de la familia, comenzó a sentirse incómodo cuando las anécdotas se centraron en sus travesuras de la infancia.

Con apenas doce años, estaba en esa etapa en la que buscaba ser tomado en serio y dejar atrás las cosas de niño pequeño.

"Mamá, no tenías que contar esa historia del reloj... fue hace mucho tiempo" Le dijo Kurt en voz baja

Rapunzel se dio cuenta finalmente de cómo se sentía su hijo.

"Lo sé, cariño" Dijo ella con tono maternal "Solo queríamos recordar lo mucho que has crecido y todo lo que has aprendido desde entonces. Eres increíble, Kurt, y estamos muy orgullosos de ti"

Las palabras de su madre hicieron que Kurt se relajara un poco. Sabía que, aunque las historias lo hacían sentirse un poco incómodo, estaban llenas de cariño. Aun así, no podía evitar desear que las conversaciones se centraran en otra cosa.

Mientras tanto, en una sala privada del castillo, lejos del bullicio y de las risas que resonaban en los pasillos, Tía Ylva encontró a Hans, quien parecía estar perdido en sus pensamientos.

La mirada severa de Ylva, una mujer sabia y experimentada, se posó sobre él, y decidió que era el momento de confrontar algo que había permanecido en las sombras durante demasiado tiempo.

"Príncipe Hans... debemos hablar."

"¿De qué quiere hablar, Milady?"

"Conozco el terrible secreto detrás del origen de Andy. Y sé qué clase de hombre malvado eras en aquel entonces"

"Ya he pagado por mis errores... Elsa me ha perdonado... Ella y yo somos buenos amigos... Ha pasado tanto tiempo..."

"¿Crees que el tiempo borra el dolor que causaste? ¿Crees que Elsa olvidó por completo lo que vivió por tu culpa? No tienes idea de lo que sufrió. Durante su embarazo, su rostro demacrado, las noches de llanto interminables. Las pesadillas que la atormentaban cada noche… y yo estuve allí. La vi perderse en el miedo, aterrada por el oscuro origen de su hijo. Aterrada por ti"

"Nunca quise... No pensé con claridad en ese momento... No imaginé las consecuencias..." Susurró el pelirrojo

"No, claro que no lo imaginaste. Solo pensabas en ti mismo, en tu ambición desmedida. Pero ella... ella soportó un infierno que ningún ser humano debería soportar. Con la vida de su hijo creciendo dentro de ella y las sombras de tus acciones envolviéndola cada día"

"Ya lo sé... Hasta yo mismo me desprecio... Pero he cambiado... Sé que no puedo borrar lo que hice, pero he intentado ser alguien diferente"

"Eso lo veremos, Hans. Pero te advierto, si alguna vez llegas a hacerle más daño a Elsa o a Andy, si alguna vez intentas destruir lo que ella ha logrado reconstruir… te aseguro que esta vez no habrá lugar en el mundo donde puedas esconderte"

Hans asintió, incapaz de articular palabra. Sabía que las cicatrices de su pasado no desaparecerían fácilmente, y que el precio de su redención estaba lejos de ser pagado. Mientras Ylva se alejaba, él solo podía mirar la puerta, consciente de que el peso de sus acciones seguiría persiguiéndolo mientras viviera.

Elsa, Andy, y su propio pasado eran sombras de las que nunca podría escapar por completo. A pesar de los años que habían pasado desde su infame traición, la sombra de su pasado parecía siempre estar presente.

Mientras se alejaba, tía Ylba recuerda otra conversación que tuvo con Elsa cundo Andy estaba por nacer.

"No estás sola, querida. Tu madre y yo éramos como hermanas, y sé que, si ella estuviera aquí, te diría lo mismo. Ella estaría muy orgullosa de ti, Elsa. Has pasado por mucho, y aún así, sigues siendo fuerte. Este bebé que esperas… es una bendición, y serás una madre maravillosa, como lo fue Iduna"

"A veces, desearía que mamá estuviera aquí para darme fuerzas… No sé si podré hacerlo bien"

"Harás lo mejor que puedas, y eso es todo lo que tu hijo necesitará. Estarás rodeada de amor y apoyo, Elsa. Nunca lo olvides. Nosotros, tu familia, siempre estaremos a tu lado, como lo habríamos estado para Iduna.

Elsa finalmente dejó escapar las lágrimas, pero esta vez no eran de tristeza, sino de alivio y gratitud. Ylva la abrazó suavemente, permitiendo que Elsa se recostara en su hombro.

"Gracias, tía. No sé qué haría sin ustedes"

"Y nunca tendrás que averiguarlo, querida. Estamos aquí, y siempre lo estaremos, pase lo que pase"

La familia real de Arendelle decidió aprovechar el hermoso día posterior a la fiesta de aniversario para compartir con sus parientes. Tras la intensa celebración, una jornada de actividades al aire libre parecía perfecta para relajarse y disfrutar de la compañía mutua. Con el cielo despejado y una suave brisa, comenzaron a organizar los planes para el día.

"El clima es perfecto hoy" Dijo la Reina "Creo que podríamos aprovechar para hacer varias actividades al aire libre ¿Qué les parece?"

"¡Me encanta la idea!" Exclamó Anna "Kristoff y yo hemos hablado de dar un paseo en bote por el fiordo. El agua está tan tranquila, y el paisaje es precioso en esta época del año"

"Sí, podríamos llevar algunos bocadillos y pasar un rato en el agua, remando cerca de la costa" Sugirió Kristoff "Es una forma perfecta de relajarse"

"Suena genial. También me gustaría cabalgar un rato" Opinó Anna "Creo que algunos de nuestros parientes disfrutarían explorar los alrededores a caballo, sobre todo los más jóvenes"

"¡Y podríamos visitar las montañas más tarde!" Exclamó Kristy emocionada "Sería un final perfecto para el día. ¡Ver el atardecer desde ahí es mágico!"

Con todos de acuerdo, comenzaron a planear el itinerario.

Luego de la conversación con sus parientes, Andy caminaba por los amplios y solemnes pasillos del castillo, se detuvo frente a una galería adornada con retratos majestuosos. Los retratos de sus ancestros, los grandes reyes y reinas que gobernaron Arendelle a lo largo de los años, parecían observarlo con sus ojos inmortalizados en óleo. Cada uno de ellos había dejado un legado significativo, y sus logros resonaban en los anales de la historia del reino.

Primero su mirada se posó en el retrato de su abuelo, el rey Adgar. Adgar había sido un hombre de carácter fuerte y sabio, conocido por su amor por la familia y su dedicación al bienestar de su pueblo. Aunque Andy nunca lo conoció personalmente, siempre había sentido una profunda conexión con él, una especie de guía silencioso en su vida. El rey Adgar lo observaba desde el retrato con una mirada tranquila y segura, como si le estuviera transmitiendo un mensaje de esperanza y confianza.

A su lado, se encontraba el retrato de su bisabuelo, el rey Runard. Runard era recordado como un líder intrépido, quien había tomado decisiones difíciles en tiempos de gran adversidad. Andy sabía que las leyendas sobre su bisabuelo eran muchas, y su figura imponente en el retrato parecía encarnar la fuerza y la valentía que tanto se celebraba en los relatos del pasado.

Luego, sus ojos se posaron en el retrato de su tatarabuela, la reina Else, colgado en el gran salón del castillo. El retrato mostraba a una monarca imponente, con una expresión firme y decidida en su rostro. Else había sido conocida por ser una reina enérgica y autoritaria, gobernando con mano firme y sin tolerar la insubordinación, tanto en su corte como en su familia.

"Fue una monarca fuerte" Pensó Andy cruzando los brazos.

Había oído muchas historias sobre ella, en las charlas familiares, lo exigente que había sido con su hijo, Runard, su bisabuelo. Else no solo había gobernado su reino con firmeza, sino que también había sido una madre estricta. Se esperaba la perfección de Runard desde joven, y no había espacio para errores ni debilidades.

Andy suspiró al recordar esas historias. Aunque Else había dejado un legado impresionante, se decía que esa misma dureza había creado cierta distancia entre ella y Runard. Andy no podía evitar preguntarse cómo sería haber crecido bajo tanta presión.

Aunque él también era hijo de una reina y heredero al trono, su relación con su madre era diferente. Elsa gobernaba con sabiduría y firmeza, pero también con un corazón bondadoso. Nunca había sido autoritaria ni severa con Andy. Al contrario, siempre había mostrado compasión y comprensión.

"Me pregunto cómo sería yo si hubiera crecido bajo las expectativas de Else" Pensó Andy imaginándose en un reino donde no se le permitieran los errores, donde todo debía ser perfecto.

Quizás eso había ocasionado los problemas en el matrimonio entre el Rey Runard y su esposa Rita. Andy había escuchado muchas historias sobre la reina Rita, una princesa extranjera que se había casado con el heredero de Arendelle solo por la presión de sus padres para hacer una alianza comercial entre ambos reinos.

Todos los que la conocieron coincidían en que era una mujer sensible y bondadosa. A pesar de las tensiones en su matrimonio con el rey Runard, Rita siempre mostró un profundo sentido de empatía hacia su pueblo.

Andy no podía evitar pensar en su prima Kristy cada vez que escuchaba esas historias. Era fácil ver las similitudes entre ambas. Aunque Kristy aún era una niña, ya mostraba esa misma compasión y sensibilidad que, según los relatos, caracterizaba a la reina Rita.

Kristy siempre se preocupaba por los demás, y su ternura hacia los más débiles y necesitados era evidente en todo lo que hacía. Desde escribir una carta para los bebés abortados hasta intentar ayudar en los preparativos del reino, aunque a veces terminara estropeando las cosas, su intención siempre era genuina

Su mirada se dirigió entonces al retrato de su tatara tatarabuelo, el rey Eric. Eric había sido un pionero, llevando a Arendelle a nuevas alturas a través de la diplomacia y el comercio. Era un hombre de visión y ambición, conocido por haber establecido relaciones con otros reinos y expandido la influencia de Arendelle. Andy sentía un profundo respeto por su tatara tatarabuelo, sabiendo que su legado seguía influyendo en la posición de Arendelle en el mundo actual.

Mientras Andy continuaba recorriendo la galería de retratos, sus ojos finalmente se detuvieron en el más reciente de todos: el retrato de su madre, la reina Elsa. La pintura capturaba su majestuosidad con una fidelidad impresionante. Elsa, vestida con un elegante traje azul claro, se encontraba en una postura regia, con su mirada serena y poderosa, capaz de transmitir tanto calidez como autoridad. Su cabello rubio platinado caía en una elegante trenza sobre su hombro, y sus ojos azules brillaban con una mezcla de sabiduría y empatía.

El retrato de Elsa destacaba entre los demás no solo por su estilo más moderno, sino también porque Andy podía sentir una conexión profunda e inmediata con ella. Esta no era una figura distante del pasado, sino su madre, la mujer que lo había criado, que había enfrentado incontables desafíos tanto en el trono como en su vida personal.

Andy recordó las muchas veces que había visto a su madre tomar decisiones difíciles con una calma asombrosa. Elsa siempre había sido un faro de luz y estabilidad, no solo para él, sino para todo Arendelle. Aunque había momentos en que Andy sentía que vivir a la altura de su legado sería una tarea monumental, también sabía que tenía un ejemplo vivo de liderazgo y fortaleza en su propia madre.

Andy sonrió ligeramente al recordar los momentos más cotidianos y familiares con Elsa, las veces en que ella le había enseñado a controlar sus propios poderes de hielo, las charlas tranquilas que compartían en la privacidad de sus habitaciones, y los consejos que le daba, siempre con paciencia y amor.

Para Andy, Elsa no era solo la reina de Arendelle; era su mentora, su protectora y su mayor inspiración. Sabía que gran parte de la responsabilidad y el sentido de deber que sentía venían de ella, y eso le daba una seguridad especial. Mientras miraba el retrato, una sensación de orgullo y cariño inundó su corazón. Sabía que mientras Elsa estuviera allí, él siempre tendría una guía a seguir.

Y, aunque el peso del futuro y sus responsabilidades a veces lo abrumaran, Andy sentía que, con el apoyo y el ejemplo de su madre, podría enfrentar cualquier desafío que el destino le presentara.

Andy se quedó allí, en silencio, contemplando los rostros de aquellos que habían venido antes que él. Sentía el peso de la historia sobre sus hombros, pero también una especie de orgullo y responsabilidad. Estos no eran solo retratos en la pared; eran recordatorios de la grandeza que se esperaba de él, y de los estándares que debía mantener y superar.

Mientras se encontraba absorto en sus pensamientos, Andy se preguntó si algún día su propio retrato colgaría en esa galería, y qué legado dejaría atrás para que las futuras generaciones lo recordaran.

Andy recorría el salón, sus ojos vagaron por las imponentes pinturas de sus ancestros, figuras majestuosas que habían dejado su huella en la historia de Arendelle. Sin embargo, de pronto, algo mucho más personal capturó su atención.

Allí, entre los retratos solemnes de reyes y reinas, había una imagen que contrastaba con toda esa historia de poder y responsabilidad. Era un retrato de él mismo, pero no como el joven heredero que ahora era, sino como un bebé. En la pintura, el pequeño Andy se veía radiante, con una sonrisa amplia y despreocupada, descansando felizmente en los brazos de su madre.

Elsa, retratada con una ternura infinita, sostenía al bebé Andy con una mezcla de protección y orgullo, su mirada llena de amor. En la pintura, su cabello platinado estaba peinado con elegancia, pero su expresión era mucho más suave que en otros retratos oficiales. Andy podía ver la profunda conexión que había entre ambos, incluso desde su infancia.

El retrato capturaba un tiempo en que todo era más simple, cuando el peso de las expectativas y las responsabilidades no estaba sobre sus hombros. Era un recordatorio de la seguridad y el amor incondicional de su madre. Ver esa imagen le hizo darse cuenta de cuánto había cambiado, pero también de lo que siempre había permanecido constante: el apoyo inquebrantable de Elsa.

Andy sonrió levemente, permitiéndose un instante de nostalgia. Los desafíos por venir serían difíciles, pero siempre tendría ese lazo con su madre, esa fuerza que le daba desde que era un bebé en sus brazos.

El peso de la historia familiar siempre lo había acompañado, pero ahora, al observar los rostros de aquellos que habían gobernado antes que él, sentía que esa carga se hacía más palpable. Desde su tatarabuela Else, su bisabuelo, el rey Runard, hasta su abuelo Agdar y su madre Elsa, todos habían conocido lo que era vivir bajo la presión de ser futuros monarcas. Todos sabían lo que era tener expectativas casi imposibles sobre sus hombros.

"Todos ellos...", pensaba Andy mientras repasaba con la mirada cada retrato en el salón, "cargaron con la misma responsabilidad que algún día va a caer sobre mí... Ellos lo hicieron. Soportaron las presiones, los desafíos y las responsabilidades ¿Lo haré yo también?"

Sus pensamientos se dirigieron a sus bisabuelos Runard y Rita, el matrimonio nunca había funcionado, y aunque la versión oficial hablaba de razones diplomáticas y conflictos políticos, Andy sospechaba que todo se debía a la falta de amor en su unión. Después de todo, era lo que sucedía cuando las personas se casaban por presión y alianzas en lugar de por sentimientos verdaderos.

Andy había escuchado muchas historias sobre la reina Rita, y aunque su vida como monarca había sido complicada, todos los que la conocieron coincidían en que era una mujer sensible y bondadosa. A pesar de las tensiones en su matrimonio con el rey Runard, Rita siempre mostró un profundo sentido de empatía hacia su pueblo.

Andy no podía evitar pensar en su prima Kristy cada vez que escuchaba esas historias. Era fácil ver las similitudes entre ambas. Aunque Kristy aún era una niña, ya mostraba esa misma compasión y sensibilidad que, según los relatos, caracterizaba a la reina Rita.

Kristy siempre se preocupaba por los demás, y su ternura hacia los más débiles y necesitados era evidente en todo lo que hacía. Desde escribir una carta para los bebés abortados hasta intentar ayudar en los preparativos del reino, aunque a veces terminara estropeando las cosas, su intención siempre era genuina.

"Quizás Kristy heredó su carácter de la reina Rita"

Entre los muchos retratos que adornaban las paredes del salón, había uno que destacaba por su imponencia y su lugar de honor: el del rey Anders, el primer rey y fundador de Arendelle. Era un retrato majestuoso, con una mirada firme y sabia que irradiaba autoridad y determinación. Sus ojos parecían observarlo todo, como si aún, desde el más allá, siguiera velando por el reino que había forjado con tanto esfuerzo.

Andy se detuvo frente a ese cuadro, sintiendo una conexión especial con su ancestro. Sabía que su madre, se había inspirado en ese nombre cuando lo bautizó. Aunque lo llamaban Andy de manera cariñosa y familiar, su verdadero nombre era Anders, en honor a ese rey legendario que había fundado Arendelle siglos atrás.

Era un nombre que llevaba con orgullo, aunque también con un peso significativo. Andy sabía que su madre veía en él un reflejo de aquel gran líder. Como fundador del reino, Anders había enfrentado desafíos inimaginables, construyendo la nación desde cero, con valentía y sabiduría. Ser portador de ese nombre significaba estar a la altura de esas expectativas, y Andy no podía evitar sentirse abrumado a veces.

"¿Qué pensaría el rey Anders de mí?", se preguntó Andy. ¿Vería en él el mismo espíritu de lucha y determinación que había tenido cuando fundó Arendelle? O tal vez, ¿se sentiría decepcionado de que su descendiente aún estuviera buscando su propósito, con tantas dudas sobre su futuro y su relación con Rose?

Andy sabía quedebía encontrar su propio camino, tomar las decisiones difíciles y aprender de los errores. Aunque el nombre Anders tenía un legado poderoso, él también quería ser recordado por lo que haría por su reino, por su propio esfuerzo, no solo por llevar el nombre de un gran rey.

"Algún día" Pensó Andy "Mi propio cuadro estará colgado aquí, junto al de todos ellos. Y cuando la gente lo vea, quiero que sepan que hice todo lo posible por ser digno de mi nombre"

En su mente, visualizó la escena: un cuadro de gran tamaño, donde él se encontraba de pie, con una postura firme y decidida. Llevaba un elegante traje con detalles en tonos azules y plateados que reflejaban su linaje y su conexión con los poderes de hielo que heredó de su madre.

Andy se imaginó con una expresión serena pero resuelta, sus ojos azul hielo mirando al frente con determinación. En su visión, su mano derecha estaba extendida, y de ella emanaba una delicada pero poderosa ráfaga de hielo, que formaba intrincados cristales alrededor de su figura, como una representación visual de su control y dominio sobre sus habilidades.

Perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta de que su madre, la reina Elsa, se acercaba silenciosamente por detrás.

"Veo que los retratos han capturado tu atención otra vez" Dijo Elsa suavemente con una sonrisa cálida deteniéndose junto a él.

Andy se sobresaltó levemente, pero luego se relajó, girando la cabeza para ver a su madre.

"Sí, mamá. Estaba pensando en cómo todos ellos, tú incluida, llevaron el peso del reino sobre sus hombros. Y me pregunto si algún día podré estar a la altura de su legado"

"Sé cómo te sientes "Dijo Elsa colocando suavemente una mano sobre el hombro de Andy"La responsabilidad de liderar puede parecer abrumadora cuando piensas en aquellos que vinieron antes de nosotros. Pero no necesitas ser como ellos, Andy. Tienes tu propio camino que seguir"

Andy suspiró, aún mirando los retratos.

"A veces pienso en lo que me espera ¿Será mi destino también llevar la corona algún día?"

"Puede que llegue ese día, o puede que no. Pero no tienes que preocuparte por eso ahora. Lo importante es que vivas siendo fiel a ti mismo. Ser rey no se trata solo de estar a la altura de las expectativas de otros, sino de ser la mejor versión de uno mismo"

"Mamá… quiero que seas honesta conmigo. ¿Cómo te sientes realmente siendo reina? Sé que no pediste esto, que no lo querías…"

Elsa apartó la vista del cuadro de su padre y fijó sus ojos en Andy.

"Es cierto, Andy. Nunca pedí serlo y hubo momentos en los que desearía no haber sido reina en absoluto… Pero… con el tiempo, aprendí a aceptarlo. Ser reina no es solo portar una corona o gobernar un reino. Es ser una protectora, una guía… una madre. Y aunque ha habido momentos difíciles, también he encontrado mucha alegría en ello. No porque yo lo haya elegido, sino porque al final entendí que todo lo que hago es por quienes amo"

Andy asintió lentamente, comprendiendo la profundidad de las palabras de su madre. Había visto cómo ella había luchado, cómo había soportado las dificultades y, sin embargo, había salido adelante.

"Siempre me he preguntado cómo lo haces…" Dijo Andy "Cómo llevas todo esto, y aún así, sigues siendo la mejor madre que alguien podría pedir"

Elsa rio suavemente y puso una mano en el hombro de su hijo.

"No soy perfecta, Andy. Cometo errores, como cualquiera. Pero hago lo mejor que puedo, y tengo la suerte de contar con personas que me apoyan. Tú, Anna, Kristoff, tus primas… todos ustedes me han dado más de lo que podría haber pedido"

"Me alegra saber que no te arrepientes, mamá. Porque Arendelle no sería lo mismo sin ti"

"Gracias, cielo, eres tan dulce. Ahora, ven, tu tía Anna planeó todo un itinerario de actividades para hacer con la familia y no querrás perderte la diversión"

Mientras se dirigían hacia la puerta, Elsa se detuvo por un momento, mirando de nuevo los retratos que cubrían las paredes.

"¿Sabes, Andy? Ser rey no es nada sencillo, pero de cierto modo, tenemos a nuestros ancestros para guiarnos. No solo en lo que hicieron durante sus reinados, sino en el legado que nos dejaron en sus vidas y sus decisiones. Ellos no solo están aquí en estos cuadros.

Sus enseñanzas, sus aciertos y errores, viven en nosotros. Podemos aprender de ellos, no para repetir sus vidas, sino para tomar lo mejor de su legado y aplicarlo a nuestras propias vidas. Ellos nos guían, no porque tengamos que ser como ellos, sino porque, de algún modo, sus experiencias nos preparan para nuestros propios desafíos

Cuando enfrento decisiones difíciles o cuando me siento insegura, pienso en ellos. No solo en sus títulos, sino en las personas que fueron. Sus historias me recuerdan que no estoy sola en estos desafíos. Y tú tampoco lo estás, Andy"

Andy reflexionó sobre lo que su madre decía. Pensaba en la sabiduría de su abuelo Agdar, la fuerza de su bisabuelo Runard, la energía indomable de la reina Else. La tenacidad del rey Eric. De alguna manera, todos ellos estaban presentes en su vida, no solo como figuras del pasado, sino como ejemplos a seguir, en lo bueno y en lo malo.

Acompañado de su madre, Andy caminó por los pasillos, dejando atrás los retratos.

Durante las actividades planeadas para ese día, Andy se aseguró de incluir a su media hermana Helena en todo momento. La primera parada fue un tranquilo paseo en bote por el fiordo.

Se aseguraron de llevar algunas bebidas y bocadillos ligeros para disfrutar mientras remaban. El agua cristalina reflejaba el sol, y las suaves olas hacían que el paseo fuera relajante y reconfortante. La conversación fluía alegremente mientras remaban por las aguas.

"No importa cuántas veces pase por aquí, nunca me canso de este lugar" Dijo Kristy "El fiordo es uno de esos lugares que te hacen sentir en casa ¿No creen?"

"Es cierto, Kristy" Dijo tío Allistair "Arendelle tiene algo mágico. He navegado por muchos lugares, pero nada se compara con esto"

"¡Miren esos pájaros! ¡Son hermosos!" Exclamó Helena "¿Puedo intentar hacerles un hechizo para ver si vuelan más rápido?"

"No, sabionda. Creo que los pájaros prefieren volar a su ritmo. Además, no queremos causar un desastre en pleno paseo ¿Verdad?"

"Recuerdo cuando era joven y hacía este mismo paseo con tu abuela" Dijo a Andy tía Ylva "Iduna y yo solíamos venir aquí a menudo, Andy. Nos sentábamos en el bote y simplemente contemplábamos las montañas"

"Debe haber sido muy especial. Esas montañas siempre me han hecho sentir pequeño, pero de una buena manera .Como si estuviera conectado a algo mucho más grande que yo"

"Hay algo en este lugar que siempre nos trae de vuelta. No es solo la belleza, es la historia que compartimos aquí. Las generaciones que han navegado por este fiordo, nuestros antepasados... Todos estamos conectados por este lugar"

"Es verdad. Cuando estaba en Londres, hubo momentos en los que cerraba los ojos y me imaginaba este fiordo. Me hacía sentir más cerca de casa, aunque estuviera muy lejos"

"¿Extrañaste mucho Arendelle cuando estuviste lejos, Andy?" Preguntó su hermanita

"Sí, mucho. Pero no solo el lugar. Extrañaba todo. La gente, nuestras tradiciones... y claro, a mamá. Nunca supe cuánto significaba Arendelle para mí hasta que estuve lejos"

"Es lo que significa Arendelle" Aseguró tía Margareta "No solo es donde vivimos, es quienes somos"

"Exacto. Y por eso siempre será especial para todos nosotros"

Helena no dejaba de hacer preguntas sobre el lago, las montañas cercanas, y las criaturas que podrían habitar en las profundidades del agua.

"Andy ¿Crees que haya algo raro viviendo ahí abajo? Como... no sé, un monstruo marino o un pez gigante. Algo que no hayamos visto nunca"

"He escuchado historias... dicen que en las noches más frías, cuando el agua está completamente tranquila, a veces se pueden ver sombras enormes moviéndose bajo la superficie. Nadie sabe lo que es... pero podría ser un monstruo antiguo, esperando el momento adecuado para despertar"

"¡Eso suena increíble! Deberíamos quedarnos aquí una noche y ver si lo encontramos."

"Tal vez algún día. Aunque te advierto, si encontramos algo, será mejor que corras rápido"

El resto del paseo en bote transcurrió entre risas y más historias inventadas, mientras ambos hermanos se reían de las ocurrencias del otro. Andy disfrutaba enormemente de esos momentos con Helena, sabiendo que con el paso del tiempo, estos momentos de inocencia y juego serían cada vez más raros.

Después se dirigieron a los establos donde algunos de los caballos más hermosos de Arendelle estaban listos para ser montados. Cabalgaron por los caminos que rodeaban el castillo, admirando el paisaje verde y florido de la primavera. Los niños de la familia se unieron, montando en ponis bajo la supervisión de los adultos.

Andy, como siempre, pasaba mucho tiempo conviviendo con su mejor amiga Birgit, aunque ella parte de la servidumbre del castillo, había crecido junto a Andy y se había convertido en su inseparable compañera. Mientras todos los demás llevaban caballos para la cabalgata, Andy, siempre queriendo destacar, había optado por llevar a su fiel reno, Frans.

"¿Sabes, Andy?" Dijo Birgit "No sé si alguna vez te lo he dicho, pero me sorprende que aún sigas montando a Frans. Uno pensaría que siendo príncipe y todo, usarías un corcel real"

Andy, sentado cómodamente en su silla de montar sobre Frans, sonrió ampliamente, acariciando el pelaje del reno.

"¿Y abandonar a mi viejo amigo Frans? ¡Ni loco! Este reno ha estado conmigo desde que puedo recordar. Ningún caballo me va a dar la misma lealtad. Además, tengo que mantener mi estilo"

"¡Sí, claro!" Opinó burlonamente la sabionda "¿Qué estilo? Lo que pasa es que te gusta ser el raro. Nadie más monta un reno para una cabalgata, Andy"

"Bueno, sabionda, alguien tiene que romper la tradición de vez en cuando. Además, Frans es más cómodo que cualquiera de esos caballos elegantes"

Mientras la conversación fluía, Ylva, la tía observadora, cabalgaba un poco más atrás, estudiando detenidamente la interacción entre Andy y Birgit. Había algo en la forma en que ambos se reían y se hablaban que le hacía sospechar.

Recordaba bien cómo el abuelo de Andy, el difunto rey Adgar, se había enamorado de una plebeya, lo que había causado un revuelo en la corte. Ylva no podía evitar preguntarse si Andy estaba siguiendo el mismo camino.

"Ese muchacho... Tan parecido a su abuelo" Dijo para sí misma "Birgit puede ser de la servidumbre, pero tienen un lazo muy fuerte. No me sorprendería si la historia se repite"

"¿Entonces después del paseo en bote qué haremos?" Preguntó Kristy "¿Una guerra de nieve? Estoy lista para ganar esta vez"

"Oh, Kristy, la última vez que dijiste eso terminaste enterrada en un montón de nieve" Se rio Elli

Kristy frunció el ceño de manera divertida y luego se rio.

"Bueno, esta vez tengo un plan. Y de hecho, Andy, quiero que estés en mi equipo. Siempre me toca contra ti, pero si te unes a mí ¡Podríamos aplastarlos a todos!"

"Hum, suena tentador... pero ¿Y Birgit? No puedo dejarla sola. Ya sabes que siempre hacemos un buen equipo"

La risa del grupo resonó en el aire fresco mientras cabalgaban, disfrutando del paisaje y la compañía. Y mientras las bromas y conversaciones continuaban, Ylva no podía apartar los ojos de Andy y Birgit.

Aunque la mayoría de la familia sabía que Birgit y Andy eran amigos cercanos desde la infancia, Ylva empezaba a notar algo más profundo en la relación entre ambos, algo que, en su opinión, podía desafiar las expectativas de la corte.

Al finalizar la cabalgata, organizaron un picnic en un claro cercano a las montañas junto a un lago. Extendieron mantas sobre la hierba y sacaron canastas llenas de panes, quesos, frutas y deliciosos pasteles.

Aunque Birgit era una chica plebeya que formaba parte del personal del castillo, había recibido una formación que la hacía más que capaz de desenvolverse en cualquier círculo social, incluida la realeza. Su educación no solo le había proporcionado buenos modales, sino también una amplia cultura. Lo cual causó una muy buena impresión a los parientes de Andy.

"¿Qué dicen, familia?" Preguntó Andy después del almuerzo sosteniendo el bate de críquet "¿Nos animamos a un partido de críquet?"

"¡Eso suena interesante!" Dijo tío Alaric ajustando su gorro "No he jugado críquet en años, pero estoy listo para darle una oportunidad"

"Oh, Alaric" Dijo tía Margaretta mirando a su esposo con una sonrisa "Siempre dices que no eres bueno en esto, pero luego te vuelves el más competitivo"

Los parientes se reunieron en el campo, formando dos equipos. Andy y tío Alaric se convirtieron rápidamente en capitanes. Junto a ellos, tías, tíos, primos y primas se alinearon, ansiosos por empezar.

Hans se mantenía a cierta distancia, sentado a la sombra de un árbol, todavía asimilando las palabras de Ylva. Cuando escuchó el sonido de pasos apresurados. Levantó la mirada justo a tiempo para ver a Andy llegar corriendo con su rostro radiante y lleno de energía.

"¡Papá! Ven, te necesito en mi equipo para el partido de criquet ¡No podemos ganar sin ti!"

Hans lo observó, y en ese instante, el mundo pareció detenerse por un breve segundo. La inocencia en los ojos de Andy, el brillo de la emoción en su sonrisa, le golpearon el corazón de una manera que no esperaba.

Para Andy, él no era más que su padre. Un hombre en quien confiaba y a quien admiraba sin reservas. El sincero afecto de su hijo era evidente, como si no existiera ningún pasado oscuro que pudiera interponerse entre ellos.

"¿Me necesitas ¿Eh? ¿Tan bueno soy para el criquet?"

Andy rio con entusiasmo, sin notar la tensión en la expresión de su padre.

"Está bien, vamos"

Hans dejó escapar una risa suave, pero en su interior sentía una mezcla de emociones. Sabía que no merecía la devoción de Andy, y que si su hijo alguna vez descubría toda la verdad sobre su origen, todo ese afecto podría desmoronarse en un instante. Pero, en ese momento, Andy no sabía nada de aquello. Solo veía en Hans a su padre y Hans se aferraba a eso.

"¡Mamá! Vamos, únete al juego" Exclamó Andy

"Andy, sabes que no soy la mejor en los deportes" Dijo Elsa riendo suavemente y negando con la cabeza "Prefiero verlos jugar desde aquí"

"Vamos, mamá ¡Será divertido! Además ¿Qué clase de futuro rey sería si no pudiera convencer a su propia madre de unirse a un simple juego?"

"Está bien, pero solo por esta vez. No esperes que sea la mejor jugadora"

"¡Perfecto! Solo diviértete, eso es lo importante"

"Bueno, aquí estoy" Les dijo a los demás "¿Listos para ver a la reina de Arendelle hacer un intento de jugar críquet?"

"¡Será el momento histórico del día!" Opinó Birgit "No todos los días ves a una reina unirse a un juego de críquet"

Chema estaba emocionado por participar, aunque se sentía un poco perdido en cuanto a las reglas del juego, ya que el criquet no era un deporte común de dónde venía. Miraba atentamente cómo Andy, con su habilidad estratégica y su experiencia en el juego, explicaba las reglas a los demás.

"Tienes que golpear la pelota con el bate e intentar correr entre los wickets sin que te saquen" Decía el elegido mientras señalaba los arcos de madera en el campo.

Mary, con su entusiasmo, practicaba unos movimientos con el bate y lanzaba bolas imaginarias. Helena y Kristy, siempre dispuestas a ayudar, le sonreían a Chema, alentándolo.

Chema observaba todo, con una mezcla de curiosidad y nervios. Aunque había vivido en Arendelle el tiempo suficiente para acostumbrarse a muchas cosas nuevas, el criquet era algo completamente desconocido para él.

Sin embargo, a su corta edad ya había demostrado ser un niño valiente y adaptable. Su madre, siempre le había enseñado a esforzarse y aprovechar las oportunidades que la vida le brindaba.

Ostein, que había notado el nerviosismo de Chema, se acercó y le dio una palmada amistosa en el hombro.

"No te preocupes, viejo. El criquet puede parecer complicado al principio, pero una vez que empiezas, es muy divertido. Vamos, te enseñaré cómo batear"

Chema tomó el bate, algo pesado en sus manos, y lo miró con concentración. Ostein le mostró cómo colocarse y cómo hacer el swing correcto. Después de unos intentos torpes, Chema logró golpear la pelota. Por lo que el vago sonrió satisfecho.

"Recuerden, está prohibido usar poderes, este es un partido amistoso…" Dijo Andy con una sonrisa juguetona "Pero eso no significa que no tengamos que ganar ¿Verdad?"

"Bueno, Andy, ya veremos quién gana hoy" Dijo Alaric "Mi equipo tiene a los mejores jugadores"

"Vamos a jugar!" Exclamó Olaf "Estoy listo para hacer el mejor swing de mi vida... aunque no tengo brazos largos"

Kristoff tomó la posición de bateador y Andy lanzó la pelota con una técnica impecable, pero Kristoff, demostrando su habilidad inesperada, logró darle un buen golpe con el bate. La pelota voló por los aires mientras los jugadores corrían para atraparla.

"¡Cuidado, va hacia allá!" Exclamó Birgit corriendo

"¡Vamos, Kristoff, corre!" Exclamó Anna

Mientras Kristoff avanzaba con pasos firmes entre las bases, Andy y su equipo intentaban atraparlo, pero el hombre de la montaña demostraba que su resistencia no solo era útil para cargar bloques de hielo. Tras varias jugadas, logró llegar a la base sin ser eliminado, y su equipo estalló en aplausos.

"Te lo tomas en serio ¿Eh, tío?" Jadeó Andy

"Bueno, si vamos a jugar, hay que hacerlo bien"

"¡Vamos, no me lo pongas tan fácil, Ostein!" Dijo Ed bromeando mientras se prepara para batear "Prometo no hacer un home run... aunque, espera ¿Eso es de otro deporte, no?"

"Viejo, el críquet no tiene home runs ¡Concéntrate o te ganaré otra vez!"

"Vamos, chicos, no es una competencia de quién sabe más de deportes, es un juego de precisión" Intervino Angelita

Helena le lanza la bola y Ed la golpea, enviándola volando hacia el campo.

"¡Bien hecho, Ed! Pero te aseguro que aún no has ganado"

"¿Sabes, Helena?" Dijo Elli cruzando los brazos, observando el lanzamiento de Helena "Si calculas el ángulo de lanzamiento y la velocidad inicial de la bola, podrías mejorar tu precisión al golpear la pelota Según mis cálculos, deberías lanzarla a unos 35 grados para maximizar el impacto en el objetivo"

"¡Claro, Elli, ahora lo haré con precisión matemática! ¿Algún consejo para que también gane?"

"Por supuesto. Según la física, mientras más rápido corras después de lanzar la bola, menos tiempo le darás a Ed para reaccionar. Y si consideras la resistencia del aire, deberías correr en una línea más directa"

"No importa dónde esté Elli, siempre encontrará una forma de convertir cualquier juego en una lección de ciencia" Rio Andy "Aunque, sinceramente, no me sorprendería si ella encuentra una fórmula para ganar siempre"

"No es tan complicado" Dijo Elli sonriendo mientras recoge la bola "Solo tienen que seguir las leyes de la física. La ley de conservación del momento angular, por ejemplo, puede ayudarte a entender cómo girar la bola para que se mueva de forma impredecible"

Elli continuaba analizando las jugadas mientras todos se reían, aportando sus comentarios científicos y manteniendo el ambiente ligero, pero a la vez inteligente, en medio del juego amistoso.

Chema logró golpear la pelota, lo que provocó un estallido de aplausos y vítores de sus amigos y los demás jugadores.

"¡Bien hecho, Chema!" Gritó Andy con el pulgar arriba desde el otro lado del campo. Ed, que estaba listo para atrapar la pelota, también sonrió y asintió con aprobación.

Con su confianza renovada, Chema se unió plenamente al juego. Aunque aún cometía algunos errores al correr entre los wickets, cada vez se sentía más cómodo. Se reía con los demás cuando fallaba y celebraba cada vez que lograba un buen golpe.

A lo largo del partido, las risas y los momentos cómicos no faltaron. En una de las jugadas, Kristy, corrió detrás de la pelota con todas sus fuerzas, pero tropezó con una pequeña roca. En lugar de enfadarse, se levantó riendo, mientras todos aplaudían su esfuerzo.

"¡Lo tenía! ¡Lo tenía! Pero esa piedra no quería que ganáramos" Rio Kristy sacudiéndose el polvo

"¡Esa es la actitud! Seguimos jugando" Le dijo su papá guiñándole un ojo

Conforme el juego avanzaba, las estrategias de los equipos se intensificaban.

"¡Vamos, equipo! ¡Podemos ganar esto!" Exclamó Andy

"No lo creo, Andy ¡Esta vez te atrapo!" Le dijo kurt

Con un movimiento ágil, Andy lanzó la pelota hacia Birgit, que estaba cubriendo la base. Pero Kurt, con un giro rápido, logró esquivar el lanzamiento y asegurar su lugar en la base. El equipo de Andy soltó una exclamación de sorpresa mientras Kristoff y los demás aplaudían la jugada.

"¡Eso es trabajo en equipo! ¡Lo estamos logrando!" Exclamó tío Alaric levantando el puño en señal de victoria

Finalmente, tras varias rondas, el juego comenzó a acercarse a su final. Ambos equipos estaban empatados, y la tensión se palpaba en el aire. Andy, siendo el último bateador de su equipo, se colocó en posición, concentrado. La pelota fue lanzada por su tía Lady Runa, pero Andy, con la determinación de un verdadero jugador, le dio un golpe fuerte, enviándola al otro extremo del campo.

"¡Eso es, Andy!" Exclamó Elsa aplaudiendo

El equipo de Alaric corrió desesperadamente para alcanzar la pelota, pero Andy ya había corrido por las bases, asegurando la victoria para su equipo. Con un último salto, tocó la base final, y su equipo estalló en vítores.

"¡Eso fue genial! Buen juego, todos" Dijo Andy jadeando pero con una sonrisa en el rostro

"Tengo que admitirlo, muchacho" Dijo tío Alaric riendo mientras se seca el sudor de la frente "Lo hiciste bien"

"No importa quién ganó. Lo importante es que pasamos un día maravilloso juntos" Exclamó Kristy

"Sí, definitivamente. No hay nada mejor que compartir estos momentos con la familia" Coincidió Anna

Para Chema, este día no solo era una oportunidad para aprender un nuevo deporte, sino también una señal de cuánto había cambiado su vida desde que llegó a Arendelle. Ahora tenía amigos de todas partes, vivía en un lugar donde su madre recibía un salario digno, y él estaba recibiendo una educación que nunca hubiera imaginado en su antigua vida.

Después del animado partido de criquet, todos se dejaron caer sobre el césped para descansar. El sol brillaba suavemente, y una brisa fresca recorría los campos.

Elsa no pudo evitar notar la distancia que Hans mantenía, interactuando solo lo necesario. Ella sabía que Hans ya no era aquel hombre peligroso y traicionero. Había demostrado su cambio a lo largo de los años, ganándose nuevamente la confianza de muchos, incluyendo la suya.

Pero aún así, el pasado seguía presente en pequeños momentos como este, y ella se imaginaba que Hans debía sentirse incómodo al estar rodeado de aquellos que conocían su historia.

Elsa decidió caminar hacia él, con la intención de aliviar cualquier incomodidad que pudiera estar sintiendo. Mientras lo hacía, miró a su alrededor: Andy estaba conversando con los demás, completamente ajeno a las tensiones invisibles de los adultos.

"Has estado muy callado hoy" Comentó Elsa con una suave sonrisa, tratando de romper el hielo.

Hans suspiró y bajó la mirada.

"Es difícil no pensar en el pasado, Elsa. Cada vez que vengo aquí, a Arendelle, me recuerdo a mí mismo lo cerca que estuve de perderlo todo por mi propia ambición" Luego miró hacia Andy, quien reía con sus amigos "Ver a Andy... me recuerda cuánto he cambiado, pero también cuánto he fallado en el pasado"

Elsa, conmovida por la vulnerabilidad que veía en Hans, puso una mano en su hombro.

"Cuando llegue el momento, le explicaremos a Andy todo juntos. Sé que cuando sepa todo, también verá lo fuerte que fuiste para cambiar y convertirte en la persona que eres ahora"

Hans miró a Elsa con un gesto de preocupación en el rostro, claramente inquieto por algo más. Tras un momento de silencio, decidió hablar.

"Elsa... tengo que contarte algo... Hace rato tuve una conversación con tu tía Ylva"

Elsa frunció el ceño.

"¿Con tía Ylva? ¿Qué te dijo?"

Hans suspiró y cruzó los brazos, nervioso.

"Ella me confrontó. Dijo que no confía del todo en mí, a pesar de todo lo que ha pasado. Cree que, aunque aparentemente haya cambiado, todavía guarda reservas sobre mi pasado. Pero lo que realmente me inquietó fue que mencionó a Andy. Dijo que conoce la verdad detrás de su origen"

Elsa sintió un pequeño nudo formarse en su estómago al escuchar eso. Ylva, su tía, siempre había sido una mujer reservada y sabia, pero también de carácter fuerte y directa. Sabía que Ylva no confiaba del todo en Hans, pero no esperaba que ella hubiera sido tan abierta con él sobre sus dudas.

"No fue amenazante, pero dejó claro que está al tanto de más de lo que yo creía" Concluyó Hans

Elsa lo miró a los ojos, percibiendo su inquietud. Tras un momento de reflexión, le sonrió con suavidad.

"Hans, Ylva es de mi total confianza. De hecho, ella es la única de mis parientes que sabe la verdad sobre Andy. Le conté todo cuando estaba por nacer."

"¿Le dijiste todo?"

"Sí, se lo conté. Cuando estaba a punto de dar a luz, sentí que necesitaba el apoyo de alguien cercano que entendiera la complejidad de mi situación. Ylva siempre ha sido como una segunda madre para mí, y sabía que podía confiar en ella. A pesar de sus reservas contigo, Hans, Ylva jamás haría nada para dañar a Andy o exponer un secreto que pondría en riesgo su bienestar"

Hans asintió lentamente, asimilando las palabras de Elsa.

"Entonces... ¿crees que no hará nada con lo que sabe?" Preguntó el pelirrojo

"Estoy segura de que Ylva no traicionará mi confianza. Puede que ella no confíe plenamente en ti por lo que hiciste en el pasado, pero ella sabe que lo más importante ahora es proteger a Andy y asegurarse de que crezca en un entorno seguro y amoroso"

Hans respiró aliviado, aunque aún parecía un poco inseguro.

"Solo quiero estar seguro de que cuando llegue el momento de contarle la verdad a Andy, lo hagamos de la mejor manera posible."

"Lo haremos" Aseguró Elsa con firmeza "Y cuando llegue ese momento, Ylva será un apoyo, no un obstáculo. Ella entiende la importancia que tiene para mí mantener esto en secreto hasta que Andy esté preparado"

Hans asintió una vez más, más relajado ahora que Elsa le había asegurado que Ylva estaba de su lado. Sabía que aún había mucho por enfrentar en el futuro, pero al menos ahora tenía la certeza de que las personas más cercanas a Elsa y a él estaban comprometidas con proteger a su hijo

Mientras Andy y sus primos charlaban y reían sobre el juego, Isabelle, una prima lejana de Andy de su misma edad, decidió acercarse a él.

Isabelle, una joven con una elegante presencia, sentía cierta atracción por Andy. Había estado observándolo durante todo el día, intrigada no solo por su carácter, sino también por el hecho de que algún día sería rey de Arendelle. Aprovechando el momento, se acercó a él con una sonrisa encantadora y una mirada curiosa.

"Andy" Comenzó Isabelle con un tono amable pero directo "¿Cómo es eso de prepararte para ser rey? Debe ser un poco abrumador ¿No?"

Sus ojos brillaban de interés genuino, y aunque la pregunta era inocente, había una clara admiración en su mirada.

Andy, un poco sorprendido por la atención, le devolvió la sonrisa de manera cortés.

"Bueno, es... complicado, como mencioné antes. No es solo pensar en el futuro, sino también en todo lo que puedo aprender ahora para asegurarme de estar preparado. Mis padres y tutor me han enseñado mucho sobre liderazgo, y aunque a veces parece mucho, sé que estoy rodeado de buenas personas para guiarme"

Isabelle asintió con entusiasmo, sus ojos no se apartaban de Andy.

"Debe ser fascinante tener tantas responsabilidades y saber que tendrás la oportunidad de hacer algo tan importante por Arendelle. Debes sentirte muy especial"

Mientras Isabelle hablaba, Birgit, que estaba sentada no muy lejos, comenzó a sentirse incómoda. Había sido amiga cercana de Andy desde hace años, y aunque había acordado darse por vencida y solo verlo como un amigo, tenía sentimientos por él.

Ver a Isabelle tan interesada en Andy la hizo sentir un ligero pinchazo de celos en su pecho. Trató de no mostrarlo, pero sus ojos se entrecerraron levemente mientras observaba la interacción.

"¿Sabes? Ser el heredero de Arendelle es... complicado" Comenzó Andy pasando su mano por el césped mientras hablaba "No es solo cuestión de usar una corona y dar órdenes. He estado pensando mucho en lo que significa ser un buen rey"

"¿Y qué es lo que más te preocupa, Andy?"

Andy suspiró levemente y respondió.

"El bienestar de mi gente. Mi mamá siempre dice que un rey es solo tan fuerte como el bienestar de su pueblo. La economía, la estabilidad... todo eso afecta a las familias comunes, como las que viven en los pueblos más alejados de Arendelle. Si la economía del reino no prospera, las vidas de esas personas se complican"

"¿Y qué piensas hacer para asegurarte de que eso no pase?"

"Bueno" Dijo Andy mientras cruzaba las piernas pensativo "Creo que podemos diversificar nuestras fuentes de ingresos. Tal vez podríamos impulsar el turismo o explorar otros recursos naturales

Sé que un día me tocará ser rey de Arendelle, y quiero hacerlo de la mejor manera posible. No se trata solo de mantener las tradiciones, sino también de asegurar que todos en el reino, sin importar de dónde vengan, tengan las mismas oportunidades"

Birgit, que estaba sentado a su lado, lo miró con una sonrisa comprensiva.

"Siempre has pensado en los demás, Andy. Serás un buen rey" Dijo Birgit

"Gracias, Birgit" Dijo Andy colocando su mano sobre la de ella "Pero bueno... ser rey no es solo sobre responsabilidades serias ¿verdad, Birgit? También implica un montón de aventuras... como las veces que hemos tenido que resolver misterios o lidiar con tipos malos"

Sus palabras, aunque aparentemente inofensivas, estaban cargadas de recuerdos compartidos que solo ellos dos entendían.

Andy miró a Birgit con una sonrisa, recordando sus muchas aventuras juntos. Su tono era ligero, y se notaba el cariño que sentía por su amiga.

Isabelle, al ver la dinámica entre ellos, sintió una pequeña chispa de competencia. No estaba acostumbrada a que alguien la eclipsara, pero Birgit claramente tenía una conexión especial con Andy. Sin embargo, en lugar de sentirse molesta, decidió cambiar de táctica.

"Bueno, parece que tienes a grandes amigos a tu lado, Andy. Eso es lo más importante"

"Sí, lo es. No podría imaginar enfrentar el futuro sin mis amigos cercanos y mi familia. Son mi mayor apoyo"

La conversación continuó, pero las tensiones sutiles entre Isabelle y Birgit no pasaron desapercibidas para algunos.

En ese momento, Andy notó a Chema, que estaba sentado un poco apartado, escuchando atentamente la conversación.

Sin dudarlo, Andy le hizo un gesto para que se acercara.

"Hey Chema, ven. Únete a la conversación"

Chema, un poco sorprendido, se levantó tímidamente y se unió al círculo. Aunque era nuevo en estas reuniones de la familia real, se había ganado el cariño de Andy y su grupo, aunque a veces se sentía un poco fuera de lugar. Sin embargo, la invitación de Andy lo llenó de orgullo y confianza.

"Chema vino desde México buscando una vida mejor" Explicó Andy "Y lo ha hecho increíblemente bien aquí. Su madre trabaja para la familia de Ostein, y él está recibiendo una buena educación. Así que quiero que lo traten con la misma formalidad y respeto que a cualquier otro miembro de esta familia"

"Eso es algo que todos debemos recordar" Dijo Isabelle "Lo importante es el carácter de las personas, no de dónde vienen"

"Ser rey no es un privilegio para mí, es una responsabilidad. Me preocupo por los aldeanos, por los granjeros, por los artesanos... quiero que Arendelle sea un lugar donde todos puedan vivir bien, no solo la nobleza"

"Andy tiene razón" intervino Chema sintiéndose lo suficientemente cómodo para participar "Yo vengo de un lugar donde no todos tienen las mismas oportunidades. Y lo que más importa es que alguien en el poder se preocupe de verdad por los que tienen menos"

Después de la charla inspiradora de Andy estos jóvenes de la nobleza estaban genuinamente interesados en conocer más sobre Chema.

Yrsa, una joven princesa de 12 años, fue la primera en acercarse

"Hola, Chema ¿Cierto? Vengo de un pequeño reino al norte de Arendelle. No sé si has oído hablar de Aurilund, pero somos conocidos por nuestras montañas y... por supuesto, por nuestras cabras" Dijo ella con una risa ligera "Cuéntame ¿Cómo ha sido para ti venir desde tan lejos? Debe haber sido un cambio enorme"

Chema, que todavía se estaba acostumbrando a hablar con personas de la realeza, sonrió tímidamente.

"Sí, fue un cambio muy grande. Pero desde que llegamos a Arendelle, todo ha sido mucho mejor. La gente aquí es muy amable y... bueno, es increíble poder estar rodeado de personas como ustedes"

Una joven de cabello oscuro, llamada Lady Margit, quien era condesa de un ducado vecino, se unió a la conversación.

"Debe haber sido difícil adaptarse, pero me alegra saber que ahora estás recibiendo una educación y que tu madre tiene un buen trabajo ¿Tienes algún plan para el futuro? ¿Algo que quieras hacer con las oportunidades que estás recibiendo?"

Chema pensó por un momento.

"Aún no estoy completamente seguro, pero me gusta mucho aprender. Me encantaría algún día estudiar en la universidad, quizás algo relacionado con la arquitectura. Me gusta la idea de ayudar a construir casas para otras personas o edificios que sean visitados por los turistas"

"Eso es impresionante. La arquitectura es algo fundamental en nuestros tiempos. Además, parece que tienes la determinación y el coraje para lograr lo que te propongas"

En ese momento, otro primo, el Duque Magnus, que tenía unos 16 años, intervino con una pregunta curiosa.

"Chema ¿Cómo es la vida en México? Yo nunca he estado en un lugar tan lejano, pero me imagino que es muy diferente a lo que tenemos aquí en el norte."

Chema sonrió, algo más relajado ahora que la conversación se tornaba más amigable.

"Sí, es muy diferente. Donde yo vivía hacía mucho calor, y no había nieve como aquí. Pero también era un lugar hermoso. Hay montañas y valles, y el cielo por la noche está lleno de estrellas. La vida podía ser difícil, pero la gente siempre encontraba la manera de ser feliz con lo que tenía"

Lady Margit lo miró con admiración.

"Es inspirador escuchar eso. A veces, en nuestros mundos de palacios y grandes cenas, olvidamos lo que realmente importa. Has visto ambos lados, Chema, y eso te dará una perspectiva que muchos de nosotros no tenemos"

Mientras la conversación continuaba, intercambiaron historias de sus respectivas vidas. Yrsa compartió anécdotas divertidas sobre su vida en las montañas, y el Duque Magnus habló sobre su amor por los caballos y las largas cabalgatas en su ducado. Chema, por su parte, les contó sobre las largas caminatas que solía hacer en México con su mamá, y cómo esas experiencias lo habían preparado para los fríos inviernos de Arendelle"

Tras el tranquilo día de campo, la tarde aún prometía más diversión. Andy decidió añadir algo especial al día. Mientras todos descansaban, se acercó a un pequeño lago cercano, que reflejaba el cielo azul despejado.

"¡Es hora de un poco más de diversión!"

El príncipe del hielo extendió sus manos hacia el agua, concentrándose. Sus dedos emitieron un leve resplandor azul y en cuestión de segundos, el agua comenzó a congelarse.

Una capa brillante de hielo cubrió la superficie del lago. El aire frío que rodeaba a Andy se expandió, y pronto, el lago quedó completamente congelado, con un hielo perfectamente liso.

"¡Vaya, Andy! No pierdes el toque" Exclamó Kristy

"¡Es perfecto para patinar! ¿Quién se apunta?"Preguntó andy

Pronto, toda la familia, desde los más jóvenes hasta los más mayores, se dirigió hacia el lago, recogiendo los patines que habían traído como parte de las actividades del día. Incluso los tíos y tías mayores, a quienes normalmente no se veía participando en actividades tan dinámicas, no pudieron resistirse.

"No he patinado desde que era niña…" Dijo tía Ylva poniéndose los patines con una sonrisa nerviosa "¡pero nunca es tarde para intentarlo de nuevo!"

Con risas y ánimos, la familia real de Arendelle se lanzó al hielo. Andy fue el primero en salir, deslizándose con elegancia y rapidez, realizando giros y saltos impresionantes que provocaron aplausos de todos.

Por su parte, Anna y Elsa patinaban juntas, compartiendo risas y bromas mientras se deslizaban suavemente por el hielo. Incluso los tíos mayores, como Margareta y alaric, patinaban con cautela, pero con una sonrisa en los labios, disfrutando de la experiencia.

"Si me caigo, serás el responsable, sobrino" Dijo Alaric bromeando mientras se agarraba de Kristoff.

"¡Solo no me arrastre con usted!"

Después de un rato de patinaje, Andy decidió que era momento de añadir otro elemento a la diversión. Con un movimiento rápido, hizo que varias bolas de nieve flotaran en el aire. Con una sonrisa maliciosa, lanzó una hacia Kristoff, quien estaba desprevenido.

"¡Guerra de nieve!" Exclamó Andy

La bola de nieve golpeó a Kristoff en el hombro, quien, sin perder tiempo, se agachó y comenzó a formar una bola de nieve en sus manos.

"Así que quieres jugar ¿Eh?"

Lo que empezó como un pequeño intercambio entre Andy y Kristoff pronto se convirtió en una batalla de nieve en toda regla. Toda la familia se unió, formando equipos improvisados. Las bolas de nieve volaban por todas partes mientras las risas llenaban el aire.

"¡Nos van a ganar si no nos organizamos!" Dijo Anna escondiéndose detrás de un árbol mientras formaba una bola de nieve.

"Yo te cubro, mamá" Dijo Kristy parada a su lado lanzando bolas de nieve con precisión

Mientras tanto, los más pequeños, corrían por el campo cubierto de nieve, lanzando bolas de nieve en todas direcciones. Incluso los tíos mayores, que normalmente se hubieran mantenido al margen, estaban completamente inmersos en la batalla.

"¡Te tengo, hermano!" Exclamó tía Margareta riendo mientras lanza una bola de nieve a Cedric

"¡Demasiado lenta!" Replicó Cedric agachándose para esquivar el ataque

La batalla continuó durante varios minutos, con bolas de nieve volando en todas direcciones y gritos de emoción resonando en el campo. Andy, por supuesto, no se detenía. Con su control sobre el hielo y la nieve, creaba pequeñas barreras de nieve para protegerse y lanzaba bolas de nieve con velocidad y precisión.

Finalmente, cuando todos estaban agotados, cubiertos de nieve y sin aliento de tanto reír, decidieron que era hora de terminar la guerra. Con sonrisas en los rostros y los cuerpos algo fríos pero el corazón cálido, se retiraron del lago y regresaron al castillo.

Hans se apoyó en la barandilla del balcón, observando el horizonte mientras su mente estaba muy lejos, atrapada en los recuerdos de hace 16 años, cuando su ambición había sido lo único que guiaba sus acciones. Ese mismo día, cuando Elsa estaba prisionera en el calabozo, su plan de tomar el control de Arendelle parecía inminente.

Recordó aquella conversación.

Elsa yacía inconsciente tras su desmayo en el calabozo, durante la lucha en su palacio de hielo contra los hombres del duque de Weselton.

Cuando Elsa despertó lentamente, su mirada estaba perdida, como si intentara juntar las piezas de un rompecabezas. Justo entonces Hans entró, fingiendo preocupación.

"Elsa ¿Estás bien?" Preguntó el pelirrojo con su tono suave y preocupado.

"Creo que sí"

"¿Qué es lo último que recuerdas?"

Ella lo miró, confusa, como si intentara recordar algo importante.

"Me desmayé... en el palacio de hielo... Recuerdo que luchaba contra los guardias de Weselton, pero... después de eso... no recuerdo nada"

Hans mantuvo su expresión impasible, aunque por dentro respiraba aliviado. Elsa no recordaba lo que realmente había pasado durante su desmayo.

Mientras Hans mantenía su fachada de príncipe encantador frente a Elsa, su mente no podía evitar vagar hacia lo que había ocurrido unas horas antes. Recordaba vívidamente aquel momento apasionado y clandestino que había compartido con ella, una mezcla de deseo y poder que lo había envuelto completamente.

A pesar de su ambición calculadora, la intensidad de ese encuentro lo había sorprendido, despertando algo que ni él mismo esperaba. Había algo casi adictivo en el control que había sentido sobre la reina de hielo, alguien a quien consideraba un obstáculo y a la vez una oportunidad.

El calor del recuerdo se mezclaba con su ambición. Él no se permitía sentir remordimiento o duda.

"La reina de hielo..." Pensaba Hans "Tan fuerte y a la vez, tan indefensa. Todo bajo mi control. Ella no sospecha nada, ni lo hará"

A pesar de lo íntimo del momento, para Hans no había un lazo emocional genuino. Él sabía que Elsa, aún recuperándose, no recordaba lo que había pasado, y eso le daba la seguridad de que su secreto estaba a salvo.

Ni Elsa ni Hans tenían la menor idea de que, en ese preciso momento, se estaba formando una nueva vida. El hijo que compartirían, Andy, sería concebido sin que ninguno de los dos lo supiera.

El destino, sin embargo, ya estaba en marcha. Lo que Hans jamás hubiera imaginado era que aquel encuentro tendría consecuencias que irían más allá de su sed de poder. La vida de Andy, un niño que llegaría a cambiar el curso de la historia de Arendelle, comenzaba en ese instante, mientras sus padres ignoraban por completo el profundo vínculo que acababan de formar.

Elsa, aún prisionera, se sentía débil y extraña, pero no comprendía que lo que estaba experimentando no era solo el cansancio del combate. En lo más profundo de su ser, una chispa de vida había empezado a crecer. Mientras tanto, Hans continuaba con su calculadora ambición, sin la más mínima sospecha de que ese día sellaría su destino de una manera que jamás habría imaginado.

Más de un año después, de regreso en su patria, Hans caminaba por los pasillos de su castillo, pero su mente seguía anclada a ese momento fugaz en el que había visto a Andy cuando Olaf entró a la oficina de Elsa con el bebé en brazos.

La angustia y sufrimiento de Elsa no le importaba, lo que realmente ocupaba su pensamiento era ese pequeño con los mismos ojos verdes que él.

"No hay duda" Pensaba Hans mientras miraba su reflejo en una ventana. "Ese niño es mi hijo. Lo sentí desde el primer instante en que lo vi...".

Era extraño. Hans, acostumbrado a calcular cada movimiento y a manejar sus emociones con frialdad, ahora se encontraba con algo que no podía controlar: una conexión genuina, un lazo que no había previsto. A pesar de haber visto a Andy solo por unos instantes, algo profundo dentro de él se despertó.

Hans, consciente de que no podría acercarse a Andy sin provocar la ira de Elsa, decidió que la única manera de ser parte de la vida de su hijo sería en secreto. Así que, cada noche, se sentaba en su escritorio, en la soledad de su habitación, y comenzaba a escribirle cartas.

La primera carta fue sencilla, pero cargada de sentimientos que Hans rara vez mostraba:

"Querido Andy,

No sé si algún día podrás leer esto, pero quiero que sepas que, desde el primer momento en que te vi, supe que eras mi hijo. Hay cosas que no puedo explicar, pero ese lazo que sentí es innegable. Aunque no puedo estar a tu lado, quiero que sepas que siempre pienso en ti. Sé que crecerás fuerte y valiente, y que llevarás algo de mí dentro de ti. Cada día me pregunto cómo será tu vida, qué cosas te harán feliz, y cuánto desearía estar allí para verte crecer.

Con cariño,

Tu padre, Hans"

A partir de esa noche, escribir a Andy se convirtió en su rutina. Hans le contaba sobre los días en su patria, sobre cómo intentaba cambiar y encontrar algún sentido a su vida, pero siempre volviendo al mismo pensamiento: su hijo.

Le hablaba de sus experiencias, sus errores, y hasta le daba consejos que, aunque Andy no leería en un futuro cercano, Hans esperaba que algún día pudiera comprender. Cada carta estaba impregnada de una mezcla de orgullo, arrepentimiento y un deseo profundo de ser parte de la vida de su hijo, aunque fuera a distancia.

Escondía las cartas en una caja de madera, cada una marcada con la fecha y el anhelo de que, algún día, esas palabras llegarían a las manos de Andy.

El tiempo pasaba, y con cada carta, Hans se daba cuenta de que, aunque nunca había querido ser padre, ahora deseaba, más que nada, conocer a su hijo, verlo crecer, saber qué lo hacía sonreír. Pero también entendía que, por sus acciones pasadas, ese deseo le estaba vetado.

Hans, atrapado en sus propios pensamientos y remordimientos, encontró en esas cartas una forma de expiar sus errores, aunque supiera que posiblemente Andy jamás llegaría a leerlas. En cada carta, además de hablar de su vida diaria, Hans también compartía sus sueños para el futuro de su hijo:

"Querido Andy,

Hoy, mientras caminaba por los jardines del castillo, no pude dejar de imaginarte corriendo entre los árboles, descubriendo el mundo a tu alrededor. Me pregunto si te gustará el invierno, si disfrutarás de la navidad como lo hacía yo de niño. Tal vez, algún día, podrías aprender a usar la espada. Yo te enseñaría, si pudiera. Serías un gran guerrero, lo sé.

Si pudiera, te contaría las historias que a mí me inspiraron de pequeño. Pero me conformo con la esperanza de que, donde estés, estás rodeados personas que te aman y que te guían hacia el camino correcto, porque sé que tú lo mereces.

Con todo mi amor,

Tu padre, Hans"

Cada carta que escribía lo hacía sentir más cercano a Andy, aunque la distancia física y emocional entre ellos seguía siendo enorme.

De vuelta en el presente, Andy, completamente ajeno a los pensamientos y recuerdos que atormentaban a su padre, estaba en el jardín, cepillando con cuidado el pelaje de su reno Frans. El joven príncipe disfrutaba de esos momentos tranquilos con su amigo fiel, lejos de las preocupaciones y responsabilidades que, algún día, recaerían sobre sus hombros como futuro rey.

Mientras trabajaba, Andy levantó la vista y vio a su padre, de pie en el balcón, mirando hacia el horizonte. Sin saber lo que pasaba por su mente, Andy sonrió con esa inocencia natural de un chico de su edad y levantó la mano para saludarlo.

"¡Papá!" Gritó alegremente desde el jardín con la misma energía juvenil que siempre había mostrado hacia él.

Hans, perdido en sus pensamientos, se sobresaltó levemente al escuchar la voz de su hijo. Al bajar la mirada y ver a Andy saludándolo, no pudo evitar que una pequeña sonrisa cruzara su rostro, a pesar de la tormenta de emociones que sentía por dentro.

Levantó la mano para devolverle el saludo, tratando de mantener la compostura. Andy lo veía como un héroe, un padre amoroso y protector, y aunque Hans había luchado por convertirse en esa persona, no podía evitar sentir el peso de lo que aún no le había confesado.

Pero en ese instante, viendo la inocente sonrisa de su hijo, decidió dejar de lado esos pensamientos por un momento. Por ahora, era suficiente con saber que Andy lo veía con admiración y cariño. Hans le sonrió con más confianza y le hizo un gesto para que continuara con su tarea.

"¡Te ves como todo un experto cuidador de renos, Andy!" Le dijo en voz alta intentando mantener el buen humor.

Andy soltó una pequeña carcajada y continuó cepillando a Frans, ajeno a todo, mientras el día en Arendelle seguía avanzando tranquilamente, al menos por ahora.

Después, Andy se encontraba sentado leyendo un libro en uno de los salones. Había planeado buscar algo de tranquilidad después de un día lleno de actividades, pero no pudo evitar escuchar una conversación entre Anna y Elsa.

Anna hablaba en voz baja y con ternura, relatando algo que le había conmovido profundamente.

"Ayer, Kristy escribió una carta para los bebés que nunca nacieron… los que fueron abortados. Fue su manera de honrarlos, creo. La ató a un globo y la mandó al cielo. Dijo que quería que esas almas supieran que alguien pensaba en ellas"

Elsa, que escuchaba con atención, se quedó en silencio un momento antes de responder, con la voz suave y emocionada.

"Eso es tan hermoso... Kristy siempre ha tenido un corazón tan dulce. Me conmueve pensar que, aunque es tan joven, ya tiene una conexión tan profunda con los sentimientos de los demás"

Andy, que estaba cerca pero fuera de la vista, sintió que algo dentro de él resonaba con esas palabras, una oleada de emociones que lo hizo identificarse profundamente con aquellos bebés de los que hablaban.

Sabía que su madre había pasado por una situación difícil cuando lo esperaba. Ella era la reina, y él había sido concebido fuera del matrimonio, algo que había traído complicaciones y miradas de juicio en su momento.

Aunque Elsa nunca había considerado interrumpir su embarazo, Andy sabía que su existencia había sido objeto de murmullos y especulaciones entre la nobleza y el pueblo de Arendelle. Elsa había decidido tenerlo a pesar de las circunstancias y se había enfrentado a las dificultades con una firmeza que Andy admiraba profundamente.

Sin embargo, eso no quitaba el hecho de que su origen había sido complicado, y ese peso, aunque nunca hablado abiertamente, siempre había estado presente en su vida.

En ese momento, escuchando cómo Kristy honraba a los bebés que nunca nacieron, Andy no pudo evitar reflexionar sobre lo afortunado que era. Su madre había elegido traerlo al mundo, a pesar de todo lo que eso implicaba para ella como reina. De alguna manera, sentía que esos bebés podían haber sido como él: vidas que enfrentaron dificultades antes de nacer, con un futuro incierto.

Andy se quedó quieto, dejando que esos pensamientos lo envolvieran. Se sintió agradecido por el amor y el coraje de su madre, y también por la dulzura y el corazón de su prima Kristy, que había mostrado una compasión tan profunda con su gesto.

Aunque el tema era delicado, Andy no podía dejar de pensar en lo diferentes que habrían sido las cosas si su madre hubiera tomado otro camino. Se alejó del lugar en silencio, más consciente que nunca de lo importante que era valorar la vida y las decisiones que se tomaban por amor.

A medida que caminaba por los pasillos del castillo, pensaba en cómo, algún día, como rey, le tocaría hacer elecciones difíciles, y esperaba tener la misma valentía y amor que su madre había demostrado cuando decidió tenerlo, sin importar lo que otros pudieran pensar.

Más tarde, Andy se revolvía inquieto en su cama. Las suaves mantas que lo cubrían no lograban ofrecerle consuelo mientras su mente se sumergía en un sueño perturbador.

Estaba en un salón del castillo, pero no era el castillo tal como él lo conocía. Era más oscuro, más frío. Todo parecía familiar y a la vez extrañamente distante. Frente a él estaba su madre, Elsa, pero no era la Elsa que él conocía. Esta versión de su madre era más joven, con una expresión dura y distante. Sus ojos carecían de la dulzura y amabilidad que él siempre había visto en ella.

Andy, invisible en su propio sueño, observaba cómo su madre caminaba con determinación por los pasillos del castillo.

"¿Mamá?... ¿qué está pasando?" Pensó Andy

La versión joven de Elsa se encontraba en un lujoso despacho, hablando con un médico en tono bajo y serio. Aquel médico era un hombre con aspecto sombrío.

"No puedo permitirme un escándalo" Exclamó la reina "Un bebé... ¿qué dirán los demás?"

Elsa le entregó al médico una bolsa pesada de monedas de oro.

"Quiero que esto sea discreto" Dijo Elsa con voz fría "No puede haber errores. Nadie debe saberlo. Mi reputación no puede verse afectada por esto"

Su rostro reflejaba preocupación, pero no por él, no por el niño que llevaba dentro. Su preocupación parecía ser únicamente su reputación y lo que la gente pensaría de ella.

El médico asintió con una leve reverencia, su rostro inmutable mientras guardaba el dinero.

Andy sentía un nudo en el estómago. Todo parecía irreal, como una versión distorsionada de la realidad. Veía a su madre, pero no la reconocía en esa figura fría y distante.

"¡Mamá, no! ¿Por qué estás haciendo esto?"

Elsa se recostó en una cama con las manos sobre su vientre, sin mostrar ningún atisbo de arrepentimiento. El médico se acercó con instrumentos en mano, y Andy, observando todo desde una distancia que lo hacía sentir impotente.

Las sombras de la pesadilla se cerraban sobre él mientras el médico iniciaba el procedimiento. Andy se veía a sí mismo, un diminuto bebé formado, siendo extraído, sin que su madre lo defendiera.

"¡Mamá, por favor! ¡No lo hagas!"

Sentía el frío del abandono, el miedo y la impotencia de ser arrancado de la vida que apenas comenzaba.

"¡No! ¡Mamá!"

Pero Elsa, la joven egoísta y fría de su sueño, no lo escuchaba. No había rastro del amor ni la protección que él siempre había sentido de ella. En cambio, solo había frialdad y desapego. El rostro de ella mostraba una máscara de total indiferencia. Ninguna lágrima corría por sus mejillas. No había señal de arrepentimiento, solo una obsesión por su imagen y posición como reina.

"Esto es lo mejor. No puedo tener un hijo ahora."

En ese instante, justo cuando el terror estaba en su punto más alto, Andy despertó de golpe con el cuerpo empapado en sudor frío. Su respiración era irregular y rápida, y en el aire de su habitación empezaban a formarse cristales de hielo por todas partes, a causa de sus poderes fuera de control.

Sabía que era solo un mal sueño, pero la angustia seguía presente. Luchaba por despejar su mente, recordándose a sí mismo que su madre nunca había sido capaz de siquiera considerar hacer algo tan cruel.

"Fue solo un sueño... solo un sueño."

El sueño había sido angustiante, una visión en la que su mamá decidía no tenerlo. Andy salió de su habitación y corrió hacia la de su madre.

Al llegar, abrió la puerta suavemente y se acercó a la cama, vio a Elsa dormida plácidamente con una suave luz de la luna iluminando su figura. Sin pensarlo dos veces, se acercó a ella.

"Mamá... mamá, despierta..." Susurró Andy mientras tocaba suavemente el brazo de la reina.

Elsa abrió los ojos lentamente, notando de inmediato la ansiedad en el rostro de su hijo. Se incorporó en la cama, preocupada.

"Andy, cariño ¿Qué sucede?"

"Tuve una pesadilla. Fue horrible" Explicó Andy intentando contener las lágrimas que amenazaban con salir y se aferró a su madre, buscando consuelo "Soñé que... que tú... tú decidías... no tenerme... tú no me querías... Estabas embarazada de mí, pero... pero decidías... terminar con el embarazo"

Elsa se quedó quieta por un momento, sorprendida por la intensidad del sueño de Andy.

"En el sueño... te preocupabas más por lo que la gente pensara de ti como reina que por tenerme. Fuiste a un médico... querías... querías deshacerte de mí. Y pagaste mucho dinero para que nadie supiera lo que habías hecho. Como si yo fuera un problema, algo que necesitabas ocultar"

Ella sintió un nudo en la garganta al escuchar lo que Andy describía. La sola idea de haber podido actuar así en la pesadilla le resultaba insoportable.

"Te acostaste en una cama y dejaste que el médico me sacara. Yo me vi a mí mismo... tan pequeño... pero tú no hiciste nada, no me defendiste. Era como si no te importara que me... que me mataran. yo veía todo como si estuviera ahí, como si pudiera ver lo que estaba pasando"

Andy cerró los ojos por un momento mientras las lágrimas empezaban a brotar

"Tú no hacías nada por defenderme... Era como si no tuvieras sentimientos, como si no te importara nada más que tú misma. Todo lo que te preocupaba era tu reputación, cómo te veía la gente. Yo no importaba... para ti no significaba nada y después, ya no existía. No había nada de mí. Y no sé por qué, pero sentí tanto miedo, como si realmente me estuviera... desvaneciendo"

Elsa contuvo el aire por un momento, tratando de no mostrar la conmoción que sentía.

"Oh, Andy... eso nunca hubiera pasado. Jamás. Esa pesadilla es solo eso, una pesadilla. Jamás, ni en tus sueños más oscuros, podría actuar así. Desde el momento en que supe que estabas en mi vida, te amé. Nunca habría hecho algo para hacerte daño. Continuar con mi embarazo fue la decisión más difícil que tomé, pero también la más acertada. Si no lo hubiera hecho, este mundo no tendría al valiente príncipe del hielo ... y yo no conocería este amor tan inmenso"

"Lo sé, mamá. Solo... solo fue tan real que me asusté"

Elsa sonrió dulcemente, besando la frente de Andy.

"Lo sé, cariño. Los sueños pueden ser aterradores, pero lo importante es que recuerdes que aquí, en el mundo real, siempre estaré para ti. Y mi amor por ti no tiene límites"

Elsa lo abrazó más fuerte, susurrando palabras tranquilizadoras mientras le acariciaba el cabello.

"Shh, shh, Andy, cariño, ya pasó. Estás aquí, conmigo"

Andy suspiró profundamente, sintiendo cómo las palabras de su mamá comenzaban a calmarlo. Lentamente, la angustia de su pesadilla comenzó a desvanecerse, y en su lugar, solo quedó el calor del amor incondicional de Elsa.

"Gracias, mamá... gracias por estar aquí"

Elsa besó su frente y lo abrazó una vez más.

"Siempre estaré aquí, cariño. Siempre"

Elsa acompañó a Andy de regreso a su habitación mientras le contaba un poco de los primeros días de su embarazo.

"Era como si algo en mí hubiera cambiado" Le dijo ella "Me sentía... diferente". Pero en aquel entonces, no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo realmente dentro de mí. Lo que no sabía es que ya no estaba sola... Ya estabas ahí, Andy, ya existías, y yo... ni siquiera lo sabía"

Elsa sonrió ligeramente, recordando lo mucho que había cambiado desde entonces, y cómo aquel hijo, que en ese momento ni siquiera sabía que existía, había traído tanta alegría y sentido a su vida.

Después de escuchar las reconfortantes palabras de su mamá, Andy sintió cómo el peso de su angustia comenzaba a desaparecer. Poco a poco, su respiración se calmó, y la calidez del abrazo de Elsa lo envolvió en una sensación de seguridad que necesitaba desesperadamente.

"Todo está bien, Andy. Descansa ahora, estás a salvo"

En cuestión de minutos, el cansancio de la pesadilla y la comodidad de estar cerca de su mamá hicieron a Andy sucumbir al sueño otra vez. Su respiración se volvió suave y profunda mientras se quedaba dormido, reconfortado.

Mientras Elsa observaba el rostro dormido de Andy, sus pensamientos la llevaron de regreso a aquellos días inciertos cuando descubrió que estaba embarazada. Sentía una mezcla de miedo y esperanza, sabiendo que estaba tomando una decisión que cambiaría su vida para siempre. La responsabilidad de ser madre, especialmente siendo la reina de Arendelle, le había pesado enormemente en ese momento.

Después de descubrir los malignos planes de Hans, logró controlar sus poderes, había traído de vuelta el verano, y por primera vez en años, sentía que su vida tenía un rumbo claro y estable.

Pero un par de días después, Elsa despertó en su recámara, con los primeros rayos del sol acariciando las cortinas y el canto de los pájaros anunciando un día tranquilo.

Se estiró en la cama, sintiendo la suavidad de las sábanas bajo su cuerpo y agradeciendo a Dios por un día más de vida. Levantándose con calma, se dirigió al baño, como cualquier otra mañana, pero algo inusual llamó su atención. Al bajar la mirada, notó una pequeña mancha de sangre en su ropa interior.

"¿Qué es esto?" Se preguntó frunciendo el ceño.

No era normal, pero tampoco era motivo de alarma, o al menos eso pensó en ese momento. Después de todo, era una mujer joven y sana, y no había razón para pensar en algo grave. No había sentido ningún dolor, ningún síntoma que indicara que algo estaba mal.

Para nada se le cruzó por la cabeza la posibilidad de un embarazo. Elsa era virgen, no tenía novio, ni siquiera había estado cerca de tener una relación íntima con alguien. El amor y las relaciones siempre habían sido un territorio desconocido para ella, y la idea de que pudiera estar embarazada era tan improbable que ni siquiera la contemplaba.

Así que, tras un suspiro de resignación, decidió ignorar la pequeña mancha. Pensó que quizá sería algo pasajero, una simple irregularidad. Sin darle mayor importancia, se dispuso a empezar el día.

Se vistió con su habitual elegancia, eligiendo un vestido azul claro que le recordaba a la calma del invierno que ahora controlaba. Mientras se miraba al espejo, se detuvo un momento.

Algo dentro de ella le decía que esa mancha era el presagio de algo más, pero Elsa, acostumbrada a lidiar con preocupaciones más inmediatas, desechó el pensamiento. Se arregló el cabello en una trenza y salió de su habitación, lista para enfrentar las tareas reales que la esperaban.

Un par de meses después, Elsa comenzó a experimentar los primeros síntomas de embarazo: fatiga, náuseas y una extraña sensación que no podía explicar. Al principio, pensó que era solo el estrés acumulado por la reciente crisis, pero pronto se dio cuenta de que algo más estaba ocurriendo. La confusión se apoderó de ella, pues no entendía cómo podía estar embarazada.

Su mente volvía constantemente a aquella noche en el calabozo, cuando su memoria estaba borrosa, y empezaba a sospechar la verdad: estaba esperando un hijo de Hans.

Algunos meses después.

El suave resplandor del atardecer se filtraba a través de las cortinas de su recámara. La habitación estaba en silencio, apenas interrumpido por el sonido lejano de las olas golpeando las costas de Arendelle. La paz del momento no reflejaba la tormenta interna que Elsa sentía. A pesar del agotamiento físico tras el trabajo de parto, su mente estaba desbordada de pensamientos y emociones.

Después de la emoción inicial, la alegría de tener a su bebé en brazos, ahora se encontraba sola con sus pensamientos. Sentía cómo la presión de todo lo que había vivido se apoderaba de ella, haciendo que su respiración se tornara pesada, y sin poder evitarlo, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

"¿Cómo llegué a esto? ¿Cómo…?" Sollozó ella tratando de contener las lágrimas y mirando a su hijo dormir en sus brazos "Mi pequeño Andy… tú no tienes la culpa de nada"

Su mente se llenó de recuerdos recientes, de miradas que había sentido a sus espaldas, de los susurros a lo largo de otros reinos, de las voces que, aunque no las había oído directamente, sabía que la criticaban.

Sentía la carga de la responsabilidad no solo como madre, sino como reina, sabiendo que su posición la ponía bajo un escrutinio constante. Cada decisión, cada error, se magnificaría por su título.

"Las habladurías… la gente… Me juzgan sin saber lo que realmente sucedió. No entienden…"

Sabía que su reputación estaba en juego, que muchos la veían como una reina que había cometido un error imperdonable.

"¿Qué clase de vida te espera, hijito? Sin un padre… sin la figura que debería haberte guiado y protegido junto a mí… No quiero que crezcas en un mundo que te juzgue por algo que no puedes controlar"

Ella sabía que Andy, siendo el hijo ilegítimo de una reina, cargaría con un estigma que él no había pedido. Sabía que muchos no verían más allá de su situación familiar, que sería juzgado por acciones que ni siquiera eran suyas. Y eso la aterraba.

"Lo que más deseo para ti es una vida normal… una vida en la que puedas ser feliz, sin ser señalado… Pero no puedo cambiar el pasado… No puedo cambiar lo que sucedió"

A medida que las lágrimas se secaban, comenzó a sentirse un poco más ligera, como si al menos una pequeña parte de su carga hubiera sido aliviada.

"Eres mi vida ahora, Andy. Y lucharé con todas mis fuerzas para que tengas la vida que mereces"

Con esa promesa, Elsa cerró los ojos, tratando de dejar atrás los miedos y la tristeza.

FIN DEL FLASHBACK

Volviendo al presente, mientras acariciaba suavemente el cabello de Andy, Elsa sonrió para sí misma. Él era una prueba viviente de que el amor y la valentía siempre prevalecen sobre el miedo. Sabía que Andy, con su noble carácter, haría grandes cosas por Arendelle y por su gente. Elsa se puso de pie y se dispuso a salir de la recámara de Andy

"Siempre estaré aquí, mi niño..."

Una lágrima de gratitud silenciosa rodó por su mejilla, no de tristeza, sino de una profunda alegría al saber que había seguido su corazón en el momento adecuado.

A la mañana siguiente, Andy se despertó con una mezcla de sentimientos encontrados. La pesadilla de la noche anterior le había dejado una profunda inquietud. En su sueño, su madre, Kristy, había tomado una decisión dolorosa y había puesto fin a su embarazo, dejándolo a él y a su destino en una incertidumbre profunda. Despertó con una sensación de urgencia y la necesidad de hacer algo significativo en honor a aquellos bebés que nunca tuvieron la oportunidad de nacer.

Con determinación, Andy se dirigió a un rincón tranquilo del jardín del castillo, donde podía pensar y escribir sin ser interrumpido. Tomó un pedazo de pergamino y una pluma, y comenzó a redactar una carta. Mientras escribía, sus pensamientos estaban enfocados en los bebés y en la conexión emocional que sentía con ellos a través de su propia experiencia.

Queridos pequeños,

Hoy me encuentro pensando en ustedes, en sus vidas que nunca tuvieron la oportunidad de comenzar. No puedo evitar sentir una conexión con ustedes, aunque nuestras historias sean diferentes. En un sueño reciente, me vi enfrentando una situación en la que mi propio destino estaba en juego, y me hizo reflexionar profundamente sobre lo que significa tener una oportunidad de vivir.

Mi mamá, Elsa, ha sido una inspiración para mí. A pesar de las dificultades nunca dudó de mi valor o de mi derecho a existir. Me ha enseñado la importancia de valorar cada vida y de luchar por lo que creemos.

Aunque no puedo cambiar el pasado ni devolverles a ustedes lo que se les ha arrebatado, quiero que sepan que sus vidas son importantes y no serán olvidadas. Ustedes representan la posibilidad de lo que pudo haber sido, y por eso merecen ser recordados con amor y respeto.

Me comprometo a seguir trabajando por un mundo mejor, donde cada vida sea valorada y cada oportunidad sea aprovechada al máximo. En honor a ustedes, y a todos los bebés que no pudieron tener la oportunidad de vivir, haré todo lo que esté en mi poder para que sus recuerdos inspiren un cambio positivo en el mundo.

Con cariño y esperanza,

Príncipe Anders de Arendelle.

Una vez que terminó de escribir, Andy dobló cuidadosamente el pergamino y lo ató con un hilo dorado. Salió al jardín y encontró un globo que había preparado en secreto para este momento. Ató la carta al globo y lo dejó volar hacia el cielo, esperando que su mensaje llegara a un lugar especial, como un tributo sincero a los bebés que nunca tuvieron la oportunidad de vivir.

Miró el globo alejarse, sintiendo una mezcla de tristeza y paz. Sabía que este gesto no cambiaría el pasado, pero sentía que al menos había hecho algo significativo para honrar las vidas que no tuvieron la oportunidad de florecer.

Andy se quedó unos momentos más observando cómo el globo con su carta ascendía hacia el cielo. Justo entonces, el sonido de su comunicador mágico interrumpió su contemplación.

"Chico, tenemos problemas. Necesitamos que reúnas a tu equipo y vengan de inmediato"

Mirando una última vez hacia el cielo, donde el globo ya era solo un punto diminuto, Andy suspiró.

"Voy en camino, maestro"

El chico corrió hacia el castillo para reunirse con su equipo, listo para enfrentar lo que fuera que les esperara.

¿QUÉ LES PARECIÓ LA CONVIVENCIA DE LA FAMILIA REAL DE ARENDELLE CON SUS PARIENTES? LOS NOMBRES DE LOS ANCESTROS DE ANDY, LOS ANTIGUOS REYES DE ARENDELLE SON LOS NOMBRES OFICIALES DE DISNEY, SOLO LES PUSE PERSONALIDAD. ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPITULO DE HOY. ¿QUÉ TAL ESE SUEÑO DE ANDY DONDE SU MAMÁ NO LO DEJABA NACER? ESTUVO INTENSO ¿VERDAD? YA VEREMOS QUE VA A PASAR CON ANDY, HELENA Y SUS AMIGOS PROXIMAMENTE.