HOLA A TODOS, ANBTES QUE NADA PERMÍTANME DESEARLES UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO... MIL GRACIAS POR SEGUIR A ANDY, HELENA Y TODAS SUS AVENTURAS. Y ESPERO QUE EL 2025 SEA AUN MEJOR. BENDICIONES PARA TODOS!

L: QUE GUSTO LEERTE, CONCUERDO CONTIGO, ES MEJOR CUANDO ANDY SE LLEVA BIEN CON ELSA. YA DEJÓ ATRÁS SU FACETA EN QUE ERA GROSERO Y SE VOLVIÓ UN BUEN HIJO. FUE CUANDO ENFRENTARON LA PESTE NEGRA QUE ANDY VIO QUE SU MAMÁ HABIA ESTADO DISPUESTA A SACRIFICARSE POR ÉL Y POR TODOS QUE DECIDIÓ PORTARSE MUCHO MEJOR. Y ESE OSTEIN ES UN CHISMOSO DE PRIMERA POR CONTARLES A TODOS QUE HANS PAGA LA EDUCACIÓN DE ANDY, ESO ERA UN ASUNTO PRIVADO DE LA FAMILIA REAL, PERO YA LO CONOCEN COMO ES OSTEIN. ESPERO PRONTO PODER HACER MÁS IMÁGNES CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL. SALUDOS!

MAKO: TE MANDO UN SALUDO, ESPERO TE ANIMES A COMENTAR MÁS SEGUIDO.

Mientras trabajaba en su oficina acompañada de Ostein, la voz volvió a aparecer. Elsa hizo una pausa, respiró hondo, y preguntó a Ostein si había escuchado algo. Como siempre, él negó con la cabeza, frunciendo el ceño.

"No he oído nada, Elsa "Respondió el vago "¿Es ese sonido otra vez?"

Elsa asintió, intentando no parecer alterada. No podía permitirse que sus súbditos la vieran vulnerable.

"Es... confuso. Algo que he oído ocasionalmente en los últimos días, pero nadie más parece escucharlo" Dijo la reina en voz baja tamborileando los dedos sobre el escritorio de madera "No es algo que deba alarmarte"

Ostein observó a la reina durante un momento, notando la tensión en sus hombros y cómo su mirada parecía perderse en la distancia. Aunque Elsa intentaba disimular, Ostein había trabajado con ella el tiempo suficiente para saber cuándo algo la preocupaba de verdad.

"Elsa, no quiero entrometerme, pero si esto persiste, tal vez deberías consultar a un médico"

Elsa suspiró, sabiendo que Ostein tenía razón. No podía ignorarlo más tiempo. Decidió que era momento de llamar al médico real, pero lo haría en privado. No podía arriesgarse a que su familia se enterara.

En el aula de la universidad, el profesor de ciencias escribe fórmulas complejas en la pizarra mientras Elli y Elliot están sentados cerca, cada uno concentrado en sus notas. Elli levanta la mano para responder una pregunta.

"Profesor, la respuesta es que el catalizador incrementa la velocidad de la reacción reduciendo la energía de activación, pero no afecta el equilibrio químico"

"Correcto, Princesa Elli. Aunque quizás debería dejar este tipo de preguntas para alguien con más... experiencia. La ciencia puede ser bastante demandante para una joven"

"¿En serio, profesor?" Preguntó Elliot con una risa sarcástica "¿Va a insinuar que ella no puede manejarlo? Porque según recuerdo, Elli obtuvo la mejor calificación en el último examen"

"Príncipe Elliot, Alteza, no es necesario que intervenga. Estoy seguro de que no fue su intención cuestionar mi comentario"

"Oh, para nada, profesor" Replicó Elliot cruzando los brazos "Solo me gusta dar crédito donde se merece, y claramente alguien aquí está manejando esto mejor que todos nosotros"

"No necesito que me defiendas, Elliot. Puedo manejarlo sola" Le dijo ella en secreto

"No estaba defendiendo a nadie" Replicó Elliot encogiéndose de hombros "Solo estaba señalando un hecho. Aunque, para ser sincero, me sorprende que no hayas corregido al profesor más rápido ¿Estás perdiendo tu toque, Elli?"

"¿Perdiendo mi toque? Por favor, Elliot. Podría corregirte a ti y al profesor al mismo tiempo sin siquiera pestañear"

"Me encantaría verlo. Aunque, honestamente, prefiero no ser aplastado por tu ego y tus fórmulas químicas en la misma clase"

"Entonces tal vez deberías estudiar más y hablar menos"

"¡Silencio! Ambos" Gruñó el profesor "Esto es una clase, no un debate personal. Señor Elliot, si tiene algo más que agregar, quizás pueda responder la siguiente pregunta en lugar de hacer comentarios irrelevantes.

"Adelante, profesor. Haga la pregunta. Estoy listo para competir con la señorita perfecta"

"¿Seguro que no prefieres quedarte callado y no hacer el ridículo?" Le preguntó ella con una ceja arqueada

"¿Ridículo? Nah, solo quiero darte algo de competencia para variar"

"Buena suerte. La vas a necesitar"

Aunque no lo admitiera, interiormente, Elli se sentía muy aliviada con el respaldo que Elliot le brindaba.

El profesor hace la pregunta y ambos responden casi al mismo tiempo, generando risas y murmullos en el aula. A pesar de sus diferencias, hay una chispa de respeto mutuo oculta bajo su constante rivalidad.

La rivalidad entre Elli y Elliot comenzó casi de inmediato. No era una rivalidad de odio, sino más bien una competencia constante por destacar en el ámbito académico. Ambos brillaban en las ciencias, pero cada uno de ellos siempre buscaba superar al otro.

Ellos se desafiaban mutuamente en sus proyectos, exámenes y discusiones académicas, una especie de guerra intelectual que solo existía entre ellos, mientras que el resto de los estudiantes no podía evitar notar la extraña tensión en el aire cuando los dos se encontraban.

Elliot era el tipo de chico que pensaba que lo que sentía era irrelevante, considerando que ella ya tenía a su novio Ed, un chico conocido por su simpatía y por poseer una sortija que le da súper poderes.

Más tarde, en la biblioteca de la universidad, Elli está sentada revisando un libro de física avanzada, concentrada. Hasta que Lars, aquel estudiante mayor que suele molestarla, se acerca con una sonrisa confiada y se sienta sin ser invitado.

"¡Elli! Justo a quien quería ver. ¿Qué tal si te invito a un café después de clase? Te vendrá bien un descanso"

"Gracias, Lars" Respondió Elli forzando una sonrisa "Pero tengo mucho que estudiar. Quizás en otra ocasión"

"Vamos, siempre estás ocupada. Relájate un poco ¿Sí? Además, estoy seguro de que necesitas a alguien con quien hablar de algo más que fórmulas y ecuaciones"

"Te agradezco el interés, pero estoy bien. Además, no creo que tengamos mucho en común"

"Claro que sí. Ambos somos brillantes, ambiciosos... Es solo cuestión de que me des una oportunidad para demostrarlo"

"Lars, de verdad, no estoy interesada" Suspiró Elli incómoda "Estoy saliendo con alguien2

"¿Ah, sí? ¿Con quién? No sabía que había alguien en tu vida" Preguntó él frunciendo el ceño sorprendido

"Su nombre es Ed. No estudia aquí, pero es importante para mí" Explicó Elli desviando la mirada

"¿Es acaso un príncipe? ¿O será acaso ese alquimista Varian?"

"No, es un recolector de hielo" Dijo Elli sin avergonzarse de Ed

"¿Un recolector de hielo? Elli, eres demasiado brillante para conformarte con alguien así ¿No crees que mereces algo mejor?"

"Ed es mejor de lo que puedes imaginar, Lars. Es un valiente héroe que ha ayudado a mi primo a salvar el mundo en varias ocasiones. Pero, sinceramente, tu opinión no me importa"

Elli intenta alejarse, pero Lars se interpone ligeramente en su camino.

"No tienes que ponerte a la defensiva, Elli. Solo intento ayudarte a ver tus opciones"

"Lars, escucha bien: no estoy interesada, ni ahora ni en el futuro. Agradezco que lo entiendas y respetes mi espacio.

En ese momento, Elliot pasa cerca y nota la situación. Se detiene, observando a Lars y Elli con desconfianza.

"¿Todo bien por aquí, Elli?" Pregunta Elliot

"Sí, gracias, Elliot. Justo iba a clases" Suspiró Elli aliviada

"Tranquilo, Elliot. Solo estábamos conversando" Dijo Lars sonriendo falsamente

"Claro, Lars" Replicó Elliot sarcásticamente "Conversaciones educadas, como siempre. Pero parece que Elli tiene cosas más importantes que hacer ¿No?"

Elli aprovecha la interrupción para alejarse. Lars la observa marcharse, pero finalmente se retira también. Mientras tanto, Elli sigue adelante, deseando no volver a quedarse a solas con Lars.

A pesar de su rivalidad, en el fondo, Elli no podía evitar sentirse atraída por Elliot. Había algo en él, una chispa de misterio que la mantenía intrigada. No solo era su competencia constante, sino que su forma de ser, su inteligencia aguda, su rebeldía y su cinismo la hacían sentir una conexión más allá de las discusiones académicas.

Por su parte, Elliot no podía dejar de pensar en Elli cada vez que la veía. Ella era brillante, atractiva y tenía algo que no podía ignorar. Pero su inseguridad sobre sus propios sentimientos lo mantenían a distancia. A pesar de que deseaba acercarse, lo veía como un territorio peligroso, especialmente sabiendo que ella ya estaba con Ed.

El destino seguía entrelazando sus vidas, pero Elli y Elliot seguían sin ver lo que estaba frente a ellos. La rivalidad entre ellos solo aumentaba, pero dentro de esa competencia, había algo más: una atracción mutua que ninguno de los dos quería admitir.

En el transcurso de la temporada en que los parientes lejanos de Andy se quedaron en Arendelle, Isabelle, una prima lejana de la misma edad que Andy, se integra activamente a las actividades y eventos del castillo. Isabelle encuentra en Andy a alguien con quien compartir muchas experiencias, y ambos pasan tiempo juntos en excursiones, eventos sociales y actividades en el jardín.

Isabelle, cautivada por la amabilidad y el carácter de Andy, empieza a desarrollar sentimientos románticos hacia él. Sin embargo, Andy, a pesar de apreciar la compañía de Isabelle y disfrutar de su amistad, él está más enfocado en sus sentimientos hacia Birgit, su amiga de mucho tiempo.

Birgit y Andy comparten una relación cercana basada en una sólida amistad, y aunque Andy siente una atracción romántica hacia ella, no ha expresado claramente sus sentimientos debido a su compromiso actual con Rose, su novia. Rose, por su parte, está distante debido a su decisión de proteger a Andy y no interferir en su futuro.

En una tarde en la que Andy e Isabelle están dando un paseo por el jardín del castillo, Isabelle aprovecha la oportunidad para hablar con Andy sobre sus sentimientos.

"¿Sabes, Andy? He notado que pasas mucho tiempo con Birgit. Ustedes parecen muy cercanos... ¿hay algo más entre ustedes? ¿Son más que amigos?"

Andy se ríe suavemente ante la pregunta, entendiendo la confusión de Isabelle.

"No, nada de eso. Birgit y yo solo somos amigos, muy buenos amigos. De hecho, somos amigos desde la infancia. Ella es mi mejor amiga, siempre ha estado ahí para mí, y tenemos mucha confianza. Es fácil que la gente lo piense porque somos cercanos, pero para mí, Birgit siempre ha sido una amiga de verdad. Nos entendemos muy bien, pero nuestra relación no ha pasado de ahí. Nos cuidamos mutuamente, pero no de una manera romántica"

"Bueno, es bueno saberlo. Tienes mucha suerte de tener a alguien así en tu vida."

"Sí, lo sé. Tener una amiga como Birgit es algo que valoro mucho. Pero créeme, somos solo amigos. A veces, es importante tener a alguien en quien confiar, alguien que te conozca tan bien sin que haya complicaciones"

"He disfrutado mucho de estos días aquí en Arendelle" Dijo Isabelle un poco nerviosa "Es un lugar maravilloso y me alegra poder compartirlo contigo. Pero... hay algo que quiero decirte."

Andy, notando la seriedad en la voz de Isabelle, se detiene y la mira con curiosidad.

"Claro, Isabelle ¿Qué pasa?" Preguntó él sonriendo amablemente

"Bueno, me he dado cuenta de que he empezado a sentir algo más que amistad por ti" Explicó ella mirando hacia abajo "Me he dado cuenta de que realmente me importas y... me gustaría saber si sientes lo mismo"

Andy se queda en silencio por un momento, sorprendido por la confesión. Agradece la sinceridad de Isabelle, pero sabe que debe ser honesto con ella.

"Isabelle, aprecio mucho tus sentimientos y lo valoro mucho. Eres una persona increíble y he disfrutado mucho pasar tiempo contigo. Sin embargo, estoy en una situación complicada. Actualmente estoy comprometido con alguien más, mis sentimientos hacia esa persona son profundos y aún no he resuelto completamente lo que quiero hacer"

Isabelle asiente, entendiendo la complejidad de la situación. Aunque siente una punzada de decepción, respeta la honestidad de Andy.

"Entiendo, Andy" Respondió ella con una sonrisa triste "Aprecio tu sinceridad. Aunque es difícil para mí, respeto tu compromiso y la situación en la que te encuentras. Espero que, sin importar lo que pase, podamos seguir siendo amigos"

"Por supuesto, Isabelle. Tu amistad es muy valiosa para mí, y espero que podamos seguir construyendo eso"

Internamente, Andy sigue reflexionando sobre sus sentimientos hacia Birgit y su compromiso con Rose, tratando de encontrar un equilibrio en medio de sus emociones y responsabilidades.

Por su parte, Anna y Kristy estaban sentadas juntas en la mesa de estudio en la biblioteca del castillo. Kristy sostenía un lápiz, mirando fijamente su tarea de historia mientras Anna hojeaba un libro en busca de una referencia.

"Bien, Kristy ¿En qué parte te quedaste?"

"Estoy tratando de entender cómo se firmaron esos tratados entre Arendelle y los otros reinos hace muchos años" Suspiró Kristy "Hay tantos nombres y fechas… todo se mezcla en mi cabeza"

Anna sonrió con paciencia y se sentó a su lado, señalando un párrafo en el libro.

"Mira, aquí está el acuerdo con Weselton. Fue uno de los tratados más importantes que firmó tu bisabuelo, el Rey Runard. Fue clave porque…"

"¡Porque ayudó a fortalecer las relaciones comerciales y políticas después de las tensiones por sus decisiones previas!" Exclamó Kristy interrumpiendo con entusiasmo

"Exactamente" Rio Anna "¿Ves? Sabes más de lo que crees"

Kristy sonrió, animada, y comenzó a escribir en su cuaderno.

"Gracias, mamá. A veces creo que mi cabeza está demasiado ocupada pensando en otras cosas, como en cómo funcionan los globos de helio o cómo Ken hace muebles tan bonitos"

Anna levantó la mirada rápidamente, disimulando una sonrisa traviesa.

"Ken ¿Eh? Parece que es un tema recurrente últimamente" Dijo Anna con tono juguetón

Kristy enrojeció instantáneamente y se cubrió el rostro con las manos.

"¡Mamá!"

"Está bien, está bien" Dijo Anna riendo mientras acaricia su cabello "No diré nada más. Pero volviendo a la tarea ¿Qué te parece si repasamos el tratado con el Reino del Sur? Fue un acuerdo interesante porque…"

Mientras Anna continuaba explicando, Kristy seguía escribiendo con renovado interés. Aunque la tarea era desafiante, Kristy se sentía agradecida por el apoyo de su mamá, quien siempre lograba hacer que incluso los temas más complicados fueran divertidos y fáciles de entender.

En un ala diferente del castillo, la princesa Liv se encontraba sentada con su hija Helena en un cómodo escritorio junto a la ventana. Los rayos del sol otoñal iluminaban los papeles y libros esparcidos por la mesa.

"Mamá, no entiendo cómo empezar" Protestó la Sabionda "Dice que una carreta lleva 15 sacos de harina y cada saco pesa 8 kilogramos. Si la carreta ya pesaba 200 kilogramos vacía, ¿cuánto pesa en total? Es como si mezclaran todos los números para confundirme"

"Tranquila, cariño" Dijo Liv sonriendo con paciencia "Vamos paso a paso. Lo primero que debemos hacer es calcular cuánto pesan los sacos de harina. ¿Cómo podrías hacerlo?"

"Hum... creo que tengo que multiplicar 15 por 8" Murmuró la sabionda mordiendo su lápiz

"Exacto. ¿Sabes cuánto es?"

"A ver..." Murmuró la Sabionda mientras hace las cuentas en una hoja aparte "15 por 8... Primero 10 por 8, que es 80, y luego 5 por 8, que es 40. ¡Entonces 80 más 40 son 120!"

"Muy bien, Helena. Entonces ya sabemos que los sacos de harina pesan 120 kilogramos en total. Ahora, ¿qué hacemos con ese número?

"Tenemos que sumarlo al peso de la carreta vacía, ¿verdad?"

"¡Exacto! ¿Y cuánto pesa la carreta vacía?

"200 kilogramos. Entonces... 120 más 200 es... ¡320 kilogramos en total!"

"¡Lo hiciste, muñequita! 320 kilogramos es la respuesta correcta. ¿Ves? Solo era cuestión de dividirlo en partes más fáciles"

"Gracias, mamá. Creo que ya lo entendí. Aunque no me gustan mucho las matemáticas, me gusta cuando tú me ayudas"

"as matemáticas son como resolver un rompecabezas, Helena. Puede ser complicado al principio, pero cuando encuentras las piezas correctas, todo encaja. Y estoy muy orgullosa de ti por no rendirte"

"Gracias, mamá. Prometo que seguiré intentándolo"

"Eso es lo único que importa, cariño. Ahora, terminemos tu tarea para que después podamos ir a jugar un rato al jardín"

"¡Sí! Pero solo si me ayudas a terminar el próximo problema, que también se ve difícil.

"Claro que sí" Rio Liv

Mientras tanto, Chema estaba sentado ante una mesa de madera en la finca donde su madre trabajaba como ama de llaves. Tenía su cuaderno abierto frente a él, y con una concentración total, hacía su tarea.

Su madre, una mujer de expresión cálida y rostro sereno, lo observaba desde la cocina, sonriendo con orgullo al ver lo bien que su hijo aprovechaba las oportunidades que le brindaba su nueva vida en Arendelle.

"El Rey Runard y su habilidad para establecer tratados con otras naciones…" Murmuró mientras escribía

Aunque su madre, en su rol de ama de llaves, estaba ocupada con las tareas de la casa, siempre procuraba estar cerca de Chema para asegurarse de que tuviera todo lo que necesitaba.

Cuando emigraron de su país natal, no solo fue un cambio de paisaje, sino también de vida. Chema tenía acceso ahora a una educación que no había podido soñar antes. Su madre, con esfuerzo, se había asegurado de que su hijo pudiera asistir a la escuela, y aunque las clases eran difíciles al principio, Chema nunca había dejado de intentarlo.

"¿Cómo vas, hijo?"

"Bien, mamá. Estoy aprendiendo sobre la historia de Arendelle. ¿Sabías que el rey Runard firmó un tratado muy importante con Weselton?"

"No, no sabía. ¿Y qué más?

"El tratado ayudó a Arendelle a prosperar. El rey Runard sabía que, si no hubiera tratado bien con Weselton, todo hubiera podido terminar mal"

"Qué bueno, hijo. Es un buen comienzo. Estoy tan orgullosa de ti, Chema. Tú aprovechas todo lo que te dan"

Chema levantó la vista por un momento y sonrió tímidamente a su madre.

"Gracias, mamá. Yo quiero ser algo importante para el reino algún día. Como los reyes"

La madre de Chema le acarició el cabello con ternura, sabiendo que las oportunidades que ahora tenía su hijo eran valiosas.

"Lo serás, hijo. Lo serás. Solo sigue adelante"

Y mientras Chema volvía a concentrarse en su tarea, su madre se quedó observando desde la puerta con una mezcla de esperanza y orgullo en su corazón.

En su oficina, la reina Elsa, estaba perdida en sus pensamientos mientras el doctor Bergen cerraba la puerta tras de sí, no pudo evitar recordar otro momento de su vida cuando aquel mismo médico la había revisado. Fue hacía 16 años, cuando ella era mucho más joven, y aunque los años habían pasado, aquella experiencia seguía grabada en su memoria como una mezcla de miedo y sorpresa.

La monarca se sentó en su sillón junto a la ventana, observando la luz suave del atardecer que cubría el reino, mientras la imagen de ese día le volvía con una claridad sorprendente. Había sido una época tumultuosa para ella. Como joven reina, con apenas 21 años, Elsa enfrentaba enormes responsabilidades, y en medio de todo aquello, descubrió algo que la había aterrorizado en su momento: la posibilidad de estar embarazada.

Aquel día también había llamado al Dr. Bergen, en privado y con la misma preocupación que sentía ahora, pero en esa ocasión, el miedo era mucho más palpable. Aún podía sentir cómo sus manos temblaban mientras esperaba al doctor, su corazón acelerado con la incertidumbre. Sabía que su situación no sería sencilla; estaba esperando un hijo fuera del matrimonio, algo que no solo la afectaría a nivel personal, sino también políticamente.

El doctor había sido tan discreto como siempre, aunque Elsa había notado una sombra de preocupación en su rostro cuando confirmó lo que ella ya sospechaba. Estaba embarazada.

"Un hijo fuera del matrimonio... y mira cómo resultó todo", pensó ahora, con una mezcla de nostalgia y tristeza.

Vaya que Andy, había sido una bendición inesperada, un regalo que le había dado un nuevo propósito y una fuerza que no sabía que tenía. Aunque había sido una experiencia aterradora al principio, al final todo había salido bien. Pero aquel miedo de ser juzgada, de ser rechazada, había sido casi insoportable en su momento.

El médico real, un hombre mayor de rostro sereno y gafas redondas, termina de ajustar sus herramientas mientras la observa con respeto.

"Ahora majestad, revisaré sus oídos y realizaremos algunas pruebas básicas. Veremos si podemos encontrar una causa física para... la voz que menciona escuchar"

"Agradezco su discreción. Prefiero que esto no se convierta en tema de conversación en el castillo"

"Puede estar tranquila, majestad. Todo quedará entre nosotros. Ahora, inclínese un poco hacia adelante, por favor"

Elsa sigue las instrucciones mientras el médico examina con cuidado sus oídos, utilizando una pequeña linterna y un otoscopio. Él trabaja en silencio, murmurando para sí mismo.

"No hay signos de infección, acumulación de cera ni ninguna irregularidad física. Sus oídos están en perfecto estado, al menos desde el punto de vista médico"

"Entonces, ¿por qué escucho esta voz? Es como si viniera desde el viento, pero a la vez es... diferente"

"Hay ocasiones en que los sonidos o voces que percibimos no tienen una causa física evidente. A veces, pueden estar vinculados a... factores emocionales, psicológicos o, en casos extraordinarios, incluso a conexiones espirituales o mágicas.

"¿Está sugiriendo que esta voz podría estar relacionada con mis poderes?"

"Es posible, majestad. Su conexión con la magia de Arendelle y el hielo es única. Pero, sin más pruebas, no puedo asegurarlo"

"Lo consideraré. Por ahora, prefiero mantener esto en secreto. Si esta voz es un llamado, necesito descubrirlo por mí misma"

"Como desee, majestad. Si siente algún cambio o la voz se vuelve más insistente, no dude en llamarme. Estoy aquí para servirle"

"Gracias, doctor. Su apoyo es invaluable"

El médico se despide con una leve inclinación de cabeza y se retira. Elsa piensa en cómo cada decisión que ella toma no solo afectaba su vida personal, sino la estabilidad política de todo el reino.

La reina no era solo una figura simbólica; su presencia, su salud y su capacidad de liderazgo eran fundamentales para mantener la paz y la prosperidad. Un rumor sobre su posible enfermedad podría desatar una ola de especulaciones peligrosas, tanto dentro de Arendelle como más allá de sus fronteras.

Las relaciones internacionales eran delicadas. Algunos países veían a Arendelle con admiración, mientras que otros observaban con recelo, esperando cualquier oportunidad para ganar ventaja en una negociación o para disputar territorios estratégicos

Decidió que mantendría todo bajo control, incluso aunque el extraño canto que escuchaba la llenara de inquietud. Aún no sabía si se trataba de un malestar físico o de algo más profundo y misterioso, pero lo que estaba claro era que, mientras no supiera con certeza qué estaba ocurriendo, nadie más debía enterarse.

Una vez que concluyera el festival del Rey Runard iría a ver a los trolls, quizás ellos tendrían las respuestas.

Mientras, en el tranquilo laboratorio del castillo, lleno de frascos, tubos de ensayo y libros de ciencias, Kristy observaba a su hermana Elli con admiración mientras esta mezclaba compuestos y anotaba resultados en su cuaderno de laboratorio. Aunque Kristy, con sus 11 años, no comprendía del todo los complicados experimentos que Elli realizaba, disfrutaba inmensamente estar allí, ayudando en lo que podía.

"¿Este es el que necesitabas, Elli? ¿O era el que tiene el líquido azul brillante?" Preguntó Kristy entusiasmada mientras le pasaba un frasco a su hermana

"Es este, gracias, Kristy" Respondió Elli sonriendo mientras tomba el frasco "¿Sabes? Me gusta que vengas a ayudarme. Hace que el trabajo sea menos solitario"

"Bueno, si alguna vez necesitas a alguien que mezcle cosas o limpie los derrames, soy la indicada. Aunque espero no hacer explotar nada..." Rio la menor de las hermanas

"No te preocupes, la mayoría de los experimentos que hago aquí son seguros" Rió Elli suavemente mientras medía cantidades precisas "Además, prefiero tenerte cerca, incluso si no entiendes todo. Tu compañía siempre es agradable"

"Me alegra oír eso, a mí también me gusta pasar tiempo contigo. Pero no entiendo ¿Cómo puedes recordar tantas cosas complicadas? Todo esto me parece un gran rompecabezas. Pero creo que es genial cómo haces que todo parezca tan fácil"

"Es porque me apasiona lo que hago. Pero tú también tienes tus talentos, Kristy. Puede que la ciencia no sea lo tuyo, pero tienes una forma especial de hacer que todos se sientan cómodos y felices. Eso también es importante"

Kristy sonrió, sintiéndose valorada por su hermana mayor. Mientras Elli volvía a sus cálculos, Kristy se encargaba de organizar los frascos por colores, creando su propio sistema de orden. Aunque no era técnicamente útil para Elli, ella apreciaba el esfuerzo de Kristy y la manera en que iluminaba la habitación con su entusiasmo.

Después de un rato, Elli se detuvo y miró a Kristy, quien estaba absorta en su tarea de clasificar.

"¿Sabes? Con ese sistema que estás inventando, podrías ser mi asistente oficial. Aunque creo que tus colores no siempre coinciden con las etiquetas..."

"¡Le da un toque único al laboratorio! Además, es más divertido así"

Ambas hermanas se miraron y rieron juntas. Aunque sus intereses eran diferentes, el tiempo que compartían en el laboratorio fortalecía aún más su vínculo, y ambas valoraban profundamente esos momentos juntas.

"¿Sabes? No me sorprendería si Elliot encontrara la forma de hacer todo esto en menos de media hora. Ese tipo es un genio, aunque nunca lo diga en voz alta"

"¿Te preocupas por eso? Eres la mejor en lo que haces, Elli. No dejes que alguien te haga dudar de eso. Yo no lo haría"

"Es solo que... no puedo evitarlo. Cada vez que le gano en algo, él hace algo aún mejor. Es como si siempre estuviera un paso adelante"

"Pues yo pienso que eso solo significa que tienes a un rival digno. Además, entre los dos, él es el que tiene más que perder"

Mientras tanto, en otra parte del castillo, después de acompañar a su madre escuchando a sus súbditos, Andy se reunió con Hans en un rincón tranquilo del castillo, apartado del bullicio del día. La luz suave del atardecer iluminaba la habitación, creando una atmósfera íntima.

"¿Querías verme, papá?"

Hans, con una mirada algo nostálgica, le entregó a Andy una caja pequeña pero pesada.

"Andy... hay algo que quiero entregarte... "

"¿De qué se trata?" Preguntó el elegido mirando la caja con curiosidad.

"Estas son cartas que escribí cuando eras pequeño, durante esos tiempos en los que las cosas no eran fáciles entre tu madre y yo. No pude estar cerca de ti, pero nunca dejé de pensar en ti, de escribirte... aunque no podía enviarlas. Ya sabes... las tensiones, las decisiones que tomamos.

Pero eso no significaba que no pensara en ti. Al contrario, cada día deseaba poder verte, poder ser parte de tu vida. Y a falta de poder hacerlo, te escribí, con la esperanza de que, en algún momento, pudieras leerlas.

Siempre te llevaba en mi corazón, incluso cuando no podía estar a tu lado. En estas cartas te contaba sobre mis días, mis pensamientos... mis deseos... mis consejos para ti... cosas que quería que supieras. Era mi manera de haberte acompañado desde lejos... incluso cuando no podíamos estar juntos"

"¿Cartas?" Murmuró Andy abriendo la caja con cuidado y tomando una de las cartas

El chico comenzó a leer una de las cartas, las palabras escritas por Hans lo transportaban a esos años de su niñez, a una época que él apenas recordaba.

"Andy, querido hijo, hoy fue uno de esos días en los que me siento afortunado por todo lo que tengo... aunque no pueda estar a tu lado, pienso en ti constantemente. Espero que cuando seas mayor, puedas entender por qué las cosas son como son, pero lo más importante es que siempre seré tu padre, aunque en silencio. Tienes una gran fortaleza, hijo mío. Sé que serás un líder sabio y valiente. Sigue adelante y confía en ti mismo, siempre estaré contigo, aunque no me veas. Con amor, tu padre."

"Andy, aunque el tiempo y las circunstancias no me permiten estar a tu lado como me gustaría, quiero que sepas que siempre estaré pensando en ti. Recuerda siempre ser valiente y fiel a ti mismo, no importa cuán difíciles se pongan las cosas. La vida tiene mucho que ofrecerte si sigues tu propio camino"

Andy se detuvo un momento, sintiendo un nudo en la garganta.

"Nunca imaginé que escribirías tanto. No sabía que... que tenías tantas cosas que decirme..."

"Quería que supieras que siempre estaba pensando en ti. Incluso cuando no podía estar a tu lado, estaba esperando el momento en el que pudieras conocerme, en el que fuéramos padre e hijo de verdad.

Y desde que empezamos a pasar tiempo juntos, desde que te vi como el joven que eres ahora... me siento orgulloso de ti, Andy. Has superado muchas cosas y te has convertido en alguien increíble.

La relación que tuvimos en tus primeros años, o más bien la falta de ella, fue difícil. No pude ser el padre que querías o necesitabas en ese momento. Pero mis sentimientos hacia ti siempre fueron sinceros, Andy. No era mi intención lastimarte ni a ti ni a tu madre"

El chico miró las cartas en la caja, reflexionando sobre las palabras de Hans. A pesar de todo, algo dentro de él se sentía tocado por el hecho de que, en su propia forma, Hans había intentado estar presente en su vida.

Andy intentó hablar, pero las palabras se le atoraron en la garganta. Unas lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas, y cerró los ojos, tratando de recuperar la compostura. Finalmente, lo miró directamente.

"Gracias por compartir esto conmigo, papá... Estas cartas... pausa para tomar aire... me hacen ver cuánto me querías desde siempre... incluso cuando no estabas conmigo"

Hans dio un paso adelante, colocándole una mano en el hombro.

"Andy, nunca fue fácil estar lejos de ti, y menos sentir que no podía explicarte todo en su momento. Pero fue gracias a ti que yo me esforcé por ser una mejor persona y enmendar mis errores"

El chico no pudo contener más sus emociones. Dejó la caja de cartas en una mesa cercana y abrazó a su padre con fuerza, sintiendo la seguridad y el cariño que siempre había deseado recibir de él.

"Gracias por no rendirte conmigo, papá" Sollozó Andy "Por querer ser parte de mi vida"

Hans, visiblemente conmovido, correspondió al abrazo, acariciándole la cabeza como cuando Andy era pequeño.

"Yo nunca me rendiría contigo, Andy. Tú eres mi hijo, y siempre voy a estar aquí, pase lo que pase"

Andy se separó un poco, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano. Intentó sonreír, pero la emoción lo hacía titubear.

"Bueno" Dijo el chico con un toque de humor, tratando de aligerar el momento "Supongo que ahora tengo mucho que leer... y muchos consejos que probablemente aún necesito"

"Tómalo con calma, no todas mis cartas son sabias" Le dijo su padre guiñando un ojo "Algunas son solo anécdotas de un hombre que no sabía qué estaba haciendo pero que soñaba con ser un buen papá"

Ambos rieron juntos, y la atmósfera se llenó de un calor familiar que hacía mucho tiempo que ninguno de los dos había sentido. En ese momento, Andy no solo veía a Hans como su padre, sino como un hombre que había hecho sacrificios y errores, pero que siempre lo había amado.

Más tarde esa noche, Kristy y su padre, se encontraban relajados en la azotea del castillo. El cielo despejado estaba adornado con un millón de estrellas titilantes. Ambos compartían una bolsa de pasas cubiertas de chocolate, la golosina favorita de Kristy desde niña.

"Pa, las estrellas son tan hermosas... parece que siempre han estado ahí. Pero a veces me pregunto… ¿Cómo comenzó todo? ¿Cómo es que estamos aquí?"

Kristoff, que estaba a punto de llevarse una pasa a la boca, la bajó lentamente. Sabía que su hija era curiosa, pero aquella pregunta lo tomó un poco desprevenido.

"Pues... eso es algo profundo, Kristy" Preguntó él rascándose la nuca "¿Te refieres al universo o a nuestra familia?"

"A nuestra familia" Respondió ella riendo suavemente "Sé que tú y mamá se conocieron durante la misión para detener el invierno eterno en Arendelle. Pero me parece que enamorarse en unos días es algo… raro ¿Cómo sabías que querías casarte con ella?"

"Fue raro, sí. Todo pasó muy rápido. Yo solo era un montañés que vendía hielo... Pero cuando conocí a tu mamá… bueno, había algo en ella. Tenía esa fuerza y determinación, pero también una dulzura que no podía ignorar"

"¿Y qué? ¿Le cantaste una de tus canciones raras para impresionarla?" Preguntó la niña sonriendo con picardía

"¡Oye! Mis canciones no son raras, son auténticas" Rió él "Pero no, no fue eso. Fue más bien todo lo que vivimos juntos. Enfrentamos peligros, cuidamos el uno del otro… y antes de darme cuenta, comprendí que no quería alejarme de ella"

"Es bonito, pero también un poco loco, ¿no?" Murmuró ella pensativa

Kristoff sonrió, tomando otra pasa de la bolsa.

"Pa, ¿alguna vez te sentiste nervioso por lo que pensaría la familia de mamá cuando empezaron a estar juntos?"

"Claro que sí. Pensé que no me aceptarían. Quiero decir, yo era solo un montañés con un trineo y un reno. Tu mamá era una princesa. Pero Anna nunca me hizo sentir menos, y poco a poco me gané la confianza de su familia"

Kristy jugueteó con la bolsa de pasas, claramente queriendo preguntar algo más.

"¿Y si... si alguien como yo quisiera estar con alguien que no es como nosotros? Ya sabes, alguien que no viva en el castillo o que no sea de la realeza ¿Eso estaría mal?"

Kristoff sonrió ante la pregunta, sabía, por lo que Anna le había contado en confidencia, que Kristy sentía algo por Ken. Pero también sabía que Kristy se lo había contado a Anna en confidencia y respetaba la confianza de su hija, así que decidió no mencionarlo.

Kristoff dejó la bolsa de lado, mirándola con seriedad y ternura.

"Kristy, no importa de dónde venga esa persona, siempre y cuando te haga feliz, te trate con respeto y valore quién eres. Eso es lo único que necesitas"

"Gracias, pa"

Kristoff pasó un brazo alrededor de sus hombros, apretándola con cariño.

"Eso sí, si ese chico resulta ser un inútil, me aseguraré de invitarlo a un paseo en trineo… por una montaña muy empinada"

"¡Pa! Eres terrible" Rio ella golpeándole el brazo suavemente.

"¿Qué puedo decir?" Rio también él "Soy un papá. Es mi trabajo asustar a los chicos que miren a mi hija"

Ambos rieron juntos bajo el cielo estrellado, compartiendo aquel momento especial.

"¿Sabes, Kristy? Tu mamá me contó algo muy especial que hiciste hace unos días"

Kristy, sorprendida, giró la cabeza hacia su padre, curiosa.

"¿Qué cosa, pa?"

"Esa carta que escribiste para los bebés abortados... y cómo la ataste a un globo de helio para enviarla al cielo"

Kristy bajó la mirada, ligeramente sonrojada, mientras jugueteaba con una pasa cubierta de chocolate.

"Bueno… no era gran cosa. Solo sentí que era algo que debía hacer"

"Claro que es una gran cosa, Kristy. Mostrar esa compasión, pensar en esos pequeños y querer honrarlos de alguna manera, eso dice mucho sobre la persona que eres"

"¿De verdad lo crees?"

"Por supuesto. No todo el mundo piensa en los demás de esa manera. Fue un gesto hermoso, y estoy seguro de que, donde sea que estén, esas almas sintieron tu cariño

"Gracias, pa. Solo quería que supieran que alguien pensaba en ellos, aunque solo fuera por un momento"

"Nunca pierdas ese corazón tan grande que tienes, Kristy" Dijo su padre abrazándola "Es uno de tus mayores tesoros, y estoy seguro de que hará del mundo un lugar mejor"

Kristy se recostó contra su padre, sintiéndose profundamente amada y comprendida.

"Cada día te pareces más a tu mamá. Tienes su sonrisa y esa manera de iluminar cualquier lugar al que llegas"

"Tal vez... pero mamá es tan extrovertida y siempre toma la iniciativa en todo. Yo... no sé si soy así"

"Claro que lo eres, solo que a tu manera. Tu mamá tiene una energía que arrastra a todos, pero tú tienes una calidez que hace que la gente quiera quedarse contigo. Es diferente, pero igual de especial.

"A veces siento que no tengo la misma valentía que mamá" Dijo Kristy pensativa mientras juega con una pasa entre sus dedos "Ella siempre tiene las palabras correctas, las ideas correctas. Yo, bueno, me cuesta un poco más"

"Hija, tu mamá también tiene sus dudas. Cuando ella era joven, también era bastante ingenua e inexperta"

"¿Mamá? ¿Ingenua? No lo creo. Ella siempre parece saber qué hacer"

"Oh, claro que sí. Cuando nos conocimos, tu mamá era impulsiva, confiaba demasiado en la gente y a veces tomaba decisiones sin pensar demasiado. Recuerdo cómo se lanzó a buscar a tu tía Elsa sola, en medio del invierno eterno, sin tener idea de lo que se iba a encontrar. Pero lo logró con corazón, valentía y, bueno, un poco de suerte... y ayuda de Olaf, Sven y de mí, por supuesto. Pero, sobre todo, porque nunca se rindió. Tu mamá tenía miedo, igual que cualquiera, pero nunca dejó que eso la detuviera"

"Supongo que nunca había pensado en mamá como alguien que también cometía errores. Siempre la veo tan segura de sí misma"

"Eso es porque con el tiempo aprendió de esos errores, igual que tú lo harás. Y te voy a decir algo más: tanto ella como tú comparten algo muy especial. Ambas son increíblemente valientes"

Mientras las estrellas seguían brillando, Kristoff no pudo evitar pensar en lo orgulloso que estaba de la joven compasiva e inteligente en la que su hija se estaba convirtiendo.

En el interior del castillo todo estaba en calma. Las luces de los candelabros iluminaban los pasillos con una suave calidez, y Elsa caminaba con pasos ligeros hacia la habitación de Andy. Sabía que su hijo aún estaba molesto por la actitud de Lord Wilhelm durante la reunión del consejo. Como madre y reina, era importante para ella asegurarse de que Andy estuviera en paz antes de dormir.

"Andy ¿Puedo pasar?"

"Adelante, mamá"

Cuando abrió la puerta encontró a su hijo acostado en su cama con varios papeles regados que eran las cartas que le dio su papá.

"Hola, mamá. Solo estoy… intentando relajarme un poco. Papá me dio estas cartas hoy. Son cosas que me escribió cuando yo era pequeño, pero nunca me las había entregado antes"

"¿De verdad? ¿Qué dicen?" Preguntó la reina sentándose al borde de la cama.

"Habla de lo orgulloso que estaba de mí, incluso cuando era un bebé. Cómo soñaba con el día en que crecería y haría cosas increíbles. Mira esta" Dijo Andy pasándole una carta "En esta me llama su pequeño guerrero de hielo"

Ella lee en silencio, con una expresión de sorpresa contenida, ya que en aquel entonces Hans aún parecía ser un hombre despreciable.

"Es... encantador" Dijo la reina con sinceridad. Su expresión es una mezcla de ternura y tristeza, recordando el oscuro pasado de Hans, pero eligiendo no perturbar la paz de su hijo

"¿Verdad que sí? Nunca pensé que papá tuviera un lado tan... no sé, sentimental"

"Todos tenemos facetas que no siempre mostramos"

"Me hace sentir más cerca de él, como si realmente siempre hubiera estado ahí, incluso cuando no lo parecía"

"Eso es bueno, hijo" Dijo ella suavemente acariciando el cabello de Andy "Es importante valorar estos momentos y conexiones"

Andy coloca la carta con cuidado junto a las demás y se dispone a dormir.

"Sé que lo de hoy fue difícil para ti" Le dijo Elsa recordando el incidente en la sala de juntas "Lord Wilhelm es… complicado"

Andy suspiró dejando caer la cabeza sobre la almohada.

"Es más que complicado, mamá. Es... irritante. Cada vez que abre la boca, parece que solo quiere hacerme ver como un tonto. Y hoy fue peor que nunca"

Elsa lo escuchaba con paciencia. Sabía que para Andy, ser cuestionado frente al consejo real era una situación frustrante.

"Entiendo cómo te sientes. Wilhelm ha sido parte del consejo por muchos años, y tiene sus propias ideas sobre cómo deben hacerse las cosas. A veces, puede ser muy obstinado"

"Pero no es solo eso, mamá. No es solo que no esté de acuerdo conmigo, es como si... me despreciara. Como si pensara que soy inútil por ser joven. Y no puedo soportarlo"

Elsa suspiró, acariciando suavemente el brazo de Andy.

"Sé que es difícil, cariño. Pero lo que importa es que hoy mostraste una gran madurez. Te defendiste, no solo por ti, sino por lo que crees que es mejor para Arendelle. Eso es lo que un líder debe hacer"

"Pero aún así... me siento impotente. No importa lo que diga, siempre encuentra la manera de hacerme sentir que no sé nada"

"Lord Wilhelm te desafía porque ve el potencial en ti, aunque no lo admita. Si no le importaras, no se molestaría en discutir contigo. Lo que haces le afecta. Eso significa que ya tienes una influencia. Y lo importante es que sigas creyendo en ti mismo, sin dejar que sus palabras te afecten"

"Es difícil no dejar que me afecte, mamá. Siento que nunca le voy a caer bien, sin importar lo que haga."

"No tienes que caerle bien, Andy. Tienes que ser el futuro líder que Arendelle necesita. No todos estarán de acuerdo contigo todo el tiempo, y está bien. Lo que importa es que tú sigas adelante con lo que sabes que es correcto."

"Es como si todo lo que hago estuviera bajo un microscopio. Y siempre hay alguien como él esperando que falle"

"Tienes todo el derecho a estar molesto, Andy. Pero no dejes que esa ira te consuma. Hoy demostraste algo importante, no solo para Wilhelm, sino para todos los que estaban allí. Eres fuerte, más de lo que crees. Y confío en que serás un gran líder algún día"

Andy se quedó en silencio un momento, reflexionando sobre las palabras de su madre. Sabía que tenía razón, aunque el sentimiento de rabia persistía en su interior. No era fácil dejarlo pasar, pero sentía consuelo en saber que su madre lo entendía.

"¿Sabes? Hay algo más que quiero hablar contigo"

Andy se sentó en la cama, apoyando la espalda en las almohadas, y la miró con curiosidad y un poco de preocupación.

"¿Qué pasa?"

"Es sobre Lord Wilhelm… y por qué siempre parece que hay una tensión entre él y yo, y ahora entre él y tú"

Andy se enderezó un poco más, claramente interesado.

"Hace 16 años, cuando estaba embarazada de ti, hubo una serie de desafíos que tuve que enfrentar en el consejo. Y uno de ellos fue Lord Wilhelm. En ese tiempo, Wilhelm no estaba de acuerdo con la idea de que yo, como reina, continuara con mi embarazo. Creía que sería un problema para Arendelle tener una reina gobernante que también fuera madre soltera"

"¿Quería que…?" Preguntó Andy frunciendo el ceño

"Sí, quería que te abortara" Suspiró ella "Llegó al punto de traer a un médico para tratar de convencerme con razones… profesionales"

Andy no podía creer lo que estaba escuchando. Sentía la rabia subir por su pecho al imaginar lo que su madre había tenido que soportar.

"Un médico vino al castillo, traído por Wilhelm, y me habló con esa confianza que tienen los médicos cuando creen saberlo todo"

Andy frunció el ceño, escuchando atentamente. No podía imaginar lo duro que debió haber sido para su madre en aquel entonces, rodeada de consejeros y médicos, sugiriendo que él no debía nacer.

"Aquel médico me garantizó que el procedimiento para interrumpir el embarazo sería totalmente seguro e indoloro. Dijo que no habría riesgos y que, como mujer joven, podría seguir con mi vida sin preocupaciones.

Por supuesto no le creí ni una palabra. No porque dudara de sus conocimientos médicos, sino porque sabía que no existía nada en este mundo que pudiera aliviar el dolor en mi corazón si seguía su consejo. Sabía que lo que me pedían que hiciera me rompería el alma"

"Sé que nunca habrías considerado esa opción"

"Nunca, Andy. No importa cuántos argumentos pusieran frente a mí, no iba a cambiar de opinión. Mi corazón me decía que tú estabas destinado a nacer"

Andy cerró los ojos por un momento, imaginando lo doloroso que debió ser para su madre que alguien siquiera sugiriera algo así.

"Debió ser muy duro para ti… tener que escuchar todo eso. Saber que ellos no querían que yo naciera"

Elsa apretó la mano de su hijo con cariño y ternura.

"Fue difícil, sí. Pero lo más importante es que tú estás aquí, y eres todo lo que imaginé y más. No importa lo que me dijeran entonces, no cambiaría nada de lo que hice"

Andy, visiblemente conmovido, le devolvió la mirada con gratitud. Sabía que las palabras de Lord Wilhelm y aquel doctor debieron ser una carga pesada para su madre, pero también sabía que ella había sido lo suficientemente fuerte para resistir y luchar por él.

El chico miró a su madre con admiración, pero también con una creciente frustración hacia Lord Wilhelm.

"¿Por qué nunca me contaste esto?"

"No quería que tuvieras resentimiento hacia Lord Wilhelm. Pero ahora que eres mayor, y con las tensiones que han surgido entre tú y él, pensé que era momento de que lo supieras"

"Ese hombre… ¿cómo puede seguir en el consejo después de todo eso?" Gruñó Andy apretando los puños y sintiendo la furia arder dentro de él

Elsa puso una mano sobre la de Andy, intentando calmarlo.

"Porque, a pesar de las diferencias personales que hubo entre él y yo, Wilhelm ha servido a Arendelle durante muchos años. No siempre estamos de acuerdo, y lo que hizo en ese momento me dolió profundamente, pero también es un consejero leal al reino. Hay muchas decisiones que ha tomado que han beneficiado a Arendelle. La política es compleja, Andy. No se trata solo de nuestras emociones personales"

Andy miró hacia abajo, luchando por controlar su enojo.

"Pero... trató de convencerte de que no me tuvieras. Y ahora me trata como si yo fuera un incompetente"

"Lo que pasó entonces no define quién eres ahora. Wilhelm te desafía porque eres una amenaza a su manera de pensar. Representas el futuro de Arendelle, algo que él no siempre entiende. Pero tú no puedes dejar que su hostilidad te afecte"

"No sabía que había sido tan... cruel contigo. Lo odio aún más ahora"

"No necesitas odiarlo, hijo. Solo necesitas ser mejor que él. Y lo estás haciendo. Hoy mostraste que tienes el temple para enfrentarlo. Lo importante es que sigas adelante con lo que crees que es correcto, y no dejes que la rabia nuble tu juicio"

"Supongo que tienes razón... pero es difícil. Es difícil no odiarlo después de todo esto"

"Lo sé. Pero tienes un gran corazón, Andy. No dejes que nada ni nadie te quite esa bondad. La mejor manera de demostrar tu fuerza es seguir siendo fiel a ti mismo"

Andy la miró, asimilando todo lo que le había contado. Aunque la rabia aún ardía en su interior, también sentía una profunda gratitud hacia su madre, por su fortaleza y por haber luchado por él desde antes de que naciera.

"Gracias, mamá. Eso me ayuda"

Elsa se inclinó y le dio un beso en la frente.

"Siempre estoy aquí para ti, hijo. Descansa. Mañana es un nuevo día, y tendrás otra oportunidad de demostrar quién eres"

Elsa se levantó y caminó hacia la puerta, apagando la luz mientras salía.

"Buenas noches, Andy"

"Buenas noches, mamá"

Y con eso, la reina se retiró, dejando a Andy en la tranquilidad de su habitación, mientras él, se sumergía en sus pensamientos.

Andy cerró los ojos y se permitió imaginar a su mamá hace 16 años como una jovencita asustada, abrumada por la responsabilidad de gobernar un reino. Aquel peso enorme sobre sus hombros, la incertidumbre y el miedo la rodeaban, y aun así, ella se había mantenido firme. No solo estaba preocupada por el trono, sino también por el bebé que crecía dentro de ella.

El chico podía verla, en su mente, con las manos temblorosas, pero con el corazón decidido, defendiendo la vida de su hijo. Se imaginaba a su mamá, valiente, frente a Lord Wilhelm, negándose a ceder a la presión de interrumpir su embarazo, a pesar de que él, con su lógica fría, intentaba persuadirla. Elsa no solo estaba defendiendo su derecho a ser madre, sino también la vida de él, Andy, el niño que crecería para ser su mayor tesoro.

El Elegido suspiró y cerró los ojos, sintiendo una profunda gratitud. Gracias a su madre, él estaba allí, viviendo su vida. Aquel momento de duda y angustia que ella enfrentó, que podría haber cambiado el rumbo de todo, terminó con una decisión basada en el amor y la esperanza. Una decisión que había formado su destino.

Con ese pensamiento, Andy dejó el libro a un lado y se acomodó bajo las cobijas, y empezó a conciliar el sueño.

Al día siguiente, Ed estaba cubierto de nieve, sus botas crujían bajo el peso del hielo mientras afilaba su hacha, preparándose para el duro día de trabajo. A su lado, su padre y su hermano mayor, Roderick, también afinaban sus herramientas, compartiendo un silencio cómodo, propio de quienes habían pasado años en la misma rutina. A lo lejos, los primeros rayos de sol iluminaban el paisaje helado mientras el equipo de recolectores se desplegaba por el terreno congelado.

"¿Listo para otra jornada, Ed? Hoy parece que tendremos un buen día de recolección"

Ed asintió, mientras observaba a su alrededor a los demás recolectores que ya se estaban acomodando. Entre ellos, vio a Kristoff, que, a pesar de su título de príncipe, seguía trabajando en la recolección de hielo con el mismo entusiasmo que cualquier otro hombre. Pero no estaba solo. A su lado, se encontraba su hija menor, vestida con un grueso abrigo.

Ed sonrió al verlos acercarse. No era común ver a una chica trabajando en la recolección de hielo, pero Kristoff siempre había insistido en enseñar a sus hijas sobre su oficio.

"¡Hola Sr. Kristoff!" Saludó Ed mientras levantaba la mano "¿Lista para demostrar de qué estás hecha, Kristy?" Preguntó levantando su hacha.

"¡Siempre lo estoy!" Respondió Kristy con una sonrisa confiada "He estado entrenando con papá. Él dice que soy tan buena como cualquier otro recolector"

Comenzaron a trabajar juntos, cortando bloques de hielo con precisión. A pesar de su tamaño, Kristy manejaba su hacha con una destreza admirable, golpeando con fuerza en el lugar correcto para liberar grandes trozos de hielo.

"Eres rápida" Comentó Ed, levantando un bloque de hielo mientras Kristy lo observaba con una sonrisa.

"Papá siempre me dice que la clave no está solo en la fuerza, sino en saber dónde golpear" Explicó ella, dando un último golpe certero que separó un bloque de hielo perfecto "¡Mira! ¡Lo hice!"

"Lo hiciste genial" Dijo Ed ajustando su guante "A este ritmo, pronto vas a superarnos a todos"

Kristoff, que observaba de lejos, sonrió orgulloso. Se acercó a ellos y, dándole una palmada en el hombro a Kristy.

"Sabía que lo harías bien, pequeña. Estoy orgulloso de ti"

"¡Gracias, papá!"

El equipo siguió trabajando, el aire lleno del sonido de los golpes de las hachas contra el hielo y las risas esporádicas. Kristoff y los demás recolectores avanzaban con rapidez, cargando bloques de hielo hacia los trineos. Mientras tanto, Kristy seguía empeñada en mostrar que podía trabajar al ritmo de los demás.

A pesar del esfuerzo físico, el ambiente era relajado y Kristy se sentía contenta de pasar tiempo con su padre, el cual con su típico entusiasmo, levantó un bloque de hielo y sonrió hacia su hija.

"¡Mira, Kristy!" Le dijo Kristoff a su hija "¡Este es un buen bloque! ¡Tiene la claridad perfecta! Si seguimos así, este será uno de nuestros mejores lotes"

Kristy observó el hielo y asintió, admirando la habilidad de su padre. Ella también estaba sosteniendo un bloque más pequeño, esforzándose para mantener el ritmo.

"¡Lo sé! Creo que nunca me acostumbraré a lo impresionante que es todo esto, papá. Es... como si el hielo fuera mágico, aunque no tenga poderes"

Kristoff rió suavemente y le guiñó un ojo.

"Bueno, la magia no siempre tiene que ser como la de tu tía Elsa o la de Andy ¿Sabes? A veces, la verdadera magia está en saber apreciar lo que uno hace con pasión. Mira a todos los que dependen del hielo que recolectamos; para ellos, este trabajo nuestro es casi un milagro"

Kristy se quedó pensativa por un momento, luego asintió, comprendiendo el punto de su padre.

"Tienes razón ¿Sabes, papá? Si tuviera magia, sería algo como convertir bloques de hielo en chocolate ¡Imagina cuántos clientes tendrías entonces!"

Kristoff se agachó a su altura y le revolvió el cabello con una sonrisa.

"¡Eso sí que sería un truco increíble! Aunque entonces tendríamos que cambiar nuestro negocio a una fábrica de dulces ¡Sería un cambio muy dulce, literal!"

Ed observó la interacción entre padre e hija y no pudo evitar sentir respeto por Kristoff. Ser un príncipe no había cambiado quién era, ni el amor por su oficio ni por su familia. Era un buen ejemplo, no solo para sus hijas, sino también para todos los que trabajaban junto a él.

Kristoff se acercó a Ed, golpeando amistosamente su hombro.

"¿Cómo te va con el trabajo y los estudios?" Preguntó Kristoff levantando un bloque de hielo con facilidad "Oí por ahí que Elli te ha estado ayudando"

Ed soltó una leve risa mientras comenzaba a trabajar en su propia porción de hielo.

"Sí, ella insiste en que no deje mis estudios a un lado. Siempre está buscando la manera de que aprenda algo nuevo. No sé cómo lo hace, pero... me siento afortunado"

Kristy se unió a la conversación mientras intentaba partir un bloque con su pequeña hacha.

"¡Seguro te ayuda porque te quiere mucho, Ed!" Dijo la niña con una mirada traviesa.

Ed se ruborizó un poco, y Kristoff lanzó una risa estruendosa.

"¡Parece que tienes razón, Kristy!" Dijo Kristoff, guiñándole un ojo a Ed "Pero no te preocupes, muchacho, que mantener el equilibrio entre el trabajo y el amor es parte del desafío de ser un buen hombre"

Después de una larga y agotadora jornada en las montañas, Kristy regresó a casa junto a su padre. Estaba cubierta de nieve, con el rostro enrojecido por el frío, pero sus ojos brillaban con una mezcla de cansancio y orgullo. Había sido un día duro, pero gratificante, y estaba ansiosa por compartir su experiencia con su madre.

Kristy se sacudió la nieve de su capa y dejó sus botas empapadas junto a la entrada antes de correr hacia el salón principal.

"¡Mamá!" Exclamó Kristy con entusiasmo mientras entraba.

Anna se giró con una sonrisa al ver a su hija, pero su sonrisa se amplió aún más al notar el brillo en los ojos de Kristy.

"¡Bienvenida de vuelta, cariño!" Dijo, inclinándose para darle un abrazo "¿Cómo te fue en las montañas? ¿Te divertiste?"

"¡Fue increíble, mamá! Cortamos un montón de bloques de hielo y los aseguramos en el trineo ¡Papá incluso me dejó manejar el trineo un poco por las montañas!"

Anna sonrió mientras acariciaba el cabello de Kristy, ahora un poco desordenado y lleno de nieve.

"Estoy tan orgullosa de ti, mi pequeña recolectora de hielo. Parece que has tenido un día muy productivo"

Kristy asintió con entusiasmo.

"Fue difícil, pero valió la pena. Todos en el reino estaban felices de vernos regresar con tanto hielo ¡Papá dice que hice un gran trabajo!"

Anna sonrió con orgullo al escuchar las palabras de su hija. Sabía lo mucho que significaba para Kristy poder ayudar a su padre y ser parte de algo tan importante para la comunidad.

"¿Qué te parece si te cambias y luego cenamos juntos? Debes estar hambrienta después de todo ese trabajo"

"¡Sí, mamá! Y después, ¿puedo contarte más sobre lo que hicimos hoy? ¡Fue tan emocionante!"

"Por supuesto, quiero escuchar todo sobre tu aventura en las montañas"

Mientras Kristy corría a su habitación para cambiarse, Anna la observó con una mezcla de orgullo y nostalgia. Su pequeña niña estaba creciendo rápidamente y aprendiendo cosas nuevas. Aunque parte de ella sentía que todo estaba ocurriendo demasiado rápido, sabía que siempre habría espacio para estos momentos donde podían compartir historias, risas y el amor que las unía tan profundamente.

En la Villa, un grupo de niños de la nobleza se reunía para practicar en la orquesta dirigida por el maestro de música. Helena, era una de las pianistas del grupo. A su lado, Gideon Grey, tenía un violonchelo.

La sabionda estaba tocando algunas teclas, concentrada, mientras Gideon, con una expresión de fingida indiferencia, la observaba de reojo. Aunque siempre parecía molestarla en cada oportunidad que tenía, en realidad, estaba completamente fascinado con ella. Sin embargo, nunca lo admitiría, así que decidió lanzarle un comentario burlón para llamar su atención.

"¿Segura que ese piano está bien? Suena un poco… desafinado"

La Sabionda levantó la vista, mirándolo con una ceja arqueada, claramente molesta.

"Mi piano está perfectamente afinado, Gideon. Si oyes algo raro, probablemente sea porque no sabes tocar bien el violonchelo"

Los otros niños alrededor se rieron, y Gideon se ruborizó, aunque intentó mantener su expresión de confianza.

"Bueno, es que no todos necesitamos esforzarnos tanto para sonar bien" Dijo Gideon encogiéndose de hombros "Algunos de nosotros simplemente… tenemos talento."

"¿Talento? Tal vez deberías practicar más y hablar menos, Gideon. A ver si logras seguir el ritmo sin perderte"

Gideon hizo una mueca, pero no pudo evitar sonreír un poco, impresionado por la valentía de Helena. Quería impresionarla, aunque cada vez que lo intentaba, terminaba molestándola.

"Bueno, no todos podemos ser tan perfectos como tú ¿Verdad?""

"Es cierto" Dijo la sabionda con vanidad "Además, yo no me distraigo a mitad de la práctica. A diferencia de otros que solo están aquí para… no sé, perder el tiempo... Ahora deja que me concentre en mi música. Tú también deberías hacerlo, Gideon, antes de que el maestro te reprenda por perder el ritmo… otra vez"

Gideon observó cómo Helena volvía a su música, pero no pudo evitar sonreír. Aunque siempre terminaban discutiendo, en el fondo, le parecía muy divertido pelear con él.

Por su parte, la reina Elsa estaba inquieta a causa un canto femenino que resonaba en su mente de cuando en cuando y que al parecer solo ella podía escucharla. Era una voz suave, casi etérea, que parecía venir de algún lugar muy lejano, pero al mismo tiempo, resonaba profundamente en su interior.

Elsa se esforzó por ignorarla, pensando que quizá solo era fruto del cansancio, pero la melodía se volvía más persistente. No quería preocupar a su familia, ni mucho menos a su hijo Andy, quien ya tenía suficiente con sus propias responsabilidades.

Andy, en particular, era muy sensible a cualquier indicio de preocupación en su madre, y lo último que Elsa quería era añadir más cargas a sus ya pesadas responsabilidades.

"Tienes razón, Ostein. Lo consultaré con el médico real, pero por favor, mantén esto entre nosotros. No quiero alarmar a nadie, especialmente a Andy" Dijo Elsa con un tono que no dejaba lugar a discusión.

"De acuerdo, Elsa. Guardaré el secreto" Prometió el vago

Mientras En un claro alejado en los bosques cercanos al castillo de Arendelle, Helena y Andy estaban de pie, uno frente al otro. El sol de la tarde iluminaba el terreno, pero una ligera brisa fresca, proveniente de la habilidad de Andy, se sentía en el aire. Habían decidido entrenar juntos, una rutina que no siempre hacían con entusiasmo. Sin embargo, ambos sabían que era necesario, no solo para perfeccionar sus habilidades, sino también para fortalecer su relación.

"Descuida, Sabionda, no te estés nerviosa. No voy a congelarte... mucho"

La niña rodó los ojos, irritada por el tono confiado de su hermano mayor. Aunque Andy no era mucho más grande, esa diferencia de edad le daba una sensación de superioridad que a veces la hacía enojar.

"Muy gracioso" Replicó la niña cruzando los brazos "Pero recuerda, los hechizos son más difíciles de controlar que un simple cubo de hielo"

"¿Simple? ¡Vamos! El hielo tiene muchas capas de complejidad. No es solo congelar cosas, se trata de precisión"

El chico extendió su mano, y de inmediato un delicado copo de nieve comenzó a formarse en el aire, girando lentamente hasta posarse en la nariz de Helena. Era un gesto de demostración y un poco de provocación.

"Muy impresionante, Andy. Pero veamos cómo te las arreglas con esto"

La Sabionda concentró su energía, y de sus manos comenzó a emanar un brillo rosado. Movió las manos en un gesto rápido y lanzó un pequeño proyectil de energía mágica hacia su hermano, quien reaccionó de inmediato levantando una barrera de hielo para bloquearlo. El hechizo rebotó en la superficie helada y se desvaneció en el aire.

"¡Buen intento, Sabionda !Pero necesitas ser más rápida si quieres superarme"

"No es solo velocidad, Andy. También es técnica."

La Iluminada levantó las manos de nuevo, esta vez conjurando un campo de energía más amplio que rodeó a Andy. Los destellos rosados brillaban a su alrededor, creando una barrera mágica que lo envolvía, impidiéndole moverse.

"¿Y ahora qué vas a hacer, hermanote?"

Andy observó la barrera por un momento, analizando la situación. Luego, con un movimiento rápido de sus manos, hizo que el hielo se extendiera desde sus pies, deslizándose por el suelo y trepando por la barrera de Helena. En cuestión de segundos, la magia rosada comenzó a debilitarse bajo el frío intenso, hasta que finalmente la barrera se rompió.

"Nada que un poco de hielo no pueda solucionar" Fanfarroneó el Elegido sacudiéndose las manos

Su hermana frunció el ceño, claramente irritada por la facilidad con la que Andy había contrarrestado su hechizo.

"No es justo. Tu poder es más directo. El mío... lleva más tiempo y requiere más concentración"

"Lo sé" Respondió su hermano con una sonrisa más suave esta vez, notando el cambio en el tono de su hermana "Pero eso también lo hace más fuerte en algunos casos. Solo necesitas más práctica"

"Supongo que también puedo contar contigo cuando necesite más práctica ¿Verdad?"

"Siempre. Vamos, inténtalo de nuevo. Y esta vez, veamos si puedes superar mi barrera de hielo"

Los dos se prepararon de nuevo para continuar su entrenamiento. Helena, con renovada confianza, comenzó a conjurar otro hechizo, mientras Andy levantaba sus manos, listo para defenderse. Aunque había rivalidad entre ellos, en ese momento se sintieron más unidos que nunca, compartiendo no solo su poder, sino también su respeto mutuo.

En la fresca tarde antes del festival del Rey Runard, Andy estaba sentado en un banco de la plaza principal, observando cómo el pueblo de Arendelle bullía de actividad. La ciudad se preparaba para el Día del Rey Runard, un evento que siempre era esperado con alegría y nostalgia. Andy había aprovechado para despejarse tras un día lleno de estudios y obligaciones, contento de mezclarse entre la gente sin ser el centro de atención.

De pronto, una voz inconfundible llamó su atención. Al voltear, vio a Haldor, el bravucón abusivo que se deleitaba en hacerle la vida imposible durante su infancia, quien ahora tenía 18 años. Sin embargo, con el tiempo, y especialmente tras la firmeza que Andy empezó a mostrar en su papel de príncipe heredero, Haldor había cesado de molestarle. Ahora, parecía que el joven estaba más ocupado presumiendo de sus aventuras amorosas.

Andy no pudo evitar escuchar la conversación, ya que Haldor alzaba la voz con orgullo, compartiendo detalles sobre cómo había logrado engañar a varias jóvenes desprevenidas. La arrogancia en el tono de Haldor y la despreocupación de sus amigos mientras se reían entre sí incomodaron a Andy profundamente.

En su corazón, sentía una mezcla de repulsión y rabia por las palabras del joven, especialmente porque sabía que esas chicas merecían respeto y no ser tratadas como trofeos.

Aunque el impulso inicial de Andy fue confrontarlo, decidió contenerse. Sabía que un enfrentamiento público solo empeoraría la situación y, como príncipe, su deber era actuar con prudencia.

Sin embargo, Andy sintió cómo su enojo crecía al escuchar a Haldor vanagloriarse de haber engañado y manipulado a jóvenes inocentes. Apretó los puños, tratando de mantener la calma, pero finalmente decidió que no podía quedarse en silencio. Se levantó y caminó con paso decidido hacia el grupo.

"Haldor" Dijo en voz alta llamando la atención de todos "¿No tienes vergüenza? Escuchar cómo presumes de haber engañado a tantas chicas y de haber tratado a cada una como si fuera solo una conquista… ¿De verdad crees que eso es algo de lo que sentirse orgulloso?"

Haldor le miró con una sonrisa burlona, claramente disfrutando de la confrontación.

"Oh, mírenlo... El príncipe perfecto, Anders. Claro, no me sorprende que tú no entiendas de esto, Anders. Quizá con ese aire de niño bueno y respetuoso no sepas aprovechar el poder que tienes como príncipe ¿Para qué sirve ser el heredero de Arendelle si no puedes tener cualquier chica que quieras?"

Andy se mantuvo firme, sin dejarse intimidar.

"Haldor, si ser príncipe significara abusar de mi estatus o tratar a las chicas como trofeos, preferiría no serlo. No pienso como tú. Para mí, el respeto es algo fundamental, y jamás me aprovecharía de una chica solo para satisfacerme a mí mismo"

El grupo de amigos de Haldor se quedó en silencio, notando la seriedad en las palabras de Andy. Aunque algunos intentaron reír disimuladamente, otros miraron a Haldor, visiblemente incómodos.

"¿Sabes, Haldor?" Prosiguió Andy "Presumir de dañar a otros y de aprovecharte de su confianza no es algo de lo que un hombre de verdad se enorgullezca. Lo único que estás haciendo es mostrar lo poco que te valoras a ti mismo y, peor aún, lo poco que valoras a las personas a tu alrededor ¿Qué crees que ganarás con todo esto? ¿Risas? ¿Admiración? Todo eso es vacío y, en el fondo, lo sabes"

Haldor frunció el ceño y miró alrededor, tratando de mantener su actitud despreocupada.

"¿Y qué esperas que haga? ¿Que me ponga a escribirles cartas de amor como un niño tonto? En el mundo real, la gente hace lo que quiere y obtiene lo que puede. Pero tú no lo entenderías; siempre has tenido todo en bandeja"

Andy negó con la cabeza y dio un paso más cerca, mirándolo directo a los ojos.

"No te equivoques, Haldor. He tenido que aprender a ganarme el respeto de mi gente y a valorar cada relación, cada persona. Y sí, puede que no haya tenido que pasar por algunas de las dificultades que otros enfrentan, pero eso no significa que esté ciego a lo que está bien y lo que está mal. La diferencia es que yo elijo vivir con principios, porque sé que la confianza, el respeto y el amor verdadero valen mucho más que cualquier aventura pasajera.

Un murmullo de aprobación se escuchó entre las personas que habían comenzado a prestar atención a la conversación. Andy no estaba hablando solo para Haldor; lo hacía para todos los presentes, recordándoles la importancia de ser sinceros y respetuosos.

"Algún día, cuando quieras realmente a alguien y te des cuenta de lo importante que es ganarse su confianza, quizás entenderás de lo que hablo... Pero hasta entonces, piénsalo bien. Cada persona que lastimas, cada confianza que rompes, es una marca que te llevas tú mismo. Y créeme, esas marcas no se borran fácilmente"

Haldor, sin saber cómo responder, desvió la mirada y se quedó en silencio. Andy, habiendo dicho todo lo que sentía, se alejó con paso firme, sintiendo que había defendido sus valores y, quizás, dejado una lección que Haldor y otros recordarían.

"Miren, tal vez les parezca anticuado, y entiendo que no todos piensen igual" Dijo Andy al grupo de adolescentes que se había acercado "Pero para mí, compartir un momento íntimo con alguien no es cualquier cosa. Es algo especial, algo que merece ser reservado para alguien que de verdad ames y en quien confíes profundamente. No creo que el amor sea un juego o algo para presumir. Estar con alguien de esa manera debe ser porque estoy realmente enamorado, y sé que esa persona siente lo mismo por mí"

"Pues entonces, buena suerte esperando, príncipe perfecto. Con esa forma de pensar, vas a quedarte solo. Hoy en día, nadie espera a que todo sea como en los cuentos de hadas"

"Tal vez tengas razón, Haldor. Pero prefiero quedarme solo antes que traicionar mis propios principios o lastimar a alguien por capricho. Quizás algún día encuentres algo que valga tanto como para cuidarlo y respetarlo. Hasta entonces, recuerda que la confianza y el respeto hacia los demás dicen mucho más de un hombre que cualquier número de conquistas"

Andy notó que algunas personas asintieron, y algunos incluso lo miraron con respeto. Haldor, visiblemente incómodo y sin nada más que decir, optó por dar un paso atrás, cruzado de brazos y con la mirada baja.

"Respeta a las chicas, Haldor. Cada una merece ser valorada por quién es, no por lo que alguien pueda obtener de ellas" Añadió Andy, antes de girarse y marcharse, dejando a Haldor y sus amigos sin palabras.

Andy esperaba que sus palabras pudieran sembrar una pequeña semilla de reflexión en Haldor y en cualquiera que hubiera escuchado su mensaje.

Las palabras de Andy resonaron en la plaza, y muchas personas, especialmente las jóvenes que habían escuchado la conversación, intercambiaron miradas llenas de asombro y admiración. No era común escuchar a un chico de su edad hablar con tanta sinceridad y respeto sobre el amor y las relaciones. Algunas de ellas, movidas por la valentía de Andy al expresar sus principios en público, sintieron una profunda admiración por él.

"Nunca imaginé que el príncipe Anders pensara de esa manera. Es… increíblemente noble" Dijo una chica

Otra de las chicas, que había sido testigo de la fanfarronería de Haldor en el pasado, sonrió aliviada al saber que no todos los jóvenes compartían aquella actitud superficial. Para muchas de ellas, las palabras de Andy no solo las hicieron sentir valoradas, sino que también les recordaron que merecían respeto y amor sincero.

A medida que Andy se alejaba, algunas de las chicas lo miraron con sonrisas sinceras y tímidas, agradeciendo en silencio la integridad que había mostrado. Sabían que el príncipe, lejos de aprovechar su posición para conquistar a cualquiera, tenía un profundo sentido de respeto y sinceridad que no todos poseían.

En sus corazones, muchas de ellas pensaron que el mundo sería mejor si más personas fueran como Andy, un joven que, con palabras simples pero poderosas, les había recordado el valor de los sentimientos y el respeto mutuo.

En el interior del castillo de Arendelle. Los pasillos están decorados con arreglos para el festival. Elsa, Anna, y Ostein caminan juntos, hablando sobre los últimos detalles.

"Elsa" Dijo el vago consultando un pergamino mientras camina al lado de la reina "Ya he confirmado que los músicos están listos para la apertura del festival. Sin embargo, el director de la obra de teatro insiste en realizar un último ensayo esta noche"

"Eso está bien" Respondió la reina asintiendo mientras observa los pasillos decorados "Asegúrate de que tengan todo lo que necesitan. Este festival es importante para nuestra gente, y quiero que sea perfecto"

"¿Perfecto? ¿Desde cuándo no lo es, hermana?" Intervino Anna con una sonrisa juguetona "Siempre haces un trabajo increíble"

"Gracias, Anna, pero siempre hay margen para mejorar"

"También he coordinado con los encargados de la cocina" Explicó el vago con un tono profesional "El banquete estará listo antes del anochecer"

"¡Ah, el banquete!" Exclamó Anna "Espero que hayan incluido esas tartas de mora que a Kristy y a mí nos encantan"

"Por supuesto, princesa Anna" Rio Ostein "Me aseguré de que estuvieran en el menú"

"Sabía que no olvidarías eso, Ostein" Rio la reina

"Este lugar siempre se ve tan mágico antes de un festival" Dijo Anna con nostalgia "Elsa, me recuerda a cuando éramos niñas y esperábamos los festivales junto a mamá y papá, antes de que las puertas se cerraran"

"Sí, también lo recuerdo, Anna. Ellos estarían orgullosos de lo que hemos logrado"

Justo entonces, tanto Anna como Ostein se asustaron al toparse con una escultura de hielo que la reina había hecho previamente. La cual mostraba un caballo corriendo sobre agua.

"¿Y eso que es?" Preguntó Anna

"Algo que vi en mis sueños" Explicó Elsa

"Parece como si quisiera ahogarte por motivos inexplicables" Opinó Sussy acercándose

"¿Qué?... No, está bromeando... No es cierto" Dijo Anna nerviosa analizando la escultura "A ver... ¿Tu caballo de hielo me está siguiendo con los ojos? Ok, da miedito... es oficial, tengo miedo"

"¿Qué te parece esto?" Preguntó la reina convirtiendo la aterradora escultura en un carruaje de hielo jalado por un caballo amistoso

De inmediato unos niños se subieron al carruaje a jugar.

"Personalmente prefiero la versión que te persigue en tus pesadillas" Opinó Sussy

"¿Ok?" Dijo el vago "Aclarado ese punto... También he verificado la seguridad. Los guardias han redoblado la vigilancia..."

Mientras, en la sala del castillo de Arendelle. La habitación está iluminada por la cálida luz de las lámparas de aceite. Kristoff está sentado junto a Kristy, quien acaricia las orejas de Sven, que descansa cerca. Kristoff parece un poco nervioso, pero determinado, sabiendo que es un momento importante para hablar con ella.

"Kristy, mañana será un día importante para todos nosotros. El festival trae mucha gente al castillo y a la plaza. Quiero hablar contigo sobre algo muy importante antes de que todo empiece"

"¿Qué cosa, papá? ¿Es algo sobre el festival?"

"En parte, sí" Respondió él suspirando y eligiendo cuidadosamente sus palabras "Ahora que tienes 11 años, estás creciendo y quiero que empieces a prestar atención a ciertas cosas"

"¿Qué cosas?"

"Bueno, verás, hay muchas personas buenas en el mundo, pero también hay otras que no siempre tienen buenas intenciones. Quiero que siempre tengas cuidado, especialmente en lugares con mucha gente. Hay momentos en los que es importante saber cuándo decir no. Si alguien intenta tocarte de una manera que te haga sentir incómoda o te pida algo que no quieres hacer, debes saber que está bien negarte.

Incluso si parecen amables. Tu comodidad y seguridad son lo más importante. Nadie tiene derecho a cruzar tus límites, Kristy, y siempre puedes decir no. Si alguna vez te sientes incómoda o insegura, quiero que vengas a mí o a tu mamá de inmediato. No importa dónde estés o qué esté pasando, siempre estaremos aquí para ti"

"Está bien, pa. Mamá también habló conmigo al respecto hace tiempo y prometo que lo recordaré"

"Eres muy valiente, Kristy, y tienes un corazón enorme. Sé que puedes manejar esto, pero nunca olvides que no tienes que hacerlo sola"

Sven levanta la cabeza, como si entendiera la conversación, y frota su hocico contra Kristy. Ella ríe suavemente, relajando un poco la tensión del momento.

"Si alguien alguna vez intenta hacerte daño o te hace sentir incómoda de cualquier forma…"

"¿Qué harás, pa?" Preguntó la niña levantando la mirada, curiosa

"Yo mismo me encargaré de esa persona. Y créeme, no será agradable para ellos" Respondió su papá cruzándose de brazos y adoptando un aire protector.

"¿De verdad?"

"Absolutamente. Nadie se mete con mi niña"

Sven movió la cabeza como si entendiera la conversación, y Kristoff habló simulando la voz de Sven.

"Sí, y si se atreven, les daré una buena cornada ¡Yo también protejo a Kristy!"

Sven resopló como si confirmara, moviendo las orejas.

"Bien dicho, compañero" Le dice Kristoff a Sven con su voz normal acariciando la cabeza del reno

"Gracias, pa por cuidarme. Y gracias, Sven" Rio Kristy

"Siempre lo haré, mi pequeña. Ahora, a dormir. Mañana será un día importante, y necesitarás toda tu energía para disfrutarlo"

Kristy asiente y le da un abrazo rápido a Kristoff antes de levantarse. Sven, como si entendiera la despedida, resopla una vez más. Kristy se detiene para abrazar también a Sven y Kristoff sonríe, satisfecho de haber tenido esa conversación con su hija.

Al día siguiente, Andy se despierta perezosamente. Se estira y bosteza mientras permanece en la cama, aún en pijama. Al darse cuenta de que no tiene prisa por levantarse, decide conversar con los lectores.

"Buenos días, amigos. Supongo que se estarán preguntando por qué sigo en la cama a estas horas del día. Pues, resulta que hoy es un día especial en Arendelle: es el Día del Rey Runard, mi bisabuelo.

Este es un día feriado en todo el reino. No hay clases, ni deberes reales, ni reuniones tediosas. Es un día para recordar y celebrar a nuestro bisabuelo, quien hizo mucho por Arendelle en su tiempo"

Andy se sienta en su cama.

"A veces pienso en lo increíble que debió ser conocerlo. He oído tantas historias sobre su valentía y sabiduría. Él fue quien sentó muchas de las bases que seguimos hoy en día.

Pero más allá de los deberes reales y las responsabilidades" Agrega mirando por la ventana "Hoy es un día para disfrutar y relajarse. Así que, aquí estoy, disfrutando de la comodidad de mi cama, sin prisas. A veces es bueno tener un día para simplemente ser uno mismo y recordar de dónde venimos.

Al mediodía habrá un desfile. Es una de mis partes favoritas del Día del Rey Runard. Los soldados de Arendelle desfilarán frente a mi madre, la Reina Elsa. Y como cada año, estaré a su lado, observando cómo las tropas muestran sus respetos.

Es una tradición que hemos mantenido desde hace tiempo, y siempre me llena de orgullo ver la dedicación y el respeto que tienen nuestros soldados por la historia y la familia real.

El desfile es todo un espectáculo. Los uniformes brillantes, las banderas ondeando, y la música marcial resonando por todo el reino. Es un recordatorio de nuestra fuerza y unidad como nación.

A veces, mientras veo el desfile" Dijo Andy pensativo "Pienso en todo lo que implica ser parte de la familia real. No solo es un título o una posición, sino una responsabilidad hacia nuestra gente y nuestra historia.

Este año el festival es aún más especial porque se cumplen 50 años de la batalla en el bosque encantado. Habrá muchas actividades y también invitados especiales.

Así que, esta tarde, cuando esté al lado de mi madre, observando el desfile, recordaré el legado de nuestro bisabuelo y todo lo que ha significado para Arendelle. Y espero estar a la altura de ese legado algún día.

Y espero que ustedes también tengan un día maravilloso, donde sea que estén. Y recuerden, siempre es importante tomarse un tiempo para uno mismo y celebrar las pequeñas cosas de la vida"

Andy por fin se levanta y se dirige a la recámara de su madre. El castillo se empieza a llenar de actividad mientras todos se preparaban para honrar la memoria del antiguo rey, cuyo liderazgo y sabiduría habían guiado al reino a través de tiempos difíciles.

El evento era una mezcla de solemnidad y alegría, con desfiles, banquetes, y una ceremonia especial en la gran sala del castillo. Llama a la puerta y la reina le autoriza la entrada.

"Buenos días, mamá"

"Buenos días, Andy ¿Dormiste bien?" Le pregunta ella sentada frente a su tocador, cepillando su cabello

"Sí, bastante bien. Solo que me cuesta un poco levantarme en días feriados" Responde Andy sonriendo mientras se sienta en la cama de su madre "Además, estoy nervioso por el desfile de esta tarde"

"Entiendo. Es normal sentirse así, pero sé que estarás a la altura, como siempre. Has crecido mucho y estoy muy orgullosa de ti"

"Gracias, mamá. Siempre es un honor estar a tu lado durante el desfile. Es un recordatorio de todo lo que hemos pasado como familia y como reino"

"Exactamente. Y es importante que mantengamos esas tradiciones vivas. Nos conectan con nuestra historia y con la gente de Arendelle"

"Bueno, supongo que debería prepararme para el día" Dijo el elegido poniéndose de pie y estirándose "No quiero que me encuentren en pijama a estas horas"

"Ve a vestirte, mi príncipe" Dijo ella riendo suavemente "Hoy será un día especial para todos nosotros"

"Claro que sí, mamá... Y lo mejor de todo es que no tengo clases" Rio Andy saliendo de la habitación

"Tú nunca cambiarás" Rio la reina

Mientras tanto, en la habitación de las princesas, Anna está ayudando a sus hijas a arreglarse para el festival.

"Listo, Kristy" Dijo Anna ajustando la hermosa corona sobre la cabeza de su hija menor "Esta corona te queda perfecta. Eres toda una princesa ¿Sabes? Tu sonrisa ilumina cualquier habitación, y te aseguro que hoy vas a deslumbrar"

"¿En verdad lo crees, mamá?" Exclamó Kristy emocionada

"¿Y yo, mamá? ¿Qué opinas? ¿Luzco como una princesa científica?" Preguntó Elli

"Luces espectacular con ese vestido" Dijo Anna riendo mientras se acerca a Elli y le acomoda el cabello "Estoy segura de que todos se quedarán asombrados. Además lo importante es que disfruten el festival y se sientan felices"

"Mamá ¿Cómo era cuando tú eras más joven y asistías a los festivales?" Preguntó Kristy

"Oh, eran mágicos" Dijo con un toque de nostalgia, sentándose entre ellas mientras ajusta un lazo en su propio vestido mientras recordaba los primeros días que abrieron las puertas del castillo "Recuerdo cuando yo misma llevaba una corona como la de ustedes y pensaba que el mundo entero estaba lleno de posibilidades. Y ¿Sabes? Siempre sentía un poco de nervios, igual que ustedes ahora"

"¿Y papá siempre iba contigo?" Quiso saber Elli mientras se coloca su propia corona y se mira al espejo con orgullo

"Tu papá siempre encontraba la manera de estar ahí, aunque a veces aparecía en el último momento. Y vaya que odiaba usar los trajes formales, él se sentía más cómodo siendo él mismo, pero lo hacía por mí y cuando estaba a mi lado, todo se sentía más especial"

"Eso suena tan romántico...Yo quiero que este día sea especial también" Dijo Kristy mirándose en el espejo

"Será especial, porque estaremos junta" Les dijo Anna "Ahora, levanten la cabeza, princesas. Es hora de brillar"

Las tres se miraron al espejo, cada una con su propio estilo y personalidad, pero compartiendo la misma emoción por el día que les esperaba.

En ese momento, la puerta se abre y Kristoff entra, con una sonrisa cálida al ver a su familia.

"Bueno, bueno ¿Quiénes son estas dos princesas tan hermosas que veo aquí?

"¡Papá! ¿Verdad que nos vemos muy bien?" Exclamó Kristy corriendo de inmediato a su lado

"Bien no es la palabra correcta, Kristy. Te ves espectacular. Estoy seguro de que todos en el festival quedarán asombrados"

"¿Y yo? ¿O sólo Kristy es espectacular?" Preguntó Elli cruzándose de brazos con una sonrisa divertida

"Con esa corona y esa sonrisa, podrías convertirte en la estrella del festival" Dijo Kristoff mirándola con cariño "Pero lo que más me gusta de ustedes dos no es sólo lo lindas que se ven, sino lo maravillosas que son por dentro"

"Bien dicho, Cielo" Opinó Anna "Aunque admito que es difícil no admirarlas con esos vestidos"

"Bueno ¿Y qué hay de su mamá?" Dijo él mirando a Anna con una sonrisa traviesa "Creo que también tenemos aquí a una de las princesas más hermosas de Arendelle"

"Tú siempre tan dulce"

"Muy bien, familia, ya estamos listos. Es hora de ir al festival"

"¡Vamos, papá!" Exclamó Kristy saltando emocionada mientras toma la mano de su padre.

"No lleguemos tarde" Dijo Elli caminando con elegancia mientras ajusta su corona "Después de todo, los festivales siempre tienen un toque científico... ¿cierto, mamá?"

"Claro que sí, cariño" Rio Anna mientras salen juntos de la habitación

En la habitación de huéspedes del castillo, Hans, vestido con un sobrio traje azul oscuro que refleja la elegancia del evento, se ajusta la chaqueta mientras observa a su hija Helena jugar con la pequeña corona que usará esa noche. Liv, su esposa, termina de acomodarse su vestido de terciopelo violeta, luciendo radiante mientras revisa que su cabello esté perfecto.

Hans mira a su familia con una mezcla de amor y melancolía. Se sienta en el borde de la cama y, por un momento, sus pensamientos lo llevan 16 años atrás, a cuando era el villano de Arendelle, buscando el poder a toda costa. Ahora, ahí estaba: no solo como un ciudadano más, sino como amigo y aliado de la familia real, invitado de honor en un festival que nunca imaginó presenciar desde esta perspectiva.

"La vida da giros tan inesperados..." Murmuró Hans para sí mismo

"¿Dijiste algo, Hans? Preguntó Liv

"Nada importante, solo estaba pensando en lo afortunado que soy"

"¡Mira, papá! ¿Crees que me queda bien?" Exclamó la sabionda (emocionada, corriendo hacia él con una corona en la mano

"Te queda perfecta, muñequita" Respondió Hans tomando la corona y colocándosela suavemente en la cabeza "Pero recuerda, no es solo la corona lo que te hace especial. Es tu bondad y tu gran corazón"

Mientras Liv termina de ajustarle un prendedor al traje de Hans, le sonríe con complicidad.

"Has cambiado tanto, Hans. No sabes lo orgullosa que estoy de ti"

"Todo esto... tú, Helena, la oportunidad de tener una familia... Me han dado razones para ser alguien mejor"

Hans dirige su mirada a Helena, quien ahora está frente al espejo, acomodándose la corona y practicando reverencias como si fuera una princesa de cuento. Su sonrisa se amplía, pero en su interior, guarda un profundo secreto. Ni Helena ni Andy conocen la verdad de su oscuro pasado, y él está decidido a que siga siendo así.

"Lo que fui ya no importa. Lo único que importa es lo que soy ahora... y lo que quiero ser para ellos" Piensa el pelirrojo

la sabionda da un giro y toma las manos de su madre, lista para salir al festival.

"¡Vamos, mamá, papá! ¡No quiero llegar tarde!"

Hans se pone de pie, respira hondo, y con una sonrisa genuina, toma la mano de su esposa y camina con su familia hacia el evento, dejando atrás los fantasmas de su pasado una vez más.

En los pasillos del castillo, los sirvientes van y vienen, asegurándose de que todo esté listo para el evento.

En su recámara, Andy también se arregla para el evento, en un perchero cerca del armario cuelga un elegante uniforme verde con charreteras doradas, propio de los varones de la familia real.

El joven príncipe se coloca cuidadosamente la chaqueta, ajustándola para que quede perfecta. El tejido reluce con un brillo tenue, y las charreteras doradas, detalladamente bordadas, parecen capturar la luz de la habitación.

El uniforme es una réplica moderna del que su abuelo Adgar usó en su juventud, un símbolo de honor y tradición que el joven heredero porta con orgullo.

Andy pasa una mano por su cabello, asegurándose de que cada mechón esté en su lugar, mientras reflexiona.

"Creo que estoy listo" Murmura el Elegido para sí mismo, antes de girarse para salir de la habitación, preparado para un día lleno de festividades y responsabilidades.

Mientras Andy camina por los pasillos del castillo, sus pasos resuenan suavemente sobre el suelo de mármol. A medida que se acerca a las grandes escaleras que conducen al vestíbulo, su mirada se desvía hacia un retrato colgado en la pared, ligeramente inclinado bajo la luz de las antorchas. Es el retrato de su bisabuelo, el rey Runard.

El rey Runard aparece de pie, con su elegante traje con capa y su corona, su mirada firme y enérgica.. Andy no puede evitar compararse con él, preguntándose si algún día podría proyectar la misma autoridad y liderazgo que emanan del retrato.

Tras unos segundos, Andy da un último vistazo al retrato antes de continuar su camino y camina hacia la recámara de su madre. La puerta está entreabierta, y ve a Elsa ajustándose los últimos detalles de su elegante vestido mágico de hielo, que brilla como un manto de estrellas. Por un momento, Andy se detiene en el umbral, maravillado por lo majestuosa que se ve.

"Mamá... te ves increíble. Pareces una reina salida de un cuento" Dijo el chico con una sonrisa y un tono admirado

"¿Tú crees, cariño?" Preguntó ella girándose hacia él con una sonrisa cálida "Bueno, no sé si puedo competir con lo bien que te ves tú. Ese traje verde es todo un acierto"

"Entonces ¿Permitirá su majestad que su humilde príncipe la escolte al festival?"

"Por supuesto, mi príncipe" Respondió la reina riendo suavemente mientras tomaba su brazo "Estoy segura de que seremos la pareja más elegante del lugar"

"Aunque debo advertirte, mamá" Dijo Andy sonriendo con picardía mientras empiezan a caminar juntos "Si alguien intenta robarte el protagonismo, yo mismo lo sacaré del festival"

"No creo que sea necesario, Andy" Dijo la reina riendo más fuerte "Pero gracias por ser mi protector de siempre"

Madre e hijo caminan juntos por los pasillos del castillo y se reúnen con el resto de la familia.

"¡Te ves preciosa, Helena!" Exclamó Kristy

"Gracias, tú también te ves divina"

"Sí, me gusta mucho mi vestido. Se da una vuelta. Es tan elegante, ¡y se siente tan... especial!"

"El mío igual, aunque, claro, no soy de esas chicas que se obsesionan con los vestidos..."

"¡Claro que no!" Exclamó Kristy con un tono burlón "No eres nada vanidosa ¿verdad?"

"Bueno... no puedo negar que me gusta sentirme bonita de vez en cuando. Después de todo, somos princesas ¿No? Es inevitable que tengamos un poco de vanidad"

"Espero que todo salga bien hoy" Dijo Elli ajustándose sus anteojos

"Todo saldrá perfecto, Elli" Dijo Kristy "Este día es muy especial para tía Elsa y para todos nosotros"

"Sí, hoy es un día importante" Dijo Andy ajustándose su chaqueta de gala "Es nuestra manera de honrar a nuestro bisabuelo y demostrar que su legado sigue vivo en nosotros"

Los tres primos con el aire solemne y respetuoso que el día requiere. Se dirigen al salón principal, donde la Reina Elsa los espera con una sonrisa orgullosa.

"Están todos muy elegantes. Estoy muy orgullosa de ustedes. Hoy es un día importante y sé que el bisabuelo estaría orgulloso de vernos aquí, unidos"

"Haremos todo lo posible por honrar su memoria, tía Elsa" Dijo Kristy

"Yo sé que sí, cariño"

La familia real de Arendelle se dirige al balcón del castillo, listos para presenciar el desfile en honor al Rey Runard, la Reina Elsa se dirige a una plataforma adornada con banderas y flores. Andy, Elli, Kristy y Helena la acompañan, situándose a su lado. Una gran multitud de súbditos de Arendelle se ha reunido frente al castillo, esperando escuchar las palabras de su reina.

"Ciudadanos de Arendelle" Exclamó la reina "Hoy nos reunimos para honrar la memoria de mi abuelo, el Rey Runard. Hace cincuenta años, él demostró su valentía y sabiduría al gobernar este reino, y su legado vive en cada uno de nosotros"

La multitud escucha atentamente, con rostros llenos de respeto y admiración.

"El Rey Runard nos enseñó que un verdadero líder no solo gobierna, sino que también cuida y protege a su pueblo. En su memoria, hoy celebramos no solo su reinado, sino también la fuerza y la unidad que él inspiró en Arendelle.

Este es un día para recordar nuestras raíces, para honrar el sacrificio de aquellos que vinieron antes de nosotros, y para reafirmar nuestro compromiso con la paz y la prosperidad de nuestro reino. Sigamos adelante, siempre unidos y siempre fuertes"

La multitud aplaude con entusiasmo, y la Reina Elsa hace una pausa.

"Ahora les invito a todos a ponerse de pie y unirse a mí en el himno nacional de Arendelle, un himno que nos recuerda nuestra historia y la fuerza que nos une"

La música comienza suavemente, y todos los asistentes se ponen de pie, mirando a Elsa con respeto

En tierras de montañas y de mar,

Donde el hielo y el viento danzan sin cesar,

Arendelle, hogar de nuestro ser,

Con fuerza y honor te haremos florecer.

Tus bosques cantan con voz ancestral,

Tus ríos susurran en un coro de cristal.

De generación en generación,

Guardamos tu paz, tu corazón.

Arendelle, tu gloria inmortal,

Nos guía con su luz celestial.

En tus valles, en tu nieve sin fin,

Por siempre te amaremos, reino sin par.

Con el frío y el calor, resistirás,

Tus hijos fieles siempre te alzarán.

Por la reina y el rey, juramos lealtad,

Arendelle, tierra de paz y libertad.

Contra todo enemigo que se atreva a atacar,

Con valor y fuerza los haremos retroceder.

Arendelle se alzará con firmeza y poder,

Nuestros corazones unidos, nunca caerán.

Arendelle, tu gloria inmortal,

Nos guía con su luz celestial.

En tus valles, en tu nieve sin fin,

Por siempre te amaremos, reino sin par.

Desde el gran Anders, nuestro primer rey,

Hasta los sabios monarcas que el trono heredaron,

Sus nombres en gloria por siempre vivirán,

Guías de Arendelle, su legado perdurará.

Arendelle, tu gloria inmortal,

Nos guía con su luz celestial.

En tus valles, en tu nieve sin fin,

Por siempre te amaremos, reino sin par.

El himno llega a su fin, y un profundo silencio envuelve la sala por un instante, antes de que todos rompan en aplausos, aplaudiendo a la reina Elsa por su liderazgo. Ella sonríe modestamente, su mirada llena de gratitud hacia su gente.

"Gracias a todos. Que este día nos recuerde lo que hemos logrado juntos, y el futuro brillante que nos espera ¡Que viva Arendelle!

La multitud responde con vítores y aplausos, y el ambiente se llena de alegría nuevamente mientras la fiesta continúa, con todos celebrando unidos en honor a su rey y su reino.

"Ahora, sin más preámbulos, demos inicio al desfile en honor al Rey Runard. Que este desfile sea un símbolo de nuestra determinación y de nuestro amor por Arendelle"

Con esas palabras, la banda comienza a tocar las primeras notas del desfile. Los soldados de Arendelle marchan con orgullo, mostrando su respeto y lealtad. Andy, Elli, Kristy y Helena observan con admiración, sintiendo el honor de su linaje.

El desfile avanza, y la Reina Elsa, rodeada de su familia observa con orgullo el legado que continúa y la esperanza que representa para el futuro de Arendelle.

Helena, como princesa honoraria, también se unió a las festividades. Aunque no era descendiente directa del Rey Runard, su papel en la familia real de Arendelle era significativo, y su presencia era muy valorada.

Vestida con un elegante vestido rosa que resaltaba sus ojos y su porte real, Helena se unió a la familia real de Arendelle para rendir homenaje al antiguo rey..

A lo largo del día, Helena disfrutó de la compañía de su familia, especialmente de Andy y Kristy, con quienes compartía un vínculo especial.

En medio del desfile, Kristy observa a la multitud con interés, buscando una cara familiar entre los asistentes. Sus ojos se iluminan cuando finalmente encuentra a Ken, el cual disfruta del desfile junto a sus padres y hermanas, aplaudiendo y vitoreando a los soldados que marchan.

Kristy, con una mezcla de nerviosismo y emoción, siente su corazón acelerarse al ver a Ken. Sus sentimientos hacia él son claros para ella, aunque sabe que Ken solo la ve como una hermanita. Sin embargo, cada vez que sus miradas se cruzan, siente una chispa de conexión.

Ken, al notar la mirada de Kristy, sonríe y levanta una mano en señal de saludo. Aunque no es plenamente consciente de los sentimientos de Kristy, sí siente un afecto especial hacia ella, una conexión que no puede explicar del todo.

Kristy responde al saludo de Ken con una sonrisa tímida y un pequeño gesto con la mano. Mientras los soldados siguen marchando y la música resuena en el aire, ella no puede evitar imaginar un futuro donde sus sentimientos sean correspondidos.

Ken, aún disfrutando del desfile, siente una ligera inquietud en su corazón al ver la sonrisa de Kristy. Aunque intenta convencerse de que es simplemente el afecto hacia una amiga cercana, no puede evitar preguntarse si hay algo más en esa conexión que siente cada vez que la ve.

Después del desfile, la explanada del castillo de Arendelle se transforma en un vibrante escenario de celebración. Mesas largas y decoradas con suntuosos manjares y bebidas se extienden por todo el lugar, creando un ambiente festivo donde tanto la realeza, los soldados y los súbditos se mezclan y disfrutan del banquete.

Andy, Helena y el resto de la familia, se encuentran en una mesa central. La música resuena alegremente mientras los comensales charlan, ríen y disfrutan de la comida.

Kristy, aún con la emoción del desfile, se sienta cerca de Ken, intentando disimular su alegría al tenerlo tan cerca. Ken, relajado y disfrutando del banquete, conversa animadamente con Andy y los demás, sin darse cuenta del nerviosismo de Kristy.

La reina Elsa, con su gracia habitual, se asegura de que todos se sientan bienvenidos y felices. Conversa con los soldados y súbditos, agradeciéndoles por su lealtad y servicio.

Ostein, siempre con su humor irreverente, hace reír a todos con sus ocurrencias, aliviando cualquier tensión.

El festejo por el Día del Rey Runard estaba en pleno apogeo. La plaza central del reino de Arendelle estaba decorada con banderas, guirnaldas y flores. La gente bailaba y reía mientras las melodías de las flautas y violines llenaban el aire. Las mesas estaban repletas de comida, y los niños corrían felices entre los adultos.

Durante el banquete, Helena se acercó a Andy, curiosa sobre el Rey Runard.

"Andy, cuéntame más sobre el Rey Runard ¿Qué te han contado sobre él?"

"El Rey Runard era mi bisabuelo. Aunque murió hace casi 50 años, su legado vive en nuestras tradiciones y en los relatos que nos cuentan. Fue un rey valiente y justo, conocido por su sabiduría y su firme liderazgo"

"¿Cómo murió?"

"Él falleció durante un ataque en el Bosque Encantado, fue la tribu de los Northuldra" Continuó Andy con enojo en su voz "Es una historia triste, porque nadie esperaba que algo así sucediera. Él sólo quería ayudarlos y fueron unos malagradecidos. Desde entonces, una niebla mágica ha envuelto el bosque, y nadie ha podido entrar ni salir"

"Wow... Es increíble cómo un solo evento puede cambiar tantas cosas" reflexionó la Sabionda "Me gustaría haberlo conocido"

"A mí también, pero aunque no lo conocimos, creo que al aprender sobre él y honrar su memoria, podemos llevar adelante sus enseñanzas y su legado. Y espero algún día poder entrar a ese bosque y hacerles pagar muy cara su traición"

Helena, con su energía habitual, salta de un lado a otro, probando diferentes platos y conversando con todos los que se encuentra. A pesar de su juventud, se mueve con la gracia y la confianza de una princesa, encantando a todos con su vivacidad.

Birgit, aunque más reservada, disfruta del ambiente festivo. Se sienta cerca de Andy, compartiendo risas y anécdotas. Aún sintiendo la confusión de sus sentimientos por Andy, Birgit se concentra en disfrutar el momento, sabiendo que la vida está llena de complejidades y alegrías.

En un momento de la velada, Chema se acerca a Helena y Birgit con una bandeja llena de postres.

"¡Tienen que probar esto! Nunca había visto algo tan delicioso" dice con entusiasmo.

Helena toma uno de los postres y le da un gran mordisco.

"¡Tienes razón, Chema! Esto es increíble" Responde la sabionda con la boca llena.

"Gracias, Chema. Estoy de acuerdo, estos postres son magníficos" Dice Birgit disfrutando del sabor.

Mientras la fiesta continúa, un grupo de chicas adolescentes del reino se agrupa discretamente cerca de una de las mesas. Sus miradas se dirigen constantemente hacia Andy, quien se encuentra riendo y conversando con sus amigos y familiares.

"¡Miren lo apuesto que se ve hoy!" Susurra una de las chicas, sus ojos brillando de admiración.

"Siempre se ve bien" responde otra, sonriendo mientras lo observa "Pero hoy... hay algo especial en él"

"¿Creen que alguna vez notará a alguna de nosotras?" Pregunta tímidamente una tercera chica, jugueteando nerviosamente con un mechón de su cabello.

Las demás chicas intercambian miradas y risitas cómplices.

"Bueno, es un príncipe" Dice una de ellas con un suspiro soñador. "Pero también es muy amable. Nunca se sabe"

Entre la multitud, Ostein y Andy caminaban lado a lado, observando todo el bullicio.

El vago miraba a Andy de reojo, notando la expresión seria en su rostro. Andy había estado algo distante durante todo el evento, con la mente claramente en otro lugar, y Ostein sabía exactamente en qué o en quién estaba pensando.

"Oye, viejo" Dijo el vago con una sonrisa pícara mientras le daba un codazo a Andy "Mira, sé que lo de Rose te tiene mal, pero... ¿has notado ese grupo de chicas que no te quitan los ojos de encima?"

Andy levantó la vista, un poco confundido, hasta que Ostein le señaló discretamente hacia un grupo de jóvenes que estaban a unos metros de distancia. Las chicas reían y conversaban entre ellas, pero cada tanto lanzaban miradas furtivas hacia Andy, y algunas incluso se sonrojaban cuando él las notaba.

"Mira" Insistió Ostein "Sé que eres el gran héroe de Arendelle, el príncipe heredero con tus poderes de hielo y todo eso. Pero eres también un chico guapo ¡Y esas chicas están claramente interesadas! Vamos, tal vez es hora de que empieces a pensar en... ya sabes, seguir adelante"

Andy frunció el ceño, claramente incómodo con la idea.

"Viejo, no puedo hacer eso. Técnicamente Rose y yo no hemos rompido"

"Viejo, Rose se fue. Y ni siquiera sabes si te quiere volver a ver" Agregó el vago tratando de sonar razonable "Sé que te duele, pero no puedes seguir atado a algo que no está aquí. Hay muchas chicas que estarían más que felices de estar contigo. Mira, esas chicas suspiran por ti ¡Mira a Thyra! Ella ya te ha mirado como tres veces. Incluso Hilda no para de reír cada vez que te ve ¡Tienes opciones!"

Andy suspiró y apartó la mirada del grupo de chicas.

"No se trata de tener opciones, Ostein... Sé que Rose se fue y no sé si las cosas volverán a estar bien entre nosotros... Pero no puedo simplemente olvidarla y pasar página. No soy así"

Ostein lo miró durante unos segundos, en silencio. Era claro que Andy estaba decidido a serle fiel a Rose, a pesar de todo lo que había pasado. Ostein, aunque no lo dijera, respetaba eso. Pero como siempre, no podía evitar hacer una broma para aligerar el momento.

"Ya, ya lo sé" Dijo el vago alzando las manos en señal de rendición "Eres todo un caballero. Siempre lo has sido. Fiel a una chica aunque se haya ido. Es admirable, en realidad"

Andy asintió, agradecido de que su amigo entendiera, aunque sabía que Ostein simplemente trataba de animarlo.

"Sé que algo la hizo irse, algo importante" Continuó Andy mirando al horizonte "No puedo darle la espalda solo porque no está"

"Siempre tan noble ¿Eh?" Replicó el vago encogiéndose de hombros con una sonrisa burlona "Bueno, cuando decidas que estás listo para un cambio, avísame. Yo te ayudo a elegir entre todas las chicas que ya te tienen en la mira"

Andy solo sonrió un poco y negó con la cabeza riendo por las ocurrencias de su amigo.

Pero Andy no es el único que tiene sus fans, varias chicas del reino miran con admiración a Ed y Ostein. Ambos son conocidos no solo por su valentía y habilidad en combate, sino también por su atractivo.

Un grupo de chicas se agrupa y murmura entre ellas, intercambiando risitas y miradas coquetas hacia los dos héroes. Una de las chicas se arma de valor y se acerca a Ed.

"Hola, Ed. Quería decirte que eres increíble. He oído tantas historias sobre tus hazañas y cómo siempre estás ahí para salvar el día"

Ed, un poco sorprendido pero halagado, sonríe amablemente.

"Gracias. Solo hago lo que puedo para ayudar"

Mientras tanto, otras chicas se acercan a Ostein, que está en medio de una conversación con algunos nobles.

"Ostein, me preguntaba si podrías contarme alguna de tus aventuras. Siempre he soñado con ser tan valiente como tú"

Ostein, con su típico aire despreocupado y una sonrisa encantadora, asiente.

"Claro, siempre hay buenas historias que contar. Mi equipo no lo habría logrado de no ser por mi gallardía, valor y liderazgo"

Las chicas, encantadas por la atención de Ed y Ostein, se sienten inspiradas y aún más atraídas por estos valientes jóvenes que no solo tienen el poder de salvar el mundo, sino también el don de conquistar corazones.

Mientras las chicas del reino admiraban a Ed y Ostein, los chicos del reino no podían evitar fijarse en Birgit y Angelita. Ambas eran no solo valientes y poderosas, sino también muy atractivas.

Un grupo de chicos, tímidos y fascinados, observaban a Birgit mientras ella conversaba y reía con sus amigos. Uno de ellos, finalmente se armó de valor y se acercó.

"Hola, Birgit ¿Sabes? Eres increíble. He oído cómo transformas materiales con tu sortija mágica. Es... impresionante"

"Gracias. Me alegra que te guste" Respondió Brigit amablemente "Todo es cuestión de práctica y un poco de magia"

Mientras tanto, Angelita, también llamaba la atención.

"Angelita, tus habilidades de invisibilidad y campos de energía son fascinantes. Siempre he querido saber cómo lo haces"

"Gracias. Es algo que requiere concentración y mucho entrenamiento, pero cualquiera puede hacerlo con suficiente dedicación"

Elsa, mientras sonríe a los niños que la rodean pidiéndole diversas figuras de hielo.

"¡Claro que sí, pequeños!" exclama la reina con entusiasmo.

La reina se pone de pie y extiende las manos, dejando que la magia fluya desde sus dedos. Con movimientos elegantes y precisos, empieza a formar diversas figuras de hielo: pequeños animales, flores y juguetes brillantes y detallados.

Los niños observan con asombro y emoción mientras las figuras toman forma ante sus ojos.

"¡Miren, un conejo!" Grita uno de ellos, señalando la figura helada de un conejo saltarín

"¡Y una mariposa!" Añade otra niña, alcanzando con cuidado la figura translúcida que parece casi real.

Elsa sigue creando figuras, disfrutando del entusiasmo y la felicidad de los niños.

"Recuerden, niños" Les dice la reina con una sonrisa mientras usa sus poderes "La magia está en todos nosotros, solo necesitamos encontrarla y compartirla con los demás"

Finalmente, Elsa termina su espectáculo mágico con una pequeña réplica del castillo de Arendelle, que coloca en el centro del círculo de niños.

"¡Aquí tienen, para que siempre recuerden este día especial!"

Los niños aplauden y gritan de alegría, corriendo a recoger las figuras de hielo y comenzar a jugar. Elsa los observa, su corazón lleno de calidez y satisfacción, sabiendo que ha creado un momento mágico para ellos.

"Mira todo esto, Elsa" Dijo Anna desde su lugar "¿No es increíble cómo se ha llenado la plaza?"

"Es maravilloso ver a la gente tan unida y feliz. Papá estaría muy orgulloso de cómo hemos mantenido viva su memoria y su legado con este festival"

"Sí, papá siempre decía que este festival no solo era para celebrar, sino para recordar de dónde venimos. Aunque, entre tú y yo, creo que él también disfrutaba un poco de toda la comida y el baile"

"Definitivamente" Rio la reina "Especialmente los pasteles de arándanos. Nunca podía resistirse a uno"

"¡Y tú tampoco! Recuerdo aquella vez que te atrapé en la cocina en plena noche con las manos llenas de migajas ¡La reina de Arendelle, asaltando la despensa!"

Ambas estallaron en risas ante esta anécdota.

"Gracias, Elsa. Por todo. Por estar aquí, por ser mi hermana, por ayudarnos a construir todo esto... Nunca hubiera podido hacerlo sin ti"

"Y yo tampoco sin ti" Dijo la reina tomando la mano de Anna "Siempre hemos sido más fuertes juntas, Anna. Y eso nunca cambiará"

Ambas se quedan en silencio por un momento, disfrutando de la vista del festival y de la compañía mutua.

Por su parte, Andy y Birgit se encuentran frente a la imponente estatua del Rey Runard, situada en el centro de la plaza del castillo. La estatua, esculpida con gran detalle, muestra al antiguo rey con una expresión de sabiduría y determinación, sosteniendo su espada ceremonial y mirando hacia el horizonte.

"Es increíble pensar todo lo que hizo mi bisabuelo" Comenta Andy mirando fijamente la estatua "Estableció tantas de las tradiciones y leyes que seguimos hoy en día"

Birgit asiente, también contemplando la figura del rey.

"Siempre me ha impresionado su historia. Su valentía y liderazgo son inspiradores. Pero también es triste pensar en cómo terminó su reinado"

"Sí, su muerte fue una gran pérdida para Arendelle" Dijo Andy apretando los puños "Y saber que fue traicionado por aquellos en quienes confiaba..."

"Sé que te sientes responsable de continuar su legado, Andy" Le dijo Birgit poniéndole la mano en el hombro "Pero también sé qué harás todo lo posible por ser un gran rey, igual que él"

"Gracias, Birgit. Sé que con amigos como tú a mi lado, podré enfrentar cualquier desafío que venga."

Ambos permanecen en silencio por un momento, honrando la memoria del Rey Runard.

Ostein toma su violín y comienza a tocar una melodía vibrante y alegre. Las notas llenan el aire, resonando con una energía que rápidamente contagia a todos los presentes. Los invitados se giran hacia él, sonrientes, dejando de lado cualquier preocupación mientras se sumergen en la música.

La música de Ostein parece tener un efecto mágico, disipando cualquier tensión y uniendo a todos en un momento de pura alegría y camaradería. Mientras la melodía fluye, Elsa siente cómo el extraño canto de sirena que había escuchado antes se desvanece completamente, reemplazado por la calidez y la armonía del presente.

"¿Quieres bailar, Birgit?" Le pregunra Andy a su mejor amiga de improviso "Como amigos, claro"

Birgit se ríe y asiente, aceptando la mano que Andy le ofrece.

"¡Claro, Andy! Vamos a mostrarles cómo se hace"

Ambos se dirigen a la pista de baile, donde la música alegre y las risas llenan el aire. Andy y Birgit empiezan a bailar, moviéndose con naturalidad y disfrutando del momento. La amistad y la confianza que comparten se reflejan en cada paso y giro.

La gente a su alrededor los observa, sonriendo al ver la estrecha conexión entre los dos amigos. Aunque Andy y Birgit mantienen su baile en un plano de amistad, hay un destello de algo más profundo en sus ojos, una complicidad y un entendimiento que trasciende las palabras.

A medida que la música continúa, Andy y Birgit se pierden en el momento, olvidando por un rato las preocupaciones y los desafíos que enfrentan. Solo son dos amigos disfrutando de un baile, celebrando su amistad y la alegría del presente.

Elsa observa a su hijo Andy bailando con Birgit desde un rincón de la pista de baile, una suave sonrisa en sus labios. La naturalidad con la que se mueven juntos, las risas compartidas y la conexión evidente entre ellos no pasan desapercibidas para ella.

"Hacen una buena pareja. Se complementan tan bien, y se ve que hay un lazo especial entre ellos" Piensa la reina

Aunque sabe que Andy está con Rose, no puede evitar notar la química y la felicidad que Andy y Birgit irradian cuando están juntos.

Elsa sigue observando discretamente, contenta de ver a su hijo disfrutando de la noche con una de sus mejores amigas.

Bailando con Birgit, Andy sentía cómo su mente se despejaba de la angustia y la tristeza que le causaba la partida de Rose. La presencia de Birgit, su calidez y su risa, lo envolvían en una burbuja de alegría y tranquilidad. Por unos momentos, todos sus problemas parecían desvanecerse.

Cada giro y cada paso en el baile lo sumergían más en el presente, alejando los pensamientos de su discusión con Rose y el dolor que eso le había causado. Con Birgit, todo parecía más sencillo, más ligero. La conexión que compartían, aunque no era el amor romántico que ambos anhelaban, le brindaba a Andy una sensación de consuelo y paz.

Mientras la música continuaba, Andy se permitió disfrutar del momento, apreciando la amistad y el apoyo incondicional de Birgit. Por ahora, ella era su refugio, su escape de los problemas y las preocupaciones. Y aunque el futuro seguía siendo incierto, Andy se sentía agradecido por tener a Birgit a su lado, alguien en quien podía confiar y con quien podía ser él mismo.

Helena y Kristy, tomadas de la mano, empiezan a girar y bailar al ritmo de la música de Ostein. Sus risas resonantes y movimientos gráciles capturan la atención de todos, creando un cuadro enternecedor. Sus vestidos de colores brillantes vuelan a su alrededor mientras se mueven con una alegría contagiosa.

Pandita se une a la diversión, saltando y corriendo alrededor de las niñas. Sus travesuras y energía hacen reír a los invitados, añadiendo un toque de ternura y alegría a la escena. Helena y Kristy aplauden y animan a Pandita.

Olaf y Susy, se unen al baile, moviéndose de manera cómica pero con un entusiasmo genuino. Olaf, con su conocida sonrisa y su amor por los abrazos cálidos, baila alegremente, mientras Susy imita los movimientos de Helena y Kristy.

La presencia de Olaf y Susy añade un toque mágico y divertido al festejo. Sus pasos torpes pero encantadores provocan carcajadas entre los invitados. Los muñecos de nieve giran y saltan alrededor de Helena y Kristy, creando una coreografía improvisada que se convierte en el centro de atención.

Pandita, no queriendo quedarse atrás, corre alrededor de Olaf y Susy, ladrando juguetonamente. La escena se convierte en una explosión de alegría y diversión, con todos los presentes aplaudiendo y animando.

Andy había decidido pasar más tiempo con Birgit, encontrando en su compañía un refugio contra los recuerdos dolorosos de Rose. Cada momento que compartían estaba lleno de risas y conversaciones que lo hacían sentir dichoso.

Juntos, habían explorado los rincones del reino, se aventuraban en nuevas misiones y disfrutaban de simples placeres como caminar por los jardines del castillo o compartir una comida al aire libre. Birgit, con su alegría y espontaneidad, lograba sacar a Andy de sus pensamientos sombríos y traerle al presente, donde todo parecía más sencillo y ligero.

Cada día que pasaban juntos, Andy sentía cómo su corazón se iba sanando poco a poco. La presencia constante y el apoyo incondicional de Birgit le brindaban una nueva perspectiva, una donde el dolor y la tristeza podían coexistir con la alegría y la esperanza. Y así, con cada día que pasaba, Andy se daba cuenta de que, aunque nunca olvidaría a Rose, podía encontrar la felicidad nuevamente al lado de Birgit.

Por su parte, Kristy se desliza entre la multitud con su mirada está fija en una persona en particular: Ken, que está de pie cerca de una estructura de madera con adornos y guirnaldas.

Ken, vestido con un traje sencillo pero elegante que resalta su naturaleza humilde y honrada, está conversando con algunos de los sirvientes del castillo, cuando ve a Kristy acercarse. Su rostro se ilumina con una sonrisa cálida.

"Kristy ¡Qué bien te ves esta noche! Ese vestido es impresionante, pero creo que nada resalta tanto como tu sonrisa"

Kristy, ligeramente sonrojada, le responde con una sonrisa tímida.

"¡Gracias, Ken! Tú también te ves muy bien, siempre destacas sin necesidad de mucho glamour... Lo siento... eso sonó inapropiado... no quise ofenderte..."

Ken se ríe suavemente, sintiendo una conexión especial con ella.

"Kristy, no tienes que disculparte sé que no lo decías con mala intención. Aprecio que siempre digas lo que piensas. Y créeme, me gusta ser sencillo. Es parte de quién soy ¿Sabes?"

Kristy sonrió aliviada, sintiendo que le quitaban un peso de encima.

"Quería agradecerte por la bonita decoración" Le dijo ella con una sonrisa tímida "Todo se ve maravilloso, y sé que ayudaste mucho a que esto fuera posible"

Ken sonríe, mirando alrededor orgulloso del trabajo realizado.

"Gracias, Kristy. Me alegra que te guste. Fue un trabajo en equipo, pero me aseguré de que todo quedara perfecto para el desfile y el banquete. Es un día especial, después de todo"

"Nunca me canso de ver cómo te esfuerzas siempre por ayudar a los demás. Todos en el reino te aprecian mucho, Ken"

"Solo hago lo que puedo. Lo importante es que todos estemos bien. Aunque, ahora que lo dices, me hace feliz saber que lo notas, Kristy"

Kristy sonríe ampliamente, sintiéndose un poco más cercana a Ken después de esa conversación.

Frans, el reno de Andy, aprovecha la distracción general para acercarse sigilosamente a la mesa del banquete. Mientras todos están enfocados en el encantador baile de Olaf y Susy, Frans mete su hocico en una bandeja de manzanas brillantes y jugosas. Con sus grandes ojos mirando a su alrededor, asegurándose de que nadie lo vea, empieza a comer las manzanas con deleite.

Algunos niños lo notan y comienzan a reír, pero deciden no alertar a los adultos. La escena se vuelve aún más divertida cuando Frans, con un par de manzanas todavía colgando de su boca, trata de disimular su travesura.

Andy, notando el comportamiento de los niños y siguiendo sus miradas, se da cuenta de lo que está ocurriendo y no puede evitar sonreír.

Andy se agacha junto a Frans y con una sonrisa traviesa en su rostro, empieza a mover los labios del reno mientras habla con una voz divertida y exagerada.

"¡Frans, no puedes comerte todas las manzanas!" dice Andy acercándose

"¡Pero Andy, estaban tan deliciosas y nadie estaba prestando atención!" Responde Andy haciendo la voz de Frans "¡Solo quería probar una!"

Andy se ríe y sigue con el juego.

"Bueno, Frans, deberías haberme pedido permiso primero ¡Sabes que estas manzanas son para todos!"

"¡Lo siento, Andy! Prometo no hacerlo de nuevo. Pero ¿puedo tener una más? Solo una pequeñita..."

Los niños que observan la escena se ríen a carcajadas, disfrutando del espectáculo improvisado.

"Está bien, Frans, pero solo una más. Luego tienes que comportarte ¿de acuerdo?"

Frans asiente con la cabeza, como si entendiera perfectamente, mientras Andy le da una última manzana. Ambos se quedan allí, disfrutando del momento, rodeados de risas y alegría.

Kristy, mientras observaba discretamente a Ken desde su asiento durante un breve descanso del festival, no pudo evitar sonreír al verlo interactuar con su familia. Ken estaba junto a sus padres, inclinándose ligeramente para escucharlos con atención, asintiendo respetuoso a cada palabra que decían. Sus modales impecables y su disposición amable eran evidentes, incluso en pequeños gestos como ajustar la capa de su padre o entregar una copa de ponche a su madre.

Un momento después, sus hermanas menores llegaron corriendo hacia él, emocionadas por la música del evento. Ken, lejos de mostrarse impaciente, les sonrió con calidez y se inclinó para escucharlas mientras cada una hablaba al mismo tiempo.

"Es tan caballeroso... Siempre se preocupa por los demás. No solo es un joven trabajador, también es un hermano increíble. Sus hermanas tienen mucha suerte de tenerlo."

A medida que seguía observándolo, Kristy sintió cómo su aprecio por Ken crecía aún más. No solo admiraba su dedicación y ética de trabajo, sino también la manera tan sincera y afectuosa con la que trataba a su familia. Para ella, esos detalles reflejaban el gran corazón que él tenía.

Cuando Ken levantó la mirada y sus ojos se encontraron brevemente, Kristy le sonrió tímidamente antes de desviar la mirada. En el fondo, sabía que él no era consciente de cuánto lo admiraba, pero para Kristy, esos pequeños momentos reafirmaban lo especial que Ken era para ella.

Las luces de los faroles iluminan el lugar, y la música llena el aire. Elli, con su elegante vestido azul celeste, está de pie junto a Ed, quien lleva un traje formal con detalles en dorado.

"Te ves muy bonita, Elli. Bueno, no solo bonita... quiero decir... espectacular"

"¿De verdad lo crees?" Preguntó ella sonrojada "Pensé que este color no me iba a quedar bien"

"No, no, te queda perfecto. Como si estuviera hecho para ti"

"Gracias. Aunque, para ser honesta, los tacones son un poco... incómodos.

"¿Quieres que busquemos un banco para que te sientes un rato? No quiero que te lastimes"

"No, no te preocupes. Estoy bien. Además, no quiero perderme nada del festival.

"¿Sabes? Me alegra que podamos estar aquí juntos. Quiero decir... me gusta pasar tiempo contigo"

"A mí también me gusta estar contigo, Ed. Eres muy amable... y diferente a los demás chicos"

"¿Diferente? ¿Eso es algo bueno?

"Claro que sí. Eres genuino, sincero... y siempre me haces sentir cómoda, incluso cuando estoy nerviosa"

"Bueno, eso es porque tú también eres especial, Elli"

"Eso es... muy dulce, Ed. Gracias. Y tú también te ves... muy apuesto"

"Gracias, me alegra que te guste, mis hermanos me ayudaron a elegirlo"

"Pues tienen buen gusto"

Ambos se quedan en silencio por un momento, disfrutando de la música y el ambiente del festival.

Anna, mientras observaba el festival desde un rincón junto a Kristoff, se encontraba sumida en sus pensamientos. La música y las luces bailaban a su alrededor, pero su mente estaba en otro lugar, atrapada en recuerdos dulces y nostálgicos de su maternidad.

"¿Recuerdas cuando Kristy era solo una niña pequeña?" Le preguntó Anna su marido "Siempre corría hacia mí después de sus lecciones, buscando un abrazo o contándome algún gran descubrimiento que había hecho en el jardín"

"Sí, siempre fue más tierna y dependiente. Elli, en cambio, desde muy joven quería hacer todo por su cuenta. Siempre decía: Puedo hacerlo sola, papá"

Anna sonrió con ternura al recordar a Elli, tan decidida desde que aprendió a caminar. Pero había algo en Kristy que siempre tocaba su corazón de una manera diferente.

"Kristy tiene una manera de conectar con las personas que me recuerda tanto a mí. Esa dulzura, esa necesidad de compartir sus emociones... Es como si me viera a mí misma cuando tenía su edad"

"Y lo haces bien con ambas. Elli puede ser independiente, pero sabe que siempre puede contar contigo. Y Kristy... bueno, creo que siempre será la más cercana a ti"

"Amo a las dos por igual, pero es cierto que con Kristy siento un lazo especial. Quizás porque somos tan parecidas, no solo físicamente, sino en cómo sentimos y enfrentamos la vida. Elli es brillante, fuerte y decidida. Estoy tan orgullosa de su inteligencia, pero con ella es diferente"

"Elli heredó la mente de su tía Elsa y tu corazón aventurero. Kristy, en cambio, tiene tu ternura y esa chispa que ilumina a todos a su alrededor"

Anna lo miró con gratitud, apoyando su cabeza en su hombro mientras ambos observaban a sus hijas en el festival.

"Solo quiero que ambas sepan cuánto las amo. Elli no necesita tantas palabras, pero con Kristy... ella siempre necesita escucharlo, sentirlo"

Kristoff asintió, envolviendo un brazo alrededor de su esposa.

"Ellas lo saben, Anna. Y eso es lo que importa.

Anna observó a Kristy reírse con Helena y sus demás amigas y sintió su corazón llenarse de amor. La veía menos independiente, más sensible, pero también sabía que esa ternura era una fortaleza única en su hija. Era un reflejo de sí misma, y eso la hacía especial.

FLASHBACK.

Anna estaba sentada en una alfombra mullida rodeada de muñecas de todos tamaños. A su lado, Kristy, con su cabello recogido en dos pequeñas trenzas, sostenía a su muñeca favorita, una con un vestido azul que le recordaba a su tía Elsa.

"Mami, hoy vamos a organizar un baile real para todas las muñecas" Dijo la pequeña Kristy peinando la muñeca con un cepillito

"¡Eso suena como una idea maravillosa!" Le dijo Anna siguiéndole el juego "Pero recuerda, princesa Kristy, necesitamos asegurarnos de que todas tengan sus coronas listas"

Kristy frunció el ceño y buscó en su cofre de juguetes hasta encontrar unas pequeñas coronas.

"Tú serás la reina del baile, mami" Dijo Kristy entregando una a Anna.

"¿Y quién será la princesa más importante de todas?" Peguntó Anna poniéndose la corona con una sonrisa radiante:

"¡Yo, por supuesto!" Exclamó Kristy se señalándose a sí misma, riendo "Pero necesito que me ayudes a escoger el vestido más bonito"

Anna examinó los pequeños vestidos de muñecas que estaban desparramados por la alfombra.

"Este siempre ha sido mi favorito" Dijo Anna sosteniendo un vestido amarillo "¿Qué opinas?"

"Hum... creo que está perfecto ¡Gracias, mami!"

Mientras Kristy vestía a su muñeca, Anna la observaba con ternura.

"¿Sabes, Kristy? Cuando yo era pequeña, solía jugar así con tu tía Elsa"

"¿De verdad? ¿Y quién era la princesa?"

"Siempre me dejaba ser la princesa" Rió Anna "Aunque ahora pienso que ella era más como una reina todo el tiempo"

"¿Y qué pasó después?"

"Después, crecimos y tuvimos que enfrentar muchas aventuras. Pero nunca dejamos de querernos, igual que tú y yo nunca dejaremos de jugar juntas, aunque crezcas"

"Yo nunca quiero dejar de jugar contigo, mami" Exclamó Kristy abrazando a su madre con fuerza.

"Y yo nunca dejaré de ser tu compañera de juegos" Respondió Anna correspondiéndole el abrazo

TERMINA FLASHBACK

Kristoff por su parte también recordaba los viejos tiempos.

FLASHBACK.

Una pequeña Kristy, de apenas 4 años, vestida con un sencillo vestido de algodón, estaba completamente concentrada en colocar tazas de juguete sobre una mesa diminuta. Frente a ella, Kristoff, con su gran figura, se sentaba incómodamente en una pequeña silla que parecía a punto de romperse bajo su peso. A pesar de lo absurdo que lucía, su expresión estaba llena de ternura.

"¡Papi, tienes que sostener la tacita con cuidado! Es una fiesta de té muy elegante"

Kristoff asintió solemnemente, intentando tomar la diminuta taza con sus grandes manos de trabajador.

"¿Así? ¿O me veré como un oso en una tienda de porcelana?"

"No, no, tienes que levantar el dedo meñique, así ¡Es de etiqueta!"

Kristoff obedece, alzando su meñique exageradamente mientras bebe "té" imaginario.

"Papi ¿quieres más té? ¡Es muy especial, viene de las montañas mágicas!

"¡Oh, claro que sí! No puedo resistirme a algo tan exclusivo"

Kristy le llena la taza de juguete con aire ceremonioso y se sienta frente a él, juntando las manos.

"Ahora que estamos en la fiesta... tengo que contarte algo" Dijo la niña inclinándose hacia adelante con un tono confidencial

"¿Ah, sí? ¿Qué pasa en el castillo?" Le preguntó su papá arqueando una ceja y sonriendo divertido

"Bueno, esta mañana escuché a las cocineras decir que el chef Gustav quemó otra vez el pastel de moras ¡Y todos estaban muy enojados porque era para el té de la tía Elsa!"

Kristoff dejó escapar una carcajada, pero se lleva rápidamente la mano a la boca para fingir sorpresa.

"¡No puede ser! Creo que Gustav necesita clases de cocina

"¿Verdad que sí? ¡Por eso siempre estoy al tanto de todo, papi!

"Brindo por la princesa más informada del castillo" Dijo Kristoff levantando su tacita de juguete.

"¡Y por el mejor invitado de todas las fiestas de té!" Respondí Kristy riendo mientras alzaba su propia taza

Ambos chocan sus tacitas de juguete, y la risa de Kristy llena la habitación.

TERMINA FLASHBACK

Kristy, con su vestido de gala aún impecable tras horas de celebración, se acercó a la mesa donde Anna y Kristoff conversaban tranquilamente. Con una sonrisa radiante, se sentó entre ellos, como solía hacerlo cuando quería compartir tiempo en familia.

"¡Hoy ha sido un día tan emocionante! ¿No creen? Todo estaba tan hermoso. ¿Vieron las luces del norte?"

"Sí, cariño, las vi" Respondió Anna "Eran preciosas. Creo que tus ojos brillaban incluso más que las luces"

"Nuestra pequeña princesa siempre ilumina cualquier lugar" Dijo Kristoff asintiendo mientras le despeinaba ligeramente el cabello.

Kristy rio suavemente y se inclinó para apoyar su cabeza en el hombro de su madre, mientras tomaba la mano de su padre.

"Me encanta estar aquí con ustedes. Siempre es divertido hablar con Elli o jugar con Helena, pero nada se compara con estar con ustedes"

"Nosotros también disfrutamos mucho cuando pasamos tiempo contigo. ¿Sabes?" Le dijo su mamá acariciándole el cabello "Siempre tienes algo interesante que contar"

"¡Es que pasan tantas cosas en el castillo!" Exclamó Kristy "Hoy escuché que los cocineros hicieron más postres de los necesarios porque todos querían probar algo especial"

"¿Eso significa que podremos probar algunos más tarde?" Preguntó Kristoff riendo

"Hum, tal vez. Si prometen ser buenos padres y no comérselos todos antes de que yo llegue"

Los tres rieron juntos, disfrutando de la calidez de su conversación. Para Anna y Kristoff, este pequeño momento con su hija era un recordatorio de lo especial que era Kristy. Su cariño y deseo de estar cerca de ellos hacía que ambos se sintieran profundamente afortunados de ser sus padres.

El banquete sigue siendo un evento de pura diversión y felicidad, con pequeños momentos como estos que enriquecen la celebración.

Durante el banquete, los ciudadanos de Arendelle se acercaron al príncipe heredero para elogiarlo por su valentía, fuerza y habilidades con el hielo.

"Príncipe Anders, queremos agradecerle por todo lo que ha hecho por nosotros" Dijo un anciano, inclinándose en señal de respeto "Su coraje y liderazgo nos inspiran a todos"

"Es un verdadero héroe para nuestro reino" Opinó una mujer "Sus poderes de hielo son asombrosos y nos protegen de muchos peligros"

"Gracias a todos" Respondió Andy "No podría hacerlo sin el apoyo de mis amigos y mi familia. Todo lo que hago es por el bienestar de Arendelle"

Un grupo de niños, fascinados por los poderes de Andy, se acercaron emocionados.

"¡Príncipe Anders, es increíble cómo puede controlar el hielo! "Dijo uno de ellos "¡Es como magia!"

Andy se agachó para estar a la altura de los niños.

"La verdadera magia está en el valor y el corazón de cada uno de nosotros. Siempre recuerden eso"

Los elogios continuaron mientras Andy se movía entre la multitud, cada palabra de agradecimiento fortaleciendo su determinación de ser el líder que su reino necesitaba.

Algunos adultos del reino notaron a Elli, la joven genio de 14 años, y se acercaron para felicitarla por sus logros.

"Elli, es impresionante saber que has sido admitida en la universidad a tan temprana edad"

"Gracias, señor" Dijo Elli tímidamente "Ha sido un camino difícil, pero estoy muy emocionada por lo que viene"

Otra dama de la corte se unió a la conversación, admirando a Elli.

"Eres un verdadero ejemplo para todas las jóvenes de nuestro reino. No solo por tu inteligencia, sino también por tu dedicación y esfuerzo"

Elli se sonrojó ligeramente ante tantos elogios.

"Agradezco mucho sus palabras. Espero poder hacer honor a sus expectativas"

Los adultos continuaron felicitándola y conversando con ella, impresionados por su talento y humildad. Elli, aunque un poco abrumada, se sintió inspirada por el apoyo y la admiración de la comunidad, reafirmando su determinación de sobresalir en sus estudios y contribuir al bienestar de su reino.

Kristy observaba a su primo y hermana con una mezcla de admiración y un leve sentimiento de tristeza. Ella no tenía poderes de hielo como Andy, ni una mente brillante como Elli. Aunque era una niña normal, siempre intentaba dar lo mejor de sí misma, aunque a veces se sentía eclipsada por su primo y hermana.

Como siempre, Andy atraía la atención de todos. Con sus poderes de hielo, había creado impresionantes esculturas de hielo que decoraban la entrada del castillo, y muchos niños y adultos se acercaban a admirar su trabajo y pedirle que les hiciera pequeños trucos de magia.

Elli, por su parte, era elogiada por su inteligencia y sus inventos. La joven genio había diseñado un dispositivo que sincronizaba los fuegos artificiales con la música, y todos estaban ansiosos por ver su obra maestra en acción al final del día.

En medio del bullicio y la celebración, la reina Elsa se detiene un momento, sintiendo una extraña sensación. Mientras observa a sus súbditos disfrutando del banquete, escucha una melodía lejana, suave y etérea, como un canto de sirena. La voz parece llamarla, pero cuando mira a su alrededor, nadie más parece notarlo.

Elsa se lleva una mano a la sien, atribuyendo el fenómeno al cansancio. Ha sido un día largo y lleno de emociones, y piensa que quizás su mente le está jugando una mala pasada. Se concentra en el sonido de las risas y la música del banquete, intentando disipar la extraña sensación.

Sin embargo, la voz persiste, cantando con una dulzura inquietante.

"Debe ser el cansancio. Solo necesito descansar un poco" Murmuró la reina para sí misma sacudiendo la cabeza.

Anna, notando la expresión pensativa de su hermana, se acerca con preocupación.

"¿Estás bien, Elsa? Pareces un poco distraída."

"Estoy bien, Anna" Respondió la reina sonriendo suavemente "Solo un poco cansada, eso es todo"

"Si necesitas descansar, puedo ocuparme del resto del banquete"

"Gracias, hermana, pero no es necesario"

Elsa decide seguir disfrutando de la celebración, aunque no puede evitar que la melodía siga rondando en su mente.

A lo lejos, las montañas de Arendelle se alzan majestuosas, como guardianas de antiguos secretos, mientras la voz misteriosa se desvanece lentamente, dejando a Elsa con una sensación de inquietud y curiosidad.

El festival está en pleno apogeo, y una multitud se reúne en la plaza principal para presenciar el acto más esperado del día. Bajo un elegante pabellón adornado con banderas de Arendelle, se reúne una multitud expectante. En el centro del escenario, un hombre de mediana edad, con una barba recortada y una expresión carismática, se presenta: Charles Dickens, el célebre autor inglés.

"¡Y ahora, para deleite de todos ustedes" Exclamó Anna "Es un honor presentar al renombrado escritor Charles Dickens, quien ha viajado desde Inglaterra para compartir con nosotros uno de sus relatos más aclamados!"

El público aplaudió entusiasmado mientras Dickens se levantaba de su asiento, ajustaba su chaleco y se dirigía al atril.

"Buenas tardes, distinguidos habitantes de Arendelle" Dijo el afamado escritor "Es un privilegio y un placer estar entre ustedes en este día tan especial, celebrando la memoria de su gran rey Runard. Hoy, me gustaría leerles un fragmento de una de mis obras más queridas, Un cuento de Navidad"

El público murmura emocionado. Algunos niños, incluidos Kristy, Helena, Mary, Andrew, Chema, se sientan más cerca del escenario, ansiosos por escuchar al famoso escritor.

"Ahora" Dijo el autor abriendo un libro encuadernado en cuero "Imaginen una fría noche de invierno en Londres, donde un hombre endurecido por la avaricia y la soledad recibirá una lección de redención…"

Dickens comenzó a leer con voz grave y teatral, capturando la atención de todos.

"Era un día frío y lúgubre, y el reloj acababa de dar las tres cuando Scrooge, aquel anciano avaro, se encontraba solo en su oficina. Su asistente, Bob Cratchit, trabajaba diligentemente, aunque el carbón en la chimenea era escaso y el frío le calaba hasta los huesos. Scrooge, como siempre, estaba más preocupado por contar su dinero que por las festividades de la Navidad…"

A medida que avanza el relato, Dickens interpreta cada personaje con diferentes tonos de voz. Su carisma y habilidad para contar historias cautivan a la audiencia. Los niños escuchan con los ojos abiertos de par en par, y algunos adultos se sienten conmovidos.

"Es un talento único, ¿no crees?" Dijo Elsa mirando a Anna con una leve sonrisa "Su forma de contar historias parece traerlas a la vida"

"Es mágico" Dijo Anna asintiendo

Dickens llega a la parte en que Scrooge es visitado por el Fantasma de las Navidades Futuras. Su voz se vuelve más grave y solemne.

"Scrooge tembló al ver la figura encapuchada que no hablaba, sino que solo señalaba hacia un futuro que le helaba el alma. Ante aquella visión de soledad y desolación, un grito brotó de su garganta: '¡No, espíritu, no! ¡Aún puedo cambiar!'"

El silencio entre la audiencia es palpable, con todos absortos en la narración. Finalmente, Dickens cierra el libro y sonríe.

"Y así, mis amigos, recordemos que la bondad, el arrepentimiento y el amor por nuestros semejantes siempre pueden transformar incluso el corazón más frío"

La audiencia estalla en aplausos. Algunos niños, como Kristy y Helena, lo miran con admiración.

"¡Es increíble! Quiero leer todos sus libros" Le dijo Helena a Kristy

"Su forma de contar historias… ¡Es como si estuviéramos allí!"

Dickens hace una reverencia mientras Anna regresa al escenario.

"¡Gracias, señor Dickens, por esta maravillosa experiencia! Su obra nos ha dejado una lección inolvidable"

El público se dispersa poco a poco, mientras algunos nobles se acercan a felicitar a Dickens. La familia real también le expresa su agradecimiento.

"Señor Dickens, su talento es verdaderamente extraordinario" Dijo la reina "Arendelle siempre le dará la bienvenida si decide regresar"

"Gracias, majestad. El honor ha sido mío. Arendelle y sus habitantes han demostrado ser un público excepcional"

Los tíos Alaric, Margareta, Ylva, Runa, Alistair, Cedric y Gertrudis, que habían llegado de distintas partes de Europa, también participaron del festival, trayendo consigo una atmósfera de nostalgia y tradición.

Los ancianos del grupo, como Alaric y Margareta, caminaban por las calles de Arendelle recordando su juventud, cuando el Rey Runard aún reinaba. Cedric, un hombre alto y de aspecto severo, aunque con una sonrisa amable, contaba historias a los niños, que se reunían a su alrededor fascinados.

"Cuando éramos jóvenes, Runard era un rey fuerte y sabio. Recuerdo cómo lideró al reino en tiempos de paz y prosperidad ¡Qué buenos tiempos aquellos!"

"Y ¿Recuerdas, Cedric, aquellas noches en el castillo, cuando él nos contaba historias sobre los ancestros de Arendelle?" Preguntó su hermana Margareta "Siempre decía que un buen rey sabe de dónde viene y hacia dónde va"

Ylva y Runa, hermanas de Alaric, charlaban con Anna y Elsa cerca de uno de los puestos de comida, recordando momentos familiares.

Mientras tanto, Alistair, siempre el bromista de la familia, intentaba enseñar a los más pequeños algunos juegos tradicionales que se jugaban en su juventud.

"¿Alguna vez pensaron que llegarían a ser tan importantes, como figuras clave en el reino?" Les preguntó la prima Runa a Anna y Elsa

"Nunca, Runa" Respondió Anna pensativa "De hecho, cuando era más joven, solo pensaba en aventuras, en explorar y disfrutar de la vida. Pero ahora que estamos aquí, tengo claro que todo lo que hago lo hago por Arendelle, por mi familia, y por todas las personas que confían en nosotros"

"Y qué bien lo hacen" Dijo tía Gertrudis "Todos los que han sido tocados por vuestra bondad lo saben"

"Es un honor estar aquí para celebrar este festival con todos ustedes" Dijo el primo Alistair alzando su copa "Y ver cómo este reino ha prosperado bajo su liderazgo, es una alegría para todos"

"Gracias por estar aquí, cada uno de ustedes hace que este día sea aún más especial"

El grupo sonríe y se toma un momento para disfrutar de la compañía mutua, mientras el festival sigue adelante, iluminado por las luces y lleno de música.

Ken, mientras conversaba con algunos invitados, no podía ocultar la satisfacción que sentía en su interior. Había pasado ya tres años desde que su padre dejó el alcoholismo, y eso había cambiado la vida de su familia por completo. Recordaba con claridad aquellos días oscuros, cuando la casa era un lugar tenso y lleno de silencios incómodos.

Ahora, su padre era un hombre completamente diferente: trabajador, amable y presente para su familia. Ken lo admiraba profundamente por haber tenido la fortaleza de superar su adicción, y eso le daba aún más motivación para ser un buen ejemplo para sus cinco hermanas menores.

Por su parte, la madre de Chema no podía evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas al verlo convivir con los demás chicos, riendo y disfrutando como cualquier niño debería hacerlo. Chema, con su traje sencillo pero bien cuidado, se veía tan feliz jugando junto a Kristy, Helena y otros chicos de la familia real.

Era una imagen que nunca habría imaginado años atrás, cuando ambos vivían atrapados en una vida de sufrimiento. Recordaba a Chema como un niño delgado, asustado y siempre con la mirada baja, buscando evitar los estallidos de ira de su padre. Ella había soportado todo lo que pudo, hasta que un día reunió el valor suficiente para huir con su hijo, buscando un nuevo comienzo en Arendelle.

Ahora, mientras lo veía correr y reír junto a los otros niños, su corazón se llenaba de gratitud. Chema ya no era el niño asustado que conoció en el pasado. Era un niño lleno de esperanza y energía, rodeado de personas que lo trataban con respeto y cariño.

Andy, vestido con su elegante uniforme verde con charreteras doradas, está al frente del escenario, emocionado.

"¡No puedo creer que Chanicua Chulavista esté aquí en Arendelle!" Le dijo Andy a su hermanita "¡Es la mejor cantante del mundo!"

"Lo has repetido como veinte veces hoy, Andy"

"¡Es que no entienden! ¡Chanicua es una leyenda! Su voz es como… como magia"

La música comienza a sonar mientras las luces iluminan el escenario. Chanicua aparece con un vestido colorido, y la multitud estalla en aplausos y gritos. Andy parece hipnotizado.

"¡Ahí está! ¡Es aún más increíble en persona! Desde que escuché su primera canción, ¡sabía que era especial!"

Chanicua comienza a cantar una balada conmovedora, y la multitud guarda silencio para escuchar. Andy está completamente concentrado, asintiendo al ritmo de la música.

"Creo que hacía tiempo que no lo había visto tan emocionado" Dijo Elsa desde atrás, observando a Andy con ternura

"¿Quién iba a decir que nuestro Andy tenía un lado tan… melómano?" Opinó Hans

Al final de la canción, Chanicua agradece al público, y Andy aplaude con fuerza, vitoreando junto con los demás.

"¡Fue increíble! ¿Pueden creerlo?" Les preguntó Andy a sus primas y herma "¡Chanicua Chulavista cantó aquí, en Arendelle!"

"Sí, Andy, lo sabemos. Estamos aquí contigo." Replicó la sabionda con sarcasmo

"Tal vez deberías ir a pedirle un autógrafo" Le sugiere Kristy

"Pero claro que es lo que planeo, hablaré con ella después del espectáculo"

Mientras tanto, Chanicua continúa su presentación, llenando la noche de música y haciendo que el festival sea aún más memorable para los adolescentes del reino, especialmente para Andy.

La presentación de Chanicua Chulavista termina, y la multitud aplaude con entusiasmo. Andy, con el corazón acelerado, aprovecha la oportunidad para acercarse al área donde la cantante está conversando con algunos invitados.

"Disculpe, señorita Chanicua... soy Andy... es decir el Príncipe Anders... Solo quería decir que su presentación fue... increíble. Soy un gran fan suyo desde siempre"

"¿Príncipe Anders? ¿El famoso príncipe de Arendelle con poderes de hielo? He oído mucho sobre ti. ¡Es un honor conocerte!"

"¿De verdad? No puedo creerlo... yo... solo soy un chico que hace lo mejor que puede"

"Bueno, creo que somos admiradores mutuos entonces. He escuchado historias increíbles sobre cómo has salvado el mundo"

"¿Le importaría... firmarme un autógrafo? Significaría mucho para mí"

"Por supuesto. Pero solo si tú me firmas uno también" Dijo ella tomando el cuaderno y sonriendo

"¿Yo? ¿Mi autógrafo?

"Claro que sí. Tú eres un héroe. Quiero presumir que conocí al chico que enfrentó a villanos y salvó al mundo más veces de las que puedo contar.

Chanicua firma en el cuaderno de Andy con una dedicatoria especial:

"Para el príncipe Anders, un verdadero héroe y mi fan favorito. Con cariño, Chanicua Chulavista."

"¡Gracias! Esto es increíble" Dijo Andy sonriendo de oreja a oreja

"Ahora es tu turno" Dijo ella entregándole su cuaderno personal

Andy, aún un poco incrédulo, tomó la pluma y escribió cuidadosamente

"Para Chanicua, la voz que ilumina el mundo. Con admiración, Príncipe Anders de Arendelle"

"Muchas gracias, Príncipe Anders" Dijo ella mirando el autógrafo con cariño "Este será un recuerdo muy especial para mí"

"Gracias a usted por todo. Su música hace que el mundo sea un lugar mejor"

"Y tus acciones también. Sigue siendo increíble" Replicó ella guiñándole un ojo

Andy regresó con su familia, aferrando el cuaderno con el autógrafo como si fuera un tesoro

Cuando el día se acercaba a su fin, en el escenario decorado con banderas del reino, actores con trajes de época representan una escena dramática de la vida del rey Runard.

El ambiente está cargado de expectativa y orgullo patriótico. El narrador, vestido con una toga ceremonial, toma la palabra mientras se alza un telón que revela un bosque encantado pintado al fondo.

"Hace cincuenta años, el sabio y valiente Rey Runard lideró a nuestro reino hacia una era de prosperidad" Exclamó el narrador "Pero en su noble deseo de establecer la paz con los habitantes del bosque encantado, los traicioneros northuldra tendieron una emboscada, arrebatándole la vida y sembrando el caos en nuestra tierra"

Los actores entran en escena. Un hombre alto y majestuoso, interpretando al rey Runard, camina junto a un grupo de soldados vestidos con armaduras resplandecientes.

"Hombres valientes de Arendelle, marchamos hacia el bosque con un mensaje de paz y amistad. Traemos regalos para los northuldra, pues creemos en un futuro donde nuestras naciones puedan convivir como hermanas"

Los soldados asienten con aprobación, y uno de ellos alza una bandera con el emblema de Arendelle. De repente, aparecen los actores que representan a los northuldra, con expresiones severas y armas primitivas, mientras que el Rey Runard y sus soldados se mantienen firmes, luciendo nobles y valientes. La audiencia en la plaza está completamente inmersa en el drama.

"¡Pueblo del bosque, venimos en son de paz!" Les dijo el Rey Runard "No hay razón para que nuestras tierras estén divididas"

"¡No necesitamos su ayuda ni sus falsas promesas!" Gruñó el líder northuldra "Arendelle solo busca controlarnos"

"No venimos como conquistadores, sino como aliados" Explicó el monarca con un gesto conciliador "Mi pueblo quiere construir un puente de confianza entre nuestras tierras"

"¡Tus palabras son veneno, Rey de Arendelle! No confiamos en los tuyos"

Uno de los actores northuldra lanza una flecha al aire, y la música se intensifica. El público, protesta indignado.

"¡Detengan esta locura! No queremos conflicto" Exclama el Rey Runard

Los actores de los northuldra simulan un ataque violento. Los soldados de Arendelle luchan valientemente para proteger al Rey Runard, pero este cae al suelo herido.

Que mi sacrificio no sea en vano… Arendelle, recuerda mi amor por esta tierra"

El escenario se oscurece mientras los soldados restantes de Arendelle retroceden. Una música lúgubre suena, y el narrador vuelve al centro del escenario.

Algunos abucheos se escuchan dirigidos hacia los actores que representan a los northuldra, quienes simulan huir del escenario. Mientras tanto, los soldados restantes de Arendelle alzan la bandera del reino y juran lealtad al legado del rey.

"Así cayó el Rey Runard, un mártir de la paz, traicionado por aquellos que no comprendían su noble corazón. Pero su legado vive en nosotros, los habitantes de Arendelle, quienes juramos honrar su memoria y proteger nuestra tierra de cualquier amenaza" Concluye el narrador

El telón cae, y el público se levanta aplaudiendo emocionado. Algunos niños miran a sus padres con ojos llenos de admiración hacia el héroe caído.

Mientras el público sigue vitoreando, algunos Kristy permanece reflexiva, incómoda con la parcialidad de la obra.

El festival concluye, pero la representación deja a Kristy con preguntas sobre lo que realmente sucedió hace tantos años.

"¡Esa fue una representación increíble!" Exclama Andy aplaudiendo "Nos recuerda por qué debemos estar orgullosos de ser de Arendelle"

"Sí… supongo que sí" Respondió Kristy "Pero… ¿no te parece que es un poco unilateral?"

"¿Unilateral? Kristy, no empieces con tus cosas, esto es historia. Todos sabemos lo que pasó. Runard trató de construir una alianza con los northuldra, y ellos lo traicionaron. Los registros son claros. Runard buscaba la paz, y los northuldra lo apuñalaron por la espalda. Arendelle siempre ha sido un reino justo y noble. No entiendo por qué dudas"

"No es que dude de Arendelle… Yo en verdad me siento orgullosa de ser de Arendelle... ¿crees que es bueno seguir hablando de ellos como si fueran nuestros enemigos?"

"Es nuestra historia, Kristy. Hay que recordarla para que no vuelva a pasar algo así"

"¿No sería mejor tratar de entenderlos, en lugar de seguir alimentando el odio?"

"Kristy, esa compasión tuya por toda la raza humana a veces me enferma. Este no es un cuento de hadas. A veces las cosas son como son"

"¿Es eso lo que piensas de mí?" Preguntó Kristy visiblemente herida ¿Que soy una tonta por querer creer en algo mejor?"

"¡Anders!" Interviene Anna

"Tía Anna... No quise... Solo intentaba explicarle a Kristy que no podemos andar con el corazón blando"

"No, Andy... No es corazón blando lo que Kristy tiene. Es empatía"

"Pero, tía Anna..."

"No. Escúchame. Kristy tiene razón en querer cuestionar. Cuestionar no significa debilidad; significa valentía para buscar la verdad, incluso cuando no es lo que queremos oír"

"Yo solo quiero que no sigamos juzgando y fomentando odio ¿Es tan malo querer eso, Andy?" Preguntó Kristy llorosa

"No... no quise lastimarte, Kristy" Dijo Andy conmovido

"Sé que eres un joven valiente, Andy" Le dijo Anna poniéndole una mano en el hombro "Pero ser valiente también significa abrir tu mente y escuchar a los demás, incluso cuando no estás de acuerdo

"Lo siento, Kristy. Supongo que a veces me cuesta... ver las cosas desde tu punto de vista" Dijo Andy rascándose la nuca

"Está bien, Andy. Solo quiero que pienses en lo que digo"

"Eso es lo que hacen las familias" Dijo Anna abrazando a su hija y mirando a Andy con una sonrisa comprensiva "Se escuchan y se apoyan, incluso en sus diferencias"

Andy asintió lentamente mientras echa un vistazo a la estatua de su bisabuelo.

Las luces brillaban como estrellas y la música resonaba, creando un ambiente solemne y, al mismo tiempo, lleno de alegría.

"Familia, este festival no solo honra a un rey, sino a un hombre cuya sabiduría y liderazgo guían a Arendelle aún hoy" Dijo la reina "Todos nosotros somos parte de su legado"

"Gracias a todos por estar aquí" Agregó su hermana "Celebramos hoy no solo un festival, sino la historia que compartimos. Y esa historia vive en cada uno de ustedes"

Al concluir el festival, la Reina Elsa se retiró a sus aposentos y quedó sola, no podía sacarse de la cabeza ese misterioso canto femenino que solo ella podía oír. La voz suave, melódica y persistente parecía flotar en el aire, llamándola desde un lugar imposible de localizar, como si tratara de comunicarle algo que aún no comprendía.

Elsa cerró la puerta detrás de ella, se apoyó contra el frío marco de la ventana y respiró hondo, tratando de calmar sus pensamientos.

Momentos después, llamó su hermana a la puerta con su típico toquido.

"Adelante" Dijo la reina

"Sí, algo está mal" Aseguró Anna entrando

"¿Contigo?"

"No, contigo... Usas la chalina de mamá" Explicó Anna señalando la chalina que llevaba puesta su hermana mayor "Solo la usas si pasa algo malo ¿Qué sucede?"

"Hay una... No quiero cometer un error" Suspiró la reina sin confesar la verdad

"¿Dijiste un error? Lo has hecho muy bien durante estos 16 años... el reino es próspero... nuestros súbditos son felices... Andy se está convirtiendo en todo un apuesto, noble y valiente jovencito... Si es por lo de la ejecución que ordenaste, no tuviste alternativa, la ley es la ley y se hizo justicia... Eres una excelente reina... papá estaría muy orgulloso"

"No sé qué haría sin ti"

"Aquí estaré siempre" Dijo la princesa mirando a su hermana con una cálida sonrisa "Sé lo que necesitas... Ven ¿Qué esperas? Mamá lo decía... Acomódate, acurrúcate"

"¿No crees que estamos algo grandes para esto?" Rio la reina acurrucándose en su cama, con la esperanza de que el sueño la tomara y dispersara esa extraña melodía.

Entonces Anna comenzó a cantar la canción de cuna que Iduna les cantaba cuando ambas eran niñas y que luego ellas les cantaron a sus respectivos hijos de pequeños. La reina se unió también al canto.

"Donde se unen viento y mar

Un río lleva mil memorias que hay

Duerman ya y en calma estén

Pues él conserva lo que fue"

La canción de cuna surtió efecto y pronto tanto la reina como su hermana dormían profundamente.

Hasta que el sueño de Elsa fue interrumpido por aquel canto suave y melancólico, como un susurro desde los confines de la naturaleza misma. Elsa se cubrió los oídos, intentando apagar el sonido sin éxito.

Elsa se levantó y salió de la habitación con cuidado de no despertar a su hermana, cerrando la puerta tras de sí.

"Ah-ah, ah-ah" Cantaba la voz
"Ah-ah, ah-ah
Ah-ah, ah-ah, ah, ah"
"Puedo oírte, déjalo
Hay quien se arriesga, pero yo no
Más demilrazones hay paraseguir igual
Oigo tus susurros, que ojaláse fueran ya, oh-oh-oh"

La reina comenzó a caminar por los pasillos del castillo. Todos dormían y el castillo estaba desierto.

Voz:
Ah-ah, ah-ah
"No habla una voz, eres un ruido en mi interior
Y aunque te oyera, y es que no, no hay más que hablar, adiós"

La voz se hizo un poco más clara, y por un momento, Elsa tuvo la sensación de que provenía de algún lugar en el norte, más allá de los límites que alguna vez exploró.

"Todo aquel que he querido está en este lugar"

Mientras cantaba, la reina miró el cuadro en el que estaba ella con sus padres y hermana de pequeña, y a su lado el cuadro donde estaban ella, Andy, Anna, Kristoff, Elli, Kristy, Olaf, Sussy, el Capitán y Sven.

"Perdóname sirena no te voy a escuchar

Viví ya mi aventura y todo quedó ahí
Tengo miedo de seguirte y arriesgarme a ir"

La reina salió a un balcón sintiendo la brisa helada de las montañas.

"Mucho más allá
Mucho más allá
Mucho más alláaaaaa"
Voz:
Ah-ah, ah-ah
Ah-ah, ah-ah"

La reina siguió avanzando y salió de los muros del castillo y caminó por la orilla del mar.
"¿Qué quieres tú? Ya no me dejas ni dormir
¿Has venido a distraerme? No me quieras confundir
O tal vez seas alguien que es muy parecido a mí
Que su interior sabe que no es de aquí"

La reina deambuló por los jardines.

"Cada día es más difícil, según crece mi poder
Algo hay en mi interior que quiere ir

Mucho más allá
Mucho más allá
Mucho más allá"

Destellos luminosos le mostraban distintas escenas, un bosque, una manada de renos, un niño y una niña corriendo, un caballo, una especie de gigantes rocosos, mariposas.

Voz:
Ah-ah, ah-ah
Ah-ah, ah-ah
"Oh-oh-oh
Ahora puedes conocerme
Arroparme, enseñarme"

Ah-ah, ah-ah (Ah-ah, ah-ah)
Ah-ah, ah-ah (Ah-ah, ah-ah)
Elsa y voz
Ah-ah, ah-ah
Ah-ah, ah-ah
Ah-ah, ah-ah
Ah-ah, ah-ah
"¿A dónde vas? No me dejes atrás
¿Cómo te sigo a ti mucho más alláaaaaa?"

Al terminar la canción, la reina se encontraba parada sobre un risco no muy alto y con su magia hizo brotar cientos de cristales con forma de rombo que flotaban en el aire, estos misteriosos cristales se esparcieron por todo Arendelle. Cada uno poseía un símbolo que se repetía en series de cuatro, lo cual Elsa no tardó en descifrar.

"Aire, fuego, agua, tierra"

Pero cuando Elsa apenas terminó de hablar, se oyó un estallido en la distancia seguido de un resplandor y todos los cristales cayeron al suelo causando gran estruendo, lo cual despertó a la mayoría de los ciudadanos del reino.

Algunos salieron a la calle y los más curiosos recogieron del suelo algunos de aquellos misteriosos cristales.

Pero de pronto, una energía extraña comenzó a invadir el aire, haciendo que los ciudadanos sintieran un repentino escalofrío. Primero, el viento aumentó de intensidad, arremolinando el polvo de las calles y causando que las ramas de los árboles golpearan ruidosamente contra las ventanas. Las lámparas que iluminaban las calles y los hogares comenzaron a parpadear y luego se apagaron, sumiendo la ciudad en una penumbra inquietante.

"¡El viento! ¡Es demasiado fuerte! ¿Qué está pasando?" Preguntó a su compañero un guardia del castillo que hacía su rondín por las calles

Los habitantes de Arendelle miraban a su alrededor con temor. De pronto, el agua de las fuentes comenzó a detenerse; de los manantiales ya no brotaba una sola gota.

"¡La fuente! ¡Se ha secado!" Exclamó una mujer

Dentro del castillo, en su recámara, Andy abrió los ojos de golpe al oír los gritos y el retumbar del caos que envolvía a Arendelle. El aire en sus aposentos estaba frío, más de lo normal, y una ráfaga helada sopló por la ventana abierta, como si el viento intentara alertarlo. Al asomarse, vio cómo la gente corría por las calles y cómo los elementos parecían haberse descontrolado.

"¡Los espíritus! ¡Están molestos! ¡Nos están atacando!" Exclamó un anciano

¿QUÉ LES PARECIÓ ESTE CAPÍTULO? PARA LOS QUE PREGUNTABAN SI TENDRÍAN LUGAR LOS EVENTOS DE FROZEN 2. AUNQUE CLARO QUE TENDRÁ ALGUNAS MODIFICACIONES Y AJUESTES QUE ESPERO LES GUSTEN.