Era un lindo día, el sol en lo alto y el viento soplando suave, como una, cuando Subaru pensaba en la gente del campo viajando por las mañanas, lo pensaba así, bueno, con un caballo en vez de un dragón de tierra mágico, las aves chillando a lo lejos, junto a , la gran extensión de hierba y árboles a su izquierda y derecha, como un joven de ciudad, Subaru nunca pudo ver una extensión de naturaleza más allá de la extensión de un parque en su ciudad.

Ya pasaron más de una hora desde que abandonaron el pueblo, aparte del camino que ambos habían recordado de ayer en la noche, el camino era largo y se dividía en varias bifurcaciones, todo el camino que siguieron fue elegido por Otto, Subaru no podía dudar de las habilidades en el camino, después de todo, Subaru no tenía ni idea a dónde iban o qué camino tomar, todas esas decisiones eran cosa de Otto.

Era un camino tranquilo y silencioso, en contraste con el día anterior, lleno de violencia y sangre, Subaru nunca se dio cuenta de lo precioso que era la paz hasta que fue privada de ella durante más de un día.

Inhalo tanto como pudo de aquel aire refrescante, el olor de la hierba y la tierra llenó sus fosas nasales, era un día maravilloso.

Se quedó pensando en todo lo que había pasado desde que llegó, no tuvo un momento de descanso, de una pelea a otra, de una situación difícil a otra, salió de ello gracias a suerte y por sobre todo su poder y algo de habilidad.

Pero la última pelea fue desastrosa, mostró que la mala suerte en un momento podía quitar cualquier atisbo de victoria o la gloria que había obtenido.

Aun sentía la desesperación por el aire, la desorientación de no tener ni la menor idea que hacer y la vida siendo terminada de forma abrupta y cruel.

Fue en su momento, última transformación lo que hizo que sobreviviese por poco de una muerte violenta.

Pero reveló que aún con sus habilidades podía ser derribado en un descuido, lo mejor sería entrenar aun cuando no estaba transformado o estaría jodido.

Y por supuesto, tener entrenamiento real y no algo que solo su poder le regalaba podría beneficiarlo.

O tal vez entrenar mientras estaba transformado, ¿lo fortalecería o simplemente desaparecería todo su progreso como cuando desaparecía las heridas?

Podría comprobarlo cuando estuviera en un lugar seguro y tranquilo, no en un carruaje tirado por un dragón de tierra que no escupía fuego ni tenía nada de control sobre la tierra.

Cuando se lo dijeron, Subaru quedó confundido y Otto defendía el honor y orgullo de su amiga como si fuese la suya propia, era como ver a un fanático religioso o de los deportes defender sus creencias.

Eso cansaba la mente de Subaru con fuerza, Otto debería de ser un maldito abogado, no es que supiera lo que era cuando se lo dijo y su compañero rechazó esa idea.

-¿No puedes ir más rápido?, ¿no puedes meter nitro a tu dragón de tierra que no es un dragón?-

-Que no puedo ir más rápido-respondió molesto-Frufoo es la dragona de tierra más rápida, es lo máximo que vas a ir-explica Otto.

-A mi me parece que solo eres un flojo y no quieres ir más rápido-

-¡¿Cómo que flojo?!, ¡Para que lo sepas soy un consumado jinete de dragones de tierra!-Otto se quejó con toda la fuerza de su voluntad.

-No sabía que los jinetes de dragones eran tan perezosos-

-¡¿Eh?!, ¿siquiera me oyes?-preguntó indignado, todo su argumento sacado del interior de su corazón, rechazado sin más contemplación.

Subaru sonrió, conocía muy poco a Otto, sin embargo, ya se sentía un poco cercano al comerciante sin suerte al que el mundo había sacudido de un lugar a otro.

Otto no sabía porque, pero creía que alguien hablaba de él, de forma muy certera, cabe decir, miro detrás de su hombro con sospecha a Subaru, su acompañante le dio la sonrisa más tonta que pudo ver, tomando desprevenido al hombre de cabello ceniza, bufo con diversión antes de volver su atención al camino.

-Maldito-murmuró.


El sol se ocultó detrás de las copas de los árboles, Subaru se sentía fuera de lugar en este entorno tan lleno de árboles, miró los alrededores con cautela, le recordaba al primer sitio donde habia aparecido, pero los árboles no eran ni tan grandes, ni tan sofocante, era como si los árboles quisieran rodear el camino como fuese posible y crear un muro para aplastarlos.

Se removió, incómodo, Otto conducía al animal sin muchos problemas, el dragón de tierra parecía imperturbable, un animal con la misión de llevar el carruaje a su destino, el destino era desconocido para Subaru.

No pudo indagar mucho con Otto, tenían un mapa, había leves brillos aquí y allá, lleno de nombres y a veces descripciones o glifos, había dicho que el mapa tenía un hechizo para poder hacer marcas o detectar la posición del propietario del mapa en el reino.

El mapa de Lugunica era grande y detallado, aunque Otto dijo que no era gran cosa comparado con los mapas de aquellos más veteranos y menos de los que tenían la bendición divina de la cartografía.

Había una bendición para muchas cosas, al parecer, el mundo beneficiaba a unos pocos de una manera aunque esta ayuda sea muy extraña.

Ahora mismo Subaru miraba el mapa con tranquilidad, en momentos como estos, la bendición de la evasión del viento, era un gran acierto en cuanto habilidades.

Se supone que los dragones de tierra reciben una bendición divina en su totalidad, algunas especies reciben una bendición divina innata solo por pertenecer a dicha especie.

Era la especie dominante en cuanto a montura se refería, había grandes comercios de estos animales y los nobles cotizaban las razas puras, más fuertes y con una bendición divina mucho más afinada que al resto de sus hermanos de especie, Frufoo no era de esa especie, pero según Otto, ella no tenía que envidiar a ningún otro dragón de tierra, aunque esto último venía de Otto y una muy orgullosa Frufoo.

Sin embargo, Subaru seguiría investigando, estaba en un mundo de fantasía, Subaru quería saber cada uno de sus secretos, las cosas que tenía que enseñarle, las maravillas que tendría que mostrarle.

Y las peleas que tenía que ganar junto a los problemas que tenía que pasar, Subaru las superaría con todo lo que tenía.


El animal no paraba de chillar, Otto se había apoyado un momento cerca de Frufoo, escuchando sus chillidos y gruñidos.

Otto le respondió de la misma manera, para consternación de Subaru, chillando y aullando.

Esa habilidad tenía sus ventajas y desventajas.

Luego miró a Subaru con ojos abiertos, una expresión de pánico escrita en su cara, su cabello desordenado y con el color tan extravagante hizo ver a Otto como un lunático, Subaru se hubiese reído de la apariencia alocada de su amigo sino estuviera preocupado por el profundo miedo que pronunciaban sus ojos, era como un hombre entrando en una trampa mortal.

-Hay un gran grupo de wolgarm cerca de aquí, son muchas decenas de ellos, viniendo aquí-

En cierto modo, Subaru tenía razón, era una trampa hecha por las bestias de los bosques.

Otto se maldijo por dentro, era una porquería, su mala suerte ahora afectaba a alguien más, estaban en serios problemas, Frufoo estaba histérica corriendo todo lo que sus piernas podían y más allá, buscando salir de aquel bosque frondoso que se había convertido en una zona de caza con ellos como presa.

Tal vez tuvieran que abandonar el carruaje y sus mercancías, si eso pasaba, los futuros meses serían sombríos y llenos de incertidumbre para ellos, pero era un pequeño precio a pagar, para, bueno, seguir con vida.

-Volvamos, entonces-dijo Subaru, no tenía otra mejor opción-volvamos tan rápido como podamos antes que esos monstruos nos atrapen-

Otto asintió, ir de frente sería un suicidio, los árboles podían trabar el carruaje y evitar que se muevan, si perdían la bendición divina, sería todo mucho más problemático, así la única opción que tenía eran volver por donde vinieron y rezar a que no hubieran más animales cerca.

Otto volvió a hablar con Frufoo, entre chillidos y gruñidos parecía una pelea más que una charla, con brusquedad y sin detenerse el animal dio una vuelta magistral.

-Wow, eso fue rápido, pudimos parar, ¿sabes?-

-Si nos detenemos, la bendición desaparece hasta pasadas cuatro horas, es más seguro así y tengo experiencia con la conducción del carruaje en el que estamos, recomiendo prepararte para lo peor-Otto estaba tan serio como podía, no había tiempo de ponerse innecesariamente nervioso, tendría que actuar con calma.

Subaru no dijo más, Otto tenía razón, tendría que prepararse y calmarse, se levantó estirando las piernas, había estado un par de horas sentado entre las cajas y se transformó.

Esperaba tener más de un par de horas esta vez.

Los lobos del norte era un clan orgulloso, de una aldea en un gran bosque, lleno de peleadores diestros, era un lugar donde monstruos cazaban con regularidad, nunca hubo una semana donde no hubiese un ataque, su familia era la encargada de cuidar de esos lugares, su manejo de la alabarda era grandiosa, pero aún tenía que probarse, era un mundo hostil y peligroso afuera, tenía que conocerlo para volverse más fuerte y volverse un guerrero digno de su clan y aldea.

No sabía que tenía su poder con los hombres lobo, pero parecía ser la preferencia de su poder y era la más usada.

Pero no iba a decir que era una mala opción, los bárbaros eran los más fuertes en lo físico, amantes de la guerra y los hombres lobos eran la raza más rápida que había probado.

Su arma era una alabarda, de largo alcance hecho de hierro, un filo con tipo de lanza en el otro extremo del mango, con un mango de madera oscura y lisa, se sentía delgado en sus manos, aunque eso fue por todo el tiempo invertido en entrenarlo, en realidad, era un arma muy pesada, también tenía 2 hachas de mano, una camisa y pantalones naranja oscura y una gran mochila verde gastada.

Luego vería la mochila, ahora iría por la cabeza de esos bastardos.

-Otto, estoy listo-

Cada que se transformaba en otra raza su voz sonaba diferente, daba un efecto extraño.

-¿Qué?, Ahh-

-Cálmate, soy yo-

-¿Subaru?-Otto tardó en reconocerlo-Voy a ir tan rápido como pueda, tal vez lo perdamos, si no, quiero que ataques a todos los que puedas-

-No tenias que decirmelo-

Ladridos y aullidos se escucharon en todas partes, con sus sentidos agudos, pudo notar la gran cantidad de animales a su alrededor, podía verlos moverse entre los arbustos, detrás de los árboles, gruñendo con ferocidad en busca de sus presas, buscando su carne y huesos para morder y desgarrar.

Subaru no les daría oportunidad, le daría una salida a la otra vida antes de que se dieran cuenta de lo que había pasado.

Los wolgram eran rápidos, pero no más que el carruaje, intentaban como poseídos por un demonio destrozar el carruaje a mordiscos, pero nunca lo alcanzaron, daban mordiscos al aire con fuerza, no se rindieron.

Subaru tenía su arma sujeta con firmeza, lista para atacar a cualquiera que intentase entrar.

Aunque como iban las cosas, ni necesitaba esforzarse, eran tan peligrosos en estos momentos como los perros que persiguen un auto.

-Ustedes son muy inútiles, ¿no?-se burló un poco de sus enemigos.

El mundo tenía una gran forma de callar a Subaru, algo entró en el carruaje por arriba de su cabeza, arriba de la carpa, salieron tan rápido que Subaru corto la carpa matando a 1 de los varios, el brillo del sol lo dejó ciego por unos momentos, con un quejido se tapó la cara, los monstruos aprovecharon a atacar.

-¡Mierda!-

-¡¿Qué sucede?!-Otto volteo la mirada

-¡Entraron!-Subaru abrió los ojos, aun viendo manchas oscuras y estrellas.

Eran ratas voladoras, era la unica forma de describirlos, ratas de pelaje negro, asqueroso con alas de murcielago de un color negro mas claro, uñas largas y feas, eran una aberracion de una combinacion de las ratas del cielo y el suelo, con dientes gruesos y uñas largas de color negro, ojos rojos antinaturales.

-¡Son ratas de alas negras!-grito Otto.

Un nombre bien elegido para esas bestias, Subaru no estaba entrenado para enemigos voladores, pero lo estaba haciendo bien, agarraba el arma con fuerza, alzaba el filo frente y encima suyo y lo bajaba con fuerza.

Con el error de no parar antes de llegar al piso, hizo un hueco pequeño en la parte trasera del carruaje, la madera se esparció por el aire.

-¡¿Qué fue eso?!-

-N-Nada-

Subaru hizo un ataque horizontal desde la derecha hasta la izquierda matando a dos de ellos, los cuerpos cayeron, con el cuerpo destrozado y la sangre ensuciando la madera.

Aún había más, al menos siete seguían volando, intentando morder y arañar su carne.

Subaru esquivo, se agacho, salto, pero la nube de ratas voladoras lo seguía, no podía esquivarlos con eternidad, sus golpes, tan rápidos como eran, no acertaba tanto como podían y los animales se estaban volviendo más frenéticos.

Hizo una finta a la izquierda, luego alzó la alabarda y la bajó en un ataque diagonal desde la izquierda.

Decapitó a uno y cortó las dos patas delanteras de otro, el animal chilló de furia y dolor, agito sus muñones esparciendo sangre en grandes cantidades para un cuerpo tan pequeño antes de hacer una carga suicida hacia Subaru y morder su cuello debajo de su barbilla.

Por un segundo pensó en usar la alabarda, pero no le gustaba tener cosas filosas apuntando hacia su persona.

Ese segundo fue importante, viendo su distracción, los otros cinco se abalanzaron contra Subaru.

El bárbaro lobo se sacudió, agarrando como podía a esas bestias y tirándolo lejos, trozos de su carne salieron disparados junto a las bestias, la vista de la sangre de su presa también incentivó a los wolgram como una suculencia a la vista.

Subaru aplasto a tantos como pudo con sus manos, pero cuando fallaba con uno, esté daba giros en el aire antes de volver al ataque hacía Subaru.

Uno de ellos cayó encima de la cabeza de Otto, sacudiendo su cuerpo al cambiar de objetivo hacia el comerciante y empezar a atacar su cara.

-¡Está encima de mí!-grita, se sacude y trata de tirar al animal-¡está encima de mi!-.

Pero la bestia demoníaca estaba herida, furiosa y quería acabar con la vida de su presa, arañando las mejillas y el mentón de Otto, dejando líneas de sangre profundas de sus afiladas garras.

Otto gritaba mientras intentaba quitarse al animal que tanto se aferraba a su rostro.

-¡Maldita cosa!-gruñó, estirando a la criatura con todas sus fuerzas.

Al final se liberó, su cara estaba llena de heridas que dejaban salir la sangre vital de su cuerpo, lo puso con enojo debajo de su pie y lo aplasto muchas veces.

De repente, Frufoo fue empujada a la izquierda, el gran peso de algo chocó contra el carruaje y lo hizo hacia un lado estiró al carruaje y este perdió el equilibrio, el mundo giró con toda la violencia y brusquedad que podía haber, el carruaje de madera chirrió cuando se volteo y raspó contra el suelo, la madera crujió y se rompió, los animales dentro del carruaje salieron del carruaje sin comprender la situación, Subaru se había caído con fuerza hacia al frente sus manos salieron de la lona y se lastimó con gravedad por la fricción del suelo.

El carruaje se deslizó con violencia hacia frente, Subaru no entendía nada, en un momento todo en su mundo se volteo.

Se detuvo pocos metros más lejos, el sonido de los wolgram ladrando y las ratas chillando insufribles, pusieron nervioso a Subaru.

El daño que recibió era mínimo a lo que Otto pudo haber recibido, el comerciante a diferencia de Subaru aun podía sentir dolor.

Usó sus manos para levantarse, aún ensangrentadas y llenas de tierra, tenía heridas abiertas, incluso le faltó un trozo de nariz, era una mierda, estaba muy herido.

Salió por el frente, Otto colgaba de su asiento, adolorido y sin fuerzas, su ropa colgaba de su cuerpo dejando ver las heridas hechas por los cinturones en su abdomen y hombros.

Frente suyo estaba Frufoo, muerto, una gran bestia parecido a un puma gigante le comía las entrañas, la bestia era grande y con mucha melena como un león.

Subaru agarró a Otto, lo más silencioso posible, pero un perro demoníaco saltó de un punto ciego a su izquierda.

Con rapidez y casi desgarrando el cuello de Otto en el proceso, apuñaló al dóberman demoníaco en el pecho y pasando a través de su abdomen a sus entrañas, sacó el filo de dos patadas, mostrando la sangre empapando el arma, tenía que tener cuidado, si caía por donde Subaru agarraba el arma estaría resbaladizo y sería difícil de combatir.

-¡Despierta!-

Subaru lo sacudió por los brazos, escuchaba los pasos de los animales, acercándose hacia ellos con furia.

Peor aún, giró la cabeza y el gran animal noto su mirada, tenía la cabeza de un león, el cuerpo de un caballo, patas de cabra, una gran cola de serpiente, cuernos, colmillos y zarpas grandes, era como si un niño hubiese recolectado una parte de cada animal basándose solo en que también se vería y lo uniese como si lo hubieran cocido de un muñeco a otro.

-¡Muévete, mierda, tenemos que movernos!-

A Subaru se le ocurrió tarde usar su lanza y cortar el cuero, Otto balbuceaba incoherencias, no sabía el alcance de los daños, pero debió de ser duro.

Otto se despertó, aturdido y confuso, el dolor le hizo exclamar, gruñía y se quejaba, apenas podía hablar bien.

-¡Tenemos que irnos, vámonos!-grito.

Agarró a Otto de su muñeca y trató de correr a un lado del bosque, pero el animal gigante no los dejaba en paz, iba tan rápido que el corazón de Subaru golpeaba con fuerza su pecho.

Podía intentar volver a transformarse pero aquello lo podría dejar en una desventaja.

-Otto, necesito que te vayas ahora, yo entretendré al monstruo gigante, tu vete antes de los wolgrams vengan-

Si esas bestias no venían era porque estaban más cautelosas que antes pero se iban acercando con lentitud.

Otto apenas podía pararse, pero poco a poco iba recobrando la consciencia, pero obedeció, dio un paso tambaleante hacia un lado de la bestia.

El animal rugió con tanta fuerza que Subaru pensó que hizo temblar su mundo, las fauces estaban cubiertas de la sangre del jinete que hasta hace poco fue un compañera invaluable para Otto y una gran ayuda para Subaru.

Tardó en darse cuenta, pero vio al fin el cuerpo de su amiga, muerta sin más, su amiga de tantos años y con la que vivió tantos problemas se había convertido en un cadáver sin más, todo por un animal.

Subaru no vio la conmoción de su amigo, no se quedó a parar en que tanto sufría o que problemas tenía en ese momento, todo lo que pensó era en ese enorme problema con colmillos gigante frente suyo, su arma apretada con fuerza.

En sus recuerdos, no había peleado con monstruos de este tamaño, pero no debía de ser tan diferente.

Eran animales, Subaru ya ganó porque tenía una muy avanzada inteligencia, hablando de una especie a otra.

Así que el animal rugió, lanzándose hacia adelante con sus dos patas hacia el frente y sus largas garras apuntando hacia el cuerpo de su presa, Subaru con valentía dio un salto hacia el frente, con su alabarda apuntando al brazo, bajó con fuerza, el filo con la hoja hizo un gran corte a lo largo de la musculosa pata y la punta de la lanza clavo en donde debería estar el hombro.

Lanzó un zarpazo con su izquierda, Otto no se había movido ni un centímetro, todo pasaba tan rápido y era tan horrible que no podía pensar con claridad, pero cuando el dolor se presentó en su cuerpo, gritó de dolor, el ataque le rebano el abdomen, cinco aberturas rojas sangraban en grandes cantidades, las telas no resistieron el ataque y Otto no reaccionó con rapidez para esquivarlo.

-¡Otto!-

Subaru se distrajo por un momento, el momento crucial para otro ataque de la gran bestia frente suyo, dio otro ataque horizontal, Subaru tropezó hacia atrás, el animal aprovechó para atacar hacia Subaru una vez más.

Por el rabillo del ojo vio a Otto, con las rodillas pegadas al suelo, sus manos cerca de su abdomen, empapado con su propia sangre temblaba, débil, la muerte reclamando cada gota de sangre, cada trozo de carne y consumía su alma poco a poco.

La jauría se acercó, tan rápido que Otto no vio los colmillos directo a su nuca, ni la de los siguientes animales en su cuerpo, su mente gritaba de dolor, de su boca apenas salía algo inteligible, la saliva y la sangre se juntaban y salía cada que intentaba gritar.

Subaru quiso gritar, todo se fue al infierno en un momento, una gran furia y desesperación lo invadió, alguien estaba muriendo a su lado.

La bestia rugía, intentó desesperadamente atacar a Subaru otra vez embistiéndolo, pero Subaru salto atrás y dio un ataque vertical desde arriba, cortando la frente y la nariz del depredador.

La carne se abrió en una gran herida, la carne rosada del interior se vio al exterior, rugió con dolor y rabia.

El un wolgram atacó desde atrás de Subaru, sintió la tierra golpeando su espalda y nuca, se mareo un momento mientras el animal seguía estirando con sus dientes la pierna de Subaru, pateó al animal, pero otro le mordió en la cara, antes de que el resto pudiera hundir los dientes en su carne se levantó, apoyado con su alabarda, aun con los wolgram mordiendolo, se sacudió violentamente, pateó al que estaba mordiendo su pierna con fuerza lastimando al animal y agarró al último de la pata y lo tiró al suelo con toda la crueldad, la cabeza se lastimó y lanzó un gimoteo de dolor.

Giró como pudo, con su alabarda lista para un ataque horizontal de izquierda a derecha, decapitó a dos de las pero otro de ellos le mordió su codo, le clavó su lanza por el cuello pero no lo soltó, el que antes había pateado le mordió la pantorrilla inmovilizando a Subaru, pero no perdió tiempo y atacó otra vez desde arriba, partiendo la cabeza de otro hasta el cuello, la sangre de los animales, los demás no le prestaron importancia a sus compañeros caídos, seguían adelante, intentando matar a Subaru.

Otto estaba muerto, no había nada de lo que Subaru pueda hacer para traer a su compañero de vuelta a la vida, había fracasado en su primera misión como escolta y un inocente pagó el precio de su inutilidad.

Subaru atacaba de izquierda a derecha, arriba y abajo, adelante y atrás, era un salvaje moviéndose al compás de la batalla.

No iba a decir que era lo más óptimo, ni lo más razonable, después de todo, dañaba a los animales, pero no los mataba y varias heridas eran superficiales y no los detenía, las grandes aberturas eran aprovechadas en su mayoría y Subaru tenía que sacarlos de encima antes de que los otros vuelvan a atacar con fuerza como grupo.

Su cuerpo estaba herido, se desangraba con rapidez, tendría que salir a un lugar seguro y ver qué diablos podía hacer, cualquier cosa era mejor que ser un hombre herido.

Su alabarda estaba cubierta con hilos de sangre, era asquerosa, su filo seguía persistente.

Camino hacía atrás pero la jauría y las ratas no lo dejaban en paz, parecía no tener fin, era una gran oleada de bestias sin razón, sin importarle las heridas o la muerte a su alrededor, solo importaba que su presa muriese para poder disfrutar de su carne y huesos.

Subaru se dio la vuelta, listo para huir, pero se encontró con una cabeza de león con las fauces tan abiertas como podía.

Apresó la cabeza de Subaru con fuerza, el olor asqueroso de su aliento era lo único que olía Subaru en ese mundo oscuro, desagradable y húmedo, su cuello estaba siendo apuñalado y aplastado sin piedad alguna, solo furia animal.

Gruño y gritó, intentó apartar a la bestia, pero era más pesado de lo que Subaru podía empujar, harto de la situación y furioso con el animal por sobre todo, empezó a dar golpes con su puño y cortar con su arma.

Pero el animal no lo dejaba ir, la fuerza de Subaru estaba decayendo en picada, apenas tenía energías para moverse.

Pero su enojo y voluntad lo obligaron a moverse, más allá de lo que creía posible.

Su alabarda nunca abandonó sus manos, apuñaló hacia arriba con todas sus fuerzas, sintió que atravesaba algo duro, sintió la humedad calidad de la sangre bajar por sus antebrazos, era su último ataque contra la bestia, su último suspiro de furia contra el enemigo frente suyo.

Sentía el cuerpo pesado, cosquilleando desde su nuca, no podía mover sus brazos o piernas.

Y al final, no sintió nada.


Ni siquiera en esta historia Subaru está exento de muerte y derrota, prometo que no va a ver tantos como en el canon, después de todo, es un Subaru con poderes y más fuerte que el canon, pero el mundo donde cayó no es misericordioso.

Ninguna de las tres historias principales esta muerta