Otto estaba teniendo el peor día del mes.
Un poco mejor que casi cualquier día del mes anterior, nunca debió de confiar en ese compañero con su esquema piramidal, aun esperaba que le devolvieran sus diez monedas de plata, desgraciado.
Aunque tener a un salvaje Guiltylowe persiguiendo su carruaje sin lugar a dudas era muy malo.
Escucho un sonido por sobre todo lo demás, como un choque pausado.
Sabía lo que pasó, de alguna forma, esa bestia hirió a Subaru y ahora estaba trepando hacia la parte de atrás de su carruaje.
Su pecho se sentía dolorido, lleno de temor por una posibilidad bastante palpable.
Sus ojos encontraron el cuerpo de su compañero que debería de protegerlo, el animal los seguía, su gran forma en realidad se podía ver bastante cerca para horror de Otto.
Estaba saltando cada tanto, con toda la intención de agarrar a Subaru y darle fin.
Su guardia en realidad se veía como elfo con una elección de ropa muy rara, pero no iba a discutir con él ahora, menos cuando lo vio como un enano bardo y un enano explorador, peores cosas vio a lo largo de su viaje.
-Chica, sigue firme y no bajes la velocidad, yo voy un rato a la parte de atrás, ya vuelvo-dijo a su amiga.
El animal aulló, Otto entendió la afirmación en ese idioma animales, con las piernas tan inestables como su voluntad.
No era un hombre valiente, eso lo sabía desde el fondo de su corazón, pero el mundo probaba su temple y su resiliencia con cada infortunio que le lanzaba.
Siempre el, siempre siendo el juguete del mundo, siempre siendo maltratado.
Pero para este punto, Otto lo veía todo como una anécdota más en su libro de desgracias, cada vez más irracional y alocada.
El animal estaba mucho más cerca y por sobre todo enojado de lo que Otto le hubiera gustado tener a un animal carnívoro con varios kilos de peso.
Sus pasos eran lentos e inseguros, cada que el animal saltaba con fuerza su aliento se quedaba en sus pulmones y salían cuando el animal se quedaba atrás unos momentos antes de tener que correr de nuevo hacia ellos.
Cuando lo alcanzó estaba con el corazón adolorido, esto solo le daría muchas más canas de las que ya tenía para su corta edad, vamos, que ya parecería de treinta en sus veinte, era desalentador.
Con la poca fuerza que tenía y temblando por cada rugido furioso del Guiltylowe por ver como su presa estaba cada vez más lejos.
-¡Maldición!-
Subaru no era más pesado que él, bueno, no lo parecía, pero ahora que estaba inconsciente puso todo su peso en un punto, Otto lo arrastró como pudo, poniendo sus brazos bajo los brazos de Subaru y usando toda su fuerza, apretó los dientes, estaba arrastrando unos buenos kilos allí.
Con toda la incomodidad de la situación intentó sentar a Subaru hacia el lado del copiloto.
Pero al final, sus fuerzas cedieron y el saco de papas humano cayó a un lado, justo al borde.
Otto grito desesperado, Frufoo le contestó al grito, el comerciante lo calmo mientras agarraba con ambas manos la muñeca de Subaru, la nuca del adolescente de cabello negro sobresalia del carro y estaba en peligro de caer.
Ya podía imaginarse la cabeza apoyándose hacia el suelo, siendo arrastrado por el cuello y directo hacia la bestia, hubiera sido fácil y desalmado dejar que la naturaleza siguiera su curso y dejar al joven como una carnada para detener a la bestia.
Claro que para Otto nada era fácil, ni siquiera las elecciones que tomaba y no era una persona desalmado.
A no ser que sea el hombre del esquema piramidal, si hubiera sido él en realidad no hubiese sido una elección para nada difícil.
Se estaba resbalando, podía sentirlo, la cosa era algo sería y era malo, muy malo, si se caía y tocaba el suelo, ya no importaría si es que lograba meterlo de vuelta, la bendición divina de la evasión del viento se acabaría y su ventaja contra el monstruo se acabaría.
En el mejor de los casos solo les dificultará la situación, en cambio en el peor de los casos sería la causa de su fin.
Apretó los dientes por el esfuerzo, no era el más fuerte en el aspecto físico, pero nunca creyó que su fuerza fuera tan poca.
Tembló con fuerza cuando el iracundo rugido del Guilty se escuchó con fuerza hacia atrás de ellos.
Con un estirón con todo su cuerpo, puso a Subaru de vuelta dentro del carruaje.
Rezaba a todos los dioses a que este idiota no se caiga hacia un lado por los movimientos bruscos.
Se colocó en el asiento del conductor.
El paisaje que tenía al frente era de árboles y un camino que daba directo a una pendiente.
El monstruo corría, dando fuertes zancadas con sus poderosas patas, Otto no sabia que fue lo que vio el depredador en ellos, que cosa hicieron para enfadarlo hasta los límites, viniendo a ellos con toda la intención de atacarlos.
En realidad, sabiendo que era una criatura nacida de una bruja, había poco o nada que pudiera ser bueno si es que venía de una bruja, para esas criaturas, hechas con maldad y poderes malignos, las reglas de la naturaleza no funcionaban del todo, tal vez solo para simular una verdadera criatura natural salida de la mente retorcida de una bruja.
Otto sabía lo que tenía que hacer, la idea vino tan rápido como una inspiración divina, nacida de acciones desesperadas, de una situación desesperada y de una persona desesperada.
-¡Vamos en línea recta, sin parar!-ordenó Otto, por primera vez en mucho tiempo su voz no temblaba con duda ni nerviosismo, pero si estaba apagada, sabía que lo que iba a hacer bien y podría ser una genialidad o una tontería y sería la causa de muerte de ambos.
El animal, tan inteligente como pocos le miro, sus ojos impregnados con incredulidad y preocupación.
Pero era tan inteligente como leal, no iba a desobedecer a Otto luego de años de estar a su lado, acataría la estúpida orden de su estúpido maestro y tal vez moriría en el acto.
Pero era mejor que nada, confiaba en el comerciante hasta la última escama.
Sabía que pagaría caro por ello, pero era lo que sentía.
Avanzaron, tan rectos como una flecha, tan decididos como nunca en mucho tiempo,
Para Otto este momento parecía volverse lento, pesado, difícil, cada vez más en todo,
Los pies del dragón se encontraron con el borde y luego con la pared.
Aun con el carruaje, todo salió bien, Otto estaba dispuesto a desapegarse de sus posesiones en son de su vida, pero verlos aún en su lugar y no volando desperdigados era una buena señal, si hubiese sido otro caso temería en realidad más que su acompañante se convirtiera en una flecha humana y se estrellase contra el suelo.
Pero no pasó, lo que pasó fue que las patas del dragón de tierra siguieron pegadas al piso, la gravedad ignorada y la física deformada para conveniencia de aquellos que fueron bendecidos por el mundo.
La bestia estuvo cerca de rasguñar el carruaje, demasiado cerca, esto le habría dado un infarto a Otto si lo hubiese visto lo cerca que estaba de la muerte.
Pero no pasó, lo que pasó fue que gracias al salto, el depredador no pudo frenar su caída hacia el suelo, pasando de largo a sus presas, fue tarde para el animal pensar en algo que no fuese la caída de varios metros hacia donde se precipitaba sin ningún tipo de resistencia más allá que el propio viento.
Rugió, en su mente animal y maligna entendía lo que le esperaba al final de la caída.
El depredador cayó con más fuerza de lo que el jinete pudo cruzar la tierra.
Un fuerte sonido se escuchó cuando el animal chocó contra el suelo.
Malherido rugió, molesto y adolorido, Otto aprovechó para pasar a su lado, conociendo su suerte, eso solo lo enfureció más.
-¡Sigue adelante, sin parar!-
El dragón tocó el piso, con la bendición divina en su poder, el dragón de tierra pasó de pared a suelo y emprendió marcha.
Detrás suyo el depredador seguía rugiendo y lanzando lamentos, prometiendo dolor a sus presas como ningún otro, revolcándose y sacudiendo su cuerpo, como si aquello pudiera sacudir su dolencias.
Ninguno miro atrás cuando los rugidos dejaron de sonar, Otto era famoso por pasar días viajando de ser necesario.
Y en ese momento era más que necesario.
El sentimiento de victoria en su pecho no se sofocó por la preocupación ni el miedo.
Habían ganado, por poco.
Su cabeza dolía, lo sentía pulsar dentro de su cráneo, castigando su cerebro, gimoteo con dolor, se esforzó por abrir los ojos, la luz lo cegó por un momento, parpadeo, incómodo varias veces con los ojos irritados y la boca seca.
¿Qué le había pasado?
Recordó haber peleado contra un monstruo, bien y podría ser una quimera por cómo se veía, con la cabeza de un león y las patas de cabra, tan solo recordarlo hacía que Subaru se despertara y se sintiera ansioso y temeroso de que volviese a encontrarse con el animal salvaje y monstruoso, tal vez lo estuviera buscando, olfateando en cada planta hasta toparse con ellos, en un horizonte más lejano de lo que sus ojos humanos podrían pero no era un problema para esos ojos animalescos de un depredador mucho más potentes que los de cualquier ser humano.
Pero ahora lo único que lo saludaba era un cielo azul oscuro, el calor de la mañana estaba enfriándose y las sombras estaban largas por todos los bosques.
Se levantó con pesadez, despacio y con dificultad, estaba encima de sábanas amarillo pálido, debajo de un árbol tan grande que daba una sombra espaciosa.
-Deberías de calmarte un poco, ahora que hemos pasado el peligro debemos de descansar antes de retomar el camino-
Esa voz era la de Otto, también recostado a unos metros lejos suyo, los suficiente para tener que caminar un poco para llegar a él, con su gorro a un lado y los ojos cerrados en un semblante de calma, a un lado suyo y acostada estaba Frufoo.
-¿Qué pasó?-se preguntó, se sentó encima de aquella sábana con dificultad, se frotó los ojos irritados y adoloridos, estaban inyectados en sangre, como los ojos de alguien que permanecía despierto frente a la pantalla cuando debió irse a dormir desde mucho antes.
Sus recuerdos eran borrosos, era una mezcla de persecución y pelea contra animales, era una serie de momentos que pasaron demasiado rápido junto a leves momentos de calma y luego hubo un momento donde todo se volvió negro, era como estar despierto un segundo, luego todo se volvía negro unos segundos y después volvía a estar otra vez despierto, en un nuevo escenario y nuevos problemas.
Otto lo miró sin preocuparse mucho, con tal lo peor ya pasó, ahora estaban, hasta donde sabía al menos, en relativa paz, lejos de cualquier criatura, eso último fue dicho por los pocos insectos que había por el lugar, para Otto uno de los informantes más confiables que tenía en los bosques, junto a las aves.
-Te desmayaste-contestó, estaba acariciando la mandíbula del dragón de tierra, teniendo cuidado de las grandes escamas, el gran reptil parecía complacido con los mimos recibido por su maestro, gorjeando cada cuánto por el gusto de ser mimado por su jinete.
-¿Y el animal?-
-Lo tire por un acantilado-Otto dijo con casualidad, como si no fuese una bestia de muchos kilogramos centrado en su totalidad de despedazarlos y matarlos a ambos con sus colmillos más largos que dagas y garras capaz de cortar sus carnes como si no fuese nada más que tirar papel viejo a la basura sin mas.
-Oh-Subaru tarda un momento en comprender lo dicho por Otto-está bien-y con eso vuelve a recostarse e intenta dormir, al menos tenía una almohada suave que sacaron del pueblo anterior, aunque Subaru desearía que no oliese tan mal o se sintiera tan húmeda por la suciedad.
Mientras Subaru se acomodaba para volver a dormir, Otto lo miró estupefacto, insatisfecho con lo visto, alzó la voz muy molesta.
-!¿Eso es todo lo que vas a decir?!-pregunta en una mezcla entre el enojo y la impresión.
Frufoo mira todo con una sonrisa nacida de su no tan limitado entendimiento de su alrededor, incluso con sus rasgos animalescos se podía ver el disfrute que tenía al ver a su maestro perder la compostura y tal vez sufrir de vergüenza de vez en cuando.
-Tu no digas nada-le respondió a su montura, el animal soltó un bufido, desde la perspectiva de Otto sonaba como un matón, se preguntaba si todos los dragones de tierra eran así con sus maestros.
-Gracias-le responde Subaru antes de cerrar sus ojos y acomodarse.
-De nada-le responde con amargura, esperaba algo más enérgico, hace unas horas habían estado peleando contra una bestia que podría matarlos con total facilidad y no le dice nada.
Eso solo lo molesto mucho más.
Otto chasqueó la lengua, se quedó cuidando de Subaru hasta que el extranjero se despertó de nuevo.
Mientras su acompañante dormía como una tumba, de nuevo para su enojo, Otto empezó a desempacar las cosas, el carruaje estaba apoyado contra un árbol, tan cerca de ellos como para caminar unos segundos sin problemas, todo para la vigilancia de los productos que consideraba de calidad, semillas, vino, ropa y las demás cosas que habían sacado del pueblo.
Las primeras veces que Otto agarró algo de un pueblo abandonado se había sentido muy mal, a veces pensaba en las palabras de su hermano mayor, las cosas de los muertos estaban malditos y era mejor dejarlos con ellos.
Claro que su hermano nunca tuvo que pelearse con el hambre y la carencia de objetos con los que sacar dinero, así que Otto tuvo que tragarse sus emociones y superarlo con pena para mejorar a la larga.
De la parte de atrás agarró la comida en lata y más sábanas junto a una tienda para dormir para una persona, nunca espero que tuviera que compartirla con alguien más.
Se sentó encima de una almohada, quejándose de su compañero con la dragona.
-Y de nuevo tenemos que cuidarlo-se quejo Otto-eres el peor escolta que he visto-si Subaru le estaba oyendo, no decía nada, si era sabio, se haría el dormido e ignoraba a Otto, como lo haría la mayoría.
Ahora estaba aún más perdido y mareado, se quedó mirando a su compañero un largo momento antes de hablar.
-Otto-
El comerciante estaba acostado, mirando el sol caer hacia el borde del mundo y dar paso a la noche, Subaru tenía los ojos débiles, los rayos del sol mantenían sus ojos cerrados por la incomodidad.
-Estúpido sol-se quejo, con voz ronca y cansada, listo para volver a dormir en cualquier momento, su cuerpo se sentía cansado y los musculos flojos.
-Bueno, dentro de poco ya no lo verás hasta la mañana que viene-le aseguro Otto.
-¿Eh?-Subaru no estaba seguro de entender lo que dijo Otto.
-Te dormiste mucho tiempo, parecías un perezoso de las montañas de Kararagi-se burló el comerciante del chico somnoliento y sin fuerza antes de retomar la palabra-ya está por anochecer-
-¡¿Tanto tiempo?!-preguntó alarmado, su voz se elevó mucho más de lo que hablaba con normalidad.
-Cálmate-Otto alzó sus dos manos-estamos en un bosque, aún pueden haber bestias peligrosas, lo mejor que podemos hacer es mantenernos en silencio-
Subaru lo miró un momento, absorbiendo la información antes de asentir con vigor y mirar a su alrededor, el lugar estaba muy despejado, tanto de nubes como de árboles era el primer vistazo que Subaru daba a un lugar libre de civilización y de vegetación aparte del pasto.
-No me detuvo hasta llegar a un lugar donde pudiéramos ver en que peligro nos encontraremos-le explico-sé que en teoría así también estamos a la vista de todos, pero ese animal que antes nos perseguía era un depredador que usaba el sigilo, de esta manera al menos podremos reaccionar mejor si es que lo vemos y le quitamos su ventaja de no poder ser visto-
-Oh, entiendo-Subaru acepto con facilidad las palabras de su compañero, después de todo, él no tenía el conocimiento básico en una campaña por tierras extrañas y nuevas como lo tenía Otto-¿Y ahora?-
-Ahora que estás despierto es la hora de que vigiles-
-¿Eh?-
-Cómo fuiste el último en dormir ahora tendrás que ser tú quien nos vigile-le dijo Otto-nos turnaremos, cuando te sientas con muchas ganas de dormir, despiértame y será mi turno lo que dure-
Otto se levantó, limpiándose la suciedad del pantalón, se dirigió en la parte de atrás de su carruaje y debajo de unas sábanas, sacó dos latas de comida, era atún, Subaru en esos momentos extrañaba más que nunca la mayonesa cuando podía combinarla con una comida y hacer algo muy disfrutable, aunque para Subaru la mayonesa por sí sola era muy disfrutable.
Otto sacó un abrelatas, de momentos como estos Subaru se sentía más en edad moderna que en cualquier momento, era un claro choque entre edades, pero no le dio mucha importancia, ahora era hora de comer.
-No sabía que tenías un abrelatas-le dice muy extrañado, miro de cerca el utensilio, no había nada fuera de lo normal, nada que resaltar si fuese de su mundo.
-Un comerciante siempre tiene que estar preparado para cualquier situación-dijo, aunque para sus adentros pensó que nunca estaba preparado para nada de lo que le arrojase la vida, Subaru y toda esa situación con la bestia demoníaca eran una gran prueba de ello.
No era lo que Subaru quería decir, pero no le dio importancia, era una situación extraña, pero lo volvería más raro solo preguntando aún más con él, decidió dejarlo pasar de momento.
-¿Esto pasa muy a menudo?-le pregunto con exasperación-¿los animales del bosque te persiguen como una manada de bestias hambrientas cada vez que te adentras en el bosque?-Su tono era una combinación de una broma juvenil y un disgusto enojado.
-No-le respondió, su tono era plano y no dio más explicación-
Eso le hizo enervar a Subaru, Otto estaba satisfecho con esa reacción, una pequeña venganza mezquina por haber sido tan atrevido como para dormirse de él y dejarle colgado.
-¡¿Entonces?!-
-En realidad, tengo la particularidad de ser un amigo de los animales del bosque, desde los insectos, animales depredadores y las aves, pero en estos casos las bestias demoníacas no son amigos de nadie-
Subaru no se sorprendió, tales animales demasiado viles para su gusto, en un principio sintió pena, en ese tiempo pensó que eran animales cuyo instinto era más bien protegerse y proteger el lugar donde creía que podría ser su nuevo hogar.
Pero no, en realidad eran tan demoníacos como su nombre, con ansias de desgarrar todo lo que no era igual a ellos.
-¿Y de dónde salieron?-
Otto lo miró con los ojos un poco abiertos, no podía entender cómo alguien podía ser tan despistado, demasiado despistado, casi como si viviera bajo una roca, ¿este hombre era en realidad tan sobreprotegido?, si ese era el caso, entonces no podía contar con él en casos donde la perspicacia era importante, pero al menos podría cubrir la parte física.
Además, sin ningún tipo de obligación le salvó la vida, para Otto eso ya valía tratar de ayudarlo tanto como podía.
Además, gracias a que lo estaba acompañando al no tener otra compañía o conocido se metió en el huracán de problemas que era la vida de Otto.
Esta persecución sólo era una historia más en la vida del comerciante, una larga historia de huir de bestias, bandidos y cobradores furiosos, estos últimos siempre eran muchas veces mas persistentes que cualquier otro.
-Bueno-empezó Otto-salieron de la bruja de la envidia, fueron creados con el único propósito de ser enemigos de la humanidad, es muy difícil preguntarse para la gente normal y cuerda lo que pasa por la cabeza de la gran enemiga de la gente común-respondió, sintiéndose satisfecho con su poca explicación.
Pero para Subaru era diferente, había un gran mar de cosas que aún desconocía y eso lo dejaba desarmado con respecto a los demás habitantes de este mundo, ignorante de todo lo mundano en el lugar donde se encontraba, era una gran desventaja en cualquier faceta de la vida y algo que podría costarle la vida en algún momento futuro.
Y Otto podría solucionar ese problema, tendría que sacar al menos un poco de esta conversación.
¿Aunque como?, esperaba no parecer tan extraño, lo último que necesitaba era que Otto dudase de su mentalidad y decidiera romper el trato.
-¿Quién es la bruja de la envidia?-Ese nombre no podía traer nada bueno si estaba relacionado con algún pecado capital bíblico, según entendía .
A Otto esto le parecía el colmo, el colmo del colmo, miró a Subaru con sorpresa muda, la boca abierta y los ojos saltones, como si no creyera lo que estaba escuchando.
El japonés en cambio vio el cambio abrupto en el rostro de su compañero y supo que había preguntado mucho más de lo que debería.
-¡¿No sabes quién es la bruja de la envidia?!-La voz de Otto salió más fuerte de lo que quería, pero lo hecho, hecho está.
Subaru hizo una mueca, de repente entendió cuánto en realidad sobresale lo extraño que era con respecto a estos temas.
-¡¿No?!-Su respuesta salió como una pregunta, no fue lo bastante rápido como para saber si es que debió de eludir la pregunta o arriesgarse.
Otto suspiro por la gran ignorancia de su compañero, preocupando a su amigo por las cosas que pasaban en ese mundo.
-Bueno, para resumir, Satella-la voz de Otto salió con vacilación, suave e insegura, Subaru se sintió un poco nervioso por ello, tal vez deberían de parar, pero Otto siguió-Satella es la bruja de la envidia, la responsable de haber destruido la mitad del mundo-antes de que Otto pudiera continuar, Subaru explotó.
-¡¿Destruyó la mitad del mundo?!-
Eso eran las ligas mayores para aquellos villanos que eran enemigos del mundo, destruir algo tan vasto como un planeta, más si este era del tamaño de la tierra no era cosa de juego.
-Si-respondió Otto con simpleza, ya no estaba tan sorprendido de que Subaru no supiese de la falta de la mitad de su mundo-lo hizo hace más de cuatrocientos años y en ese mismo lapso de tiempo fue sellada por un héroe, el espadachín Reid Van Astrea, del cual sus descendientes son nobles importantes en la actualidad, el dragón celestial, Volcánica, quien hizo un contrato con la familia real y sigue custodiando el reino de amenazas externas y la sabia Shaula, quien es la carcelera de Satella y guardiana de la torre de las pléyades donde se encuentra sellada-
Subaru absorbió la información con calma, más calma de lo que estaba hace un momento al menos.
-Entonces el mundo está…¿partido en dos?-
-No, solo queda la mitad, la otra fue borrada de la existencia-dijo Otto con finalidad
-¿Y ahora…solo estamos en viviendo en la mitad del mundo así sin más?-
-Si, exacto-Otto no prestó atención a la duda en la voz de Subaru, miro al cielo en dirección hacia donde se ponía el sol-bueno, parece que la noche está sobre nosotros-dijo mirando como el sol comenzaba a desaparecer al horizonte.
Subaru se sentía pesado y con sueño, tal vez luego de transformarse desaparecería, muchas de sus heridas desaparecen cuando se transformaba, esperaba que el sueño fuese lo mismo.
-Me preparo-le dijo Subaru transformándose, si no fuese porque era el único poder y arma que Subaru tenía en su posesión se preocuparía de que se estuviera volviendo muy dependiente de su poder recién adquirido, pero en estas circunstancias no es como si Subaru pudiera hacer algo más que transformarse y pelear con las armas y habilidades que le daban con cada transformación.
Otto miro a su compañero cubrirse con oscuridad
Subaru miró a su maestro con vacilación, no porque sabía que no podía ganarle, en realidad era un oponente digno para su maestro, pero los primeros signos de violencia hacia él siempre lo asustaba y ponía nervioso, era una vergüenza diría su maestro, sus padres eran más comprensivos, tal vez ciegos por el orgullo que sentían por su hijo, pero las cosas eran así, tenía tanto de guerrero como una gallina de dragón, no era con exactitud el más valiente, pese a que era poco más allá de lo común y sin embargo, Subaru tendría que sobrellevarlo, si derrotaba a su maestro, una vez más, sería digno de ser un guerrero para la sociedad, pero para Subaru, aún faltaba mucho
Subaru tiene el cabello corto, con armadura ligera, con una cota de mallas, un casco que cubre hasta su frente, pantalones naranjas por debajo de unas grebas de color gris ceniza, solo lo suficiente para cubrirlo, pero toda la armadura no lo sentía pesada, tenía un tatuaje negro en sus brazos, como lianas verde oscuro con espinas negras, tenía una espada curva en cada mano
Bueno, sin duda la historia de fondo en su cabeza era interesante, era la primera vez que uno de sus personas sentía tanta inseguridad en su lugar, tenía una historia similar con el enano bardo, pero la diferencia era que uno siguió su camino sin duda y el otro estaba muy inseguro de todo, fue una diferencia muy interesante.
-Muy bien, veo que tienes dos armas, mientras no me cortes con ellas estoy satisfecho-Otto se estaba relajando, ya con el estómago lleno y la adrenalina fuera de su cuerpo, se tapó con otra sábana, era liviana y muy suave al tacto-Buenas noches-
-Si-dijo con desgano, sentándose y poniendo sus armas a un lado de su cuerpo, uno en cada lado-buenas noches-
No estaba teniendo una buena noche, la verdad era que estaba bastante nervioso.
No sabía si era por su transformación pero la sensación de seguridad que tenía se había esfumado.
No, se replanteo la situación, era por su visión con aquel animal que había embestido el carruaje y desbarató el viaje tranquilo de Otto y Subaru, tal vez los sentimientos de invencibilidad que tenía en su interior se esfumaron.
Era una persona poderosa, no imbatible y de verdad que no era inmortal.
Se sentía solo, a veces miraba a Otto, se había alejado lo suficiente para no molestarlo, sabía que podía ser ruidoso y por ello se alejó un poco, a él ni a su dragón de tierra bastante capaz de morderle la cabeza si lo molestaba, mejor dejarlos en paz.
La naturaleza no pensaba lo mismo sobre Subaru, no había viento, pero pudo escuchar cómo se movían las ramas, en día era algo común, nada por lo que aterrorizarse, los animales iban y venían, la mayoría en realidad intentando alejarse de las personas, en la noche a Subaru aquello no lo tranquilizaba, lejos de eso, le inquietaban los animales nocturnos.
Intento caminar un poco en círculos, distraerse de cualquier forma para que pudiera hacer bien su vigilia, girando la cabeza hacia su compañero con más tiempo del que le gustaría admitir, tanto como para saber si estaba bien como para alertarlo en caso de que otro Guiltylowe estaba cerca, lo último que necesitaban era la venganza de aquel poderoso animal con la fuerza de un león y la velocidad de un guepardo.
De repente su mente imaginó a la poderosa bestia, mucho más oculta que nunca en aquel manto nocturno, con la boca abierta mostrando su poderosa mandíbula y filosos dientes como navajas, una lengua de reptil y una sonrisa burlona en su bestial rostro.
Tal vez eso último fue en realidad una sugestión por parte de la visión de su muerte, aunque el hecho de que su especie tenga el nombre de bestia demoniaca solo daba vuelo a que cualquier cosa mala pudiera ser posible.
Subaru se mantenía en alerta por su posible aparición, listo para atacar y gritarle a Otto que encienda al dragón de tierra.
Y también que rece a cualquier dios que sepa que exista en este mundo, solo para asegurar.
Decidió distraerse un poco, con toda la mala idea que era llamar la atención en un bosque en la oscuridad tuvo otra mala idea y era alejarse aún más de Otto, solo siguió adelante, tanto como podía, las brasas de la hoguera no se veía en la lejanía, el olor a humo aún seguía en su nariz, persistiendo con fuerza, no sabía si los elfos tenían sentidos sobrehumanos pero era molesto, a veces parpadeaba por lo irritado que tenía los ojos, no era aficionado a las hogueras, al menos no lo creía en su primera experiencia.
Se alejó con grandes pasos, luego se lo pensó mejor y volvió sobre sus pasos para al menos tener en vista a Otto, más para saber hacia dónde diablos correr por si había problemas y no porque extrañaba al comerciante que empezó a roncar con fuerza.
El dragón de tierra abrió los ojos, miró con odio vengativo a Otto y luego se alejó un poco, intentando volver a dormir, esperaba que el animal fuese tan inteligente como para dejarlo en paz y no meterlo en su cruzada contra Otto.
Se posicionó, por un momento no supo qué hacer con las armas, pero luego, como un destello de recuerdos, se puso en marcha, Subaru se maravilló con las acrobacias que podía.
Con su derecha levantó el arma a lo alto y la bajó con fuerza, con los pies rectos y en posición el arma hizo un sonido de viento a bajar con fuerza, tuvo que tener que parar antes de que el filo mágico chocase contra el suelo, según sus recuerdos era un especialista de viento, en algún punto de su falsa vida debió de pensar que podría usar la magia con sus espadas, había entrenado lo suficiente para ser decente.
Pero Subaru que pensaba sobre la combinación de raza y clase creía que estaba bien, aún era rara, en teoría era lo que se podría definir como un caballero mago, pensaba que en realidad esta combinación de clase vendría bien con la de oni.
No podía luchar con exactitud con fuerza debido a la raza y no podría sacar el máximo provecho de la clase gracias a que su raza estaba orientada más hacia la magia que hacía la lucha física.
Pero aún podía hacer algo, se movía con movimientos gráciles, más de lo que el Subaru normal podría hacer al menos.
Un nuevo sonido se escuchó a su derecha, eran pasos, pudo escuchar acercarse, detrás de un árbol.
-¿H-Hola?-
El corazón de Subaru estaba frenético, se maldijo, no solo por su voz vacilante, sino que también por haber dicho algo en primer lugar, pudo tener aunque sea algo de ataque sorpresa.
Fuese lo que fuese, ahora sabía que sabía que había sentido su presencia y que tenía su atención, si fuese una persona estaría con la guardia alta.
-¿Quién está ahí?-
Su voz esta vez salió más firme, de nada serviría hacerse el tonto en esos momentos donde sus intenciones estaban al descubierto.
Quería que todo esto terminase, sus músculos, estaba cansado, no para dormir pero si para sentarse y tomar aliento.
Pronto sería el turno de Subaru de dormir, aunque ya no sabía ni cómo lo haría con todos estos sentimientos de que algo lo estaba acechando.
Los pasos se detuvieron, luego volvieron a resonar, el árbol era grande, de un lado mostró la cabeza de un perro.
La primera guardia de Subaru estaba siendo muy mala, maldijo el haberse alejado tanto de Otto.
La cabeza del perro tenía un cuerno del color de la luna, pálido y con un tinte sobrenatural, sus labios parecían de goma negra y sus dientes estaban al descubierto, eran amarillentos y en sus ojos brillaba la maldad y la furia.
La palabra monstruo no hizo más que darle un adjetivo bastante exacto a la cosa que Subaru estaba viendo.
Otra vez me desvie bastante del tema principal en este capítulo, prometo que mejorare
