El perro no tenía nada de nuevo, excepto que en realidad era más grande que los demás, las patas de los demás animales eran delgadas, la de este perro demoníaco era más musculoso, con músculos hinchados y una gruesa mandíbula para desgarrar la carne de los huesos de su víctima, era terrible y sabía que podía sentir el miedo de Subaru.
No sabía porque, ya había peleado con una manada de ellos, varias veces en pocos días, ¿Qué tenía de especial este?
Que era más atemorizante y se veía mucho más fuerte.
No más que el monstruo del cual apenas pudimos escapar.
Subaru apartó aquel miedo en un rincón de su mente, tanto como pudo al menos, pero su corazón seguía latiendo con fuerza en su pecho y la duda aun castigaba su alma.
El animal lanzó un gruñido y salto, tanto como sus patas traseras se lo permitían.
Subaru intentó lanzar un tajo con su derecha hacia el animal con un quejido de esfuerzo bajo el filo del arma desde arriba con todas su fuerzas, girando su cuerpo, atacó con las pocas fuerzas que tenía en su cuerpo no muy bien entrenado.
La bestia se alejó doblando tanto su cuerpo en el aire como podía, no pudo llegar tan lejos como para agarrarlo la primera vez, pero aprovecho que Subaru había fallado para dar otro poderoso salto con sus patas traseras.
Aquel animal con esteroides le mordió toda la rodilla, la fuerza con la que el animal salvaje colisionó contra su pierna blindada, el animal no lo lastimó pero con las fuerzas de sus mandíbulas había arrancado de un mordisco y un tirón la pieza de la armadura.
-¡Mierda!, tienes que estar bromeando-
El hecho de que se deshaga con tanta facilidad de una pieza de metal no le hacía gracia, las fuerzas de sus mandíbulas eran lo suficiente para desgarrar su carne como una carne de cerdo recién hecha.
Más allá de la épica batalla, la montura que Otto llamaba Frufoo escucho todo el barullo, abrió los ojos con pesadez, su visión estaba nublada durante unos momentos, pero el sonido de alguien siendo atacado.
Frufoo quería creer que no era como los otros dragones de tierra, ni tan orgullosa ni tan sumisa, no como sus hermanas que a la menor provocación se iba al cuello de quienes fueron sus amigos, era más bien amigable, pero aun así, una parte suya no le gustó la idea de despertar a Otto y pedir ayuda para resolver un conflicto, ni siquiera quisiera llamar a ese extraño, Frufoo era cautelosa sin dejar de ser respetuosa, era un extraño con habilidades extrañas, solo era más amigable con él porque había rescatado a Otto y también tuvo su aprobación para acompañarlo.
Frufoo no dejó que el orgullo la dominase, miró a Otto y lanzó un gruñido gutural.
El comerciante gimoteo, siendo traído de nuevo de las profundidades del mundo de los sueños, con toda la pereza miró a su compañera.
-¿Qué?-su voz era ronca, miró con cansancio a su amiga.
Pero no hizo falta ninguna palabra, Subaru escuchó el mascullar de Subaru, más lejos, se levantó con las piernas aún adormecidas e inestables, el miedo hizo que ignorase su dolor y quisiera huir, pero la voz de Subaru venía del peligro.
¿Podría defenderse solo?, digo, era un guardia, entre muchas comillas, pero era un peleador, podría defenderse, mucho mejor en realidad de lo que Otto podría.
Pero no, Otto era un tonto que no dormiría bien si al menos no intentaba algo, lo que sea.
-Quédate aquí-
El dragón de tierra lo miro con las cejas levantadas, Otto se sintió tonto porque sabía que no iba a hacerle caso, más allá de un sentimiento de no querer dejar a nadie a su suerte, era un sentimiento de no querer dejar solo a Otto ante el peligro.
Y Otto siempre estaba en peligro, incluso cuando no lo estaba.
-Te reconocería si es que me hicieras caso terminaría siendo muy extraño para ti-le dijo con una sonrisa.
El dragón de tierra le devolvió la sonrisa, tanto como su cara escamosa podía emular una sonrisa.
A Otto le hizo gracia un momento antes de partir en búsqueda de Subaru.
Busco entre sus pertenencias en el carruaje, sus bienes que tienen que ser vendidos, su ropa, su dinero y al final encontró lo que buscaba, su garrote, lo menos violento y lo más efectivo que podía usar en casos de emergencias extremas.
Emergencias que desearía que nunca ocurriesen pero ocurrían.
Casi nunca pudo usar el garrote, la mala suerte de Otto hace que lo tomen desprevenido la mayor parte del tiempo y sufra por su lentitud, pero ahora lo necesitaba con urgencia.
Era pesada, lo suficiente como para que se sienta seguro detrás de un golpe contundente.
Siguió las maldiciones de su guardia
El joven guerrero elfo estaba peleando, con un estilo mediocre, contra la única bestia demoníaca del lugar.
Otto se extrañó ante esto, si esa misma tarde habían acabado con una docena al menos, se abstuvo de preguntar, solo con su suerte su único protector estaría en graves problemas con una bestia demoníaca luego de haber superado un problema mayor
Se acercó con cautela, arma en lo alto, apretando el mango del arma de madera con fuerza.
El animal vio de reojo a Otto Suwen, viendo que Subaru no era mayor problema dirigió su próxima embestida a Otto, sorprendiendo al comerciante cuando un hocico con dientes filosos y poderosos se acercaron a su cara con mucha velocidad.
El chico gritó cuando cayó al suelo, más de sorpresa que de dolor, se había caído de trasero al piso con fuerza con las patas del animal aferradas con sus garras a su muslo.
-¡Otto!-grito.
Antes cuando había empezado la pelea, aun con la desventaja clara Subaru no podía darse el lujo de gastar otra transformación, si se cansaba o resultaba herido, cambiaría de forma y listo, pero con Otto en peligro la cosa cambiaba, volvió a usar su poder.
Volvió a ser un humano paladín, ahora estaba bien, por lo menos tenía una clara base sólida sobre la que trabajar.
Subaru lanzó un gran ataque hacia el animal, alzando su arma tan alto como pudo, supo gracias al conocimiento incrustado en su mente que aquello era un movimiento demasiado largo e innecesario pero era algo sacado de su instinto.
La bestia saltó de un lado, era ágil, pero no lo suficiente para escapar del dragón de tierra que lo aprisionó en sus garras.
Pero se liberó de un mordisco potente antes de ser arrojado como un muñeco lejos de ellos, se hubiera reído si no estuviera en peligro de muerte.
El depredador se acercó a Otto mientras Frufroo atacaba al animal, el animal con exceso de músculo se alejó de un gran salto, en todo ese momento Otto solo pudo soltar un grito de sorpresa.
-Gracias-
-A ti, por haberlo alejado de mí-le sonrió un poco antes de mirar al animal-pero es hora de deshacernos de esa cosa-
Cuando Subaru lo miró, pudo ver el mal en su interior, era una cosa monstruosa en donde debería de estar el corazón de la cosa, podía ver un corazón gris, podrido, apenas moviéndose, con pus como gotas de sudor.
Era una visión asquerosa, sabía, como si siempre lo hubiese tenido desde que nació, era la vista juzgadora, podía ver el bien y el mal entre las personas, si la persona era mala se veía un corazón deforme y feo dentro suyo, en caso contrario tenía el efecto contrario, un corazón simbólico adornado.
El corazón de esta cosa estaba podrido, Subaru no tenía dudas de que en realidad era una cosa maligna hecha con una magia maliciosa.
No dudo, atacó con fuerza hiriendo un costado de la bestia, el animal gruño, el ardor en su costado izquierdo se sentía mal, sangraba, no era un daño letal pero al animal le dolía.
Gruño con desafío a Subaru, ahora las cosas eran diferentes.
-Este Wolgram es mucho más fuerte que los otros-aseguró Otto, ya había cumplido su cometido de ayudar a Subaru, lo demás estaba en las manos del guardián.
Subaru había tenido una mejora, pero el animal era más fuerte, rápido y lo peor de todo, inteligente, por lo menos a nivel animal, esquivaba lo suficiente para que el arma le rozara el cuerpo sin dañarlo, pero tan inteligente como para intentar embestir y morder cuando veía una abertura.
La maldita cosa era pesada, incluso para un paladín con una fuerza de un hombre entrenado como estaba ahora, se puso firme contra el ataque de la bestia y se defendió con el escudo, la cabeza del animal se giró hacia arriba con fuerza, Subaru hubiera sentido lastima si no fuese por el minúsculo detalle de que intentaba matarlo con todas sus fuerzas y una voluntad maligna.
Frufroo aprovechó el momento e intentó atacar con sus zarpas, pero el animal aprovechó e intentó morder al animal con sus grandes mandíbulas, las patas delanteras del dragón de tierra fueron dañadas, el dragón de tierra chillo de dolor, pero duró poco, con un certero golpe, Subaru causó una gran herida en el cuello, aunque su objetivo era en realidad decapitarlo.
Lo hizo tan mal que el animal no murió, gruñó del dolor y volvió al ataque, de nuevo su objetivo era el dragón de tierra, salió del alcance de Subaru y dio un fuerte mordisco a una de las patas traseras del dragón.
Pese a las escamas, la poderosa mandíbula del animal se clavó con fuerza, perforando la carne y los músculos, intentando despedazarlo con fiereza.
El dragón de tierra gritó de dolor, el aullido salvaje sorprendió a ambos hombres de armas.
El animal que los atacaba no se rendiría, continuaría atacando hasta que su aliento terminase y su vida acabase, el dolor o el miedo no estaba en su anatomía.
Con un chillido espectacular que pudo ser oído por todo el bosque, el dragón estiró su cuello y giró su cuerpo para alcanzarlo, sus dientes rasguñaron la parte de atrás de su costado.
-Maldición-
El paladín dio un gran paso, con una potente sacudida del arma logró hacer un poderoso golpe.
Pero el animal era demasiado ágil para el fastidio de los tres, volvió a esquivar, con toda la molestia de la herida, para luego correr con toda las fuerzas de sus patas hacia Otto.
El comerciante gritó, alzando el garrote en el cielo, muy cerca de su cuerpo, listo para atacar.
Ni Subaru ni Frufroo le dejaron acercarse más de dos metros.
El dragón aprisionó entre sus fauces la pata del animal, con toda la voluntad de no soltarlo hasta que su destino se dictase con firmeza.
Y así sucedió, Subaru se acercó con rapidez a su atacante, arma en lo alto, con un rápido, fuerte y firme ataque, cortó la cabeza.
Subaru miró el cuerpo de la bestia, la cabeza salió lejos unos centímetros dejando ver la gran herida que ahora se abría y de la cual salía sangre como un rio carmesí.
Era desagradable, el cuerpo seguía caliente, pero con las patas retraídas parecería que saltaría en cualquier momento.
Si lo hacía él sería el primer en salir corriendo sería Subaru, lo apuñaló por el lomo donde se supone que estaba el corazón.
Otto no dijo nada, no sabía si las acciones de Subaru estaban alentadas por el enojo y la adrenalina del ataque o porque quería asegurarse de que estuviera muerto, como sea, no estaba en desacuerdo con asegurarse de que estuviera muerto.
-Se acabó-dijo Subaru gruñendo al sacar su espada, la hoja estaba cubierta de la roja sangre de la bestia, nada diferente de la sangre de las personas.
Otto miró con disgusto a la bestia.
-Es grande-dijo, se quedó mirándola un momento antes de continuar-mucho más grande y fuerte que las bestias con las que nos encontramos hace poco-
El corazón de ambos se iba calmando, poco a poco, luego de que el peligro haya pasado, pero para ellos era una dolorosa sensación dentro de su pecho, un estado de alarma que aún no acababa, aun con la bestia, su perseguidor, muerto.
-Ellos van en manada, tenemos que irnos-le dijo Otto.
No los escucho de los insectos, ni los pájaros, no habían visto a ninguna bestia demoníaca cerca, pero los monstruos que lo persiguieron eran una historia diferente, a Otto le extrañaba que no hubiera más de las bestias demoníacas que había visto.
Subaru estuvo de acuerdo.
Cuando Frufroo se movió un poco con la pata cojeando y alzándola en el aire.
–Necesitamos tiempo–
Otto nunca forzará a su montura y amigo a forzarse a seguir estando herido.
–O un paladín con sanación–
Subaru, de nuevo, entró en acción, aun nervioso, se acercó al dragón terrestre.
Frufoo lo miró, con cautela, pero dejó que se acercara.
Subaru agarró la pata herida y usó su magia.
Nunca dejará de maravillarse al ver la luz dejando una herida curada, Frufoo nunca dejo de mirar a Subaru, cuando se cansó de sostener su pata en el aire y la bajó, aun tardó en acostumbrarse a que su pata no estaba herida, pero al final Otto la calmo.
Subaru escoltó a Otto hacia el carruaje que usaron, Frufroo seguía maldiciendo al animal muerto el dolor aun persistía en su mente, no en su cuerpo mientras el comerciante intentaba calmarlo, esto fue como cuando se dispusieron a parar luego de horas de seguir viajando luego de la persecución contra el Guiltylowe.
Mientras iban recogiendo las cosas, Subaru pensó en lo raro que era todo el asunto, estaba estresado y cansado, no en el plano físico, pero si en el plano mental, pudo notar como Otto daba el extra del esfuerzo para ponerse firme y seguir contribuyendo.
Subaru no pudo evitar sentir un poco de admiración, a diferencia suya, Otto no tenia nada mas que su suerte e ingenio, todo movido por su valor y cautela, si Subaru estuviera en su posición, más aún todas las desventajas de no saber dónde diablos estaba o qué hacer, haría que todo fuese muchas veces más difícil de lo que ya era.
No quería pensar en ello, ahora tenía el poder de defenderse, aunque cada vez dudaba más que fuese algo tan fuerte como lo había presupuesto desde el comienzo, había perdido gran parte de su soberbia e intento ser más cauteloso.
Al menos hasta que viese cuál era el límite de su magia y poder todo para luego entrenar como un loco.
No tenía ni tiempo ni muchas ideas de cómo hacer ambos la verdad, en los momentos donde no tenía un lugar, el peligro de muerte era cada vez más cercano, la falta de seguridad, entre muchas otras cosas lo fastidiaba.
Subaru ayudó tanto como pudo a Otto, asegurando que todos los productos estuvieran en su lugar, intento no acercarse mucho a su dragón de tierra, no parecía contento de que su siesta haya sido interrumpida por una mabestia.
A veces Subaru pensaba que ese reptil que imitaba a un caballo que tiraba del carruaje era mucho más inteligente de lo que la gente creía, como si pudiera entender a Subaru en un nivel consciente y no solo al nivel de inteligencia de un animal.
Subaru tendría que ser más precavido con los dragones terrestres cuando hablaba cerca de ellos.
Espías escamosos y chismosos.
Frufroo miro confundida a un Subaru muy precavido, con los ojos casi cerrados apuntando hacia su persona.
¿El humano no quería lastimarla, verdad?, no es como si su maestro Otto hubiera recogido a un lunático en el camino o tuviera tanta mala suerte como para recoger a un bandido.
¿Verdad?
Frufroo sintió que cada vez se convencía menos, tendría que ser precavido con este personaje, sus ojos eran los de un depredador muy persuasivo.
Otto en cambio, estaba dando todo lo que tenía, aun con la cabeza adormecida y los párpados pesados, lejos de las intenciones de su dragón de tierra y de su protector, era un trabajador diligente que se esforzaba tanto como podía.
Esa noche era larga.
La luces de las piedras de maná iluminaban poco el camino, pero eso no desanimó a Otto, veterano de muchos recorridos nocturnos, muchos peligrosos para pesar de su clemente alma, había ganado una gran experiencia en ese tipo de viajes.
Aun con los bostezos ocasionales, el comerciante se mantuvo firme en su labor, nada lo detendría hasta alcanzar lo que solo supondría sería una zona segura, su acompañante y el noble animal que tiraban de la riendas confiaban en él, lo único que podía hacer en esos momentos era dar lo mejor de sí, dar hasta la última onza de esfuerzo que podía realizar para ponerles a salvo.
Subaru estaba sentado atrás, con los productos de Otto, vigilando al comerciante y los productos por igual, no había dicho nada mientras veía el camino del frente, con la constante preocupación de que chocarían en el camino, pero Otto demostró ser un habilidoso conductor de carruajes dragón, si tuviera una aplicación como uber le pondría cinco estrellas.
En el viaje no hubo contratiempos, más allá de que Subaru sabia que Otto estaba a nada de que cayese a la tierra de los sueños, estaba cada vez menos hablador, en sus ojos se notaba el cansancio y estaba cabeceando cada tanto.
-Si quieres puedo tomar tu lugar-le dice Subaru, estaba preocupado por Otto.
-No-le respondió, su voz era suave-puedo con esto-le asegura, intenta mantenerse erguido, pero en unos momentos volvería a encorvarse.
Subaru asintió, sí Otto decía que estaba bien entonces no tendría nada más que decir.
La bendición divina de la evasión del viento estaba activa otra vez, la calma en el viaje estaba más presente, Subaru por curiosidad concentró en su habilidad de vista juzgadora, Otto resplandecía, como una vela iluminaba el entorno, era poco, pero atraía la atención de cualquiera.
Subaru pensó que tendría que decírselo, tal vez lo alegraría un poco.
-Tu moral está en el lugar correcto-
-¿Perdona?-
-Puedo ver si una persona es buena o mala con un poder llamado vista juzgadora-
Otto se encogió un poco, inseguro.
-Es un nombre bastante acertado, me siento juzgado la verdad-
-Míralo por el lado bueno, el dios al que sirvo piensa que eres una buena persona o por lo menos tan inofensivo para no poder ser alguien malvado-
-¿Por qué siento que tu halago terminó convirtiéndose en un insulto leve hacía mí?-
-Si piensas que fue leve entonces no hice un buen trabajo-
-Te odio-masculló con energías renovadas, por lo menos por un momento.
Subaru sonrió, Otto nunca lo vio, el comerciante parecía una persona agradable, tanto como para acompañar a un extraño de otro mundo sin hacer muchas preguntas.
Había pasado por lo menos una hora desde la pelea contra aquella bestia demoníaca tan fuerte, el paso luego de un evento tan violento era en contrario, muy pacifico, tanto que Subaru se sentía somnoliento.
Pero quiso mantenerse en alerta, tanto para recuperarse de su fallo en haber ganado una pelea contra una bestia demoníaca y haber perjudicado a Otto como para acompañarlo en su travesía y no tener que viajar por las carreteras en un bosque peligroso, todo eso bajo una noche incierta.
Él era su guardián temporal después de todo, aunque Subaru no lo diría en voz alta, era una especie de patrón, no, en realidad eso era demasiado presuntuoso para su acompañante, un socio en iguales términos con menos gracia era más preciso de decir.
Otto giró la cabeza, para sorpresa de Subaru, con ojos acusadores como si pudiera leer sus pensamientos más íntimos, su sonrisa pícara cambió a un ceño de sorpresa y cambió al final por una neutra.
-¿Pasa…algo?-no era un buen actor.
-Sentí que-Otto se tomó un momento para contestar-sentí que te estabas burlando de mi-
Subaru estaba muy confundido y sorprendido en esos momentos.
-¿Eres telepata?-
-No sé lo que es un telepata-
-Es alguien que lee la mente de las personas-
-¡Lo sabía!-Otto lo señala, su dedo apuntando de manera acusadora.
Subaru sonrió y Otto suspiro de fastidio, volviendo su atención hacia la carretera, el campo verde se partía por un camino de tierra miles de veces pisada durante demasiado tiempo.
Frufroo galopaba con toda la fuerza de sus patas traseras, la fuerza con la que ejercía la gran marcha con una carretera y pasajeros en ella era increíble, no pudo evitar maravillarse del gran velociraptor mágico, aunque se hubiera transformado en oni, Subaru no se veía capaz de mover tanto peso con tanta fuerza.
Los animales en general eran increíbles.
Frufroo se mantuvo recto, sin una pizca de cansancio en su cuerpo, los dragones de tierra eran criaturas difíciles de cansar, con un aguante físico envidiable, capaz de dejar muy atrás a muchos de los animales más rápidos del reino animal en su mundo.
Lo único que igualaba su aguante era su orgullo, no iba a dejar que un extraño viese alguna debilidad en él, correría incluso si sus pulmones salieran de su pecho, incluso si desfalleciera, el orgullo era parte de la naturaleza de los de su raza, uno no daba un paso atrás con facilidad.
Excepto con onis, esos monstruos de la naturaleza era unos depredadores feroces incluso para los de su raza.
Resoplo molesta ante el recuerdo del oni dentro del cuerpo de metal de antes, era una molestia, aun cuando ayudó a su maestro no confiaba del todo en esa criatura.
Por suerte, no lo había visto en mucho tiempo, no sabía dónde estaba, pero si sabía que ahora había otro personaje debería de preocuparse.
Subaru miro al animal, tanto fascinado como queriendo saber de dónde venía esa sensación de ser analizado por alguien.
Se preocupó de que fuese alguno de los bandidos, escondidos entre los árboles en la oscuridad, podría haber una emboscada.
¿Lo habían visto pelear contra el wolgram? Si era así, ¿Por qué no lo atacaron cuando estaban entretenidos con la bestia?
Muchas preguntas solo para una intuición, bien y no podría ser nada.
-Subaru-la voz de Otto salió firme de su garganta en medio de la noche-Mira-
Con su dedo señalo en la oscuridad, por un momento no vio nada en el horizonte, más allá de árboles y plantas, hasta que noto el contorno brillante de tierra allá a la distancia.
-¿Qué es?-
-Una cueva-respondió Otto, sin despegar su vista de su objetivo-allí debe de haber piedras de luz-
-¿Piedras de luz?-
-Se generan gracias a la concentración de prana en el ambiente-empezó a explicar-se usan los candelabros para iluminar una habitación o en nuestro caso en la linterna de mano del carruaje-
Subaru estaba fascinado con el material mágico.
-Pero esas ya deben de ser muy débiles, ningún equipo de excavación iría a una cueva en donde las gemas de luz se exponen con tanta facilidad-
Subaru pensó que debía de ser un recurso valioso y por eso alguien excavaría en esa cueva, ahora estaba un poco vigorizado y quería ver el mineral en su estado puro.
Era impresionante como sentía más fascinación por un mundo ajeno a él que a cualquier mineral de su mundo de origen.
Fueron rápidos en busca de un lugar seguro, Otto hablo en el idioma de los dragones de tierra y aceleró el paso, el animal tampoco estaba en desacuerdo en detenerse y volver a descansar.
No lo necesitaba pero estaba bastante aburrido e irritado por la interrupción de hace rato, asintió apresuro el paso.
La cueva estaba elevada tres de metros, era grande, muy grande como para albergar varias personas.
Pero eso no desanimo a la noble montura, con la fuerza de su cuerpo subió la pendiente, aunque pocos metros, no era fácil con todo el equipaje con lo que su poderoso cuerpo portaba, menos si era cuesta arriba.
-Frufroo, si aparecieras en Jurassic Park, de seguro serías un personaje querido entre los fans-
Frufroo no entendió mucho de lo que dijo Subaru, pero dejo que lo elogiase y asintió con orgullo, Otto esta vez lo miro con curiosidad-
-¿Jurassic Park?-
-Una historia de un grupo de empresarios que pudieron recrear a los grandes animales de la antigüedad, millones de años atrás de hecho, la idea era que estos animales, parecidos a Frufroo, pero la mayoría mucho más grande o más agresivos, la idea de estos empresarios era que fuese un parque temático donde todos pudieran entrar pagando un precio, pero la seguridad dentro del parque dejo de funcionar y los animales empezaron a comerse a la gente-
-Suena muy…ambicioso y desafortunado-
-Era muy intrigante, los animales antiguos en realidad no eran exactos en su totalidad ya que nadie los había visto más allá de los huesos petrificados y al final tuvieron que crear monstruos que se hacían pasar por estas bestias antiguas-
Otto debió de ver su expresión, años de ser un comerciante le dieron la habilidad de reconocer el sentimiento de las personas más inexpresivas.
-En esta cueva estaremos a salvo de los ataques por un lado, por el otro podemos ver si alguien nos ataca y gracias a Frufroo podremos salir de la cueva con rapidez-le aseguro.
Bueno, era cierto, el dragón de tierra era rápido y eficaz, con eso en mente, Subaru se calmó.
-Bien, como interrumpí tu siesta y aún tengo mucho tiempo de transformación, tú volverás a dormir-
Otto estuvo de acuerdo, al menos en parte, no sabía si volvería a dormir en poco tiempo, pero valdría el intento si se quedaba noqueado un par de horas.
Mientras Otto se preparaba en silencio con su fiel mascota a su lado, Subaru se quedó mirando el paisaje más allá de la cueva, los árboles eran como imponentes escudos en medio de la noche, ocultando con eficiencia las presencias que podrían verse.
Aun así Subaru no se desanimó, aunque vinieran en manada, defendería este lugar y por sobre todo, defendería a la única persona que le había ayudado hasta ahora.
En un mundo desconocido, Otto era su único amigo.
