Subaru miro el suelo de tierra unos momentos, el ruido ocasional del bosque le ponía nervioso y más de una vez intentó buscar con la mirada a cualquier cosa que pudiese lastimar su cuerpecito y causarle mucho daño, se había despertado luego de desmayarse, esta vez le dio la sensación de que en realidad despertó de una resaca muy cruda, había usado la última transformación estable que tenía antes de usar la transformación fallida y dormir cuando había agotado cada momento, todas esas horas sacrificadas fueron para dejar que Otto Suwen pudiera descansar tanto como pudiera antes de su hora de partir con el amanecer persiguiéndolos por la espalda o al menos hasta poco antes del amanecer.
Las horas que siguieron molestaron a Subaru, era una mezcla entre miedo a ser atacado y el aburrimiento de las muchas horas de no ocurrir nada interesante.
Fue su memoria muscular y una costumbre muy arraigada por sus falsos recuerdos, se empezaba a preocupar de que su cerebro estuviera en realidad siendo influenciado por sus transformaciones.
¿Qué le pasaría si su siguiente transformación nueva fuese un guerrero sediento de sangre? o ¿un hechicero malvado?, ¿un rey demonio?, ¿un paladín oscuro?, ¿qué le pasaría?
De momento no pasaría nada, pero esperar a que pasase algo para luego actuar parecía ser solo un plan hacia el desastre.
¿Qué podía hacer en ese punto?, no usar sus habilidades llevaría a su muerte, eso sería todo, ¿era mejor estar loco pero vivo o estar muerto?
Recordó al Guiltylowe, recordó el asalto mortal, recordó la desesperación de la pérdida de una amigo y al final la pérdida de la vida.
Su corazón se estremeció de horror y disgusto, ya no se sentía con ganas de nada, aquel golpe a su espíritu le dolía de solo recordarlo.
Otto se estaba desperezando, con la espalda recta, los brazos estirados y un quejido, al igual que cualquier otro ser humano, tardó un poco en despertarse por completo.
Miró en silencio a Subaru, con su armadura pesada y gruesa, no tardó en reconocer su cara.
-¡Buenos días!-gritó.
Frufroo a su lado miró con enojo a su maestro, le dio un golpe con su cola, aún estaba envuelto, como un perro, a su lado, protegiéndolo de cualquier enemigo del cual fueran desprevenidos.
Pero eso fue hasta que grito como una hiena salvaje y la despertó, estúpido Otto.
-¿Y tú porque gritas?-
-¡Por qué me asustaste, estúpido!-le gritó.
-Oh cierto-se dijo pensando en voz alta-aun no te acostumbras a mis transformaciones-
-La última vez que te vi no tenías una armadura tan grande-dijo enojado.
Otto se tocó el pecho, era una basura que estuviera a un ataque cardiaco de dejar de ser el conductor designado a ser el muerto designado del equipo, retiraba todo lo bueno que había dicho de Subaru en la pelea de ayer, este sujeto era la verdadera perdición de Otto.
-Bueno, supongo que eso al menos significa que tu corazón sigue funcionando, no necesitas agradecerme-le dijo con una sonrisa para molestarlo.
Otto gruño molesto, pero luego de interiorizar todos sus sentimientos y enterrarlo a un lado de sus traumas infantiles en lo profundo de su corazón, suspiro de cansancio.
-¿Ya amaneció?-
-Sobrevivimos otra noche-dijo Otto con cansancio, como si un gran peso en sus hombros se hubiera levantado, como si su tarea hubiese terminado.
Pero ambos sabían que el principio del día solo era el principio de otro día de problemas.
-No digas eso o nos echaras mala suerte-
-¿Más?-
-Siempre puede ser peor, créeme-le dijo Otto.
No quería discutir contra Otto, quien al parecer le caen los rayos dos veces, luego otras dos veces para asegurar y los gatos negros evitaban por las calles para no ser contagiados por su infortunio.
-¡¿Estás pensando algo malo de mí?!-
-¡¿Puedes leer mi mente?!-Subaru lo miro sorprendido con ojos que no denotaban más que una sorpresa muda.
-Pero que desgraciado eres-Otto liberó toda la frustración que tenía en un comentario mordaz, mirando con enojo a su acompañante.
Subaru lo miró sorprendido un momento antes de reírse con fuerza.
-¿Ahora qué?-
-Nada-le respondió con una enorme sonrisa en su rostro-solo que no te había escuchado maldecir hasta ahora-
Otto entrecerró sus ojos hacia Subaru, sus ojos brillaban con un poco de diversión pero no dijo nada, se levantó.
-Bueno, hay que desayunar y luego irnos pronto-dijo-hay que asegurarse de aprovechar toda la luz-
Debía de ser de madrugada, cuando estuvo aislado del mundo a veces no regulaba sus horas de sueño y terminaba despertando a la madrugada, en aquellos tiempos veía el cielo tornarse de negro a naranja y luego dar paso a la mañana, era extraño pero también era muy fascinante,
El paisaje de este mundo también era hermoso, los árboles, en contraste con la noche no eran intimidantes ni escondían a monstruos capaces de matarlos, era más bien como un escenario de una película de un campo, era relajante,
Ese día comieron pan con huevos revueltos, Subaru no estaba para nada acostumbrado a este tipo de dieta, pero tendría que acostumbrarse.
Se dio cuenta en realidad, lo perdido que estaría sin Otto, en realidad él quien proveía más que el propio Subaru.
De repente se sintió que estaba dando muy poco a toda la situación en general.
Apenas podía mantener los ojos fijos en la carretera, sus ojos apenas enfocaba algo, como una bruma en su visión, apenas distinga las formas de las cosas frente suyo, su boca se abría y se cerraba, la baba caía como un hilo y con vergüenza, medio dormido la limpio antes de que su compañero lo viera.
Nunca le daría ninguna bala a gratis a Otto para burlarse de él, nunca.
Su cabeza aún no estaba del todo aquí, con un destello de inteligencia había utilizado cada transformación que tenía disponible hasta que tenía una transformación que lo dejaba durmiendo.
Según el cálculo de Otto había dormido tres horas seguidas, en el día a día era una siesta forzada.
En medio de una aventura era una sentencia de muerte, si sobrevivió era más por Otto, de nuevo, que por habilidad propia.
¿Podría extender la duración de sus transformaciones? y ¿si eso extendía la duración de cuanto dormía?
Aún necesitaba un lugar seguro para entrenar, no podía hacerlo cuando tenía la sensación de que algo o alguien podría atacar en cualquier momento.
Aun con la calma, el último ataque había incómodo a Subaru, en realidad, la mayoría de ataques lo hizo.
El ambiente era silencioso, ni siquiera podía oír los pasos del dinosaurio, la magia que apartaba el sonido y todo lo molesto en un viaje era muy atractivo, pero cuando te dabas cuenta de lo anormal que era al final del día podía generar incomodidad hasta pasar al aburrimiento.
Tal vez sea porque creció con los celulares y la televisión, la actividad a la que estaba atendiendo era vasta, pero allí en un mundo sin tecnología siquiera de vapor, no había gran cosa aparte del día a día.
Y a veces el día a día era aburrido.
La bendición divina de Frufroo no insonorizar el ruido de ambiente, solo el que se produce en su área de influencia, en realidad no sabía cómo su poder diferenciaba el ruido de sus pisadas que el de sus voces, incluso por curiosidad golpeo con su nudillos la madera dentro del carruaje.
Hizo un sonido.
Otto giró la cabeza.
-¿Qué haces?-
Subaru se sobresaltó un poco por dentro, de repente, sintió mucha vergüenza de lo que estaba haciendo.
-Estaba…preguntándome como la magia de Frufroo puede diferenciar el sonido del viaje al sonido dentro del carruaje-
Otto lo miró sin expresión durante un momento antes de fruncir el ceño, pensativo.
-Supongo que es parte de la magia-dijo sin más.
Y con eso no le hizo más caso, la mayoría de las cosas se explicaban así, es magia, punto, no había cosas como vibraciones o el choque del sonido con el ambiente, solo una explicación vaga de que así eran las cosas porque así funcionaban.
-Digo, no soy un mago, por lo tanto no puedo decirte en profundidad-
Subaru asintió, tenía sentido, él tampoco era un científico, no podía decirle mucho sobre química y cómo funcionaba el mundo.
-Por cierto, no quiero ser grosero, pero toma esto-
Otto le tiro un frasco, Subaru pensó por un momento que se trataba de un ungüento, abrió la tapa, había una crema de color verde oscuro.
-¿Y esto?-
-Es una crema de olor agradable-
Subaru lo miró como si le hubiese salido una cabeza, Otto suspiro cuando vio su confusión para irritación de Subaru.
-¿Para qué quieres que me lo ponga?-
-Es para los dientes-explicó.
-Ah, ósea, dices que tengo mal aliento-
-No te vi usando nunca ninguna crema y me dijiste que no tenías nada, solo me preocupo, si vas a estar siguiéndome cuando haga negocios, no puedes apestar a vagabundo-
-¡Oye!-le grito indignado.
Subaru soplo en su mano y olio, nada, en realidad, estaba bien.
-¡Mentiroso!, tal vez lo que hueles es tu propia falta de higiene-
Otto lo miro molesto, como un niño que acaba de hacer algo impertinente, Subaru se sonrojo de la vergüenza mientras su enojo aumentaba.
-¡Te lo digo en serio!-
Subaru chasqueó la lengua.
-Puede que mi mal olor también se vaya con la transformación-
Otto parpadeo, se acercó a Subaru y empezó a oler, no debería de tener buen olor, en realidad no se había bañado en el día anterior, entre la persecución y la vigía tuvieron poco tiempo para descansar y no vio a Subaru bañarse por la mañana.
-¡Ey, si tienes una fijación extraña, sera mejor que lo digas!-
-No te preocupes, para tu mala suerte, me gusta mas la compañia de una mujer que de los chicos-
-¡¿Cómo que para mi mala suerte?!-
Subaru se sentía indignado, Otto no pudo contenerse más y se rio un poco.
-¡Lo siento!-le gritó, calmando su risa y agarrando su pecho como si pudiera parar un poco la agitación en su corazón-pero es en realidad muy útil esa habilidad tuya de eliminar cualquier olor-
-Decir eso suena a que no me baño y termino apestando todo el lugar a no ser que me transforme-
Otto lo miro divertido.
-Algo así, si-
Subaru rezongo, no le gustaba este Otto más envalentonado.
Frufroo escucho toda la conversación, sin ningún amago de detenerse, se reía de su jinete, a veces podría ser ingenioso cuando el golpe no se lo llevaba él.
Subaru y Otto seguían discutiendo, en algún punto, Subaru decidió abandonar la comodidad de la carroza y llegar en la parte del frente, todo mientras se acomodaba con ese extraño cinturón de seguridad que tenía.
Todo para que al final, fuese Otto quien enganchara el cinturón.
-Gracias, aunque esto me hace sentir como un niño-
Otto se rio entre dientes, Subaru agradeció en su interior que esta vez no viniese con una palabra mordaz o ingeniosa, no sabía cuánto podría soportarlo en sus primeros días en este nuevo mundo.
Pero aun así, Subaru sonrió un poco antes de volver a intentar ponerse serio.
No iba a dejar que Otto descubriera que estaba disfrutando de esta conversación, lo último que necesitaba era que el comerciante se sintiera mucho más audaz y le lanzase bolas curvas de diestra a siniestra.
-Oye-
-¿Que?-
-¿Ese wolfram no te parecía muy raro?-le preguntó Otto.
-¿El perro?-
-No era un perro-aseguro Otto, de repente teniendo un tono mucho más serio de lo que fue hace un momento-son una plaga más bien-
Subaru lo miró a la cara, no pensaba que los monstruos fueran tan peligrosos para la gente local, en realidad, pensó que habían tenido muy mala suerte y se toparon con uno muy grande antes del último wolgram.
-¿Son tan malos?-
-Horribles-aseguro Otto-no nacen como las criaturas normales, en realidad nacen de la descomposición del maná y la muerte, son criaturas con la naturaleza de crear muerte y desolación a donde vayan, son el legado de la última bruja-
Subaru estaba sorprendido, no había comprendido del todo cuál era el alcance del mal y destrucción que azotaban al mundo esas bestias, eran una plaga con la que cualquiera deseaba terminar para tener un descanso.
El pueblo detrás suyo en realidad era una prueba de las desgracias capaces de ser ejercidas por un grupo de esas bestias, cuando una sola defensa fallaba era la calamidad para todos los que estuvieran en medio, desprotegidos de contra cualquier ataque de aquellos animales salvajes.
-¿Crees que…la aldea anterior fue exterminada?-
Otto lo miro serio, eran solo unos momentos, pero Subaru pudo sentir la intensidad de sus palabras.
-No-respondió-pero si varios kilómetros más adelante-
Subaru tranquilizo su corazón.
-Eso tampoco está bien-dijo Otto-son gente que perdió su hogar, mucha gente, en realidad es normal que la gente tenga aunque sea una idea de dos o tres pueblos cercanos al suyo, los ataques de mabestias impulsaron con fuerza el comercio entre pueblos, pero la razón principal de esto fue para tener un lugar donde huir en caso de que las cosas vayan mal-
Subaru entendía el punto.
-Y todo eso, dejo a muchas personas sin techo-
Otto asintió con pesar.
-Peor, al irse de un pueblo a otro también están drenando los recursos y el espacio del pueblo donde se quedaron, si todo fuese como un cuento habría mucho lugar y comida, pero no es así, empobrecen y apeligran aún más el lugar, además no todos los pueblos reciben a quienes perdieron su hogar, se vuelven hostiles, los acosan, quienes pierden su hogar también se vuelven más agresivos, que hayan salido ilesos de un viaje de pueblo a otro no significa que vuelva a pasar, a veces la gran mayoría muere-
Eran una plaga, una donde la población local no tenía la capacidad de defenderse y de una u otra forma terminaron perdiendo.
-Espera, ¿no hay ningún noble o señor dispuesto a solucionar el problema?-
-El caso es que se soluciona con un grupo de piedras repelentes de mabestias-empezó a explicar-pero para eso los nobles instan a los pueblos y lugares bajo su cuidado a pagar impuestos, si el pueblo no puede completar el pago a tiempo el noble deja que las piedras pierdan su maná y los deja a su suerte, un buen mago podría recargarlos, pero llevaría tiempo y además no muchos humanos son adeptos a la magia, para eso se requiere a demihumanos quienes son más compatibles con la magia-
-Que terrible-así que
-Sí, los comerciantes más indiferentes cobran un precio mayor al que debería con las piedras que no tienen tanto poder, siguen siendo más baratas que una cargada hasta el tope pero no es lo mismo, yo nunca lo haría, no sé cómo pueden dormir por las noches-
Subaru frunció el ceño, tal vez podría hacer algo con eso, como usar una transformación de mago para recargar las piedras repelentes.
-Pero no sería fiable y no podría mantenerlo, ni siquiera sé si podría hacerlo-
-¿Qué?-
Otto miro confundido a su compañero, en busca de respuesta.
-Solo hablo conmigo, es una costumbre-explico-pero si me pudiera transformar en un mago, podría intentar hacer algo-
Otto lo miro pensativo, pero Subaru continúo.
-Pero aparte de que tuviéramos que tener la suerte de tener la mejor combinación de clase/raza para sacar el mejor potencial además de estar en el lugar y momento adecuado y todo eso solo para saber si de verdad podría hacerlo en primer lugar-
Otto negó con la cabeza, había demasiadas cosas que se tenían que alinear, podría tomar su tiempo y si fallaban todos los tiros Subaru estaría horas indispuestos, solo para fallar, otra vez y volver al ciclo.
-No es muy conveniente-Suspiro
-Espera, ¿Y qué dicen los otros nobles?-
-A los nobles no les importa la gente común a menos que les paguen, no digo que todos sean así y no digo que no provean una calidad de vida mínima, pero no se esfuerzan mucho y algunos pueden llegar a ser imbéciles-
Era como el mundo corporativo, solo que peor, en el peor de los casos a ti te despiden, en este escenario en el peor de los casos tu casa y tu comunidad se moría.
-¿Crees que lo lograron?-
-No encontramos cadáveres en un buen rato, si tenemos suerte ni siquiera encontraremos al grupo o a la persona que tuvo el infortunio de ser el primer aviso de la manada, es probable que incluso hayan sido atacados pero no hayan muertos si eran un grupo un poco separado de la manada-
-Es una pésima forma de eliminar a tus trabajadores-
-No cuando son dispensables, no dan dinero y luego puedes volver a intentar vender o reubicar a las personas, no faltan manos de obra-
Subaru miró a Otto con una ceja levantada, impresionado por sus frías palabras.
-No me mires así-dijo con nerviosismo-no estoy para nada de acuerdo de lo que hacen los nobles con la gente que trabajan bajo su mando, pero no puedo hacer como que no existen tampoco-
-¿Y el rey?, ¿no hace nada?-
-Con el rey no hay mucho problema-dijo Otto-hace lo que puede, envían caballeros a investigar, castiga a los nobles, pero no se puede hacer nada sin pruebas, los nobles tampoco son fáciles de atrapar, solo falta un gran número que estuviera en descontento para hacer un gran problema para todo el reino-
Otto no lo dijo, pero Subaru ya sabía lo que pasaría.
Un golpe de estado, en cualquier mundo, en cualquier era, empezaría y terminaría con mucha sangre, más de los inocentes que de los culpables, siempre era así.
-¿Y qué tal la monarquía?-
Subaru quiso morderse la lengua, nunca era buena idea hablar sobre la realeza en la época medieval, de repente sintió un escalofrío, tal vez metió la pata hasta el fondo, esperaba que Otto no le recriminara tanto.
Otto en cambio con calma se encogió de hombros.
-Están bien-dijo-hacen lo que pueden, aún son igual de arrogantes que siempre, escuche que el mayor tiene de amante a una noble, nada nuevo, peligroso, pero nada nuevo, el segundo es más tranquilo, pero es un despilfarrador de dinero, del tercero y cuarto no hay mucho que decir, más que el cuarto de los hijos reales también tiene de amante a una duquesa-Otto hizo una mueca antes de añadir-y a un curandero llamado azul que gusta de vestirse de mujer-
Subaru casi se ahogó con su risa al escuchar lo último, su pecho dolía y su cara se volvió muy roja, sus hombros temblaron y se agarró el vientre.
-¿En serio?-
-Bueno, el gusto del caballero azul para vestirse de mujer es muy conocido-
Subaru reía con fuerza.
-No pensé que la bisexualidad fuera algo común aquí-
-Eh, ¿bisexualidad?-Otto lo miró confundido.
Subaru de repente se dio cuenta de que estaba entablando una conversación con un comerciante de la época medieval, era contradictorio que se aceptase con tanta facilidad algo tan escandaloso como la bisexualidad con todo lo que había aprendido de la historia medieval, si eras atrapado con un amante de tu mismo género te atraparían y te matarían.
De repente se sentía un poco en peligro de estar en una época distinta.
-Es, hum-se recompuso de sus nervios, la cara que hacía extraño a su compañero-cuando una persona siente atracción tanto hacia hombres como mujeres-
Lejos de escandalizarse, Otto abrió un poco más los ojos con entendimiento, como si una lámpara de luz se hubiera encendido dentro de su cerebro.
-Oh-sus ojos se iluminaron-no sabía que había un término para ello-aunque no entendía nada de bi sexual, con solo la última palabra sabía que se refería a un amor a ambos sexos.
-¿No hay un problema con eso, verdad?-
De repente una tensión cayó en su pecho.
-No-Otto con rapidez lo demérito con facilidad-No se de donde vienes, pero aquí en Lugunica, no discriminamos el amor libre-dijo, pero pronto añadió-excepto a los están por debajo de la edad legal y los animales-
Subaru asintió con aceptación, se alegraba que los menores y los animales fueran protegidos.
-Espera-sus ojos miraron a Otto con sospecha-Define por debajo de la edad legal-
-Once para abajo-
Subaru miró con disgusto a Otto, la mirada era tan potente que se confundió.
-¿Qué?-
-¿Once para abajo?-
-Si, así está establecido en las leyes-le explico, mas confundido por esta conversación-¿no te sabes las leyes básicas?-
-No, no me las sé-su tono era irritable, se podía escuchar el disgusto en su voz.
-Las personas son adultas cuando cumples los doce, genio-
Subaru miro el suelo, este conocimiento chocaba con el conocimiento de su tierra, no le hubiese molestado si fuese un año menor, incluso dos años, ya en los catorce, se podría entender.
Pero doce era demasiado joven, eran las últimas etapas de la niñez, no el comienzo de la adolescencia.
-Sabes, de donde yo vengo, se te considera que estas entrando en la adultez cuando cumples los dieciocho años-
Otto lo miro extrañado, un poco interesado.
-¿Por qué?-
-El cerebro de las personas se termina de desarrollar recién a partir de esa edad, antes de eso no puedes ser considerado como alguien consciente por completo de tus acciones-
Otto ya no sabía de lo que Subaru estaba hablando, así que le sonrió un poco exasperado, conteniendo las ganas de suspirar, sus ojos lucían cansados pero divertidos.
-Estupido-
-Oh cállate-Subaru estaba bastante molesto con el empezar de este día, con tantos golpes a su orgullo como para su gusto.
Otto solo se reía de su compañero, cada vez más molesto.
Subaru se mantuvo callado, con una exagerada mueca de disgusto dirigido al comerciante.
Otto tuvo la benevolencia de regalarle una sonrisa creída.
Estúpido Otto.
Frufroo no hizo ningún sonido durante toda la conversación, una parte de su mente concentrada en la carretera, otra en la conversación, su maestro estaba mucho más animado y parlanchín que de costumbre, era común verlo nervioso, la mayoría de las veces hablaba con sus clientes, todo sobre cosas que la dragona de tierra no comprendía para nada, cosas de sus negocios humanos demasiados complejos incluso para ellos mismos.
Pero ver a Otto tan feliz hizo que todos los problemas por lo que estaba pasando valiera la pena.
-¿Todo bien, Frufroo?-
Resoplo, fastidiada con su maestro, ese sexto sentido suyo funcionaba una cada mil veces y cuando funcionaba era solo para irritarla, nunca para su beneficio ni siquiera para sacarlos en un apuro, el muy infeliz.
En respuesta lanzó un gruñido, con un enojo fingido.
El comerciante resopló, el buen humor en su pecho no se había esfumado, el hecho de que su fiel amiga estuviera en ese modo solo le hacía mucha más gracia.
Por un día fue el vencedor.
Hasta que Frufroo o Subaru volvieran a hablar, al menos.
