Escaflowne no es de mi propiedad.

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Séptima Luna

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VARIE EN EL CIELO CON ENERGISTS

(Oneshot)

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Varie estaba suspendida en el aire, tan etérea y transparente como un pensamiento. Extendió sus brazos hacia arriba y un energist apareció sobre sus manos en un haz de luz, flotando suavemente hacia Van, su hijo más joven.

El muchacho, aturdido y ya apático por las interminables cosas que vivió apenas diez miets antes —un Balgus más que muerto, todavía intentando meterle en la cabeza las enseñanzas que le faltaba aprender, frente a las aparentes ruinas de su reino, rodeados por las almas morosas de todos los que hubo matado hasta el momento—, ya no se sorprendía de nada y dejaba que todo pasara tal cual sin pensarlo mucho. Era mucho más fácil que culpar la sopa de hongos que fue su comida.

Van extendió su mano y esperó.

La tripulación del Crusade guardaba el aliento, sus miradas concentradas en la piedrita.

Y dicha cosita estaba dándose el tiempo del mundo para descender. Sintiendo el cansancio, Van bajó el brazo y puso las manos sobre su cintura, mientras los demás empezaban a ocuparse de sus propios asuntos: Allen y su grupo de inadaptados abordaron la nave, Millerna corría detrás de ellos intentando dejar a Dryden atrás, y Hitomi platicaba con Merle sobre esas raras cosas de mujeres… ¿Quizá?

Suspiró y echó una mirada alrededor. Todo parecería un día normal si no fuera por las ruinas blancas y concéntricas de las que supuestamente provenía su familia.

Varie seguía suspendida en el cielo, concentrada, con los brazos extendidos, sin quitar al energist de su vista.

La piedra se acercaba… al fin.

Van extendió su brazo derecho de nuevo, y el energist viró ligeramente a la derecha para caer en el centro de su mano abierta. No lo notó, pero Varie se secó el sudor traslúcido de la frente y sonrió, aliviada. Van arrugó la nariz: el energist tenía un olor muy peculiar.

—Ya sabes lo que tienes que hacer, hijo mío…

Después de pronunciar esa profética instrucción, la etérea madre se desvaneció.

Pero su hijo no tenía idea de qué hacer, aparte de pedirle a Merle que limpiara esa cosa. Varie nunca pasó mucho tiempo de calidad con Van para que él estuviera entrenado en las artes del lenguaje materno.

Y la guerra terminó. Su reino —más bien, el reino de su hijo—, fue reconstruido. Gaea disfrutó una pacífica y plácida era. Van creció algunos centímetros en altura y muchos otros más en anchura. Adquirió un refinado gusto por los pastelillos rellenos; una tímida costumbre de dormir poco, otra muy vocal por hablar solo; y una perfecta arquería con los ojos cerrados. Sus hijos aprendieron a una edad muy temprana que era aburrido e inútil jugar a las escondidas con él. Al menos, su madre les seguía la corriente.

El Rey Van era un rey sabio y singular, amado por su gente, temido por los bandidos.

Y aun así, cuando miraba el energist verde al trabajar en su estudio —usaba la piedra como pisapapeles para los documentos rechazados—, seguía sin saber qué hacer con él.

Solía murmurar para sí mismo:

—Madre… ¿Para qué es esto?

Mientras tanto, lejos de él, en el más allá y todavía más lejos, hay un lugar (llamémosle lugar) donde la Reina Varie y el Rey Goau reinan sobre un reino de eternidad hasta que la eternidad termine. Son amados por su gente (llamémosle gente), y disfrutan de sumergirse en aguas termales, masajes corporales y pastelillos dulces. Su hijo mayor suele dejarlos solos, probablemente con una tierra (llamémosle así) a gobernar, como el rey que estaba destinado a ser, junto a sus dos bigotonas novias (sin intenciones de convertirlas en algo más).

El rey Goau, sumergido en una terma vaporosa, con una rodaja de pepino en cada ojo, súbitamente recuerda algo que le quería preguntar a su esposa.

—Mi piscusito —la llama.

A un lado de él, ella voltea en su dirección, pretendiendo verlo a través de sus propios ojos con vegetales.

—¿Sí, cariño?

—¿Recuerdas mi energist verte? Pequeño, ovalado, con un hermoso tono dorado en el centro.

Los pepinos caen de los ojos de la mujer cuando los abre sorprendida. Su marido no se da cuenta, sigue muy tranquilo y absorto, hundido en el agua hasta el cuello.

—Sí, lo recuerdo —confiesa ella, tomando las rodajas flotando en el agua—. Ahora que lo mencionas, llevo tiempo sin verlo.

—Es muy extraño. Nunca había perdido algo en mi vida —dice Goau, confundiendo vida con existencia—, y ahora, mi energist para el masaje de pies está perdido.

El hombre levanta una larga, peluda y musculosa pierna del agua y menea cada dedo de su gran pie.

Varie cierra los ojos, asqueada, y vuelve a ponerse las rodajas de pepino.

—Tal vez Folken se lo llevó.

—Seguramente así fue. Le preguntaré cuando nos visite. ¿Puedes recordarme de hacerlo si lo olvido?

—Claro, cariño. Lo haré.

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NA: "Miet" es una medida del tiempo en Gaea que es algo así como un minuto.

Hubo un momento en el que me pregunté para qué era ese energist... tuvo su miet de fama y después fue olvidado.

Por cierto, no he visto la serie en español así que realmente no sé si los energist son llamados energist también. Me veré un episodio o dos para sacarme de dudas y si es diferente, vendré a editar.

Gracias por leer!

Zw