El Manual

— otra vez tarde ¿Cómo diablos la haré entender? Así nunca tendrá una buena calificación en ciencias... — murmuraba una enfadada Lisa, ahora de unos 12 años bastante bien desarrollados, mientras caminaba en círculos en su habitación —... y por supuesto, ahora tengo que ir a buscarla... —

La científica salió rumbo a la habitación de Lucy, no tenía ninguna obligación de hacerlo, pero le preocupaba que su hermana gótica pudiera reprobar el semestre, sobre todo porque si eso sucedía, no saldrían de vacaciones y este año la playa era más seductora que nunca.

Lisa tocó la puerta de la habitación y esperó a que alguien respondiera, cosa que no sucedió, golpeó de nuevo sin obtener respuesta y entonces decidió abrir la puerta mientras hablaba en voz alta

— ¡voy a entrar! ¿Lynn? ¿Lucy? —

El cuarto de sus hermanas estaba a obscuras y solo algo de luz vespertina entraba por la ventana, era claro que ninguna de ellas estaba y la menor rezongó

— claro, ninguna de ellas, y la próxima era Lynn y su asesoría de sociales, tendré que castigarlas, aunque... —Lisa vio de reojo hacia el lado de Lucy, donde un ataúd descansaba en el suelo —... ¿será que este ahí dentro? No la escuché salir... —

La castaña alzó la tapa con precaución, pero todo lo que vio fue el terciopelo rojo sangre del forro y un pequeño rectángulo blanco ¿un libro? Lisa lo miró detenidamente

— "manual de civismo para jovencitas" por Pierre Louys... (1) — leyó la chica en la portada — ... qué raro título ¿de qué...? — la mecánica de pensamiento de la pequeña castaña se detuvo cuando vio una pequeña ilustración, apenas un dibujo a línea, de una mujer desnuda tocando sus partes privadas ¿Qué diablos tenía eso que ver con un manual de civismo? Pensó la científica mientras abría el pequeño libro y lo hojeaba, pero de inmediato se quedó en shock, las ilustraciones no dejaban mucho a la imaginación y Lisa sintió como los colores le subían al rostro mientras leía las máximas y consejos que el libro daba a las jovencitas para tener sexo "educadamente"

— ¡esto es pornografía pura! ¿por qué diablos Lucy deja esto tan a la mano? Alguna de las menores podría verlo y... —

Pese a sus maldiciones, la pequeña no dejó de leer el libro, ningún término le era totalmente desconocido, pero los "consejos", los dibujos... algo comenzó a despertar unas pulgadas por debajo de su ombligo, lo que la hizo apretar las piernas

— t-tengo que... tengo que estudiar esto, Lucy no tiene idea de lo peligroso que sería si este "libelo" cayera en manos de Lana o Lola, esas niñas traviesas... —

Lisa se mintió hasta convencerse de que solo sus hermanas eran las que estaban en peligro de algo, ella no, por supuesto, ella era técnicamente un genio y pensaba como un adulto, claro que no le afectarían estos párrafos ni estos dibujos, ella... la castaña salió a pasos cortos y apresurados de la habitación de sus hermanas sin cerrar el ataúd o la puerta, no separó para nada los muslos, que iban tallándose uno con el otro y apretaban su coñito, ahora caliente por la lectura.

Apenas llegar a su habitación, Lisa cerró la puerta y fue a sentarse en su escritorio, donde recomenzó la lectura del librito desde el inicio. Poco a poco fue calentándose más hasta que comenzó a mover las piernas una contra la otra; a veces hacía el trasero hacia atrás, dejando que el asiento rozara los labios vaginales cubiertos por la tela gruesa del pantalón, clavándose la costura y tallando su clítoris duro, y otras se sentaba en el borde de la silla, haciendo más brusco el contacto mientras se mecía adelante y atrás; pequeñas gotas de sudor comenzaban a rodar por su frente y jadeos cortitos salían de su boca. Finalmente, no aguantó más y cerró el libro, no sin antes meter un señalador en la página donde interrumpió la lectura, se recargó hacia atrás y suspiró ruidosamente, esto era malo, ella estaba siendo absorbida por la banalidad de la lujuria y dejando que sus instintos la dominaran, pero Lisa Loud no perdería la batalla contra...

— ¡aaah...! —

La pequeña soltó un gemido cuando quiso sentarse bien y de nuevo su joven raja se talló contra la costura rígida del pantalón, Lisa sintió algo raro y se levantó para encontrarse con la entrepierna totalmente mojada — ¿qué?... — su mano tocó apenas el sitio, sintiendo la humedad, pero algo no cuadraba, no eran orines, era un fluido más pegajoso y de olor menos penetrante, aunque alcanzaba a percibir un toque de... Lisa se bajó rápidamente el pantalón y las pantis de algodón, el frío la hizo temblar un poco, pero ella estaba muy concentrada en lo que había pasado

— esto debe de ser lubricación o "jugos de amor", como vulgarmente los llaman en ese tonto animé que mira Lincoln a escondidas, pero yo no debería de... maldito libro — Lisa se pasó el dedo por la entrepierna como para comprobar su deducción y un estremecimiento la recorrió de los pies hasta la cabeza, la cual meneó negando —... ¡Estroncio 90 de estroncio 90! (2) ... — dijo la castaña en voz alta —... ahora estoy excitada y tengo que sacar esto de mi sistema o no podré hacer nada después ¡que repugnante es la pubertad! —

La pequeña castaña se zafó los zapatos con los pies y salió de la ropa húmeda dando solo un paso, luego alcanzó el librito y dio vuelta hacia su cama, se dejó caer de golpe en tanto abría las piernas, sintiendo una leve brisa recorriendo su intimidad y comenzó a sobarse despacito mientras las páginas le hablaban de obscenidades que la ponían cada vez más cachonda.

Lisa no era una experta ni mucho menos y sus dedos eran torpes porque su exploración anatómica siempre fue superficial y muy académica, cuando más joven, nunca tuvo esta curiosidad por lo erótico ya que pensaba que, al tener el conocimiento científico, lo demás no importaba o llegaría solo; ahora estaba aprendiendo por sí misma (y más o menos guiada por el libro) lo que debía hacer para autosatisfacerse, pero al parecer no tenía demasiado éxito. Sus dedos pasaban de arriba abajo y eso le gustaba, la lubricación era abundante y la sensación resbalosa de su pliegues la hacía resoplar de placer, luego trató de concentrarse en el pequeño botón y sentía como iba poniéndose duro poco a poco hasta salir de su cuevita, pero tocarlo demasiado la hacía descontrolarse y le daba miedo lo que pudiera pasar después, entonces iba hasta la entrada de su vagina y se tocaba con mucho cuidado, metiendo apenas la punta de su dedo medio y suspiraba hondo al sobarse de esa forma, pero igual temía encajarlo algo más adentro porque pensaba que si se desvirgaba, seguramente sería muy doloroso; y así, sin poder soltarse, la masturbación no avanzaba mucho, aunque de todas formas era placentera.

"How soon is now" de The Smiths sonaba anunciando las cinco de la tarde en el celular de Lucy, quien caminaba apresurada hacia su casa, sabía que llegaba tarde a su asesoría y posiblemente encontraría a una Lisa muy enojada por la demora, si ese estúpido chico no la hubiera estado molestando... agradecía a todos los diablos del averno el que Lynn le hubiera dado algunas clases de defensa personal y una sonrisita malévola se dibujó en su rostro pensando en que ese tonto tardaría al menos una hora en despertar y otra en encontrar sus dientes. La pelinegra entró a casa y de inmediato subió las escaleras, sacó su libro de ciencias de la mochila y pasó apenas por la puerta de su habitación para lanzarla dentro, la "bolsa" describió una elegante parábola y cayó justo al centro de su cama, la gótica hizo una pequeña señal de victoria mientras giraba para entrar al cuarto de las menores

— ¿Lisa?... — preguntó mientras abría la puerta sin llamar antes —... disculpa por llegar tarde, tuve un problema con un idiota que... — Lucy se quedó callada mientras contemplaba el cuadro que se desplegaba ante sus ojos; la pequeña castaña estaba en su cama, empinada y con el culo desnudo al aire mientras una mano entre sus piernas se movía, frotando vigorosamente su raja de escasísimo vello, la cual estaba harto mojada y caliente; en la habitación se sentía un ambiente pesado y el olor a sexo lo invadía todo, Lisa tenía la vista fija en el libro recargado en la almohada y que apenas mantenía abierto con la mano libre; la menor tardo tres segundos extra en darse cuenta de que Lucy estaba ahí y como pudo trató de taparse, levantarse y esconder el libro, todo al mismo tiempo, es obvio decir que no logró ninguna de las tres cosas y en cambio solo se enredó al tratar de ponerse de pie, así que resbaló, cayendo sentada y con las piernas abiertas, Lucy miró rápidamente esa rajita hinchada y roja de tanto tallarla y después se volvió para que Lisa se sintiera un poco menos avergonzada

— e-es-esto no es lo que pa-parece... — tartamudeó la jovencita mientras seguía luchando con la debilidad de piernas, una risita profunda se escapó de la figura forrada de negro que le daba la espalda

— jojojojo ¿de verdad?... — dijo Lucy con un tono jocoso mientras se volvía para ver a su hermanita a la cara —... entonces me gustaría que me explicaras "científicamente" qué es lo que estabas haciendo y por qué no era masturbarte mientras leías mí libro —

Lisa levantó la mano con el dedo índice extendido para refutar lo que su hermana mayor acababa de decir, pero realmente no había nada que pudiera argumentar y su dedo se dobló ante la aplastante evidencia

— no me apuntes con ese sucio dedo... — dijo la gótica, divertida —... entonces, debo interpretar por tu silencio, que lo que hacías sí era lo que parecía —

Y de nuevo una risita burlona salió de sus negros labios, Lisa comenzaba a impacientarse por el tonito que escuchaba y protestó

— ¡tú tienes la culpa por tener este material pornográfico a la vista! Eres desordenada y pones en peligro la moral y la pureza de mente de las niñas pequeñas en esta casa, al parecer no tenemos suficiente con Lincoln autosatisfaciéndose como una bestia en celo por la noche, a Lynn y a Luna hablando como transportistas ebrios o a Luan con esos chistes y juegos de palabras tan verdes, que hasta "Pop pop" se ruborizaría si la escuchara, y por si eso fuera poco, ahora tenemos que cuidarnos de que tus pasquines repugnantes no caigan en manos de ninguna de nuestras hermanas menores porque si no... —

— ¿porque si no qué?... — Lucy cortó el regaño encarándose con la castaña, quien resoplaba su enojo —... para empezar, pequeño renacuajo científico, yo no dejé nada a la vista de nadie, este libro estaba en mí ataúd, el cual está en mí habitación, a la cual ni tú ni nadie debería entrar sin mí permiso, así que yo no rompí ninguna regla; segundo, este libro no es un "pasquín repugnante", es una muestra de lo mejor de la literatura erótica de inicios del siglo XX y me costó bastante encontrarlo, así que por favor, no lo maltrates ni lo manches; y tercero, debes vivir en la luna o metida en el pozo de la ciencia porque no entiendo como no te has dado cuenta de que eso que has escuchado en algunas noches no es Lincoln "satisfaciéndose como una bestia en celo"... — la gótica hizo una comillas muy claras con los dedos —... sino Lincoln satisfaciendo a unas bestias en celo... —

Lisa hizo una mueca de extrañeza en este punto, lo que provocó la risa de Lucy, quien continuó

—... jajajajaja, sabía que no lo entenderías; ahora, con respecto a Luna y Lynn, ellas ya son lo suficientemente grandes para saber que hablar así solo las hace parecer unas mujerzuelas, pero eso es su problema, si papá y mamá no les ponen un alto, ni a ti ni a mí nos corresponde hacerlo; por otra parte, creo que Luan ha mejorado muchísimo en cuanto al material y tema de sus chistes y sería una pena que tu ñoñería la limite, y por supuesto que tampoco te corresponde; en resumen... — dijo Lucy caminando hasta la cama de Lily, donde se sentó —... aquí nadie ha cometido una falta más que tú, chiquilla engreída, hablas de Lola y Lana como si aún fueran a la primaria cuando son dos años mayores que tú y están en la secundaria, seguro ya se manosean con algunos niñitos calenturientos ¿o de verdad crees que ellas no tienen idea de esto? Ni si quiera la "princesita" es tan refinada como para no disfrutar de una mano paseándose por ese culito de porcelana; en cuanto a Lilian, no creo que entienda ni media palabra de lo que dice este libro —

— pep-pero... en-entonces... —

— la única en real peligro eras tú, y por lo que veo, ya sucumbiste al demonio de la carne... muy buena carne, por cierto — Dijo la gótica en un susurro, pero Lisa la escuchó perfectamente

— ¡Lucy! no me digas que tú... —

— sigo pensando que vives en la luna, hermanita... — dijo la pelinegra mientras se levantaba y desabrochaba los botones de su blusa —... pero no te preocupes, yo tengo la solución para esto; si tú eres la maestra en ciencias, yo soy la doctora en pecado —

Lisa se quedó congelada al ver las generosas tetas de la gótica aparecer frente a ella, la lencería negra que la pelinegra usaba era delicada y muy bonita, lo que realzaba el buen par de melones que ya portaba; Lucy se acercó hasta estar frente a Lisa y estiro los brazos para abrazarla, la atrajo hacia sí y la besó apasionadamente, la castaña no esperaba esto y su mente se quedó en blanco, solo sentía contra ella unos pechos suaves y en su boca los labios carnosos de la pelinegra, pero regresó a la realidad cuando sus nalgas fueron acariciadas discretamente por dos diestras manos; la sensación era buena, solo que para Lisa algo no estaba bien, así que empujó a su hermana rompiendo el beso, Lucy la miró entornando los ojos y el hechizo azul, casi violeta, hizo su magia, la pequeña genio se quedó quieta, perdida en esa mirada y la pelinegra siguió con las caricias.

El tránsito hasta la cama de Lisa fue demasiado rápido como para que ella lo registrara y solo regresó a la realidad cuando su cuerpo cambió de vertical a horizontal, Lucy ya estaba desnuda y lamía despacio la parte interna de los muslos de su hermana; la pequeña intentó resistirse, pero solo un pase de lengua por su ingle fue suficiente para desarmarla, Lucy se levantó por un momento y la miró

— tranquila, Lis, no voy a hacer nada que te lastime y te garantizo que cuando termine, vas a pedirme más, pero antes... —

a una señal de su hermana, Lisa se sentó y Lucy le sacó por la cabeza el eterno suéter verde, la castaña se quedó solo con un corpiño entrenador que apenas contenía un busto generoso, Lucy también retiró esta prenda y unas tetas puntiagudas de grandes pezones rosados saltaron de inmediato, Lisa las cubrió mientras se ponía tan roja como una fresa, pero Lucy no le dio demasiado tiempo para avergonzarse porque se le tiró encima, abriéndole los brazos y tomando uno de los jóvenes senos en la boca; comenzó a chupar y mordisquearla mientras su lengua jugueteaba con el pezón abultado, haciéndola gemir

— ¡juuuummm!... Lu-Lucyh... ¡aauuu!... ¡de-despaciooohhh!... —

pero la gótica ya estaba en modo súcubo y el iniciar a su pequeña hermana en las artes sáficas lo era todo en ese momento, por lo que no hizo caso de sus quejidos, que eran más de placer que de protesta; una de sus manos se apoderó de la otra teta, sobando el pezón con el pulgar y la mano libre se escurrió por entre las piernas de la castaña, encontrando la pequeña cueva caliente y comenzó también a frotarla, subiendo y bajando, recorriendo toda esa raja mojada

— ¡LUUUUUUHHH!... —

Gritó Lisa abriendo los ojos grandes y arqueándose hacia atrás, esto era algo desconocido, pero delicioso, sus sentidos estaban tomados por el placer desbocado que su hermana le daba y sentía como poco a poco su mente se iba bloqueando para dar paso a una sensación poderosa y que la rebasaba, tenía miedo, esto era...

¡PORDIOOOOOOOOOOOOOOOOSHHH!

la mano de Lucy bajó poco a poco su frenético ritmo mientras la otra mano y la boca de la pelinegra soltaban las tetas de pezones duros y erguidos, Lisa temblaba como poseída mientras sus ojos estaban perdidos y jadeaba pesadamente, Lucy pensó por un segundo que tal vez se habría sobrepasado, pero de inmediato desechó la idea y se recostó al lado de la joven genio, la miró mientras se recuperaba y cuando ya la vio respirar con normalidad, le pasó un brazo por la cintura y el otro por debajo de la cabeza y la atrajo hacia sí

— ¿estás bien, Lis? Perdón si tu primera vez fue tan intensa, pensé que tal vez ya tendrías algo de experiencia "tocando la guitarra", pero creo que me equivoqué —

Lisa solo se pegó al pecho de su hermana y soltó el llanto, Lucy de verdad se preocupó con esta reacción y abrazó estrechamente a la pequeña.

Al contrario de lo que sus hermanas pensaran, Lucille Marie Loud era muy sensible, se preocupaba de todo lo que les sucediera, pero cuando niña, siempre pensó que parte de ser gótico pasaba por no mostrar sus sentimientos, con el tiempo aprendió que eso no solo era mentira, sino que incluso era malo para su salud mental y para su relación con los demás, así que se deshizo de esa máscara de seriedad y aburrimiento que siempre portaba; esta nueva actitud y "apariencia" le ganaron muchos bonos dentro y fuera de la Casa Loud, se volvió bastante popular entre sus compañeros de escuela y aunque seguía siendo muy reservada, alrededor de ella creció la leyenda.

Lisa lloraba por los nervios y un poco por el miedo, aunque poco a poco se fue calmando mientras se acomodaba entre los brazos y las tetas de su hermana mayor, el calorcito era agradable y la sensación de estar piel a piel le gustaba, pero la voz de Lucy la sacó de sus pensamientos

— te gusta ¿verdad? eso es bueno; oye Lis, discúlpame por ser tan violenta, la verdad es que cuando entro en modo sucio me vuelvo loca, no te lastimé ¿o sí? —

— no, s-solo tuve miedo... — la castaña se sonroja —... la verdad es que, aunque conozco todo esto en teoría, jamás me había tocado así ¡tú y tu libro tienen la culpa! —

— tranquila pequeña, apenas estamos comenzando —

y la pelinegra se separó de su hermana para buscarle la boca, dándole un beso profundo; la científica no alcanzó ni a protestar, pero el beso era bueno y Lisa se rindió de inmediato; las manos de Lucy no se estuvieron quietas y de inmediato se dieron a la tarea de recorrer el cuerpo de la pequeña genio, quien solo sentía escalofríos correr por su espalda a una velocidad sorprendente, Lucy se despegó apenas de la boca de la castaña para decirle

— ¿cómo se sienten mis tetas? ¿te gustan? —

El tono es seductor e incitante, por lo que Lisa solo estira las manos torpemente hasta que dos globos cálidos y carnosos las llenan, la piel es suave, como la porcelana o la seda y de ellas irradia un calorcito que recuerda de hace un momento que estuvo acurrucada contra ellos, la pequeña solo acierta a recorrerlos despacio; le sorprende el tamaño, ya que Lucy es solo cuatro años mayor que ella, pero al parecer cuatro años son un universo a esta edad; la mente de Lisa comienza a divagar preguntándose si llegarán a ser como las de Lori o Leni, Luan también tiene un buen par y... — ¡qué diablos estoy pensando! — se reprocha a sí misma, pero no deja de amasar el busto de la gótica, quien disfruta mucho de la caricia.

Lucy sigue acariciando el culo de su hermana hasta que decide que ya estuvo bueno de jugueteo, entonces se gira para dejar a Lisa sobre de ella, la pequeña ve los pezones duros de la pelinegra frente a ella y como por instinto se mete uno a la boca y comienza a chuparlo, la caricia es torpe y hasta ruda, pero a la gótica no le importa sufrirla, Lisa está tomando la iniciativa y esto puede ser mejor así, por lo que la pelinegra se deja hacer mientras sus manos descansan en las frías nalgas de la castaña. Lisa no se da respiro chupando y mordisqueando, va de un pezón al otro y a veces intenta juntarlos para chuparlos al mismo tiempo, o mete la cara entre los dos grandes globos de carne y se talla contra ellos, cualquiera diría que realmente no sabe qué hacer y que solo juega; Lucy la entiende, es lo que ella hizo la primera vez que tuvo sexo con Leni y Lori, ella tenía menos busto que Lisa a su edad y las de sus hermanas ya eran unas "sandías", así que la pelinegra será buena y le tendrá paciencia, aunque no demasiada.

El jugueteo de Lisa ha ido calentando mucho a la mayor, de modo que decide pasar a la acción, entonces de nuevo soba el culo de la menor, abriendo y cerrando las nalgas, acercándose más a la raya hasta que comienza a sobar el ano apretado, Lisa levanta la cara y mira a Lucy, quien le sonríe y se relame los labios

— no haré nada que no te guste, pero para saberlo hay que experimentarlo ¿Qué dices? —

La pequeña científica se estremece de solo pensarlo, pero asiente y de nuevo se pierde entre esas montañas, Lucy tiene permiso de atacar y es lo que hará, entonces hace que Lisa se monte en ella, las piernas abiertas del todo mientras su pequeño monte venus roza el estómago pálido de la gótica, abre totalmente las nalgas de la menor y comienza a sobar despacio desde el culo apretado hasta el clítoris, los expertos dedos subiendo y bajando, yendo y viniendo, dejando que Lisa gima ruidosa, haciéndola renunciar a hacer nada que no sea disfrutar de las caricias, provocando que su almejita chorree jugos que inundan el ombligo de Lucy.

Cuando la gótica siente que el líquido es suficiente, un dedo medio se aventura poco a poco dentro de la vagina apretada y el de la otra mano toca juguetonamente el ano de la castaña, quien ya solo mueve la cadera arriba y abajo, respondiendo a los avances; pronto en dedo en el coño ha entrado lo suficiente como para poder desvirgar a Lisa, pero no hay resistencia o protesta ni mucho menos, lo que extra a Lucy, entonces comienza a meter y sacarlo sintiendo como su hermanita se estremece y responde levantando el trasero, haciendo más fácil esa penetración; la otra mano no se estará quieta y pronto también hay un dedo haciendo presión para entrar al culito de Lisa, pero la pequeña está tan perdida en la otra caricia, que apenas se da cuenta cuando la punta logra entrar, levanta de nuevo la cara y mira los ojos azules de su hermana, y se va recorriendo despacito hasta llegar a su boca y besarla, Lucy pierde un poco el control y como puede la levanta hasta que le beso se hace profundo y las lenguas luchan una contra la otra.

Ahora ambos dedos de Lucy están profundamente clavados en los respectivos agujeros de Lisa, entrando y saliendo, en tanto esta puja y gime desbocada mientras talla su cara contra la de su hermana mayor, resopla jalando aire y le pide más con voz ahogada, incluso ella misma comienza a empujar intentando que la penetración sea más profunda, mueve el culo buscando un ángulo donde la sensación sea más placentera y cuando lo encuentra, lo anuncia con un grito o un gemido largo; este descontrol preocupa un poco a Lucy, así que se concentrará en hacerla venir, entonces, en cuanto Lisa anuncia un nuevo punto de placer, ella lo ataca con fuerza, mueve mas rápido el dedo dentro de la vagina y saca el dedo del culo para meter la mano por delante y comenzar a sobar el pequeño botón de la castaña; ante la avalancha de placer, Lisa se arquea y grita

— ¡SÍ! ¡SÍ! ¡ASÍ!... ¡MÁS DURO! ¡MAS RÁPIDO!... ¡S-SANTA CIENCIA!... ¡LUCYYYYYYH!

y finalmente el orgasmo llega poderoso, la castaña se pone rígida y se abraza a su hermana, quien va bajando el ritmo poco a poco, hasta que Lisa se afloja del todo y queda flácida sobre el pecho de su hermana.

Lucy está encendida, así que se quita de encima a su hermana y la acuesta boca arriba en la cama, esperará un rato a que la castaña se recupere un poco, y mientras tanto, se dedica a buscar algo con que darse placer, pero Lisa no parece tener más que extraños aparatos que ella no conoce , por lo que evita tocarlos, ya ha tenido algunas malas experiencias con ellos, aunque nunca del tipo sexual; finalmente y después de un rato de buscar, encuentra un viejo juguete de Lily, es un pulpo de goma morado y de pocos detalles, cinco brazos y una cabeza en forma de foco, lo que es demasiado conveniente, Lucy no tarda en limpiarlo con un gel de alcohol que esta en el escritorio de Lisa y ya debidamente sanitizado, la gótica comienza a sobarse la entrepierna con él.

La pequeña castaña vuelve poco a poco de su somnolencia para encontrarse con Lucy acostada en la alfombra y totalmente abierta de piernas, su mano se mueve como un pistón metiéndose una cosa morada en la almeja, en tanto la otra mano pellizca rudamente un pezón, Lucy solo suspira bajito; Lisa esta algo sorprendida y baja de la cama para acercarse gateando a su hermana, Lucy siente la presencia de la castaña y apenas voltea a verla para decirle

— ven —

Aquella no se lo hace repetir y se acerca a Lucy, y como si fuera un ritual repetido muchas veces, la besa apasionada mientras sus manos agarran el seno libre y lo acarician, Lucy se dejará el juguete de goma encajado en la raja mientras toma a Lisa y se la echa encima, manoseándola, esto durará un rato, pero Lucy sabe que falta un gran final, algo que acabe de envenenar a Lisa, entonces se gira hasta estar sobre ella, luego se levanta y le dice

— ahora vas a rendir examen, pequeña, vamos a ver que puedes hacer con esa lengua —

Luego la carga en brazos y la acuesta en su cama, después se monta, poniéndole el coño en la cara, Lisa no está muy segura de lo que ha de hacer ni por qué "pulpy" (3), el viejo pulpo de goma de Lily, está metido ahí, entonces lo saca para encontrarse con el coño abierto de Lucy en todo su esplendor, está caliente, mojado y casi podría jurar que le habla, pidiéndole ser lamido, el clítoris hace la función de "ojo" y la mira fijamente; la castaña se decide y saca la lengua, acercando la cara despacio hasta darse con la nariz en el botón de placer de su hermana mayor, quien gime bajito al contacto, esto le da un poco más de confianza a Lisa y al fin hace contacto, apenas la puntita de la lengua, esperando algo desagradable, pero Lucy no solo es muy aseada, sino que además, su química corporal es especial y no hay un sabor fuerte que pudiera provocar el asco de la castaña

— Lucy... — pregunta la menor desde abajo, resoplando en el coño de la pelinegra, quien se arquea un poco y suspira —... ¿estás enterada que no tienes sabor? Este es un fenómeno algo part... —

— ¡calla y lame! —

La orden es tajante y Lisa obedece, no está en posición de hacer mucho y sabe que si molesta a Lucy la respuesta puede ser peligrosa; la lengua de la pequeña genio se vuelve audaz mientras recorre de arriba abajo la entrepierna de Lucy, recorriendo los labios mayores y menores, entrando apenas a la vagina y tocando delicadamente el clítoris, que ya asoma gordo de su capuchón de piel, Lucy es ruidosa en su disfrute y es la única guía con la que Lisa cuenta para saber cómo complacerla.

Lisa sigue incansable mientras Lucy se mueve tallando su húmeda flor sobre su boca y su cara, gimiendo en voz alta o soltando gritos o maldiciones mientras la anima a seguir, pero la lengua y la quijada comienzan a doler, ya que no está acostumbrada a esto, y cuando siente que está apunto de un calambre, y frustrada de no lograr más, bufa, solo que al mismo tiempo, Lucy baja la cadera para tallarse contra la cara de su hermana y el resultado es un sonido de "pedo" muy escandaloso, pero esa vibración en una parte tan sensible hace el milagro y Lucy suelta un chorro de jugos en la cara de Lisa mientras un fuerte orgasmo la invade, lo que la hace aullar; abajo, la pequeña castaña hace lo que puede para evitar que ese líquido le entre en la boca o la nariz, aunque con poco éxito, y descubre que es como agua tibia, no hay sabor y apenas un olor muy suave a... no cree poder definirlo en el momento, esto la hace sonreír mientras piensa que tiene que investigarlo.

Pero Lucy no caerá tan rapido, apenas toma tiempo para respirar y ya está de nuevo sobre su hermana, besándola y lamiéndole la cara, como una gata limpiando a su cachorro, esto hace reír a la jovencita y Lucy va bajando por su cuerpo, haciéndola calentarse poco a poco en tanto esa lengua experta pasa por sus pezones hinchados, se pasea entre sus tetas como una serpiente y baja despacio hasta anidar por un momento en su ombligo, para recomenzar de nuevo el descenso un instante después, dejando un rastro de saliva por su bajo vientre y llegando a su monte venus de escaso vello café claro, casi rojo. Lisa esta pérdida en el placer y las sensaciones hasta sentir como le abren las piernas lentamente y la serpiente siguiendo su camino y finalmente mordiendo despacio el botoncito entre sus labios mayores, la castaña no puede evitar tener un pequeño orgasmo en este punto, solo que la gótica se ha dado cuenta y se tira a matar, entonces Lucy se llena la boca de la almejita hirviente frente a ella, lamiendo, sorbiendo, mordisqueando incluso, lo que hace que la menor grite y gima sintiendo una venida tras otra hasta desfallecer.

Lucy se incorpora despacio mientras se relame los labios, a pesar de todo la pelinegra no ha logrado calmar su apetito, pero sabe que ya no obtendrá mucho de Lisa, entonces la acomoda en la cama, pensando que la pequeña se dormirá en seguida, solo que, cuando va a taparla con las mantas, la otra le dice

— n-no, no me cubras, hace mucho calor... —

Lucy se queda sentada un momento junto a la pequeña, quien estira la mano y la pasa torpemente por los muslos de la pelinegra

— e-eres un monstruo... — le dice Lisa en voz baja —... vienes a corromper mi inocencia y mi castidad, y después te vas como si no hubiera pasado nada, si el infierno existiera, estarías ahí con toda seguridad —

Lucy la mira por un momento y después suelta una carcajada

— ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!... ¿es en serio? Yo te vi gozando en grande, y creo que varias de nosotras estaremos en el infierno, tú incluida —

— ¿yo? ¿y yo por qué? —

— por descreída, uno de los primeros pecados que te condena es el ateísmo... — la pelinegra se pone de pie y camina hasta donde está su ropa, la recoge y le dice a su hermana —... en fin, creo que todavía nos falta para saber a dónde van los muertos; iré a darme un baño y te recomiendo que hagas lo mismo, ah, y también cambia tus sábanas, no creo que mamá esté muy contenta si huele eso cuando venga a dar su ronda nocturna —

Lisa solo asiente en silencio y Lucy sale de la habitación; cuando la gótica esta apunto de entrar a la suya, escucha unos pasos subiendo la escalera y se asoma apenas para encontrarse con Lincoln

— hola, amor... —

El chico abre los ojos espantado y corre para taparle la boca a su hermana, pero al verla desnuda, su sorpresa es mayor que su susto

— ¿Qué demonios haces desnuda? Si alguien te ve... —

— tranquilo, no hay nadie en casa todavía, bueno yo y Lisa, pero ella ya está fuera de combate —

Y sin más, lo toma de la mano y lo lleva hasta la habitación de las menores, donde abre la puerta y le muestra a la pequeña castaña, quien ronca sonoramente mientras está desnuda con el culo en popa, como si fuera un cañón listo a disparar; la gótica se ríe bajito, pero Lincoln esta callado, admirando el buen trasero de Lisa

— ¡hey! no te hagas ideas raras... —le dice Lucy mientras le pasa la mano por encima del miembro, que empieza despertar —... esa niña no te pasará por encima ni tú a ella, al menos no en otros 5 años o más... —Lincoln la mira y ella se sonríe zorruna —... vamos a tu habitación, querido, Lisa me prendió un incendio y tú con tú manguera van a apagarlo —

El peliblanco sonríe y se deja conducir a su habitación, seguro de que será una buena tarde para él.

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Notas:

1- El libro existe.

2- Estroncio: Es un elemento natural que se encuentra en el suelo, rocas, carbón, polvo y petróleo,su símbolo es Sr y su número atómico es 38. Lisa se refiere al estroncio radiactivo o 90Sr, que se forma como desecho en reactores nucleares o durante la detonación de armas nucleares y que técnicamente es basura.

3- Sí, ya saben de dónde saqué esta referencia.

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Esta es la quinta entrega de esta cadena de one shots, esta vez la sugerencia fue de un lector anónimo en fanfiction y espero que también sea de su agrado.

Advertencias: Lynn Sr. solo será incluido con Rita o alguna señora ajena a la familia y no con sus hijas porque me cae mal, Chandler, Clyde y Rusty no serán incluidos con nadie de los Loud porque también me caen mal (tal vez le tenga clemencia al esclavo), y ya veremos si alguien menciona algún otro personaje que me caiga mal; no hago necrofilia, zoofilia, gore, vore ni nada que involucre filias de ese tipo.

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