Sistema controlado por el Gobierno Unificado de la Tierra.
Harvest.
Fecha: 5 de enero de 2525.

Nada. No ha pasado nada.

El puente de mando de la nave experimental que robé es pequeño y austero, diseñado para la máxima funcionalidad. Los paneles táctiles parpadean en un tono azul tenue, proyectando sombras inquietantes en las paredes metálicas de la sala. Frente a mí, las estrellas se despliegan como un océano oscuro lleno de promesas… y amenazas.

Mis manos no dejan de moverse nerviosas, tamborileando contra la consola principal. El sudor frío recorre mi frente, y me ajusto el cuello del uniforme que no terminé de robar completo; el color gris oscuro de ONI aún me resulta sofocante.

Desde que reencarné como el hijo de esa vieja bruja, la cual por alguna razón era mas vieja que en el canon original que conocía, me preparé con todo lo que tenía ofrecer Halo como verso gracias a mi "ventaja" entre comillas. Cada incursión en el libro mágico me llevó más allá de los límites de lo que creí posible explorando mundos en una biblioteca infinita. Cada riesgo, cada maldita gota de sudor derramada para obtener los recursos para modificar esta nave experimental y robarla bajo las narices de la ONI, lo hice porque sabía lo que vendría y quería frenarlo lo mejor posible en su cuna.

El Covenant.

O al menos eso creía.

Pero aquí estoy, con un silencio ensordecedor como único acompañante. Harvest sigue en pie, sus luces brillan tranquilas desde la distancia. No hay incendios. No hay señales de batalla. No hay flotas alienígenas emergiendo del vacío.

Una parte de mí se siente aliviada. La otra está presa del pánico. ¿Y si todo lo que sabía estaba equivocado? ¿Y si en esta línea de tiempo, en esta versión del universo, algo cambió? ¿Qué tal si la nave de exploración del Covenant, esa primera que contactaría con la humanidad, simplemente se desvió de su camino? ¿Y si algún evento mínimo alteró la línea temporal y ese fatídico encuentro jamás sucede?

¿O peor aún?

¿Qué tal si el Covenant está ahí, en alguna parte, observando, esperando el momento perfecto para atacar?

"Mierda…" murmuro mientras mi mente analiza las posibilidades.

En el fondo, sé que no puedo quedarme aquí mucho tiempo según mi plan. Si la ONI me encuentra, lo que he hecho no tiene excusa. Robar esta nave experimental de Reach, altamente modificada para responder a mis necesidades, fue un acto suicida, incluso para alguien como yo y mi edad. Ni siquiera ser el hijo de la Dra. Halsey me salvará. De hecho, ella probablemente sería la primera en exigir mi cabeza en una bandeja de plata.

Resoplo, llevándome una mano al cabello mientras reviso los sensores por vigésima vez. Nada. Silencio.

"Por favor, que esto sea un desvío temporal," pienso. "Que esto no sea una señal de que todo está a punto de colapsar de otra manera." Resoplo hasta que vuelo en mi. "Dios en que mierda estoy pensando, no quiero que muera mas gente."

Mientras tanto, las luces del puente siguen parpadeando, como si la nave misma compartiera mi incertidumbre. Levanto mi mano, y el libro aparece frente a mí. Es un objeto que solo yo puedo ver, incluso cuando cierro los ojos. Parece que siempre está ahí, suspendido en un espacio más allá de lo físico, con una cubierta negra que parece absorber la luz. Las letras se reorganizan constantemente, como si estuvieran vivas, y las páginas parecen infinitas, cambiando su contenido según mis deseos.

Lo abro con un pensamiento, y las hojas pasan rápidamente hasta detenerse en una sección que conozco bien: mi bitácora.

Leo con detenimiento las palabras que escribí, cada línea grabada con cálculo frío.

El Covenant debió aparecer hace días. Mi plan era claro: robar esta nave experimental y atraer la atención de la UNSC para que se enteraran antes de la guerra y lancen una ofensiva mas temprana, usar el PEM mágico que cree y darles una nave intacta del Covenant a la humanidad y yo ocultarme… y con suerte la UNSC evacua a mucha mas gente de Harvest. Según mis cálculos, un pequeño pero significativo grupo de fragatas debería haberme rastreado lo suficiente como para localizarme. Todo estaba cronometrado con precisión: debían aparecer en unas cuatro horas más como mínimo.

Pero ahora, con cada minuto que pasa, la incertidumbre crece como una sombra detrás de mí.

Paso a la siguiente página del libro, donde se almacenan mis datos claves. Cada uno es una pieza del rompecabezas que he intentado armar desde que este maldito destino me puso aquí. Las cosas que tuve que hacer para que el libro me revelara esta información… Algunas fueron difíciles pero mundanas, pruebas de ingenio o fuerza. Otras, en cambio, fueron jodidas de verdad. Crueles.

Mi mirada se detiene en una entrada específica, subrayada como una opción importante:

-Coordenadas para Balaho.

Las obtuve como recompensa por completar una misión que el libro me asignó. No fue un éxito brillante, pero al menos logré un resultado "aceptable" en lugar de "mediocre". Desde entonces, esas coordenadas han estado ahí, grabadas en las páginas como un recordatorio de lo que podría ser mi as bajo la manga.

Balaho… El planeta natal de los Unggoy. En caso de una guerra, ese sistema no estaría particularmente bien defendido. Es un objetivo secundario, casi despreciable para el Covenant, lo que lo convierte en un lugar ideal para infiltrar, extraer tecnología e inteligencia valiosa.

Todavía sigue siendo una buena opción, especialmente ahora que no sé qué está pasando. Mi nave tiene suficiente tecnología de camuflaje para mantenerme oculto por un tiempo. Puedo defenderme, al menos lo suficiente para cubrir una retirada, y escapar gracias a las modificaciones que hice en el motor experimental.

Sin embargo, hay algo inquietante en todo esto. Mientras repaso las posibilidades en mi mente, el libro parece responder, las letras en las páginas titilan débilmente, como si el objeto mismo cuestionara mis decisiones.

Un sudor frío recorre mi espalda. No estoy seguro de si es la idea de viajar al territorio del Covenant o si simplemente estoy actuando como un imbecil.

"Balaho, ¿eh?" murmuro, cerrando el libro con un gesto de la mano. Desaparece en un instante, dejando tras de sí un leve destello de luz.

Todo lo que hice fue basándome en lo que creía saber. Mis recuerdos, mis poderes, cada maldita línea de este libro me llevó a esta decisión. Y ahora, nada está saliendo como esperaba.

Pienso en las consecuencias. ¿Y si el Covenant no está ahí? ¿Y si esto no es más que un desvío inútil que me deja más cerca del desastre? Incluso con las mejoras que hice, esta nave no es imparable. Una sola fragata del Covenant sería suficiente para convertirla en polvo estelar.

Mis dudas me atrapan, pesadas como una cadena. Pero luego recuerdo lo que está en juego. Si me quedo aquí, seguiré en la oscuridad. Si corro el riesgo, al menos tendré una posibilidad de entender qué está ocurriendo.

Aprieto los puños, obligándome a dejar de temblar. Respiro hondo, llenándome de determinación.

"No vine tan lejos para quedarme paralizado por el miedo."

Con un gesto decidido, activo los controles de navegación. La ruta a Balaho se marca en el sistema de la nave, y los motores comienzan a rugir mientras los cálculos para el salto al desliespacio se completan.

"100 años luz en dos días. Eso es todo lo que necesito."

El puente se llena del suave zumbido del motor mientras la nave se prepara para el salto. Me acomodo en el asiento del piloto, mi mirada fija en las estrellas frente a mí.

"Allá voy."

Y, con un destello de luz, la nave salta al desliespacio, dejando atrás las dudas y el vacío mientras me dirijo hacia lo desconocido.


3 horas y 20 minutos después.

Sistema controlado por el Gobierno Unificado de la Tierra.
Harvest.
Fecha: 5 de enero de 2525.

Fragata de la UNSC Orion.

El puente de mando de la Orion estaba envuelto en una atmósfera de tensión controlada. Las luces tenues y los paneles táctiles emitían un brillo constante, reflejándose en los cascos de los Spartans que permanecían inmóviles como estatuas en un rincón de la sala. El aire olía a metal y electricidad, con el zumbido de los sistemas de soporte vital llenando los silencios.

La doctora Catherine Halsey permanecía de pie junto a la mesa táctica central, sus ojos escaneando los datos proyectados sobre el cristal como un depredador en busca de su presa. La nave robada, una pieza única de tecnología experimental de 60 metros de largo de la ONI, se había desvanecido del radar hace ya más de 7 días. Las modificaciones en su sistema de propulsión y camuflaje la convertían en un fantasma, capaz de recorrer distancias imposibles en tiempo récord.

Halsey frunció el ceño, sus dedos tamborileando ligeramente sobre la superficie del cristal. No era una mujer que perdiera la compostura fácilmente, pero este caso era diferente. Este no era solo un robo de alto nivel, no era solo una amenaza a la seguridad de la UNSC. Era personal.

"¿Alguna señal de la nave?" preguntó, sin levantar la vista.

El oficial de sensores negó con la cabeza.

"Negativo por el momento, doctora. Estamos rastreando patrones de energía anómalos en las cercanías, pero nada coincide con la firma de la nave experimental."

"Eso no es suficiente." Su tono era cortante, casi helado.

Los Spartans intercambiaron miradas rápidas, aunque permanecieron en silencio. Incluso John-117, el líder natural del grupo improvisado, sabía que no era el momento de intervenir.

Finalmente, Jorge-052, con su marcado acento húngaro, rompió el silencio.

"Doctora, con el debido respeto, ¿realmente cree que un niño de 12 años podría manejar una nave de este calibre por tanto tiempo sin cometer errores?"

Halsey cerró los ojos un instante, un gesto que delató una pizca de cansancio.

"Mi hijo no es un niño común, Jorge. Es un prodigio que lamentablemente e ignorado lo suficiente como para no notar que era capaz de esto. Con acceso al tipo de información que tiene y con las... habilidades que ha mostrado de improvisto, es más que capaz de mantener esa nave operativa hasta que se demuestre lo contrario, de no haber sido así, no podría ni haber salido de Reach como lo mostraron las cámaras de seguridad."

"¿A qué habilidades se refiere?" preguntó Daisy-023, cruzando los brazos.

La doctora guardó silencio por un momento, como si estuviera sopesando cuánto revelar.

"Probablemente, del nivel de un candidato Spartan dos, como ustedes. Lo único que importa es recuperarlo antes de que haga algo... irreversible."

"¿Irreversible como qué?" preguntó Cal-141, su voz tranquila pero inquisitiva.

Halsey los miró finalmente, sus ojos azules como hielo.

"Como poner en peligro a la humanidad entera."

El grupo de Spartans quedó en silencio, procesando el peso de sus palabras. Ya lo podían intuir, pero que lo confirme la Doctora Halsey era otra cosa.

John-117, con la voz firme que caracterizaba su liderazgo natural, dio un paso adelante.

"Entonces, ¿cuál sería el alcance del daño si esta nave llegara a caer en las manos equivocadas?"

Halsey exhaló con pesadez, presionando sus manos contra la mesa táctica. Los hologramas de rutas estelares y posibles trayectorias se reflejaban en su rostro, dándole una apariencia aún más severa.

"Esta nave es única, Spartans. Fue diseñada con un propósito muy claro: la exploración táctica en entornos hostiles y, más importante aún, el sigilo total. Si los insurreccionistas llegaran a capturarla, no solo tendrían en sus manos la capacidad de viajar más rápido y más lejos que cualquier otra nave en la flota, sino que podrían usarla para sabotajes quirúrgicos contra instalaciones críticas de la UNSC."

El silencio volvió al puente por unos instantes, roto únicamente por el zumbido de los sistemas.

"¿Qué tipo de armamento tiene la nave?" preguntó Cal-141, su voz contenida, pero con la seriedad de quien anticipa malas noticias.

Halsey giró hacia ella, con la mandíbula tensa.

"Por ahora, nada más que un cañón Gauss de baja potencia y un par de torretas defensivas automáticas. Pero lo que la hace peligrosa no es su capacidad ofensiva. Es su potencial estratégico. Puede penetrar cualquier bloqueo sin ser detectada. Puede recopilar inteligencia crítica desde el corazón de un territorio enemigo y escapar sin dejar rastro."

Jorge-052 cruzó los brazos, su corpulenta figura dominando la esquina del puente donde estaba de pie.

"Si un grupo rebelde obtiene eso, no solo tendrán una ventaja táctica. Cambiará la percepción de la UNSC. La gente empezará a preguntarse cómo pudieron perder una nave experimental ante..." dudó por un instante, "ante un niño." Dijo mientras sentía la ironía de llamar niño a alguien solo menor que el por 2 años.

Halsey apretó los labios.

"Exacto."

Su mirada se endureció aún más.

"Si esto se filtra al público, el impacto será devastador. Ya hay suficientes tensiones entre las colonias exteriores y el Gobierno Unificado. Si se demuestra que una nave experimental de la ONI puede ser robada por un menor de edad en el mismo Reach, la joya de la corona de la civilización humana y la UNSC, ¿qué dirá eso sobre nuestra seguridad? ¿Nuestra capacidad para proteger los intereses de la humanidad? La confianza de las colonias en la UNSC, que ya está al borde del colapso, se desmoronará aun mas rápido que antes." Dijo con un tono que era cada vez mas serio a cada palabra.

Daisy-023 habló, su tono mostrando una leve preocupación.

"¿Cuán probable es que los insurreccionistas ya estén al tanto?"

"Es una posibilidad baja pero que no podemos descartar." Halsey hizo una pausa antes de continuar. "Mi hijo no se dirige a ellos, no intencionalmente, pero el simple hecho de que esta nave esté allá afuera, fuera de nuestro control, es suficiente para atraer atención no deseada."

"Entonces, ¿cuál es el plan?" Hablo 117.

Halsey activó un holograma en la mesa táctica, mostrando un mapa estelar con varias rutas marcadas en rojo.

"La nave fue detectada cerca de Harvest antes de desaparecer según la actualización de hace unos 10 segundos que estoy leyendo ahora. Suponemos que podría dirigirse hacia un sistema remoto, posiblemente uno con poco tráfico para evitar ser localizada. También existe la posibilidad de que esté probando las capacidades de su propulsión en un salto prolongado."

"¿Y si ya no está en este sector?" preguntó Daisy-023.

Halsey los miró con severidad.

"Por eso están ustedes aquí. Si no podemos rastrearlo con nuestros sensores, tendremos que buscarlo de manera directa. Ustedes tienen las habilidades y el entrenamiento para operar en cualquier condición. Y si algo sale mal..." Hizo una pausa, su mirada endureciéndose aún más. "Quiero que lo traigan de vuelta, vivo preferiblemente. Porque cuando lo encuentre lo mato yo" dijo con un tono amargo de enojo.

"¿Y si se resiste?" preguntó Jorge, su tono menos diplomático que el de los demás.

Halsey se tensó, pero no vaciló.

"No lo hará probablemente."

El puente quedó en silencio mientras las palabras de la doctora resonaban. Ninguno de los Spartans dijo lo que todos pensaban: el hijo de Halsey ya había demostrado ser impredecible. Robar una nave de la ONI no era algo que cualquiera pudiera lograr, menos aún un niño que no sea un candidato firme para ser Spartan. Lo cual planto algunas preguntas incomodas en los 4 supersoldados.

¿Por qué este niño no fue un candidato al programa Spartan ll?

¿Fue por sentimentalismo?

Incluso si el niño ocultara su talento eso no lo salvaría de las pruebas genéticas, quizá fue eso lo que le impidió ser un candidato.

John-117 rompió el silencio.

"Entendido. Prepararemos el equipo para una operación de inserción rápida y rastreo en caso de cualquier emergencia y en preparación para la misión."

Halsey asintió y volvió su atención a los datos, aunque su mente estaba extrañamente desconcentrada. Por primera vez en mucho tiempo, sintió algo que no podía controlar: una punzada de duda.

Mientras los Spartans se marchaban para prepararse, el oficial de sensores habló.

"Doctora, el rastro es muy débil. Parece ser un salto al desliespacio en dirección un sistema no explorado a 100 años luz de aquí según la IA de la nave, nos tardaríamos 33 días en llegar" explico el oficial.

Halsey levantó la vista.

Entonces no tenemos tiempo que perder. Ajuste el rumbo de inmediato y prepare los sistemas para un salto al desliespacio.

El oficial de sensores asintió rápidamente, comenzando a ingresar los comandos necesarios. En cuestión de segundos, las luces del puente de mando cambiaron a un tono ámbar, señal de que la fragata Orion se estaba preparando para el salto.

John-117 se detuvo en la puerta del puente, girando levemente para mirar a Halsey. "¿Tiene alguna última instrucción, doctora?"

Halsey lo observó, su expresión endurecida pero con un atisbo de humanidad que rara vez mostraba. "Solo lo que ya he dicho, Spartan. Encuentren la nave y traigan a mi hijo de vuelta. No importa cómo, pero traigan a esa nave antes de que sea demasiado tarde... para todos nosotros."

John asintió con un movimiento firme de cabeza. "Entendido."

Mientras los Spartans salían del puente, las vibraciones del motor FTL de la Orion aumentaban de intensidad. La nave comenzaba a desaparecer en un destello de luz mientras saltaba al desliespacio, dejando atrás la gravedad de Harvest.

En la oscuridad del puente, Halsey permaneció inmóvil, mirando los datos proyectados frente a ella. Sus dedos tamborilearon una vez más sobre la mesa táctica. No era solo el destino de su hijo lo que estaba en juego; era el futuro de la UNSC y, tal vez, de toda la humanidad.

Un pensamiento fugaz cruzó su mente, una idea que no podía ignorar: ¿y si, al final, no ser una buena madre termina siendo su mayor error?

La fragata desapareció en el vacío, con la misión más delicada y peligrosa que había enfrentado hasta ahora. El tiempo corría.