Fragilidad

Capítulo 14-2

Más que solo cenizas -pt2-

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-

Summary: Pero ¿sabes? Aunque no sé nada sobre el amor si de algo estoy seguro eso es… de que el amor no debería doler como parece dolerte a ti. - Gracias…- susurró- ¿Puedo enamorarme de ti? - SasuSaku Citric Mature Content.

•••

El invierno ya no helaba como en diciembre, eran mediados de febrero y el tenue aroma dulce de Sakura se mezcló en el ambiente cálido del Ichiraku Ramen mientras por primera vez en meses compartían un momento juntos, solo los dos y eso le llenaba de cierto alivio.

Su humor había mejorado exponencialmente después de recuperar su llave, aún más cuando con gentileza y un gesto de profunda pena Sakura rechazó la invitación del pesado de Naoki para conocer a su madre quien había llegado de visita en su cumpleaños, obviando la palpable incomodidad entre los dos y excusándose en que sentía que aún era muy pronto para ese tipo de formalidades, si bien era lo suficientemente lista para captar la indirecta del peliplata, ella, avergonzada y completamente roja le había dado calabazas y él había disfrutado, reprimiendo una sonrisa triunfante, la mueca en el rostro incómodo de Naoki al aceptar el discreto rechazo hacia la idea de formalizar su relación aún cuando claramente estaba presionándola por obtener más de lo que ella quería darle.

Toma eso.

-Es muy pronto Naoki-kun… t-te dije que iríamos despacio…- había susurrado ella alejándose discretamente de él para que no escuchase su conversación privada, pero por supuesto que la había escuchado, así como había escuchado la leve protesta del chico captando la distancia que Sakura había tratado de poner entre ellos repentinamente.

-Tch... solo quiero presentarte a mi madre, no estoy pidiéndote matrimonio Sakura- había mascullado él con fastidio antes de darse media vuelta y alejarse dando zancadas.

-¡Naoki!

¿Problemas en el paraíso?

-¿Almorzamos juntos?

La pregunta había escapado de sus labios sin pensar, un impulso nacido de la necesidad de prolongar un momento a solas con ella y aunque Sakura había dudado un segundo, acabó por aceptar con su alegría usual, pues tras aquel drama, casi le sorprendió que ella hubiera aceptado la simpleza de su invitación a comer con un gesto amistoso, un cansado y muy suave:

¿Vamos a Ichiraku?

Eso le desconcertó.

¿Era una señal de algo bueno?

¿O simplemente una prueba más de que lo había superado?

Desde aquel fugaz acercamiento en los exámenes Chunin, Sasuke no había sido capaz de descifrarla. Sakura había estado ahí, a su alcance por un instante, y luego… se le escapó entre los dedos como arena arrastrada por el viento.

Él se convenció de que era mejor así, se convenció de que la felicidad de ella debía ser suficiente para acallar la miseria que le carcomía el pecho y se decidió a enfocarse únicamente en su entrenamiento, en el propósito de su vida, porque cada vez que la veía sonreír junto a ese molesto ninja de Kumo, sentía que acercarse a ella y confundirla sería un acto de egoísmo imperdonable.

Su felicidad estaba por encima de todo, incluso si significaba sacrificar su propio corazón.

El murmullo de los sonidos de Ichiraku le resultaba un ruido lejano, como el vaivén de las olas en una tormenta distante, ajeno a la conversación de Amane y Teuchi mientras picaban verduras y salteaban carnes entre esporádicas carcajadas, entonces, un leve sonido sobre la barra captó su atención.

Una diminuta caja blanca con un lazo rojo se deslizó suavemente hasta detenerse frente a él.

-Habrás recibido muchos de estos hoy ¿verdad?- La voz de Sakura era tranquila, pero había un matiz de nerviosismo en ella, su sonrisa, aunque ligera, tenía algo de ternura implícita- Te he dado uno cada San Valentín desde que tenemos seis, este no será la excepción… aunque siempre acabe comiéndomelo yo.

La sorpresa cruzó los ojos de Sakura expandiéndolos levemente.

Por primera vez en su vida, Sasuke extendió la mano y lo aceptó.

Un gesto simple, pero que significaba más de lo que estaba dispuesto a reconocer.

-Gracias.

El lazo se deshizo con un leve tirón y al abrir la caja el brillo del envoltorio metálico reflejó las luces cálidas del lugar.

-Sasuke-kun…

Su nombre en sus labios lo ancló al momento, suavemente, él retiró el papel, revelando el bombón oscuro en su interior.

Odiaba el chocolate, siempre lo había odiado, pero a esas alturas conocía lo suficiente a Sakura como para saber cuánto se esmeraba en hacer aquellos bombones todos los años, infaltablemente el suyo siempre le era extendido con gentileza sin importar cuanto le rechazase, Naruto y Kakashi solían recibir los suyos también, felices, a diferencia de él.

Pero esta vez, sin apartar la vista de ella, llevó el bombón a sus labios y le dio una pequeña mordida.

El sabor fuerte y amargo cubrió su paladar, no era dulce ni empalagoso, pero tenía algo distinto, agradable…

-Es amargo… -murmuró con un matiz de sorpresa en su voz.

-Lo sé, a ti no te gustan los dulces.

Su ceño se frunció ligeramente, como si estuviera procesando el momento, el sabor… y algo más profundo que aún no lograba entender.

-No creí… que me gustaría el chocolate alguna vez… -susurró casi para sí mismo.

Y entonces, Sakura rio con suavidad tras la palma de su mano.

Era una risa ligera, genuina, como si él hubiera dicho algo encantador sin siquiera darse cuenta.

Sasuke la observó de reojo.

Tal vez… no se trataba solo del chocolate.

Tal vez, toda su vida había rechazado cosas sin siquiera darles una oportunidad, había cerrado puertas antes de comprobar qué había al otro lado y ahora, con un simple bombón derritiéndose en su boca y una sonrisa brillante frente a él derritiéndole el corazón, la idea de probar algo nuevo no le pareció tan aterradora.

-¿Vendrás a la fiesta esta noche?- preguntó Sakura con naturalidad amainando su risa y girando levemente hacia él con más confianza.

Sasuke negó en automático apartando los palillos ordenadamente junto a su tazón vacío.

-¿Para qué?

-Sé que no te agrada Naoki, pero todos iremos, es su fiesta de cumpleaños… creo que sería bueno para ti ¿sabes? Necesitas acercarte a los demás, ni siquiera tienes que cruzártelo, ha invitado a media aldea…- volvió a reír con suavidad casi nerviosamente alcanzándole el paso.

-Eres la única persona con quien podría relacionarme en esa fiesta- afirmó sin ocultar un ligero matiz de celos en su voz- y Naoki no va a despegarse de ti, lo sabes.

Ella rió con suavidad.

-Es normal… hace un mes que estamos saliendo y aún no sabe si le obligarán a regresar a Kumo en el verano- suspiró- querrá pasar tanto tiempo juntos como nos sea posible…

Las palabras golpearon a Sasuke con una fuerza inesperada, su pecho se tensó, una sensación incómoda se anidó en su estómago, la escuchó hablar con tanta naturalidad sobre ese idiota y sintió… pánico, como un tirón en su pierna rompiendo de golpe la dulce atmosfera que se había formado después de recibir su obsequio de San Valentin.

-N-no te irás con él ¿cierto?

Sakura parpadeó sorprendida y luego se sonrojó visiblemente.

-¡C-claro que no! S-solo estamos saliendo, no significa que nos vayamos a casar ni nada acaso ¿T-tú sabes lo que significa "salir"?

-Hm. Creía que ya eran novios o algo así…

-N-no, solo estamos saliendo y eso es cuando… tienes citas, conoces mejor a la otra persona y bueno… s-si surge algo más, pues… uno de los dos puede sugerir… f-formalizar la relación o simplemente uhm si están muy enamorados o ha pasado mucho tiempo desde que salen pues… se da por sentado ¿entiendes?

-Entonces no son novios.

Sakura se mordió el labio y desvió la mirada.

-S-sé que él se refiere a mí como su novia- suspiró- y que yo no lo niego, me da pena… solo… bueno… aún no he aceptado formalizar nuestra relación, él podría irse y yo no quiero enamorarme en balde otra vez…

El silencio se espesó.

Sasuke la miró de reojo, pestañeando lentamente, había algo en sus palabras que le arañó el pecho, una confesión oculta en su tono vacilante que le removió algo profundo en las entrañas.

Sakura pareció volverse consciente de lo que acababa de decir y horrorizada agitó las manos.

-N-no lo digo por ti y-yo…

-Está bien, lo sé- dijo Sasuke, su voz sonando más cansada de lo que esperaba- Sé que lo arruiné.

Ella bajó la mirada, abrazándose a sí misma, incómoda.

-Sasuke-kun…

-Al menos… él te trata bien, mejor de lo que yo podría- afirmó, su tono más neutro de lo que sentía en realidad- No puedo negar que te ves feliz cuando estás con él.

Sakura sonrió apenas, sus mejillas ardiendo.

-Sí, él… es muy dulce conmigo.

La frase le dolió más de lo que estaba dispuesto a admitir e inhaló profundo, sin darse cuenta, igualó su paso al de ella, caminaron en silencio, la brisa helada envolviéndolos, como si el bosque entero se hubiera convertido en un refugio para la conversación que ninguno estaba seguro de querer tener.

-¿Cómo?- preguntó de pronto Sasuke.

Sakura le miró con curiosidad.

-¿Cómo qué?

-¿Qué es ser dulce? ¿Qué hace?

Ella frunció el ceño, pensativa.

-Oh… Naoki… uhm… —hizo una pausa, sus mejillas tiñéndose de rosa- No lo sé, solo… hace cosas de novio ¿sabes? Es cariñoso y atento, vamos al cine y a comer, me toma de la mano y recuerda cosas como las flores que me gustan y mi sabor favorito de taiyaki…

Sasuke soltó una pequeña sonrisa ladina.

-No parece algo especial considerando que Naruto y yo también sabemos esas cosas.

Sakura rió con nerviosismo

-Pero es distinto… ustedes son mis amigos- explicó con torpeza- Y bueno… hace otras cosas de novio ¿vale? Es privado.

Sasuke se detuvo de golpe, sus puños apretándose inconscientemente.

-¿Te ha tocado?

-¿¡Qué!? ¡No! ¡Claro que no!- Sakura casi gritó, roja como un tomate- ¡Ni siquiera nos hemos besado!

Sasuke exhaló suavemente, una sensación de alivio le recorrió el pecho, aunque se odió un poco por ello.

-Es tu pareja, querrá besarte…- ahondó en su reacción como si desease mantenerla contra las cuerdas a propósito.

Sakura apartó la mirada.

-N-no es mi novio…

Sasuke soltó una leve risa amarga.

-Yo tampoco lo era…

Ella se detuvo en seco, capturando la atención del pelinegro.

Él avanzó un par de pasos antes de notar su ausencia y girar la cabeza expectante, Sakura se quedó inmóvil en medio del sendero, la luz del sol iluminando su rostro indeciso.

-Eso es distinto… -susurró.

-¿Por qué?

Ella tragó saliva, sus ojos jade brillando en la soledad de la arboleda.

-Mis sentimientos son distintos…

Sasuke sintió que su corazón se detenía un segundo.

No le pidió que lo explicara, no tuvo el valor de hacerlo, porque, aunque no lo decía directamente, aunque ella misma parecía no querer reconocerlo del todo… su voz temblaba de la misma forma en que lo hacía cuando hablaba de él.

De ellos.

Y Sasuke, por primera vez en mucho tiempo, sintió... esperanza, porque si Sakura aún tenía sentimientos por él que le impedían avanzar con Naoki… entonces significaba que él tenía una oportunidad de regresar sobre sus pasos y… reclamar su corazón.

Pero ¿Tenía el derecho de tomarla?

-¿Por qué?- preguntó con voz baja y firme, su mirada oscura atrapándola, acorralándola en ese espacio íntimo que se había creado entre ellos.

Sakura alzó el rostro, sus labios entreabiertos, sus ojos jade brillando con una mezcla de confusión y algo más… algo que Sasuke reconocía demasiado bien, ese amor torturado que había prevalecido entre ellos, como una cuenta pendiente tan obstinado a no dejarse morir.

Dio un paso más cerca.

Su mano se deslizó hasta su muñeca, envolviéndola con suavidad, atrayéndola hacia él en un gesto que parecía contener una vida de preguntas sin responder.

-¿Por qué, Sakura?- insistió.

Ella tragó saliva, su pecho subiendo y bajando con agitación.

-Porque a ti si te amaba… -susurró, su voz temblando, su mirada cristalina reflejando un dolor profundo y contenido en el centro de su alma congelada.

Sasuke sintió el peso de esas palabras caer sobre él como una sentencia.

-¿Ya no? -susurró, acercándose aún más, su aliento cálido rozando sus labios tentadores, tan cerca que podía sentir la forma en que su respiración se volvía errática al inconscientemente ceñirse sobre él entrecerrando sus ojos a punto de rozarle la piel.

Su mente le gritó que se detuviera, que no tenía derecho a buscar aquello, pero su cuerpo, su corazón, sus instintos lo traicionaron, se inclinó lentamente, dejando claras sus intenciones, dispuesto a recuperar lo que una vez fue suyo…

Pero Sakura apartó el rostro en el último instante.

Sus labios apenas rozaron la piel helada de su mejilla.

El contacto fue efímero, pero la punzada de vacío que le siguió a su rechazo lo dejó helado.

Ella retrocedió un paso, separándose con delicadeza de su agarre, evitando su mirada.

-No se trata de eso… -pronunció dubitativa, su voz quebrándose ligeramente.

Sasuke observó la forma en que se abrazaba a sí misma, como si intentara protegerse, como si el solo hecho de estar tan cerca de él hubiera destrozado su resolución.

Ella tomó aire y se obligó a alzar la vista.

-Debo… debo ir a casa, seguramente Naoki-kun pasará por mí para ir a la fiesta… Puedes venir si así lo deseas.

Su nombre en sus labios fue como un cuchillo en su pecho.

Naoki.

Claro… ella aún le tenía en sus pensamientos, le era leal… aunque en realidad no era nada suyo.

•••

El sujetador acunó sus pechos con un ajuste un poco más apretado de lo que recordaba, exhaló un suspiro leve pensando en que tendría que comprar una talla más otra vez.

Se miró en el espejo, dejando que la imagen reflejada la impactara por un instante, había crecido y ganado unos cuantos centímetros de estatura, sus músculos, antes suaves, ahora estaban tonificados bajo el riguroso entrenamiento al que se había sometido durante meses, su figura, aún delicada, se había vuelto más definida, sus curvas más marcadas, más femeninas. Deslizó sus dedos cálidos sobre la piel tersa de su abdomen, recorriendo lentamente la curvatura de su estrecha cintura, un pequeño cosquilleo le recorrió la espalda ante la sensación de su propia piel bajo sus yemas.

Y sonrió con algo similar al orgullo tiñendo su mirada.

Se inclinó para atar los tirantes del top rojo en la parte baja de su cuello, dejando su espalda alta descubierta, la tela se amoldó perfectamente a su torso, realzando la silueta que apenas ahora comenzaba a aceptar como suya.

De pronto, la voz de Naoki resonó desde el piso de abajo, saludando con su habitual entusiasmo, su risa profunda se mezcló con la de sus padres, quienes le deseaban un feliz cumpleaños con afecto genuino.

Sakura tomó aire y se alisó la falda con las manos antes de dar un último vistazo a su reflejo.

-Estoy lista- dijo con una sonrisa animada, empujando la puerta y bajando las escaleras con paso seguro.

Al verla aparecer, Naoki detuvo su conversación por un segundo.

Sus ojos ámbar brillaron con algo más que simple admiración.

-Te ves hermosa- susurró abrazándola y sintió en su tono un matiz de algo más profundo- perdóname por irme así por la tarde... me comporté como un idiota, tienes razón- susurró inspirando el aroma de su cabello al posar suavemente su mejilla sobre su coronilla en un gesto de cariño y familiariadad- no quiero hacerte sentir presionada...

Ella sintió el calor treparle por el cuello, pero desvió la mirada con una risa suave, sin saber exactamente cómo manejar la intensidad con la que él la había mirado pero asintió y elevó el rostro con una pequeña sonrisa antes de depositar un suave beso en su mejilla sonrojandole, su madre aún de pie en el umbral del salón les lanzó una mirada pícara que consiguió sonrojarla de pies a cabeza al canturrear un suave "Sigo aquí niños..."

La risa contagiosa de Naoki consiguió elevar un poco su cambiante humor.

Sakura te quiero en casa como máximo a las dos.

.

La casa ya estaba llena cuando entraron juntos, voces entrelazadas en bulliciosas felicitaciones para el chico del cumpleaños, risas dispersas y música lo suficientemente alta como para vibrar en el suelo.

Naoki se abrió paso con facilidad entre el gentío, riendo y saludando a todos con una confianza despreocupada que parecía natural en él.

Sakura, en cambio, se acurrucó en el interior de su enorme chaqueta, refugiándose en la calidez familiar de la tela, ya era costumbre que él insistiera en prestarle su abrigo cuando estaban juntos, a ella no le molestaba incluso si era una forma suya de territorialidad, no le importaba mientras pudiera envolverse en su calor y su embriagante olor, una mezcla de madera, especias y algo vagamente cítrico que le hacía sentir protegida... protegida de si misma.

Siguió su andar con pasos cortos hasta llegar a la improvisada barra montada en un rincón del salón, fue entonces cuando el fuerte aroma del alcohol impregnó el aire y llenó sus fosas nasales, haciéndola fruncir ligeramente el ceño.

-Tranquila, no te asustes bonita- Naoki rió cerca de su oído, su aliento cálido rozándole la piel mientras se inclinaba hacia ella- Pruébalo… en Kumo estamos muy orgullosos de este licor.

-¿Beben desde tan jóvenes?- casi jadeó sin poder disimular la intriga en respuesta Naoki solo rio escandalosamente balanceando su cabeza al ritmo de la música, disfrutando del ambiente.

El murmullo de la fiesta se volvió un eco distante cuando sintió su nariz rozar levemente su cabello, inhalando su aroma con un gesto que parecía demasiado íntimo para un lugar tan concurrido.

Sakura bajó la vista, observando el líquido oscuro que ondulaba dentro del vaso con cada latido de la música, algo en su interior titubeó, una vacilación silenciosa.

Naoki y sus amigos la miraban expectantes, esperaban algo de ella, lo sabía, estaban a punto de empinarle la botella que sostenía uno de ellos en las manos si no se apresuraba.

Respiró hondo.

Sin pensarlo demasiado, llevó el vaso a sus labios y lo bebió de un solo trago.

El licor ardió en su garganta como una llamarada líquida, robándole el aliento y nublándole la mente en un instante.

Por un momento, todo quedó en silencio.

Luego, estallaron los vítores.

A su alrededor, Naoki y compañía aplaudían con júbilo, brindando entre ellos, riendo, celebrando como si fuera un pequeño rito de iniciación.

Sakura pestañeó varias veces, sintiendo el calor expandirse por su pecho.

Era fuerte.

Intenso.

Desconcertante.

Y sin embargo…

No del todo desagradable.

.

.

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Notas de la autora:

¡Siiiiii! Ya quería llegar a este capítuloooo el siguiente será OMG, lo sé, el SasuSaku avanza despacio en esta historia pero que podemos hacer, así es… *Da un sorbito a su mate* Como ya les habia comentado esta semana estaré actualizando diario porque la semana que viene en adelante igual me desaparezco indefinidamente, se vienen proyectos grandes de los que tengo que encargarme asi que tendré que balancear mi tiempo :'( no sé en que historia enfocarme, aunque Entre Líneas la tengo escrita aún está en borrador, hay mucho que editar, en fin creo que es todo lo que diré por hoy!

¡Gracias por leer!

Con cariño,

Azulen.