Fragilidad
Capítulo 15
Nunca es tarde para cambiar de opinión
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-
Summary: Pero ¿sabes? Aunque no sé nada sobre el amor si de algo estoy seguro eso es… de que el amor no debería doler como parece dolerte a ti. - Gracias…- susurró- ¿Puedo enamorarme de ti? - SasuSaku Citric Mature Content. Lemon.
•••
Sasuke no se lo esperaba.
Las luces de colores parpadeaban en todas direcciones, mezclándose con la música ensordecedora que hacía vibrar el suelo bajo sus pies, había demasiada gente, demasiadas risas y gritos que le abrumaron al instante haciéndole desear volver sobre sus pasos hacia la cómoda soledad de su habitación.
Ni siquiera sabía por qué había terminado ahí.
El ambiente se sentía sofocante.
-Es la casa de pesca de su padre- escuchó una voz risueña a su espalda.
Giró el rostro con frialdad.
-Yamanaka- pronunció su apellido con desinterés, observando cómo la rubia se mecía al ritmo de la música con una sonrisa embriagada por el alcohol y sus intensos ojos azules clavados en él con evidente interés, los vendajes bajo su minifalda blanca parecían una burla considerando lo poco que dejaba a la imaginación, desvió la mirada incómodo evitando que sus ojos brindaran a la rubia una mala interpretación cuando con una sonrisa ladina y una sugerente inclinación que invadió su espacio personal ella le tendió un vaso rojo con un líquido oscuro rozándole la mano con sus helados dedos en el proceso luciendo a propósito la camiseta que parecía más bien un sujetador deportivo de intenso color purpura.
-Toma, te hará entrar en ambiente- rió cerca de su oído repasándole de pies a cabeza con la mirada al separarse, risueña ante su inexpresión, le guiñó un ojo y se alejó volviendo con su equipo antes de que pudiera rechazar el trago, correspondió el movimiento de cabeza de Shikamaru Nara a modo de saludo con un frio asentimiento a la distancia.
Sasuke los vio desaparecer entre la multitud y suspiró con fastidio frunciendo su ceño en un gesto de desaprobación.
Ahora entendía.
Por supuesto que esa rubia fiestera estaba detrás de esto.
Sakura jamás habría organizado algo tan… descontrolado.
Sasuke apenas había dado diez pasos lejos de la puerta y ya sentía el impulso de largarse, no encajaba en ese sitio, fuera de lugar, no tenía razones para quedarse en un ambiente que contrastaba tan marcadamente con su personalidad, la música alta le hacía ecos en el estómago, las luces danzaban en destellos azulados, ámbares, verduzcos y violetas mareándole y el murmullo de voces se entremezclaba con risas estridentes y el chasquido de vasos brindando le irritaba desesperantemente.
Sus ojos recorrieron el lugar con una mezcla de fastidio y resignación.
Entonces el rostro mortificado de Neji Hyuga captó su atención.
El castaño estaba sentado en uno de los sillones, con una expresión idéntica a la suya, fría, distante, visiblemente deseando escapar, se preguntó seriamente si habría alguna especie de código de vestimenta pues incluso Neji lucía un jersey blanco de cuello en V y pantalones marrones, a su lado, Hinata tenía las manos tensas y entrelazadas contra su pecho ataviada en un elegante y sobrio vestido color lavanda, sus hombros cubiertos por un chal blanco que contrastaba por completo con el ambiente salvaje y casi promiscuo del lugar, su sonrisa amable tratando de camuflar el nerviosismo que la rodeaba como una segunda piel mientras TenTen hablaba con ella con gestos animados mucho más fusionada con el ambiente pero sin llegar a exhibir su cuerpo como otras chicas a penas vestidas, pues llevaba pantalones color borgoña y un top blanco con una camiseta de malla negra sobre este, alegre como siempre, intentando distraer a la chica Hyuga de su evidente incomodidad.
Recordó el consejo de Sakura sobre relacionarse con los demás y a punto de dar vuelta para volver a casa, continuó.
Aguanta cinco minutos y vete.
Decidió que, al menos por una vez… lo intentaría… cinco minutos.
-¡Es Sasuke-kun!- la suave voz de Hinata se alzó apenas por encima del ruido, siendo la primera en notar su presencia estando de frente a él, los ojos de Neji se abrieron casi con curiosidad de verle ahí.
Sasuke apenas inclinó la cabeza a modo de saludo, pero su simple aparición bastó para alterar la atmósfera cercana, el grupo de conocidos le hizo un espacio junto a Neji en una esquina del sillón y en cuanto se sentó, los murmullos se encendieron a su alrededor.
¿Es Sasuke-kun?
¡Invítalo a bailar!
¿Oh, por Dios, es él? ¿Qué hace aquí?
¡Dale un trago!
Apretó los párpados con molestia.
Las miradas femeninas cayendo sobre él, el murmullo emocionado, las risitas disimuladas… Todo era tan innecesario… tan tedioso…
Giró el rostro justo a tiempo para ver la expresión de Neji moldearse en una media sonrisa ladina, cargada de diversión contenida, la llegada de Sasuke había conseguido desviar la atención de las señoritas desplazándolo por completo para su paz mental, ya había rechazado al menos cinco esporádicas invitaciones a bailar en esa noche, Sasuke arqueó una ceja con fastidio cuando el Hyuga, usualmente reservado y prudente, le extendió un pequeño vaso rojo.
-No bebo- se limitó a responder elevando ligeramente la voz por encima del ruido.
Neji se encogió de hombros.
-Yo tampoco, pero si quieres probarlo, puedes quedártelo.
Sasuke bajó la mirada hacia su propia mano, notando el vaso que Ino Yamanaka le había dado minutos antes, el líquido dentro aún ondeaba con el leve movimiento de sus dedos contra le plástico, oscuro, misterioso y ligeramente incitante.
Dirigió una rápida mirada hacia el otro extremo de la sala, donde Kiba y Shino hacían el ridículo bailando con chicas que claramente se estaban riendo de ellos, por supuesto, bajo los efectos de lo que fuera que contenían esos vasos.
Sin pensarlo demasiado, lo acercó a su nariz casi con curiosidad.
Un aroma fuerte y punzante casi le quemó las fosas nasales, haciéndole fruncir el ceño, pero, aun así, curioso, llevó el borde del vaso a sus labios y dejó que el licor se deslizara lentamente en su boca bajo la mirada divertida e incrédula de Neji.
No era dulce.
Tampoco amargo.
No era desagradable.
Suavemente caliente, dejó un rastro ardiente en su garganta antes de asentarse pesadamente en su estómago.
-¡Sasuke-kun!- una voz desconocida y chillona llegó hasta su lado ganándose una fría mirada fastidiada- ¿Bailas?
-No.
-¡No seas tímido! ¡Vamos!- la chica se inclinó junto a él insinuando su escote descaradamente con un sonrojo tintando sus mejillas, respiró profundo y puso los ojos en blanco antes de desviar la mirada hacia otro punto, ignorándola.
-No me interesa- frunció el ceño, la amenazante mirada que le dirigió bastó para hacerle fruncir los labios ofuscada y alejarse.
-Bienvenido al club- mencionó Neji, también curioso, probando el licor del vaso que Hinata no iba a beber- Ugh… ¿Qué es esta cosa?- torció el gesto y dejó el vaso a medio beber de vuelta en la mesa.
-¿Cómo estás, Sasuke-kun? ¿Tu salud ha mejorado?- La voz de Hinata lo sacó de sus pensamientos, se encontró con los ojos perlas contagiados por la alegría del lugar y su ceja se encorvó preguntándose si secretamente TenTen no había dejado a Hinata beber de su trago sin que Neji se diera cuenta, pero prefirió omitirlo, lo descartó notando su usual postura retraída, su sonrisa tímida pero genuina y amigable, recordándole que sostenía una deuda de honor con la chica Hyuga.
Asintió con un simple "Hn" sin molestarse en formular una respuesta más elaborada.
-Señorita Hinata…
Antes de que la ojiperla pudiera extender la conversación o iniciar algún tema nuevo con todo el grupo, la nerviosa voz de un joven shinobi les hizo girar las cabezas a todos, incrédulos, Neji observó con fastidio al valiente chico.
-¿L-le gustaría… bailar?
-¿E-eh? ¿Y-yo? ¿B-bailar?- Hinata se sobresaltó y algo en su interior se removió de una manera extraña haciéndole desear reírse sin motivos cuando Neji prácticamente saltó contra el pobre chico casi activando su Byakugan.
-Hiashi-sama me encomendó la seguridad de la señorita, no bailará con un desconocido- Neji se aclaró la garganta, su helada mirada estremeció de miedo al tímido chico que rascando su nuca y murmurando unas disculpas se alejó casi corriendo del sitio esta vez arrancándole una risilla.
Se sintió abrumado y caluroso, a su lado, las personas se movían en sincronía con la música deslizando sus cuerpos los unos contra los otros de manera insinuante e indiscreta, rebuscó por la mirada el rastro rosa que representaba Sakura y casi por instinto, tomó el vaso que Neji le había ofrecido antes jugueteando brevemente con él en su mano y bebió un sorbo, esta vez, el calor se extendió más rápido, recorriendo su pecho, subiendo hasta su cabeza en una ola de euforia contenida.
Su cuerpo se sintió más ligero, más relajado y cosquilleante, inconscientemente su pie se movió bajo la mesa sincronizado con la vibración de la música, impaciente.
Neji observó su repentina crisis con una ceja arqueada, luego como si le leyera el pensamiento, con un movimiento apenas perceptible, le dio un leve codazo en el costado, instándolo a elevar la vista hacia un punto específico.
Y entonces sintió su sangre arder.
Su cabello rosa, ahora más largo, brillaba adornado con pequeñas tiras tornasoladas que reflejaban las luces de colores de la fiesta sujeto en dos finas medias coletas, sintió la sangre dispararse por su cuerpo al notar su torso apenas oculto por un top carmesí dejando al descubierto la piel tentadoramente suave de su abdomen, los capris oscuros abrazaban sus piernas y caderas de una manera que lo hizo tragar saliva pesadamente.
Pero lo que realmente encendió su sangre no fue su atuendo ni la forma en que la tela se amoldaba a su figura.
Fue Naoki.
Las manos del bastardo descendiendo con descaro por su cintura desnuda paseandose por su ombligo hasta acariciar sus caderas mientras la guiaba en la danza, la expresión relajada de ella emitiendo un suspiro mientras deslizaba su cuerpo de un lado a otro con la suavidad de una pluma al caer, elevando las manos al cielo siguiendo el trayecto contrario a las manos de su pareja cuya boca se deslizaba peligrosamente cerca de su cuello exhalando su aliento cálido sobre la piel expuesta, las delicadas manos de Sakura se hundieron en los cabellos platinados visiblemente afectada por lo que sea que hubiera bebido, todo en ellos gritaba sensualidad y fue suficiente para desatar su cólera.
Sasuke sintió la furia hervir en su pecho, su mandíbula tensarse hasta doler a punto de lanzarse a romperle la cara a puño limpio por su osadía al tocarla de forma tan intima frente a tantas personas, como si la estuviese reclamando como suya.
Sin pensarlo, se acercó con paso firme, su agarre en el vaso apretándose hasta casi desbordar su contenido, se lo llevó a los labios, sintiendo el líquido abrasador quemar su garganta antes de lanzar el vaso lejos sin importarle dónde caía, por alguna razón aquello le había dado las agallas que por tanto tiempo parecían haber estado de vacaciones.
No dudó.
De un solo empujón y encajando un puñetazo en su mandíbula, apartó a Naoki de Sakura con violencia, rompiendo el momento en mil pedazos que salpicaron sobre la faz incrédula de ella cuando sus ojos verdes dilatados por el alcohol se abrieron de golpe, sobresaltada por la intromisión.
-¿Sa-Sasuke-kun?
La pelirosa le miró casi asustada inconscientemente dando un paso hacia el costado alejándose de Naoki como si su presencia se hubiese vuelto corrosiva, pero él no le dio tiempo de huir de él, sujetó su muñeca con firmeza y la atrajo hacia si mismo, su expresión fría y dominante parecía acribillarla con aquellos intensos ojos ónices.
-Nos vamos- ordenó muy cerca de su rostro.
Sakura se estremeció, efecto del alcohol y su cercanía, se soltó de un tirón pareciendo recobrar en un momento la consciencia, su ceño frunciéndose con molestia sosteniéndole con firmeza la mirada, desafiante.
Naoki se recompuso rápidamente, su rostro crispado en una expresión de auténtica furia.
-¿Qué te pasa, imbécil?- su voz se elevó sobre la música y su brazo rodeó posesivamente la cintura de Sakura atrayéndola hacia él- ¿Quieres llevarte a mi novia de mi propia fiesta?- jadeó una risa irónica- ¿Estás borracho?- le empujó por el pecho llamando la atención de unos cuantos ojos curiosos que habían notado el altercado y ahogaban jadeos y murmullos a su alrededor.
-No es tu novia- espetó Sasuke con veneno, sonriendo ladinamente cuando la furia brilló en los ojos de Naoki.
El peliplata chasqueó la lengua, apretando el agarre alrededor de la chica como si quisiera marcar territorio.
-Sakura- la llamó, su tono más suave, pero con un claro matiz de advertencia-vamos.
La observó fijamente, sus ojos oscuros buscando los jades de ella con una intensidad que hizo recorrer un escalofrío por toda su columna.
Pero Sakura, esta vez incapaz de sostenerle la mirada, apartó la vista, abrumada por los sentimientos que conseguía revolver con aquellos ojos como la noche que parecían entrar en su mente.
Retrocedió un paso.
Y se pegó a Naoki casi escondiéndose tras su cuerpo.
Algo dentro de Sasuke se resquebrajó.
-Sakura…- intentó de nuevo, esta vez con un tono más bajo, casi desesperado, la cabeza le daba vueltas, la mezcla de alcohol, luces y ruido comenzando a marearlo.
La situación lo asfixiaba.
La expresión arrogante de Naoki deslizando su mano lentamente por la curvatura de la cintura de Sakura acariciándola lo sacó de su ensimismamiento.
-Sakura, necesitamos hablar- afirmó con voz grave.
Naoki bufó con desdén.
-Ella no tiene nada que hablar contigo- pronunció antipático y sonrió ladinamente- Por Dios, ¿Estás ciego? Mira a tu alrededor, hay muchas chicas aquí dispuestas a bajarse las bragas para ti, Sasuke, solo ve por una y diviértete, déjanos en paz- sentenció de mala gana.
Sasuke apretó los dientes con frustración, asqueado por su insinuación.
-Basta, tu no sabes nada, no te metas- su tono fue una advertencia peligrosa que Sakura decidió cortar metiéndose entre ambos antes de que llegaran a los puños realmente, bastante estaba conteniéndose Naoki.
-¡Vamonos Sakura!- insistió ya en el límite de su impaciencia, su cuerpo tenso, a punto de estallar.
Ella cerró los ojos un segundo, respirando profundo.
-Vamos… vamos fuera un momento… necesito respirar- jadeó con voz ahogada sus ojos verdes clavados en el rostro de Naoki con insistencia- solo vamos…aclaremos esto de una vez...
Sasuke la observó con atención, preocupado, su piel estaba sonrojada, y sus pupilas algo dilatadas.
-¿Por qué bebiste tantos de esos?- rió el chico Hatake, tomando su mano con suavidad- Te dije que era algo fuerte, cielo, es la especialidad de Kumo y tú no estás habituada a beber- deslizó un rosado mechón de cabello tras su oreja, de reojo lanzándole una mira de advertencia al pelinegro antes de empezar a caminar con ella de su mano.
Sasuke rodó los ojos, pero no discutió.
Siguió a ambos mientras atravesaban la cocina hasta salir a un balcón exterior.
El frío golpeó de inmediato, el viento nocturno soplando con fiereza sobre el lago cercano.
-Que sea rápido- gruñó Naoki- Sakura podría resfriarse.
Sasuke le ignoró por completo.
Sin previo aviso, se quitó la chaqueta y la colocó sobre los hombros de Sakura con una sonrisa ladina.
-Te divertiste lo suficiente, idiota- murmuró en tono afilado- Pero Sakura vendrá conmigo.
Naoki soltó una carcajada incrédula al escuchar la respuesta de su chica.
-¿Y por qué iría contigo?- replicó Sakura con el ceño fruncido, su voz cansada y somnolienta.
-Sabes bien por qué- afirmó él, con una seguridad implacable, sus ojos la escrutaban y notó el fervor detrás de ellos, no supo si por efecto del alcohol, su osadía brillando en todo su esplendor, como una fiera que ha sido liberada de sus cadenas y está a punto de atacar.
Ella lo miró largamente, girando el rostro dubitativo y sin expresión.
-Yo… estoy cansada- admitió tras un largo silencio sus palabras cargadas de significado, y entonces se volvió hacia Naoki- Necesito hablar con Sasuke-kun a solas. Por favor, ve dentro y disfruta la fiesta, solo será un momento...
La expresión de Naoki se endureció, incrédulo.
-No voy a dejarte aquí con él, Sakura ¿Me crees un idiota? Sé muy bien lo que viene a decirte.
Sasuke sonrió de lado, con esa arrogancia fría que siempre lo había caracterizado.
-Entonces eres más listo de lo que pareces.
Naoki lo fulminó con la mirada, pero antes de que pudiera responder, Sakura lo interrumpió.
-Es mi decisión- afirmó su voz cortándoles como una navaja- No te he dado mi respuesta y acordamos que no habría rencores sin importar lo que decidiera, tienes que dejarme escuchar lo que tiene para decirme y luego yo… pensaré en tu propuesta y quizás… también en la suya…
Naoki tensó la mandíbula.
Y entonces, tras unos segundos de lucha interna, jadeó una risa sarcástica clavando sus ojos mieles en Sasuke llenos de rencor, suspiró con resignación.
-Lo sé- murmuró con voz herida- se reconocer una batalla perdida.
Su mirada se suavizó por un instante al mirarla, antes de que finalmente, con un bufido derrotado, se diera la vuelta y volviera al interior de la casa dando un portazo, la luna brillaba sobre el lago bajo ellos, Sakura se estremeció con el aire helado y pegó su espalda a la pared de madera inspirando pesadamente.
El aire se volvió denso entre ellos, cargado de aquella vieja tensión acumulada.
Sasuke la observó con intensidad, sus ojos oscuros ardiendo con algo que ni siquiera él mismo quería nombrar.
-¿Cuánto bebiste?- preguntó con frialdad, su voz apenas un susurro entre el rugido distante de la música.
Sakura soltó una risa breve y sin humor, el aliento cálido escapando de sus labios entreabiertos.
-No tengo idea… -admitió, apoyando la cabeza contra la pared- Ni siquiera sé por qué lo hice… Naoki dijo que… me haría olvidar…
Sus palabras quedaron suspendidas entre ambos, flotando como un eco lleno de melancolía.
Sasuke dio un paso adelante, decidido.
Sakura no retrocedió.
Él inclinó apenas el rostro, su aliento rozando su mejilla desapareciendo la distancia entre sus cuerpos.
-No necesitas olvidar nada…
No le dio oportunidad de responder.
En un firme movimiento, la acorraló entre su cuerpo y la pared atrayendo sus caderas hacia él, eliminando cualquier atisbo de distancia entre ellos, tomó su boca con una pasión cruda, contenida por más tiempo del que se sentiría orgulloso de admitir, había anhelado el contacto de sus labios casi con desesperación, dejándose llevar por el deseo fluyendo en sus venas, dio un leve mordisco en su labio inferior, la ira se desprendió de si casi como si desease castigarla por su descaro al tratar de olvidarle.
Ella gimió contra su boca, un sonido fuerte, claro y vergonzoso, empezando a corresponderle con la misma furia, el amargo sabor del licor se mezcló con el dulzor de sus labios tintados de carmín y cuando su lengua se deslizó entre ellos, Sakura exhaló un jadeo ahogado, sorprendiéndose a sí misma por la intensidad con la que respondía al hambriento beso de Sasuke, cargado de una sensualidad inesperada que se desprendía del él de forma tan natural como su arrogancia.
Todo su cuerpo ardía.
Sus dedos encontraron su cabello, enredándose con desesperación en los mechones oscuros de su nuca, tirando de él para profundizar el beso, para anclarlo a ella como si tuviera miedo de que se desvaneciera como una alucinación producto del alcohol, todo su cuerpo vibraba, excitada por la fricción de su cuerpo apretándose contra el de ella, aplastándola, cautiva de todo su ser, como una presa incapaz de escapar de sus garras ceñidas sobre la piel descubierta de su espalda baja con una fuerza que dejaría marcas, el retumbar de la música tras la pared asentándose en su estómago con un cosquilleo ansioso, jadeó nuevamente contra su boca y en un osado movimiento de un salto recargó las piernas sobre sus caderas buscando un contacto más íntimo que él no rechazó empujando contra ella, jadeando entre besos, deslizando sus manos inexpertas por su abdomen descubierto como si intentara borrar las manos de aquel que se había atrevido a tocar su piel.
Sasuke gruñó en su garganta, sintiendo el temblor de su propio cuerpo cuando el de ella se pegó al suyo de forma incitante restregándose contra su creciente erección y la ropa comenzó a estorbarle.
Deslizó las manos por su espalda, recorriendo con lentitud la curva de su cintura hasta apoyarlas con firmeza en sus glúteos, presionándola contra él haciéndole sentir su excitación, el calor de su piel ardió en sus dedos a través de la tela delgada del top rojo que se sentía repentinamente deseoso por hacer pedazos.
El beso se volvió más desesperado.
Más necesitado.
Sus bocas se buscaban sin descanso, sus respiraciones entrecortadas mezclándose con el latido acelerado de sus corazones.
Cuando Sasuke se apartó apenas un segundo para tomar aire, Sakura inclinó el rostro hacia adelante, sin darle oportunidad de alejarse, buscando su boca con el mismo hambre insaciable, necesitaba más, sus manos viajaron hasta sus mejillas sin dejarle si quiera respirar, el toque de su lengua luchando con la suya enviaban por su cuerpo escalofríos casi adictivos.
El sonido de su jadeo quedó atrapado entre ellos, y sus ojos, tan cerca, tan perdidos el uno en el otro, ardían con un sentimiento nuevo, uno que ambos reconocían, pero no se atrevían a pronunciar.
Deseo.
Sakura rió contra sus labios, respirando entrecortada.
-Larguémonos de aquí… -susurró, sus dedos aún aferrados a su cabello.
Sasuke no necesitó más.
Tomó su mano y sin mirar atrás, la guió lejos de la cabaña, de la música, de las luces, de todo lo que no fuera de ellos dos.
•••
Afortunadamente había dejado la puerta abierta.
No sabía qué demonios tenía aquel extraño licor que le habían dado en esa maldita fiesta, pero su cuerpo parecía arder desde adentro, se sentía desinhibido y casi agradecido, una corriente eléctrica se deslizaba por sus venas, su piel vibraba con cada roce de sus labios rosas ahora hinchados sobre los suyos en iguales condiciones, sus sentidos estaban más despiertos que nunca.
Sakura no le dio oportunidad de pensar demasiado, con una osadía que lo desarmó, lo empujó hacia el interior de la habitación, atrapando su boca nuevamente con la misma intensidad que latía su corazón, la desesperación con la que lo besaba era un reflejo del deseo contenido que sentía, de una tensión mutua y acumulada por demasiado tiempo.
Él aferró sus manos a su cintura desnuda, encontrando su piel fría y sudorosa, marcada por la carrera silenciosa que habían emprendido desde la cabaña cerca del complejo Hatake hasta la casa de su maestro.
Sus respiraciones entrecortadas se mezclaban con el roce de sus labios, Sasuke apenas se separó un instante, solo para encontrar de nuevo su boca con la misma avidez, sintiendo su aliento cálido contra el suyo, la risa suave de Sakura flotó entre ellos cuando sus manos, guiadas más por sus bajos instintos que por sus pensamientos, recorrieron su espalda antes de deslizarse bajo el borde de su top provocándole cosquillas, con un movimiento hábil y ansioso, la tela cedió, el nudo que sostenía su prenda se deshizo con un simple tirón, y ella cayó ligera sobre la cama, su cabello rosado esparcido sobre la almohada y la mirada jade encendida en fuego, los labios entreabiertos en jadeos cortos que le invitaban a tenerla solo para él.
Sasuke se inclinó sobre ella, sus dedos apenas rozando la piel de su abdomen mientras contenía la respiración, algo en su interior vaciló, no por duda, sino por la extraña sensación de estar pisando un terreno desconocido, algo demasiado íntimo y tangible.
Algo que marcaría un antes y un después en sus vidas.
-Sakura… ¿Estás segura? ¿Quieres seguir?- Su voz acariciando sus labios sonó más baja de lo habitual, como si temiera romper el momento.
Ella no respondió de inmediato, sus ojos brillaron un destello de temor por un momento y mordió su labio inferior con lentitud, sus mejillas encendidas por más que solo el calor de la habitación, luego, con la misma determinación con la que lo había traído hasta allí, asintió y elevó las piernas rodeando su cadera, atrapándolo contra ella con una promesa muda.
Sasuke sintió el aliento atraparse en su garganta.
-Te prometí… que podías tomar de mi lo que quisieras…- susurró recargándose sobre sus codos para elevarse ligeramente rozando sus labios al hablarle bajito antes de volver a atrapar su boca en un nuevo beso demandante- déjame hacerte feliz… Sasuke-kun…- suspiró sintiendo sus dedos ahora cálidos rozando su piel desnuda estremeciéndola, sus manos viajaron desinhibidas hasta el sujetador metiendo su mano bajo este para apretar uno de sus senos sintiendo la piel suave en su palma, la escuchó gemir con fuerza y eso lo encendió aún más, ella repentinamente ansiosa subió su camiseta prácticamente arrancándola de su cuerpo riendo divertida por su propio accionar y le sonrió ladinamente cuando paseó su mirada brillante por su trabajado torso deseosa por obtener más, buscó su boca esta vez en un beso más lento, probando a consciencia su boca, guiando sus manos hasta los brazos de ella elevándolos sobre su cabeza, el agarre de sus piernas en sus caderas se afianzó y empujó en su dirección rozando su intimidad sobre la ropa arrancando un profundo jadeo en ambos, se derritió con el contacto deslizándose lentamente sobre ella brindándoles placer, su piel ardió invitándole a deslizar sus labios húmedos hasta su cuello, era una zona erógena… según lo que había ojeado en ese estúpido libro erótico de Kakashi en medio de su aburrimiento y lamió lentamente cerca de su clavícula sin dejar de mover sus caderas sobre las de ella muy despacio arrancándole suaves gemidos.
-S-sasuke-kun…- jadeó liberándose del molesto sujetador que la aprisionaba y exhibiendo sus firmes senos ante él, llevó sus manos traviesas hasta los pantalones grises desbrochando el botón sin despegar la mirada de sus ojos, en una silenciosa petición por sentirle más cerca, Sasuke comprendió en seguida sus deseos y se puso de pie a su lado, su mirada ardiente contrastando con su rostro serio cuando deslizó los pantalones y la ropa interior mostrándose completamente desnudo ante ella en más de un sentido, le contempló con sus jades cargados de deseo posándose casi con curiosidad sobre su erección, sonrojada por la pena y la repentina consciencia que sintió acerca de lo que estaba ocurriendo entre ellos, desvió el rostro hacia la ventana, pero no había vuelta atrás.
No había lugar para arrepentimientos.
Devolvió la mirada hacia él tímidamente respirando agitada sintiéndole posarse de rodillas frente a su presencia, le tomó de las manos guiándolo hasta el borde de sus capris invitándolo a desnudarla por completo, deslizaron juntos la tela hasta donde las manos de la pelirrosa se lo permitieron desde su posición, finalmente cayó relajada sobre la superficie dejándose hacer entre suspiros, sus jades atentos al delicado movimiento de las manos de Sasuke deslizando la frágil tela de su ropa interior descubriéndola por completo sin dejar de mirarla a los ojos intensamente, sintió el leve temblor de sus manos al deslizarse por sus caderas como si grabara su figura en sus manos rozando con sus pulgares su intimidad.
Se sorprendió a si misma sintiendo alivio y comodidad, no sentía ni un ápice de la vergüenza que tanto creyó sentiría con tan solo imaginarse en esa situación, por fin estaba pasando.
Vaya que Kakashi era un maldito genio…
Abrió el pequeño cajón junto a su cama sacando uno de los condones que Kakashi le había dejado en la caja.
-P-por qué…
-Kakashi me los dio- puso los ojos en blanco por toda explicación, suspirando casi exasperado y sonriendo ladinamente, abriendo con cuidado el delicado sobre azul del preservativo, Sakura no quitaba su mirada consternada de él y se preguntó qué cosas estarían pasando por su cabezota para tener esa cara tan contrariada, su sonrisa creció y volvió a besarla rozando su cuerpo contra el suyo para espantar los pensamientos intrusivos, los gemidos contenidos de Sakura morían en su boca invitándolo a descender entre húmedos besos hasta su pecho, recogió las piernas y Sasuke aprovechó la posición separándolas con la rodilla acomodándose entre ellas, lamió uno de sus pezones probándolo mientras acariciaba el otro con su pulgar en delicados movimientos circulares descubriendo lo mucho que aquello conseguía excitarla el roce de su miembro contra la suave piel de su muslo y sus gemidos estaban volviendole loco, los suspiros se apoderaron de la habitación, retorciéndose de placer entre la sabanas arqueándose hacia él extasiada, llevó una de sus manos hasta su intimidad estimulándose a sí misma, su instinto a flor de piel guiándola a rozar sus dedos por el sensible botón que coronaba su feminidad, se estremeció de placer tocándose y con su mano ya húmeda rozó el miembro de Sasuke estimulándolo, derritiéndose cuando él empujo sus caderas contra su mano iniciando su propio vaivén deleitándola con los suaves sonidos de placer que emergían de sus garganta sin poder evitarlo, en un movimiento súbito él giró las tornas aumentando el volumen de sus gemidos cuando decidió apartar sus manos para reemplazarlas por las suyas acariciando su intimidad y con curiosidad y algo de torpeza introdujo uno de sus dedos haciéndole gritar y apretar por reflejo sus paredes alrededor de su dedo placenteramente.
-Ah… aquí… por favor…- suspiró ella deslizando sus dedos sobre el abultado botón rosa, Sasuke paseo sus dedos explotando su sensibilidad en gemidos e incoherencias suplicándole por más.
-¿Está bien así?- se sintió ansioso y maravillado observándola disfrutar del roce de sus manos, ella no se quedó atrás estremeciéndose por completo cuando él introdujo otro dedo y asintió enérgicamente empujando sus caderas contra sus dedos, el placer manifestándose en escalofríos que le callaban la mente entre vergonzosos gemidos y palabras que no se sabía capaz de decir en voz alta, saboreando la fricción en su interior, jamás había sentido algo como eso, ávida por compartir y volver a sentirle llevó su mano hasta tocar su miembro enrollándola nuevamente alrededor de su falo palpitante sin despegar la mirada de sus ojos oscuros llenos de deseo, inició un suave vaivén sincronizado que le incitó a mover las caderas contra su mano en un claro intercambio placentero, se inclinó suavemente sobre ella y volviendo a reclamar sus labios, gimieron al unísono aumentando el ritmo, era tan dulce y a la vez tan erótico.
El aire comenzó a faltarle.
Con los ojos febriles, su mente divagó y lo llevó de vuelta al momento en el que el equipo siete fue conformado.
"No me gusta nada en particular."
Qué mentira más absurda.
Viendo los redondeados senos de Sakura rebotar despacito bajo su cuerpo retorciéndose de placer, fue consciente de haber descubierto dos cosas que le gustaban, inesperadas, pero no por ello menos agradables, el amargor del chocolate deshaciéndose en su lengua… y la dulce fricción de su delicada mano sobre su miembro subiendo y bajando.
Sasuke cerró los ojos, dejándose llevar por la sensación, por la calidez de su tacto, por la forma en que sus cuerpos parecían encajar sin esfuerzo, respondiendo el uno al otro con un lenguaje que apenas comenzaban a comprender, cada roce encendía un incendio más profundo, comprendiendo al fin como es que el sexo era considerado una necesidad biológica.
Desearía quedarse así por siempre.
Perderse en el vaivén de caricias y suspiros, en la embriagante exploración de sus cuerpos, en el latido compartido que se aceleraba con cada toque furtivo y se observó a si mismo deseando despertar cada dia de su vida a su lado, haciéndole el amor todas las noches, buscandola por las mañanas, explorar con ella todos los placeres que la carne les podía ofrecer.
-Q-quiero hacerlo…- gimió ella suplicante, soltando su miembro y recolocando sus caderas para rozarse contra su erección dura como una piedra, deslizándose despacio entre sus húmedos labios exteriores incitándolo a hacerle el amor, lamió su cuello níveo embriagado por ese dulce aroma a flores de cerezo que se desprendía de sus cabellos revueltos, su aliento cálido escapando en un jadeo contra su piel, descubriendo un nuevo mundo de placer y sensaciones hasta el momento desconocidas que quizás serian la representación de una nueva hermosa forma de morir.
Ella estaba tan mojada…
No despegó sus ojos de los suyos mientras afianzaba el agarre de sus piernas sobre sus caderas empujándo hacia ella, rozando su entrada contra la punta de su miembro presto a satisfacerla se introdujo solo un poco, escuchándole gemir con fuerza, salió de golpe cuando un profundo estremecimiento le alcanzó como una corriente eléctrica por toda su espina, ansioso alcanzó el sobre abierto de la mesita y deslizó el preservativo por la longitud de su falo con cuidado, esperando para no correrse antes de tiempo, siseó suavemente introduciéndose despacio en su estrecha cavidad, jadeante y tembloroso, la miró a los ojos jade entrecerrados de placer buscando algún rastro de duda o arrepentimiento que le obligase a parar, pero solo la vio hacer una pequeña mueca de dolor apretando las sábanas con una mano y mordiendo su puño temblorosa.
-Relájate… susurró contra sus labios- lo haré con cuidado…
-D-duele…- se quejó apretando más las mantas- ah… S-Sasuke-kun… d-duele un poquito…
-¿Duele?
Se detuvo un momento respirando agitado esperando paciente antes de introducirse un poco más, volviendo a besarla lentamente para hacerle olvidar el dolor y cuando ella asintió despacito sin despegarse de sus labios empujó del todo su miembro en su interior, la pelirrosa ahogó un chillido de dolor contenido contra su boca, sintió los músculos de su vagina contraerse alrededor de su intimidad como un reflejo ante el dolor de la primera intromisión haciéndole cerrar sus rodillas contra sus caderas con fuerza y una ola de placer lo envolvió al apretarse de esa forma contra su carne, se quedó quieto luchando mentalmente por no correrse, esperando a que ella se relajase y se amoldase, la sintió respirar agitada con el rostro escondido en el hueco de su cuello, omitió el dolor que le provocaban sus uñas clavándose en su espalda y entonces con un beso suyo en esa área y su suave susurro incitándole a continuar comenzó a moverse contra ella disfrutando del húmedo e hipnótico sonido que producían sus cuerpos conectados, piel contra piel, no podría describir el placer que sentía embistiéndola suavemente probando que ritmo llevar, su interior era estrecho, cálido y tan cómodo como un abrazo, desvió sus ojos hacia el punto en el que sus cuerpos se fusionaban, con curiosidad, saboreando aquella sensación recién descubierta, muy despacio, completamente envuelto en los melodiosos gemidos que inundaban la habitación acompañando sus jadeos, pegó su frente a la suya incrementando el ritmo poco a poco, sus manos se deslizaron por su cuerpo llenas de ternura y le sonrió con suavidad cuando ella dejó caer su cabeza nuevamente sobre la almohada acunando sus mejillas sonrosadas entre sus suaves manos con amor perdida en su mirada.
Sus ojos se cerraron apretándose, los gemidos aumentaban de volumen incitándole a moverse con algo más de fuerza.
-Ah… Sasuke-kun… m-más rápido…- gimió con deleite, sus ojos cerrados y su cuerpo arqueado hacia él entregándose por completo al placer que sentía, incrementó la velocidad y fuerza de sus embestidas, acariciándola con sus manos más audaces y atrevidas de lo que recordaba, agradeciendo en silencio encontrarse completamente solos en la casa y esperando que el golpetear del cabezal de la cama no dejase ninguna marca en la pared, con lo perspicaz que era Kakashi tendría que deshacerse del condón usado quemándolo para que no le jodiese el resto de su vida por haber profanado su casa.
-¡Ah! Sasuke-kun… C-creo que voy a… ah…
La besó embistiéndola con algo más de rudeza y ferocidad ahogando sus fuertes gemidos y suplicas entrecortadas en su boca pidiéndole no parar, tan solo unas cuantas rápidas embestidas más y sintió el cuerpo de Sakura tensarse y relajarse de un segundo a otro alargando su gemido en su última exhalación habiendo llegado al climax y entonces sintió su propio orgasmo recorrerle el cuerpo como una oleada de placer indescriptible que fluía en su interior despejando toda la tensión acumulada en su cuerpo quizás durante años.
Algo que jamás había sentido… pero que le liberaba por completo.
Salió de ella y anudó el condón usado lanzándolo hacia la papelera, renovado, se dejó caer en la cama a su lado, respirando pesadamente, exhausto y la atrajo hacia sí con la decisión que meses atrás le había faltado, sus brazos rodearon su cintura, pegándola contra su pecho protectoramente, como si quisiera fundirse en ella, como si su calor pudiera calmar el torbellino dentro de él.
Cerró los ojos por un instante, dejando que su fragancia lo envolviera y antes de darse cuenta, sus labios se posaron suavemente sobre su coronilla en un beso casi instintivo, protector.
-Me he… enamorado de ti… Sakura- susurró su confesión en la oscuridad, con una vulnerabilidad inusual en su voz normalmente fría, ahora envuelto por una calidez que alcanzaba su corazón.
Ella se tensó apenas un segundo entre sus brazos, como si su corazón hubiera tropezado con esas palabras inesperadas.
-Sasuke-kun…
Él inspiró hondo, buscando sus ojos, su aprobación, la certeza de que era mutuo.
-Lo he estado desde hace mucho tiempo, pero reconocerlo fue difícil…demasiado… confuso y doloroso, no quería distraerme de mi objetivo, no quería sentir que estaba fallandole a mi clan yo...sé que es extraño… escucharlo de mi…- confesó, su tono bajo, casi tembloroso, sus dedos acariciaron con suavidad su espalda, como si temiera que pudiera desvanecerse- No tenía idea de lo que significaban estos sentimientos hasta que…- Hizo una pausa, su mirada intensa clavada en la de ella, como si intentara encontrar las palabras correctas- ¿Aún quieres quedarte conmigo?
Sakura sonrió suavemente, con una ternura que encendía despacio una ilusión renovada en sus ojos verdes.
-Claro que si… -susurró y cuando sus labios rozaron los suyos en un beso casto, puro, Sasuke sintió que el aire abandonaba sus pulmones, aliviado.
Con una caricia delicada apartó un mechón de su cabello azabache de su rostro, deslizando los dedos tras su oreja, su toque lleno de devoción.
-Te amo- murmuró Sakura con dulzura- No romperé mi promesa… Seremos felices juntos…
Sus narices se rozaron con cariño, un gesto íntimo que le erizó la piel.
-Te ayudaré con tu venganza-prometió en voz baja, con una determinación que solo ella podía transmitir sin sacrificar su ternura- Me volveré fuerte por ti… y devolveremos el honor al clan Uchiha.
El peso de su promesa lo envolvió como un cálido arrullo, con un suspiro pesado, Sasuke se permitió aferrarse a su cuerpo, sintiendo la somnolencia apoderarse de él, la escuchó seguir susurrando palabras de amor en la oscuridad, su voz como un bálsamo sobre las grietas de su alma, sus manos deslizándose reconfortantes en su espalda espantando quizás para siempre la soledad.
Justo antes de sucumbir al sueño, un par de ojos carmesíes, rojos como la sangre fresca, irrumpieron en su mente, un eco implacable de su pasado que le recorría como un escalofrío por toda la espina y el miedo, frío, despiadado, inquebrantable, se aferró a su pecho como una sombra persistente alzándose sobre el dulzor de sentirse amado.
Un impulso casi instintivo.
Estrechó a Sakura contra sí, dormitando, como si al hacerlo pudiera anclarla a su realidad, evitar que se desvaneciera como todo lo que una vez amó y le fue arrebatado.
Su respiración se volvió más profunda, más serena al sentir su calor y solo entonces, con el peso de su presencia envolviéndolo, se permitió caer en la oscuridad del sueño.
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Notas de la autora:
¡El Sasusaku triunfa! Si el criterio fuera romance puro la escena lemon de este capítulo es mi favorita de todas las que he escrito en mi vida, pero si hablamos de intensidad y lujuria mi favorita es la escena del capítulo 16 de Entre Líneas, aún así a este capítulo le tengo un cariño especial, siento que de todos mis what if este es el que está románticamente más cerca del canon, es dulce, pero al mismo tiempo no es tan OOC, me encanta, es muy sensual.
¿Les gustó? ¡Me encantaría que me dijeran su opinión en los comentarios! Necesitamos darle más actividad a esta historia para que llegue a más lectores *-*
¡Gracias por leer!
Con cariño,
Azulen.
