¡Wassup gente! Kamen Rider Predator esta de regreso y les trae… la continuación oficial de "Monster Musume no Arc". Antes que nada… muchas gracias por seguir la historia de mi gran amigo y lo mas cercano a un hermano, donkike07. Estoy más que seguro que estará mas que feliz que su trabajo no quedará en el olvido.
Antes de seguir, quiero dejar en claro que a partir desde el capitulo 15 en adelante, el desarrollo de la historia seguirá a mi estilo, pero manteniendo muchas de las ideas que tenia preparado kike antes que partiera de este mundo. Aparte de las cosas vivirá Jaune con Miia y las demás chicas, también habrá capítulos enfocado con el Equipo RWBY y el resto de los personajes en Remnant… y antes que vengan a reclamar… no voy a cambiar el RenXPyrrha. No importa cuánto me lo pidan, cuanto me rueguen o me amenacen, el RenXPyrrha no cambiara, esto es una de las ideas de mi amigo y se quedara tal como está.
Para finalizar, esta continuación es una de las ideas que tenia kike, solo que no sabia en que momento ponerla, así que decidí escribirlo en este capítulo. Bien, ahora que he dicho esto, solo me queda por decirles… ¡disfruten del fucking capitulo!
"Blah blah blah" (Personajes hablando)
Blah blah blah' (Personajes pensando)
Ni RWBY y Monster Musume no Iru Nichijō no me pertenecen, pertenecen a sus respectivos dueños. Esta historia originalmente le pertenece a donkike07 que en paz descanse.
Capítulo 15 – El regalo de 'E'.
La atmósfera en la habitación del Equipo RWBY era tan tensa que se podía sentir el peso de la culpa flotando en el aire. Blake caminaba de un lado a otro, furiosa, mientras Ruby, Weiss, Yang y Nora estaban sentadas de rodillas, cabizbajas y claramente avergonzadas. Blake no podía dejar de resoplar de frustración, sus orejas de Faunus moviéndose levemente con cada paso que daba.
"¡No puedo creer que hayan hecho esto!" -exclamó Blake, cruzando los brazos con fuerza, su voz cargada de indignación- "¡solo les hice un favor y fui a Vale a comprar comida porque ustedes me lo pidieron! ¡Porque soy una buena amiga! ¡Y confiaba en que no harían ninguna tontería mientras yo no estaba!"
Las chicas seguían en silencio, sabiendo que habían cruzado una línea. Ninguna tenía el valor de levantar la cabeza.
"Pero no…" -continuó Blake, aumentando el ritmo de sus pasos y de su frustración- "¡en lugar de esperar tranquilamente, decidieron... quemar mi preciada colección de Ninjas del Amor! ¡A mis espaldas, sin que yo lo supiera!"
Ruby, que estaba en el centro del grupo, intentó hablar, pero Blake no le dio oportunidad.
"¡Ni se te ocurra decir algo, monstruo come galletas!" -gritó Blake, con sus ojos dorados brillando de furia. El apodo fulminante dejó a Ruby completamente paralizada, incapaz de responder-.
Ruby se encogió ligeramente, apretando sus manos con nerviosismo. Las palabras de Blake fueron un golpe duro, no solo por la frustración evidente en su voz, sino porque sabía que todo había comenzado por su culpa. Quería disculparse, pero no podía encontrar el momento adecuado para hacerlo.
"No me pidieron cuidar mis libros. No pedí que hicieran absolutamente nada mientras estaba fuera. ¡Solo fui por comida porque me lo pidieron!" -Blake miraba al techo con exasperación antes de volver a mirar a las chicas- "¡y cuando regreso, encuentro mi colección destruida!"
Yang levantó la mirada, su rostro reflejando una mezcla de arrepentimiento y sinceridad. Se atrevió a hablar después de haber estado en silencio durante todo el regaño.
"Blake, lo siento mucho. No sabía que esos libros eran tan importantes para ti" -dijo Yang con voz suave- "si lo hubiera sabido, jamás habría dejado que algo así pasara…"
Antes de que pudiera terminar la frase, Blake, aun ardiendo de furia, la interrumpió con un grito que resonó en la habitación.
"¡Tampoco quiero oír ni una palabra viniendo de ti, senos de vaca!" -exclamó Blake, mirando a Yang con ojos encendidos-.
El impacto fue inmediato. Yang abrió los ojos como platos, sorprendida no solo por el insulto, sino porque Blake la había dejado sin palabras, algo que rara vez sucedía. Aunque estaba acostumbrada a las bromas sobre su físico, el tono de Blake la hizo sentir tanto ofendida como molesta.
Mientras tanto, Blake continuaba caminando de un lado a otro, tratando de contener la furia que la consumía. Sus pasos eran cortos y rápidos, reflejando su frustración.
"¡No entienden!" -prosiguió Blake, sin detenerse- "esa colección no fue fácil de completar. La mayoría de esos libros eran ediciones limitadas que salieron hace dos años. ¡Son imposibles de encontrar ahora!"
Weiss, quien hasta ese momento había permanecido en silencio, levantó la cabeza y, con su habitual aire de superioridad, decidió intervenir.
"Blake, creo que estás exagerando un poco las cosas. Después de todo, esos libros obscenos estaban escondidos entre los otros libros y… dentro del colchón de tu cama" -comentó Weiss con un toque de desdén en su voz-.
Blake, apenas escuchando esas palabras, se giró hacia Weiss y le lanzó una mirada furiosa.
"¡Nadie pidió tu maldita opinión, reina de las planicies heladas!" -gritó la Faunus, clavando sus ojos en la peliblanca-.
Weiss se quedó boquiabierta, incapaz de responder. Sus manos se deslizaron instintivamente hacia su modesto busto, como si hubiera recibido una bofetada emocional. La incredulidad se apoderó de su expresión, y por primera vez, Weiss se quedó sin palabras ante un comentario tan directo.
Yang y Nora, a pesar de la tensión en la sala, apenas pudieron contener una risa. Ambas intercambiaron una mirada, mordiéndose los labios para no soltar una carcajada, sabiendo que cualquier muestra de humor en ese momento solo enfurecería más a Blake.
Finalmente, Blake giró su atención hacia Nora, la última del grupo que aún no había recibido su justa reprimenda. Su mirada se posó sobre la chica pelirroja, quien sonreía nerviosamente.
"Y tú, Nora…" -comenzó Blake, su voz más controlada pero llena de veneno- "estoy segura de que fue tu 'brillante' idea quemar mis libros."
Nora, rápida para defenderse, levantó una mano.
"¡Eso no es cierto! ¡Fue idea de Weiss!" -respondió rápidamente- "yo solo sugerí volarlos en pedazos, pero…"
No tuvo tiempo de terminar la frase antes de que Blake la interrumpiera.
"¡Ni siquiera digas ni una palabra más, Pinkie Pie!" -le espetó Blake, cortando a Nora en seco-.
Nora parpadeó, sorprendida por el apodo, pero antes de que pudiera reaccionar, Ruby, que había permanecido en silencio desde su primer intento fallido de hablar, murmuró algo en voz baja.
"¿Quién es Pinkie Pie?" -le preguntó Ruby a su hermana, susurrando para no atraer la atención de Blake-.
Yang, igualmente desconcertada, se encogió de hombros y le susurró de vuelta.
"No tengo ni la más mínima idea" -respondió la rubia-.
El intercambio entre las dos hermanas pasó desapercibido mientras Blake seguía caminando, su ira aún palpable en la habitación.
Blake continuaba su monólogo de furia, moviéndose de un lado a otro como una fiera enjaulada. Sus palabras, cargadas de enojo y dolor, resonaban en la habitación, golpeando a sus amigas como un martillo emocional.
"¡Es como si me hubieran apuñalado por la espalda!" -espetó, lanzando una mirada acusatoria a cada una de ellas- "¡no puedo creer que hayan planeado este maléfico plan! ¡Mandarme a comprar comida a Vale, tentándome con la tarjeta de crédito de Weiss para que me tome mi tiempo!"
Las chicas, cada vez más abatidas, sentían el peso de la culpa aumentar. La mención de la tarjeta de Weiss solo añadió más incomodidad a la situación, especialmente para la propia Weiss, quien bajó la mirada, sintiendo un leve rubor de vergüenza.
"¡Casi cuatro horas de viaje de ida y vuelta!" -continuó Blake, su voz elevándose aún más- "¡solo para regresar y ver que… ustedes… quemaron… mi pornografía!"
El grito de Blake resonó en la habitación, como un eco incontrolable. El silencio que siguió fue incómodo y sofocante, y las chicas bajaron aún más la cabeza. No obstante, Blake seguía sumida en su furia, tan concentrada que no notó la presencia de alguien que acababa de entrar en la habitación.
"Señorita Belladonna" -dijo una voz firme y autoritaria desde atrás de Blake-.
Las palabras hicieron que la Faunus se detuviera en seco. Los ojos de todas las presentes se abrieron con horror al ver a la profesora Glynda Goodwitch, quien estaba parada detrás de Blake con una ceja levantada y un semblante de completa seriedad.
"¿Podría aclararme qué fue lo que dijo sobre que quemaron su… pornografía?" -preguntó Glynda, su tono seco y preciso-.
El color se drenó del rostro de Blake en un instante. El shock la recorrió de pies a cabeza, y un frío sudor apareció en su frente. Un instante después, tanto ella como Yang soltaron gritos de puro pánico.
Yang, incapaz de controlar su miedo, gritó y, en menos de un segundo, se escondió detrás de su hermanita Ruby, agarrándola como si la joven líder fuera un escudo humano.
"¡No, no, no! ¡No está pasando esto!" -gritó Yang, aterrada por la aparición de la profesora mientras dolorosos recuerdos del castigo que paso vinieron a su mente-.
Por su parte, Blake dejó escapar un grito que sonaba a mitad de camino entre un maullido y un grito de miedo. Retrocedió bruscamente, como si se hubiera convertido en una gata asustada. Su cuerpo se arqueó hacia atrás y comenzó a gruñir, lanzando zarpazos al aire en defensa propia, completamente fuera de control.
"¡PORNOGRAFÍA NO, SOLO NOVELAS! ¡SON... NOVELAS!" -exclamó Blake entre gruñidos, pero cada palabra sonaba más desesperada que la anterior-
Glynda, con una calma estoica que solo ella podía mantener, observaba a las chicas sin inmutarse ante el caos que se desataba frente a ella. Ignoró las acciones de Yang escondiéndose detrás de Ruby y los gritos desesperados de Blake, que seguía dando zarpazos al aire como si estuviera acorralada.
Ruby, por su parte, se armó de valor y, con una sonrisa nerviosa, decidió intervenir.
"P-Profesora Goodwitch… ¿qué la trae por aquí?" -preguntó Ruby con voz temblorosa, intentando ignorar el hecho de que su hermana mayor la estaba usando como escudo humano-.
Glynda, con un movimiento suave y preciso, se acomodó las gafas con una mano antes de responder.
"He venido a informarles de algo importante" -comenzó Glynda, manteniendo su habitual tono frío y profesional- "les pido que empaquen sus cosas de inmediato-.
El impacto de sus palabras fue inmediato. Todas las chicas en la habitación quedaron boquiabiertas, sus mentes intentando procesar lo que acababan de escuchar.
"¿Empacar?" -repitió Weiss, todavía en estado de shock-.
"¿Qué?" -añadió Yang, asomando la cabeza desde detrás de Ruby-.
"¿Cómo que empacar?" -exclamó Blake, finalmente dejando de lanzar zarpazos al aire, su furia instantáneamente reemplazada por confusión-.
La profesora Goodwitch mantuvo su mirada seria y autoritaria mientras se dirigía a las chicas con una calma inquietante, como si lo que acababa de decir fuera la cosa más normal del mundo.
"Así es. Empaquen sus pertenencias. Nos iremos dentro de una hora" -afirmó Glynda con firmeza, sin más explicaciones-.
El silencio volvió a llenar la habitación, pero esta vez no por miedo, sino por pura incredulidad ante lo que acababan de escuchar.
Weiss fue la primera en acercarse a la profesora, decidida a resolver lo que estaba sucediendo. Su paso firme y su porte siempre elegante disimulaban el nerviosismo creciente en su interior. Con una inclinación de respeto, habló con la voz más educada y calmada que pudo reunir.
"Profesora Goodwitch" -comenzó Weiss- "con el debido respeto, ¿podría explicarnos por qué nos está pidiendo que empaquemos nuestras cosas? ¿Es esto una orden de expulsión?"
La profesora Goodwitch, con su típico semblante serio, miró a Weiss a través de sus gafas y contestó con la misma frialdad que siempre la caracterizaba.
"Son órdenes directas del director Ozpin" -respondió escuetamente, sin agregar más detalles-.
Esas simples palabras hicieron que un frío temor recorriera el cuerpo de cada miembro del equipo RWBY. Weiss, Ruby, Yang y Blake se miraron entre sí, sintiendo cómo sus corazones latían más rápido. Las chicas comenzaron a imaginar lo peor: la expulsión de Beacon.
Cada una de ellas había cometido errores en el pasado, pero el incidente más reciente y preocupante fue lo ocurrido con Pyrrha. El recuerdo de su arrebato de ira, que había destruido parte de la academia y varias habitaciones estudiantiles, estaba fresco en sus mentes. ¿Sería posible que esto las afectara a ellas también?
Ninguna se atrevió a preguntar abiertamente, pero todas pensaban lo mismo. ¿Sería este el castigo por lo sucedido?
Nora, quien había estado inusualmente callada, se levantó sin decir una palabra y se dirigió apresuradamente hacia la habitación del equipo JNPR para recoger sus pertenencias. El equipo RWBY, con la misma sensación de incertidumbre y tristeza, hizo lo mismo en su propia habitación. Empacaron en silencio, intercambiando miradas llenas de emoción contenida. Ruby y Yang, aunque intentaban mantenerse fuertes, no pudieron evitar que algunas lágrimas se escaparan al pensar en todo lo que habían vivido en Beacon.
Buenos y malos momentos. Todo eso parecía desmoronarse frente a ellas.
Finalmente, una vez que las mochilas estaban llenas y la habitación parecía más vacía de lo que jamás había estado, las chicas se miraron una última vez antes de salir. Al abrir la puerta, se encontraron con la profesora Goodwitch, esperando pacientemente, acompañada de Velvet Scarlatina y Coco Adel del equipo CFVY, quienes también parecían haber recogido sus pertenencias.
Ruby, con su mente aún llena de confusión y tristeza, fue la primera en hablar al verlas allí.
"¿Ustedes también fueron expulsadas?" -preguntó, su voz temblorosa y llena de incertidumbre-.
Al escuchar esa pregunta, tanto Velvet como Coco se quedaron perplejas, mirándose entre ellas con expresiones de desconcierto. Incluso la profesora Goodwitch levantó una ceja, claramente sorprendida por las palabras de Ruby.
"¿Expulsadas?" -repitió Velvet, su tono lleno de sorpresa- "¿de qué estás hablando?"
Las chicas del equipo RWBY se quedaron congeladas, intercambiando miradas confundidas. ¿No estaban siendo expulsadas?
Yang, con los nervios todavía a flor de piel, decidió intervenir.
"Bueno… sí" -dijo Yang, intentando sonar firme, aunque se notaba su confusión- "nosotras pensamos que el director Ozpin nos estaba expulsando por… lo que pasó hace unos días. Con lo de Pyrrha. Ya sabes, el… pequeño incidente que destruyó parte de la academia."
Coco, tomando la palabra, sacudió la cabeza con una leve sonrisa, como si lo que Yang acababa de decir fuera completamente fuera de lugar.
"No, no, no. Nosotras no hemos sido expulsadas, ni mucho menos" -respondió Coco, con calma- "solo estamos siguiendo las órdenes que nos dio la profesora Goodwitch. Nos pidió que empacáramos nuestras pertenencias, pero eso es todo. No tiene nada que ver con expulsiones."
Las chicas del equipo RWBY se quedaron en silencio por un momento, procesando lo que acababan de escuchar. El alivio y la confusión competían por espacio en sus corazones.
Glynda Goodwitch, quien había estado observando con creciente frustración, finalmente dejó escapar un largo suspiro. Llevó una mano a su frente, frotándosela mientras sacudía la cabeza.
"Señoritas, ¿por qué razón creen que están siendo expulsadas?" -preguntó Glynda, su tono cansado, pero aún severo-.
Yang, quien comenzaba a sentirse desesperada, levantó las manos en señal de rendición.
"¡Bueno, usted nos dijo que empacáramos nuestras cosas! ¡Pensamos que eso significaba que nos iban a expulsar!" -explicó Yang, casi gritando de frustración por no entender la situación-.
Pero antes de que Yang pudiera continuar, Glynda la interrumpió.
"¿Acaso mencioné la palabra "expulsión" en algún momento?" -preguntó Glynda, mirándolas a todas con una expresión seria-.
El equipo RWBY parpadeó un par de veces, atónitas ante esa simple pregunta. ¿Había dicho la profesora algo sobre ser expulsadas? Recordaron la conversación con más detalle, y fue entonces cuando la verdad las golpeó.
Blake fue la primera en hablar, su tono vacilante.
"No… no lo dijo" -admitió, su mirada cayendo al suelo al darse cuenta del malentendido-.
Ruby y Weiss asintieron lentamente, mientras que Yang, finalmente entendiendo, dejó escapar una pequeña risa nerviosa.
"Así que… ¿no nos van a expulsar?" -preguntó Ruby, sus ojos llenos de esperanza-.
Glynda, visiblemente cansada por todo el caos de la situación, negó con la cabeza.
"No, señoritas. Nadie las va a expulsar" -afirmó la profesora- "solo les pedí que empaquen porque vamos a trasladar a los estudiantes a otra parte del campus mientras se realizan reparaciones por los daños causados en el incidente."
El alivio inundó la habitación de inmediato. Las chicas del equipo RWBY soltaron un suspiro colectivo, seguidas por pequeñas risas nerviosas. No estaban siendo expulsadas. Todo había sido un malentendido monumental.
Yang se dejó caer de rodillas, riéndose de sí misma.
"Bueno, eso… eso explica mucho" -dijo Yang, frotándose la nuca con una sonrisa de pura vergüenza-.
Ruby asintió con entusiasmo.
"¡Gracias a los cielos!" -exclamó Ruby, con lágrimas de alivio en sus ojos- "pensé que nos íbamos a quedar sin hogar o algo así."
Weiss se cruzó de brazos, pero incluso ella no pudo evitar sonreír aliviada.
"Bien, ahora que todo está claro, ¿podemos ir a donde sea que nos lleven?" -preguntó Weiss, queriendo dejar atrás la incomodidad de toda la situación-.
Glynda asintió, acomodándose las gafas.
"Síganme" -dijo a las estudiantes que siguieron a Glynda al nuevo campus-.
Las seis estudiantes caminaron en silencio detrás de la profesora Goodwitch por los pasillos de la academia. Aunque ahora sabían que no serían expulsadas, el misterio de su traslado aún pesaba en sus mentes. El ambiente era tenso pero aliviado, una mezcla extraña de emociones.
En el camino, el equipo RWBY y las demás se encontraron con Nora, quien caminaba lentamente mientras cargaba varias maletas. La expresión triste en su rostro fue rápidamente sustituida por una chispa de esperanza al ver a sus amigas. Ruby fue la primera en acercarse a ella, hablando con entusiasmo.
"¡Nora!" -exclamó Ruby, corriendo a su lado- "¡Buenas noticias! Todo fue un malentendido, no nos están expulsando."
Los ojos de Nora se iluminaron de inmediato, y sin pensarlo dos veces, soltó sus maletas al aire y gritó de alegría.
"¡YAY!" -gritó, saltando emocionada- "¡no me van a expulsar! ¡No nos van a expulsar!"
Sin embargo, el caos no tardó en aparecer. Las maletas de Nora, tras volar por los aires, cayeron con fuerza al suelo. Una de ellas se abrió de golpe, esparciendo ropa y pertenencias por todo el pasillo. Entre el desorden, un sostén rosa salió volando… y aterrizó directamente sobre la cabeza de la profesora Goodwitch.
La profesora Glynda, claramente molesta, se detuvo en seco y retiró el sostén de su cabeza con una mano, sus labios apretados en una línea de pura irritación. Sus ojos se posaron en Nora, quien inmediatamente se encogió de hombros, mostrando una sonrisa nerviosa.
"Señorita Valkyrie, le sugiero que controle sus emociones" -dijo Glynda, su tono peligrosamente frío- "y que recoja inmediatamente todo este desastre."
Nora, avergonzada, rápidamente se lanzó al suelo para recoger su ropa y volver a meter todo en las maletas. Ruby, Yang y el resto del equipo RWBY la ayudaron, intentando no reír ante la situación.
Una vez que todo estuvo en orden, el grupo continuó su camino, guiado por la estricta profesora. Pasaron por varias partes de la academia, pero pronto, los alrededores comenzaron a cambiar. Las chicas notaron que se alejaban cada vez más del edificio principal de Beacon.
Weiss, siempre curiosa y no queriendo mantenerse en la oscuridad por más tiempo, aceleró su paso hasta alcanzar a la profesora.
"Profesora Goodwitch" -comenzó, con la calma y cortesía que la caracterizaba- "pensé que nuestro nuevo campus estaría en alguna parte dentro de los terrenos de Beacon, pero parece que nos estamos alejando mucho. ¿A dónde nos está llevando exactamente?"
Glynda, sin detener su paso, respondió en su tono severo habitual.
"El lugar al que vamos está fuera de los terrenos de la academia" -dijo la profesora, lo que causó sorpresa entre las chicas-.
Weiss se detuvo por un momento, asimilando lo que acababa de escuchar. Sus amigas también intercambiaron miradas sorprendidas.
"¿Fuera de los terrenos de Beacon?" -repitió Blake, arqueando una ceja- "¿por qué no nos lo dijeron antes?"
Yang se cruzó de brazos, sintiendo una creciente curiosidad.
"Esto suena cada vez más misterioso" -comentó Yang, mirando a Ruby, quien asintió en silencio-.
Tras varios minutos más de caminata, el grupo finalmente llegó a una zona mucho más apartada. Lo que encontraron allí las dejó atónitas.
Frente a ellas se erguía una casa de dos pisos, pero no era cualquier casa. Tenía un diseño completamente distinto a lo que estaban acostumbradas a ver en Vale o en cualquier otro reino. La estructura era amplia, con un aire rústico pero moderno, rodeada de árboles que le daban un aspecto aislado y tranquilo. Las ventanas eran grandes y dejaban ver una iluminación cálida en el interior.
Ruby, Weiss, Blake y Yang observaron la casa con detenimiento, una sensación de déjà vu recorriéndoles el cuerpo. Aunque no podían poner el dedo en el porqué, había algo en esa casa que les resultaba extrañamente familiar, como si ya la hubieran visto antes en algún lugar.
Velvet y Coco también miraban la casa con curiosidad. Fue Coco quien rompió el silencio, hablando con su habitual tono relajado.
"¿Qué es este lugar?" -preguntó, con las manos en los bolsillos de su chaqueta- "no se parece a nada que haya visto en los reinos."
La profesora Goodwitch, por primera vez desde que las había reunido, mostró una ligera sonrisa en sus labios.
"A partir de hoy" -dijo en un tono más suave- "este será su nuevo 'campus'."
Las palabras de la profesora resonaron en el aire, dejando a las integrantes del equipo RWBY, a Nora, Velvet y Coco completamente perplejas.
"¿Nuestro campus?" -repitió Weiss, incrédula-.
Ruby miró a la casa, intentando procesar lo que acababa de escuchar. No era lo que había esperado en absoluto. El ambiente de la casa era mucho más hogareño que cualquier edificio de Beacon. Incluso Yang parecía impresionada, y Blake seguía observando el lugar como si tratara de desentrañar algún secreto oculto en su fachada.
Coco, quien siempre mantenía su compostura, no pudo evitar una risa suave.
"Bueno, eso es... inesperado" -dijo, sacudiendo la cabeza con una sonrisa- "no puedo decir que me moleste."
Luego del comentario de Coco sobre la casa, Weiss se adelantó con una expresión analítica, incapaz de contener su curiosidad.
"Disculpe, profesora Goodwitch" -dijo Weiss con su habitual tono formal, aunque claramente intrigada- "pero… ¿cuánto tiempo lleva construida esta casa? No recuerdo haber visto preparativos para algo tan grande como esto, y mucho menos una construcción de este estilo" -señaló la estructura frente a ellas con una ceja arqueada-.
La profesora Goodwitch hizo una pausa y miró a Weiss con una expresión seria. Su mirada recorrió al grupo antes de finalmente responder, con un tono más bajo y solemne.
"Lo que voy a decirles es información clasificada" -empezó Glynda, cruzando los brazos- "esta casa no fue construida por órdenes del director Ozpin, ni por nadie más que conozcamos."
Velvet, que hasta entonces había estado en silencio, se adelantó con una mezcla de sorpresa y preocupación.
"¿Entonces… quién la construyó?" -preguntó, sus orejas de conejo erguidas con atención-
Glynda mantuvo un silencio deliberado por unos segundos, como si pesara las palabras con cuidado.
"Nadie" -respondió finalmente- "esta casa apareció de la nada hace unos días."
El impacto de esas palabras resonó como un trueno entre las chicas. Ruby, Blake, Weiss, Yang, Nora, Velvet y Coco, todas se quedaron con los ojos bien abiertos, incapaces de procesar lo que acababan de escuchar. Aunque en el caso de Coco, sus lentes de sol ocultaban cualquier expresión visible, pero su lenguaje corporal revelaba su sorpresa.
"¿Apareció?" -susurró Ruby, asombrada-.
La profesora Goodwitch asintió y continuó.
"El director Ozpin notó la presencia de la casa desde su oficina hace unos días. Envió a varios profesores para investigar, pero no encontraron nada fuera de lugar... Ningún rastro de maquinaria pesada, ni huellas de trabajadores. Nada que indicara que alguien la construyó."
Las estudiantes intercambiaron miradas, sintiendo un escalofrío recorrerles la espalda. Algo en esa casa no cuadraba, y ahora que sabían que había aparecido como por arte de magia, miraban la estructura frente a ellas con más sospecha que antes. Había algo extraño en esa construcción que no podían entender.
Yang, siempre la más escéptica del grupo, fue la primera en romper el silencio.
"Espera, espera" -dijo, levantando una mano como si intentara detener la línea de pensamiento- "¿cómo que 'apareció'? No estamos hablando de magia, ¿verdad?" -preguntó, aunque la duda ya se notaba en su voz-.
Glynda Goodwitch, normalmente tan segura de sí misma y siempre con respuestas, frunció ligeramente el ceño. Por primera vez, su expresión mostraba una leve incertidumbre.
"No lo sé, señorita Xiao Long" -admitió, lo cual sorprendió aún más a las chicas- "no tenemos idea de cómo o por qué esta casa está aquí. A pesar de los análisis que realizamos, no hemos podido encontrar ninguna explicación lógica o científica."
Ruby, con los ojos aún muy abiertos, dio un paso adelante y miró la casa con más detenimiento. La casa, aunque extraña y fuera de lugar, no tenía un aspecto amenazante, pero ahora, con la revelación de su misteriosa aparición, algo inquietante se cernía sobre ella.
Blake, siempre precavida, dio un paso adelante y miró a la profesora Goodwitch con cautela.
"¿Está segura de que este lugar es completamente seguro?" -preguntó, sus ojos dorados llenos de sospecha- "después de todo, estamos bastante lejos de los terrenos de la academia."
La profesora Goodwitch, firme y calmada como siempre, asintió con seguridad.
"Puedo garantizarles que esta casa es completamente segura" -respondió con un tono autoritario- "de hecho, hay algo más que necesitan saber sobre este lugar."
Las chicas prestaron atención de inmediato, tensas por lo que podría venir a continuación. Glynda continuó hablando con una calma medida.
"Cuando los profesores inspeccionaron la zona en busca de cualquier peligro, notaron la presencia de Grimms… pero lo extraño fue que no se acercaban a la casa" -hizo una breve pausa, como si estuviera considerando el impacto de sus palabras- "los Grimms no solo evitaron el lugar, sino que parecían… tener miedo de él."
Las palabras de la profesora dejaron a las siete chicas completamente atónitas. Ruby fue la primera en romper el silencio con su habitual impulsividad.
"¿Miedo? ¿Los Grimms?" -preguntó con incredulidad, sus ojos plateados brillando con confusión- "¿cómo es posible que los Grimms le tengan miedo a una simple casa?"
Glynda suspiró ligeramente antes de responder.
"No lo sabemos" -admitió- "pero es un hecho que hemos confirmado. Los Grimms, criaturas que suelen atacar cualquier cosa con vida, ni siquiera se acercaron. Parecía que preferían mantenerse lo más lejos posible de esta casa."
La revelación cayó como un balde de agua fría sobre las chicas. La idea de que los Grimms, quienes siempre habían sido una amenaza constante, pudieran temer a una casa era difícil de procesar. ¿Qué clase de poder podría tener este lugar para ahuyentar a esos monstruos?
Coco, que había estado apoyada contra una de las paredes, se enderezó y cruzó los brazos, siempre práctica.
"¿Así que eso es todo? ¿Hay algo más extraño en esta casa aparte de que asuste a los Grimms?" -preguntó con su tono relajado pero curioso-.
Glynda la miró y, sin desvelar mucho más, simplemente dijo:
"Lo mejor es que entren y lo descubran por ustedes mismas."
A pesar de la creciente duda, el grupo decidió seguir las indicaciones de la profesora. Ruby, con su habitual actitud intrépida, fue la primera en avanzar hacia la puerta, seguida de las demás. Glynda abrió la pesada puerta de madera con un movimiento elegante y fue la primera en cruzar el umbral, asegurando el camino. El equipo RWBY, Nora, y finalmente Coco y Velvet, entraron a la casa con pasos cuidadosos.
Una vez dentro, las chicas se detuvieron por un momento para observar el lugar. Para su sorpresa, no había nada fuera de lo común. La casa no solo parecía completamente normal, sino que tenía un diseño elegante y acogedor, con muebles bien hechos y una distribución que las hacía sentir como si hubieran entrado en un hogar cuidadosamente decorado. Los tonos cálidos de la madera y la disposición de los sofás, mesas y lámparas daban al lugar una sensación de tranquilidad.
Ruby miró a su alrededor y frunció el ceño ligeramente.
"Es… raro, pero no parece tan malo" -murmuró la joven líder-.
Weiss, sin embargo, cruzó los brazos mientras examinaba el entorno.
"Algo no está bien. Este lugar… me resulta familiar" -su tono era pensativo, como si tratara de recordar algo olvidado-.
Blake, siempre observadora, asintió en silencio. Parecía compartir el mismo sentimiento.
"Sí, yo también tengo esa sensación de déjà vu" -dijo Blake, sin apartar la vista del lugar. Cada rincón, cada mueble parecía resonar con algo en su mente, pero no podía precisar qué-.
Incluso Nora, que normalmente se mostraba despreocupada, ladeó la cabeza y comentó:
"Este lugar… es como si ya lo hubiera visto antes. ¿No lo sienten ustedes también?
El equipo RWBY asintió al unísono. Todas sentían lo mismo: esa extraña sensación de familiaridad que las hacía pensar que ya habían estado allí, aunque ninguna podía recordar cuándo o por qué.
Por otro lado, Coco y Velvet, que habían seguido al grupo en silencio, parecían más relajadas. Coco se dejó caer en un sillón con su habitual aire despreocupado, mientras que Velvet, siempre curiosa, inspeccionaba los muebles con atención.
"Al menos tiene buen gusto en decoración" -comentó Coco, acomodándose en el sillón mientras se quitaba sus lentes de sol- "no puedo quejarme si vamos a pasar un tiempo aquí."
Velvet, observando una mesa de madera tallada con intrincados detalles, asintió.
"Sí, es un lugar bastante agradable. Parece cómodo y bien hecho" -añadió, tocando suavemente la superficie lisa de la mesa-.
A pesar de las preocupaciones iniciales, el ambiente dentro de la casa era bastante agradable, casi demasiado tranquilo. Pero esa sensación de familiaridad y el hecho de que los Grimms le tuvieran miedo aún pesaba en las mentes del equipo RWBY, Nora, y hasta cierto punto, en la de las demás.
La profesora Goodwitch observaba atentamente a sus estudiantes, esperando escuchar sus opiniones sobre el interior de la casa. Coco fue la primera en hablar, ajustándose las gafas de sol con una sonrisa tranquila.
"Es acogedora, sin duda. Muy agradable, debo decir" -opinó Coco, reclinándose en su asiento-.
Velvet, siempre amable y reflexiva, asintió de acuerdo.
"Sí, es un lugar muy cómodo. Además, hay una extraña sensación de seguridad… como si nada malo pudiera pasarnos aquí" -comentó, cruzando las manos en su regazo mientras seguía inspeccionando el lugar-.
Ruby, siempre sensible a su entorno, se unió a la conversación con entusiasmo.
"Velvet tiene razón. Al principio me sentía un poco incómoda, pero ahora…" -hizo una pausa para mirar a su alrededor- "ya no siento esa inseguridad. Es como si todo el miedo hubiera desaparecido. Me siento mucho más relajada ahora."
Yang, siempre protectora de su hermana menor, asintió enérgicamente.
"¡Exactamente!" -exclamó, chocando su puño contra su palma- "la tensión que tenía cuando llegamos ya no está. Ahora se siente… bien. Casi como si este lugar nos estuviera protegiendo."
Weiss, quien siempre era más cautelosa, estuvo de acuerdo sorprendentemente rápido.
"Lo admito, yo también siento lo mismo" -dijo, su tono más suave de lo usual- "dentro de esta casa me siento más segura que afuera, incluso si no puedo explicar por qué."
Blake, quien normalmente era la más escéptica del grupo, también se rindió a la comodidad que el lugar les ofrecía. Sentada junto a Coco, exhaló un suspiro de alivio antes de hablar.
"Este lugar no es tan malo después de todo" -murmuró- "aunque aún me preocupa el misterio que lo rodea."
Incluso Nora, siempre enérgica, se sintió reconfortada.
"Me encanta este lugar" -dijo con una sonrisa amplia- "aunque, no puedo evitar sentir que lo he visto antes… ¿No les pasa lo mismo a ustedes?" -preguntó mientras miraba a sus amigas del equipo RWBY, quienes asintieron casi al unísono-.
La profesora Goodwitch, escuchando con atención, asintió mientras cruzaba los brazos.
"Lo que están sintiendo es exactamente lo que notaron los profesores también" -comenzó a explicar- "esa sensación de seguridad y protección que han mencionado es una de las razones por las que este lugar ha llamado tanto nuestra atención. Algo en esta casa no es normal. Es como si alguien o algo la hubiera construido específicamente para ser un refugio seguro."
Las siete chicas intercambiaron miradas confusas y preocupadas. Las palabras de la profesora planteaban más preguntas que respuestas. Ruby, siempre curiosa, se adelantó con una pregunta.
"Entonces, ¿quién o qué construyó esta casa?" -preguntó, su mente girando en torno al misterio- "¿Y cuál es su propósito?"
Glynda negó con la cabeza lentamente.
"Eso es algo que aún no sabemos" -admitió- "por mucho que hemos investigado, no hemos encontrado nada que nos diga cómo apareció esta casa o por qué. Todo lo que hemos podido confirmar es que los Grimms temen este lugar y se mantienen lejos de él, lo cual es un hecho en sí mismo bastante sorprendente."
Las chicas guardaron silencio, procesando la información. Era difícil de asimilar. Una casa que aparecía de la nada, que los Grimms evitaban y que ofrecía una sensación de protección desconocida… ¿qué estaba ocurriendo realmente?
La profesora Goodwitch decidió cambiar ligeramente de tema, notando que la tensión comenzaba a subir de nuevo.
"Hay algo más curioso sobre esta casa" -dijo, intentando aligerar el ambiente- "el baño es notablemente… amplio. Más grande de lo que uno esperaría en una casa de este tamaño."
Velvet, sorprendida por el cambio de tema, levantó la mano tímidamente.
"¿Qué tan grande es?" -preguntó con curiosidad-.
La profesora sonrió levemente.
"Lo suficientemente grande como para que muchas personas entren al mismo tiempo. Y la bañera… bueno, tiene el tamaño de una piscina bastante grande" -explicó con tranquilidad-.
Los ojos de las chicas del equipo RWBY se abrieron de par en par. Ellas sabían exactamente de qué tipo de baño estaba hablando la profesora.
"¿Una bañera del tamaño de una piscina?" -repitió Weiss, con incredulidad en su voz-.
Nora, con una sonrisa traviesa, fue la primera en hacer la conexión.
"¡Es como el baño que tiene nuestro valeroso líder!" -dijo con entusiasmo, haciendo que las demás voltearan hacia ella-.
Yang no perdió tiempo en sumarse.
"¡Exactamente! ¡Es el mismo tipo de baño que hay en la casa de Jaune!" -exclamó, ya de pie con emoción-.
Sin pensarlo dos veces, el equipo RWBY salió corriendo rumbo al baño, impulsadas por la curiosidad y la extraña sensación de familiaridad. Dejaron a la profesora Goodwitch, Velvet y Coco mirándose entre sí, desconcertadas por la repentina reacción de las chicas.
"¿A dónde van con tanta prisa?" -preguntó Velvet, mirando a Glynda con una ceja levantada-.
La profesora Goodwitch simplemente suspiró, sin poder explicar el impulso del equipo RWBY.
El grupo corrió por los pasillos de la casa, como si ya supieran dónde estaba el baño, sus pasos guiados por la intuición o quizás por esos recuerdos borrosos. No les tomó mucho tiempo llegar a la puerta del baño. Ruby la empujó y todas entraron de golpe.
Lo que vieron las dejó boquiabiertas.
El baño era inmenso, exactamente como lo había descrito la profesora. El espacio era lo suficientemente grande como para albergar a muchas personas a la vez, con una bañera que se asemejaba más a una piscina climatizada que a un simple lugar para bañarse. El agua caliente emitía vapor que llenaba el aire con un calor reconfortante.
"Es… idéntico" -susurró Blake, sus ojos recorriendo cada rincón del lugar-.
"¡No puedo creerlo!" -exclamó Ruby, con una mezcla de asombro y emoción- "¡es justo como el de la casa de Jaune en ese mundo!"
Yang cruzó los brazos, claramente impresionada.
"Definitivamente hay algo raro en este lugar" -dijo que no se le baja la sorpresa-.
Weiss seguía con una expresión seria mientras observaba a su alrededor. No podía dejar de pensar en las similitudes que había notado entre esta casa y la otra, donde Jaune se encontraba. Era demasiada coincidencia, y sentía que algo grande estaba a punto de revelarse. Fue entonces cuando tuvo la idea de investigar más a fondo, algo que Yang inicialmente no comprendió del todo.
"Tenemos que revisar la casa" -dijo Weiss con determinación-.
Yang arqueó una ceja, confusa.
"Pero los profesores ya revisaron todo. No sé qué esperas encontrar, Weiss. ¿No sería una pérdida de tiempo?" -pregunto la rubia-.
Weiss negó con la cabeza.
"No se trata de buscar algo que los profesores hayan pasado por alto. Hay detalles… pequeños, pero importantes, que necesito confirmar. Tengo una leve sospecha de lo que puede estar ocurriendo" -explico la peliblanca-.
Blake miró a Weiss con curiosidad, mientras Ruby, que ya había captado parte de la idea, se adelantó a preguntar.
"¿Qué es lo que necesitamos hacer?" -dijo Ruby, con la energía habitual en su voz-.
Weiss la miró directamente.
"Ruby, tú y Yang vayan al segundo piso. Revisen todo con atención: cada mueble, cada habitación. Mientras tanto, Blake y yo revisaremos el primer piso. Hay algo que quiero verificar" -respondió con calma, pero urgencia-.
Ruby asintió rápidamente, tomando del brazo a su hermana y salieron del baño para guiarla al segundo piso antes de que Yang pudiera objetar.
"¡Hey, espera!" -protestó Yang, intentando resistirse un poco- no entiendo lo que está pasando!"
"¡Te lo explicamos luego, Yang!" -gritó Ruby mientras ambas subían las escaleras a toda prisa-.
Weiss y Blake salieron del baño tras ellas y se dirigieron a la sala donde Coco, Velvet y la profesora Goodwitch las observaban con evidente curiosidad. Velvet fue la primera en hablar, su voz reflejaba su desconcierto.
"¿Qué encontraron en el baño? ¿Por qué salieron corriendo tan de repente?" -preguntó Velvet, mirando a Weiss con los ojos entrecerrados-.
Weiss le respondió de manera rápida y concisa, como si no tuviera tiempo para dar demasiadas explicaciones.
"Estamos confirmando algo" -dijo, dejando a Velvet más confundida que antes-.
Coco también estaba intrigada. Se inclinó hacia adelante en su asiento, observando a Weiss con interés.
"¿Necesitas ayuda, Weiss?" -preguntó Coco, ofreciéndose-.
Weiss negó de inmediato.
"No es necesario, gracias. Solo haremos un rápido chequeo" -respondió, claramente enfocada en su misión-.
La profesora Goodwitch, quien había estado escuchando todo en silencio hasta ese momento, no pudo contener más su curiosidad y dio un paso adelante.
"¿Qué es lo que estás buscando exactamente, señorita Schnee?" -preguntó la profesora con tono inquisitivo-.
Antes de que Weiss pudiera responder, Blake intervino.
"Estamos revisando algunos detalles para confirmar una teoría de Weiss" -dijo la Faunus de cabello negro, manteniendo su voz calmada pero firme-.
Weiss y Blake comenzaron a inspeccionar la sala con atención, observando cada rincón, cada mueble, y analizando todo con un ojo crítico. Mientras lo hacían, Weiss no podía dejar de notar que todo en la sala le resultaba extremadamente familiar.
"No hay duda" -murmuró Weiss para sí misma, aunque lo suficientemente alto como para que Blake la escuchara- "todo aquí es idéntico a la otra casa. El mobiliario, el diseño del piso, las paredes… todo es igual."
Blake asintió.
"Sí, tienes razón. Los muebles, el estilo de las paredes, incluso los materiales. Todo parece idéntico" -dijo, observando más de cerca una mesa de café-.
Coco, Velvet y la profesora Goodwitch intercambiaron miradas, claramente desconcertadas por la conversación entre Weiss y Blake.
"¿De qué están hablando?" -preguntó Coco, su voz cargada de confusión-.
Velvet también estaba completamente perdida.
"¿Qué quieren decir con 'idéntico a la otra casa'?" -inquirió, claramente intentando seguir el hilo de la conversación-.
Weiss, aunque visiblemente ocupada con su propia investigación, se tomó un momento para responder.
"Lo entenderán pronto, se los prometo" -dijo rápidamente, pero con convicción, mientras su mente ya estaba en el próximo lugar que necesitaba verificar- "pero ahora no es el momento de explicaciones."
De repente, Weiss notó que alguien faltaba.
"Espera, ¿dónde está Nora?" -preguntó, su tono mostrando algo de preocupación-.
Coco, aún sentada cómodamente en el sillón, señaló con un dedo hacia la cocina.
"Fue a la cocina" -dijo simplemente, con una sonrisa tranquila-.
Weiss suspiró profundamente al escuchar de Coco que Nora estaba en la cocina. Sin necesidad de más pistas, adivinó que la pelinaranja probablemente había encontrado algo para comer. Miró a Blake con una expresión cansada.
"Más nos vale apresurarnos antes de que Nora se coma toda la comida... si es que hay algo de comida en este lugar" -dijo Weiss, con una mezcla de resignación y humor en su tono-.
Blake asintió sin decir una palabra, y ambas se dirigieron rápidamente hacia la cocina. La profesora Goodwitch, intrigada por la misteriosa 'teoría' que Weiss parecía estar persiguiendo, decidió seguirlas de cerca. Coco y Velvet también se levantaron del sillón y caminaron detrás, queriendo saber qué era lo que Weiss estaba intentando descubrir.
Al entrar en la cocina, la primera impresión de todas fue cómo cada detalle resultaba sorprendentemente familiar. Los muebles, la distribución, la amplitud... Blake fue la primera en señalarlo.
"Hasta la cocina luce idéntica a la otra casa" -dijo, observando todo a su alrededor con ojos atentos-.
Weiss asintió en silencio, mirando la enorme y espaciosa cocina. Casi podía ver la imagen de la cocina de la casa en la que Jaune estaba atrapado superponiéndose con la de esta.
Sin embargo, cualquier reflexión profunda quedó interrumpida cuando todas dirigieron su atención a Nora, quien estaba sentada en la mesa comiendo un gran pastel con absoluto deleite. La puerta del refrigerador permanecía abierta, y a través de ella, podían ver que estaba lleno de alimentos.
Nora, con la boca llena de pastel y lágrimas de felicidad en sus ojos, levantó la vista hacia las recién llegadas.
"¡Este es el pastel más delicioso que he probado en mi vida!" -exclamó entre mordiscos- "¡no puedo creer que algo tan increíblemente bueno exista!"
Weiss, frustrada pero no sorprendida, se llevó una mano al rostro, cubriendo sus ojos en un intento de no perder la paciencia al ver cómo Nora devoraba el pastel. Mientras tanto, Blake, con más curiosidad que otra cosa, se acercó al refrigerador para inspeccionarlo.
"Está lleno de comida" -comentó Blake con sorpresa, viendo el contenido- "frutas, verduras… algunas las reconozco, pero otras no tengo ni idea de qué son. Aunque parece que todo es comestible."
La profesora Goodwitch, que había estado observando en silencio hasta ese momento, se acercó a Weiss, inclinándose levemente para hablar en voz baja.
"¿Has encontrado lo que estabas buscando?" -preguntó con genuino interés-.
Weiss asintió, aunque su rostro mostraba que aún había piezas faltantes en el rompecabezas.
"Sí, profesora. Todo está como sospechaba. Pero aún falta que Ruby y Yang bajen del segundo piso para ver qué encontraron ellas" -respondió, manteniendo su tono de voz firme-.
Sin embargo, antes de que Weiss pudiera seguir pensando en los detalles, dirigió su atención a Nora, quien seguía comiendo el pastel sin mostrar señales de detenerse. Se acercó a ella, con una expresión claramente molesta.
"Nora, ¿en serio? ¿Comiendo pastel en este momento?" -dijo con exasperación- "¿no te parece que hay cosas más importantes ahora mismo?"
Nora se detuvo por un segundo, mirando a Weiss con una expresión defensiva.
"¡Tenía hambre! Y cuando vi el pastel…" -hizo una pausa dramática- "¡el hambre me ganó!"
Weiss apretó los dientes, claramente irritada, y estaba a punto de empezar a regañar a Nora cuando, de repente, Nora hizo algo inesperado. Antes de que Weiss pudiera terminar su reproche, Nora tomó una cuchara llena de pastel y la metió directamente en la boca de Weiss.
"¡Tienes que probarlo!" -dijo Nora con insistencia, esperando la reacción de Weiss-.
Weiss, al principio, pensó en escupir el pastel inmediatamente. Pero entonces, algo cambió. Al saborear el dulce, su expresión pasó de sorpresa a puro asombro. La suave textura y el sabor increíblemente delicioso del pastel la hicieron detenerse por completo. Para su horror y algo de satisfacción, tuvo la misma reacción que Nora: lágrimas de felicidad comenzaron a formarse en sus ojos.
"E-es… el mejor pastel que he probado" -susurró atónita-.
Nora, con una gran sonrisa, le entregó una cuchara a Weiss.
"¡Te lo dije! ¡Es una maravilla!" -exclamó con entusiasmo-.
Sin resistirse más, Weiss tomó la cuchara y ambas comenzaron a comer juntas, casi sincronizadas, sus lágrimas cayendo mientras disfrutaban del que parecía ser el mejor pastel de sus vidas.
Coco, Velvet y la profesora Goodwitch las observaban con incredulidad. Ver a Weiss, la normalmente elegante y controlada líder del equipo, llorando de felicidad mientras comía pastel junto a Nora era una escena tan surrealista que no sabían cómo reaccionar. Blake, quien había estado revisando el refrigerador, no pudo evitar dejar escapar una pequeña sonrisa divertida.
"Bueno, al menos el pastel no es peligroso" -comentó Blake, sacudiendo la cabeza ante la inesperada escena que se desarrollaba frente a ella-.
Weiss, con la boca llena de pastel, levantó la mirada hacia Blake, con una mezcla de vergüenza y satisfacción en sus ojos.
"Esto… esto no cambia nada. Aún tenemos que esperar a Ruby y Yang" -dijo, aunque claramente distraída por el delicioso postre-.
Blake asintió, divertida, pero sabía que pronto las respuestas comenzarían a llegar.
Pasaron unos minutos antes de que Ruby y Yang finalmente llegaran a la cocina. Blake, al ver a sus amigas, fue directa con su pregunta:
"¿Notaron algo en el segundo piso que les resulte familiar?" -les pregunto a sus dos amigas-.
Yang, con los brazos cruzados y una expresión claramente aburrida, fue la primera en responder:
"No encontré nada interesante. Todavía no entiendo por qué tuvimos que subir si no había nada que valiera la pena" -refunfuñó, claramente molesta por la tarea que consideraba innecesaria-.
Ruby, sin embargo, tenía una opinión diferente.
"Bueno, en realidad, hay varias habitaciones con camas y muebles vacíos, y una de ellas... una de ellas se parece mucho a la habitación de Jaune en el otro mundo" -dijo Ruby con un brillo de curiosidad en sus ojos-.
Al escuchar esto, Blake asintió, reafirmando lo que ya había comenzado a sospechar.
"Entonces no cabe duda" -declaró Blake con seguridad- "esta casa es idéntica a la que habitan Jaune y las demás chicas en ese otro mundo."
Coco y Velvet intercambiaron miradas confusas, incapaces de seguir el hilo de la conversación. La profesora Goodwitch, que había estado observando en silencio hasta entonces, decidió intervenir.
"¿De qué están hablando exactamente?" -preguntó con tono firme, dirigiéndose a Ruby y Blake- "¿qué es eso de que esta casa se parece a otra en otro mundo?"
Blake, sabiendo que no tenía las respuestas detalladas, simplemente señaló a Weiss.
"Creo que lo mejor es que Weiss se los explique. Pero…" -hizo una pausa, observando a Weiss y Nora devorando el pastel con lágrimas en los ojos- "primero tendríamos que esperar a que ellas se terminen el pastel."
Ruby, confundida, frunció el ceño al escuchar la mención del pastel.
"¿Qué pastel?" -preguntó mientras se acercaba para ver mejor, y ahí fue cuando lo vio. Sus ojos se abrieron como platos al ver a Weiss y Nora comiendo el pastel en medio de una escena tan emotiva como surrealista- "¡eso no es justo! ¿Están comiendo pastel sin mí?"
En un abrir y cerrar de ojos, Ruby ya estaba junto a sus amigas, claramente a punto de reclamarles por no haberla incluido. Pero antes de que pudiera decir una palabra, Nora, rápida como siempre, le metió una cuchara con pastel en la boca, exactamente como lo había hecho antes con Weiss.
Ruby se quedó inmóvil por un segundo, pero en cuanto probó el pastel, su expresión cambió completamente. Lágrimas de alegría llenaron sus ojos mientras el sabor celestial invadía sus papilas gustativas.
"¡Este es el mejor pastel que he probado en mi vida!" -exclamó Ruby, quien pronto se unió a Weiss y Nora, las tres comiendo juntas con una felicidad que parecía imposible de contener-.
Ante esta escena, la profesora Goodwitch no pudo evitar fruncir el ceño, exasperada por el espectáculo que sus estudiantes estaban ofreciendo.
"Por favor, díganme que esto no está pasando" -murmuró para sí misma antes de dirigirse con paso firme hacia las tres-.
Con los brazos cruzados y una expresión severa, se plantó delante de ellas y, con su tono más autoritario, dijo:
"Dejen de comer ese pastel inmediatamente o estarán castigadas por un mes completo."
El efecto fue inmediato. Ruby, Weiss y Nora se congelaron en el acto, sus rostros perdiendo todo el color mientras procesaban la amenaza. Lentamente, dejaron las cucharas en la mesa y se apartaron del pastel con una mirada de arrepentimiento, todas murmurando disculpas a su profesora.
"¡Lo sentimos, profesora Goodwitch…!" -dijeron al unísono, claramente arrepentidas por haberse dejado llevar-.
Goodwitch las observó un momento más, asegurándose de que entendieran la seriedad de la situación, antes de relajar ligeramente su postura.
"Bien. Ahora que estamos todos enfocados, quiero que me expliquen exactamente qué está sucediendo aquí. ¿Qué es eso de que esta casa es idéntica a otra en otro mundo?" -preguntó, esperando finalmente obtener respuestas claras-.
Weiss, con el rostro aun ligeramente sonrojado por el regaño y tras limpiarse los restos de pastel de la boca, se enderezó y tomó una respiración profunda antes de comenzar a explicar su teoría. Toda la atención estaba centrada en ella mientras dirigía su mirada hacia la profesora Goodwitch, Velvet y Coco.
"Lo que hemos estado notando" -comenzó Weiss- "gracias a las confirmaciones de Ruby, Yang y Blake al investigar ciertas áreas de esta casa, es que muchas cosas aquí tienen una similitud inquietante con la casa en la que Jaune y las Liminals se encuentran en el otro mundo."
Velvet, quien había estado escuchando atentamente, asintió y mencionó:
"Es cierto. Ustedes no dejaron de mencionar que la sala, el baño, e incluso la cocina son idénticas a aquella casa en el otro mundo."
Coco también asintió, aunque claramente todavía trataba de comprender la situación por completo.
"Tal vez no entiendo del todo lo que está ocurriendo, pero tengo que admitir que da la impresión de que reconocen este lugar mejor de lo que pensé" -añadió Coco con los brazos cruzados, observando el entorno-.
La profesora Goodwitch, siempre calmada y analítica, no tardó en intervenir con una pregunta directa.
"Señorita Schnee, ¿qué es exactamente lo que ha descubierto en esta casa que ni siquiera los profesores de Beacon notaron durante su inspección?"
Weiss aclaró su garganta, decidida a exponer su teoría con claridad.
"Esta casa en la que nos encontramos" -dijo, haciendo una pausa para asegurar la atención de todos- "es una copia exacta de la casa en la que están Jaune y las Liminals en ese otro mundo."
El silencio que siguió a esa declaración fue tangible. La profesora Goodwitch, Velvet y Coco quedaron boquiabiertas, claramente sorprendidas por lo que acababan de escuchar. Goodwitch, recuperándose rápidamente de su shock inicial, formuló la pregunta más importante.
"¿Está completamente segura de lo que acaba de decir, señorita Schnee?" -dijo con seriedad- "¿tiene alguna prueba que respalde su teoría?"
Weiss asintió, mostrando seguridad en su respuesta.
"La misma casa en la que estamos es la prueba" -explicó- "cada detalle, desde la distribución de los cuartos hasta la amplitud de los pasillos, concuerda con la casa que hemos visto en los videos que recibimos en nuestros Scrolls. Aunque ustedes solo vieron los videos una vez, nosotros los revisamos con más detalle. La casa en la que Jaune vive fue completamente modificada para la comodidad de las Liminals."
Coco, tratando de procesar la explicación, frunció el ceño y preguntó:
"¿En qué te basas exactamente con esa teoría?"
Weiss procedió a explicar de manera más específica, apuntando hacia las características particulares de la casa.
"Para que las Liminals, como Miia, que tiene cuerpo de serpiente, y Centorea, que es mitad caballo, puedan moverse con facilidad dentro de la casa, los pasillos y las habitaciones fueron modificados. Son mucho más amplios de lo normal para permitir su desplazamiento sin problemas."
Velvet, quien había estado observando la cocina en silencio, interrumpió la conversación, apoyando las palabras de Weiss.
"Tiene razón. Ahora que lo pienso, los pasillos son sorprendentemente amplios para una casa común. Casi el doble del tamaño estándar."
Coco, escuchando a Velvet y recordando su propia experiencia al explorar la casa, finalmente comprendió lo que Weiss había señalado desde el principio.
"Ahora que lo mencionas, sí, es raro. No lo noté porque el ambiente aquí es tan... extraño, tan pacífico, que no me detuve a observar esos detalles."
La profesora Goodwitch miró alrededor de la cocina, dándose cuenta de que, efectivamente, el espacio era considerablemente mayor de lo que uno esperaría en una casa normal. Incluso la sala, pensó, era inusualmente grande, como si hubiera sido diseñada específicamente para seres más grandes de lo habitual.
"Ahora lo entiendo mejor" -dijo Goodwitch, todavía algo asombrada por la revelación- "es inquietante, pero lo que dice tiene sentido. Informaré al director Ozpin sobre esto lo antes posible."
Weiss, satisfecha de que su teoría fuera entendida y aceptada, asintió con gratitud.
"Gracias, profesora. No sé qué significa exactamente esta coincidencia, pero estoy segura de que no es casualidad."
En ese momento, Yang, quien había permanecido en silencio durante toda la conversación, decidió hablar, rompiendo la tensa atmósfera que se había formado.
"Todavía queda una pregunta que responder…" -dijo la rubia con seriedad, cruzándose de brazos- "¿quién o qué es el responsable de traer esta casa aquí? Porque dudo que algo tan grande como esta casa aparezca de la noche a la mañana, o como por arte de magia."
El comentario de Yang causó un gran silencio en la cocina. Ninguna de las chicas ni la profesora Goodwitch tenía una respuesta inmediata. La pregunta era válida y provocaba una inquietud palpable. Incluso la propia Goodwitch se detuvo a considerar la posibilidad.
"Tienes razón, señorita Xiao Long" -asintió la profesora, con una mirada reflexiva- "es un misterio cómo esta casa pudo haber llegado aquí, lejos de los terrenos de Beacon, sin dejar algún rastro de cómo o por qué fue trasladada."
"Y además…" -añadió Blake con tono serio- "está el hecho de que los Grimms no se acercan a este lugar, como si le tuvieran miedo. Eso tampoco tiene sentido."
Las chicas intercambiaron miradas de preocupación. Estaban envueltas en una situación cada vez más misteriosa y, por el momento, no tenían ninguna explicación. Fue entonces cuando Nora, quien estaba demasiado ocupada disfrutando los últimos restos del pastel, saltó con entusiasmo al mostrar un sobre blanco con detalles dorados.
"¡Tal vez esta carta tenga las respuestas a nuestras preguntas!" -dijo la pelinaranja con emoción, su boca todavía llena de pastel-.
Todas las miradas se dirigieron hacia el sobre que Nora sostenía en su mano. El silencio era total, mientras que Nora simplemente sonreía sin darle mayor importancia. Ruby, siempre curiosa y directa, fue la primera en reaccionar.
"¿Nora, de dónde sacaste ese sobre?" -preguntó Ruby con el ceño fruncido, incapaz de ocultar su sorpresa-.
"Mientras Weiss daba su larga y aburrida explicación…" -respondió Nora con desenfado, ignorando la mirada de disgusto que le lanzó la peliblanca- "me aburrí y seguí comiendo lo que quedaba del pastel. Y entonces... ¡ocurrió lo más genial que he visto!"
"¿Lo más genial?" -preguntó Yang, alzando una ceja, claramente interesada-.
Nora asintió con entusiasmo, antes de explicar:
"Sí, apareció un extraño círculo brillante con dibujos raros, justo sobre la mesa. Era como magia. De ese círculo salió este sobre que brillaba como si estuviera hecho de luz. Luego, el círculo se desvaneció en pequeñas partículas que desaparecieron en el aire. ¡Fue asombroso! Como la magia que puede hacer la Weiss Elfa."
Al terminar su explicación, la cocina volvió a sumergirse en el asombro. Las chicas, incluida la profesora Goodwitch, miraban a Nora boquiabiertas. La historia parecía increíble, pero viniendo de Nora, quien rara vez mentía, sabían que debía haber algo de verdad en ello. Goodwitch, claramente desconcertada, fue la primera en romper el silencio.
"Señorita Valkyrie" -dijo la profesora, su tono era más formal y autoritario de lo normal- "¿puedo ver ese sobre, por favor?
"¡Claro! Pero cuidado, parece súper importante" -dijo Nora, con una sonrisa despreocupada mientras extendía el sobre a la profesora-.
Goodwitch lo tomó con delicadeza, estudiando los detalles dorados en su superficie. Se podía sentir una extraña energía proveniente del objeto, algo completamente ajeno a lo que cualquiera de ellas había experimentado antes. Las demás chicas se acercaron lentamente, tratando de ver mejor.
"Este sobre…" -dijo Goodwitch con un susurro, sus ojos analizando cada centímetro del papel- "no proviene de este mundo. No puedo sentir ningún rastro de Dust ni tecnología conocida en él."
Velvet, siempre la más reservada, expresó con cautela:
"¿Entonces... esto viene del otro mundo?" -susurró, como si temiera la respuesta-.
Weiss asintió lentamente.
"Parece probable. Todo parece estar conectado. Esta casa, la ausencia de Grimms, y ahora este sobre…" -dijo Weiss, mirando a la profesora con expectación-.
Coco, siempre pragmática, intervino con un tono calmado pero directo.
"Solo hay una forma de averiguarlo. Ábrelo"-sugirio Coco-.
En el momento en que la profesora Goodwitch sacó la carta del sobre, algo inesperado ocurrió, dejando a todas las chicas, salvo Nora, completamente sorprendidas. El sobre comenzó a desintegrarse en pequeñas partículas de luz que desaparecían en el aire, brillando suavemente hasta desvanecerse frente a los ojos de las jóvenes cazadoras. Nora, más emocionada que nunca, exclamó con entusiasmo:
"¡Ese sobre tiene que estar hecho de magia!" -dijo con un brillo en los ojos, rebotando en su lugar-.
Ruby, con estrellitas en sus ojos plateados, no pudo evitar contagiarse de la emoción de su amiga:
"¡Seguro que esta carta la envió la Weiss Elfa!" -agregó con excitación- "¡ella es la única que puede usar magia de los elfos!"
Velvet, aun asimilando lo que acababa de suceder, se volvió hacia Coco con incertidumbre:
"¿Esto es… verdadera magia?" -preguntó en voz baja, como si temiera que cualquier sonido fuerte pudiera romper el encanto del momento- "¿magia de los cuentos que cuentan las madres a los niños?"
Coco, quitándose sus lentes de sol con una expresión seria, miró a su compañera y le respondió con sinceridad:
"No lo sé, Velvet. Es la primera vez que veo algo como esto."
Yang, intrigada por la posibilidad, dirigió su mirada hacia Weiss y Blake, quienes hasta el momento habían permanecido en silencio.
"¿Creen que esa carta fue enviada por la Weiss Elfa del otro mundo?" -preguntó Yang con curiosidad, haciendo énfasis en el hecho de que existía una versión alternativa de su amiga.
Weiss, claramente molesta por la suposición, cruzó los brazos e hizo una mueca:
"¡Eso es ridículo!" -replicó, con un tono exasperado- "¡es imposible que yo, o cualquier versión de mí, haya enviado una carta con 'magia'! ¡La magia no existe!"
Blake, más calmada y reflexiva, intervino suavemente:
"No podemos descartar que esta carta sea de la Weiss Elfa. Si hay magia en su mundo, entonces es posible que ella haya sido la responsable."
Antes de que las chicas pudieran seguir especulando, la profesora Goodwitch alzó la voz, interrumpiendo la discusión:
"No saquen conclusiones apresuradas" -les advirtió con seriedad- "aún no he leído la carta, y hasta que lo haga, no sabremos con certeza quién o qué la envió."
Las chicas se miraron entre sí y decidieron callarse para escuchar lo que Goodwitch tenía que decir. La profesora tomó la carta con ambas manos y comenzó a examinarla detenidamente durante unos segundos, con la expectativa palpable en el aire. Ruby, siempre impaciente, no pudo contenerse más y preguntó:
"¿La envió la otra Weiss usando la magia de los elfos?"
Goodwitch negó con la cabeza, y su expresión cambió a una mezcla de sorpresa y frustración.
"No, señorita Rose" -respondió- "no hay nada escrito en la carta. Está en blanco."
Ruby y Nora soltaron un audible suspiro de decepción, claramente desilusionadas de no recibir un mensaje mágico. Las esperanzas de las dos se desmoronaron rápidamente, mientras la profesora se mostraba visiblemente molesta.
"¿Una broma de mal gusto?" -gruñó Goodwitch, enfadada, apretando la carta con la intención de romperla. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de rasgar el papel, algo increíble sucedió-.
En la hoja, que hasta entonces parecía completamente vacía, comenzaron a aparecer extrañas letras doradas, formando palabras ante sus propios ojos. Las chicas observaron con la boca abierta mientras las letras doradas brillaban en la superficie del papel.
"¡Lo sabía!" -gritó Nora, señalando emocionada- "¡es un mensaje de la Weiss Elfa!"
Weiss, quien no compartía el entusiasmo de Nora, resopló con molestia:
"¿Y cómo sabes que es un mensaje de esa Elfa despistada?" -preguntó con sarcasmo-.
Nora, sin perder ni una pizca de su entusiasmo, respondió rápidamente:
"¡Porque está escrito con letras doradas! ¡Eso tiene que ser escritura élfica!"
Goodwitch, ignorando la conversación entre las chicas, se concentró en las palabras que aparecían ante ella. Las letras continuaban formándose en un idioma desconocido, pero una vez que el mensaje completo se reveló, el brillo dorado comenzó a atenuarse. La profesora miró la carta con el ceño fruncido, tratando de comprender lo que acababa de suceder.
"Esto… esto no es ningún idioma que conozca" -dijo finalmente, con una mezcla de confusión y asombro en su voz-.
Las chicas intercambiaron miradas, ahora más intrigadas que nunca. Ruby dio un paso adelante, con la esperanza de descifrar algo:
"¿Pero puedes leerlo? ¿Dice algo que podamos entender?" -pregunto Ruby-.
Goodwitch negó con la cabeza.
"No, señorita Rose. Parece que es un idioma completamente ajeno a nuestro mundo. Sin embargo…" -se detuvo un momento, observando detenidamente el papel- "hay algo en este mensaje que no puedo dejar de sentir. Como si... no estuviera escrito para ser leído con los ojos."
Blake frunció el ceño, confundida por lo que acababa de escuchar.
"Entonces, ¿cómo se supone que debemos entenderlo?"
En el momento en que Blake preguntó, la profesora Goodwitch notó algo extraño en las letras doradas. Las inscripciones comenzaban a cambiar lentamente hasta transformarse en un lenguaje que reconocía: el de los habitantes de Remnant. El desconcierto de la profesora era evidente, pero sin perder el tiempo, comenzó a leer el mensaje en silencio, tratando de comprender lo que tenía frente a ella.
Sin embargo, la paciencia no era una virtud de Ruby y Nora, quienes, frustradas por el suspenso, comenzaron a protestar enérgicamente:
"¡¿Qué dice?!" -preguntó Ruby con ansiedad-.
"¡Sí, dinos, dinos!" -secundó Nora, inclinándose hacia adelante como si eso fuera a acelerar las cosas-.
Goodwitch suspiró con resignación y, tras una breve pausa, comenzó a leer el mensaje en voz alta:
"Lamento mucho los problemas que están ocurriendo en Beacon. Por favor, díganle a Ozma que esta casa es un pequeño regalo de mi parte, y que más tarde enviaré el resto para compensar el daño en la academia y las molestias causadas a los estudiantes. Atentamente, E."
La profesora apenas había terminado de leer cuando la carta comenzó a desvanecerse de la misma manera que lo había hecho el sobre, convirtiéndose en pequeñas partículas de luz que desaparecían en el aire, dejando a Goodwitch atónita.
El silencio en la cocina era palpable hasta que Yang, recuperándose de la sorpresa, fue la primera en hablar:
"Espera, ¿quién es ese tal Ozma?" -preguntó con una ceja levantada- "¿y qué tiene que ver con la academia?"
Weiss y Blake intercambiaron miradas, ambas igualmente confundidas.
"No tengo idea de quién es" -respondió Weiss, frunciendo el ceño- "pero parece que quien haya enviado la carta lo conoce bastante bien."
"Tampoco sé quién es" -agregó Blake, pensando en voz alta- "pero quien haya enviado esto debe estar muy bien informado sobre lo que ha pasado en Beacon."
Coco se unió a la conversación, ajustándose las gafas de sol con un gesto pensativo:
"Así que la persona que envió esta carta… también fue quien nos envió la casa" -reflexionó- "eso explicaría muchas cosas."
Velvet, siempre más analítica, añadió su propia observación:
"Debe haber usado algún tipo de magia, ¿no creen? Algo fuera de lo común para hacer aparecer la casa y la carta de la nada. Eso explicaría cómo sucedió todo esto."
Ruby, en su típica actitud optimista, sonrió ampliamente:
"¡Bueno, sea quien sea ese tal E, debemos agradecerle! ¡Nos regaló una casa que es una copia exacta de la de Jaune!" -exclamó con alegría- "¡además, el pastel estaba delicioso!"
Nora asintió efusivamente:
"¡Sí, estoy totalmente de acuerdo, Ruby! ¡Esa persona nos hizo un gran favor con la casa y el pastel!" -dijo, aún emocionada por lo ocurrido-.
Mientras tanto, Goodwitch permanecía en silencio, con el ceño fruncido. Sus pensamientos estaban enredados en lo que acababa de leer. No podía dejar de preguntarse quién era ese tal "E" y, sobre todo, cómo sabía tanto sobre los daños en Beacon causados por la señorita Nikos.
De repente, Nora, sin perder su chispa habitual, levantó el brazo y exclamó con confianza:
"¡Yo sé quién es esa persona! ¡Es la Weiss Elfa!" -dijo, convencida de su deducción-.
Weiss, que ya había aguantado suficientes comentarios sobre su supuesta contraparte mágica, no pudo evitar ponerse molesta:
"¿Por qué sigues insistiendo en que fue esa Elfa despistada?" -preguntó, claramente irritada-.
Nora, sin inmutarse por el tono de Weiss, señaló la carta que ya se había desvanecido:
"¡Porque la letra 'E' es por 'Elfa'!" -declaró triunfante, como si fuera la explicación más lógica del mundo-.
Ruby, encantada por la idea, asintió con entusiasmo:
"¡Sí, Nora tiene razón! ¡Quizás la Weiss Elfa nos envió la casa como regalo! ¡Es lo que haría una Elfa mágica!"
Sin embargo, antes de que Nora y Ruby pudieran seguir elaborando su teoría, el resto de las chicas, incluyendo a Blake y Yang, soltaron un grito simultáneo:
"¡NO FUE LA WEISS ELFA!" -gritaron todas las chicas-.
El unísono de las voces resonó en la cocina, dejando a Ruby y Nora en silencio, ambas sorprendidas y algo avergonzadas por el repentino estallido. La fuerza del reclamo fue tan contundente que incluso Goodwitch, quien había estado concentrada en sus pensamientos, se giró para ver qué estaba pasando.
El ambiente quedó en silencio por unos segundos, hasta que Weiss suspiró y se cruzó de brazos nuevamente:
"No tiene sentido que esa Elfa haya sido la responsable. Necesitamos averiguar quién es realmente este 'E' y qué pretende."
Goodwitch asintió, aun tratando de procesar todo lo ocurrido.
"Coincido con la señorita Schnee" -dijo con seriedad- "necesitamos investigar más a fondo. No podemos suponer nada sin más información."
Ruby, un poco más calmada pero aún con brillo en sus ojos, asintió tímidamente:
"De acuerdo… pero aún creo que es genial que tengamos esta casa."
Yang sonrió, apoyando una mano en el hombro de su hermana menor:
"Bueno, al menos tenemos un lugar donde quedarnos…" -dijo con tono despreocupado. luego sus palabras se desvanecieron mientras giraba rápidamente sobre sus talones y corría a toda velocidad hacia las escaleras- "¡yo me quedo con una de las habitaciones del segundo piso!"
Las demás chicas la miraron sorprendidas, sin tiempo para reaccionar. Yang se adelantó rápidamente, subiendo las escaleras en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, Ruby no se quedó atrás. Con una sonrisa traviesa, activó su Semblance y, en un torbellino de pétalos rojos, llegó antes que su hermana a una de las habitaciones, la que luce idéntica a la de Jaune en el otro mundo. Cerró la puerta rápidamente mientras gritaba con emoción.
"¡Esta será mi nueva habitación!" -declaro ella victoriosa-.
Yang, frustrada al llegar solo un segundo después, exclamó mientras golpeaba la puerta de Ruby:
"¡Oye, eso no es justo! ¡Hiciste trampa usando tu Semblance!" -reclamo Yang-.
Pero Ruby simplemente río al otro lado de la puerta, ignorando la protesta de su hermana. Antes de que Yang pudiera hacer algo más, Nora pasó corriendo al lado de la rubia, con una sonrisa traviesa en su rostro.
"¡Esta es mi habitación!" -gritó Nora al entrar en otra de las habitaciones del segundo piso, emocionada-.
Yang, ya molesta porque todas las mejores habitaciones parecían estar siendo reclamadas, entró en la siguiente habitación disponible y declaró en voz alta:
"¡Pues me quedo con esta!" -cerrando la puerta con un gesto decidido-.
Mientras todo esto ocurría en el segundo piso, en el primer piso la profesora Goodwitch observaba la escena con una mano en la frente, quejándose de la actitud infantil de Ruby, Yang y Nora.
"Son como niñas pequeñas…" -murmuró con frustración-.
Blake, manteniendo su compostura como siempre, se acercó a Weiss y preguntó con tranquilidad:
"¿Y tú, Weiss? ¿Con qué habitación te vas a quedar?" -le pregunto a su amiga-.
Weiss, con su aire característico de dignidad, respondió:
"Me quedaré con una habitación del primer piso, pero la más cercana al baño. No tengo intenciones de unirme a esa competencia infantil."
Blake asintió, encontrando la lógica en la decisión de Weiss, y comentó:
"Yo creo que iré al segundo piso a ver si queda alguna habitación libre."
En otro lado del primer piso, Velvet se acercó a Coco y le preguntó con cierto nerviosismo:
"¿Te molestaría si compartimos una habitación en el primer piso?" -le pregunto a su compañera-.
Coco, relajada como siempre, se quitó sus gafas de sol y sonrió:
"No hay problema, Velvet. Además, si la casa fue modificada para las Liminals, como vimos, las habitaciones deben ser bastante amplias. Estoy segura de que estaremos cómodas."
Velvet asintió, aliviada por la respuesta, y ambas comenzaron a buscar un cuarto donde acomodarse.
En ese momento, Weiss se detuvo y miró a la profesora Goodwitch, algo intrigada por lo que estaba por hacer:
"Profesora, ¿qué piensa hacer ahora?" -pregunto Weiss-.
Goodwitch, ajustándose sus gafas y mostrando su habitual porte serio, le respondió:
"Voy a regresar a la academia. Tengo que informar al director Ozpin sobre todo lo que ha ocurrido aquí, incluyendo cada detalle. No voy a omitir nada. Más adelante regresaré para ver cómo están con la casa, y también estaré pendiente de los videos de Jaune en el otro mundo."
Weiss asintió, comprendiendo la importancia de la situación:
"Lo entiendo. Gracias, profesora."
Goodwitch la miró por un momento con seriedad antes de marcharse. Mientras la puerta se cerraba detrás de ella, las chicas continuaron con su labor de elegir y acomodar sus habitaciones, mientras en el aire aún flotaba el misterio de la casa y lo que podría estar por venir.
-Fin del capítulo-
