I WAS ALWAYS THERE

La sección prohibida de la biblioteca estaba fría y oscura; olía a pergaminos viejos y a libros polvorientos. Esto aumentaba la irritación de Draco Malfoy: necesitaba encontrar la forma de acabar con el viejo director.

La misión lo tenía tenso, más aún con Severus Snape siguiéndolo de cerca, preguntándole cada minuto si necesitaba ayuda. Claro que la necesitaba, pero jamás lo admitiría en voz alta. Se sentía cansado y enfermo desde aquel horrible día en que había visto a la serpiente del Señor Tenebroso devorar a la profesora de Estudios Muggles.

Corría por los fríos, oscuros y burlones pasillos del colegio, intentando no pensar en nada más. Sin embargo, ella siempre se colaba en sus pensamientos, y eso era inconcebible. Solo le quitaba tiempo, valioso y corto tiempo.

No estaba teniendo suerte. El maldito armario no quería ser reparado, y se le agotaba la paciencia. Hasta ahora, nada funcionaba. Ese maldito viejo lo miraba raro. Como todavía le quedaba una gota de cordura, no podía pensar que el viejo lo sabía. Pero la idea lo atormentaba.

Tenía una idea, pero necesitaba demasiada ejecución: el encantamiento Harmonia Nectere Passus.

Llevaba practicándolo desde el inicio del año y, hasta ahora, no veía avances. Se encontraba en la sección prohibida. Sonaría tonto, pero estaba ahí para pensar cómo matar al director. La sección prohibida carecía de dos cosas: gente y ruido. Y precisamente el silencio lo estaba matando. No era lo mejor. Debería estar pensando en cómo matar al director o en practicar el encantamiento de nuevo, pero solo podía pensar en unos ojos marrones y una mata de cabello que no se le salía de la cabeza. Si quisiera dibujarla de memoria, lo haría.

No sabía cómo había sucedido; tan solo empezó a aparecer en sus sueños. Lo atormentaba día y noche, no lo dejaba pensar con racionalidad. No recordaba qué pasó exactamente ni cuándo había empezado a notarla. Tal vez siempre lo había hecho. Siempre, desde que ella no lo miraba cuando él intentaba humillar a Potter y a Weasley. Ella lo ignoraba, y él quería tener toda su atención. Pero nunca lo lograba.

Debería poner en marcha el plan, pero no podía. Solo se repetía una y otra vez su cara, sus ojos, su olor. Ella. Sabía que luchaba para matar a los que eran como ella, pero no podía sacarla de su mente. Nunca estaba al frente de sus pensamientos, pero siempre estaba al fondo de su subconsciente. Siempre en su cabeza.

Sabía que no podía ser suya y que no lo sería jamás. Haciendo frente a la Oclumancia que le había enseñado su tía Bellatrix, se obligó a guardar los sentimientos tras las paredes de su mente y continuó pensando, intentando alejarla. Sabía que era inútil. Al caer la noche y al cerrar los ojos, ella volvería a aparecer en su mente. Siempre estaba ahí.

Hasta aquí el capitulo de hoy espero lo disfruten tanto como yo,

Sin más dramatizaciones adiós