Capítulo 6: Procesamiento paralelo
En el laboratorio Sheikah, Prunia y Rotver observaban todo a través de las proyecciones holográficas. Prunia, que apenas hacía unos minutos había proclamado la vuelta de Link, ahora veía lo imposible con sus propios ojos. Link no solo había regresado, había derribado al Centaleón dorado con una facilidad que desafiaba toda lógica.
"¡Increíble!" exclamó Prunia, haciendo una voltereta hacia atrás en su emoción. "¡Sabía que era fuerte, pero esto... esto es otro nivel! ¡Link realmente ha regresado más fuerte que nunca!"
Rotver, aunque más contenido, no podía ocultar su asombro. "¿Qué poder... ni siquiera los generales juntos pudieron con esa bestia, pero Link lo ha derribado en segundos."
—-
En la zona de mando, la princesa Zelda y el rey Rhoam observaban la escena desde las proyecciones holográficas. El silencio llenó la sala, solo roto por la respiración contenida de los presentes. Zelda, con la mirada fija en la imagen de Link de pie sobre el cadáver del Centaleón, apenas podía creer lo que acababa de suceder. Su corazón latía con fuerza, y sin darse cuenta, sus labios volvieron a susurrar su nombre.
"Link..." murmuró, esta vez en un susurro lleno de emociones encontradas: alivio, admiración y algo más profundo que no podía poner en palabras.
El rey Rhoam observaba a su hija, antes de volver la mirada hacia las proyecciones. "Parece que el héroe... ha llegado," dijo con un tono que combinaba respeto y asombro.
—-
En el campo de batalla, Impa, junto a los generales Rohgar y Darran, contemplaban la escena con incredulidad. Ambos generales, que habían estado a punto de sucumbir ante la furia del Centaleón dorado, ahora miraban al joven que habían conocido como un prodigio en su infancia. El mismo joven que había desaparecido hacía cinco años, ahora se erguía victorioso sobre el monstruo más temible que jamás habían visto.
"Link...," dijo Impa en voz baja, con una mezcla de orgullo y sorpresa. "Es más fuerte de lo que jamás imaginamos."
Rohgar, aún recuperándose de la batalla, negó con la cabeza, sin poder creer lo que veía. "No pensé que fuera posible que alguien derribara a esa bestia… y mucho menos en tan poco tiempo."
Darran, con una sonrisa incrédula, asintió. "El chico que todos creían perdido... ha regresado como un verdadero héroe."
El campo de batalla se llenó de un silencio reverente. Los soldados de Hyrule, que habían estado luchando con todas sus fuerzas momentos antes, ahora miraban con asombro al joven de la túnica negra que había derrotado a la amenaza que ni los generales habían podido vencer. Un susurro comenzó a extenderse entre las tropas.
"Link... ha vuelto."
—-
Cuando el Centaleón dorado cayó al suelo con un estruendo final, los soldados de Hyrule que aún permanecían en el campo de batalla estallaron en gritos de celebración. Muchos de ellos corrieron hacia Link, rodeándolo con júbilo y admiración. Algunos de los más veteranos, aquellos que habían estado presentes en las batallas de hacía cinco años, aún recordaban al pequeño niño que una vez había luchado junto a su padre desde que tenía apenas doce años.
"¡Es Link!" exclamó uno de los soldados, su rostro iluminado por la emoción. "¡Ha regresado! ¡Es más fuerte que nunca!"
"Recuerdo cuando era solo un niño," comentó otro soldado, acercándose con una sonrisa nostálgica. "Incluso entonces, luchaba con un coraje y una destreza que superaba a muchos de nosotros. Y ahora... ¡mira en lo que se ha convertido!"
"¡Su padre estaría orgulloso! Link se ha convertido en lo que siempre soñó," agregó otro, golpeando con orgullo el hombro de su compañero.
Los soldados se amontonaban a su alrededor, lanzando una lluvia de halagos y preguntas, llenos de admiración por el joven que una vez fue parte de sus filas y que ahora se había convertido en un hombre de guerra. Pero Link, aunque rodeado por el entusiasmo, permanecía en silencio. Su rostro, serio y distante, mostraba poco de la emoción que lo rodeaba. La verdad era que no sabía qué responder. Las voces de los soldados se mezclaban en su mente, pero sus labios no emitían palabra alguna.
En lo más profundo de su ser, Link sentía una mezcla de emociones difíciles de procesar. Había vuelto al castillo de Hyrule, el lugar donde sus padres habían caído, y aunque había creído estar preparado para enfrentar el pasado, ahora que estaba aquí, justo donde todo había cambiado para siempre, su boca se selló. No podía decir nada.
Los recuerdos de su padre, luchando en la última batalla, y su madre, sacrificándose para protegerlos a ambos, le atravesaban la mente como espadas invisibles. Todo lo que había entrenado, todo lo que había aprendido en esos cinco años, parecía insuficiente para prepararlo para este momento.
Impa, que lo observaba con detenimiento, fue la primera en notar la incomodidad en el rostro de Link. Aunque rodeado por viejos conocidos y admiradores, estaba claro que el joven héroe no se sentía cómodo con la situación. Su mirada se había endurecido con el paso de los años, y la ausencia de palabras dejaba claro que, aunque su cuerpo estaba en el campo de batalla, su mente estaba en otro lugar.
"Link," dijo Impa con voz suave pero firme, interrumpiendo la oleada de preguntas y comentarios. "Es mejor que te tomes un respiro. El rey querrá verte. Ven conmigo."
Al instante, los soldados, que respetaban profundamente a Impa, comenzaron a apartarse, dándole espacio a Link para que pudiera moverse libremente. A pesar de su entusiasmo, sabían que la orden de Impa era inapelable. Link asintió lentamente, agradecido por la intervención, y sin decir palabra alguna, comenzó a seguir a Impa mientras esta lo guiaba hacia el castillo.
—-
En el laboratorio Sheikah, Prunia no podía contener su emoción. Había estado siguiendo cada paso de la batalla desde su pantalla holográfica, y cuando vio que Link se dirigía al castillo, supo que tenía que ir a saludarlo en persona.
"¡No puedo creerlo! ¡Está aquí!" exclamó, dando vueltas sobre sí misma mientras intentaba pensar rápidamente en lo que diría.
Rotver, que la observaba con una mezcla de paciencia y curiosidad, sonrió. "Es bueno ver que sigues siendo la misma de siempre, Prunia. Pero no te emociones demasiado, dale espacio. Han pasado cinco años…"
"¡Bah! Espacio, espacio…" dijo Prunia con una sonrisa traviesa mientras corría hacia la puerta. "¡Es Link! No puedo perderme esto. ¡Voy a saludarlo antes de que lo lleven ante el rey!"
Con la agilidad de una niña pequeña, Prunia salió disparada del laboratorio, decidida a alcanzar a Link antes de que llegara a la sala del trono.
—-
Las puertas de la sala del trono del castillo de Hyrule se abrieron con un eco profundo que resonó en el amplio salón. El rey Rhoam se encontraba en su trono, con un semblante serio y majestuoso, mientras observaba atentamente la entrada de los visitantes. A su lado, Zelda permanecía de pie, con las manos entrelazadas y la mirada fija en la entrada, esperando la llegada del héroe al que todos mencionaban.
Link, acompañado por Impa, avanzó por el largo pasillo de la sala del trono, con su capa ondeando tras él. Cada paso retumbaba en el silencio solemne del salón, y aunque había recorrido largas distancias en estos últimos años, este trayecto en particular le parecía más pesado que cualquier otro. Frente a él, el trono de Hyrule, el símbolo del reino por el que había perdido tanto, se erguía imponente.
Al llegar al centro del salón, Link se detuvo. Alzó la vista y, por primera vez en años, se encontró cara a cara con el rey Rhoam y con Zelda.
El rey Rhoam, un hombre de gran porte, lo miraba con un respeto que iba más allá de la posición. El peso de la historia que compartían, la pérdida de los padres de Link, la conexión con el legado de los héroes, todo estaba presente en su mirada.
Pero fue cuando Link y Zelda se encontraron con la mirada del otro que el tiempo pareció detenerse una vez más.
Los ojos de Zelda, llenos de una mezcla de asombro, alivio y algo más profundo, se encontraron con los de Link, quienes, aunque serios, brillaban con una intensidad que hablaba de todo lo que había vivido en estos últimos años. Ambos permanecieron inmóviles por un momento, como si el peso de los años perdidos entre ellos colgara en el aire, intangible pero innegable.
Ninguno de los dos dijo una palabra, pero no hacía falta. Link estaba de vuelta, y ambos lo sabían.
El silencio que llenaba la sala del trono se quebró finalmente cuando el rey Rhoam se levantó de su trono y dio un par de pasos hacia Link. Su semblante era serio, pero había una calidez en sus ojos que reflejaba respeto y compasión. El rey lo observó en silencio por un momento, como si estuviera sopesando cada palabra antes de hablar. Sabía lo que tenía que decir, pero también sabía que, para Link, sería doloroso escucharlo.
"Link, bienvenido de vuelta a Hyrule," comenzó el rey, su voz profunda y solemne resonando en la sala. "Has demostrado tu valía una vez más hoy en el campo de batalla. Has crecido, te has convertido en el hombre que tu padre siempre soñó que fueras."
Link, firme y sin emociones visibles, asintió en silencio. Aunque el peso de esas palabras le llegó al corazón, permaneció imperturbable.
El rey continuó, su voz ahora teñida de pesar. "Sin embargo, hay algo que nunca pudimos hacer, algo que te debíamos desde hace cinco años." El rey hizo una pausa, y Zelda, a su lado, observó a Link con creciente empatía, sabiendo lo que su padre estaba por decir. "Tus padres, que sacrificaron todo por el reino… No tuvimos la oportunidad de ofrecerte nuestras condolencias antes de que te marcharas. Hoy, aunque tarde, quiero decirte que lamento profundamente la pérdida que sufriste. Fueron grandes héroes para Hyrule, y su sacrificio nunca será olvidado."
Por un momento, la máscara de frialdad en el rostro de Link se quebró. Las palabras del rey despertaron una marea de emociones que había reprimido durante años. Tomó una respiración profunda antes de hablar, su voz más baja y seria que la que todos recordaban de aquel niño lleno de energía.
"No hay problema, Majestad," dijo, esforzándose por mantener su tono neutral. "Ellos dieron su vida por Hyrule, como lo habrían querido. Mi deber ahora es honrar ese sacrificio."
Zelda sintió un nudo en el estómago al escuchar la voz de Link. Era tan diferente a la que recordaba. Había cambiado. El tono de su voz ahora era más grave, más maduro, pero también reflejaba algo que le inquietaba: una profunda tristeza. En su juventud, los ojos de Link habían sido brillantes, llenos de energía y determinación. Ahora, aunque era más fuerte y más imponente, había una sombra en él, una pérdida de esa chispa que lo había caracterizado.
Justo cuando Zelda se disponía a hablar, queriendo decir algo que rompiera la barrera que el tiempo había levantado entre ellos, la puerta de la sala del trono se abrió de golpe. Una voz enérgica interrumpió la solemnidad del momento.
"¡LINK!" exclamó Prunia, corriendo hacia la sala con su habitual entusiasmo desbordante.
Todos los presentes, incluidos el rey y Zelda, giraron hacia la intrusa. Impa, con el ceño fruncido, dio un paso adelante, regañando inmediatamente a su compañera. "¡Prunia! Esta es la sala del trono, no puedes entrar así sin más."
Pero, como era costumbre, Prunia ignoró por completo el reproche de Impa y corrió hacia Link, sus ojos brillando con entusiasmo. "¡Link, ha pasado tanto tiempo! ¡Mírate, tan alto, fuerte y guapo! ¡Pensé que nunca volverías!"
Link, que había estado completamente serio hasta ese momento, no pudo evitar que una pequeña risa se escapara de sus labios. Era un sonido suave, pero lo suficientemente inusual para que los presentes lo notaran. Miró a Prunia y, con un leve gesto de reconocimiento, respondió: "No has cambiado nada."
Prunia, siempre enérgica, dio un par de saltos de alegría. "¡Lo tomaré como un halago! ¡Es bueno saber que sigo igual de linda!"
Impa, aunque visiblemente molesta por la interrupción, sonrió al ver cómo Prunia lograba sacarle una reacción a Link, quien parecía tan contenido. Los momentos de ligereza eran escasos en tiempos de guerra, y Prunia, con su energía desbordante, siempre encontraba la manera de aliviar la tensión.
Prunia siguió hablando con Link durante un rato, lanzando comentarios y preguntas rápidas mientras él respondía con monosílabos o asentimientos. Pero entonces, la atención de Prunia se centró en algo que hasta ahora nadie había notado: la espada que Link llevaba a su espalda.
"Espera un momento..." dijo, entrecerrando los ojos mientras señalaba con entusiasmo. "¡Esa es la Espada Maestra! ¡La espada destructora del mal!"
El silencio cayó de golpe en la sala del trono. Los ojos de Zelda, el rey y Impa se fijaron de inmediato en la empuñadura de la espada que Link llevaba con tanta naturalidad. La Espada Maestra, la hoja que solo los elegidos por el destino podían portar, estaba en manos de Link.
El rey Rhoam dio un paso adelante, su expresión de asombro no disimulada. "La Espada Maestra..." murmuró. "Eso... eso lo cambia todo."
Zelda, con los ojos muy abiertos, no podía apartar la vista de la espada. Link no solo había regresado, sino que ahora era evidente que él era el héroe de la leyenda, el elegido para empuñar la Espada Maestra. Ese detalle, más que cualquier otra cosa, sacudió a todos los presentes.
Impa, siempre calmada y estratégica, habló por fin. "Si Link es el portador de la Espada Maestra... entonces no hay duda. Es el héroe que hemos estado esperando."
El rey, recobrando la compostura, miró a Link con una mezcla de reverencia y responsabilidad. "Link, el día ha sido largo. Debes estar exhausto. Te concedo permiso para retirarte y descansar. Un sirviente te mostrará una habitación donde podrás quedarte esta noche."
Antes de que Link pudiera responder, Prunia, con su habitual entusiasmo, intervino rápidamente. "¡No te preocupes por eso, Majestad! ¡Yo me encargaré de llevarlo! Vamos, Link, ¡no hay tiempo que perder!" Sin esperar una respuesta, Prunia agarró la mano de Link y, sin darle tiempo a negarse, comenzó a arrastrarlo fuera de la sala del trono con una energía imparable.
Link, a pesar de su resistencia y fuerza, fue literalmente arrastrado por Prunia, quien parecía tener una fuerza insospechada cuando se trataba de su entusiasmo. Mientras lo llevaba de la mano, Link solo pudo suspirar levemente ante la situación, permitiendo que Prunia lo condujera.
Zelda, que había permanecido en silencio durante todo este intercambio, observó cómo Link desaparecía tras las puertas de la sala del trono. Una leve sombra de tristeza cruzó su rostro. Había querido hablar con él, decirle algo, cualquier cosa, pero una vez más, la oportunidad se había escapado de sus manos.
Y ahora, mientras veía a Link irse, el peso de lo que había cambiado entre ellos en esos cinco años se hacía más palpable. Zelda se quedó inmóvil, sus ojos fijos en la puerta por donde Link acababa de salir, con una mezcla de emociones que no sabía cómo procesar.
—-
Tras la salida de Link de la sala del trono, el rey Rhoam se volvió hacia sus generales, dándoles instrucciones claras. "Quiero una reunión inmediata. Debemos hablar sobre el regreso de Link y lo que esto significa para el futuro del reino," ordenó con firmeza. Los generales, con gestos solemnes, se retiraron rápidamente para cumplir las órdenes.
Mientras tanto, Zelda e Impa abandonaron la sala del trono en silencio, caminando por los largos pasillos del castillo. Impa había notado la mirada de tristeza en los ojos de Zelda desde que Link había salido, pero no dijo nada al principio. Zelda mantenía su habitual compostura, pero había algo en su forma de caminar, en la manera en que bajaba la cabeza ligeramente, que revelaba lo que realmente sentía.
Cuando estaban cerca de los aposentos de Zelda, Impa no pudo contenerse más. Con su habitual tono directo, le preguntó, "¿Princesa, esa tristeza tiene que ver con Link?"
Zelda, sorprendida por la pregunta, intentó negar rápidamente, pero sus palabras fueron vacilantes. "No, Impa... no es eso. Es solo que..." su voz se apagó antes de poder terminar la frase, y miró hacia otro lado.
Impa, que había servido a la familia real durante muchos años y conocía bien a Zelda, no necesitaba escuchar más. Podía ver lo que realmente ocurría. Caminó en silencio junto a Zelda durante unos momentos, dejando que la princesa intentara encontrar las palabras correctas. Finalmente, fue Impa quien habló, cortando el silencio con una verdad que Zelda no podía negar.
"Querías hablar con él, ¿no es cierto?" preguntó Impa, su tono suave pero directo. "Hace años quisiste hablar con Link antes de que se marchara, y ahora... de nuevo no tuviste la oportunidad."
Zelda se detuvo, su cuerpo tenso ante la precisión de las palabras de Impa. Por un momento, quiso negarlo de nuevo, pero sabía que sería inútil. Bajó la mirada, y con un suspiro, finalmente lo admitió. "Sí, Impa... Quise hablar con él. Lo intenté hace cinco años y no pude. Hoy... otra vez no tuve la oportunidad. Me siento como si algo siempre me detuviera. Quiero hablar con Link, quiero conocerlo de nuevo, sentir que podemos tener una amistad... pero no pasará nada si no me acerco."
Impa, siempre comprensiva pero también pragmática, asintió con un gesto firme. "Entiendo, princesa. Y te aseguro que tendrás más oportunidades. Ahora que Link vivirá aquí en el castillo, tendrás todo el tiempo del mundo para acercarte a él."
Pero Impa, con su habitual sarcasmo, no pudo evitar murmurar, "Aunque... si no fuera por Prunia, ya habrías tenido esa oportunidad hoy."
Zelda dejó escapar una pequeña risa ante el comentario de Impa, reconociendo la verdad en sus palabras. "Sí, Prunia ciertamente tiene una forma de... irrumpir en los momentos importantes," dijo con una sonrisa triste.
Impa colocó una mano en el hombro de Zelda, ofreciendo su apoyo. "No te preocupes, princesa. Link está aquí ahora, y hay tiempo para todo. Confía en ello."
Con esas palabras, ambas continuaron su camino hacia los aposentos de Zelda, mientras la princesa trataba de encontrar consuelo en la idea de que el destino les brindaría otra oportunidad.
—-
Mientras tanto, Link seguía siendo arrastrado, literalmente, por Prunia, quien lo llevaba con entusiasmo hacia el laboratorio Sheikah. Link apenas pudo contener una sonrisa ante la energía inagotable de Prunia, que lo llevaba sin darle tiempo para protestar. Cuando finalmente llegaron al laboratorio, Rotver ya estaba esperándolos.
El laboratorio, lleno de artefactos brillantes y tecnología Sheikah, era un lugar familiar para Link, pero había cambiado desde la última vez que lo había visto. Todo parecía más avanzado, más sofisticado.
"¡Aquí estamos!" exclamó Prunia, deteniéndose en seco y soltando la mano de Link mientras se dirigía hacia una de las mesas de trabajo llena de extraños dispositivos. "¡No puedo esperar para mostrarte lo que hemos estado haciendo!"
Rotver, que estaba al fondo de la sala, se acercó a Link con un gesto respetuoso. El respeto en sus ojos era evidente, especialmente al ver la Espada Maestra colgada a la espalda de Link. Aunque no dijo mucho, era claro que sabía lo que la presencia de esa espada significaba.
"Es un honor verte de nuevo, Link," dijo Rotver, inclinando levemente la cabeza. "Y más aún, saber que ahora eres el héroe de la leyenda."
Link asintió, respondiendo con la misma cortesía y un breve, "Gracias, Rotver."
Prunia, sin perder un segundo de su energía, interrumpió la breve interacción entre los dos. "¡Link, ven aquí! Quiero que hagas algo por mí." Agarró una esfera de energía Sheikah de una de las mesas y la sostuvo en el aire con una sonrisa entusiasta. "Pon tu mano sobre esta esfera, por favor. Necesito ver algo."
Link, aunque sabía perfectamente lo que esa esfera era y para qué servía, no mostró ningún signo de molestia. Conocía bien la curiosidad insaciable de Prunia y sabía que esto era parte de lo que siempre había sido. Además, él también tenía curiosidad por saber su nivel actual.
Con calma, Link colocó su mano sobre la esfera de energía Sheikah. La luz en la esfera comenzó a brillar, intensificándose mientras registraba los datos de Link. Prunia observaba con los ojos muy abiertos, emocionada por lo que estaba a punto de ver.
Rotver se acercó para observar también, sabiendo que lo que la esfera revelara podría ser clave para entender el nivel de poder del héroe.
—-
En la iluminada sala de reuniones, el rey Rhoam escuchaba atentamente mientras sus generales debatían sobre lo que habían presenciado en el campo de batalla. Rohgar y Darran, los dos generales que habían combatido junto a Link contra los Centaleones, relataban su experiencia, asombrados por el poder que había demostrado el joven héroe.
"Lo que vimos en el campo de batalla fue algo fuera de lo común," comentó Rohgar con seriedad. "Ese Centaleón dorado era una amenaza que nunca habíamos enfrentado, pero Link lo derribó como si fuera un simple Bokoblin. Su velocidad y precisión eran imposibles de seguir."
Darran asintió. "No es solo su fuerza, sino también su capacidad para analizar la situación. Link sabía exactamente dónde golpear. Es como si pudiera ver los puntos débiles del Centaleón antes de atacar."
Los otros dos generales, Kadar y Vandros, miraban con escepticismo. Kadar frunció el ceño. "¿Están diciendo que un solo hombre derrotó a un Centaleón dorado? Eso suena a leyenda, no a un relato de batalla."
El rey Rhoam, con los brazos cruzados, escuchaba en silencio mientras los generales discutían. Sabía que lo que estaba por venir cambiaría la forma en que el reino vería a Link, pero necesitaba que todos comprendieran lo que estaba en juego.
Mientras los generales discutían sobre lo que hacer con Link, la puerta de la sala se abrió de golpe. Como era su costumbre, Prunia irrumpió en la reunión con una sonrisa radiante y dos hojas de datos en sus manos.
"¡Majestad! Generales, traigo algo que necesitan ver," anunció con su característico entusiasmo. Aunque su entrada fue ruidosa, el rey Rhoam no se mostró molesto. Sabía que Prunia siempre traía información relevante y oportuna.
"¿Qué tienes, Prunia?" preguntó el rey, levantando una mano para silenciar a los generales que parecían molestos por la interrupción.
Prunia avanzó hacia la mesa de la reunión y desplegó las dos hojas con datos frente a los presentes. "He estado trabajando en la esfera de nivel Sheikah para medir el poder de nuestros guerreros, y lo que descubrí sobre Link y uno de los generales es impresionante."
Con emoción, Prunia señaló la primera hoja, la que contenía los datos del general que había participado en la batalla, estos eran extraídos por prunia cada cierto tiempo para monitorear el poder de los generales:
Datos del general Rohgar (nivel 1000)
Ataque: 1269
Defensa: 1261
Resistencia: 1018
Magia: 538
Velocidad: 1015
Total de estadísticas: 5100
Habilidades:
Habilidad verdadera - Estallido de Valor: Esta habilidad utiliza el valor del usuario para dotarlo de un gran poder temporal, mientras el usuario tenga el valor de seguir adelante sus estadísticas de ataque, defensa y resistencia se triplicarán, por el contrario si el usuario pierde su valor todas sus estadísticas se verán reducidas a la mitad.
Habilidad verdadera - Inspiración Guerrera: Esta habilidad permite al usuario potenciar a sus aliados en la batalla a través de un grito de guerra, esta potenciación dura hasta el final de la batalla. Las estadísticas de todas las tropas aumentan en un 50%.
Habilidad única - Análisis Marcial: Esta habilidad permite al usuario analizar el patrón de ataque del enemigo, al analizarlo permite hacer un contraataque perfecto que inflige un daño igual a 4 veces el ataque del usuario.
Habilidad común - Reflejos aumentados: Esta habilidad permite al usuario agudizar sus sentidos a niveles sobrehumanos.
Los generales asintieron ante los números del general, que reflejaban su habilidad y destreza en el combate.
Entonces, Prunia sonrió aún más ampliamente y mostró la segunda hoja, la que contenía los datos de Link.
Datos de Link (nivel 550)
Ataque: 3328
Defensa: 1018
Resistencia: 1183
Magia: 358
Velocidad: 3328
Total de estadísticas: 9213
Habilidades:
Habilidad definitiva - PROCESAMIENTO PARALELO: Esta habilidad le permite al portador acelerar su cuerpo al punto de ver el tiempo suspendido a su alrededor, esta habilidad se puede utilizar en cualquier momento y se activa con un solo pensamiento del usuario. Mientras se está en este estado la velocidad del usuario se multiplica por 10 y se mantiene al salir del estado por un tiempo.
Habilidad verdadera - MAESTRO DE GUERRA: Esta habilidad le permite al usuario dominar cualquier arma que toque su mano de manera perfecta como si llevara años siendo maestro de dicha arma, así como extraer el máximo potencial de las armas que empuñe, además le permite crear tácticas de guerra o de combate que le den la victoria. La habilidad permite al usuario ver los puntos débiles del enemigo para realizar golpes letales.
Pacto: ESPADA MAESTRA.
Los generales leyeron los números en la hoja, y un silencio profundo cayó sobre la sala. Los números de Link eran impresionantes, y las habilidades que poseía eran algo nunca antes visto.
Kadar, el general más escéptico, se inclinó hacia la hoja, observando los números de nuevo. "Esto... esto es imposible. ¿Cómo puede alguien con un nivel 550 tener estas estadísticas? ¡Es el doble de lo que debería tener!"
Vandros, aún incrédulo, añadió: "Si esos números son correctos, Link es más fuerte que cualquiera de nosotros. Con esas habilidades, podríamos estar ante el guerrero más poderoso de Hyrule."
El rey Rhoam, que había estado observando en silencio, asintió con gravedad. "Esto confirma lo que ya sospechábamos... Link es el héroe de la leyenda. No hay duda."
Los generales se miraron entre sí, procesando el impacto de esta revelación. Link no era simplemente un soldado excepcional. Era el héroe que cambiaría el destino del reino.
"Y además," añadió Prunia con una sonrisa traviesa, "experimenté un poco con la Espada Maestra. Algunos Sheikah intentaron levantarla, pero se volvió tan pesada que ninguno pudo moverla ni un centímetro. Es como si la espada misma solo respondiera a Link."
Este último detalle provocó aún más asombro entre los generales. Todos sabían las leyendas de la Espada Maestra, pero escuchar que estaba unida al alma de Link de una manera tan literal era algo completamente nuevo.
El rey Rhoam se levantó, mirando a Prunia con una expresión solemne. "Prunia, tu análisis ha sido invaluable. Esto cambia todo lo que sabíamos. Pero por ahora, Link debe acostumbrarse a su nueva vida luego de muchos años que pasó afuera."
Prunia, siempre energética, asintió con entusiasmo. "¡Entendido, Majestad! Me retiraré ahora mismo. Hay mucho trabajo por hacer, pero créanme, esto es solo el comienzo."
Con esa despedida, Prunia hizo una pequeña reverencia al rey y a los generales, antes de salir de la sala con su habitual energía.
Cuando la puerta se cerró tras ella, el rey Rhoam se volvió hacia los generales. "El regreso de Link es un acontecimiento monumental. Ahora más que nunca, debemos prepararnos para lo que viene. No solo tenemos al héroe entre nosotros, sino que también debemos asegurarnos de que Hyrule esté lista para lo que se avecina."
—-
En uno de los pasillos del castillo, Impa caminaba rápidamente, con un aire de irritación que Prunia parecía ignorar por completo mientras la seguía, distraída como siempre. El comportamiento irreverente de Prunia hacia el rey y la princesa Zelda seguía pesando en la mente de Impa, quien finalmente decidió expresar lo que sentía.
"Prunia, ¿puedes ser un poco más respetuosa con el rey?" dijo Impa con un tono firme, pero cargado de frustración. "Interrumpir la reunión de esa manera... Aunque el rey lo tolere, sigues poniéndote en una posición muy peligrosa."
Prunia, como era de esperar, hizo un gesto despreocupado, sonriendo mientras continuaba jugueteando con un dispositivo Sheikah en sus manos. "Oh, Impa, sabes que siempre traigo información importante. El rey no se molesta por cosas pequeñas como esa."
Impa, apretando los dientes, continuó con su reprimenda. "Y más allá de eso, Prunia, interrumpiste justo cuando la princesa Zelda estaba a punto de hablar con Link. Ha estado esperando años para ese momento. Le robaste la oportunidad."
Prunia, mostrando una sonrisa despreocupada, ofreció una disculpa que claramente no sentía. "Lo siento, lo siento. Pero vamos, Zelda tendrá muchas oportunidades ahora que Link está de vuelta."
Impa se detuvo, sus ojos penetrantes se fijaron en su hermana menor. "Eso no cambia lo que hiciste."
Mientras Prunia intentaba sacudirse la reprimenda, una idea se formó en su mente. "Sabes, ya que estamos midiendo niveles últimamente, ¡creo que deberíamos ver cómo está tu nivel, Impa!"
Impa frunció el ceño, desconcertada. "¿Mi nivel? ¿Para qué necesitarías medir mi nivel ahora?"
Sin esperar respuesta, Prunia la arrastró hasta el laboratorio cercano donde se encontraba la esfera de medición de nivel Sheikah. "¡Vamos, Impa, no te tomará mucho tiempo! Además, será interesante ver qué tal sigues después de tanto tiempo sin usar la esfera."
Impa, resignada, colocó su mano sobre la esfera, sabiendo que resistirse solo alargaría la conversación. El suave zumbido de la esfera comenzó a llenar el laboratorio mientras las luces azules de la tecnología Sheikah escaneaban a Impa. Tras unos segundos, la máquina imprimió los resultados en una hoja de papel que Prunia tomó inmediatamente con entusiasmo.
"¡Aquí vamos!" exclamó Prunia, leyendo en voz alta.
Datos de Impa (nivel 1000)
Ataque: 1530
Defensa: 111
Resistencia: 340
Magia: 558
Velocidad: 3000
Total de estadísticas: 5539
Habilidades
Habilidad definitiva: MAESTRA DE LAS SOMBRAS: ARTE DE LOS CLONES INFERNALES: El usuario puede crear hasta cinco clones de sombra que actúan de manera independiente o coordinada. Estos clones replican tanto la fuerza como la velocidad del usuario, lo que permite atacar desde múltiples ángulos al mismo tiempo. Además, el usuario puede intercambiar su posición con cualquier clon instantáneamente, lo que dificulta al enemigo identificar su ubicación real. Cada clon tiene la capacidad de soportar varios ataques antes de desaparecer. Además permite al usuario el control de sombras, permitiendo imbuir sus ataques con este elemento haciendo más letales sus golpes.
Habilidad verdadera: Sombra Espectral Descripción: Permite al usuario desplazarse a través de las sombras, volviéndose prácticamente invisible mientras lo hace. El usuario puede viajar grandes distancias en poco tiempo siempre que haya sombras presentes, facilitando emboscadas o retiradas rápidas. Además, al estar conectado con las sombras, el usuario puede percibir los movimientos de otros a través de ellas, detectando enemigos o amenazas sin necesidad de contacto visual directo.
Habilidad verdadera: Escudo Sombrío Descripción: El usuario puede manipular las sombras para crear un escudo alrededor de su cuerpo o el de sus aliados. Este escudo refuerza la defensa física del usuario, reduciendo el daño recibido de ataques directos. Cuanto más oscuro sea el entorno, mayor es la fortaleza del escudo. El escudo también puede absorber energía de los ataques enemigos, aumentando su capacidad de protección. Además, tiene la capacidad de contrarrestar ataques mágicos, redirigiendo parte de la energía absorbida para neutralizar ataques a distancia o con base mágica. La energía absorbida luego puede ser utilizada por el usuario.
Impa asintió al ver los resultados. "Mis estadisticas siguen centradas en lo que mejor sé hacer... aunque sigo teniendo un problema con la defensa."
Prunia, riendo, le lanzó una sonrisa traviesa. "Con 3000 de velocidad, ¡no necesitas defensa! Nadie te puede atrapar."
Impa cruzó los brazos, pero no pudo evitar esbozar una leve sonrisa. "Tal vez, pero no puedo confiar solo en la velocidad. Todo tiene sus límites."
Prunia aprovechó la conversación para sacar una segunda hoja, que estaba reservada desde la reunión con los generales. "Ya que estamos, déjame mostrarte algo interesante..." Prunia desplegó la hoja de datos de Link frente a Impa.
Impa, al leer los datos de Link, se quedó inmóvil por un momento. "Esto... esto es increíble. Su nivel de poder es abrumador. ¡Tiene un total de 9213 puntos!"
Prunia asintió con una sonrisa de orgullo. "Sí, Link es increíble. Supera a cualquiera de nosotros en casi todos los aspectos."
Impa frunció el ceño, reflexionando. "Pero hay algo que no entiendo. Según estos números, aunque Link es mucho más fuerte que yo, nuestras velocidades no están tan desiguales. Tengo 3000 de velocidad, él tiene 3328. Sin embargo, no puedo seguir ninguno de sus movimientos. Es como si se moviera mucho más rápido de lo que sus números indican."
Prunia, con una sonrisa más astuta esta vez, explicó la razón. "Tuve una conversación con Link sobre esto. Verás, su habilidad definitiva, Procesamiento Paralelo, es lo que hace que se mueva de manera tan absurda. Cuando está en ese estado, su percepción del tiempo cambia. Él mismo me dijo que durante esos momentos, se mueve entre 100 a 200 veces más rápido que su velocidad normal."
Impa la miró sorprendida. "¿Más rápido? ¿Eso significa que...?"
Prunia asintió emocionada. "Exacto. Si haces los cálculos, cuando entra en ese estado, su velocidad efectiva podría superar fácilmente los 600,000 puntos. Por eso no puedes seguirlo, ni tú ni nadie aquí."
El impacto de esa revelación dejó a Impa sin palabras por unos momentos. Si bien sabía que Link era poderoso, no había imaginado que su habilidad lo hiciera tan imparable. Incluso siendo alguien acostumbrada a moverse en las sombras, la diferencia en sus habilidades parecía abismal.
"Eso... explica muchas cosas," murmuró Impa, todavía asimilando la información. "Si puede moverse a esa velocidad, Link está en un nivel completamente diferente al resto de nosotros."
Prunia sonrió de oreja a oreja. "¡Exactamente! Y lo mejor de todo es que apenas está mostrando la punta del iceberg. Link tiene un potencial aún mayor."
Impa, por primera vez en mucho tiempo, sintió un leve escalofrío. Link no era solo el héroe de la leyenda, era una fuerza que nadie había visto venir, y su poder estaba más allá de cualquier cosa que hubiera enfrentado antes.
Impa suspiró profundamente mientras mantenía la hoja con los datos de Link en sus manos. Sus ojos repasaban cada línea con detenimiento, pero no podía dejar de sentir una mezcla de asombro y preocupación. Murmurando para sí misma, intentaba procesar todo lo que estaba viendo.
"Es... es increíblemente fuerte," murmuró. "No hay manera de tomarlo por sorpresa. Frente a un ataque inesperado, su mente es tan rápida que podría reaccionar y contraatacar sin ninguna dificultad."
Sus pensamientos continuaban, cada vez más preocupados por la cantidad de ventajas que Link tenía. "Además, su otra habilidad lo convierte en un experto con cualquier arma. No importa si el combate es a distancia o cuerpo a cuerpo, puede usar lo que sea: arcos, lanzas, mandobles... todo. Y para colmo, tiene la Espada Maestra, que solo él puede usar, y esa espada se fortalece tanto como él lo haga."
Impa sentía el peso de la situación caer sobre ella mientras continuaba leyendo. "Y apenas está en el nivel 550... y ya es superior a todos. Sabemos que el nivel se detiene en 1000; después de eso, aunque el poder puede seguir aumentando, el nivel en sí no sube. Pero este chico... ¡todavía tiene cinco subidas de nivel de habilidad por delante! Y ya tiene una habilidad definitiva y una habilidad verdadera. ¿Qué pasará cuando alcance el nivel 1000? ¿Tendrá cuatro habilidades definitivas?"
Su mente empezaba a delirar ante la cantidad de ventajas y sinergias entre las habilidades de Link. "Tiene un dominio absoluto de todo tipo de combate, una velocidad insuperable... y una espada legendaria que aumenta su fuerza en cada batalla. Esto es... demasiado."
Pero entonces, Impa recordó un detalle que la hizo abrir los ojos de par en par. Gritando casi sin querer, exclamó: "¡Y para colmo se recupera increíblemente rápido! En aquella masacre de hace cinco años... Yo tardé tres meses en recuperarme completamente. ¡Y él solo necesitó una semana! Y lo peor de todo, ¡eso ni siquiera aparece en ninguna de sus habilidades registradas! ¿Qué es eso, talento natural?"
El aire en el laboratorio se llenó con el eco de su exclamación. Prunia, que estaba a su lado, observó con una sonrisa divertida la reacción de su hermana. Aunque impresionada, Prunia no podía evitar reír al ver a Impa tan abrumada.
"Y eso que aún no has visto nada," comentó Prunia, soltando una risita mientras dejaba caer las palabras como si no fueran gran cosa.
Antes de que Impa pudiera siquiera reaccionar a ese comentario, Prunia salió corriendo del laboratorio, dejando a Impa con la hoja de estado de Link en la mano, sumida en una mezcla de fascinación y confusión.
