EL MUELLE


Los pensamientos de Elsa eran algo caóticos en ese instante, intentaba concentrarse en contar del uno al cien, o quizá en regular su respiración antes de que alguien se percatara de que estaba a punto de entrar en una crisis, sin duda alguna agradecía la existencia de su amuleto, ya que de no traerlo consigo era probable que el suelo bajo sus pies ya estaría empezando a cubrirse de escarcha.

Sabía que el amor descongela y no había vuelto a perder el control de sus poderes en muchos años, pero el tema "Hans" seguía siendo algo sensible y usualmente podría lidiar con ello; pretendiendo que no le afectaba en lo más mínimo, pero en esta ocasión la habían tomado por sorpresa y no estaba preparada.

Podía sentir las miradas sobre ella, las cuales tan solo se habían intensificado cuando ella intentó decir algo, pero la única palabra que fue capaz de pronunciar correctamente fue: yo, después de eso fue incapaz de decir algo en voz alta, tan sólo había conseguido balbucear un par de oraciones en un volumen de voz tan bajo que apenas y Ostein logró escuchar.

No sabía cómo salir de aquella incómoda situación, sabía que no debía ser descortés para evitar conflictos, y de repente se sintió muy enojada, furiosa, porque odiaba ser ella quien tuviera que recibir ofensas, burlas, y demás, por algo que ella ni siquiera había hecho, y le enfurecia saber que a pesar de que Hans era el culpable, él no recibía la misma clase de trato por parte de la sociedad, seguramente a él le celebraban el haberse involucrado con ella y aquello le provocaba nauseas a Elsa. Se sentía mareada, ¿Acaso estaba a punto de desmayarse?

Buscó apoyarse en alguna superficie firme que impidiera que cayera, desvió ligeramente la mirada negándose a cerrarlos para no dejar en evidencia que estaba pasando por un mal momento, tan sólo necesitaba un segundo y lograría reprimir sus emociones para aparentar que tenía todo bajo control.

—Elsa ¿Te sientes bien? — le preguntó su asistente en voz baja, acercándose a ella para asegurarse de poder ayudarle en caso de ser necesario.

Antes de que ella se tranquilizara lo suficiente como para decirle que todo estaba en órden, la puerta del salón se abrió de golpe, varios guardias entraron de inmediato y todos los presentes los observaron atentos.

El capitán de la guardia dió un paso al frente, la expresión en su rostro dejaba entre ver que había ocurrido algo grave.

—Excelencias, — hizo una reverencia, quizá había enormes problemas, pero aún así respetaba el protocolo — el muelle ha sido atacado — informó, provocando sorpresa y preocupación entre los presentes.


Tenía que admitir que su mente estuvo dispersa el resto de la reunión y por un segundo fue una mala persona al agradecer que el asunto del ataque al muelle hizo que todos olvidaran la mención de Las Islas del Sur y de su supuesta relación con Hans Westergard en el pasado. Así que Elsa no escuchó por completo la conversación que surgió a partir de la noticia, se dijo a sí misma que aguardaría a preguntarle a Ostein una vez que estuvieran solos.

Hubo bastante revuelo; algo lógico tomando en cuenta la situación. Varias personas hablaban al mismo tiempo y eso le dificultaba el poder entender algo, en realidad, tampoco deseaba intentarlo, afortunadamente su asistente lo notó y después de inventar algún tipo de excusa para que ambos salieran de allí, tomó a la Reina del brazo y la guió hasta llegar a la oficina.

—Gracias — murmuró ella antes de permitirse respirar profundo y sentarse en el sofá — Yo…lamento haber reaccionado de esa manera — bajó la mirada sintiéndose avergonzada.

—No se preocupe, después de todo como su asistente es mi deber ayudarla ¿No? — la tranquilidad con la que Ostein habló le sirvió para relajarse un poco — Bien, ¿Ahora me dirá exactamente que le está ocurriendo?

—Me parece que hay cosas más importantes en las cuales pensar, ¿Hubo un ataque en el muelle? — intentó cambiar de tema.

—Sí, sí, sí — agitó una mano con despreocupación, ocasionando que Elsa separara ligeramente sus labios incrédula — hablaremos de eso después, por ahora creo que es momento de que admita que algo le preocupa — dijo el muchacho.

—Sí, es claro que me preocupa el hecho de que hubo un ataque aquí en Berlín —insistió en desviar el tema.

—Le preocupa algo relacionado con el Príncipe Hans —aseguró el jóven, negándose a que la Reina ignorara sus palabras —. Sé que muchas veces me ha dicho que su vida privada no es algo que me incumba, pero si lo que sea que le este pasando va a provocar que ocurran más cosas…así — era obvio que se refería a su reciente reacción —, necesito saber que está pasando, sabe que usted me importa y quiero ayudarla. — se sentó a su lado, esperando que aquello fuera un gesto reconfortante — Prometo no decirle a Andy, de verdad — parecía sincero.

—No sé porque…me congelé. — se sintió tentada a reír debido a lo irónico que se escuchaba eso — No esperaba que mencionaran el tema, eso es todo — dijo ella —. Usualmente cuando tocan el tema es a mis espaldas, creo que solo la Reina Astrid lo hacía de frente. — hizo una mueca al recordar aquella desagradable época — Gracias a Dios eso terminó.

—¿Necesita hablar de eso? — Evitó usar la palabra "quiere" — Salió de Arendelle por algo relacionado a él, ¿Cierto?

—Creo que tú y todos en casa jamás dejarán de insistir con eso. —su comentario se escuchó como una queja — Y de nuevo, no tuve algún conflicto con él — Ostein alzó una de sus cejas y se cruzó de brazos — recientemente — añadió la Reina — por los últimos años todo ha ido de maravilla entre nosotros — el muchacho sonrió de manera sugerente — ¡No existe esa clase de "nosotros"! — exclamó al percatarse de la expresión de su asistente — ¡No la hay! — recalcó.

—Es sólo qué, debe admitir que es lógico que la mayoría llegue a la conclusión de que su huída de Arendelle…

—No huí — lo interrumpió sólo para dejar en claro ese punto.

—Si claro, — hizo uso del sarcasmo, pero no insistió — pero tomó la primera oportunidad que se le presentó para ausentarse un tiempo de Arendelle, por mucho tiempo no había salido del reino y casualmente lo hace justo después de…— guardó silencio queriendo evitar decir algo incorrecto.

—Salí huyendo del baile, ya sé. — terminó la oración por él — Admito que últimamente he tenido unos cuantos…desplantes — no supo cómo definirlos correctamente —, pero estoy bien, no voy a enloquecer — aseguró — lo cierto es que, en el baile yo ya tenía otras cosas en mente y no necesariamente están relacionadas con Hans. — dijo — Ahora, dejemos de lado este asunto y explicame que ocurrió en el muelle.

—Aún están investigando, para llegar al fondo de ello y descubrir quién o quiénes estuvieron detrás del ataque. — dijo Otsein, dejando pasar la oportunidad de hacer una broma sobre que Elsa no había prestado atención cuando se les informó del suceso — Tal parece que colocaron explosivos en uno de los navíos que se encontraban anclados y varios barcos fueron afectados; no mencionaron cuales, así que esperemos que el barco de Arendelle no esté entre ellos.

Elsa se sintió agobiada, en realidad, si el barco en sí estuviera dañado o se hubiese perdido por completo no sería lo más importante, esperaba que no se hubiesen perdido vidas ni que personas se hubiesen visto terriblemente afectadas en el ataque, pero imaginaba que si no lo habían mencionado era porque aún estaban investigando y no deseaban causar pánico entre los presentes sin antes tener la información completa.

—Por el momento sugirieron que ninguno de los miembros del Senado abandonen el recinto, por seguridad —dijo Ostein —, no era ningún secreto que se estaba llevando a cabo la reunión y que representantes de varias naciones importantes se encuentran aquí en Berlín, podría ser una amenaza directa hacía la república o alguno de los reinos o países aliados — Elsa analizó con cuidado las palabras del pelinegro, sin duda era grave y estaban en peligro — Es mejor que les avisemos a todos en casa, para ponerlos al tanto de la situación.

Elsa asintió con la cabeza, mientras su mente intentaba encontrar las palabras correctas para darle la noticia a su hijo, sin duda había fracasado en intentar no preocuparlo ya que el destino insistía en ponerla en esa clase de situaciones.

—Yo…hablaré con Andy, y una vez que lo haga podrás informarle a todos tus amigos, ¿De acuerdo? — dijo ella, queriendo evitar que su hijo se enterara de lo sucedido por medio de alguien más — Y prometo que llamaré a los demás, incluído Hans, sé que no puedo simplemente desaparecer en esta ocasión.

—Bien, esperaré a que le de la noticia a Andy antes de contactar a los chicos…y a mi familia .

La Reina se dirigió hacía su recamara, y suspiró resignada a que tal parecía que su segunda visita a Berlín había corrido con la misma suerte que la primera, nuevamente ocurría un ataque en la ciudad y ahora estaría encerrada en el edificio hasta nuevo aviso.

No quería ser egoísta, pero ¿Por qué no podría simplemente gozar de unas vacaciones por al menos una vez en su vida?