—A mi también me gusta cada vez más.

La afirmación de Tomioka, hizo que el corazón de Senjurō aceleré, el calor se extendió por su rostro, sus pupilas se dilataron a la par que un nuevo brillo inundaba su mirada.

Esto debía ser un sueño.

Un hermoso sueño del cual no quería despertar jamás.

¿Debía hacer algún movimiento?

Pero si era un sueño y un movimiento brusco lo despertará jamás se lo perdonaría.

¿Qué sería lo correcto en este tipo de situaciones?

Si en la mañana hubiera sabido que tendría este resultado, le habría preguntado a su hermano que hacer después de una confesión exitosa.

Pero eso llevaría a muchas preguntas, su hermano se entusiasmaba demasiado con lo que pasaba a su alrededor, una pregunta llevaría a otra y en cuestión de tiempo hasta sus compañeros de clases sabrían su interés.

No era por mal, no, su hermano nunca haría nada para lastimarlo, solo que en su desenfrenado entusiasmo sería capaz de armar un plan que involucre a toda la escuela para apoyar a su hermanito en su confesión y probablemente luego los llevaría a ambos a comer.

¡Eso es!

La mejor manera de celebrar tan maravilloso momento era con una comida, tal vez podría conseguir algo romántico que pudiera compartir.

Tenía que ser algo perfecto.

Que le gustará a ambos, y no les dañará la posibilidad de subirse a las atracciones.

Un pequeño movimiento de su acompañante lo hizo salir de sus pensamientos...

Sus ojos se abrieron, por el pánico.

¿Cuanto tiempo se quedó callado?

Giyū seguramente lo malinterpreto.

Tenía que hacer algo para calmar a su profesor, con una pequeña idea formándose en su mente volteó a ver a su acompañante, listo para procesarle todo el amor que le tenía.

Su sonrisa flaqueo al notar como Giyū inmutable al mar de pensamientos de Senjurō, tenía la mirada puesta en el firmamento.

La comprensión golpeó a Senjurō como un muro que se cernía y aumentaba la distancia entre ellos.

Claro que su profesor no tomaría esas torpes palabras libres de interpretación como una verdadera confesión.

Sí quería ser correspondido, debía armarse de valor e idear una confesión más directa, que no diera pie a mal interpretaciones.

Tomó aire, en este momento no se sentía del todo listo para dar ese gran paso, por lo que con una disculpa mental a su profesor y una promesa muda de una futura confesión, regreso su vista al frente.

—Debemos hacerle trenzas _La voz de Nezuko fue lo que informó al menor de los Rengoku sobre la presencia de sus compañeras.

Soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.

—Nada de coletas bajas desordenadas _Makomo llevó una mano a su mentón— Podríamos resaltar su rostro llevando su flequillo hacia atrás.

—¿Eso no lo haría parecer más a un cuervo? _Aoi interrumpió generando risas femeninas a su alrededor.

—Bueno, se parecen en lo misteriosos que son _Nezuko sonrió a pesar que el cabello de Giyū se podía asociar con un cuervo, era realmente suave, solo que un poco rebelde en las puntas que se alzaban sin importarles la gravedad.

Senjurō casi oculto su rostro con ayuda de sus manos, pues solo sus compañeras harían ese tipo de comentarios casi frente a la persona involucrada, que él creyera o no que Tomioka, el especial su cabello se parecía un poco al plumaje de un cuervo no era el asunto a tratar.

Le dio una pequeña mirada a su profesor y este la devolvió, haciéndole saber que a pesar de que escuchaba las chicas no iba a decir nada que arruinará su diversión... Era eso o que Tomioka era tan tímido como él como para decir algo.

—Debemos ir al Karaoke _Nezuko se acomodó detrás de Giyū, cambiando radicalmente de tema.

—Pondríamos hacerlo, Kanao es buena cantante _Aoi afirmó totalmente sería, ganándose una sonrisa pequeña de la mencionada.

—Genya dice que Muichirō también canta como un ángel _Ante la afirmación de Kanao, las demás lanzaron risas cómplices.

—Oh, claro que Genya lo diría _Nezuko sonrió.

—Cada que estoy cerca de ellos me siento como la tercera rueda, no me mal entiendan, es bonito ver cómo Genya lanza flores a todo lo que Muichirō hace, pero se siente como si estuviera sobrando.

—Todos notamos el aura que emanan cuando están juntos, pero ellos parecen ajenos _Aoi suspiro tomando parte del cabello de Giyū, a la par que Kanao le pasaba horquillas de Sakura.

Senjurō se sonrojo desconectándose de la conversación, después de todo ese tipo de cosas no debían ser su incumbencia, aunque siendo sincero, cuando los conoció creyó que estaban saliendo.

—Muichirō es más suave cuando se enfrenta a Genya en Kendo _El pequeño aporte de Giyū hubiera pasado sin incidentes, si no fuera por quien lo hacía.

Las niñas se vieron entre ellas y comenzaron a asentir.

—Ya decía yo que no era normal que Genya pudiera darle tanta pelea a Muichirō, no me malentiendan, Genya tiene mucha fuerza bruta, pero contra Muichirō no tiene ninguna posibilidad, hasta me supera a mi en velocidad _Makomo suspiró dramáticamente— Es tan injusto, cuando me enfrento a Muichirō no tiene ninguna consideración.

—Con Tanjiro es suave, pero aun así, lo deja tirado en el piso cuando es necesario _Nezuko sonrió recordando cuando ayudo a su hermano a vendarse algunas heridas, Muichirō solía ser muy entusiasta en su entrenamiento.

—Listo _Aoi sonrió mirando orgullosa su trabajo con el cabello de Giyū, ya entendía por que su profesor simplemente lo acomodaba en una coleta desordenada, el desenredarlo fue lo que les llevó más tiempo.

Valió totalmente la pena, el cabello estaba preciosamente acomodado en una trenza francesa, su flequillo fue acomodado hacía atrás, acentuando sus facciones y dejando a la vista sus bonitos ojos de color lapislázuli, era increíble como un peinado podía cambiar tanto a una persona.

—Gracias _Giyū hablo suavemente, satisfecho por el trabajo de las pequeñas, llevó una mano hasta los mechones inferiores notando como su cabello estaba increíblemente largo, tal vez un día de estos le pediría a su preciosa hermana que lo cortará por él.

—¡TANJIROOOO! _El grito las hizo voltear encontrándose con un Sanemi arrastrando a un Zenitsu ya seco.

El chico no dejaba de quejarse por la camisa amarillo mostaza con la mascota del parque estampada, lanzando gritos que llamaba la atención de los transeúntes.

—¡Ponjiro vamos a los aviones 360! _Inosuke jalaba con todas sus fuerzas la camisa de su amigo tratando de llevarlo, más esté solo sonreía, tratando de calmar a su energético amigo.

Kyōjurō soltó una carcajada, divertido por el entusiasmo de los chicos, que solo hizo que el albino frunciera el ceño.

Yūichirō suspiró acomodándose a un lado deGenya, mientras el delmohawk, ignoraba lo mejor posible todo el escandalo que creaban sus amigos, enfocando su vista en Muichirō que parecía cautivado por los pequeños peces dorados.

—¡Me veo ridículo, esta ropa resta todo mi atractivo! ¡Las chicas se van a espantar!

—Sí claro, es por la ropa que se espantan _Aoi rodó los ojos, a su lado Kanao llevó las manos a sus labios cubriendo la sonrisa que se formaba.

—Si no te callas de una buena vez les daré otra razón para que se alejen de ti _Sanemi amenazó harto de los constantes gritos del rubio.

—Agatsuma-Shōnen aprendió bien la lección Shinazugawa _Kyōjurō tomó los hombros del chico alejándolo de Sanemi, quien solo chasqueó la lengua.

Zenitsu agradeció en silencio a su profesor de historia por librarlo de las garras de aquella bestia. El albino rodó los ojos cruzando sus brazos dispuesto a cumplir su amenaza si aquel chiquillo volvía a gritar.

—Giyū aquí esta tu ropa para que te cambies _Sabito le ofreció con una sonrisa— Hay un baño cerca, si quieres puedo indicarte donde queda.

—No te preocupes Sabito, puedo ir solo, sigan divirtiéndose sin mi, ya los alcanzó.

Antes que pudiera protestar, Giyū se perdió de su vista.


Inosuke reía de forma erratica, sacando sus manso de la atracción

La adrenalina subía por su cuerpo cada que el avión daba un giro de 360 grados sobre si mismo, a su lado un tranquilo Tanjiro sostenía la palanca apretando repetidamente el botón que hacía el avión girar.

Zenitsu agradeció que Sabito estaba más ocupado haciendo caras que en girar el avión, conformandose con las tranquilas vueltas que la atracción hacia sobre su propio eje.

Makomo y Nezuko estaban igual, disfrutando de la tranquilidad que daba suaves vueltas, Aoi por su parte de vez en cuando daba suaves giros para complacer a su acompañante que si bien no lo pedía, para ella era obvio que quería girar.

Yuchirō hacía girar su avión mirando de reojo a su profesor de matemáticas, esperando gritos o regaños de su parte, más al no notar disguto, siguió disfrutando de los giros de aquel juego.

Por la tranquilidad de Senjurō, Kyōjurō había decidido pasar de la palanca, si bien notaba lo mucho que se divertían sus alumnos (sobre todo Inosuke) para él la tranquilidad de su hermano era lo más importante.

Genya y Muichirō de alguna manera se sincronizaron, alcanzando al mismo tiempo la palanca, dejando sus dedos entrelazados, desde su lugar Muichirō sonreía feliz, mientras el chico del Mohawk podía rivalizar el rojo de un tómate, ninguno de ellos hizo ademán de apartarse mucho menos de presionar el botón para que el juego girará, ambos estaban demasiado absortos en sus pensamientos.

Giyū miró la foto que le envió Kyōjurō con un mensaje, en la imagen aparecía Kyōjurō tirandose una selfie enfocando a un risueño Senjurō, un energico Inosuke que parecía querer saltar una valla, y un Sanemi agarrándole la camisa al Hashibira, asegurándose que este se mantuviera en su lugar en la fila.

El texto que acompañaba la imagen decía algo como "Estamos en los aviones 360, Hashibira-Shōnen esta muy animado"

La imagen de su teléfono fue sustituido por un icono circular que tenía cubos de hielo, el sonido de llamada llego hasta sus oidos, haciendoll fruncir los labios, sabía que no podía evitarla mucho tiempo y si seguía postergando sus llamadas y mensajes, terminarían rastreandolo por lo que sin más opción, se alejó un poco del grupo y respondió la llamada.

—Mio caro bambino _La voz dulzona era una clara advertencia de lo que le esperaba.

No fue agradable para él escuchar como el tono dulzon pasaba a ser algo más demandante, cada palabra era una nueva orden que no daba pie a réplica, cuando terminaron las órdenes la otra persona simplemente corto, dejándolo con un ceño fruncido y un muchos pensamientos invadiendo su mente.

—Giyū _Kyōjurō tocó su hombro, la mirada despectiva que le envió el azabache hizo que alejará su mano del contrario.

Sintiendo que de alguna manera algo que hizo ofendió a su acompañante, trato de recordar sus últimas interacciones pero no podía encontrar nada, era como si un muro que salía de la nada aumentará la distancia entre ambos.

Continuará.

Dato: El peinado de Giyū esta inspirado en la trenza francesa de Elsa.

Este capítulo iba a tratar de otra atracción, pero a veces se planea una cosa y sale otra diferente.

Sin más por agregar.

Nos leemos luego.

Angel sin Luz/Blekk-Universe.