Hola hermosas! ¡Espero que estén muy bien! Continuamos con el siguiente capítulo, ojalá sea de su agrado.
Les recuerdo que la historia NO es para menores de edad, que los personajes no me pertenecen y que hago esto solo por diversión.
GRACIAS POR SU COMPRENSIÓN.
DESTINO
CAPÍTULO 15
Anthony y Candy caminaban de la mano, los dos iban a paso lento, buscando la manera de hacer eterno el momento entre ellos, antes de llegar hasta donde estaban los demás.
-Hasta que llegan. – Dijo Stear a modo de queja. – Tengo mucha hambre, Anthony. – Agregó de nuevo a su primo mientras tomaba la canasta que traía en sus manos.
-Hay más comida en la otra canasta. – Dijo Anthony defendiéndose por haber tardado tanto tiempo.
-Es verdad, pero soy un caballero ante todo... no uno inglés, pero todo un caballero... – Dijo con travesura mientras sacaba de la canasta el mantel que Anthony había pedido le preparaban. - ¿Qué es esto? – Preguntó al momento de que encontró algo que difería mucho de comida.
-¡No es nada! – Dijo Anthony al recordar lo que había puesto ahí antes de que cambiaran sus planes. Stear lo miró con travesura y cambió la expresión de su rostro al descubrir que por poquito echaba a perder más el plan que tenía el rubio.
-Como sea... – Dijo Stear ayudando a Cassie y a Annie a terminar de acomodar el mantel sobre la zona de picnic del parque.
-¡Esto es hermoso! – Dijo Candy sin querer dar mucha importancia a lo que Anthony había ocultado de su primo para no hacerlo sentir incómodo, sin embargo la curiosidad de la chica era mucha y quería preguntar. – Es mucho más bello de lo que me habías dicho Cassie. – Dijo la rubia emocionada, centrándose mejor en el paisaje.
-Te lo dije. – Dijo Cassie con una gran sonrisa. – Mis padres me traían cuando era pequeña. – Dijo una vez más, recordando los momentos que había pasado junto a sus padres. – Pero te puedo asegurar que está muy cambiado. – Dijo mirando también todo lo que había alrededor.
Pronto los jóvenes se pusieron a almorzar mientras veían a lo lejos cómo un grupo de niños competía en sus trineos de nieve en una especie de carrera, pronto los jóvenes tenían cada uno a su favorito, echándole ánimos para que ganaran.
-¡Gané! – Decía Stear emocionado cuando su contrincante terminó vencedor.
-Lo bueno que no apostamos, de lo contrario no lo aguantaríamos. – Dijo Archie con gracia, sabía bien que su hermano era muy intenso cuando se lo proponía. – Lo siento por Patty. – Decía mencionando a la joven prometida de su hermano.
-¿Cómo es Patty? – Preguntaba Cassie con curiosidad, ya que toda la mañana se la había pasado riendo y bromeado con Stear, segura de que la prometida del de gafas debía siempre estar muy feliz a su lado.
-Patty es una joven muy tímida y reservada. – Dijo Archie antes de que otro respondiera.
-¿De verdad? – Preguntó Cassie extrañada de que fuera así.
-Patty es la joven más inteligente que conozco… - Dijo Stear enamorado, todo el entusiasmo y la travesura que tenía en el rostro se había transformado en una sonrisa distraída mientras miraba hacia un punto fijo.
-Gracias… - Dijo Cassie con travesura al escuchar que él no consideraba a ninguna de ellas inteligente.
-No me mal interpreten. – Dijo Stear seguro de que aquellas tres jóvenes también eran muy inteligentes, pero solo Patricia había sido la única de todas las chicas que había conocido que podían seguirlo en sus investigaciones e inventos, esa era una de las razones principales por las que él estaba tan enamorado de ella. Patty lo comprendía muy bien, lo complementaba, era ella la que podía completar una frase o una idea que no terminaba de llegar a su mente. – Sé que la mujer es un ser muy inteligente, la mayoría lo son. – Decía Stear seguro que así era, pero recordando a Elisa a la cual él no le daba ese crédito. – Ustedes por ejemplo. – Dijo señalando a las tres jóvenes mientras su primo y su hermano estaban atentos para ver cuando terminaba de echar todo a perder. – Annie y Cassie, las dos son hermanas y ambas tienen una pasión por la moda, les gusta emprender y juntas están abriéndose paso en el camino del diseño, cuando sabemos que la mayoría de la gente solo confía en los franceses para ello. – Dijo ante la mirada de admiración que surgía de Annie y de Cassie, ellas sabían que así era. – También está Candy… - Dijo mirando a la rubia, quien cruzó los brazos esperando que dijera lo que tenía qué decir, mientras Anthony lo miraba como advirtiendo que no se pasara en sus comentarios. – Ella también estudió una carrera, es una enfermera titulada y para ello se debe de tener una vocación real, una bondad infinita para ayudar al prójimo y no cualquiera lo tiene. – Decía el inventor cada vez más entusiasmado. – Pero Patty… - Dijo evocando el recuerdo de su prometida. – Patty es la única que puede aclarar mis ideas, comprende lo que quiero hacer, me ayuda a descubrir cómo hacerlo, es una joven que entiende las ciencias como nadie más…
-¡Wow! – Dijo Cassie sorprendida por la manera en la que hablaba de su prometida. – Patty es una joven muy afortunada de tener a un hombre como tú a su lado, Stear. – Dijo con sinceridad. Stear agradeció sus palabras y sonrió con timidez.
-¿Todos los Ardlay son así de apasionados? – Preguntó Candy a Anthony con travesura. Anthony giró su rostro para verla y sonrió con ternura.
-Cuando amamos a alguien nos entregamos por completo… - Le dijo Anthony con un volumen muy bajito de voz, un volumen que apenas fue audible para Candy, quien dejaba de respirar por sentir muy cerca de sus labios la calidez de su aliento y que para el frío que hacía calentaba muy bien su corazón. Candy sonrió con timidez y sus ojos coquetos le sonrieron.
Una bola de nieve los sacó de su burbuja, una bola de nieve que se estrellaba en el hombro de Anthony y este desviaba su mirada para buscar al culpable de ello.
-No coman pan delante de los pobres. – Dijo Stear divertido, mientras Cassie reía junto con él, tomando entre sus manos una bola de nieve que arrojó a la pecosa, sin embargo la rápida intervención de Anthony evitó que esta la golpeara impactándose en su espalda.
-¡Esto es la guerra! – Gritó Candy divertida al ver que de inmediato, Stear y Cassie tomaban más nieve y se resguardaban detrás de un árbol.
Anthony tomó a Candy de la mano y se la llevó para refugiarse detrás de un árbol y evitar que la golpearan.
-Por favor, ya no somos unos niños. – Dijo Archie un tanto molesto por la actitud de su hermano y de su primo. Anthony y Stear se miraron cómplices desde sus trincheras, asintiendo entre sí los dos al mismo tiempo, arrojaron una bola de nieve que acertó en el blanco.
-¡Justo al blanco! – Dijo Stear con una carcajada, mientras la risa de Cassie y de Candy se dejaba escuchar casi de inmediato.
-¡Stear! ¡Anthony! – Dijo Archie a modo de queja, mientras soltaba de la mano a Annie y se agachaba para tomar una bola de nieve mucho más grande para arrojarla a cualquiera de los dos. - ¡Me las van a pagar! – Dijo el elegante, decidiéndose por arrojar la nieve hasta donde estaba su hermano ya que estaba mucho más cerca que Anthony.
-¡Cuidado! – Gritó Stear cuando la bola de nieve impactó en el rostro de Cassie. Archie se quedó de piedra mientras la risa divertida de Annie se dejó escuchar rápidamente, porque su hermana había sido impactada.
-¡Me las vas a pagar Annie! – Dijo Cassie segura de vengarse de ella.
-¡No! – Gritó Annie escondiéndose detrás de Archie, quien giraba su cuerpo para cubrirse su rostro.
-¡Perdón! ¡Fue un error! – Dijo Archie disculpándose con la joven, sin embargo las bolas de nieve llegaban una detrás de la otra, mientras Candy y Anthony comenzaban a reír por la guerra que se formaba frente a ellos.
Annie sonrió a Cassie y esta comprendió también lo que la pelinegra le decía, así que tomando ambas una bola de nieve la tiraron hacia Candy, Anthony se dio cuenta de ello y evitó que una de las bolas le diera a la rubia, sin embargo la otra había impactado en la espalda de la joven.
-¡No te librarás de mí, Annie! – Dijo Candy tomando una bola de nieve bastante grande para arrojarla después hacia la joven tímida que abrió los ojos sorprendida porque sabía bien de la destreza de Candy para jugar con bolas de nieve.
-¡No Candy! – Gritó Annie cubriendo su rostro para evitar que la golpeara, mientras Archie no sabía si cubrirse o dejarse golpear para evitar que su novia saliera lastimada. - ¡Archie! – Gritó Annie cubriendo su cabeza al ver que la rubia arrojaba la nieve justo frente a ellos. Tanto Archie como Annie resultaron impactados.
-¡Vamos! – Gritó Anthony tomando a Candy de la mano al ver que Archie se levantaba junto con Annie para tomar otro proyectil más.
El grito de diversión de los seis chicos se escuchaba entre los árboles que los rodeaban, buscando cada uno un refugio que les sirviera para evitar ser impactados con las balas de nieve que volaban muy cerca de ellos.
-¡Cuidado! – Gritó Anthony al ver que uno de los proyectiles venía directamente hacia Candy, para Anthony le era imposible ponerse frente a ella y evitar así una vez más que la golpearan, así que optó por tomarla de la cintura y jalarla hacia él mientras giraba su cuerpo para evitar que cayera encima de ella.
Candy sintió las manos de Anthony rodear su cintura, y al mismo tiempo que veía el proyectil blanco dirigiéndose hacia su rostro, su aliento se detuvo al sentir el calor de los brazos del joven rodearla de manera protectora, sintió cómo giró su cuerpo hacia él para después dejarse ir de espaldas, cayendo ella encima de él con sus rostros muy pero muy juntitos.
El lugar donde habían caído Candy y Anthony estaba un poco escondido de los demás, ya que los otros cuatro jóvenes comenzaban a tirar a diestra y siniestra, sobre todo Cassie y Stear, quien rápidamente había ideado una catapulta para lanzar más deprisa, mientras Cassie formaba las bolas de nieve una detrás de la otra.
La algarabía que se escuchaba entre las risas de los Cornwell y las Britter, pronto dejó de escucharse para los rubios, quienes tendidos en la nieve y encubiertos por los arbustos donde se escondían se habían quedado en silencio observando la manera en la que habían aterrizado. Candy estaba encima de Anthony, sus rostros muy juntos, sus miradas inspeccionando el rostro del contrario, sus respiraciones chocaban cercanas y una sonrisa boba apareció en sus rostros.
Anthony despejó el rostro de la pecosa, quien apoyaba sus manos sobre su pecho, no hubo necesidad de palabras, sus rostros reflejaban sus deseos, deseos que habían surgido desde hace tiempo y que en ese momento explotaba como fuegos artificiales al sentir el calor de sus cuerpos tan cerca uno del otro. Sus respiraciones dejaron de fluir y sus pensamientos quedaron en blanco, poco a poco se fueron acercando y con una sonrisa tímida Candy cerró sus ojos y se abandonó a la mágica caricia que Anthony le proporcionaba.
Anthony tomó el rostro de Candy con delicadeza y unió su boca con la de ella en un beso lento y húmedo, mucho más largo que los compartidos noches atrás. Candy sintió que una ola de emociones la asaltaban, su estómago era como una fiesta de fuegos artificiales explotando en su interior, colándose hasta su cabeza para dejarse envolver por la emoción que provocaba el dulce sabor de su beso.
Anthony bajó sus manos hasta su cintura y la rodeó con fuerza, llenándose de la calidez que desprendía su frágil cuerpo, la giró para colocarla a su lado y continuó con el beso lento, sensual, dejándose llevar por las emociones que recién despertaban en un cúmulo de sentimientos que brotaban rápidamente y sin sentido en sus corazones. Candy se dejó besar de esa manera tierna y a la vez sensual, era el primer beso real que compartían, uno más directo que llenaba por completo sus bocas y que hacia contacto en cada espacio de sus cavidades.
-¡Cuidado! – El grito de Stear se dejó escuchar y un proyectil de nieve interrumpió aquel mágico momento. La bola de nieve se impactaba en el brazo de Anthony, quien agradecía haber girado a la rubia y evitar así sin querer que saliera "herida".
-¿Estás bien? – Preguntó Candy al darse cuenta que Anthony había sido golpeado en su brazo.
-Mejor que nunca… - Le dijo Anthony con una sonrisa de enamorado, acercándose a ella para ayudarla a ponerse de pie y con cuidado escabullirse una vez más detrás de los arbustos. La besó nuevamente, pero esta vez el beso fue más corto, intenso pero corto, para después agacharse y hacerle una seña para que guardara silencio. Candy asintió y Anthony hacia una bola de nieve bastante grande para después arrojarla hasta donde Stear y Cassie permanecían escondidos, aquella bola de nieve arruinó la catapulta de Stear quien no fue consciente de donde venía el disparo.
-¡No! – Fue el grito del joven quien se levantó y tomó varias de las municiones que había hecho Cassie y comenzó a lanzarlas hacia donde estaba Anthony escondido junto con Candy, mientras que Archie y Annie lo seguían porque ellos si habían sido testigos de dónde había salido el ataque.
Anthony y Candy salieron corriendo de su escondite alejándose lo más posible de sus atacantes, ambos riendo y tomados de la mano para ponerse en resguardo de los proyectiles que los impactaban mientras sus corazones latían cómplices del momento compartido.
Archie y Stear continuaron con aquella guerra improvisada, dando por un momento tregua a los rubios, ambos sabían que se habían colado a la cita que Anthony tenía preparada para Candy y creían que era justo que pudieran tener un momento a solas.
-¿Ya se rindieron? – Preguntó Candy un poco sofocada por la carrera emprendida.
-Parece que sí. – Decía Anthony ayudando a Candy a sacudirse la nieve que había quedado entre sus rizos y su abrigo. – Son unos salvajes. – Dijo el rubio con travesura.
-¡Tú les destruiste su catapulta! – Dijo Candy con diversión, mientras veía cómo Anthony se quedaba mirándola fijamente. - ¿Qué…? – Preguntó la rubia nerviosa por la mirada tan intensa que Anthony le dirigía, parecía que adivinaba sus pensamientos y eso la hacía ponerse ansiosa y sentirse vulnerable, expuesta ante él.
-Eres hermosa… - Le dijo Anthony despejando su rostro, acercándose a ella para acorralarla entre un árbol y su cuerpo.
-¿De verdad? – Preguntó Candy con duda. Anthony la miró fijamente, como si no comprendiera la duda que tenía.
-Me tienes loco Candy… - Le dijo mirándola fijamente. El rostro de Candy se encendió con aquella revelación. – Te amo Candy… - Dijo de nuevo Anthony aventurándose a revelar sus sentimientos. – Nunca he sido de los que se esconden para decir lo que sienten, sé lo que quiero Candy… y lo que yo quiero es a ti… - Le dijo acercándose a su rostro para chocar su perfil con su nariz. Candy contenía el aliento, ella también estaba enamorada de él y su corazón bailaba en esos momentos feliz por su declaración.
-También te amo… - Le dijo Candy con timidez, aceptando que también ella estaba completamente enamorada de él. Anthony sonrió enamorado, feliz por sentirse correspondido, feliz porque ella admitía al igual que él que lo amaba y eso era lo que buscaba cuando se atrevió a besarla por primera vez.
Anthony cerró una vez más la distancia que había entre ellos, apoyándose en el tronco del árbol que estaba detrás de ella para comenzar a besarla largamente. Candy se dejaba guiar por los besos de Anthony, besos tiernos y húmedos que le robaban el aliento, besos que provocaban que millones de mariposas viajaran en su vientre junto con miles de fuegos artificiales estallando a su alrededor. Se sentía tan mágica aquella dulce y suave caricia, la calidez de su boca le hacía desear nuevamente que la besara.
Anthony dejó de besarla para observarla detenidamente, sus azules se posaron en su rostro y el rubor entre sus pecas era notorio. Candy abrió los ojos y estos brillaron enamorados.
-Te amo… - Susurró Anthony muy cerca de sus labios. Candy sintió que algo estallaba en su interior, era como si una bomba repleta de felicidad hubiera sido accionada dentro de su pecho y en el preciso momento que él le declaraba sus sentimientos era el detonante para activarla.
-Te amo Anthony… - Le dijo Candy con timidez, poniéndose de puntillas para abrazarlo con fuerza, víctima de la pena que tenía por declararle sus sentimientos. Anthony la recibió con gusto y acarició su espalda suavemente.
-Quiero preguntarte algo… - Dijo Anthony sin soltarla, mientras la pecosa sentía que sus piernas se le aflojaban al imaginarse qué era aquello que quería preguntarle. Candy asintió y él supo que tenía su permiso. – Candy White… - La llamó por su nombre y ella se estremeció al sentir la calidez de su aliento chocar con su oído. - ¿Quieres ser mi novia? – Preguntó con emoción, con el corazón acelerado, con las ganas de gritar en el aire aquella pregunta que tenía atorada en su pecho desde la noche misma que la había besado.
Candy se separó por unos momentos y buscó su mirada. Anthony la tomó por su mentón levantando con delicadeza su rostro, se perdió en sus esmeraldas y pudo ver en ellas la emoción que sentía en su pecho, sus ojos eran tan transparentes, tan puros y claros, que podía ver a través de ellos todo lo que quería decirle. Candy estaba igual de emocionada que él, tanto así que una lágrima se coló de sus ojos víctima de la felicidad que sentía en esos momentos.
-Sí… - Dijo con un murmullo, murmullo que apenas abandonaba sus labios por sentirse incapaz de hablar en ese preciso momento que su dicha era tan grande como jamás lo había sido en toda su vida. – Si quiero ser tú novia Anthony Brower... - Le respondió Candy totalmente conmovida, comenzando a llorar de alegría. Anthony besó sus mejillas secando con sus labios las gotas saladas que ella soltaba.
-No llores por favor pecosa… - Le dijo con ternura, mientras volvía a secar de la misma forma la lluvia que comenzaba a caer de sus ojos. Candy sentía una felicidad tan grande en su pecho que le era imposible controlarse, jamás se hubiera esperado amar de esa forma y mucho menos en tan poco tiempo. – Eres mucho más linda cuando ríes… que cuando lloras… - Le dijo buscando sus labios y entre besos salados y llenos de amor sellaban aquel noviazgo entre ellos, noviazgo que los llenaba de alegría e ilusión.
Anthony sacó de entre sus ropas, aquel objeto que había escondido cuando Stear estuvo a punto de descubrirlo.
-¡Un oso! – Gritó Candy con emoción al ver el pequeño oso de peluche que Anthony ponía frente a ella.
-¿Te gusta? – Preguntó el rubio ante el asentimiento de la pecosa, quien tomaba aquel pequeño juguete entre sus manos, descubriendo que entre las manos del muñeco había algo agarrado con un lazo de color rojo.
Candy abrió los ojos maravillada al ver que era un hermoso anillo, aquella joya hizo que Candy mirara a Anthony un poco confundida.
-Todavía no es un anillo de compromiso. – Explicó Anthony avergonzado, creyendo que tal vez su atrevimiento la asustaría y saldría corriendo. – Pero no es porque no tenga pensado ir en serio contigo… - Agregó para aclarar las cosas. – Sino porque creo que aún nos queda más tiempo para conocernos, aunque te aseguro que así estoy convencido que un día anunciaré a todo el mundo que eres mi prometida. – Le dijo besando su mano para colocar el anillo en su mano derecha. Candy lo miraba con el rostro enrojecido por la emoción.
-Es muy hermoso. – Dijo Candy con pena. – Pero es un anillo muy valioso… no puedo aceptarlo… - Dijo Candy avergonzada porque no debía aceptar aquel regalo. Anthony besó su mano en repetidas ocasiones.
-Este anillo era de mi madre. – Le dijo Anthony para sorpresa de Candy, quien sintió que con mayor razón debía rechazarlo. – Ella me lo obsequió para que yo se lo diera en el momento que conociera a la mujer perfecta para mí. – Dijo mirando a la rubia, quien comenzaba temblar de la emoción. – Y ese momento ha llegado Candy… - Dijo mirándola a los ojos. Candy no podía hablar, estaba muy emocionada por el bello momento que Anthony le estaba regalando. – Tú eres la mujer que quiero en mi vida Candy, tú eres con la que quiero compartir todo lo que tengo, todo lo que soy… - Le decía enamorado. Candy comenzó a llorar una vez más y él volvió a beber de sus lágrimas. - ¿Aceptas? – Preguntó Anthony realmente enamorado. Candy asintió sin poder hablar, las palabras se atoraban en su pecho y la emoción hacía que lo único que podía hacer ella llorar de felicidad.
-Acepto… - Dijo con dificultad, observando aquella joya en su mano derecha, maravillada porque casualmente era de la misma medida de su dedo anular.
El anillo que Anthony había obsequiado a Candy, era una joya que como Anthony había dicho había pertenecido a su madre, era una anillo de oro blanco con incrustaciones de pequeños diamantes transparentes alrededor, una pieza única y valiosa que Anthony pensó en darle desde que supo que ella era la mujer de sus sueños.
-¡Anthony! ¡Candy! – Se escuchó el grito de Stear y Cassie, quienes estaban buscando a los rubios porque tenían rato que se habían desaparecido.
Los rubios caminaron de la mano entre la nieve, saliendo de su "escondite" revelándose frente a su primo y a la joven Britter.
-¿Dónde están Archie y Annie? - Preguntó Anthony una vez que vio que su primo estaba solo con Cassie.
-Se desaparecieron igual que ustedes. – Dijo Cassie con travesura. El rostro de Candy fue un poema cuando la otra rubia la miró con travesura. - ¿Ya son novios? – Preguntó la joven con emoción al ver que Candy tenía abrazado a un tierno oso de peluche. Candy asintió tímida y Cassie por poquito hacía fiesta de la emoción. - ¡Felicidades! – Decía la rubia con gran algarabía.
Annie y Archie también habían salido a caminar un poco una vez que dejaron de arrojarse bolas de nieve, dejando a Stear y a Cassie platicar de sus aventuras y travesuras, los tímidos jóvenes estaban nerviosos porque era la primera vez que se encontraban completamente solos.
-¿Cómo has estado? – Preguntó Archie para iniciar conversación, eran tan solo dos días que no la había visto, pero eran bastantes comparado con la frecuencia con la que se veían antes de haberse declarado.
-Bien… - Respondió Annie con timidez. – Ayer tuvimos una nueva clienta. – Dijo la joven con emoción y Archie sonrió feliz.
-Me alegro, Annie… eres una joven muy talentosa y responsable. – Le dijo sincero, sin embargo aquellas palabras no convencían a Annie.
-¿No estuviste enfermo verdad? – Preguntó de pronto con temor. Archie se sorprendió por la manera tan directa que esta le preguntaba.
-No como tal. – Respondió Archie incapaz de revelar el motivo por el cual se había ausentado. Annie bajó su mirada con dolor.
-¿Te arrepentiste de haberme pedido ser tú novia? – Preguntó segura que ese había sido el motivo de su ausencia. Archie se acercó a ella sintiéndose vil y culpable, quería decirle que sí, que no estaba ya seguro de lo que sentía por ella, que aquella emoción que había tenido al conocerla se había esfumado al conocer a Candy, pero calló por no lastimarla.
-De ninguna manera Annie… - Le dijo pasando saliva con dificultad. – Yo te pedí ser mi novia y eres mi novia… - Le dijo dispuesto a afrontar su error, dispuesto a intentar una relación con ella, quería ver si funcionaba, quería ver si aquella atracción por la rubia que estaba enamorada de su primo se esfumaba y volvía la emoción que tenía por la joven diseñadora.
Annie lo miró con emoción y se acercó a él ofreciendo su boca con timidez. La joven cerró sus ojos y levantó con sutileza sus labios. Archie la miró conmovido y por esa razón más que por deseo se acercó a robarle el primer beso.
El corazón de Annie se hinchó de gozo al sentir la boca de Archivald Cornwell invadir con su lengua en su interior, ella que jamás había sido besada por nadie, recibía un beso apasionado, un beso que le robaba el aliento y la dejaba descolocada mientras sus piernas se aflojaban pidiendo apoyo para no caerse.
Archie la recibió sorprendido por su audacia y en un momento de lucidez se retiró de su interior.
-Lo siento… - Le dijo avergonzado por haber tomado su virginal boca de esa manera tan abrupta.
-Te amo Archie… - Dijo Annie ante la mirada atónita de Archie, quien simplemente abrió los ojos y se abrazó a ella lleno de remordimientos, incapaz de responder con la misma emoción que ella le demostraba.
-Yo también, Annie… - Fue lo único que pudo decir después de varios segundos de silencio, culpable en su interior por haber disfrutado del primer beso y de esa ternura que era innegable en la tierna jovencita.
Annie sentía que su corazón estaba latiendo demasiado deprisa, sentía que sus piernas en cualquier rato le fallarían, deseosa de repetir aquel beso que él le había regalado, aquel beso que indicaba que él estaba igual de ansioso por besarla.
El grito de Stear y Cassie llamando a los rubios hizo que Archie tomara como pretexto para regresar con ellos.
-Vamos… - Dijo Archie para decepción de la joven quien esperaba que aquel momento tan íntimo entre ellos se prologara un poco más.
-Sí… - Dijo Annie sin poder ocultar su frustración y Archie suspiró acercándola hacia él con mayor fuerza.
-Ahí vienen. – Dijo Candy con emoción al ver que Annie venía con el rostro enrojecido, no tuvo que imaginarse mucho lo que había sucedido entre ellos y al verla tan feliz la hizo feliz a ella. – Gracias… - Dijo Candy a Archie, quien simplemente asintió con una sonrisa rota, sonrisa que ni Candy, ni Annie notaron en el joven heredero, sin embargo Anthony y Stear que lo conocían perfectamente bien supieron que el castaño estaba en problemas.
Los seis chicos caminaron hasta donde estaba el automóvil, mientras Candy mostraba a Annie y a Cassie el anillo que Anthony le había obsequiado, los chicos subían las cosas al maletero del auto y mientras ellas hablaban entre sí ellos hacían lo mismo.
-¿No crees que es muy rápido para haberle obsequiado el anillo de la tía Rosemary? – Preguntó Archie a Anthony. Anthony lo miró y suspiró profundamente.
-Ella es la indicada… - Dijo Anthony mirando a la rubia, quien lo miraba también entre los momentos con sus amigas. – La amo Archie y me voy a casar con ella, pese a quien le pese… - Dijo para asegurar que ni él ni nadie lo obligaría a alejarse de Candy. Archie asintió y le sonrió. Stear lo miró fijamente.
-¿Y a ti que te pasa Archie? – Preguntó Stear seguro que su hermano estaba en un gran dilema.
-Yo no estoy tan seguro de que Annie sea la indicada para mí. – Dijo Archie con un profundo suspiro.
-Siento escuchar eso. – Dijo Anthony a la expectativa, se imaginaba el motivo por el cual su primo estaba dudoso de sus sentimientos. – Candy se ha dado cuenta y estoy de acuerdo con que no es de caballeros ilusionarla si no la quieres. – Dijo el rubio reprochando sutilmente el proceder de Archie.
-Anthony tiene razón Archie, es mejor que termines esa relación antes de que ella o alguien más salga herido. – Dijo Stear animando a su hermano a terminar con aquella farsa que podía advertir era dolorosa para él.
-Creo que ya es demasiado tarde… - Dijo Archie mirando a Annie, quien le sonreía también desviando su mirada a ratos de la plática con Cassie y Candy.
-Estoy tan feliz por ustedes… - Dijo Cassie al ver que tanto Annie como Candy estaban muy felices por sus relaciones, ella también al igual que las chicas del hogar de Ponny deseaba una pareja, sin embargo reconocía que si apuraba las cosas o sus padres se enteraban que esa era su intención de inmediato harían válido aquel compromiso que estaba segura Archie rechazaría, pero que lastimaría a Annie si ella se enteraba, además de todo su interés por Terry era cada vez más genuino y con Candy enamorada y correspondida de y por Anthony, creía que tenía una oportunidad más grande con el actor.
-Soy tan feliz. – Dijo Candy enamorada. – Jamás me imaginé que aquí encontraría a mi verdadero amor… - Dijo suspirando mientras su mirada se enlazaba con la de Anthony, quien le sonrió igual de enamorado, extendiendo su mano acercándose a ella para que la tomara.
-Yo siempre lo soñé… - Dijo Annie quien siempre había vivido buscando el amor, sin embargo su timidez le había impedido poner los ojos en alguien y cuando Archie se presentó ante ella con tanto interés despertó ese sentimiento que sabía que tenía dormido en su interior. – Pero jamás me imaginé que sería tan pronto. – Dijo sincera, mirando a su novio quien llegaba junto a Anthony y Stear.
-El amor llega cuando uno menos lo espera. – Dijo Cassie con una sonrisa. - ¿Verdad, Stear? – Preguntó al inventor con una sonrisa, quien ya le había platicado lo que sentía por su prometida y cómo la había conocido.
-Así es, Cassie… - Dijo recordando a su adorable Patricia. – Patty es una joven que me cautivó casi de inmediato, sin embargo después que nos comprometieron fue que surgió la chispa del amor. – Dijo el inventor quien al principio dudó en comprometerse con Patty, porque a pesar de que sentía que estaba enamorado de la joven, creía que estaba muy joven para un compromiso tan serio y tan formal que les era impuesto por sus familias.
-¿Cuándo llegará? – Preguntó Cassie emocionada por conocer a la maravillosa Patricia, quien así era descrita por Stear.
-La verdad no lo sé. – Dijo Stear seguro que no sabía cuándo llegaría. – Con esto de la guerra es impredecible. – Dijo suspirando preocupado por su prometida.
La tarde terminaba y con ello el paseo de los chicos, la temperatura comenzaba a bajar y la nieve amenazaba con caer nuevamente.
-Creo que es mejor que nos vayamos temprano. – Dijo Anthony seguro que si se quedaban más tiempo les sería imposible mover los vehículos del frente del edificio.
-Entiendo. – Dijo Candy con una sonrisa resignada, sabía que era lo mejor. – Gracias por todo… - Le dijo la joven abrazándose con ternura al oso que no había soltado desde que se lo había obsequiado. Anthony la observó detenidamente, maravillándose una vez más con su belleza, llenándose de su ternura y su candor.
-Gracias a ti por aceptarme… - Le dijo Anthony profundamente agradecido por corresponder a sus sentimientos. - Te amo… - Le dijo el rubio besando sus manos en repetidas ocasiones, deseando estrecharla una vez más entre sus brazos y llenar de caricias su rostro, recordando los momentos tan mágicos ocurridos entre la nieve.
-Te amo… - Le dijo Candy con timidez, cuidando que sus amigas y los primos de su novio no se enteraran de lo que hablaban entre sí, deseando en ese momento estar un momento a solas para poder despedirse con un tierno beso en sus labios.
-Hasta mañana. – Le dijo Anthony besando una vez más sus labios con un beso corto y fugaz, un beso que no hacía justicia a lo que tenía en su interior y que se resistía a quedarse ahí.
-Hasta mañana. – Dijo Candy con su rostro realmente coloreado de carmín.
-Hasta mañana. – Se escuchó que Annie le dijo a Archie, quien simplemente asintió besando el dorso de su mano, dejando a la joven con ganas de un beso fugaz como el que Anthony había robado a Candy.
Stear salió primero, ya que esperaba en la puerta del departamento listo para irse, Cassie les decía adiós con emoción y ellos se despedían de ella con una linda sonrisa. Anthony fue el último en salir intercambiando miradas con la joven rubia, quien fue la que cerró la puerta sin dejar de mirar a su amado príncipe.
-Vamos… - Le dijo Stear jalándolo del abrigo para que terminara de despedirse y permitiera que Candy cerrara la puerta del departamento.
Una vez que la puerta se cerró, Anthony se giró con una sonrisa que era imposible borrar de su rostro, estaba total y completamente enamorado de Candy y lo mejor de todo que ella le correspondía de la misma manera.
-Te vez tan feliz Anthony. – Le dijo Stear feliz por verlo así. – Me alegro mucho por ti. – Le dijo una vez más sincero, palmeando su espalda en señal de su alegría.
-También yo Anthony, en verdad te felicito. – Dijo Archie sincero, a pesar de todo él quería la felicidad de su primo, sabía que Anthony siempre había buscado a una mujer como Candy y por fin la había encontrado, él no tenía la culpa de que él también estuviera buscando a alguien como ella y el haberse equivocado de que era Annie.
-Gracias Archie… - Dijo Anthony sincero, sabía bien que su primo lo decía de verdad. – Espero que puedas encontrar en Annie la mujer que necesitas, pero si no es así, espero que pronto puedas resolverlo. – Le dijo animándolo una vez más a resolver esa situación. Archie suspiró y recordó el beso compartido con Annie, en verdad lo había disfrutado y tal vez, solo tal vez si ponía un poco de empeño de su parte las cosas podrían fluir, después de todo ella era buena, hermosa, noble, inteligente y además era una chica de una excelente familia, algo que sabía sería del agrado de la tía abuela.
Antes de que llegaran al elevador, escucharon que se abría una puerta, pero desafortunadamente para el trío de jóvenes no era la que ellos hubieran esperado que fuera, por el contrario la imagen de Terry aparecía repentinamente, quien caminaba decidido hacia ellos.
-Vengo a advertirte… - Dijo apuntando con su índice a Anthony, parecía que los había estado esperando por mucho tiempo.
-¡No! – Dijo Anthony antes de que continuara hablando, acercándose a él para encararlo nuevamente. – Yo te voy a advertir que no permitiré una ofensa más delante de Candy o de alguna de sus amigas, es la última vez que te permito entrometerte entre ella y yo. – Le dijo el rubio seguro de lo que decía. Terry lo miró con un odio profundo.
-¡Tú no eres nadie para advertirme lo que tengo que hacer! – Le dijo Terry casi de inmediato.
-¡Tampoco tú eres nadie! ¡Candy es mi novia, óyelo bien y no permitiré que te entrometas entre nosotros! – Dijo Anthony señalándolo con su índice de la misma manera que él lo había hecho. Terry se quedó helado por un momento al escuchar que Candy ya era su novia, su estómago se había revuelto y unas ganas de devolver se habían generado víctima de la trasnochada y la noticia recibida.
-¿Tienes miedo que se interese en mí como lo hizo Elisa? – Preguntó Terry en el momento que el elevador abrió sus puertas para que los Ardlay subieran. Anthony lo miró con una sonrisa de triunfo.
-Elisa siempre estuvo disponible para ti… y lo seguirá estando... – Dijo Anthony ya dentro del ascensor, las puertas de este se cerraron y Terry se quedó tragándose el mal sabor de boca que el rubio le había dejado.
-¡Maldito! – Se escuchó que decía el actor pateando una vez más las puertas del ascensor. Anthony negó una vez más al recordar que eso se estaba haciendo una costumbre.
-Es un idiota. – Dijo Archie con cierta satisfacción en su voz. – Debes cuidarte de él. – Dijo el de melena, seguro que Terry no se quedaría de brazos cruzados. Anthony asintió, sabía bien que Terry no era de los que se derrotaban tan fácilmente, sabía que podría insistir, lo único bueno de todo esto era que Candy lo amaba y eso era lo que provocaba su tranquilidad.
Continuará…
Hermosas, por hoy terminamos con este capítulo, espero de corazón que haya sido de su agrado, la verdad que disfruté escribiéndolo, sobre todo la guerrita de nieve jajaja, fue una de mis partes favoritas.
AGRADECIMIENTOS ESPECIALES
TeamColombia:
Hola hermosas! Cómo ustedes dicen, este amor se va fortaleciendo con el pasar de los días, nuestra pareja preferida va acercándose y por fin son novios! Anthony se ha declarado y Candy ni pidió pensarla ni un poquito, no se dio a desear jajaja.
Me alegra que estén al pendiente de cada actualización, les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
Julie-Andley-00:
Hola Julie! mil gracias por tus buenos deseos, definitivamente también espero que esto se resuelva de la mejor manera y sobre todo que todo salga bien.
Te mando un fuerte abrazo amiga, espero hayas disfrutado el capítulo.
Mayely León:
Hola hermosa! muchas gracias por tus buenos deseos, también espero que no sea nada grave y que todo se resuelva lo más pronto posible. También te envío un abrazo con mucho cariño.
Rose1404:
¡Un hermanito o hermanita en camino! Wow! el pequeño Anthony se convertirá en hermano mayor! que emoción! Espero que lo tome con inteligencia jijijiji. Cuando quedé embarazada de mi tercer hijo, me recomendaron comprarle a mi hija más pequeña un regalo y que se lo entregara cuando naciera el bebé, diciéndole que su hermanito se lo había traído para ella, no sabes la emoción que sintió al saber que su hermanito recién llegado le había dado algo tan bonito, realmente funciona.
Entiendo perfectamente tu discreción y me alegra que los momentos difíciles hayan terminado, te mando un fuerte abrazo y mis mejores deseos.
P.D. Creo que tú novio deberá ponerse las pilas para bajar esos celos jajaja.
María José M:
Hola hermosa! Definitivamente ya no puedo decirte "mi diablito" te has portado muy bien últimamente aunque sé que quieres echar pleito jajajaja. Gracias por ser prudente.
Con el comentario de que Candy ya hizo la prueba de fuego con Anthony, recordé a una amiga que se durmió cuando estaba de novia con su ahora esposo, te juro que hasta babeaba y nosotras teníamos más pena que la que ella pudo o no sentir, jajajaja pero él estaba enamorado a pesar de que se veía muy poco romántica la escena ahora ya tienen una hija jajajaja. Que bueno que a Candy no le pasó algo similar jajaja.
Haces bien amiga, no ofendas al Terrible Morales jajaja luego te mandan mensajes poco amables jajaja. Te mando un fuerte abrazo hermosa.
Luna Andry:
Hola amiga! ¡Literal escuché el "Cierren las puertas" jajajaja! Efectivamente este par está como gallitos de pelea, solo esperado un error para enfrentarse, sobre todo Terry, quien quiere desquitarse los celos que le hacen daño y lo enloquecen jajajaja. Faltó poco para que Candy los agarrara de las orejas para separarlos, tal vez un poco más y toma cartas en el asunto jajaja.
Muchas gracias amiga, estoy bien de momento gracias a Dios. Te mando un fuerte abrazo!
Muchas gracias a todas y cada una de las lectoras silenciosas que no se pierden ninguna actualización, gracias por permitirme entrar un momento en sus espacios y dejarme llenar un poco su imaginación. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
GeoMtzR
24/10/2024.
