Hola! La vida adulta me había consumido, pero ya estoy de regreso, espero alguien siga aún por allí.

:3 Disfruten


Operación A.M.O.R.

Adolescente

Memorizan sentimientos que tienen como

Objetivo a

Rebelde sin causa.


−Hola Uno terrícola− contestaron a coro− ¡galaxias! te ves terrible.

−Que amables… pero ¿no es descuidado estar aquí? − dijo preocupado al ver al resto del sector mirando a las niñas

−El líder supremo de la tierra nos permitió venir a verte personalmente, además teníamos curiosidad por ver cómo son sus casas del árbol, es increíble lo que unos simios como los humanos han logrado construir con su limitada tecnología− les dijo XW99

−No sé si ofenderme o agradecer el cumplido− se quejó Dos con Cuatro.

−Pensé que los Chicos del barrio intergalácticos no podían acercarse a la Tierra− dijo Uno mirándolas con recelo.

−Estamos ante un hecho sin precedentes− intervino XW66− pero tiempos oscuros requieren medidas desesperadas, nos envió directamente D4RTH V4D3R a entrevistarnos contigo, tu líder ya está enterado, pero debemos hablar directamente contigo, con tu sector en general− miraron a los cuatro adolescentes que las miraban con descaro− ¿seguro que son confiables? No parecen muy en forma.

−Les confiaría mi vida ¿qué sucede?

Las niñas alienígenas se miraron y tomaron asiento en el sillón mientras los adolescentes las miraban nerviosos, no sabían mucho de los Chicos del Barrio Galácticos, Uno no hablaba del tema, decía que lo tenía prohibido y la mayoría de ellos acababa de recuperar sus memorias, recién recordaban que existían, así que tampoco habían preguntado; sin embargo, tenían muy fresco el recuerdo de esas chicas en la pantalla de la nave salvándolos de los ninjadolescentes.

−Bueno, la nave adolescente que estaba en el espacio se acercó a nuestro territorio y tuvimos que actuar. Tu líder había pedido que revisáramos la nave con cautela y encontramos seres que no corresponden a la genética terrícola, ustedes mismos se toparon con uno en su excursión−Cuatro asintió, recordaba bien ese monstruo.

−También en la base Lunar tienen uno de esos especímenes− agregó XW99− y tu antiguo sector intergaláctico tomó la misión.

−¿Mi antiguo sector? Ellos…

−Ellos conocen de cosas terrícolas−dijo XW66 mirándolos con recelo− sabes que antes de ti nunca habíamos visto a nadie de este planeta, están demasiado atrasados en tecnología y pensábamos que se morirían si iban más allá de su galaxia.

−¡Ey!- Dos se cruzó de brazos mientras se sentaba en el suelo frente a ellas con cara de pocos amigos− eso es porque me borraron la memoria, si yo hubiera estado encargado del área tecnológica tendríamos elevadores que nos llevarían a cualquier planeta, pero le temen al éxito.

−Qué bueno que hablamos del sector Gama− XW99 miró a Uno, el único que pareció entender de que hablaban ya que todos los demás se miraban entre ellos.

−¿Qué es el sector Gama?− preguntó Cinco.

−Es el nombre clave de mi sector en los Chicos del barrio Galácticos, ellos… ellos ¿van a venir?

−¿Se volverán adolescente como tú?− preguntó Cinco.

−Las edades funcionan diferente para nosotros− le explicó XW66− ustedes son la especie que menos tiempo vive y más rápido crece, qué aburrido. El campo electromagnético de la Tierra afectó la fisionomía de número Uno, pero a nosotros no nos afecta, o al menos no lo hará de la misma forma que a él.

−¿Qué pasa con mi Sector?− preguntó Uno nervioso− ellos ¿están bien?

−Sí, ellos se unirán a esta plática, es lo que intento decirte, pero no dejan de hacer preguntas obvias− dijo XW99 exasperada.

−¡Oye! No es culpa de número Cinco no saber nada de ustedes, es obvio que me da curiosidad tener a dos niñas verdes en mi Casa del árbol− se defendió Cinco que había tomado asiento en el piso junto a Dos.

−Ya quisieras tener una piel tan rica en clorofila como nosotras− dijeron las niñas a coro.

−¿Cómo van a unirse a la plática?− intentó Uno regresar la plática a un buen camino− ¿ellos van a venir?− gritó sobre las protestas de Cinco y la mueca que una de las gemelas le hacía.

−Negativo−XW66 tomó uno de los anillos que tenía en su mano y lo lanzó hacia la pantalla de comunicaciones, inmediatamente ésta se prendió y en la imagen apareció un chico con la piel plateada y el cabello rojo que le tapaba los ojos, tenía algunos símbolos en el rostro con pintura neón; a su lado había un chico con un brazo robótico y heterocromía que intentaba acercarse más a la pantalla, si no fuera por las pequeñas pero visibles antenas que crecían en su frente, incluso habría pasado por terrícola, obviando claro el cabello verde chillón; también pudieron ver a una chica con el cabello color azul pastel y rizado, su rostro era color durazno y parecía tener escamas; tenía un lunar en forma de corazón debajo de los ojos violeta, la chica sonrió al ver a Uno y comenzó a saludarlo con una mano que acababa en largas uñas, que casi parecían garras, doradas con estrellas como decoración; hasta atrás e intentando hacerse lugar frente a la cámara, estaba un chico con orejas puntiagudas, piel de un blanco mortecino y cabello negro, sus ojos eran rasgados y tenía unas pobladas cejas que enmarcaban sus ojos amarillos y felinos.

−¡Hola Uno!− gritaron todos a coro− te ves… diferente… y acabado…

−¡O sea hello! Chicos yo… se ven igual que como los recuerdo-intentó contener las lágrimas− de verdad lamento no haber escrito, pero… no podía.

−Lo sabemos Uno−dijo el chico de mirada felina− el planeta Tierra no se caracteriza por sus avances tecnológicos, sólo por lanzar basura y adultos al espacio.

−Ni te conozco y ya me caes mal− refunfuñó Dos mientras recibía un codazo de Cinco− ¿qué? No creo que a ti te caiga muy bien alguien que te diga que no tienes suficiente clorofila, como si uno fuera por allí comiendo plantas, ni que fuéramos raritos que se comen sus verduras.

−Para Uno son importantes− le susurró.

−Bueno Spooke, no es como que seamos simios, aquí mi amigo Memo logró regresar a todos del borrado de memoria− dijo Uno algo nervioso, muchas veces había imaginado presentar a sus respectivos equipos, pero esta plática estaba muy lejos de todas sus fantasías.

−¿Ese es número Dos?- el chico de brazo robótico se pegó contra la cámara intentando ver− Uno hablaba mucho de ti, decía que podías inventar cualquier cosa, me llamo C3P0, soy de una de las lunas de Saturno, así que casi somos vecinos, yo me encargo de la tecnología de este sector y…− una mano lo empujó y la chica de ojos violeta quedó en pantalla.

−Una disculpa, mi equipo es un poco… efusivo cuando se trata de número Uno terrícola, mi nombre es Sadume, soy del planeta Gorgón, Uno me llegó a contar que ustedes tenían leyendas de mi pueblo, las gorgonas− Dos y Cuatro se miraron extrañados mientras Cinco intentaba pensar, la palabra le sonaba, pero no lograba recordar de qué.

−Medusa− dijo Kuki sentada a un lado de Abby y Cuatro− de la leyenda de las tres gorgonas griegas… ya saben, la mujer con cabello de serpiente ¿qué no hacen su tarea de literatura? − rodó los ojos.

−¿Tienes víboras en la cabeza?− preguntó Cuatro asqueado.

−No, aún soy joven− dijo la niña mirándolo fijamente− los poderes de las gorgonas surgen hasta que pasan la mayoría de edad, algo así como a los 200 años terrícolas. Esas mujeres de las que hablan sus leyendas seguramente fueron viajeros de mi planeta al suyo, Medusa es un nombre muy común, pero Uno me hizo muy feliz al decirme que incluso en su planeta somos conocidas las mujeres de mi pueblo.

−Pero le cortaron la cabeza− exclamó Tres antes de que Cinco le diera un codazo− ¿qué? Es cierto, leímos sobre ella en mi clase de literatura la semana pasada− esta vez fue un pellizco de la morena lo que la hizo callar− fue puesta en el frente del bote para que los enemigos de…¡auch!− dijo tras un golpe más fuerte de Cinco.

−Ella no necesita saber que los humanos somos unos bárbaros con todo lo que pensamos que es diferente o nos representa una amenaza, no sé ustedes, pero yo sí vi La guerra de los mundos, Alíen y demás películas del género, y no estoy interesada en que ningún extraterrestre me succione usando su cola.

−Ese capítulo de Dragon Ball sí lo vi− dijo Cuatro con una sonrisa confiada.

−Bueno− Cinco se aclaró la garganta− creo que es un verdadero honor estar ante una gorgona… que por lo que veo, es la líder de Sector−la niña sonrió dejando ver una hilera de colmillos puntiagudos.

−Y tu debes ser Número Cinco, la niña con más sentido común de todo KND terrícola.

−Así es nena− le guiño un ojo− algo más vieja pero igual de funcional.

−Bueno, sabemos que tienen ocupaciones igual que nosotros y aunque nos encantaría ponernos al día con lo que ha hecho Uno este tiempo, lo cierto es que no estamos aquí para eso, sino para reportar lo que nosotros hemos descubierto sobre sus adolescentes y los experimentos llevados a cabo en esa nave− su equipo asintió− Rocket, por favor cuéntales lo que encontraste− el chico de cabello rojo asintió mientras se acercaba a la cámara.

−Tengo entendido que ya saben que estaban experimentando con los niños y supongo que ya deben haber llegado a la conclusión de que esos monstruos son niños a quienes el suero les hizo daño, supongo que fueron los primeros en ser expuestos.

−¿Suero? ¿se refieren a lo que les inyectaban? − preguntó Kuki.

−Sí, tengo entendido que hubo un caso parecido en algún lugar de la tierra, y encontraron un remedio, al menos para los casos menos extremos. Bueno, por las cosas que encontramos en la nave todo nos hace creer que ese suero no tenía como objetivo volver monstruos a los niños sino… adolescentes− dijo el chico con voz ronca y pasando saliva, después de los terrícolas, su raza era la que más pronto envejecía, apenas y tenía unos 50 años para disfrutar de la infancia antes de "dar el estirón", como decían sus dos madres.

−¿A-adolescentes?− preguntó Uno− p-pero Padre quería adultos ¿por qué adolescentes?

−Porque no es Padre quien está detrás de esto− dijo C3PO− sino algún adolescente que piensa que ellos son mil veces más capaces que los adultos, con su dolor de espalda, de rodillas e intolerancia a la lactosa; salvo las hormonas y el acné, ser adolescente los hace más capaces para pelear contra nosotros, por eso trataron de convertir a los agentes de KND en adolescentes, para unirlos a sus filas.

−Para adelantar su traición− susurró Abby− se cansaron de esperar.

−Hasta donde encontramos registro, no lograron que conservaran sus memorias, que es lo que ellos deseaban− expresó Sadume− pero tal vez el suero sea suficiente para mermar las filas terrícolas…e intergalácticas.

−¿Intergalácticas?− dijo Uno− pero cómo…

−Nuestros organismos comparten cosas en común, no podemos asegurar que las otras razas seamos inmunes al suero, sobre todo porque no encontramos ni una gota de él, tengo entendido que ustedes tampoco− todos negaron− su agente logró una cura para los casos menos grabes con base en el rastro que dejó en el plasma ¿cómo lo llaman ustedes, sangre? − Uno asintió− mis respetos para su capacidad, pero no podemos saber qué contiene si no obtenemos una muestra que analizar y hasta que eso pase, nosotros también estamos en peligro, sobre todo porque se acercó demasiado a nuestros confines del espacio.

−Se supone que nadie sabe de los Chicos intergalácticos− dijo Uno− la mayoría creen que son leyendas…

−Pero hay quienes creen en las leyendas− interrumpió Spooke− y si el ser a cargo del suero o de esas naves es uno de ellos, incluso nosotros estamos en peligro, es por eso que el líder supremo dio la orden de que trabajemos en conjunto con ustedes, aunque pide que intentemos guardar las apariencias.

−Mandaré lo que nosotros encontramos− aseguró Rocket− pero sin querer ser grosero, no sé si podrán entenderlo con su deficiente tecnología, mucho menos replicar el suero.

−¿Otra vez con eso?− exclamó Memo indignado− no hay nada en ninguna galaxia que yo no pueda construir.

−¿Tu hiciste lo que ayudó a los niños?− preguntó el chico intergaláctico.

−No es de este sector, pero nos ayudamos mutuamente− intervino Uno− pero si lo que se necesita es más tecnología para seguir investigando estoy seguro que con la ayuda de número Dos nuestro amigo podrá…

−¿Por qué replicaríamos el suero?− preguntó Abby− sería mejor buscar una cura.

−Ni nosotros podemos crear una cura absoluta de algo que no sabemos qué contiene, hasta donde leí de tus investigaciones tiene varios virus terrícolas− Abby asintió al recordar lo que encontró en la sangre de Mushi− si logramos replicarlo también podemos crear la cura para todas las posibles reacciones, porque así como hay experimentos que salieron mal, no podemos descartar la posibilidad de que haya sujetos de prueba en que las cosas salieron bien− todos guardaron silencio mientras un sudor frío bajaba por su espalda ¿niños que ahora eran adolescentes antes de tiempo? No podían pensar en algo más atroz que eso, Uno recordó vívidamente cuando tuvo que pasar varios días siendo adulto, sin duda no se lo deseaba a nadie.

−Por el momento trabajan en conjunto ambos sectores− dijo XW66− nosotras vendremos periódicamente y ustedes podrán usar el anillo para comunicarse con ellos, hay que intentar mantener todo esto en secreto porque según su líder supremo, podría haber traidores en todas las ramas ¿qué dices Uno? ¿Aceptas la misión?

−Hasta la pregunta ofende, saben muy bien que yo vivo de mi público− dijo mostrando una sonrisa confiada− además de que no hay misión que pueda con el Sector V ¿no es cierto chicos?

−Y una vez que sepamos quien es el responsable, le vamos a dar sus pataditas− dijo Cuatro golpeando su puño derecho contra su palma izquierda, además tenía una deuda pendiente con quien hubiera planeado el secuestro de Mushi, no sólo le había hecho daño a Kuki, sino a su propio hermanito.

−Hay la posibilidad de que sea una ella− susurró Cinco, pero sólo Dos pareció prestarle atención porque los demás ya estaban festejando antes de tiempo.

−De acuerdo, entonces nos mantendremos todos en contacto con lo que descubramos por nuestra cuenta− dijo XW99 mientras XW66 se ponía de pie para retirarse.

−Es un trato − indicó Rocket mientras Uno asentía también algo preocupado, estaba feliz de estar en contacto de nuevo con su equipo, pero las circunstancias no eran nada alentadoras.


Cuatro estaba sentado en las gradas del gimnasio viendo el entrenamiento de karate de Kuki, ese día el profesor elegiría quienes irían a la competencia con otra preparatoria y era algo importante para su novia. El chico la miró mandar a volar a varias compañeras, a pesar de todo lo que había ocurrido, nunca había dejado de entrenar, él se sentía orgulloso y no podía esperar para abrazarla, aunque eso sería cuando estuvieran lejos de las miradas de todos los demás.

En ese momento sólo estaba allí como un espectador más, como lo había hecho en el pasado su parte adolescente, pero ahora todo era diferente. Ellos dos sabían que en realidad ya estaban en una relación, el resto de la población estudiantil apenas hablaba sobre el repentino interés de Wally en reconquistar a Kuki Kiut mientras sus amigos sabían muy bien que ese interés era mutuo y era lo único que les importaba de momento.

−Hola Wally− el chico saltó de su asiento al escuchar una voz a su lado y de nuevo ese aroma a vainilla que lo enloquecía pero que no correspondía a la chica que tanto quería.

−Sara ¿qué haces aquí? − dijo el rubio más seco de lo que pretendía− digo yo sé que el gimnasio es libre, pero no creí que estuvieras interesada en las artes marciales ¿o vienes a ver al equipo de basquetbol?

−No me gustan los deportes− dijo ella cruzándose de brazos− lo sabes.

−¿Ah si?− dijo él sin darle mucha importancia, intentaba ver el combate de otra de las compañeras de Kuki que también era muy buena y que sin duda era demasiado agresiva en su técnica, esperaba que no le tocara pelear con su novia, le preocupaba verla salir herida− no me acuerdo.

−Wally, cuando fuimos novios te lo dije muchas veces.

−¿De verdad? No lo recuerdo− le dijo zanjando el tema mientras le devolvía el saludo a Kuki, quien le dedicó su característica sonrisa en cuanto sus miradas se cruzaron; ella notó a Sarah junto a él entonces y la sonrisa se le borró.

−Wally ¿no prefieres que vayamos a hacer algo más divertido? − lo tomó del brazo− no sé podríamos ir al cine o a los videojuegos, eso te encantaba.

−Estoy ocupado, me gusta ver la clase de karate, si no te gustan los deportes ¿entonces qué haces aquí? − ella rodó los ojos.

−Llegué antes que…

El sonido de pasos subiendo a las gradas los hicieron voltear para encontrarse con Rose, James, Evan, Ace, Eva, Lorena, Becca y Roberto que se sentaron cerca de Wally.

−Hola Wally− le dijo Eva con una sonrisa tonta que no pasó desapercibida.

−¿Qué haces aquí Wally?− preguntó Becca de forma mordaz.

−Yo vengo seguido a ver el entrenamiento de karate− dijo mirando al séquito adolescente con un mal presentimiento− ¿ustedes qué hacen aquí?

−De pronto nos dieron ganas de ver a Kuki pelear− dijo Rose con autosuficiencia− después de como mandó al suelo a dos jugadores de americano, creo que vale la pena ver todo su potencial, ya sabes, ser porrista significa apoyar a la escuela en todo momento y si ella va a la competencia tendremos que animarla con todo el corazón.

−¿Eso qué significa?− dijo el chico con algo de temor.

−Nada, sólo queremos ver quiénes serán los que van a representar a la escuela en la competencia, creo que estamos en nuestro derecho ¿o no?− contestó Ace.

−Supongo que sí− se encogió de hombros y centró su vista en Kuki, quien miraba al grupo con curiosidad, su mirada entonces se posó en Abby, quien ya había terminado de entrenar, pero en lugar de irse a los vestuarios se apresuraba a acercarse al grupo.

−¿Hay junta y no me avisaron?− preguntó Abby abriéndose paso entre las chicas para sentarse del otro lado de Wally.

−¿Por qué a todos les importa tanto que hayamos venido a ver a Kuki?− dijo Eva con hastío− no es la gran cosa, yo ni siquiera quería venir.

−Me da igual a quien vengan a ver, el punto es ¿por qué no me dijeron? ¿qué se supone que tenemos que ver? Es buena, ya se los he dicho y más de uno aquí lo ha probado en carne propia ¿qué más quieren corroborar?

−Solo tengo curiosidad− dijo Rose− además podemos pasar un buen rato con Wally− le dijo guiñándole el ojo mientras el rubio rodaba los ojos, ahora estaba preocupado.

Kuki miró al nuevo público entre las gradas y tragó saliva, sabía que tener de pronto a tantos adolescentes mirándola no era normal y menos cuando su pase a la competencia estaba en juego, intentó captar la mirada de Abby, pero ella estaba enfrascada en una charla con Eva, así que estaba sola en eso ¿qué se suponía que debía hacer? Pelear normal y calificar, aunque con eso se expusieran a ser descubierta o perder a propósito para no levantar sospechas. Se mordió el labio, ahora estaba más nerviosa que antes.

Después de unos 20 minutos que se le hicieron eternos a Wally tras escuchar decir tontería tras tontería al séquito de adolescentes, por fin tocó el combate final entre Laila, una chica alta y ágil igual de buena que Kuki, y la propia Tres, quien se notaba nerviosa. Los últimos dos combates había apenas atacado, incluso se había dejado meter algunos puntos que Wally sabía no habrían entrado si estuviera peleando en serio, pero sólo él, que llevaba un tiempo largo, como Wally y como Cuatro, podía notar ese cambio, según lo que sabía, Becca no era asidua a ver sus prácticas y si se quedaba a verla, en realidad pasaba el rato en el celular.

−Por favor díganme que esto ya es lo último− dijo Eva en medio de un bostezo− les juro que prefiero mil veces estar en clase de matemáticas que ver estos combates.

−Pronto podremos irnos− dijo Rose− según tengo entendido esa chica también es muy buena y si Kuki no hace algo más que esquivarla, podría perder en un parpadeo.

Wally se mordió la lengua y recordó que no podía subestimar a Rose, no después de lo que sabía y había visto, ella no era como Evan o Ace, no podía ser engañada tan fácil, sintió que Abby se tensaba, ella también lo sabía.

El combate empezó lento, con un juego de pies de ambas, quienes parecían esperar que la otra hiciera un movimiento, las largas piernas de Laila fueron las primeras en marcar un tanto directo en el pecho mientras Kuki se cubría la cara, mientras seguía pensando qué hacer.

No quería perder a propósito y sabía muy bien que con Laila no serviría esquivarla hasta que se desesperara y comenzara a fallar, no, con ella debía terminar el combate lo antes posible, mientras más tiempo pasaba con ella, más agresivos y certeros serían sus golpes, más de una vez había perdido ante ella, llevándose varios moretones como premio.

El profesor fue a separarlas para mandarlas a su lugar después de que terminaran abrazadas en un intento de Kuki de frenarla, si tan solo fuera más hábil con sus golpes de puños y las piernas de la chica fueran más cortas, eso era un gran problema para alguien tan pequeña como ella, si quería marcar puntos necesitaba volar, como solía llamarlo y si lo hacía, Rose lo sabría, la vería usar sus juegos de piernas para hacer que los otros se tropezaran, vería sus pasos ligeros, sus saltos altos y todo estaría perdido; si tan solo fuera un poco más ruda e impulsiva como Wally, o tuviera unas piernas más largas, como las de Abby, y entonces se dio cuenta, no, no era como ellos, pero había entrenado con ellos muchas veces, en peleas que poco o nada tenían que ver con el karate.

La japonesa tuvo que arquearse hacia atrás para evitar una de las patadas de Laila que no sólo habría marcado punto, seguramente la habría mandado a la lona.

−¡Despierta Kiut!− le regañó su sensei− deja de jugar− Kuki sólo asintió y miró fugazmente a Abby y Wally que seguían en las gradas y entonces pudo reconocer también a Uno y Dos, algunas filas más abajo, vitoreándola.

No, no podía poner en peligro a KND, si iba a ganar tendría que ser bajo ciertas reglas, o más bien sin ellas. Lo que le gustaba del karate, ahora lo sabía, era lo parecido que era a una pelea callejera, contra adultos, adolescentes, otros niños y ahora tenía que ver a Laila como lo que era, una adolescente; y debía vencerla sin armas, sólo con sus piernas y manos, suspiró, más le valía haber aprendido de Abby y Wally.

De nuevo logró bloquear una patada que iba directo a la cara, pese a que sintió como su cuerpo se estremecía ante el golpe se obligó a permanecer firme, no podía seguir así de pasiva o la sancionarían y perdería de todas formas.

Una nueva ola de golpes intentaron colarse hacia el pecho de Kuki, pero ella se agachó y apoyando sus manos en el suelo logró meter una patada en el vientre de Laila haciéndola retroceder y marcando sus primeros puntos del combate.

Kuki no iba a tenerla fácil, al no ser muy alta su ataque consistía, por lo general en tirar a sus oponentes y ya en el suelo marcar el punto; sin embargo, ahora no podía hacer eso, tenía demasiados ojos adolescentes viéndola.

Laila empezó de nuevo con los golpes certeros y la alejaba con las piernas, por más que Kuki cambiaba de guardia no se acomodaba a pegarle, no era un buen momento para intentar ganar sin usar sus movimientos, pero tampoco tenía opción, pronto Laila la acorraló en una esquina sin dejarla escapar para ningún lado; ambas intentaban marcar el golpe en el peto de la otra, pero entonces, aprovechando su cercanía, Kuk logró colar una de sus piernas por la barrera que ponían los brazos de Laila y marcar un punto en la cabeza.

Kuki lo supo entonces, Laila era buena en combate a distancia, pero no estaba acostumbrada a que los contrincantes estuvieran tan cerca, si sólo lograba acercarse lo suficiente para marcar algunos puntos.

Tres trastabilló con la patada que Laila le marcó en la cabeza, apenas y logró sostenerse en pie, debía dejar de perderse en sus pensamientos y terminar con eso rápido.

Tres suspiró mientras podía sentir cómo una migraña estaba amenazando con cegarla de dolor, el profesor le preguntó si se encontraba bien y podía continuar, ya que incluso la careta había salido volando por la potencia de la patada de su compañera.

Kuki asintió mientras aprovechaba el pequeño descanso que le brindaba el profesor para volver a asustarse el equipo, podía sentir las miradas de sus amigos y también de los adolescentes.

Se giró a mirarlos y pudo distinguir la sonrisa de Rose, de alguna manera disfrutaba que fuera perdiendo. Eso fue todo lo que la mayor de los Kiut necesitó para decidirse, había ido a ver sus habilidades, muy bien, las vería.

"Ahora voy en serio", se dijo a sí misma antes de subir su guardia y ver cómo el profesor marcaba el inicio del combate nuevamente, Laila no tardó en acercarse con sus largas piernas, pero esta vez Kuki estaba decidida, no le iba a dar la satisfacción a Sara de verla perder, si la quería ver derrotada entonces tendría que hacerlo ella misma.

Kuki comenzó a esquivar las patadas de Laila , logrando bloquear más de un impacto que seguramente le habrían dejado sin aire y entonces, cuando la otra chica cambió de guardia, Kuki aprovechó para acercarse con una patada voladora que apenas y logró ser bloqueada; sin embargo, cuando la chica levantó los brazos para bloquear el golpe directo a la cabeza, la japonesa aprovechó para rápidamente caer sobre el otro pie y girarse para rematar con otra patada que entró directo al peto de la chica, sorprendiéndola por la velocidad de su cambio.

Laila se acercó nuevamente a Kuki intentando marcar un tanto, pero ella estaba lista para terminar el combate, esperó a que su oponente se preparara para tirar una patada y Kuki se agachó a tiempo para apoyar sus manos en el piso, logrando que su cuerpo pasara por debajo de la pierna de la chica y colándose en su guardia para tirar una patada que logró entrar limpiamente en el peto; aprovechando el momento, se apresuró a ponerse de pie y rematar con un puñetazo también en el pecho, haciéndola caer mientras el profe intervenía y le levantaba la mano a la pelinegra en claro signo de victoria.

Desde las gradas escuchó a sus amigos aplaudir y gritar, se giró para ver a Rose ordenándole a los demás adolescentes que era hora de marcharse, ella le sostuvo la mirada, si de verdad sospechaba algo, entonces tendría que esforzarse en probarlo y si así era, allí estaría esperándola.


Días después, Kuki caminaba de forma distraída por el pasillo rumbo a su casillero para tomar sus materiales de dibujo, iba tarareando una canción sin más preocupaciones cuando se topó de frente con Sara, recargada en su casillero.

−¿Me das permiso?− le dijo ella intentando guardar la calma.

−¿Y si no quiero?

−Sara tengo clase, apártate por favor.

−No− dijo ella rotundamente.

−Olvídalo, le diré a alguien que me preste su material− dio media vuelta, pero entonces sintió como la chica la jaloneaba y la lanzaba contra el casillero, haciéndole daño en el hombro, lanzó un grito ahogado al sentir el impacto, pero se contuvo para no iniciar una pelea.

−No seas aburrida Kuki ¿ni siquiera intentarás defenderte? si no lloras no es tan divertido.

−Déjame tranquila Sara− la pelinegra intentó pasar, pero de nueva cuenta la castaña la arrojó contra el casillero e intentó abofetearla; sin embargo, Kuki le sostuvo la mano y la apartó, ya no tenía 10 años.

−Vamos ¿no eres la estrella de karate? Yo no veo nada especial en ti y aun así calificaste a los intercolegiales- dijo al ver que Kuki solo evitaba el contacto, pero no intentaba nada contra ella.

−No voy a pegarte, no soy tan tonta como para dejar que me castiguen o expulsen y me pierda la competencia, déjame tranquila −le dijo intentando razonar y ya con cierto fastidio.

−¿Y si no qué harás?− Kuki la miró con las manos en puño pero se contuvo, sabía que la estaban provocando, pero no les daría ese gusto.

−Ella nada, pero yo sí− el güero había escuchado el ruido y curioso se acercó a ver quiénes se peleaban, nunca creyó que vería a Kuki siendo amedrentada abiertamente por Sara, algo que le hizo perder el autocontrol, no era como que no sospechara lo que ocurría, pero jamás lo había atestiguado tan de cerca− te dije que la dejaras en paz.

−W-wally ¿no debías estar en el salón de castigos?−la chica parecía sorprendida, si se había atrevido a molestar a Kuki, tanto por órdenes de Rose como por deseos propios, es porque ella le había dicho que el Güero estaba en el salón de castigos por lanzar bolas de papel ensalivadas, con una cerbatana improvisada con el cuerpo de una pluma, hacia el profesor de biología, un señor medio calvo y con mal genio que ponía reportes hasta por suspirar demasiado fuerte.

−¿Y crees que siempre me quedo allí el tiempo que me dicen? Te dije que no me importaba a quien molestaras, pero que te mantuvieras alejada de Kuki.

−No eres quien para prohibirme nada− le dijo molesta− además sólo estábamos bromeando, es ella la que se hace la damisela en apuro, siempre ha sido así.

−Te lo advierto una última vez, deja a Kuki tranquila.

−Wally… no tienes que…− intentó intervenir Kuki , ya era bastante malo que ella tuviera que lidiar con las sospechas ninjadolescentes, si de pronto él decía o hacía algo que los pusiera en alerta…

−Si Wallabee− Ace se acercó− no tienes por qué meterte, es capaz de defenderse sola, además te ves patético intentando quedar bien con ella.− Kuki miró como El chico se unía a la conversación que ya había empezado a generar público ¿dónde estaba Cinco cuando necesitaban ayuda? Solo ella podría evitar que todos terminaran castigados, expulsados o peor… descubiertos.

−¿De verdad crees que soy como tu amiguito Evan?−Wally estaba usando el tono de voz más mordaz del que era capaz mientras colocaba a la asiática detrás de él en forma protectora; aunque ella pensaba qué hacer para evitar la pelea que Sara, quien ya se había perdido entre la gente, había iniciado.

−¿Yo qué?−apareció Evan− Wallabee, luces tan desesperado intentando que ella te perdone después de todo lo que hiciste, acéptalo, perdiste a la chica.

−¿De verdad crees eso?− el chico estaba intentando no lanzarse a pegarles, sentía a Kuki entre él y los casilleros, no se movía, seguramente estaba esperando ver qué hacía él por si debía detenerlo, aunque deseaba con todo su ser que se le ocurriera alguna táctica distractiva para salir de allí sin una suspensión antes de los exámenes.

−Todos lo saben Wally− le dijo Ace− después de todo nadie esperaba que empezaras a ser fiel justo ahora.

−Yo no tengo por qué explicarte nada, pero para tu información esas cosas que dicen de mí no son ciertas, jamás le he sido infiel a na…die… bueno quizás solo una vez, pero no fue porque yo quisiera.

−Ciertamente no es algo que nadie quiera escuchar− dijo Kuki− ¿podríamos todos irnos a nuestro salón y olvidar esto? − dijo terriblemente incómoda y notando que Dos, Cinco y Uno ya estaban abriéndose paso entre la gente, pero aún estaban demasiado lejos como para separar a Wally de quien fuera el primero en colmarle la paciencia, lo cual no era difícil.

−Vamos Kuki, te llevaré a tu clase− Evan hizo ademan de acercarse− seguro este tipo te tiene harta− Wally apartó de un manotazo la mano del adolescente.

−¿Yo la tengo harta?− le dijo con burla− de verdad que necesitas un golpe de realidad Evan.

−Ella ya no es tu novia.

−Te llevarías una gran sorpresa.

−¿Por qué no los dos aceptan que Kuki no quiere a ninguno?− Abby se había colado entre ellos y con un movimiento rápido tomó a Tres de la mano y la alejó de ambos− dejen de ser unos perdedores y váyanse a casa, y Güero, si de verdad quieres recuperar a mi amiga vas a tener que hacer más méritos que solo ser un bravucón− arrastró a Kuki por el pasillo mientras Uno y Dos la seguían, sabiendo que dejar a Wally solo con Evan y Ace no era buena idea, pero conscientes que el momento en que número Cuatro ajustara cuentas con ellos sólo se estaba retrasando y cuando ocurriera, no habría poder humano que lo detuviera de vengarse por todo lo que había sucedido.


Esa mañana Kuki había llegado temprano a entrenar con las animadoras, Wally no asistiría a entrenamientos lo que quedaba del semestre, que era menos de una semana y Abby lo había obligado a él y a Uno a unírsele en la biblioteca con el propósito de estudiar para los exámenes, donde ella misma tenía una cita en cuanto terminara de entrenar, la segunda en mando no iba a permitir que absolutamente nadie reprobara nada ese periodo.

Becca llegó y comenzó a hacer estiramientos frente a ella, parecía que no se había levantado con el pie derecho a juzgar por su expresión.

−Quiero hacerte una pregunta− le soltó de pronto.

−¿Y eso? Pensé que ya no nos hablábamos.

−¿De verdad le darás una oportunidad al Güero Torres?

−¿De dónde sacaste eso?

−Todos lo dicen. Él te trajo flores, siempre anda detrás de ti, te espera entre clases, es como si nunca hubieran dejado de ser novios, hasta parece que se llevan mejor ahora.

−¿Tu crees?

−No juegues conmigo Kuki ¿lo vas a perdonar?

−No veo por qué sea tu problema si lo perdono o no, después de todo ya no somos amigas.

−Se besó con Rose.

−Rose lo besó sabiendo que era mi novio, creo que desde allí las cosas huelen mal ¿o no?

−Ahora es culpa de Rose.

−Pues digamos que sé muy bien que Wally podría salir con quien él quisiera y aunque Rose es linda, no es la más linda de la escuela, además, para nadie es secreto que ella le hace ojitos desde antes de que se hubiera ido.

−Ahora dices que es su culpa ¿y justo lo besó cuando tu ibas a entrar?

−Bueno, la verdad es que no tengo muy buena suerte en general, así que eso es más culpa del destino, pero honestamente si debo desconfiar de alguien… lo haré de ella, antes de eso Wally se había portado bien conmigo y…

−No seas tonta Kuki, si le perdonas una, ellos van a seguir haciéndolo.

−Becca− le dijo Kuki muy seria− deja de meterte en mi vida, si me quiero equivocar es mi decisión ¿ok? Si Wally y yo volvemos o si no, es algo nuestro, nadie más tiene por qué interferir.

−¿Tanto te gusta que no te importa lo que las personas digan de ti?

−Siempre han dicho cosas de mí, que estoy loca, que soy tonta, que sólo pienso en los simios arcoíris, creo que perdonar a Wally sería lo más normal por lo que me han criticado y respondiéndote sí Becca, no sólo me gusta muchísimo, lo amo.− Kuki tomó sus cosas de entrenamiento y salió del campo, de pronto ya no tenía ganas de hacer deporte, así que se reunió con su equipo en la biblioteca, donde Uno y Dos intentaban que Wally se aprendiera las partes de la célula.

−¿Pasó algo?− preguntó Abby al ver a la pelinegra llegar aun en su traje de porrista.

−No mucho− susurró Kuki− es sólo que no entiendo cómo soporté ser amiga de Becca tanto tiempo, es una entrometida.

−Únete al club de los que no entendemos a nuestros yo adolescentes− dijo Dos− yo aún no me perdono el corte que me hice el año pasado ¿qué onda con mi flequillo?− todos rieron un poco y se pusieron a estudiar en cuanto la bibliotecaria asomó por los estantes.

Esa tarde Cuatro estaba en uno de los balcones de la Casa del árbol admirando la ciudad, mientras de tanto en tanto miraba sus tarjetas con información para el examen de biología, de verdad que odiaba estudiar, pero se estaba obligando a hacerlo, después de todo si sus notas bajaban aún más lo echarían del equipo y no pensaba dejar a Kuki sola entre tanto adolescente, ya ni hablar de que animara a alguien que no fuera él.

−¿Quién soy?− escuchó que le decía una voz mientras su visión se había oscurecido, dos finas manos le cubrían el rostro y ese olor a vainilla que tanto adoraba llenaba todo el aire a su alrededor.

−Eres número Tres− dijo mientras posaba sus propias manos sobre las de su novia− ¿no deberías estar estudiando matemáticas con Abbie y Memo?− por fin había logrado convencerla de que si de verdad quería mejorar debía ir con los expertos, no con él.

−Logré resolver todos los ejercicios que me puso Dos, así que me dejaron libre, el pobre Uno sigue intentando entender los despejes− suspiró− quien diría que número Uno sería medio tonto en la escuela.

−Supongo que en el espacio a nadie le importa si sabes despejar una tonta equis de la ecuación− Kuki sonrió y se sentó a lado del rubio, la tarde era fresca, pero no lo suficiente para no soportarlo con la sudadera que traía puesta, miró la ciudad perdiéndose en sus pensamientos.

Cuatro la miró de reojo sin poder evitar su sonrojo, aún no se la creía que fuera novio de la chica que quería desde que eran niños, de su mejor amiga.

−¿Tengo algo en la cara?− preguntó Kuki con inocencia percatándose de la mirada del rubio−probablemente aún tengo rastros de borrador, me acabé mi goma en los ejercicios.

−No es eso, solo te miraba a ti− le dijo desviando la mirada sonrojándose. Kuki sonrió y apartó la mirada mientras se tapaba la boca con las manos intentando ocultar su gran sonrisa. Ninguno volvió a decir nada por unos cinco minutos en los que simplemente disfrutaron de la compañía del otro. − ¿No me dirás lo que ocurrió? − preguntó Cuatro sin mirarla después de un rato, sabía que la chica lo estaba escuchando.

−¿Sobre qué?− contestó ella extrañada.

−Esta mañana ¿por qué te saltaste el entrenamiento? Acaso ¿te hicieron algo esos estúpidos adolescentes? − Kuki negó despacio.

−Tuve una charla con Becca y después de eso ya no tenía ganas de estar allí, preferí ir con ustedes, aunque fuera a estudiar.

−¿Quieres contarme? Sé que a Becca no le caigo bien, seguro fue por mi…

−No es eso− se sinceró Kuki mirando las pantuflas que traía puestas− sólo estaba buscando hacerme enojar, no es que me importe, es solo que… me asusté un poco por lo que dije, es la primera vez que lo digo en voz alta− dijo más para sí que para él.

−¿Pues qué dijiste?− Wally la miraba.

−No quiero decirlo, creo que el haberlo dicho en voz alta me asustó, no es que… no es que no lo crea, pero haberlo dicho en voz alta… a ella antes que a ti… me… me asustó un poco.

−No logro entenderte.

Kuki suspiró mientras veía la luna, lo que le había dicho a Becca era real ¿pero sería momento de hablarlo con Wally? Después de todo él era su novio y la quería ¿no? Eso lo sabía, siempre lo había sabido, pero de eso a estar enamorado…bueno, no quería ponerlo incómodo y que empezara a decir el tipo de cosas que la podrían lastimar.

−Güero ¿qué sientes por mi? − el rubio la miró con la ceja enarcada.

−¿Cómo que qué siento por ti? Gaste mucho dinero en ese tonto simio que traes a todos lados, ya te lo he dicho y no pienso repetirlo, es absurdo, yo no soy uno de esos tipos que anda diciendo ese tipo de cosas por todos lados− dijo el chico nervioso y exasperado ¿cómo se atrevía a preguntar algo tan personal de repente?

−Y te lo agradezco Wally, pero− empezó a jalarse las mangas de la sudadera con nerviosismo, sabía que no era buena idea preguntarle algo así, más cuando al fin habían logrado estar juntos, pero ahora que eso había salido de su boca no sabía cómo esquivar el tema − sabes no es algo que importe, olvídalo.

−Estás muy rara, dime ¿qué ocurrió?

−No es nada Wally, en serio, no importa.

−Tres−el australiano se puso de pie y se paró frente a ella mirándola con duda− ¿de verdad no te queda claro lo mucho que me gustas? − ella se sonrojó al tenerlo así de cerca y no pudo más que desviar la mirada, aún no se acostumbraba a que su sueño de la niñez, su mejor amigo y primer amor, estuviera con ella en serio, no como una misión sino porque ambos se atraían.

−Lo sé− contestó sin duda− y a mí también me gustas mucho, pero… pero…−el rubio se cruzó de brazos mirándola con seriedad.

−¿En serio no puedes decírmelo? Pensé que confiabas en mí, al menos como amigo, yo sé que como novio no tengo la mejor reputación y tampoco he sido el más confiable, pero creo que como amigo lo he hecho mejor... o eso creo.

−N-no, no es eso, es que… es que lo que le dije a Becca es algo privado, pero no es nada malo, de verdad.

−Puedo ver que no estás mintiendo, pero algo te pasa ¿segura que no te puedo ayudar? Cualquier cosa que te preocupe... es importante para mi.

−Estoy bien Cuatro, de verdad− se levantó y lo atrajo hacia sí para fundirse en un abrazo que él no rechazó y en su lugar agradeció − te prometo que te lo voy a decir, pero hoy no, aún es pronto−él le rodeó la cintura con sus brazos y asintió perdiéndose en el aroma de vainilla. Claro que le daba curiosidad y aunque deseaba con todas sus fuerzas seguirle insistiendo hasta que se lo dijera, se había propuesto merecer a Kuki y para eso, también debía respetar sus deseos, con suerte ella vería que él había madurado y se lo decía antes de que él planeara cómo averiguar qué era lo que le ocultaba.

Kuki acercó lentamente sus labios a los del australiano mientras él la recibía con cariño y hacía más presión en la cintura de su amiga, le encantaban esos momentos que odían permitirse a solas, lejos de las miradas de otros adolescentes, sólo ellos dos y las cosas que sentían el uno por el otro.

Y entonces la alarma de La casa del árbol comenzó a sonar mientras la voz de la computadora los apuraba hacia la sala de mando, hacia donde la pareja corrió solo para encontrarse que Uno ya estaba enlazándose con 362, la antigua Líder quien parecía bastante alterada por cosas que ellos aún no entendían.

−Nena cálmate− la instó Abby− no logramos entender lo que dices.

−Él…él…

−¿Cuál él? – comenzó Dos mientras Cinco susurraba algo de una ataque de pánico cuando vieron que la rubia dejaba de estar en cámara y en su lugar aparecía un chico rubio, cuyo flequillo le tapaba uno de sus ojos.

−Tu…−empezó Uno.

−Antiguo Líder Supremo− Tres y Cuatro se pusieron firmes e hicieron un saludo militar.


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