No sé si esto es absurdo
o muy burdo.
Estoy en tu estudio mirando, descaradamente y absorta,
los libros, las fotografías.
Sonrío.
Tienes una con tu hijo que es preciosa
y me encandila.
Me pillas con las manos en la masa.
Perdona, te digo.
Siempre estás disculpándote, dices.
Haces un gesto con la mano.
Te sigo.
Me llevas a tu cuarto, impoluto,
con amplia cama, como mis ganas de tenerte.
¿Tanto se nota?
Sonríes.
Te acercas, me miras, me besas.
Me pierdo en mis pensamientos.
Sonríes de nuevo.
Deja de soñar. Tócame. Ámame como si no hubiera un mañana.
Como desees.
