Prólogo

Gillikin (Años atrás)

Una pequeña Galinda de ocho años, se encontró corriendo alegremente de un lado para otro en compañía de Locasta y otros niños jugando a las escondidas.

Ese día era un día muy especial para su familia... Su hermana mayor había contraído matrimonio con un príncipe del reino lejano de «The Glikkus»

Y luego de la ostentosa celebración, los invitados se encontraban compartiendo y las familias de ambos esposos se conocían entre ellos.

Todo iba bien para Galinda, hasta que en su turno de esconderse, buscó rápidamente en una de las habitaciones de aquel enorme castillo del padre de Izan (novio y ahora esposo de su hermana) y al encontrarse con una que parecía un depósito de cosas viejas se ocultó debajo de una de las mesas rotas que estaban allí. Estaba segura que no la encontrarían nunca.

Su seguridad se vió truncada cuando él pestillo de la puerta sonó y alguien entró... Con su corazón latiendo desbocadamente se quedó en silencio, rogando porque sus amigos no la encontraran.

"No, no, aquí no."

Esa voz desconocida hizo que Galinda frunciera el ceño... Las personas que habían entrado no eran sus amigos.

"Izan, aquí no." la voz de la mujer dijo una vez más.

'¿Izan?' Galinda pensó para sí misma. Pero antes que pudiera asimilar el nombre, la siguiente voz que vino la hizo tensarse.

"Brida, no tendremos otra oportunidad como ésta después de ahora." dijo Izan con desesperación en su voz. "Tenemos que aprovechar la ocasión."

"Pero no está bien." replicó la mujer a pesar de dejarse besar en el cuello por él. "Ahora eres un hombre casado, tu esposa-"

"Mi esposa no tendrá que enterarse de ésto jamás." Izan la interrumpió antes de besarla de lleno en los labios. "Yo la quiero sí, pero no como te amo a ti." continuó entre besos. "Si no hubiese sido por ese matrimonio arreglado entre nuestros padres, te hubiese pedido en matrimonio."

"¿De verdad?" la mujer preguntó con una sonrisa brillante.

"Totalmente." Izan aseguró.

"No te creo Izan." la mujer se apartó. "Grisel es hermosa... La mujer más hermosa que he visto... Dudo mucho que no te hayas dado cuenta de ello."

"Pero es verdad." alzando sus manos para acunar su rostro entre sus manos, Izan la miró seriamente. "Grisel es una mujer muy hermosa, lo es... Y no niego que al principio su belleza me tenía hipnotizado, pero eso es todo lo bueno en ella, nada mas." acercándose le dió un pequeño beso. "No la amo... Te amo a ti."

Mientras la conversación entre ambos continuaba, Galinda desde su escondite tuvo que taparse la boca para ahogar un sonido de asombro cuando al asomarse vio al esposo de su hermana besandose con una mujer que no era Grisel.

Escondiéndose de nuevo se tapó también los oídos para no escuchar más, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

* * * *

Tiempo después, una Galinda de expresión desencajada caminaba de regreso a la celebración, topándose en el camino con sus amigos.

"¿Galinda, dónde has estado?" preguntó Locasta tan pronto la vió. "Te hemos buscado por todas partes, el juego terminó hace tiempo."

Sin embargo la atención de Glinda estaba puesta en la hermana pequeña de Izan... Recordando lo que había visto y escuchado anteriormente se dejó llevar por la ira... Con lágrimas en los ojos camino hacia la niña y le dió un empujón. "¡Tu hermano es un cerdo!"

"¡Galinda!" exclamó Locasta, tan asombrada como los demás por su actitud.

"¿Qué te pasa?" preguntó la hermana menor de Izan. "¿Estás loca?"

"¡Tu hermano es malo!" Galinda continuó. "¿Cómo pudo hacerle eso a mi hermana?"

"¿Hacerle qué?" la niña la miró confundida. "¿De qué estás hablando?"

"¡Hablo de que tu hermano estaba besandose con otra mujer que no es mi hermana!" gritó Galinda tan fuerte, que no notó como una pequeña ventisca se levantó a su alrededor. "¡Yo los ví!"

"¿Qué sucede aquí?" en ese momento apareció Gayelette, la madre de Glinda, seguida rápidamente por el resto de los adultos, entre ellos los recién casados.

Al ver a Izan, la furia de Glinda aumentó. "¡Tú!" lo señaló con su dedo. "¡Eres un cerdo!"

"¡Galinda!" Gayelette regañó a su hija. "¡¿Qué te sucede?!"

"Madre..." Galinda se fijó en su madre ahora. "¡Yo lo ví... lo ví!" entre lágrimas miró también a su hermana mayor. "¡Lo ví besándose con otra mujer!"

Enseguida la expresión de todos cambió a una de asombro e incredulidad... Murmullos enseguida se levantaron alrededor de todos.

Aturdida Grisel miró rápidamente hacia su esposo. "Izan... ¿es eso cierto?"

El joven principe enseguida soltó un resoplido. "Por supuesto que no... No me he separado de tu lado en toda la noche, a excepción de cuando estaba con mis amigos." mirando hacia Galinda alzó una ceja con cierto desdén. "¿De verdad van a creerle a una niña que siempre se la pasa soñando y diciendo mentiras?"

"Pero yo te ví." Galinda replicó. "¡Yo te ví!"

"¡Galinda, haz silencio!" apenada Gayelette la interrumpió seriamente. "Hablemos de esto en privado-"

"¡No!" negó Galinda, mirando con rabia hacia Izan de nuevo. "¡Todos tienen que saber que no es una buena persona! ¡Él no es como mi padre! ¡No es un hombre justo, amoroso!" de nuevo miró a su hermana. "¡Grisel, él no te merece! ¡Sólo te ve como una cara bonita, nada más-!"

"¡Ya basta Galinda!" Gayelette la interrumpió con brusquedad esa vez. Acercándose a la niña la agarró del brazo y comenzó a arrastrarla lejos de la celebración. "Esta noche te irás a dormir sin comer... Ya verás cuando venga tu padre de su viaje, dejarás de ser su niña consentida."

"Pero madre, no estoy mintiendo." replicó Galinda llorando. "Tienes que creerme-"

"¿Creerte qué?" Gayelette la miró de reojo. "¿Las mentiras que siempre dices?"

"¡Jamás te he mentido madre!" Galinda replicó nuevamente.

"Si, ¿igual que las veces que dices hacer magia y hasta ahora no he podido ver ninguna prueba?" Gayelette negó. "Siempre le has tenido envidia a tu hermana... Cuando ella comenzó a hacer magia, tú también empezaste a decir que hacías magia... Ahora que tu hermana se ha casado inventas que su maravilloso esposo la engañó el mismo día de su boda... ¡Siempre quieres llamar la atención!"

"No estoy mintiendo." negó Galinda. "Yo lo ví, estaba besandose-"

"¡Ya basta Galinda!" deteniéndose a mitad de camino, Gayelette giró para mirarla. "¡No quiero escuchar una palabra más!"

"Pero yo los ví." susurró Galinda en voz baja, al tiempo que apretando sus manos en puños no notó que chispas destilando de color rojo empezaron a salir de ellos. "¡Yo lo ví!"

Gayelette abriendo los ojos grandemente, tuvo que apartarse y cubrirse de los rayos rojos que salieron disparandos por todas partes desde las manos de su hija.

Aturdida y temerosa por lo que había hecho, Galinda bajó la mirada hacia sus manos ahora normales. ¿Qué había sido eso?

Ella había logrado hacer algunas cosas mágicas: como levitar objetos, atraerlos a ella. Pero jamás había hecho algo como en ese momento... ¿De dónde había salido ese poder?

"Galinda... ¡Por Dios, madre!" en ese momento Grisel al acercarse con los demás, debido al alboroto que habían escuchado se tensó cuando vio a su madre agachada en el suelo frente a una Galinda temblando mirando fijamente sus manos, mientras alrededor todo estaba destrozado. "¡Mamá, ¿estás bien?!" corriendo hacia ella se agachó para ayudarla a levantarse, sin embargo la atención de su madre estaba fija en Galinda. "Galinda, ¡¿que fue lo que hiciste?!" preguntó hacia su hermana menor. "¡¿Intentaste hacerle daño a nuestra madre?!"

Saliendo de su aturdimiento, Galinda la miró. "Claro que no... ¡no es así!" mirando a sus manos temblorosas negó con la cabeza. "Yo sólo... solo hice..."

"Magia." Gayelette completó la frase de la niña en voz baja, mientras la miraba con incredulidad y algo de orgullo en sus ojos. "Galinda, necesito que me muestres más de ese poder."


Hola mis amigos lectores, con el auge que hay con la nueva película Wicked, les he traido una versión mia... Claro, la mayoria de la historia sera parecida al musical de Broadway y la película, pero los protagonistas cambiaran.

Aquí la protagonista sera Glinda, de quien hare una personalidad menos superficial.

Elphaba no tendra la piel verde al principio de la historia.

Bueno, espero les agrade.

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