Atención Este capítulo contiene escenas eróticas con contenido sexual. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Veo lo que creo ver y no veo más, de lo que pueda contar no recuerdo nada, no hay necesidad de cantarlo más.
Creo creer, temo temer que esto es verdad, la vida se nubló en su totalidad estoy perdido y no sé mirar lo que dejé allá atrás. En ese camino largo que un día me vio caminar nació esta ciega herida, que borró hoy día mi ayer — Día Cero, la ley.
Escuchó las noticias mientras terminaba de arreglarse tras su baño matinal.
"En otras noticias, la multimillonaria dueña de la Corporación Cápsula cumple más dos décadas con su misterioso esposo del que no sabemos mucho a pesar de eso tenemos confirmado que solo se dedica al fisioculturismo y que seguramente es más joven que ella" — Decía una de las comentaristas mientras la otra mujer se acercaba más en actitud de contar un jugoso chisme.
— Claro si yo tuviera los millones que ella tiene también me compraría a un esposo así de atractivo ..."
Bulma apagó la televisión mientras siseaba — Malditas envidiosas ya quisieran tener un esposo como Vegeta"
Si bien sabía que nada de lo que ellas dijeran era cierto, no podía negar que a veces sentía un poco de inseguridad al verse al espejo, si bien se seguía viendo hermosa, ya no era aquella chica de 20 años osada, sino una mujer con una belleza madura.
Inhaló profundamente y se quitó de la cabeza sus inseguridades, mientras veía todo lo que aún le faltaba por empacar.
Le había costado tomar la decisión, pero ahora que había decidido que iría con su esposo a ese viaje, no había marcha atrás.
Esta vez había decidido acompañarlo en su viaje anual de entrenamiento, su madre le había dicho que no se preocupara, que acompañara al joven y guapo Vegeta, que ella y su padre cuidarían de sus hijos.
Trunks se puso triste por no poder acompañarlos pero sabía que su papá prefería que se quedara cuidando a su hermana, el pequeño suspiró resignado pero fue a ver a su hermanita Bra.
— ¿Estás segura de esto mujer? No será un viaje de vacaciones, iré a un planeta lleno de peligro— Comentó serio.
Bulma volteó a verlo un momento mientras terminaba de arreglar las cosas que llevaría en sus cápsulas— No tengo miedo Vegeta, sé defenderme sola, además si me meto en problemas sé que me rescatarás, sé a quien tengo de esposo y que es el universo el de deberá temerte— jovial dijo mientras le guiñaba el ojo y terminaba de encapsular las cosas.
El saiyan se sonrojó de inmediato, su esposa siempre lo sacaba de balance — Tsk, haz lo que quieras— Dijo mientras se daba la vuelta para seguir revisando que llevarían todo lo que se necesitaría en la nave, aunque sabía de sobra que su mujer ya se había asegurado de ello.
Vegeta no era tonto, sabia que ella había decidido acompañarlo precisamente por que en esas fechas se acercaba también una de las tradiciones terrícolas que más le gustaban a su mujer, el día de san Valentin.
Vegeta realmente odiaba esa fecha, pero su esposa la amaba y ya había tenido en ocasiones anteriores algunos problemas por la misma, recordaba que precisamente le año pasado él mismo había preparado un encuentro solo para dos en una isla privada, pues después de una fuerte discusión las cosas se habían salido de control y él había buscado la forma de arreglarlo, porque odiaba ver esos ojos azules llorar, y más si era por su culpa. Ya mucho había hecho sufrir a su Bulma en el pasado, él intentaría ahora solo hacerla sonreír.
Es por eso que cuando acabaran con la misión que él tenía para ese planeta peligroso al que irían, pensaba llevarla a una zona llena de asteroides donde se podían ver increíbles cielos plagados de luces pertenecientes a nebulosas cercanas... Una nueva cita, aunque no estaba seguro de que fuera en el día correcto en que los terrícolas lo celebrasen.
El saiyan iba pensando eso mientras despegaban, y el vasto cielo azul iba rápidamente cambiando a tonalidades negras conforme dejaban la atmósfera del planeta tierra.
Bulma se sintió como cuando era más joven y se embarcó a aquella aventura a Namekusein, mientras sentía como iban rápidamente dejando la atmósfera de la Tierra atrás.
— Sabes Vegeta... ahorita no hay mucho que hacer en lo que llegamos a ese lugar, aún falta bastante tiempo— Decía alegre, su esposo la miró mientras seguía ejercitándose en el suelo.
— Ponte a trabajar en alguna de las cosas que traes mujer, no hay forma de acelerar más, vamos por la ruta más segura—
Bulma se rió su serio esposo no entendió lo que sugería así que fue a cambiarse mientras le dejaba a su esposo una armadura azul, como las antiguas que él usaba cuando se conocieron en namekusein.
—Usa esta armadura un rato por favor— coqueta dijo, y el saiyan la miró con confusión, pero supuso que era algún experimento de su esposa.
— Me gusta más el estilo y color de las más actuales— comentó, ahora no usaba ningún traje de entrenamiento estaba con ropa deportiva humana porque solo hacía ejercicio sin la cámara de gravedad activada, no necesitaba su ropa más especial para ejercitarse.
— Anda compláceme Vegeta o no habrá cena— le dijo Bulma mientras su esposo le daba una mirada irritada pero no se negaba, ella se fue a la recámara a ponerse su antigua ropa, la que llevó a aquella travesía en el planeta donde vivían los Nameks.
Aún recordaba el miedo que le tenía a Vegeta, era rudo, malvado y aún así a pesar de que incluso a ella le gritaba y la amenazaba algo que siempre notó es que jamás la lastimó, ella vio como su marido en aquel tiempo siendo un ser tan ruin golpeó en formas horribles al pobre de Gohan, pero a ella... a ella jamás la tocó, y no era por que no hallara placer en matar a los débiles, sabía de sobra que masacró a muchos inocentes Namekuseins, pero él jamás admitiría que tal vez y solo tal vez ya le gustaba ella y que por eso en forma inconsciente no la aniquilaba.
Regresó a la zona donde su esposo seguía ejercitándose, y sonrió al verlo con la armadura azul puesta, ella le había hecho algunas adecuaciones al traje que llevaba, haciéndolo atrevido, se paró en el sitio donde su esposo seguía ejercitándose, se hallaba en el suelo haciendo abdominales, desde donde él estaba se veía lo atrevido del atuendo, lo reconoció: Era similar al que ella portaba en namek pero bastante más erótico, y desde donde estaba notaba que su mujer no llevaba ropa interior así que podía verlo todo, se sorprendió y más al escucharla hablar.
— ¡Krillin, Gohan! ¿Donde están? No quiero hallarme con ese asesino, por favor aparezcan muchachos— Su voz sonaba asustada mientras Vegeta le daba una sonrisa malévola y comenzaba a avanzar, ya conocía a su esposa y su mente perversa así que decidió seguirle el juego...
— Pero que tenemos aquí, una terrícola tonta que decidió venir a morir...—
Bulma vio esa mirada tan intensa llena de malas intenciones y aún después de tantos años hizo que su pulso se acelerara mientras iba retrocediendo en forma inconsciente...— N-no me mates por favor, y-yo tengo las esferas del dragón escondidas y si me lastimas nunca la tendrás...— intentó negociar con él pero Vegeta singuió avanzando hasta que ella sintió que chocaba con la pared.
— las esferas terminarás dándomelas, pero primero... — Decía mientras colocaba sus manos a los dos lados de la cabeza de la mujer mientras evitaba que se pudiera escampar y se acercaba al oído de ella mientras se relamía los labios y en tono ronco le decía — Primero te voy a enseñar lo que sucede por venir en esos atuendos tan atrevidos a un lugar tan hostil como este, ¡arrodíllate!— decía él mientras Bulma hacía lo que le pedía.
— ¿Que pretendes hacer Vegeta?— Temerosa preguntó pero Vegeta sonrió más malévolo mientras decía — Para ti príncipe saiyajin, humana insolente—
Decía mientras comenzaba a bajarse la parte inferior de su traje y un falo de una gran tamaño salía de sus pantalones.
Desde el sitio donde Bulma estaba hincada se veía incluso más agresivo, un enorme pedazo de carne tan dura, tan caliente y llena de venas, la imagen era tan erótica que de inmediato se sintió excitar, sintió su propia humedad al saber que pronto él usaría su boca, se follaría en forma inclemente su garganta, la usaría a ella a su antojo. Se sintió sonrojar al saberlo porque en el fondo quería sentir como ese rudo guerrero la tomaba.
— Muéstrame tus respetos— decía burlón mientras ella se reusaba y lo miraba de forma retadora.
— ¿Y si no lo hago que harás príncipe saiyajin?— pero tardo más en decirlo que él saiyan en formar una bola de ki bastante convincente.
Así que ella sin dilatar más se llevó ese gran falo a su boca mientras intentaba satisfacerlo y no ahogarse en el intento.
Los sonidos lascivos de su boca al succionarlo, al complacerlo comenzaron a poner al saiyan en el cielo, mientras veía la cara de placer de ella al ser usada de esa forma.
—Así que esto te gusta... eres una humana pervertida... —y sin poder evitarlo Vegeta empujó la cara de Bulma más hacia él casi ahogándola en el acto, mientras él daba un gruñido de satisfacción al derramar su simiente en su boca.
Se veía tan magnífica ahí arrodillada con las mejillas arreboladas por haberle presentado sus respetos de esa manera.
La vio pararse tambaleando, para ella había sido igual de intenso — Es hora de irme príncipe Vegeta— Pero él no había terminado aún, la tomó de la cintura antes de que escapara y se puso tras su espalda mientras la abrazaba.
— No te he dicho que te puedas marchar, aún no estoy satisfecho— decía mientras se reía.
¡Kamisama esa forma de reírse de Vegeta siempre la excitaba!
Lo vio quitarse los guantes de la mano con la boca y luego sin preguntarle lo sintió tocarla en forma tosca en su sexo.
— ¡Q-que demonios haces maldito bárbaro! ¡Ahhhh!— pero él se rió con más ganas mientras le decía al oído.
— Dices que no quieres, que no te gusta, pero estás tan húmeda... ¿Te excitaste chupándome? —
Bulma sintió como su propia respiración se aceleraba, aunque sabía que debería estar espantada esas manos tocándola impunemente la estaban excitando demasiado.
— ¿Te gusta eso mujer vulgar? Maté a tu novio pero te gusta que toque así — decía mientras comenzaban sus dedos a ingresar en ella, haciéndola comenzar a jadear.
—sí, te gusta...— decía como afirmación el saiyan.
— Eres una sucia y vulgar humana — decía mientras le mostraba su mano llena de los jugos de la propia Bulma.
—Ahora aprenderás a no meterte en mi camino—
Decía mientras acomodaba su sexo en la entrada de ella, pues ya se había vuelto a excitar, el cuerpo de Bulma era envidiable y esas suaves y redondeadas nalgas le fascinaban.
La alzó un poco con su brazo mientras de un solo golpe ingresaba en ella y comenzaba a moverse en forma ruda.
— Vegeta detente yo...¡Ahh! — gritó con el orgasmo explosivo que la forma tan ruda como el saiyan la trataba habría generado.
Pero él no tuvo piedad con ella, a pesar de que ella seguía temblando por haberse venido, él siguió embistiéndola mientras su otra mano amasaba uno de sus bamboleantes senos.
—¿Qué diría el imbécil ese al que maté si viera a su novia? — Decía mientras se empujaba más fuerte en ella, — Podríamos tomar una foto con la cara de satisfacción que ahora tienes y mientras te follo de esta manera, mira cuantos fluidos liberas... Te excita ser follada por mí, mientras tu novio esta muerto tu deseas ser llenada por mí...—
Decía mientras seguía sonriendo embistiéndola— N-no yo no soy así ¡ahhh!—
—No me importa que lo revivas, ahora serás mi esclava ¿has entendido?— decía mientras seguía bombeándose con más rudeza en ella y devoraba su cuello.
— ¡Contesta! — gritó exigente.
—Soy tuya, solo tuya— gritó con más fuerza su mente estaba ahora completamente fuera de sí.
— ¡Acepta que eres una vulgar que querías eso... por eso viniste vestida así! Querias que un hombre de verdad te follara—
— ¡Y-yo no soy una vulgar ahhh!- Pero el saiyan comenzó a hacerlo con mas rudeza mientras le decía al oído —Acéptalo o te follare hasta que te desmayes...— decía mientras le acariciaba el clitorís y el chacoteo erótico debido a la forma tan ruda de ingresar en ella la llevaban a otro cielo mientras su mente había dejado de pensar.
Las manos del saiyan masajeando sus senos, tocando su sexo, mientras ingresaba de esa manera en ella fue todo lo que ella pudo entender que sucedía, no podía más que sentir a él en ella, eso fue lo último que supo antes de que el orgasmo los hiciera temblar a ambos.
Vegeta la dejó en el suelo acostada boca abajo, con sus suaves glúteos puestos en el aire...
— Otro día disfrutaré de eso— decía mientras le daba una suave nalgada.
Era algo muy erótico pues podía ver como su semilla salía lentamente de la mujer tendida en el suelo de la nave quien ni siquiera podía moverse de lo mucho que aún temblaba de placer.
Y la dejó ahí acostada y se retiró a llenar la tina de agua para bañarse, cuando Bulma le dijo de su deseo de acompañarlo, había sabido que debería llevar la nave más lujosa, usualmente cuando solo iba él llevaba una nave más básica, pero con su mujer a bordo, necesitaba comodidades para ella.
Bulma no pudo levantarse tras ese encuentro tan explosivo, se quedó casi de inmediato dormida en el suelo, todo fue tan intenso, conocía a su saiyan y amaba lo mucho que él podía seguirle el juego en sus momentos de intimidad.
Cuando Vegeta regresó por ella la halló ahí justo como la dejó, pero ahora dormida. La levantó en brazos y la llevó a tomar un baño.
Bulma despertó adormilada al sentir el agua tibia envolverla.
— Eres un animal— Dijo juguetona y somnolienta.
— Eres una vulgar y provocadora— Contestó él mientras se reía.
Ya había intuido el saiyan que ese viaje estaría repleto de sexo, pues su esposa insistió en dejar a los niños cuando bien podrían haber ido todos juntos.
— No me digas que tú no has pensado en eso, siempre fantaseo en lo que hubiera pasado si me hubieses atrapado sola...— Decía mientras rodeaba con sus brazos el cuello de su marido y pegaba sus senos a su firme y musculoso pecho.
Si algo que le llamó la atención desde el principio a Bulma era el increíble cuerpo de Vegeta, algo que Yamcha aún ejercitándose mucho, jamás tuvo tan bien definido, además de otros atributos que la llevaban a la gloria cada vez que hacían el amor.
— Si eso hubiera pasado te habría seguramente matado...— Contestó burlón.
Bulma se rio, — Yo no lo creo si te hubiera enseñado estas, —decía mientras dejaba de estar sentada cerca de su esposo y se ponía a horcajadas sobre él, dejando su muy bien dotado busto a la altura de la cara del saiyan. — Estoy segura que no me hubieses matado.
Vegeta comenzó a acariciar los glúteos de su esposa mientras sentía su propia hombría comenzar a revivir, esa mujer lo volvía insaciable, no entendía porque jamás podía tener suficiente de ella, y ella misma parecía desear que él la llenase a cada momento, por ratos se cuestionaba si Bulma no sería un súcubo.
Miró con hambre los bien dotados senos de su esposa, eran tan hermosos y esas aureolas color melocotón, solo quería tomarlas y eso hizo, no le preguntó nada simplemente comenzó a amamantarse de ellas, — Vegeta que haces ¡Ah!— gritó excitada y sorprendida, no esperó otro ataque del saiyan.
Mientras él se reía malicioso — Solo te demuestro lo que hubiera hecho... —decía mientras seguía succionando esos dulces y apetitosos pezones y acomodaba a Bulma sobre su erección, haciéndose paso nuevamente dentro de ella...
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Hola!!! Sorpresa! En lo que logro acabar el cap del destino de un príncipe (que estoy algo atascada pero ahí voy ahí voy)
Traigo este fic corto, especial en el mes del amor, y espero les guste
