Rescate
Pyrrha había regresado a su habitación y, al ser fin de semana, los pasillos estaban casi desiertos, salvo por algunos nuevos estudiantes de otros reinos que llegaban a Vale para el torneo Vytal.
Aunque seguía sintiéndose igual después de aceptar ser la Doncella de Otoño, no podía evitar cierta paranoia al cruzarse con otras personas. Tal vez ella no notaba ningún cambio en sí misma, pero ¿y si los demás sí lo hacían?
Ya en su habitación, optó por acostarse en el suelo. La cama le parecía demasiado cálida, como si pudiera quemarla mientras dormía. Tenía sueño, pero también miedo. Miedo de que la anterior propietaria del poder caminara a tientas bajo su piel, invadiendo su mente y su ser.
Tan cansada como estaba, apenas podía pensar en cómo afrontar lo ocurrido la noche anterior. Tampoco había reparado en el estado de su uniforme, un completo desastre. Tendría que conseguir uno nuevo y, eventualmente, enfrentar a Jaune y Summer.
¿Debería sentirse culpable por intentar, literalmente, robarle el futuro a Summer?
¿Y si él también la correspondía?
Hasta ahora había evitado dar el primer paso. Siempre había sido la buena amiga, la que lo apoyaba en todo momento. Pero ahora que sabía que no sería la mujer de su futuro, ni siquiera su pareja, ¿acaso no tenía derecho a intentarlo?
¿Por qué no? Su familia era una de las más antiguas de Mistral. Como en los tiempos pasados, cuando lucharon contra la conquista del Rey de Vale, las mujeres de su linaje siempre habían elegido a sus parejas. Guerreros fuertes o hábiles que aseguraran la extensión de su legado.
Si ella apelaba a ese derecho, podría ser la primera en tomar la iniciativa. Pero incluso en ese terreno, Ruby ya le había tomado ventaja al convertirse en su primera amiga.
Mientras su mente divagaba entre pensamientos contradictorios y escenarios hipotéticos, el cansancio fue ganándole poco a poco. No pudo evitar que el sueño se volviera cada vez más pesado, hasta que finalmente cayó víctima de él.
/ - /
El lugar era enorme, pero no estaba vacío. Había contenedores marcados con el emblema de la SDC, algunos aún sellados con etiquetas de embarque intactas. A su alrededor, varios miembros de White Fang patrullaban armados; algunos con rifles y otros con armas blancas. Tal como Sun había mencionado antes, ninguno parecía tener entrenamiento. Incluso Jaune podría enfrentarse a ellos sin demasiados problemas.
"¿Cuál es el plan?", preguntó Penny, mirando al grupo.
"La forma más rápida es atacar de frente", dijo Sun, golpeando su puño contra la palma de su mano con confianza.
"Es demasiado arriesgado", respondió Jaune con una mirada seria. "Mientras Summer esté en sus manos, no podemos correr riesgos."
Suspiró, sabiendo que su idea no iba a gustarles.
"No les va a gustar lo que voy a proponer."
Sun esbozó una sonrisa.
"¿Cómo en los viejos tiempos?"
Mientras tanto, Blake se ajustaba una máscara y el chaleco con el emblema del lobo rojo de White Fang, tomados de los faunos que habían capturado.
"Escucha, Sun. No siempre fueron terroristas", le dijo con un tono malhumorado mientras atravesaban la puerta junto a los demás.
"Jefe, atrapamos a unos fisgones", gritó Blake, empujando a Jaune y Penny, quienes llevaban las manos atadas para simular ser prisioneros.
Roman Torchwick se giró con una sonrisa teatral, revisando su bastón.
"Vaya, eso fue rápido", respondió mientras daba una calada a su habano. "¿Cómo nos encontraron?"
"Son los que estaban con la niña", añadió Junior, cruzado de brazos al lado de Roman.
"¿Dónde está Summer?", preguntó Jaune, alzando la voz con rabia.
"Vamos, chico. No estás en posición de tomar esa actitud", replicó Roman, divertido.
"¿Qué es lo que quieres?", gritó Jaune nuevamente.
Roman rio y caminó lentamente hacia ellos.
"No es algo que puedas darme, muchacho."
Sin más palabras, Roman señaló con su bastón a los guardias.
"Llévenlos con los demás."
Los faunos armados se acercaron para empujar a los jóvenes hacia el interior. Sun y Blake se separaron del grupo, moviéndose estratégicamente mientras intercambiaban miradas. Una sonrisa descarada se formó en el rostro de Roman.
"Sabía que esto no funcionaría", murmuró Sun antes de empujar a Jaune y lanzarle su espada.
En un instante, Penny destrozó sus ataduras y recuperó su mochila, desplegando sus armas mientras el caos estallaba en la sala.
"¡Hermanos de White Fang!", gritó Blake mientras se quitaba la máscara, sorprendiendo a todos. "¿Por qué hacen esto? ¿Por qué siguen a un hombre como este? ¿Por qué obedecen a un humano?"
Todos en el lugar se giraron hacia ella, apuntándole con sus armas. Roman no tardó en intervenir con una sonrisa burlona.
"Oh, gatita... ¿No lo sabes? Tus 'hermanos' y yo tenemos algo en común. Compartimos un jefe, uno muy malo."
Antes de que Blake pudiera responder, Roman levantó su bastón y disparó directamente hacia el grupo, dando inicio a un tiroteo.
Los miembros de White Fang también abrieron fuego. Jaune y Sun esquivaron los disparos, refugiándose detrás de los contenedores, mientras Penny usaba sus armas para desviar los proyectiles y proteger a Blake.
Mientras Jaune desplegaba su escudo, saltó fuera del refugio, cubriendo a Sun, quien permanecía detrás del rubio. Sun aprovechó la cobertura para abrir fuego con sus nunchakus, que rápidamente ajustó hasta convertirlos en un bastón. Con un movimiento ágil, activó su semblance, creando copias de sí mismo que se lanzaron hacia los enemigos cercanos, sembrando el caos entre las filas de White Fang.
El verdadero Sun, en tanto, se enfrentaba directamente a Roman, cruzando su bastón con el bastón del hombre del bombín. Roman, con su sonrisa burlona de siempre, esquivaba y contraatacaba con precisión.
"¡Vamos, chico! ¿Es todo lo que tienes?", exclamó Roman mientras giraba su bastón para desviar un golpe de Sun.
Blake, por su parte, derribaba con destreza a los enemigos que osaban acercarse al grupo. Penny la apoyaba, usando sus espadas como proyectiles y bloqueando cualquier ataque que intentara alcanzarlas.
Sin embargo, un fuerte disparo resonó en la sala, y ambas se detuvieron al sentir el impacto de una explosión cercana. Un hombre grande, Junior, sostenía un arma que parecía un lanzacohetes.
"¡Yo me encargo!", dijo Penny con determinación. Sin perder un segundo, usó sus espadas para impulsarse directamente hacia él.
Junior disparó nuevamente, pero Penny esquivó el proyectil con un giro en el aire, aterrizando justo frente a él. Cuando intentó disparar de nuevo, el arma se transformó en un bate pesado, que Junior blandió con fuerza para detener a la joven.
"Interesante...", dijo Penny con una sonrisa antes de lanzar una serie de ataques rápidos, obligando a Junior a retroceder.
Entre el ruido y el caos del combate, Jaune se movía con cautela, usando el alboroto como distracción. Se escabulló hacia el fondo de la sala, en busca de Summer. Aunque varios miembros de White Fang intentaron detenerlo en el camino, Jaune, armado con su espada y escudo, los enfrentó con determinación.
"¡No voy a dejar que nada me detenga!", murmuró Jaune mientras bloqueaba un golpe con su escudo y derribaba a un enemigo con un corte rápido.
/ - /
"Este es el lugar", dijo Ruby, jadeando mientras intentaba recuperar el aliento, siendo la primera en llegar.
"¿Escuchan eso? Parece que la acción ya empezó", comentó Yang, desplegando sus guanteletes con una sonrisa impaciente.
Weiss solo asintió, alistando su estoque mientras sus ojos evaluaban el campo de batalla.
Un torbellino rojo se desplazó a gran velocidad, arrastrando consigo a varios miembros armados de White Fang. Al mismo tiempo, los disparos de los guanteletes de Yang resonaban como explosiones, impactando a los enemigos que seguían disparando. Weiss, con su habitual precisión, invocó grifos que lanzaban carámbanos, abriendo paso por el lugar.
"¡Jaune!", gritó Ruby al notar al grupo que lo rodeaba, corriendo hacia él para ayudar.
"¡Ruby!", respondió Jaune, agotado pero con una sonrisa de alivio al verla. "¿Crees que puedas ubicar a Summer? Creo que puedo encargarme de unos cuantos más".
Ruby asintió rápidamente y, usando su velocidad, recorrió la distancia hasta unas escaleras metálicas que llevaban a las oficinas superiores.
Mientras tanto, abajo, Roman seguía enredado en una feroz pelea. Aunque no era un cazador entrenado, su habilidad y astucia le permitían enfrentarse fácilmente a Sun, e incluso a Blake, quien intentaba abrirse paso con su espada. En un momento crítico, un disparo de Roman envió a Sun volando contra un contenedor.
"¿Me vas a decir quién ordenó esta movilización?", exigió Blake, furiosa, mientras se levantaba y volvía al ataque.
"¡Gatita, gatita! Créeme, si lo supiera, te lo diría", respondió Roman burlonamente, antes de golpearla con un puño en la cara y patearla contra otro contenedor.
Sin embargo, antes de que Roman pudiera celebrar su ventaja, el Dust almacenado en los contenedores comenzó a reaccionar al caos. Las primeras explosiones resonaron inesperadamente, enviando a Penny y al tipo enorme, Junior, volando en direcciones opuestas. Una segunda explosión envolvió a Yang y Weiss, abriendo un enorme agujero en la pared metálica.
El lugar se estaba convirtiendo en un horno. Roman, aprovechando el caos, logró sacudirse a Sun mientras Blake se cubría las orejas de gato por el ruido ensordecedor. Sin embargo, una nueva explosión los atrapó, aunque esta vez Jaune, que había regresado, bloqueó el impacto con su escudo.
"¿Dónde está tu amiga?", preguntó Sun, ayudando a Blake a ponerse de pie mientras pequeñas explosiones seguían ocurriendo a su alrededor.
"¡Ruby fue por ella!", gritó Jaune. "Tratemos de sacar a tantos como podamos. ¡Confío en ella!"
Sun y Blake asintieron con determinación. Penny, mientras tanto, usaba sus espadas para despejar la zona y rescatar a los terroristas atrapados entre los escombros, mientras Weiss congelaba partes del lugar para contener el fuego. Yang, con una mirada seria, daba instrucciones a los que aún podían escucharla.
En la parte alta de la vieja fundidora, Ruby había eliminado rápidamente a los guardias y alcanzado a Summer, quien seguía atada a una silla y aún desmayada.
"Estoy aquí", dijo Ruby mientras la desataba, intentando despertarla.
"Mamá sabía que vendrías", murmuró Summer débilmente, antes de volver a desmayarse sobre el pequeño hombro de Ruby.
Ruby quedó atónita por un momento ante sus palabras, pero rápidamente recuperó la compostura al escuchar pasos acercándose. Tomó a Summer en sus brazos, asegurándose de mantenerla protegida, y se preparó para encontrar una salida.
/ - /
La mayoría de las personas había salido corriendo, pero algunos eran ayudados por otros hasta alcanzar un lugar seguro.
"¡El lugar está por alcanzar su punto crítico!", gritó Penny mientras corría, alejándose del fuego.
"¡Summer y Ruby siguen adentro!", respondió Blake con preocupación.
"Voy por ellas", dijo Penny, deteniéndose de golpe. Sin embargo, Jaune la sujetó del brazo para detenerla.
"Ellas van a salir. Confío en Ruby", le dijo Jaune con seguridad.
Weiss, mientras tanto, parecía estar tomando un largo respiro. Clavó su estoque en el suelo y comenzó a dibujar un gigantesco grifo de hielo. Poco después, un torbellino helado comenzó a consumir el fuego que amenazaba con descontrolarse. Weiss apretaba los dientes, esforzándose más allá de sus límites.
En ese momento, Ruby aterrizó torpemente, cargando a Summer en sus brazos. Yang y Jaune corrieron hacia ella de inmediato.
"Está bien, solo sigue desmayada", explicó Ruby.
Yang tomó a Summer en brazos mientras Jaune ayudaba a Ruby a levantarse. Pero, al momento en que Jaune cargó a la que sería su hija, un pequeño destello en Summer la despertó, aunque todavía estaba aturdida.
"Tenemos que alejarnos. Este lugar va a explotar", dijo Jaune, recuperando el sentido de urgencia.
"¿Qué está haciendo Weiss?", preguntó Ruby al darse cuenta de la situación de su compañera.
"Weiss... ¿qué haces?", le preguntó Ruby con preocupación mientras se acercaba a ella.
"Ruby", respondió la pequeña Schnee con una voz apenas audible.
"Esos contenedores tienen Dust de todo tipo", explicó Weiss, sin apartar la mirada del fuego. "He visto lo que puede hacer uno solo de esos cristales. No quiero imaginar lo que haría un lugar lleno." Mientras hablaba, continuaba enviando oleadas de hielo para mantener las llamas bajo control.
"Pa... Jaune, ¿puedes apoyarla?", dijo Summer, recuperando lentamente la consciencia mientras salía de los brazos de su futuro padre.
"¿Qué se supone que puedo hacer? Mi escudo no es tan grande", respondió Jaune, frustrado.
Summer sonrió y se acercó a él, susurrándole: "Tú me enseñaste a controlar mi Semblance. Sabes cómo dominar el tuyo".
"No puedo... Ni siquiera sé cuál es", admitió Jaune con tristeza.
Con una suave sonrisa, Summer tomó la mano de Jaune y lo guió hacia donde estaba Weiss. Colocó la mano de Jaune en el hombro de Weiss, quien seguía concentrada y apenas pareció notarlo.
"En el pueblo donde crecí, había una niña muy revoltosa", comenzó a contar Summer. "Era huérfana y siempre molestaba a los mayores, pero nadie hacía nada por miedo a su Semblance. Todos los que se acercaban terminaban derrotados antes de poder tocarla".
Jaune y Weiss escuchaban con atención mientras Summer continuaba: "Un día, esa niña decidió que sería buena idea robar algunas verduras del abuelo. Cuando papá la atrapó, no la reprendió. Notó lo asustada que estaba. En ese momento, todos sentimos cómo el Semblance de la niña se activó, despojando a todos de su fuerza. Pero papá se mantuvo firme. Tomó a la niña por los hombros y le dijo: 'Respira, escucha tu corazón y enfoca tu voluntad en detenerlo. Es como si quisieras cerrar una válvula. Encuéntrala con tu mente y ordénale que se detenga'".
Summer cerró los ojos, como si reviviera el recuerdo. "Respira", dijo suavemente.
Jaune y Weiss comenzaron a brillar. Weiss sintió un impacto eléctrico recorriendo su cuerpo, como una descarga de pura adrenalina. Lo que antes le costaba tanto esfuerzo ahora se sentía como algo natural. Redobló sus esfuerzos, no solo extinguiendo el fuego cercano, sino congelando prácticamente todo a su alrededor.
Finalmente, Weiss cayó desfallecida, pero Jaune la sostuvo antes de que tocara el suelo.
Todos respiraron aliviados, dejándose caer al suelo mientras algunos corrían hacia un lugar seguro.
"Creo que lo logramos", dijo Jaune, todavía sorprendido.
"Eso creo", respondió Ruby, igual de atónita.
"Sí, lo logramos", afirmó Summer con una sonrisa, como si ya supiera de antemano el resultado.
Las sirenas de la policía comenzaron a escucharse a lo lejos, marcando el final del caos.
