Disclaimer: TODO PERTENECE A MARVEL. ESTE FIC NO TIENE FIN DE LUCRO.


Jean Luc no era un padre perfecto. Al ser El Rey de los Ladrones de Nueva Orleans, tenía que encargarse de mantener a su gremio seguro y satisfecho, para lo cual era muy importante saber sofocar los motines. Había cometido muchos errores en su pasado y lo había pagado caro, alejando a su hijo. Desterrarle de Nueva Orleans había sido lo más seguro para Remy, si se hubiera quedado lo habrían matado. Pero pese a la distancia, Jean Luc siempre se había asegurado de poder comunicarse con su hijo.

Cuando Remy se juntó con los X-Men, Jean Luc los había investigado a todos. Al igual que investigó a Rogue cuando Remy la secuestró cuando él, Jean Luc, su padre fue secuestrado por el Gremio de Asesinos. Realmente no necesitaba protección, las riñas entre los Gremios de Ladrones y Asesinos llevaban demasiados años sucediendo, pero cualquier excusa era buena para ver a su hijo.

A Remy siempre le llamaron la atención las mujeres peligrosas. Belladona era prueba de ello. Y esas mujeres siempre terminaban haciéndole daño. Rogue no había sido la excepción.

Desde que Jean Luc leyó lo que Rogue le había dicho a Shield, que Remy no era digno de confianza, que jamás podría confiar totalmente en él, Jean Luc supo que Rogue no era la pareja que Remy necesitaba en su vida, porque si la persona que amas dice eso a tus espaldas cuando un grupo respetado de héroes quiere ficharle en su equipo ¿confiarías totalmente en ella? Si realmente le quisiera tanto ¿no debería Rogue alentar a los Vengadores a fichar a Remy en su equipo para que se convierta también en un héroe y deje la vida de delincuencia que Rogue tanto detesta?

Jean Luc había hablando con Remy sobre el tema, pero su hijo, siempre el cabezota, no había querido escuchar nada de lo que su padre había tenido que decir al respecto sobre su relación con Rogue. Por mucho que intentara explicarle a su hijo que una relación con una mujer fuerte no significaba que ella pudiera dañarle cuando quisiera, que la confianza debía ser mutua, que ambos tenían los mismos derechos en la relación y que no debía ser tratado de forma inferior sólo porque ella quería cambiar su forma de ser, porque se avergonzaba de Remy, de sus orígenes, de su familia y de lo que hacía para ganarse la vida. Ese era el tipo de novia que era Rogue, por mucho que intentara negarlo, ocultarlo, no podía engañar a Jean Luc.

Pero nada de lo que le había dicho había sido suficiente para convencer a Remy de alejarse de Rogue. ¡Estaba encaprichado de ella! Y no veía lo que los demás veían en su forma de tratarle.

Henri, Mercy, Tante Mattie… todos estaban preocupados por Remy.

No era un secreto entre el Gremio de Ladrones que Jean Luc no aprobaba a Rogue como novia para su hijo. La respetaba por ser fuerte y tener poderes valiosos, es cierto, pero una vez que vio con sus propios ojos lo que pasaba cuando Remy y ella discutían, había decidido que eso no bastaba para quererla en el Gremio y menos como nuera.

¿Pero esto? ¿Ver a su hijo postrado en una cama, inerte, luchando por su vida contra la congelación porque su novia lo había dejado morir en el frío de la Antártida? Y un chico que Jean Luc no conocía había demostrado tener más empatía por su hijo que su propia novia, si las pronunciadas ojeras eran un indicador de los cuidados que estaba recibiendo Remy.

Cuando recibió aquella fatídica llamada sobre la condición de Remy, Jean Luc se había marchado a Nueva York en su avión privado sin dudarlo. De todos los X-Men, Jean Luc nunca esperó que fuera Deadpool quien le contactara, había esperado que fuera Storm por la amistad que tenía con Remy. Pero al parecer también se había equivocado con ella. Remy estaba rodeado de traidores y Jean Luc no había podido hacer nada para alejarlos de su hijo, porque Remy pensaba que al final sería aceptado, que todo lo que bastaba era que los X-Men se acostumbraran a él.

Ahora estaba en la casa de la Tía May, según le había dicho Deadpool. Jean Luc nunca había oído hablar de ella, pero la agradable, hospitalaria y simpática anciana que les había atendido era totalmente inofensiva y su hijo estaba bien cuidado, por lo que Jean Luc se aseguraría de que ella recibiera una buena recompensa una vez que su hijo recobrara la conciencia, algo que sucedería relativamente pronto con los cuidados que estaba recibiendo del sobrino de May. ¡Incluso habían avisado a una enfermera amiga de la familia llamada Claire Temple para atender mejor las necesidades médicas de Rémy, cuando claramente no podían pagar por la visita de un médico!

- Voy a llevarme a Remy a Nueva Orleans.-le dijo Jean Luc a Peter.-Mi hijo estará mejor rodeado de su familia.

Peter asintió y se frotó los ojos con la mano. Claramente estaba cansado. Jean Luc dudó. Mostrarle a alguien el Gremio estaba prohibido. Era algo en lo que el Gremio de Asesinos y el de Ladrones coincidía. ¿Pero Peter Parker? Era totalmente inofensivo. Jean Luc dudaba que si las cosas se pusieran realmente malas, Peter tuviera alguna oportunidad contra los Gremios de Ladrones y Asesinos. Podría dejar a Peter fuera de todo ese mundo, pero el cansancio que tenía el chico era indicador de que necesitaba descansar y la forma en la que había cuidado de Remy le hacía pensar a Jean Luc que quizás lo había hecho por algo más que el deber y la responsabilidad, tal y como Peter quería hacerle creer. Además, dudaba que el chico alguna vez aceptara irse a Nueva Orleans, estaba demasiado aferrado a su tía. Jean Luc no tenía nada que perder.

- ¿Quieres venir con nosotros?-preguntó Jean Luc, mientras fingía mirar a Remy. Realmente estaba mirando a Peter para ver su reacción.-Mi familia te tratará bien, chico. Es mi agradecimiento por lo que has hecho por mi hijo.

Peter dudaba. Jean Luc podía verlo en su rostro. Quiso sonreír de lo fácil que había sido leerle. El chico no podía mentir ni aunque lo intensase, pero por mucho que Peter pensara, Jean Luc sabía la respuesta de Peter.

- Un viaje a Nueva Orleans podría venirte bien, Peter.-dijo May irrumpiendo en la habitación con comida caliente y algunas bebidas.

Jean Luc miró su plato. Comida sencilla, pero gran cantidad. Agua tibia, café y té caliente.

- Gracias, señora May.-dijo Jean Luc mirando a May. La anciana le miraba, escrutándole, evaluándole. Él, que era el Rey de los Ladrones, se sintió pequeñito y cohibido bajo su mirada. Había algo en esta anciana que hacía que quisieras ganarte su respeto.-Mi invitación también se extiende a usted.

- ¿Una anciana como yo? ¡Oh, no señor, muchas gracias!-dijo May.-Además, no es bueno para mi Peter estar pendiente constantemente de una anciana como yo. ¡Prefiero quedarme aquí!

Cuando Peter Parker aceptó irse a Nueva Orleans con ellos, Jean Luc no estaba sorprendido. La Tía May podía ser demasiado insistente y, Jean Luc sospechaba, tan manipuladora como él si quería. Cuando Wolverine y Deadpool de los X-Men ayudaron a Jean Luc a meter a Remy en el avión, de alguna manera tampoco estaba sorprendido. Tampoco, de la relación cercana que parecían tener con Peter Parker. Había muy pocas cosas que pudieran sorprender a Jean Luc.