LOS PERSONAJES DEL MUNDO CANDY CANDY, LE PERTENECEN A SUS CREADORAS Y ESCRITORAS MISUKI E IGARASHI.
¿A QUIÉN AMAR?
Capítulo 24.
DOLOR.
CANDY.
Una bruma densa me envuelve, quiero quedarme en esta paz, es una paz que me abruma y me tranquiliza al mismo tiempo ¿estoy muerta? Veo a mi alrededor y no hay un paraíso, no hay cielo límpido y claro, donde los animales y las personas convergen en un mismo lugar, definitivamente no son las historias que me contaron de niña, no cuadran con esta realidad que estoy viviendo, no hay una luz al final del túnel, quizá estoy esperando encontrar a alguien conocido, talvez a la abuela Gail, papá me contaba que soy idéntica a ella, estoy buscando ese reflejo de mi misma, pero nada, de repente, un recuerdo viene a mí, el bebé que perdí, pero no hay nada, me veo a mi misma y solo hay un velo que me impide verme tal cual soy, en este momento no siento prisa, ni angustia, solo paz, miro alrededor mío y todo es luz, todo es blanco, es como una neblina perpetua, una luz brillante y cegadora que me impide ver más allá de mis ojos.
Escucho voces, pero son la tenue voz de un susurro, busco la fuente de ese sonido y nada, no hay un lugar definido, solo es nada, una hoja en blanco, de repente comienzo a sentir pinchazos, no muy fuertes pero si molestos, intento pasar mi mano, pero no tocan nada ¿así será? ¿seremos solo gas, un cuerpo sin forma? ¿seremos aire? Me rio sola ante ese pensamiento, mis sentidos comienzan a cobrar vida, los recuerdos llegan más nítidos a mi memoria, otro pinchazo más fuerte pero ahora me arde, es como si estuvieran hurgando dentro de mí, intento tocarme una vez más, pero me encuentro con la nada, ahora llega a mí un aroma desagradable, a carne asada… ¡por Dios! Solo espero que mami no vaya a quemar por enésima vez la cocina, ella sabe que no me gusta comer carne quemada, porque ahora sí se molestará papá, mi corazón comienza a golpear con fuerza, siento una desesperación que no puedo controlar y de repente un golpe de electricidad y comienza a desdibujarse mi cuerpo, ahora son muchas voces las que hablan al mismo tiempo, otro golpe y un sonido incesante como un pitido fuerte y estridente llegan a mis oídos.
Hay que cerrarla ¡YA! – tres pinchazos más en mi costado y mis ojos se abren, volteo a ver y estoy rodeada de médicos y enfermeras.
¿Cómo es posible? – pregunta un de los médicos.
Dr… la anestesia…
¡NO! Un relajante… aun no era tiempo de que despertara, hay que seguir cauterizando – estoy muy asustada, los veo y estoy tratando de levantarme, pero no puedo moverme, siento que me estoy asfixiando, un terrible mareo me hace caer en un laberinto que no deja de moverse, uno de los médicos pone una mascarilla en mi rostro y comienza a bombear manualmente, el dolor que siento es insoportable, el médico que está a cargo se me acerca tomándome el rostro – ¡Candy! Escúchame… mírame… ¡EL SEDANTE! – Gritó una vez más, me quita la mascarilla y pone sobre mi nariz un trapo o un algodón no sé que sea, trato de resistirme, pero mis brazos los siento sin fuerzas, el rostro del médico empieza a perderse y negro… todo es negro a mi alrededor, he caído en la inconciencia, no siento nada, no veo nada.
No sé si ya pasaron horas o días, aun siento el cuerpo adolorido, la espalda me arde, talvez sea producto de estar tanto tiempo acostada y en la misma posición, abro mis ojos y la luz los deslumbra y los vuelvo a cerrar tratando de acostumbrarlos, quiero mover un brazo, pero algo me lo impide, mi garganta la siento seca, miro a mi alrededor y veo a mis padres sentados en un sofá, mamá está apoyada en el hombro de papá, los observo y mi corazón se siente seguro, ellos han sido la roca que me han sostenido, amo verlos así, han sido excelentes padres para mi y mi hermano, incluso para mi pequeño Albert, ellos son todo lo que yo deseaba ser junto a Albert, ellos han sido lo mejor que me ha pasado en la vida, doy gracias a la vida tenerlos dispuestos para la familia, con Albert pensé que tendría todo eso, ahora pienso que nunca lo tuve, me ilusioné, me enamoré y lo entregué absolutamente todo sin pensar, supongo que son las consecuencias de todo lo que he dado, desafortunadamente para mí, no puede ser de otra manera, siento las lágrimas mojar mis sienes, trato de ahogar esos recuerdos en lo más profundo de mi corazón, nada será igual, mi corazón lo siento completamente roto ¿Cómo levantaré cada pedazo de mi existencia que la siento maltrecha? ¿Qué me depara el futuro? He esperado tanto, que siento que la felicidad no se hizo para mí, un pequeño dolor me saca de mis pensamientos, es la incomodidad de no encontrar lo que quiere mi cuerpo, me siento física y anímicamente cansada, la cabeza comienza a dolerme.
De golpe los recuerdos llegan a mí, lo veo él, a mi hijo, cada evento vivido junto a él, sin poder controlarlo, mi cuerpo comienza a temblar y una vez más el dolor se apodera de mí, un gemido llega a mis oídos y me doy cuenta que soy yo, el fuerte golpeteo de un tambor retumba en mis oídos y lo que escucho es mi propio corazón, o eso creo, papá se acerca y trata de tranquilizarme pero ya pierdo control de mi misma, otra vez ese pitido estridente que perfora mis oídos, el médico entra y coloca el estetoscopio en mi pecho, escucho a mamá decirme palabras cargadas de cariño, de consuelo, de desesperación y de mucho amor, pero nada, no hay palabras ni brazos que detengan este dolor, este temblor, esta ansiedad que siento dentro de mí, de reojo veo a papá abrazando por los hombros a mamá sacándola de la habitación, los llamo y ellos voltean a verme, pero son apurados por una enfermera para que salgan, varias personas tratan de contenerme, pero mis ganas de salir de aquí son superiores a mí, un pinchazo en el brazo y solo hace que con más ahínco luche por salir de ahí, los minutos pasan y mi cuerpo despierta y reacciona de una manera violenta, me siento y salgo de la camilla, pierdo el control de mi misma y comienzo a aventar todo lo que encuentro a mi alrededor.
Un rato después, unos brazos encierran mi cuerpo, no me toman con fuerza, mi cuerpo reacciona a esos brazos y me siento protegida, hay ternura, por un momento, solo por un momento mi corazón se tranquiliza, queriendo pensar que puede ser papá o Tom, a pesar de los antisépticos, un aroma diferente me llena, veo sus brazos y una fuerza renovada trata de zafarse de ellos.
Por favor mi amor… tranquilízate – su voz, esa voz que escuché cada día y noche desde que él se fuera a Brasil, esa voz que miles de veces después de mi cautiverio se aviva hoy más que nunca, pero mi corazón reacciona diferente, trato de voltearme para verle el rostro, pero él no me deja, los latidos de mi corazón aumentan alarmadamente, me siento furiosa conmigo misma, ya no puedo más y recordarlo hace que me ponga peor.
Albert… suéltala – le dice en voz baja, volteo y veo a ese otro hombre tan idéntico a él, sin poder evitarlo, siento como la razón y la cordura me abandonan, siento dolor, enojo, frustración, impotencia y una desesperanza que me llena por completo, los médicos y enfermeras reunidos en ese momento intentan llegar a mi pero no los dejo, aunque la fuerza de Albert es superior a mí, trato de contenerla sin mucho éxito por supuesto.
¡SUELTAME! ¡QUITA TUS MANOS DE MI! – le digo a gritos.
No amor… por favor cálmate… tranquilízate, no te hace bien alterarte – la ronca voz de Albert tiene ese poder de tranquilizarme, pero eso fue hace muchos años y lo recuerdo como si hubiera sido ayer, pero en estos momentos no hay efecto en mi.
¿calmarme? ¿tranquilizarme? ¡suéltame! ¡lárguense todos! – William nos observa desde una distancia prudente.
Candy, mi amor… por favor… perdóname… fui un estúpido.
¡suéltame! – le digo una vez más, los recuerdos de haber estado con los dos me alejan, me hace sentir asco de mí misma.
Sr. Andley deje que el personal se haga cargo… suéltela y retírese – yo no podía dejar de luchar contra él, Albert me soltó y se separa de mi, desde donde estoy los veo a todos y lo único que quiero es desaparecer de ahí, siento un dolor en el corazón, en mi alma, en mi cuerpo, es un dolor que no puedo explicar porque cada uno de ellos se hacen más presentes en mis sentimientos.
ALBERT.
¡VETE! ¡VAYANSE TODOS! ¡LARGO! – ME acerco a ella de nuevo tratando de calmarla, era más que obvio que estaba muy mal, no podía dejarla en ese estado, miro su cara transformada por el odio, sus lágrimas me dicen a gritos lo lastimada que se sentía, un enfermero la abrazó por detrás pero la fuerza de Candy era descomunal, me acerco y la sujeto rodeándola con fuerza pero sin lastimarla cubriéndola con mi cuerpo, sintiendo como Candy trataba una vez más intenta salirse de mis brazos,
Candy… por favor – una vez más la voz de Alfred traspasó las voces de los médicos que se encontraban en la habitación, siento como su cuerpo se tensa nada más escucharlo, se acerca a nosotros para ayudar a contenerla, pero al verlo Candy, luchó con más empeño, su cabeza estaba a unos centímetros de mi pecho y al no tener espacio me muerde con tal fuerza que siento sus dientes traspasar mí carne, a pesar del dolor, no aflojo el agarre, pero eso no le impide a Candy estar de frente a mi hermano, haciéndola perder el control por completo.
¡ALEJATE! ¡VETE! ¡ES TU MALDITA CULPA! ¡PERDÍ A MI BEBÉ POR TU CULPA! ¡MARCHATE! ¡TE ODIO! Los odio tanto – eso último lo dijo en un susurro y con lágrimas desbordándose de sus hermosos ojos.
Alfred salte, yo me haré cargo – le dijo con firmeza Albert, aunque tenía abrazada a Candy, no podía evitar los golpes y rasguños que ella le dio, por primera vez, Albert vio dolor en los ojos de Alfred, de verdad le estaba doliendo el rechazo de Candy se dio la vuelta y salió de la habitación – por favor mi amor… no te hagas más daño…
No puedo… no quiero tranquilizarme, necesito sacarte, no puedo… ¡NO PUEDO MÁS!
Si puedes – siento como el cuerpo de Candy comienza a temblar sin control.
Me han roto… me han destruido… ¿Qué les hice yo para que me hicieran eso? ¿Por qué me trataron así? ¡¿POR QUÉ?! ¡¿Qué TE HICE?! – Gritó con todas sus fuerzas, golpeando su cabeza fuertemente contra mi pecho, Sentirla así entre mis brazos era demasiado doloroso, jamás pensé el daño que le haría, de repente, Candy dejó de temblar, estaba demasiado quieta, la siento sin fuerzas dejándose caer y desvaneciendose entre mis brazos
¿Candy? Candy mi amor… reacciona – me dejo caer junto con ella al suelo, la acunó entre mis brazos, ella tenía los ojos muy abiertos, sus pupilas estaban dilatadas, su rostro estaba contraído por el dolor, había una tristeza infinita en esos hermosos ojos verdes y no pude evitar llorar – todo va a estar bien mi amor… tu salud y felicidad serán mi prioridad… te lo prometo mi amor – un médico se acercó y así como la tenía entre mis brazos le colocó una mascarilla en su rostro, un par de enfermeros se acercaron y tomaron el cuerpo de Candy y la colocaron de nuevo en la camilla, me acerco y me siento junto a ella, la angustia de saberla así me estaba matando, no podía sentir paz, porque ahora el dolor de ella lo hice propio.
Sr. Andley… le voy a pedir que salga de esta habitación, me es muy claro que su presencia no le hace bien a la Sra, Jonhson – no le digo nada, estaba consciente de ello, si Alfred no hubiera entrado, ella no estaría a punto de perder la razón, ahora sé de primera mano, lo que es dañar lo que más se ama, porque viéndola así, me ha despedazado por dentro
Dr… ¿podría… podría decirme como estará ella a partir de mañana? – sentía aflicción, no podía ni soportaba verla asi en esas condiciones, el médico cerró los ojos y asintió, talvez motivado por la lástima yo que sé.
Un episodio más como éste… no podría asegurarle que la Sra. Jonhson logre evitar un daño mental.
¿Cómo? ¿a qué se refiere?
Su estado emocional podría verse comprometido, ella no se encuentra bien, hace unas semanas despertó en medio de una cirugía, se supone que no debía hacerlo, pero hay algo, algo que la está haciendo permanecer en estado de shock, si ella sigue así, el resultado podría ser catastrófico, por el momento no podemos seguir sedándola, su cuerpo no responde a ello, por lo tanto hemos tenido que recurrir al formol, controlado por supuesto, su estado de nervios está muy vulnerable ante cualquier evento y puedo darme cuenta que usted es una de las razones por la cual ella lo pierde, le sugiero que se mantenga al margen, es la única manera en la que ella podría salir de ese estado.
¿podría? ¿quiere decir… que podría perder la razón?
Así es señor Andley, solo ella sabe si tienen la suficiente fortaleza para dejar todo lo que la lastima, es evidente que está sufriendo y en éste momento nadie que no sea su familia es de gran ayuda – en ese momento, la puerta se abre y es Tom quien entra.
¿Qué haces aquí? – me pregunta muy molesto – ¿no crees que ya es suficiente lo que han hecho con ella? A ti y a tu maldita familia no los quiero cerca de mi hermana… Dr… – me empuja por los hombros, no me siento siquiera con fuerzas para responderle.
Señores… no es el momento ni el lugar, aunque inconsciente, la Sra. Jonhson puede escucharlos – Tom bajó la guardia, amaba demasiado a su hermana y solo por eso, se que evitaría un enfrentamiento sabiendo que eso podría dañarla.
Tom…
No Albert o Alfred o quien demonios seas, ya hicieron suficiente, ahora por favor, lárgate de aquí y no regreses.
No puedo…
Podrás ¿y sabes por qué? Se lo debes a mi hermana, a tu hijo, afuera – señalando la puerta – en este preciso instante hay un niño añorando estar en los brazos de su madre y ustedes solo están haciendo que eso no sea posible, toma en cuenta, que el amor que siento por mi familia está deteniéndome para no partirles la cara a ti y a tu hermano, salte y desaparece de una vez de sus vidas… ella no necesita a nadie de ustedes – a diferencia de mo hermano estoy consciente de todo eso, no me alejaré de ella, pero tampoco puedo interponerme para que ella sane completamente… y solo entonces haría lo posible por hacerme merecedor de su amor y perdón, lo que hoy he visto, me lastima enormemente, cada fibra de mi cuerpo se estremece al sentirla tan lejana, no quiero perderla, no puedo… no puedo perderla, ella fue mi faro en ese mar embravecido de la cárcel de Brasil, no puedo ni quiero lastimarla más.
Horas después, Candy despertó con un fuerte dolor de cabeza, se sentía cansada, sus brazos los sentía pesados, volteó a ver a su costado y su hermano estaba junto a ella, carraspeó y Tom se acercó a ella presuroso.
Ángel… ¿Cómo te sientes?
Tom… – le dijo con voz ronca – Sa… sácame de aquí – y su llanto fue imposible evitarlo, la tomó entre sus brazos cuidando de que las vías que tenía conectadas a su cuerpo no la lastimaran y la llevó a sentarse al sofá, Candy se acurrucó entre sus brazos, el solo acariciaba su espalda y besando su cabello, insuflándole un poco de consuelo, sabía que ella necesitaba sacar todo.
Candy… cariño… cálmate
De… déjame sacar esto que siento aquí… me estoy ahogando – se tocaba el pecho.
Llora entonces mi pequeño ángel – momentos después George y Mary los encontraron así y no pudieron evitar preocuparse, Candy una vez más se perdió en la inconciencia.
¿Qué ha pasado?
Despertó mamá… ella está mal – acariciaba sus cabellos.
Hijo ¿Por qué no la dejas en la cama? Es necesario que hablemos y tomemos decisiones, Tom asintió levantándose y dejando a Candy sobre la camilla.
Hijo, hemos platicado con el Dr. Robson, nos ha recomendado llevarla a un lugar de reposo.
¿Cómo? Querrás decir a un psiquiátrico… mamá ¿se dan cuenta de lo que están proponiendo?
Si hijo, me gustaría que platicaras con el Dr yo al igual que tú, pensé lo mismo, pero necesitamos ayudar a tu hermana, es parte del proceso hijo.
Ella no puede seguir así hijo y depende de nosotros que hagamos todo lo posible porque esté bien ¿nos apoyarás?
En lo que sea necesario, tienen razón, debemos de cerciorarnos de todo lo que ha de venir, papá, Candy debe de tener conocimiento sobre todas estas decisiones, después de todo, ella es la que irá a ese lugar de reposo ¿saben donde es?
Si hijo, el Dr no ha facilitado información, hemos elegido dos lugares, se lo haremos saber a tu hermana cuando esté despierta y ya no dependa de los tranquilizantes.
Los tres salieron de la habitación y fueron al consultorio del médico a cargo, les hizo de su conocimiento todo el procedimiento y la medicación que recibiría, ellos estaban consientes de todo lo que se les venía encima, les preocupaba de gran manera el bienestar de Candy y del pequeño Albert, Albert ¿Qué pasará ahora? ¿pelearía el derecho de convivir con su hijo? Todo eso lo platicaron y tenían la seguridad de que el niño necesitaba crear lazos afectivos con su padre, era lo que se tenía que hacer, ahora el desafío era ¿Cómo reaccionará Candy ante esos planes?
Hola chicas. Mil GRACIAS por sus mensajes, aquí les dejo un capítulo más de esta historia, espero de verdad que cubra el gusto de cada uno de ustedes y si no es así, háganmelo saber, no tengo problemas con las críticas negativas.
Si Dios lo permite no leemos en el próximo capítulo, que tengan una excelente noche, enhorabuena y bendiciones.
Karol C.
Carol Aragón.
Isa.
Lorena Pizzimenti.
Nancy Reyes.
11022025
