Capítulo 4x04: "Los Cinco."


Bar

Después que Damon le hubiera contado a Stefan lo que casi había hecho Elizabeth, el más joven Salvatore se dió la tarea de buscarla, hasta que la encontró en la mesa de un bar en Whitmore mientras bailaba sin preocupaciones. La gente quienes claramente estaban obligados la vitorearon cuando comenzó a quitarse la chaqueta y arrojarla a la multitud. "Elizabeth..." suspiró, viendo a la chica mirándolo fijamente antes de que dejara de bailar y saltara de la mesa del bar. "¿Qué estás haciendo?"

"Divertirme." la híbrida bromeó con una sonrisa falsa en su rostro. "¿Qué otro aspecto tiene?"

"Estás fuera de control." Stefan negó con la cabeza antes de agarrar su muñeca para sacarla del bar. "No puedes continuar sóla... no hasta que vuelvas a encender tu humanidad."

"¿Hablas en serio?" Elizabeth frunció el ceño soltándose de su agarre. "Stefan, todo lo que quiero hacer es divertirme... ¿por qué todos tienen que ser tan dramáticos?"

"Debido a que eres un vampiro libre de humanidad sin ningún tipo de moral ni autocontrol..." Stefan contestó. "Eres peligrosa, Elizabeth y quizás necesitas estar encerrada... Lo siento."

"¿No puedes dejarme disfrutar esto?" Elizabeth suplicó con una mirada prometedora. "Sólo quiero unas pocas semanas más sin sentir, sin lastimar... Me comportaré. Simplemente no quiero recordar el dolor. ¿Es tan malo querer eso?" al verlo titubear pidió una vez más. "Por favor."

"¿No le harás daño a nadie?" Stefan levantó una ceja con cautela.

Elizabeth asintió enseguida sin niguna emoción en su rostro o su voz. "No lastimaré a nadie."

"Bien, pero para asegurarme de ello te propondré algo." ofreció Stefan.

Frunciendo el ceño, Elizabeth lo miró desconfiada. "¿Qué cosa?"

"Quiero que me acompañes a averiguar algo que es de importancia para todos." dijo Stefan solamente, ganándose una expresión pensativa de su parte.


Mansión de Klaus

A pesar de sí misma, Elizabeth se encontró acompañando a Stefan para averiguar acerca de ese cazador con vida. Ambos encontraron una habitación secreta en la casa de Klaus quien tenía encadenado a Connor a un trozo de madera.

Entrando en ese momento, Klaus sonrió levemente. "Parece que voy a tener que reforzar el equipo de seguridad híbrido." dijo antes de volverse hacia Stefan y Elizabeth.

"Iba a llevármelo, pero pensé que te habías tomado tantas molestias para atarlo en tu habitación roja del dolor." dijo Stefan.

"Es de la inquisición, pensé que era un buen toque." Klaus sonrió, feliz consigo mismo por contener al cazador.

"¿Te dijo algo?" preguntó Stefan mientras Elizabeth se alejaba para recorrer el resto de la habitación con su mirada.

"No es suficiente. No dice nada sobre el incendio del Consejo y no dice nada sobre este mal mayor por el que se supone que todos debemos temblar." respondió Klaus, mirando luego entre ambos con curiosidad. "¿Qué los trae husmeando?"

"Bueno, no puedo decirlo delante de él." dijo Stefan señalando hacia el cazador. "Como estoy seguro de que habrás descubierto, nuestro amigo aquí presente no puede ser obligado."

Ante eso Klaus miró a Connor. "Estás lleno de misterios, ¿no?"

"Te lo dije, no sé nada." dijo Connor en voz baja.

"Afortunadamente sé muchas cosas." Klaus sonrió antes de dirigirse a la puerta. "¿Vamos?" preguntó hacia Stefan y Elizabeth quienes lo siguieron fuera de la habitación. Tan pronto todos salieron y cerró la prisión de Connor, se volvió hacia ellos una vez más. "Entonces, ¿a qué se debe el allanamiento de morada?"

"Damon dijo que sabías algo sobre este tipo." explicó Stefan. "Ahora, debería haberme dado cuenta de que estabas tramando algo cuando curaste a Elena y Elizabeth del veneno del hombre lobo sin pedir nada a cambio."

Brevemente Klaus le lanzó una sonrisa a Elizabeth. "Me sentía benevolente."

"Nunca eres benevolente." replicó Stefan. "¿Quién es este chico? ¿Qué son los Cinco?"

"Son muchas preguntas." dijo Klaus con una mueca.

"Bueno, para tu suerte ninguno de nosotros tiene algo más que hacer hoy, excepto obtener respuestas de ti." respondió Stefan con un encogimiento de hombros, antes de moverse para tomar un asiento en el sofá.

"Bien, de hecho podrías resultar útil para convencer a mi hermana de que coopere." dijo Klaus acercándose para sentarse en el sofá de enfrente. "La hermandad de los Cinco era un grupo de cazadores de vampiros altamente capacitados. Nos cruzamos con ellos en la Italia del siglo XII."

Aunque aburrida por todo aquello, Elizabeth decidió tomar asiento junto a Stefan, escuchando en silencio.

"Mis hermanos y yo habíamos seguido a los normandos mientras conquistaban el sur. Alimentando y transformando a la gente a medida que avanzábamos. Pero con el derramamiento de sangre vino la exposición. La exposición y la capacidad de mi querida hermana de acercarse demasiado al enemigo." explicó Klaus.

"¿Así que estos cazadores han existido desde hace novecientos años?" preguntó Stefan.

"Al parecer." asintió Klaus. "Aunque nuestro amigo en la otra habitación es el primero que veo desde entonces. Como que te hace preguntarte qué han estado haciendo todos éstos años."

"¿Así que Rebekah tuvo algo con uno de ellos?" preguntó Elizabeth con una sonrisa divertida y burlona.

"Ella no sólo tuvo algo. Ella se enamoró de él." corrigió Klaus. " Él le contó todos sus secretos. Lo cual estaré encantado de compartir con ustedes siempre que hagan algo por mí."

"¿Qué cosa?" preguntó Stefan.

"Traigan a Rebekah aquí. Ella está siendo terca y odiosa. Necesito hacer las paces con ella." dijo Klaus poniéndose de pie. "Quiero que me dé información muy importante sobre el cazador, cosa que no hará, a menos que crea que nos hemos inventado."

"¿Y qué ganamos con ésto?" preguntó Stefan colocandose de pie también.

"Tráela aquí y te lo diré... Ah, y Stefan, confía en mí cuando digo esto; ese cazador que hay allí tiene la respuesta a todas tus oraciones." dijo Klaus solamente antes de salir de la habitación.


Más tarde Stefan y Elizabeth regresaron a la casa de Klaus con una Rebekah reacia. Stefan la sobornó diciendo que si ella los ayudaba, él ayudaría a qué Matt la perdonara por todo lo que ella había hecho.

"Bienvenido a casa, hermana." dijo Klaus con una sonrisa cuando entrarpn en la habitación donde él tenía a Connor prisionero.

"¿Es esto un truco? ¿Cómo sabes que es uno de los Cinco?" preguntó Rebekah preguntó bruscamente. "¿Dónde está su maldito tatuaje?"

"Oh, los tatuajes no son visibles en este lote como lo eran en el anterior." dijo Klaus saliendo de la habitación. "Vamos a comer."

Mientras salían hacia el comedor, Elizabeth resopló por lo bajo. "Definitivamente no debería estar aquí. Debería estar divirtiéndome." murmuró ganándose a atención de Stefan. "Me debes un día completo de diversión."

Una vez que llegaron, tomaron sus respectivos asientos, con Klaus al final de la mesa y Rebekah sentada frente a Elizabeth y Stefan. Una mujer claramente obligada entró en la habitación y colocó comida sobre la mesa.

"Gracias, preciosa." dijo Klaus hacia la chica antes que ésta saliera de la habitación dejándolos a solas. "Podría besar al Consejo por haber quemado toda la verbena de la ciudad. Hicieron mi vida mucho más fácil... Rebekah, cariño, come tus verduras."

"No comeré hasta que te disculpes." replicó Rebekah.

"¿Por qué indiscreción?" preguntó Klaus con una sonrisa. "Ha habido muchísimos."

"Me rompiste el cuello." aclaró Rebekah entre dientes.

"Tiraste la sangre de Elena para que no pueda hacer más híbridos." dijo Klaus.

"¡Porque me diste por sentada!" chilló Rebekah con rabia.

"¡Eso es lo que hacen los hermanos mayores, cariño!" Klaus alzó la voz también.

Rodando los ojos, Elizabeth negó con fastidio. "Déjame nombrar el millón de personas con las que preferiría cenar ahora mismo."

"Muy bien, está bien. Lo siento..." dijo Klaus después de unos momentos. "A menudo olvido lo delicada que eres. ¿Me perdonas?"

Rebekah lo miró en silencio. "Lo tomaré en consideración."

"Bien, bien, ¿por qué no nos cuentas sobre el cazador de Rebeca?" intervino Stefan.

"Claro, Alexander." dijo Klaus llegando al punto. "Buen tipo que se olvida de los problemas obvios. Estaba buscando criaturas de la noche, por eso nos sentimos bastante seguros con él usando nuestros anillos de luz diurna. Me explicó que era una parte de cinco hombres con una causa única. La destrucción de todos los vampiros. Él dijo que tenían la última arma que podría sobrevivir sin vampiro."

"¿Entonces, de eso se trata?" preguntó Stefan. "¿Un arma?"

"No cualquier arma." intervino Rebekah.

"Rebekah, amor, no te adelantes a la historia." la regañó Klaus.

"¿Cómo es que un arma es la respuesta a todas mis oraciones?" preguntó Stefan sin comprender, ganándose solo un cruce de miradas por parte de ambos. "Está bien. ¿Por qué no nos saltamos la teatralidad y vamos directo al grano?"

"Todavía no, porque para encontrar esta arma, debemos resolver el rompecabezas." dijo Klaus. "Que parece haber desaparecido."

"¿Qué rompecabezas?" preguntó Stefan confundido.

A la mente de Elizabeth enseguida llegó una posible respuesta. "El tatuaje." susurró recordando a Jeremy. Ante el asentimiento de Klaus decidió buscar una explicación. "¿Qué es?"

"Un mapa, llevándonos a su tesoro." respondió Klaus.

"Un tatuaje no servirá de mucho si no podemos verlo." replicó Rebekah rodando los ojos.

"Nosotros no podemos, pero alguien más sí puede." con eso Klaus se volvió hacia una de las chicas obligadas. "¿Por qué no le dices al híbrido que lo traiga, amor?" cuando con un asentimiento la muchacha salió de la habitación, regresó su atención a los demás. "Verán, el cazador estaba tan ansioso por llegar al fondo de sus misteriosos tatuajes que mencionó que solo había otra persona que podía verlos."

En ese momento Elizabeth se tensó cuando uno de los híbridos de Klaus entró en la habitación, tirando de Jeremy con él. Por instinto rápidamente se levantó y corrió hacia Jeremy, pero Klaus se precipitó apareciendo frente a ella.

"No lo haría." Klaus sonrió. "Por suerte para nosotros, el joven Jeremy es un poco artista."

"No voy a ayudarte con nada." dijo Jeremy con confianza.

"Me temo que lo harás." dijo Klaus cuando su híbrido le quitó el anillo a Jeremy y se lo lanzó.

"No te atrevas a hacerle daño, Klaus." advirtió Elizabeth entre dientes.

"¿Qué es esa actitud que veo?" preguntó Rebekah con diversión mientras llevaban a Jeremy a la celda de Connor. "¿Es tu humanidad queriendo salir?"

"Por supuesto que no." Elizabeth la miró seriamente sin emoción. "Pero Jeremy no es de ustedes para lastimar. Esa decisión es solo mía."

"Relájate amor." intervino Klaus, mirando a la muchacha con algo de diversión por la posesividad clara en su voz. "Siempre y cuando tu pequeño novio haga lo que le pida, estará bien."

Regresando al comedor, Stefan decidió abrir nuevamente el tema de los Cinco. "Entonces, dime más sobre este tatuaje."

"El pretendiente de mi hermana no quiso decirnos nada... Rebekah, sin embargo, estaba más que dispuesta a investigar." con eso Klaus la miró. "¿No es así?" cuando ella bajó la mirada, continuó. "Mi hermana le dejó entrar y él la mató con una daga de plata sumergida en ceniza de roble blanco. Alexander organizó una pijamada esa noche. Él y sus hermanos nos apuñalaron a todos mientras dormíamos. Elijah, Kol, Finn y yo."

"¿Cómo iba a saberlo?" preguntó Rebekah ante la mirada llena de resentimiento por parte del híbrido.

Klaus la ignoró levantando su copa en alto. "Salud por la asombrosa habilidad de mi hermana para elegir hombres."

"Pensé que las dagas no funcionaban contigo debido a tu lado de hombre lobo." dijo Stefan.

"No lo hacen." dijo Klaus con una sonrisa. "Me desperté, saqué las dagas de mis hermanos, y le arranqué la lengua a Alexander de su boca... junto con sus hermanos. Lo único bueno que salió de toda la prueba fue un hecho que Alejandro compartió con Rebekah." enseguida miró hacia ella. "Adelante, Rebekah. Cuéntales a qué te dijo el cazador que conducía el tatuaje. ¿Cuál es esta gran arma que podría provocar el fin de la especie vampírica?"

Rebekah tomó una respiración profunda antes de responder. "Una cura." dijo lentamente. "Dijo que había una cura."

"Eso es una tontería." Elizabeth soltó un resoplido. "No existe cura para el vampirismo."

"Él está diciendo la verdad." aseguró Rebekah.

"Entonces, ¿por qué no la han buscado, o encontrado?" preguntó Stefan poniéndose de pie al igual que todos.

"Porque cuando los cazadores dieron su último aliento esa noche, las marcas desaparecieron de sus cuerpos, el mapa desapareció, la hermandad de los Cinco se extinguió." explicó Klaus. "Durante novecientos años, no hubo ni un solo susurro de otro cazador, hasta que nuestro amigo apareció en la ciudad."

"Bueno, ahora que tenemos el mapa, ¿qué hacemos a continuación?" preguntó Rebekah.

"No haremos nada. No podemos confiar en ti, hermanita. Le contarás este secreto al primer chico que te llame bonita." dijo Klaus entre dientes. "Quiero decir, es patético, de verdad, ¿no? Cómo sigues entregando tu corazón a cualquier hombre que te muestre una pizca de cariño. Uno pensaría que ya habrías aprendido del interminable ciclo de decepción y engaño."

"¡Pero no lo he hecho, en lugar de eso me quedé contigo y te dejé absorber cada momento de felicidad de mi vida!" replicó Rebekah. "Sabes, al menos a mí me fue mejor que a Finn, Klaus lo dejó apuñalado porque estaba cansado de su juicio."

"No, Finn era un tonto." corrigió Klaus. "Era más interesante acostado en una caja."

Sin poder evitarlo Elizabeth soltó una carcajada, entretenida por el intercambio de palabras entre los dos Originales.

"Quieres la cura para Elena, ¿no? Para que puedas volver a producir en masa tus híbridos." Rebekah alzó la voz con rabia. "¡Por eso trajiste a Stefan aquí, porque sabías que te ayudaría aunque te odie! ¿Sabes qué? Puedes empujar tu cura." con eso salió furiosa de la habitación.

"Bueno, espero que hayas conseguido lo que querías de ella antes de ahuyentarla." dijo Stefan.

"Ella nunca me habría dicho lo que necesitaba saber... Pero ella te lo dirá." aseguró Klaus.

"¿Qué necesitas que averigüe?" preguntó Stefan alzando una ceja.

"El mapa es inútil sin la herramienta para descifrarlo." dijo Klaus.

"La espada." dijo Stefan ganándose su asentimiento.

"Ella sabe dónde está. Y conseguirás que ella te lo diga. Tienes la oportunidad de salvar a Elena de aquello que la destruirá. Puedes llamarlo un trato con el diablo, si quieres. Pero sabes que no te alejarás de ello."


Pensión Salvatore

Stefan atrajo a Rebekah a su casa e hizo como para dejarla quedarse. Se aprovechó de sus emociones y descubrió el paradero de la espada. Tan pronto como se dio por vencida y dio la ubicación, Klaus apareció y la estaco.

Tiempo después Elizabeth entró en la sala de estar donde encontró a Klaus envolviendo el cuerpo de Rebekah en una manta.

"Tengo un avión en espera. Voy por la espada." dijo Klaus al notar su presencia. "Mis híbridos mantendrán un ojo en Connor. Stefan pondrá a Rebekah en algún lugar donde nadie pueda encontrarla y se asegurará de que Jeremy se olvide de todo lo que ha oído en la actualidad." volviéndose hacia ella se acercó para entregarle el anillo de Jeremy. "Nadie debe saber acerca de la cura... ¿Lo entiendes? No Damon. No Jeremy. Nadie. Si esto se sabe, podría significar nuestras muertes."

"No sé porque piensas que eso podría importarme." replicó Elizabeth girandose para darle la espalda. "¿Por qué entonces confiarías en mí?"

"No lo sé... digamos que tu yo sin humanidad es mucho más confiable." explicó Klaus encogiéndose de hombros. "No hagas que me arrepienta."

"Aunque no me importa lo que pienses, ni tus amenazas, te aseguro que no le diré nada a nadie." Elizabeth prometió. "Menos si sé que si esa cura de verdad existe todos querrán buscarla para proteger y salvar la estupida y sosa vida de Elena... No me interesa que la consiga, créeme."

Mirándola en silencio, Klaus terminó sonriendo grandemente. "Inexplicablemente te creo... Resumas más odio que cualquier otra cosa por esa chica."

"El odio llevaría a sentir algo, pero se puede decir así." dijo Elizabeth con un encogimiento de hombros, mirando el anillo de Jeremy en sus manos entonces. "Ahora si me disculpas tengo algo que hacer en otra parte."


Residencia Bennett/Universidad Whitmore

Temprano en la mañana, Bonnie saliendo de su casa se sobresalto en sobremanera cuando se topó con una Elizabeth sentada en los escalones principales jugando con una bolsa de sangre en sus manos.

"¡Elizabeth, ¿qué estás haciendo?!" rápidamente miró a su alrededor, serciorandose que no hubiese nadie mirando. "¡Esconde eso!"

"Descuida Bennett... te preocupas demasiado." dijo Elizabeth con una sonrisa divertida, antes de lanzar sin mesura la bolsa de sangre a un lado y ponerse de pie.

"¿Qué haces aquí tan temprano?" preguntó Bonnie algo confundida de verla.

"Bueno, pasaba por aquí y pensé en venir a visitar a mi bruja amiga favorita." dijo Elizabeth con una fingida sonrisa amigable. "Hace mucho tiempo que no hablamos... ¿qué harás el día de hoy?"

"Solo iré a la Universidad Whitmore." dijo Bonnie.

"Ah, ¿acaso allí es donde están enseñándote a usar otro tipo de magia?" preguntó Elizabeth tomando por sorpresa a la otra chica.

"¿Qué?" preguntó Bonnie. "¿Cómo sabes-?"

"No sé si lo sepas Bonnie, pero tu aura es diferente a la de antes." explicó Elizabeth moviéndose para rodearla. "Es algo más oscura..." deteniéndose de nuevo frente a la bruja sonrió. "Debo admitir que me da curiosidad por saber el motivo... ¿qué me dices? ¿Vamos si o si?"


"Bueno, jamás creí que estar en un ámbito escolar me divirtiera tanto." dijo Elizabeth más tarde cuando entraron a una de las aulas vacías. "Hay tantos aperitivos sin verbena en sus sistemas que no se por cual decidirme."

"Elizabeth..." Bonnie regañó mirándola con seriedad. "Acepté traerte porque no me dejaste otra alternativa, así que por favor te pido que no hagas nada tonto o me veré obligada a-"

"¿A qué?" preguntó Elizabeth sin inmutarse por su amenaza. "No puedes contra mí... Y eres tan humana que no te atreverías a hacerme daño, ¿me equivoco?" su silencio fue respuesta suficiente. "No, no me equivoco. Pero tú si deberías tener cuidado. Si me haces enojar o perder la paciencia no dudaré en sacar ese corazoncito de tu pecho."

Antes de que Bonnie pudiera pensar en responder, la puerta del aula se abrió dejando entrar a Shane, el profesor que se había dedicado a enseñarle magia.

"Disculpa la tardanza, Bonnie... yo solo-" Shane se detuvo cuando captó la presencia de la otra joven en la habitación. "Oh, hola... no sabía que tendríamos compañía hoy."

"Oh, fue algo de último momento." dijo Bonnie lanzándole una mirada molesta a la híbrida que le dio una sonrisa en su lugar. "Ella es-"

"Soy Elizabeth Whitmore." Elizabeth se acercó para presentarse.

"Atticus Shane." él se presentó, cruzando mirada con Bonnie, buscando alguna señal de ella de corroborar lo que estaba pensando en ese momento.

Sin embargo Elizabeth fue la que decidió darle la respuesta. "La respuesta a su pregunta silenciosa es si." dijo transformando su rostro vampiro. "Soy un vampiro o híbrido mejor dicho."

"¿Híbrido?" Shane la miró con interés.

"Si." Elizabeth asintió, volviendo a su rostro normal. "Vampiro/bruja."

¿También eres una bruja?" preguntó Shane con incredulidad. "Pero, los vampiros no pueden-"

"Ser brujos al mismo tiempo... Si lo sé." Elizabeth respondió rodando los ojos, caminando para sentarse en el escritorio principal. "¿Pero qué puedo decir cuando algunos sucesos de la naturaleza no tienen explicación?" levantando sus piernas sobre la mesa se acomodó para mirarlo. "Y debo decir que me dio mucha curiosidad el cambio de aura que noté en Bonnie. En todos mis años jamás presencié algo como ello y quisiera verlo por mí misma." con eso miró hacia Bonnie. "Claro, si mi amiga aquí no tiene problema."