Capítulo 4x05: "Asesino."
Universidad Whitmore
Elizabeth se encontró escuchando atentamente la explicación de Shane sobre la magia llamada Expresión. Una especie de magia que no necesitaba ser utilizada por los espíritus ni por la naturaleza. Era una magia, podría decirse independiente. Algo que llamó mucho su atención. Tanto que propuso aprender también junto con Bonnie.
Sentadas una frente a la otra con las piernas cruzadas, escucharon la explicación de Shane.
"La Expresión es la manifestación de su propia voluntad." explicó Shane por vez consecutiva. "Pero como la magia de canalización, tienen que encontrar una forma de canalizar el poder de su voluntad."
"¿Cómo?" preguntó Elizabeth.
"Con sus emociones." dijo Shane. "Expresan su voluntad a través de sus emociones. Así es como controlan la Expresión: como la dirigen, como la moldean."
Ante eso Elizabeth soltó un resoplido. "Bueno, supongo que ésto será inútil." susurró. "Mi humanidad está apagada, al igual que mis emociones."
"Eso no es problema." dijo Shane sin notar la mirada de advertencia que recibió de Bonnie. "Podría derivar de lo que sientas en éstos momentos. Algo que te sacuda a un nivel instintivo. Para algunos es la alegría, para otros la tristeza..."
"La mía sería la rabia." dijo Elizabeth sin emoción alguna. "Podría asemejarse a mi estado de ánimo desde que apague mi humanidad."
"Entonces céntrate en eso." dijo Shane acercando un tarro lleno de flores secas las cuales colocó frente a ella. "Es todo lo que necesitas hacer, para comenzar."
Mirando las flores muertas frente a ella, Elizabeth extendió sus manos. Cerrando los ojos se concentró en lo único que le provocaba una rabia intensa con solo pensar en ella. A su mente llegó la imagen de Elena. En eso se concentró. Tanto que después de un tiempo sintió un distintivo escalofrío recorrer su espalda.
Al mismo tiempo una brisa helada agitó sus cabellos y las sombras danzantes que proyectaban el fuego de las velas sobre sus párpados cerrados desaparecieron. Enseguida quedó sumida en una total oscuridad, como si estuviera en el fondo de un pozo. Pero cuando el escalofrío que se había deslizado desde su cuello hasta su espalda volvió a recorrerla esa vez en sentido contrario. Abriendo los ojos de golpe mágicamente todas las velas a su alrededor comenzaron a encenderse con un candelazo que rápidamente se transformó en una llama apacible y sumisa. Una tras otra hasta que todas las velas volvieron a encenderse alrededor de ambas y el rostro de Bonnie y Shane se hicieron visibles a sus ojos nuevamente.
"No puedo creerlo." susurró Shane por lo bajo con incredulidad. "Lo lograste en el primer intento. Eso es algo casi imposible."
Siguiendo el trayecto de sus miradas Elizabeth se encontró con un ramo de flores espectacular y de colores vivos. Extendiendo su mano tomó una rosa y la detalló en silencio antes de comenzar a hacerla levitar en el aire frente a ella sin esfuerzo alguno. Dejandola caer en su lugar de nuevo, extendió la palma de su mano en dirección de la vela más cercana. Cerrando su puño sintió el calor del fuego, pero sin quemarle la palma. Al abrirla de nuevo vió como la llama se mantuvo sin lastimarla. Movilizando sus dedos jugó con el fuego con incredulidad y con el sentir de querer saber más, mucho más de aquel poder que la hizo sentirse completa y viva por esos minutos fugases.
Ninguno notó como la expresión de Bonnie reflejó preocupación y arrepentimiento de haber permitido que Elizabeth aprendiera sobre aquella magia de la que si no se tenía cuidado podría traer problemas serios. En especial para alguien sin emociones.
Italia
Klaus se encontró deambulando por un sitio de excavación mientras hablaba por teléfono con Stefan.
"Culpo a mi incompetencia paralizante, pero señalar con el dedo no me va a ayudar, tú me vas a ayudar."
"Bueno, ahora podría estar en cualquier lugar." replicó Stefan entre dientes.
"Piensa, Stefan." Klaus rodó los ojos con fastidio. "Tomó la cabeza del híbrido, lo que significa que quiere la toxina del hombre lobo."
"Lo que significa que planea quedarse en Mystic Falls para matar vampiros." concluyó Stefan.
"Lo cual es una lástima, como estoy a medio mundo de distancia desenterrando a un cazador muerto, no tendrás acceso a mi sangre y por lo tanto, el antídoto." dijo Klaus satisfecho consigo mismo. "Sin embargo, su tatuaje es nuestro único mapa hacia la cura, por lo que tu tarea es bastante sencilla; encontrarlo, atraparlo y sobre todo, mantenerlo con vida. No nos sirve de nada muerto."
"Damon ha estado buscándolo por todas partes." dijo Stefan nervioso. "Si se cruzan-"
"Tendrás que mantener a Damon bajo control." interrumpió Klaus entre dientes.
"Sería mucho más fácil si pudiera decirle la verdad." murmuró Stefan en voz baja.
"¿Confías en Damon con la cura?" Klaus sonrió divertido. "Me imagino que prefiere a Elena tal como es."
"Buen intento, Klaus." dijo Stefan seriamente. "Pero confío muchísimo más en Damon que en ti."
"Y no confío en nadie... Por eso mi hermana yace apuñalada en una caja." dijo Klaus. "Cuanto más sepan acerca de la cura, más personas la buscarán. Las naciones han ido a la guerra por menos. Recuerda mis palabras, díselo a un alma y arrojaré la espada del cazador al Mediterráneo y podremos terminar esta búsqueda ahora mismo. ¿Me entiendes?"
Universidad Whitmore
Mientras era el turno de Bonnie de practicar, Elizabeth se encontró sentada en el escritorio leyendo algunos libros que habían sido de la esposa de Shane. Éste había estado tan impresionado con su capacidad de control que le había propuesto seguir practicando con ella luego de terminar con Bonnie.
Para ella lo genial de la Expresión era que no necesitaba de Grimorios o hechizos preestablecidos o hierbas. Podía simplemente moldear su poder a su propia voluntad y ni siquiera tenía que pensar en cómo hacerlo, sólo pasaba. Eso podría ser algo útil para ella en caso de necesitarlo. Todavía habían enemigos sueltos por el mundo. Los Originales en especial. Aquella magia le daría más potencia y fortaleza en sus poderes para defenderse de quien fuera. Jamás volvería a ser un blanco fácil.
Sutilmente uno de los libros lo oculto dentro de su chaqueta dejándolo para practicar después con más tranquilidad cuando no tuviese la atención de los demás en ella... Si iba a practicar esa magia, lo haría bien.
Mystic Grill
Más tarde ese día hubo una explosión en el Grill, alertando a Elizabeth que se dejó guiar por su olfato hasta que dió con el olor de Damon. Enseguida corrió allí. Cuando entró en el antiguo apartamento de Alaric lo vió despertando desde un sofá con Elena al lado de él. Inmediatamente se acercó a ellos. "¿Qué pasó aquí?"
"Oh, ¿dónde está Stefan?" preguntó Damon incorporándose despacio. "Lo voy a matar." enseguida se acercó a mirar por la ventana, pero su piel empezó a arder. Con un grito de dolor se precipitó hacia el sofá lejos de la luz solar.
"¿Él tomó su anillo?" preguntó Elena con rabia. "¿Por qué haría eso?"
"Porque, él está jugando con nosotros, consiguiendo híbridos, tomando mi anillo." aclaró Damon sentado en el reposabrazos de la silla que no estaba al sol. "Es un acuerdo con Klaus o está obligado."
"Entonces necesito entrar." dijo Elena caminando hacia la puerta.
"No, Elena, éste tipo es peligroso." negó Damon.
"No para mí." intervino Elizabeth, y antes de que Damon o Elena dijeran algo salió rápidamente hacia el Grill.
Llegó a una de las entradas exteriores de la parrilla, y escuchó lo que Stefan estaba diciéndole a Connor.
"¡Puedo darte la verdad! ¡Baja el arma y deja ir a Jeremy!"
Elizabeth entró a la parrilla y vió lo que estába pasando. Connor estába apuntando un arma hacia el bar donde Stefan estába oculto y Jeremy estába de pie sobre una alfombra que había sido alterada para ser ahora una especie de sensor de movimiento, conectada a unas bombas... que estallarían en el momento en que pusiera un pie fuera de ella.
"¡No le hagas daño!" se encontró gritándole a Connor que la miró apuntándola con su arma. Ella sonrió dentro de sí. ¿Tenía que fingir tener sentimientos? Bien lo haría. "¡Por favor!"
"Acércate más y estará muerto." amenazó Connor, dirigiendo ahora el arma hacia Jeremy.
"¡Elizabeth, sal de aquí!" Jeremy le gritó.
Por el tono de su voz, Elizabeth supo que estaba asustado. Eso la hizo mirar a Connor directamente. "Él es importante para mí. Por favor, sólo... déjalo ir."
"¿Quién eres tú?" Connor la miró de arriba abajo.
"Me llamo Elizabeth." dijo ella antes que Connor levantara su arma al techo y disparara.
"¿Escuchaste eso?" Connor llamó a Stefan. "Hay una chica aquí obervando todo... ¡Mataré al chico justo delante de ella, a la cuenta de tres! ¡Uno!... ¡Dos!..."
Connor nunca llegó al tres, porque Stefan salió con las manos levantadas en señal de rendición. En el momento que él lo apuntó con el arma Elena apareció de repente abalanzandose sobre el sujeto, sujetándolo por las muñecas y obligándolo a que el arma apuntara hacia abajo; pero como en todas las películas, el arma se disparó. Jeremy dejó escapar un gemido y comenzó a tambalearse, mientras que el olor a sangre empezó a invadir el aire.
Elizabeth sin estar completamente segura de lo que hacía corrió a velocidad vampírica hacia Jeremy quien trataba con esfuerzo mantenerse encima de la bomba. Ella llegó justo en el momento en que él no pudo sostenerse más... Sujetándolo por la cintura tiró de él, obligándolo a subirse sobre una mesa que con el impulso se volteó de modo que cuando explotó la bomba, la madera les sirvió a ambos de escudo.
"No cierres los ojos." le pidió al chico mientras colocaba su cabeza contra su regazo. La sangre continuaba manando de la herida, formando una aureola roja y tibia alrededor del disparo. Se inclinó un poco para poder ver más allá de la mesa y logró visualizar que Stefan y Connor habían desaparecido.
Enseguida se mordió la muñeca perforando una vena grande que luego colocó sobre los labios de Jeremy. "Bebe." él abrió la boca y succionó con ganas, aferrándose a su antebrazo con desesperación.
Mientras lo hacía los ojos de Elizabeth miraron la sangre de su herida y la que cubría el suelo alrededor de ellos. Su rostro comenzó a transformarse a medida que su respiración se tornó pesada, sin embargo cuando bajó la mirada en Jeremy, sacudió la cabeza y respiró hondo sintiendo su rostro volviendo a la normalidad... No quería ver el mismo miedo que Matt había tenido por ella, en Jeremy.
"Está bien." jadeó Jeremy, apartando la mano de Elizabeth de su boca. "No tienes por qué esconderlo; sé que no vas a lastimarme."
"Eso no lo sabes." replicó Elizabeth cuando él se incorporó del suelo.
"Lo sé." aseguró Jeremy mirándola a los ojos.
"¿Elizabeth?" Elena se acercó a los dos jovenes, mirándose un poco impresionada de ver que Elizabeth hubiera sanado a Jeremy.
"¿Y Connor?" Jeremy le preguntó.
"Stefan se lo llevó." respondió Elena, dejándose caer junto a ellos antes de fruncir el ceño. "¿Cómo sucedió ésto? ¿Por qué Connor fue por ti?"
"Dijo que era como él, porque podía ver su tatuaje." respondió Jeremy, como si no fuese gran cosa.
"¿Su qué?" inquirió Elena.
"Su marca de cazador." expresó Jeremy, mientras lentamente iba apoyándose sobre sus codos. "Es invisible para todos, menos para mí... ¿Stefan y Damon no te dijeron?"
Elena sacudió negativamente la cabeza.
"¿Alguien más sabe sobre ésto?" Elizabeth intervino.
"Bueno, ése es el problema: no lo sé." declaró Jer. "Aparentemente, pasé todo el día de ayer con Connor, pero no puedo recordarlo."
"Alguien te obligó." murmuró Elena, poniéndose de pie violentamente mientras sus puños se cerraban y sus dedos se volvían blancos por la presión.
"Ya sé quién pudo haber sido." con eso se fue antes de que Jeremy o Elizabeth dijeran algo.
Residencia Gilbert
Más tarde, Elizabeth se encontró en la habitación de Jeremy esperando sentada en el borde de su cama a que él terminara de vestirse para la noche.
"Desearía que todos pudieran ver las mismas marcas que yo." dijo Jeremy saliendo del cuarto de baño con su pijama ya puesta.
"¿En dónde se encuentra exactamente la que tienes ahora?" preguntó Elizabeth sin mostrar interés alguno por saber en realidad.
"Aquí, en mi mano derecha." dijo Jeremy señalando hacia su propia mano.
Mirando hacia su mano, Elizabeth asintió solamente antes de apartar su mirada hacia la ventana sin decir nada más.
Observándola en silencio, Jeremy se acercó lentamente. "Oye, con todo lo que está pasando no he preguntado, ¿cómo estás?"
"Si tu pregunta real es saber cómo estoy con mi humanidad apagada, pues déjame decirte que me siento perfectamente bien." dijo Elizabeth sin mirarlo. "Estoy mejor que nunca... De hecho puedo asegurar que se siente como un sueño..." susurró perdiéndose en el patrón de la madera en el alfeizar de la ventana al recordar brevemente la satisfacción que le dio el hacer Expresión ese día.
"¿A qué te refieres?" preguntó Jeremy confundido.
Elizabeth parpadeó lejos de la oscuridad en que se había sumergido y sacudió la cabeza... Con un suspiro lo miró. "Nada."
"Elizabeth, si quieres hablar de lo que sea, estoy aquí para ti." ofreció Jeremy extendiendo una de sus manos para tomar la suya mientras se agachaba frente a ella.
"Yo no necesito hablar de nada." dijo Elizabeth secamente, apartando su mano de su agarre. "¿Por qué insistes?"
"Porque claramente no estás bien." dijo Jeremy seriamente. "Desde que apagaste tu humanidad todo ha cambiado... Tú has cambiado."
"¿Y qué esperabas?" preguntó Elizabeth moviéndose para levantarse de la cama y poner espacio entre ellos. "Pareciera que tanto tú como los demás preferirían verme sufrir por la muerte de Marcos."
"Eso no es cierto." negó Jeremy colocándose de pie. "Solo nos preocupa tu bienestar. Ocultar el dolor detrás de una máscara de insensibilidad y dureza no es sano para ti."
"Quizás no, pero tampoco pienso pasar la vida sufriendo y lamentándome por alguien que ya no está... Que se fue para siempre." dijo Elizabeth sin emoción alguna dándose la vuelta para darle la espalda. "No quiero Jeremy... Y no lo voy a hacer."
"¿A qué le temes realmente? ¿A sufrir? ¿A estar sola?" preguntó Jeremy. "Porque si es eso déjame decirte que no estás sola. Yo estoy contigo..." cuando ella se quedó en silencio decidió cerrar la distancia entre ellos, y aferrando uno de sus brazos la hizo volverse para con su mano derecha acariciar su mejilla con suavidad. "Háblame, Elizabeth... Por favor."
Elizabeth nuevamente sintió su humanidad queriendo encenderse ante la idea de pensar en la muerte de Marcos. Daría cualquier cosa por volver o tenerlo allí con ella, vivo y bien. Pero era imposible. Sin importar lo mucho que lo deseara jamás sucedería. Por ello era que se negaba a vivir nuevamente una perdida. Sentir dolor. Sentiste vulnerable y sola... No, no quería hablar de nada con nadie. No quería recordar. ¡Ella solo quería olvidar! ¡Evitar pensar en ello y sobretodo evitar encender su humanidad!
Para hacerlo instintivamente agarró la cara de Jeremy y la bajó a la de ella, aplastando sus labios con los suyos con algo de brusquedad. Al principio lo sintió tensarse, pero segundos después la agarró por las caderas y la trajo más cerca. Enseguida envolvió sus brazos por sus hombros, profundizando aún más el beso.
En respuesta Jeremy agarró la parte posterior de sus muslos y la levantó contra él llevándola a través de la habitación hasta que llegando a la cama la colocó allí sin dejar de besarse.
Cuando él se separó para besar su mandíbula y su cuello, ella aprovechó para sacar los brazos de las mangas de la camisa y tirar de ella por encima de su cabeza. Pasando sus manos por la piel de su pecho lo atrajo con rapidez hacia abajo hacia su boca para proseguir con el beso. Sin embargo cuando ella llegó al borde de sus vaqueros, Jeremy cortó el beso rápidamente. Cuando ella se inclinó para besarlo de nuevo se apartó.
"No, no, espera." pidió. Por una fracción de segundo los ojos azules de Elizabeth parecieron parpadear tomando un tono negro.
"¿Qué?" preguntó Elizabeth. "¿Por qué te detienes?"
"Yo... no sé si ésto esté bien." dijo Jeremy aturdido. "Es... sería un gran paso que daremos y tú y yo no somos-"
"Si lo somos." interrumpió Elizabeth secamente. Extendiendo su mano agarró la parte trasera de su cuello con posesividad. "Tú Jeremy Gilbert. Eres mío. Y si quieres puedo ser tuya en éste preciso momento." su titubeo la hizo ladear su cabeza. "¿O es que ya no me quieres?"
"Por supuesto que sí." respondió Jeremy con rapidez.
A lo que ella satisfecha con su respuesta lo acercó enseguida hacia sus labios donde se encontraron de nuevo. A medida que el ambiente se tornaba cada vez más tenso, Elizabeth pudo sentir el poder de la Expresión corriendo por su cuerpo. Se sentía como el viento en un día de frío invierno. Si, se había dado cuenta antes de lo que las demás brujas podían hacer por su poder. Eso era lo que necesitaba para olvidarse de todo. Y Jeremy era quien podía ayudarla en ese momento. Necesitaba a usarlo. Necesitaba usarlo ahora.
Ante ese pensamiento, sin notarlo venas negras brotaron de sus dedos y por su brazo hasta su hombro al estar drenando parte de la vitalidad de Jeremy. Pero en ese momento, de nuevo él se apartó de ella.
"No, Elizabeth... esto no está bien." levantándose Jeremy negó aferrando su cabello. "No lo está."
"¿Por qué no?" preguntó Elizabeth soltando una exhalación molesta. "¿Es por mi virginidad? ¿Es por eso? Porque si lo es déjame decirte que no me importa perderla contigo, ni con nadie más para el caso."
"¿Qué dices?" Jeremy frunció el ceño mirándola con incredulidad. ¿Ella aún era virgen? "Tú... tú aún-"
"Si, y no tiene importancia." Elizabeth respondió encogiéndose de hombros.
"¡Ahora para mí si!" Jeremy replicó horrorizado. "Se supone que para dar un paso como éste ambos deberíamos estar conscientes de ello y quererlo... De verdad quererlo-"
"Pero tú quieres, ¿no?" Elizabeth lo interrumpió nuevamente incorporándose lentamente.
"Si, sabes que sí." Jeremy confirmó. "Pero algo me dice que tú no."
"Claro que sí." Elizabeth resoplo con una risa burlona colocándose de pie. "Estoy aquí diciéndote que puedo ser tuya... Solo tienes que dar el paso."
"Pero no quiero que las cosas sean así." murmuró Jeremy con tristeza. "No haces ésto porque en verdad quieras estar conmigo, lo haces porque tu humanidad apagada te lo exige. Y yo sinceramente no quiero estar contigo así si de verdad no sientes hacerlo."
Mirándolo fijamente por unos minutos que parecieron horas, Elizabeth se encontró rodando los ojos con una sonrisa burlona. "Como quieras... Si no quieres estar conmigo, no voy a obligarte." pasando más allá de él se encaminó hacia la ventana. "Aunque ésto me demuestra que no me amas lo suficiente como para tomar el riesgo."
"Eso no es..." Jeremy se interrumpió cuando al girar se dio cuenta de que ella se había marchado dejándolo solo. Con un suspiro negó con exasperación. "Porque te quiero lo suficiente es que estoy haciendo ésto."
