No sé cómo explicar mis emociones, siento como el corazón se me va a salir del pecho debido a la presión. Fui arrastrado por Hermione hasta la cabaña de Hagrid.
— ¿Qué es lo que quieres, Malfoy? — Preguntó el semigigante.
Hermione estaba divertida, desde luego que el guardabosques era lo más cercano a un suegro que yo iba a tener en toda mi vida.
— Verás Hagrid, en vista de que Hermione y yo estamos a puertas de la graduación le he propuesto vivir juntos, deseo que le permitas estar junto a mí. — creo que mis ideas salieron en completo desorden, traté de darle un mordisco a la dura galleta que puso delante de mí.
— ¿Hermione, estás de acuerdo con lo que Malfoy propone?
Ella asiente — Hagrid, si decides que no estoy lista para vivir con Draco, yo te obedeceré. Has sido como un padre para mi desde...— Sus ojos se cristalizan, como si acabara de recordar algo — Desde que entré a Hogwarts.
— Así como has sido una hija para mí. — Hagrid me veía a los ojos — Pueden vivir juntos, pero tengo dos condiciones. La primera es que vivan en mi casa en Londres muggle. La segunda condición es que no tengan hijos hasta que hayan estudiado algo más. — Mi novia prácticamente corrió a abrazarlo y me dirigió una mirada llena de agradecimiento.
Desde ya tuve que olvidarme de los planes que tenía con Pollux y Cástor sobre comprar una nueva casa para ella.
Nos quedamos hablando solos cuando Hermione decidió ir a acariciar a un hipogrifo del jardín.
— Malfoy, si en algún momento ves que ella actúa rara, debes llamar de inmediato al señor Lovegood, él es su medimago y sabrá qué hacer. — Me tomó del hombro mientras observamos por la ventana — Cuando Terry deje de frecuentarla, ten por seguro que Lisa va a aparecer y ella escapará a casa de su madre la encontraras. Si llegas a casarte con mi pequeña Hermione se te hará participe de un par de secretos, antes no.
Asentí con la cabeza— Entiendo, mi deseo es estar con ella. Es una mujer única, puede ser atrevida, dulce, colérica... cuando está sumida en medio de la tristeza he estado para calmarla... Es tan atrayente que...— di un largo suspiro al verla dando de comer al hipogrifo — La amo tanto que siento su dolor como mío.
— Hermione ha sufrido tanto que merece la felicidad, Malfoy espero que la comprendas y ayudes a superar los fantasmas de su pasado. Ella merece una vida plena.
Somos jóvenes que apenas aprenden a amar, no podía prometer que no habría problemas más adelante. Las palabras de Hagrid me parecieron una advertencia sobre algo que no sé, un secreto que al parecer no he notado.
Al fin llegó el día de la graduación. La ceremonia se llevó a cabo en el campo de quidditch para aprovechar la tarde, repartidos en cuatro grandes mesas donde cada uno vestía una toga y birrete del color de su casa, Los de Hufflepuff empañaban con el color amarillo, así que evité mirarlos la mayor parte de la ceremonia.
Dumbledore desde el atril nos daba sus mejores deseos — Alumnos y alumnas de Hogwarts, es un honor comunicarles que han acabado la escuela que les abrió sus puertas, y les dio conocimientos a todos aquellos estuvieron dispuestos a estudiar en este colegio, se les ha dado los secretos de la magia y la hechicería, Ya son magos y brujas educados, aprovechen este don para las buenas acciones. Los premios anuales han de darles sus propias palabras.
A continuación, Hermione y yo nos acercamos al atril.
— Buenas tardes con todos, Se ha acabado el año, ya no volveremosa Hogwarts que fue nuestro hogar, salvo quien quiera ejercer la labor de maestro. Merlín quiera que nuestros hijos sean bien portados y no seamos llamados a la oficina del director — Los Hufflepuff y Gryffindor rieron. — Siete años juntos, siendo amigos, aprendiendo y riendo. La amistad es lo más valioso hemos estudiado, más que hechizos y pociones. Aprecio cada segundo que pasé en las aulas, aprecio las amistades que he iniciado en este último año escolar. Son un gran soporte... Hagrid quiero agradecerte por haber estado junto a mí durante estos siete años, has sido como un padre para mí, sin ti no estaría aquí... Todo te lo debo a ti. Muchas gracias a todos
Yo también di un discurso y agradecí la presencia de mi hermana ante todos, más de uno se quedó con la boca abierta. Además de que mis padres se retiraron tan pronto Rita Skeeter se acercó a ellos para entrevistarles. A mi parecer no existe ningún sentido para que mi hermana siga siendo un ave enjaulada, debe ser conocida por los magos, ella no es una aberración, ella es mi hermana amada.
Fue muy difícil dejarme convencer por Hermione para dejarla entrar sola a la casa de su madre, casi deseé poder ir yo y sacar sus cosas. Me senté en el capot del coche que rentamos, esperé por quince largos minutos, salió arrastrando su baúl y a la vez gritando hacia atrás a una mujer de cabellos rebeldes que trataba de retenerla a fuerza.
Era extraño verla tan furiosa y fuera de sí. Es más, me preguntaba cómo es que Hagrid creía que Hermione podría huir a esta casa, no tenía sentido.
— ¡No te me acerques! — Gritó Hermione — ¡Joder, no me toques!
Vi como la mujer alejaba su mano del brazo de su hija. — Por favor, no lo hagas, si te vas voy a morir... Hermione, déjame arreglar este problema... podemos.
— No, yo no puedo confiar en ti otra vez ¿Qué pasó la última vez que lo hice? — Hermione alzó su blusa blanca y le mostró su vientre. Donde antes le vi una pequeña cicatriz sobre su ombligo, era como un ave en vuelo. Un simple trazo de niños que se notaba profundo. — No me ayudaste en nada... era solo una niña...
— Vete lejos, huye de mí, no vuelvas. — la mujer le dio la espalda — Ya no estoy para ti, vete Hermione Jean, no vuelvas más.
Hermione cubrió su vientre y le dio la espalda. — Tenlo por seguro.
Se acercó al coche y metió su baúl al maletero, cuando me vio tenía el rostro lleno de lágrimas, la abracé con delicadeza, me importaba un comino que nos vieran los vecinos— Tranquila, todo estará bien.
— Mamá es la única capaz de romperme y de lograr que la perdone cuantas veces quiera. Solía ser una buena madre antes del divorcio. Después de que papá se fuera ella perdió la cordura, ella hizo cosas terribles. — Soltó un sollozo. — Amo y odio a mi madre, es una mujer terrible.
La besé en la frente. — Entiendo amor, lo mismo me ocurre con mis padres. ¿Qué te parece si vamos a casa?, hay mucho porque redecorar, Hagrid no es muy bueno con los detalle y colores.
— Lo sé, el verde limón no combina nada con el color pastel. — Hermione se secó las lágrimas con la mano — Crystal es buena en ello, pidámosle su ayuda.
Subimos al coche, donde ella manejó hasta una avenida desierta y luego usamos la aparición para llegar pronto a nuestro nuevo hogar.
