— ¡Lo lograste, cariño! — la abracé fuertemente tras felicitarla. — Ya eres aprendiz de medimago.

— Sí, pensé que el señor Lovegood diría que no, debido a que ha tardado un mes en responder. — Hermione me besó en las mejillas. — amor, tú no te quedas atrás estás alcanzando tu sueño.

Negué con la cabeza. — Bueno, me asignaron al mejor rompemaldiciones que tienen como tutor... Pasaré mucho tiempo en Egipto, pero prometo venir los fines de semana.

— Sí, aun así, estamos juntos en esto, debemos alcanzar nuestras metas...—Se separó de mí y me tomó de la mano. — Saldremos adelante juntos, empezaremos una nueva vida. Ahora debo ordenarme con los horarios de trabajo, debo decirle a Fred y George que trabajaré medio tiempo.

— Ya te dije que con lo que tengo en mi bóveda de gringotts podemos vivir bien. — Fruncí el ceño.

— y yo ya te he dicho mil veces que me gusta ser independiente de tu dinero — Me dio un guiño — Lo aceptaré cuando esté casada, antes no y en mis planes no...

— Está casarte hasta los 24 años — Terminé por ella — Ya entendí

Eso me gustaba, su independencia y el hecho de que no parecía necesitarme.

— Deberíamos llamar a nuestros amigos para celebrar.

— Creo que sí, en el tercer piso de esta casa hay un salón para fiestas. — Hermione se mostró pensativa.


— Harry, hace mucho que no te veía. He oído que sigues soltero — mi hermana estaba coqueteando con Potter.

— Lo estoy, Cryss y estás más preciosa que la última vez que te vi, Aún me arrepiento de no haber podido invitarte a bailar en la graduación. — El cegatón le extendió la mano y mi hermana aceptó bailar.

Escuché la suave risa de mi novia. — Pensé que no se animaría, en el último mes Harry ha estado suspirando demasiado y ahora...

¿Sabías de esto?— Pregunté incrédulo.

— Tú sabías de esto antes que yo, desde el momento en que la llevaste a ser sanada por Lily Potter. — me ofreció una copa de ponche. — No seas celoso, Cryss me ha aceptado y supongo que espera que hagas lo mismo con Harry.

Terry apareció por la chimenea. Nos saludó ambos, se notaba preocupado y casi paranoico, una conducta como la de algún desquiciado.

— ¿Ocurre algo? — Pregunté.

— Yo... — Observó hacia Crystal que nos observaba fijamente mientras bailaba con Potter. — He descubierto como falleció el señor Granger.

— ¿Terry, como podrías no saberlo? te dije que papá falleció a causa de un paro cardiaco fulminante. — respondió Hermione con firmeza. Me sostenía con fuerza del brazo lo que me hizo creer que necesitaba valor.

Terry negó con la cabeza — Fue la hermana de Dereck, ella asesinó a tu padre.

Me resultaba extraña la situación. No he indagado mucho en la vida de mi novia, solo sé lo que ha llegado a contar y lo que a Luna a veces se le escapa

— ¿Cómo es que los sabes?

— Hay muchas cosas que tú no sabes, Malfoy. — Me ve con desconfianza. — Tú no tienes el acceso a la información que poseo. Hermione, ya sabes cómo es Hagrid y no va a decirte lo que ocurrió ya que podrías destrozar su casa o...— Señaló sus muñecas simulando un corte.

— Yo nunca...

Terry se mostraba demasiado furioso como un toro apunto de atacar y envestir a su víctima

— ¿Segura? Te vi cuando sucumbiste a los deseos de Lisa, cuando casi te lanzas por...

Mi novia lo ve con seriedad

— Terry, por favor vete.

— Jean...

— No soy Jean — la mirada de Hermione se tornó fúrica. — Hablamos otro día, hoy estoy celebrando que ya soy aprendiz de medimago.

— Me voy. Pero me necesitarás para contener tus emociones.

— Me tiene a mí. — afirmé. —Ella puede estar sin ti, Terry.

— ¿y tú puedes estar sin ella, Malfoy? — Dicho eso huyó por la chimenea antes de que mi novia consiguiera a decirle algo hiriente o tratará de romper su amistad por la insolencia.

Antes de que pudiera procesar aquella pregunta, Theo, Pansy y Blaise llegaron. Cada uno con una nueva noticia sobre sus metas profesionales. Sin embargo, me perdí en mis pensamientos. Ya antes me resultó sospechoso el hecho de la explosión de la casa de Hagrid, posterior a ello que mi tío hiciera un juramento inquebrantable con Madame Pomfrey, luego que la tal Lisa fuera una amenaza para mi novia, a quien no tenía el disgusto de conocer y mis amigos parecían si hacerlo. Ahora me enteraba de dos supuestos intentos de suicidio. Toda la situación me resultaba un enigma, sentía como si algo me impulsara buscar y tratar de unir piezas de un acontecimiento oculto u oscuro. El enigma del motivo para que Hagrid haya dicho que hay un secreto del que me enteraré si llego casarme. ¿Cómo es que mi tío es el medimago de Hermione? ¿Cómo es que no logro saber qué ocurre exactamente?


El tiempo pasa volando con nuestras respectivas clases, Hermione recibe su instrucción en las tardes con mi tío en compañía de Blaise, ambos están interesados en la mente mágica. Por mi parte estar estudiando lo que me apasiona es una bendición que creía jamás lograría debido a que mis padres me prohibieron ejercer cualquier profesión mágica, pero al independizarme junto a mi hermana gracias a mi tío Sirius obtuve el derecho de regir sobre mis decisiones.

Casi caigo de espaldas al llegar a casa y observar de espaldas a Hermione. El cabello con mechones rubios atado en dos trenzas a lado de su cabeza, usaba una blusa blanca y una muy corta una minifalda negra. Era su uniforme del colegio, pero encogido.

Junto a ella estaban Pansy, Daphne, Theo y Blaise. Al igual que ella usaban sus uniformes y estaban ensayando una coreografía.

— ¿Qué...? — Ni siquiera pude formular una idea coherente, no había palabras para describir los movimientos que mi novia hacía mientras cantaba. Ni siquiera me escucharon.

«Oh bebé, bebé. Nunca que debí haberte dejado ir, y ahora estás fuera de mi señal, sí, enséñame cómo quieres que sea, dime bebé, porque necesito saberlo ahora, oh, porque mi soledad me está matando y yo debo confesar que aún...»

Fue cuando todos giraron hacia mí y me vieron con sorpresa. Fue cuando vi como aquella blusa dejaba a la vista el sostén negro de mi novia. Me obligó a tragar grueso, acabo de llegar de Egipto y esa visión era demasiado tentadora.

—¡Sorpresa! — Gritó Theodore — ¡Feliz día de llegada!

— ¿día de llegada? ¿No se te ocurrió algo mejor? — Blaise lo ve con ironía.

Parpadeé incrédulo — ¿Por qué bailan?

— Theo se convirtió en actor de musicales. — Explica Hermione. — y va audicionar pronto en...

— Un musical del que depende mi vida, mi belleza no me ayudará a triunfar — Aclaró él. — Le pedí a Mione que me instruyera en cuanto a la música muggle y las coreografías y estamos aquí.

— Estamos danzando es debido a que se nos hizo pegadiza la canción y el bailoteo que va a interpretar — Aclaró Pansy.

Daphne alzó la mano — y a mí me obligaron a venir.

— No fue así cuando te dije que Theo estaría con nosotros — Aclaró Pansy.

— No vine por Theo, yo solo fui obligada por mi capitana. — Se defendió.

Actualmente Pansy y Daphne se encontraban en un equipo de quidditch, donde hacían la vida imposible a Ginevra Weasley.

Hermione empezó a abrochar su blusa — Bueno, solo estábamos probando que tal nos va en el baile.

Sonreí — Cariño, se me ocurren otras cosas con ese uniforme tuyo.

— Uy, par de traviesos — Blaise movió las cejas con picardía — Más les vale cumplir la promesa de no tener hijos que le hicieron a Hagrid.

— Sí, pero no dijo nada sobre evitar el proceso — Comentó Hermione. — Vamos a cambiarnos.

— No, Draco tiene que ensayar con nosotros. — Theo me veía divertido. — Quiero ver si sigue teniendo los dos pies izquierdos.

— Soy un maestro en el arte del baile — Refuté.

— No en el baile moderno — Pansy me palmeó en el hombro derecho — No puedes ni mover las caderas sin quebrarte el espinazo.

— Que sí puedo. — Dije orgulloso. — Es fácil por lo que vi.

Pansy estuvo en lo correcto, casi me quebré la columna en el baile, pero desde luego que no lo iba admitir, así que me esforcé al máximo, ¿baile muggle? Nunca más, hasta una sanguijuela tenía más ritmo que yo. Prefería los ritmos lentos donde yo pudiera dirigir a mi pareja a tener que ser el hazmerreír de mis amigos con mis rígidos movimientos.

Fue cuando di un giro que me di un golpe contra la puerta que acababa de ser abierta por mi hermana que la cerró apresuradamente.

— ¡Es un ave de rapiña! — Exclamó furiosa luego me observó en el suelo sosteniendo mi sangrante nariz y comprendió lo ocurrido — ¡Draco! Lo siento, perdóname hermanito. Pero una bruja me ha estado acosando por las calles con suerte llegué hasta aquí, Skeeter dijo que apellidaba, quería saber mi procedencia y todas las cosas...

— Ya estaba tardando — Comentó Theodore que se apresuró a hechizar las ventanas.

Noté que esta bruja estaba asomada por una ventana observando cómo me desangraba. Mierda, ya imaginaba la sarta de mentiras en las que nos veríamos envueltos por las vestimentas que traían mis amigos, mi novia y añadiéndole a eso mi sangrante nariz. Un drama digno de Shakespeare.