Gur monin, eberibodi. He vuelto con un fic para Sono Hanabira, y esta vez lo hago con unas chicas inéditas en mis escrituras. Si van a darle las gracias a alguien por esto, dénselas a Saori-nee cuya ayuda por medio de su fic ha logrado traer algunos datos bastante valiosos para hacer esto posible. Y ahora sí podemos empezar.

Lo mejor para calmar a la imouto

Rushia recién llega a casa después de un día bastante ajetreado en la escuela. El estudio, ayudar algún que otro club, apoyar el estudio de las estudiantes de su clase que presentaban dificultades para retener las lecciones… Realmente el día para ella había estado más pesado de lo normal, pero no era nada que una buena cena, un baño relajante y una noche de sueño pudiesen arreglar, y ya está más que lista para proceder a hacer lo que tenía previsto cuando…

─ ¡Onee-chaaaaaaan!

Y aparece Kurara llorando por algún motivo. No es que Kurara no tuviese un lado adorable o que sólo conociese su lado más duro y renuente a mostrarse débil, pero igual no es de todos los días que apareciese de la nada y llorando. Algo estaba pasando.

─ ¿Kurara-chan? ¿Qué te pasa? ¿Acaso te duele algo?

─ ¡Mira lo que me ha salido, onee-chan! ¡Esto es espantoso! ─ Kurara se baja el pantalón de su pijama, revelándole a Rushia una erección.

─ Oh, vaya ─ responde Rushia con simpleza, mirando fijamente aquel apéndice de Kurara que hasta esa mañana no le había visto.

─ ¡Nada de "oh, vaya", onee-chan! Esta cosa me apareció cuando iba todavía en la última hora de clases y tuve que venir corriendo a casa para esconderlo. Seguro que hasta mis amigas se quedaron a cuadros cuando me vieron que nada más me faltó volar de lo apresurada que salí ─ Kurara infla los cachetes con molestia mientras sigue mostrando su pene a su hermana ─. No sé qué hacer ¿Qué pasa si mañana amanezco y esto sigue ahí? ¿Cómo puedo ir a la escuela así, y peor aún, con esto endurecido como lo está ahora? No hay ninguna manera de que consiga disimularlo usando nada más mi falda, onee-chan. Estoy preocupadísima.

─ Vamos, Kurara-chan, ni que esto fuese tan grave. No es como que vayas a morir por estas cosas.

─ Tal vez no, pero terminaré matándome si las demás chicas en el salón descubren esto ¿Qué podrían decir todas de mí?

─ Te digo que no es la gran cosa, Kurara-chan ¿Recuerdas que el otro día te hablé acerca de que Kirishima-san y Shitogi-san empezaron a salir? ─ Kurara asiente, lo que le da a Rushia la oportunidad de seguir sin dar muchos rodeos ─ Pues bien, esta mañana vi que Shitogi-san le estaba dando una mamada a Kirishima-san. Y no te digo que fue una vez, fueron varias. Y durante el almuerzo las vi dirigirse a los jardines, por lo que decidí espiarlas y vi a Kirishima-san teniendo a Shitogi-san contra la pared mientras la estaba penetrando durante casi toda la hora de la comida. Kirishima-san procuraba callar sus gemidos y los de Shitogi-san, pero estoy segura que, de haber sido aquello en casa de alguna de ellas, habría sido una auténtica orquesta de gemidos. Claro que en cuanto regresaron tuvieron que engullir su comida porque no les daba el tiempo, pero ambas indudablemente disfrutaron de lo que hicieron.

─ ¿A dónde quieres llegar con eso, onee-chan? No te comprendo.

─ Lo que quiero decir es que, si tienes problemas con esa cosa que te ha crecido, probablemente la solución pase por mí ayudándote a descargar toda la tensión acumulada que hay en tu pene, Kurara-chan.

─ ¿Eeeeeehhhhh? ─ lloriquea Kurara, mirando horrorizada a su hermana mayor ─ ¿Cómo se te ocurre decir tales cosas, onee-chan? ¿Tienes idea de lo que pasará si intentas estimular esta cosa? ─ Kurara señala su miembro con el dedo ─ No quiero que onee-chan sea ensuciada por una cosa como esta. Me niego rotundamente.

─ Pero si sería por ti que yo quede manchada, Kurara-chan, por lo que no pasa nada. No es como que yo ande con alguien más, ¿o sí? ─ Rushia se acerca seductoramente mientras Kurara se pone a sudar de nerviosismo ─ Interpretemos esto como que estamos llevando nuestra cercanía a un nivel más de profundidad. Además, tú ya deberías saber que sólo quiero que estés bien, así que esto para mí ni siquiera cuenta como un sacrificio. Al hacerte sentir placer, puedes estar segura de que también yo lo voy a disfrutar.

─ D-de acuerdo ─ Kurara mira en otra dirección ─. Igual me da corte el solo pensar que vas a tener un pene en tu boca, o en tu vagina. Es una idea que me genera una gran repulsión porque me hace sentir que alguien podría alejarte de mí.

─ Nunca pasará, Kurara-chan ─ Rushia abraza cariñosamente a su hermanita y la besa en la cabeza repetidas veces ─. Pase lo que pase, espere lo que nos espere, yo siempre estaré para ti, y siempre serás mi prioridad si lo que necesitas es que te dé mi amor.

─ Gracias, onee-chan ─ Kurara corresponde el abrazo de su hermana ─. Esto es lo que necesitaba escuchar.

─ ¿Eso significa que estás lista, Kurara-chan?

─ No, pero hazlo. Si es lo que hace falta para que esta cosa desaparezca y no me estorbe mañana, pues que así sea.

─ Fufu, hasta hecha un manojo de nervios eres increíblemente linda, Kurara-chan. Muy bien, ahí vamos…

Rushia lleva a Kurara hasta el sofá y la hace sentarse mientras ella se pone de rodillas y empieza a chupar el pene que le creció a su hermanita. Se nota que aquello va más allá de lo que Kurara se esperaba, pues ni siquiera consigue callar su primera tanda de gemidos al sentir cómo Rushia humedece su miembro y empezaba a usar su lengua para rozar su glande una y otra vez. Kurara no sabe si aquello era porque su glande está más sensible de lo que nunca había estado su clítoris o si es que Rushia está especialmente dedicada desde el mero comienzo. El hecho es que Kurara estaba completamente desbordada ni bien empezó su hermana con el trabajo. Poco más de un minuto pasaría antes de que Kurara eyacule en la boca de Rushia, no habiendo siquiera un aviso previo, por lo que aquello toma por sorpresa a la mayor, pero esta consigue mantenerse firme y recibir todo el semen de Kurara.

─ ¿Onee-chan? ¿Estás bien, onee-chan?

─ De maravilla, Kurara-chan ─ Rushia traga todo el semen, aunque todavía queda un poco chorreando de la comisura de sus labios ─. No sabe tan mal como creí que lo haría. Tal vez sea porque sale de ti que se siente así de bien, pero no es como que me urja hacer comparaciones.

─ No digas esas cosas, onee-chan ─ dice Kurara con enojo y bastante roja.

─ Tranquila. No hay manera de que le haga eso a mi linda y golosa hermanita ─ Rushia se levanta y acuesta a Kurara, sorprendiéndola.

─ ¿Eh? ¿Tu plan es hacérmelo aquí? ¿Ni siquiera iremos a la habitación, o al menos al baño?

─ Pero si tenemos la casa sola, Kurara-chan, además que estoy algo agotada por las actividades del día de hoy, así que, en vez de gastar mis energías en ir a otro lado, prefiero gastarlas haciéndolo contigo aquí y ahora.

─ ¿Eh? ¿Viniste agotada de las clases? ─ Kurara se queda mirando a su hermana, y la preocupación ─ ¿No deberías entonces simplemente bañarte, comer algo y descansar?

─ Arreglar este pequeño problema tuyo es mi prioridad ahora mismo, Kurara-chan. Ya me lo compensarás de la manera que quieras en otro momento, pero no te dejaré con esa erección. No creo que sea bueno que te vayas a dormir estando así ─ Rushia se desnuda por completo y se sienta sobre la pelvis de Kurara ─. Te agradezco que te preocupes por mí, pero no hay manera de que descanse tranquila si tú no estás bien y feliz. Simplemente disfruta de esto, pues puedes estar segura de que yo lo disfrutaré, Kurara-chan.

Rushia toma el pene de Kurara y lo inserta en ella. Ambas hermanas gimen de placer al sentir cómo sus partes se unían en una sola, aunque Rushia también manifiesta un poco de dolor al perder la virginidad en ese preciso instante, pero eso no hace que deje de sonreír complacida por lo que acaba de hacer.

─ Onee-chan…

─ Mi primera vez es tuya, Kurara-chan. Estoy feliz de que sea así ─ Rushia se acerca para besar a Kurara ─. No hay manera de que sea más feliz que siendo una contigo, disfrutando las dos. Se siente tan bien tenerte dentro de mí…

─ Yo también me siento bien, onee-chan ─ Kurara se abraza a Rushia, hundiendo su rostro en los pechos de su hermana ─. Pero mi situación no es tan grave si esto significa que te voy a sumar presión mientras estás agotada. Al menos deja que sea yo quien me mueva y tú lo disfrutas.

─ Eres un amor, Kurara-chan, pero estoy bien. Tú disfruta del trato que te va a dar onee-chan, y si verdaderamente no me quedan fuerzas desistiré y te lo diré para que seas tú quien se mueva, ¿de acuerdo? ─ Kurara acepta a regañadientes, y Kurara sonríe complacida ─ En ese caso que no se diga más. Voy a moverme, Kurara-chan.

Aprovechando que el dolor de la primera vez había amainado lo suficiente, Rushia da inicio a sus sentones. Al principio son suaves y lentos, queriendo Rushia tantear el terreno y haciendo que Kurara se familiarice con la sensación, pero al minuto empieza a subir el ritmo y la intensidad, de modo que se hace inevitable que ambas giman de placer a medida que Rushia sube y baja sus caderas. Esta nueva experiencia les estaba resultando bastante buena, y Rushia incluso subía la mirada al techo y apoya sus manos en el suave abdomen de Kurara mientras gime sin parar. Difícilmente podría uno sospechar que ella llegó agotada a casa por lo animada que se veía montando a Kurara y gimiendo con muchísimo gusto, si hasta la propia Kurara dudaba que Rushia realmente estuviera agotada para ese punto.

─ El pene de Kurara es tan precioso, igual que todo de ella ¡Ahhhh! ¡Sí! Kurara-chan está llegando al fondo de mí…

─ Onee-chan, te sientes muy apretada ─dice Kurara mientras sostiene casi con timidez las caderas de su hermana ─. Siento como si tus paredes quisieran arrancarme el pene, pero a la vez lo estoy disfrutando. No me imaginaba que así se podía sentir…

─ Me alegro que te guste, Kurara-chan ─ Rushia baja su abdomen para estar cerca del rostro de Kurara y empieza a besarla, además que le da la oportunidad a la menor para que la abrace de forma posesiva ─. Cuando quieras venirte puedes hacerlo dentro. Quiero sentir que llenas mi útero, Kurara-chan.

─ Onee-chan…

─ Mi cuerpo te pertenece, Kurara-chan. Ya te dije que si necesitas ser complacida, mi prioridad entonces es complacerte.

─ Onee-chan… Onee-chan ─ Kurara abraza fuerte a Rushia, pegando sus cuerpos y teniendo su rostro entre los pechos de la mayor ─ ¡Eres la mejor, onee-chan! Me vengo, onee-chan. Voy a venirme dentro si es lo que quieres.

─ Hazlo, Kurara-chan. Quiero sentir… cómo me llenas por dentro. Córrete dentro, Kurara-chan… ¡Kyaaa!

Kurara se sostiene con fuerza mientras suelta su carga en el útero de Rushia. Aquello se había sentido muy bien para ambas hermanas, pero en cuanto Rushia se levanta, Kurara nota que su pene no sólo no da muestras de desaparecer, sino que se mantiene erecto.

─ No funcionó ¿Qué es lo que pasa que esta cosa sigue ahí como si nada?

─ Qué raro. Me pregunto si Shitogi-san y Kirishima-san intentaban algo más…

─ O bien podría ser que se resignaron a que una de ellas tiene un pene y decidieron hacerlo parte de su vida amorosa ─ propone Kurara con un aura oscura rodeando su cara ─ ¿Qué pasa si es así y es también mi caso el tener que aceptar el hecho de que tendré esta cosa por siempre?

─ Incluso si fuera a ser así, yo me encargaré de que no te dé problemas, Kurara-chan ─ Rushia la toma de las manos y la mira con sincero cariño ─. Y en cuanto a ahora, si lo que he hecho no ha sido suficiente para calmar a tu nuevo amiguito, lo que tenemos que hacer es insistir un poco más.

─ ¿Tú crees, onee-chan?

─ ¡Desde luego! Tú también estudiaste biología, Kurara-chan, y sabes bien que una vez que tu pene haya quedado satisfecho quedará fuera de combate y dejará de estar tan duro. Preocupante sería si incluso así no da señas de querer ceder si no hay estímulos, así que sólo debemos insistir hasta que quede completamente saciado y baje por sí solo.

─ ¿Pero está bien que tú vuelvas a tomar la iniciativa, onee-chan? ─ se preocupa Kurara ─ De pronto no te veo buena cara. Pareciera que vas a desfallecer en cualquier momento. Al menos esta vez quiero ser yo quien lo haga mientras tú no gastas tanta energía.

─ Eres muy considerada y tierna, Kurara-chan ─ Rushia besa a su hermana con cariño y acaricia su rostro ─. Muy bien, de todos modos yo no pude venirme, así que piensa que esto es para que yo quede complacida también.

─ De acuerdo, onee-chan.

Esta vez Rushia se pone en cuatro patas sobre el sofá, y Kurara alinea su pene con el jardín secreto de Rushia antes de penetrarla una vez más. La sensación es prácticamente la misma que cuando se unieron por primera vez, siendo la diferencia más grande (y obvia) que Rushia no siente dolor porque ya había perdido su virginidad. A Kurara le genera una sensación de grandeza verse a sí misma en aquella posición, teniendo a su merced a Rushia, sosteniendo de aquella manera sus caderas y pudiendo ver su trasero desde un ángulo absolutamente privilegiado. Nadie nunca vería a Rushia de esa manera. Únicamente Kurara podría hacerlo, y eso la hace sentir bastante bien de por sí y la anima a moverse para complacer a su hermana. Haría todo lo posible para hacerla llegar al orgasmo que se merece.

─ Toma esto, onee-chan. Tu hermana menor te está cogiendo…

─ ¡Ahhh! Sí… Dame más, Kurara-chan. Hazme tuya para siempre, Kurara. Lléname todas las veces que haga falta para que quedes satisfecha. No te guardes nada y hazme sentir bien también… ¡Ahhh!

Kurara pasa a sostener los brazos de Rushia sin dejar de moverse, de modo que el abdomen de Rushia queda suspendido sobre el sofá mientras gime más y más por el placer que le da Kurara. En ese momento no hay espacio para el lamento para Kurara. Sólo desea saborear hasta lo último que este momento de placer y sexo le puede ofrecer, además que espera que Rushia también lo disfrute en la misma medida. La casa es únicamente para ellas dos. Nadie vendría a molestarlas ni a hacer nada que interrumpiese el momento de pasión total que ambas comparten.

─ ¡Kurara-chan! ¡Kurara-chan! ¡Qué rico te mueves dentro de mí, Kurara-chan!

─ Tu vagina aprieta que da gusto, onee-chan… Esto se siente demasiado bien. Siento que me terminaré volviendo loca…

─ Vamos a volvernos locas juntas, Kurara-chan. Hazme el amor hasta que no pueda más, Kurara-chan.

Kurara suelta los brazos de Rushia y la deja apoyarse en estos mientras pasa a dedicarse a agarrar los pechos de Rushia y pellizcar sus pezones a placer. Para Rushia se siente como si estuviese tocando las puertas del cielo con la punta de los dedos, y lo mismo se podría decir de parte de Kurara. Ninguna de las dos desea que esto llegase a su fin, pero Kurara siente que falta poco para alcanzar el orgasmo nuevamente.

─ Me vengo, onee-chan. Me vengo otra vez.

─ Hazlo, lléname de nuevo, Kurara-chan. Yo también me vengo. Sigue así y vengámonos juntas. Me vengo, me vengo… ¡Kurara-chaaaaaan!

─ ¡Onee-chaaaaaaaaaaan!

Kurara eyacula nuevamente dentro de Rushia, aunque a mitad de su orgasmo saca su pene, de modo que parte de su corrida sale y cae en el rostro y cuerpo de Rushia. Era una imagen bastante pervertida de la mayor que a ojos de Kurara era bastante hermoso, pero estaba agotada y decide tumbarse en el sofá, esperando que Rushia hiciese lo mismo.

─ Se ha sentido espectacular, Kurara-chan ─ dice Rushia con una sonrisa de oreja a oreja ─. Realmente no me imaginaba que esto pudiera sentirse así de bien, aunque en buena medida estoy segura que es porque tú me lo hiciste, jiji.

─ También yo creo que se ha sentido intenso, onee-chan ─ Kurara mira su pene, el cual hay se había puesto flácido ─. Tal vez no sea del todo una mala idea tener esto. Podríamos tener sexo de varias maneras así, onee-chan.

─ Ya lo creo, Kurara-chan. Con lo placentero que fue y lo divertido que también ha sido, ya me encargaré de pensar en todas las posiciones que podríamos probar para divertirnos un montón, Kurara-chan.

La idea de tener sexo de varias maneras diferentes con Rushia, además de la visión tan erótica que tenía del cuerpo desnudo de la mayor, hacen que Kurara se sintiese nuevamente excitada, por lo que su erección volviese, y de paso con un esplendor tal que daba la impresión que no hubiese pasado nada. Rushia se da cuenta de ello y sonríe con dulzura.

─ Vaya, parece que tienes ganas de más, Kurara-chan. Y ahora vuelvo a estar arriba. Tú disfruta de este privilegio ─ Rushia vuelve a sentarse sobre la pelvis de Kurara e introduce el pene de su hermanita en su zona importante.

─ ¿Estás segura que tienes energías para esto, onee-chan? ─ Kurara vuelve a preocuparse.

─ Todo está bien, Kurara-chan. Vamos a hacer esto: Vamos a hacerlo así hasta que se me agoten las fuerzas, y luego de eso puedes alimentarme, bañarme e incluso acosarme. Prometo ser una chica buena y dócil cuando eso pase, Kurara-chan.

─ Bueno, en ese caso supongo que tendré que permitírtelo, onee-chan ─ Kurara agarra el trasero de Rushia y sonríe de lado ─. De acuerdo, pero recuerda no extralimitarte si tu cuerpo ya no da más de sí, onee-chan.

─ De acuerdo.


Al día siguiente

Ikue y Eiko están en la entrada de la secundaria de St. Michael, empezando a preocuparse porque Kurara no aparece.

─ ¿Qué estará pasando? Kurara-chan no se tarda tanto para venir ─ se angustia Ikue.

─ Tranquila, que seguro que viene, y alguna excusa tendrá que hará que todas nos riamos ─ propone Eiko.

En ese momento ambas chicas son alcanzadas por Kurara, y estas al verla se asustan de sobremanera. La pelirrosa estaba pálida, temblorosa y demasiado delgada, como si le hubieran chupado la mayor parte de su vitalidad, y de paso las dos amigas de Kurara tienen la impresión de que se le sale el alma por la boca.

─ ¡Kurara-chan!

─ ¿Qué te pasó? ¿Acaso te pusiste a donar la mitad de tu sangre?

─ Algo así, chicas ─ responde Kurara con voz débil, casi como si no estuviera ahí ─. Por un momento llegué a ver la luz. Menos mal que onee-chan estaba agotada, o de lo contrario no la cuento.

Ikue y Eiko se miran preocupadas, y algunas otras chicas que estaban cerca también se alarman al ver el estado tan preocupante en que se encuentra Kurara. Si había algo que permitiese que Kurara viese el lado bueno al inicio de ese día, sin duda sería que Rushia se encargó de hacerle una buena cantidad de almuerzo para que recupere fuerzas más adelante, y sobre todo que estaba plenamente segura de que su extraño apéndice no iba a importunarla ese día. De eso Rushia también se había encargado más que bien.

Fin


Pues bien, aquí les he dejado esto. Un poquito jarcor este primer tiento a estas chicas de la última obra importante de Fuguriya, pero lo importante es divertirse en el proceso. Ya va un tiempo sin noticias nuevas, ya sea en Pixiv o en Twitter. Sólo porque las aplicaciones en la Playstore han tenido actualizaciones cercanas en el tiempo considero que todavía hay esperanza, aunque también sería cuestión de meterse en la página de Fuguriya para saber si hay alguna novedad o algo que tenga menos de dos años de haber sido publicado. Ojalá que salga algo que se pueda ver de manera relativamente sencilla, pero de momento sólo me queda despedirme. Un abrazo y nos vemos muy pronto.

Hasta otra