Capítulo 4x10: "Especial después de clases."


Casa del Lago

A la mañana siguiente, Elizabeth se encontró llevando a Matt hasta la casa del lago de los Gilbert, en donde Damon y Bonnie habían estado ayudando a Jeremy a completar la marca del cazador. Ella inmediatamente se había ofrecido a llevarlo, solamente para poder despejarse y estar lejos del radar de Stefan quien luego de haberse enterado de lo que había pasado entre Damon y Elena había estado casi tres días alcoholizado.

"¿No quieres saber algo de Jeremy?" preguntó Matt después de un tiempo en un incómodo silencio con la híbrida. "Me he mantenido en contacto con él, ha habido un poco de progreso. Al menos ahora pueden estar alrededor de él sin que su respuesta inmediata sea estacarlos."

"Yo solo espero que podamos terminar con toda esta tontería pronto." resopló Elizabeth entre dientes justo cuando llegaron a la casa, donde no había señales de que hubiera alguien allí. De hecho, de no haber aparcado el auto de Stefan junto al Camaro azul de Damon, habría dudado que hubiera alguien ahí en absoluto.

Ambos bajaron del auto y se dirigieron al interior de la casa. Elizabeth ya había sido invitada a entrar por lo que no tuvo que esperar incómodamente del otro lado del umbral. La casa seguía exactamente igual a cómo la recordaba, a excepción de que estaba repleta de todo tipo de armas y equipo de gimnasio.

"Apesta a testosterona aquí." se quejó cruzándose de brazos, mientras Jeremy levantando la cabeza del plato de cereal que desayunaba en aquel momento abrió grandemente los ojos al verla.

Damon que estaba sentado frente a él solamente la miró en silencio.

"¿Qué estás haciendo aquí?" inquirió Jeremy casi alarmado, mirando a Matt en busca de una explicación.

"Bueno, Matt dijo que venía a ayudarte a entrenar y decidí que yo obviamente tengo una o dos cosas que enseñarte." dijo Elizabeth encogiendose de hombros.

"No creo que esa sea una buena idea, Elizabeth." indicó Jeremy dudoso mientras se levantaba e iba a llevar su plato al fregadero. "Aún estoy trabajando en contener el instinto de cazar. Intentando que sea intencional."

"No vas a matarme Jeremy." dijo Elizabeth rodando los ojos con fastidio.

"¿Cómo puedes estar segura?" soltó Jeremy dubitativo.

"Sólo lo estoy." Elizabeth respondió acercándose para detenerse a un metro de él. "Se defenderme bastante bien así que no deberías temer por mí sino por ti... Ahora no me importa para nada utilizar la fuerza necesaria para defenderme." rodeando su cuello con una de sus manos lo atrajo hacia sus labios donde plantó un profundo beso, antes de separarse para darle un guiño. "Esas son las ventajas de no tener emociones."

Mientras Damon quien había presenciado el beso entre ambos, siguió en silencio cuando al mismo tiempo Matt entró en el baño, con su mochila colgando del hombro.

"Genial, ahora que estás aquí podremos mostrarle ciertos trucos que no puedo practicar con él porque lo lesionaría de gravedad." dijo Damon entonces.

Elizabeth pudo sentir sus ojos sobre su rostro, pero no lo miró y tampoco reaccionó en absoluto a su intervención. "Matt se cambiará y luego podrás mostrarme que progreso has logrado en éstos días." dijo dirigiéndose a Jeremy solamente.

Jeremy la miró, incomodado por el completo desinterés en ella de reconocer la presencia de Damon.

Damon simplemente frunció el ceño. "Ha progresado un poco pero no está del todo listo para salir al campo." intervino.

Elizabeth notó que la intencionalidad en su voz, había sido similar a cuándo le hacías una prueba de sonido a un micrófono. Probando si te podían escuchar. En otra ocasión hubiese sonreído, pero no en ese momento... Por eso no lo miró, solo mantuvo su completa atención en Jeremy.

"¿Me está ignorando?" inquirió Damon volviendo la cabeza con velocidad hacia Jeremy quien se encogió de hombros. "¿Me estás ignorando?" dijo entonces dando un par de pasos en dirección de Elizabeth quien tuvo que desviar la mirada un poco, para mantenerlo en el límite de su campo visual. "Sí, está ignorándome." le espetó a Jeremy enérgicamente antes de apoyarse sobre la barra de la cocina. "Me pregunto que habré hecho para provocar esa reacción tan humana en ella." musitó, con fingido rostro pensativo justo cuando Matt salía del baño y colocaba su mochila sobre el sofá. "Estoy seguro de que esa es una emoción, ¿no?"

Rápidamente Elizabeth giró topandose con sus ojos que ya la esperaban. La mirada que le había dedicado lo hubiese matado, de ser posible.

Y Damon notó eso también. "¡Oh, mira! Ahí está algo de su humanidad parpadeando." sonrió, satisfecho de estar sacando algo de sus emociones. "Hola jueza."

"No tientes mi paciencia Damon." dijo Elizabeth entre dientes con un atisbo claro de advertencia en su voz. "Te lo advierto."

"¿Qué?" exclamó Damon indignado. "¿Por qué me estás agrediendo cuando solamente quiero que vuelvas a ser tú misma otra vez?"

"¿Para qué? ¿Para ver cómo le rompiste el corazón a tu hermano?" Elizabeth soltó sin poder contenerlo ni un momento más. El rostro de Damon lució como si acabara de recibir una patada en los testículos. Su rostro se tornó blanco, luego verde y morado y por último volvió al blanco. "¿Esa es la razón por la que quieres que encienda mi humanidad? ¿Para recoger los pedazos rotos del corazón de Stefan?"

Damon abrió la boca para hablar, pero la volvió a cerrar y en lugar de hablar se adelantó la sujetó bruscamente del brazo y la arrastró hacia el patio de la casa. Rápidamente ella se libró de su agarre tomando distancia de él. "¿De qué estás hablando?" inquirió una vez estuvieron dónde Jeremy y Matt no pudieran escucharlos.

"Oh, lo siento." soltó Elizabeth entornando los ojos. "Uno asumiría que para dormir con la novia de tu hermano tendrías que estar ahí y saber al respecto." soltó una sonrisa hipócrita, completamente sarcástica.

Damon palideció una vez más. "¿Stefan...?" fue todo lo que alcanzó a decir.

"Sí, Stefan lo sabe." soltó Elizabeth. "Tú le rompiste el corazón a la persona que más te ama y admira en el mundo, por sexo."

"¿Cómo... cómo lo tomó?" Damon carraspeó ya que sus ojos se cristalizaron por sólo un instante.

"Si fuera tú no lo llamaría ni me cruzaría con él tan pronto." fue todo lo que dijo Elizabeth mientras metía las manos en los bolsillos de su chaqueta. "De cualquier manera, no es a eso a lo que vine. Estoy aquí para ayudar a que Jeremy salga de todo ésto para continuar con nuestras vidas."

"Sí, bien." asintió Damon aún sin mirarla a la cara antes de volverse hacia el lago, dándole la espalda.

"Bueno, estaré con los chicos." dijo Elizabeth omitiendo el leve sentir que tuvo de darle algo de consuelo. Sinceramente estar cerca de él siempre hacia que su humanidad parpadeara peligrosamente. Rápidamente regresó hasta el interior de la casa donde Jeremy y Matt esperaban sentados en el sofá, cuchicheando en voz baja.

Cuando Jeremy, provisto de nuevos y ágiles sentidos de cazador, notó que ella se acercaba, le dió un codazo a Matt, que obviamente no se había percatado y el cuchicheo se detuvo.

"¿Todo bien?" inquirió Jeremy, haciendo un mohín.

"Sí, perfecto." Elizabeth sonrió falsamente. "Ahora, vayamos afuera para ver de qué estás hecho, cazador." quitándose la chaqueta, la dejó reposar sobre el respaldo de una silla.


Resultó ser que Jeremy era mucho más fuerte de lo que Elizabeth había anticipado, pero sin embargo no tenía técnica. Y cualquiera que supiera algo de algo, sabía que la fuerza bruta no era la clave para acabar con un vampiro. Claro que era necesaria, pero también lo eran la técnica, el manejo del tiempo, la respiración y sobre todo la agilidad.

"¿Cómo es que sabes tanto?" preguntó Matt que también se había unido al entrenamiento, y junto a Jeremy, lucía realmente emocionado por lo que aprendía.

"Sí, Damon sólo me enseñó cosas inútiles." se quejó Jeremy, maravillado y con ojos brillantes, ansiosos.

"Recuerda que el trato para enseñarte es que no lo emplees con nosotros." dijo Elizabeth, provocando un sonrojo en él.

"Sabes que jamás intentaría hacerte daño." dijo Jeremy en voz baja.

"Si, lo sé." susurró Elizabeth, volviendo rápidamente al tema. "No olviden que pasé años huyendo del vampiro más poderoso del mundo que quería matarme... Sé cosas que Damon ni sabe que existen."

"Sí, wow." musitó Matt alzando las cejas.

"¿Qué?" inquirió Elizabeth.

"Nada, es sólo que es fácil olvidar que eres como... realmente vieja." dijo Matt esbozando una sonrisa forzada.

Elizabeth lo miró en silencio por un tiempo, antes de encogerse de hombros. "Si tuviera mi humanidad encendida ciertamente hubieras lastimado mi orgullo."

Justo en ese momento Damon salió de la casa.

Habían pasado al menos un par de horas desde que Elizabeth lo había dejado mirando al río y había pasado todo ese tiempo en el interior de la casa, haciendo Dios sabría qué.

"¿Aprendiste algo útil?" le espetó a Jeremy de mala gana y el chico entornó los ojos.

"Apuesto que puede sentarte en tu trasero ahora." soltó Elizabeth dándole una mirada desafiante.

"Bien, vale." asintió Damon arremangandose la camisa que traía puesta. "Veamos."

Matt fue a sentarse junto a Elizabeth en unos bancos que realmente eran unos troncos de árboles.

"¿Realmente crees que pueda hacerlo?" susurró Matt, tras tomar un poco de agua, mientras Jeremy y Damon comenzaban a forcejear.

Rápidamente, Damon tuvo a Jeremy en una llave y parecía que eso sería todo... cuándo Jeremy exhaló con fuerza, asestó un cabezazo en la nariz de Damon, que lo hizo retroceder; se liberó de su agarre y tras ir por sus piernas, logró derribarlo.

"Te lo dije." Elizabeth dijo hacia Matt sin mostrar emocion alguna mientras miraba a Damon levantarse con cara de pocos amigos, sacudiéndose la tierra.

"Hora del entrenamiento con armas." fue todo lo que escupió Damon cuando se acercó a la mesa y comenzó a sacarle las balas de madera a una pistola.

Fue la vigésima vez que Damon hacía que Jeremy cargara la pistola con las balas de madera, cada vez más rápido, cuando una voz demasiado familiar llenó el aire.

"¡¿Estoy interrumpiendo la hora de juego?!"

"Ésto no puede ser cierto." murmuró Elizabeth entre dientes, dándose la vuelta en dirección de Klaus ataviado en una gabardina negra y elegante. "¿Qué estás haciendo aquí?" pregunó desdeñosamente.

"Sólo vine a apreciar la vista y los aromas en la naturaleza." Klaus sonrió mientras se acercaba a pequeños pasos. "Y no puedo evitar reparar en que ninguno de los dos incluye carne de vampiro en descomposición, así que estoy un poco preocupado." con eso miró hacia Damon. "¿Cuántos vampiros ha matado?"

"Si lanzamos a Jeremy al mundo real será alimento." respondió Damon.

"Sí, verás, ese no es un número." Klaus chasqueó la lengua, negando con la cabeza. "Doce, ese es un número. El número de mis híbridos que tuve que masacrar con mi espada. Tres, esa fue la cantidad de días necesarios para aplacar la necesidad de matar a Caroline Forbes por conspirar con Tyler Lockwood. Uno, es el número de propósitos a los que sirves." caminó hasta que se encontró de pie frente a Damon. "Estás aquí para hacer crecer la marca de Jeremy. Así que volveré a preguntar... ¿cuántos vampiros ha matado?"

"Cero." espetó Damon, mirando a Klaus directamente a los ojos.

Él híbrido sonrió. "Es una lástima." se lamentó y era genuino. "Voy a necesitar esa cura más temprano que tarde, con la reciente escasez de híbrido y todo eso... ¿Cómo puedo ayudar?"

"¿Sabes?" inquirió Damon, mientras observaba detenidamente el arma en sus manos. "Ahora que lo mencionas... Jeremy observa y aprende."

Antes de que nadie pudiera preverlo, descargó el arma en el pecho de Klaus; quién retrocedió herido y cayó de rodillas al suelo, sujetando su pecho y gruñendo como animal herido.

"Eso es por Carol Lockwood." escupió Damon antes de volverse hacia la mesa, dándole la espalda a Klaus, que esbozó una sonrisa adolorida.


Más tarde Matt y Jeremy regresaron a la casa. Elizabeth tomando algo de distancia se concentró en practicar algo de Expresión. Damon en cambio, se hubo sentado sobre un tronco a afilar balas de madera. Klaus se acercó, con pasos lentos, como un cazador acechando a su presa.

Cuándo Damon lo notó, entornó los ojos pero continuó en lo suyo. "Si quieres buscar venganza, adelante." invitó mientras escudriñaba la bala que tallaba en aquel instante. "Entonces te quedarás estancado cuidando del niño cazador."

Sentándose junto a él Klaus escudriñó la bala en manos de Damon. "¿Sabes? Si ajustas un poco tu ángulo, obtendrás un borde más afilado."

Damon se detuvo para mirarlo, fastidiado por su observación. "Sé como tallar, gracias." dijo, volviendo a clavar su mirada en la madera. "Ya entiendo porque esos híbridos te odiaban. Eres molesto."

"De hecho, sólo estoy perplejo ante el porqué Jeremy no ha matado ningún vampiro todavía." Klaus se encogió de hombros, dejando claro que esa era su única preocupación e interés.

"Darwinismo, Klaus." dijo Damon dejando la bala y el cuchillo. "Necesita ser capaz de protegerse a sí mismo antes de que caze su primer nido de vampiros."

Klaus entornó los ojos. "Y aquí estaba yo pensando que tú eras el hermano divertido." dijo con una sonrisa sarcástica. "Juguemos a algo, ¿te parece?" poniéndose de pie comenzó a caminar en círculos. "Jeremy necesita más víctimas y hay un pueblo lleno de personas justo al final del camino, esperando para ser convertidos en vampiros para el matadero."

"¿No crees que ya se me ocurrió, Klaus?" Damon preguntó realmente molesto.

"Esa es la tragedia, Damon." apuntó Klaus. "Sé te ocurrió pero decidiste ignorarlo. Me imagino que para impresionar a Elena... Para de alguna manera honrarla, encontrarás la forma de salvar vidas inocentes y llevar a Jeremy por el camino de la moral." en silencio Damon se colocó de pie encaminándose entonces hacia la casa. "¡Es por eso que ya hice las correcciones necesarias!"

Deteniéndose la cabeza de Damon giró agresivamente hacia Klaus quien sonrió con autosuficiencia. Una sonrisa que sólo podía significar una cosa: problemas. "¿Qué hiciste?" inquirió molesto. "¡¿Qué hiciste?!"

Justo en ese momento cuando a sus oídos llegaron sonidos de lucha. Gruñidos y golpes sordos. Elizabeth y Damon salieron disparados hacia el interior de la casa, de dónde provenían los sonidos. Llegaron justo a tiempo para presenciar como Jeremy clavaba una estaca de madera en el corazón de una chica rubia, y acto seguido ésta caía al suelo, desprovista de vida, al tiempo que su piel se tornaba grisácea. Era un vampiro.

Jeremy parecía sorprendido y Matt, que había estado en el suelo, se incorporaba atolondrado.

"Es la chica del delivery de pizzas." observó Matt, anonadado.

Justo en ese instante Jeremy gruñó y se miró el brazo, viendo algo que nadie más podía ver. "El tatuaje." anunció con una mueca. "Ha crecido."

"¿Qué demonios pasó?" inquirió Damon, moviendo el cuerpo sin vida con el pie, asegurándose de que el trabajo estaba bien hecho.

"Me atacó, directamente a mí." respondió Jeremy, luciendo confundido.

"¡Maldita sea!" gruñó Damon antes de salir al exterior para enfrentar a Klaus, pero descubrió que se había ido.

"¿A dónde demonios se fue?" murmuró Elizabeth al salir seguida de Matt y Jeremy.

"No lo sé." Damon alcanzó a decir antes de que un sonido, proveniente de tres lugares diferentes los desconcertara a todos. Eran sus teléfonos. Todos sonando, al mismo tiempo.

Jeremy fue el único que revisó su teléfono. "Es Klaus." anunció, mientras veía la pantalla de su celular. Automáticamente, seis pares de ojos se volvieron a verlo. "Es una ubicación." explicó con el ceño fruncido. "Un bar, más abajo en la ruta."


Bar

Luego de confirmar que todos habían recibido exactamente el mismo mensaje Damon y Elizabeth dispusieron del cuerpo del vampiro que Jeremy había matado antes de armarse y partir en el auto de Damon a la dirección misteriosa.

No era lejos. Justo como Jeremy había dicho... era un bar sin nada especial o llamativo. Sólo un letrero en neón que leía 'BAR'... más abajo en la ruta. Sin embargo, había algo extraño sobre la vibra de aquel lugar.

"¿Cómo es que tú no recibiste un mensaje?" preguntó Elizabeth hacia Damon, reparando en aquel detalle, justo cuando cruzaron la portezuela del bar.

Matt y Jeremy iban adelante y la primera alerta de que algo iba mal, fue la exclamación ahogada que soltó Matt.

"Porque ya sabía a dónde veníamos." soltó Damon en un susurro cuando alcanzaron a los chicos.

El bar estaba repleto de personas. Pero sólo una de ellas se movía. Klaus, sentado en la barra mientras se servía un scotch. Porque el resto de las personas, al menos unas 30, hombres y mujeres por igual, yacían muertos en el suelo, la barra y las mesas de billar.

"Comenzaba a preocuparme que no pudieran encontrar el lugar." exclamó Klaus con una sonrisa radiante.

"¡¿Mataste a toda ésta gente?!" soltó Matt, entre enojado e indignado.

"No exactamente." Klaus hizo un mohín. "Están en transición. Matarlos es trabajo de Jeremy."

"¿Tú sabías de ésto no es así?" Elizabeth dirigió su pregunta solamente hacia Damon. "Pero tú mismo dijiste que Jeremy no estaba listo."

"Sí, bueno... lo pensé." replicó Damon mirando a Klaus, quién le devolvía la mirada con una amplía sonrisa en el rostro. "Pero, su idea es mejor que la mía."

Elizabeth negó con incredulidad, al tiempo que algo atrajo su atención. Uno de los cuerpos en transición comenzó a moverse, a respirar lentamente mientras volvía a la vida. Y no pasaría mucho antes de que intentara alimentarse... y las únicas fuentes cercanas de alimento eran Jeremy y Matt.

Luego dos, tres, cinco, una docena, la mitad de ellos. Todos tomaron su primer respiro después de la muerte. Todos hambrientos y desenfrenados. Demasiados para que Jeremy pudiera apañarselas solo.

Cuando el primer par de vampiros se alzaron, Jeremy se aferró con fuerza a su ballesta, apuntando a los cuerpos. Pero cuándo dos más se levantaron, hubieron demasiados blancos y no suficientes armas para cubrirlos.