En los siguientes capítulos, Hermione volverá a narrar la historia, esta vez hasta el final. Nos encontramos a tres capítulosde finalizar un epílogo. Muchas gracias por leerla y guardarla.
— ¿Hermione? — Draco me llamó y logróque me sobresaltara.
— Yo... — ¿Por qué estoy dudando? — Acepto.
— Entonces los declaro marido y mujer — Habló el juez y procedimos a firmar el documento.
Nuestra boda no fue un evento público con cámaras y periodistas como desearon los señores Malfoy, apenas tuvimos unos quince invitados. Solo los más cercanos.
Tuvimos dos semanas de vacaciones que usamos para la luna de miel, viajamos por el mundo y nos entregamos mutuamente. Yo era la recién recibida Medimaga Hermione Malfoy, no podía creer que tras dos años de esfuerzos había conseguido ser tan buena como el Sr. Lovegood, a quien considero tan cercano como un padrino. Me convertí en una mujer fuerte, tengo amigos y un esposo maravilloso, que ha estado raro... me ve con incertidumbre, como si yo no fuera yo.
— ¿Sucede algo? — Preguntó Blaise en cuanto ingresó a mi oficina con unos documentos. — Has estado algo dubitativa desde pusiste un pie en san Mungo. Acaso a Draco ya no le fun...
— No es eso. — Negué rápidamente. — Yo...
— ¿Has vuelto a tener pesadillas? — Se sentó en el diván, su gesto era un tanto preocupado.
— Siempre es la misma, estoy en medio de una hipnosis y Draco es mi paciente, sé que él no está, no tiene el trastorno. Dudo tanto que ya no sé qué es real... a veces los ruidos me hacen ver imágenes de algunas situaciones y es tan real que tengo la impresión de haberla vivido. Creo que estoy perdiendo la cordura.
Él meditó un segundo — ¿Estando en Hogwarts ocurría esto?
Asentí avergonzada — Por ello siempre estoy escuchando música, de ese modo dejo de escuchar cosas... yo...
— Hermione — El sr. Lovegood ingresó a mi oficina. — Hay un paciente que quiero que trates, eres muy buena con lo que haces...
— Tengo mis propios pacientes...— Trataba de negarme, no deseaba tratar a nadie más
Se paró firmante y uso la voz más persuasiva que tenía— No va a estorbar tu trabajo, solo te pido que le des 45 minutos al día. No es nada del otro mundo, es un mestizo que ha desarrollado los síntomas y sabes que un sujeto así aparece muy pocas veces. Este paciente nos está dando la oportunidad de conocer el trastorno disociativo en un mestizo, ya sabemos cómo se da en un hijo de muggle, en una sangre pura... pero este caso es... Presenta todos los síntomas de la esquizofrenia y nosotros sabemos que no es así... tenemos que tratarle antes de que los médicos muggles lo maten.
— ¿Por qué yo? — Pregunté — Blaise está más que disponible.
— Porque no estamos nunca de acuerdo, querida. Eres de naturaleza suspicaz y bajar a los infiernos no te amedrenta.
— ¿Quién es tu paciente?
— Lisa Marie — con un movimiento de la varita hizo aparecer una carpeta con lo que parecía una muy intrigante historia. — Una joven bruja que estudió en Hogwarts.
— Bien, pero no le des ninguna poción neuroléptica. Si ella escucha voces, yo también deseo hacerlo.
— De acuerdo, tenemos tres meses para averiguar cuantas personalidades tiene y disolverlas en una sola. El ministro Muggle exige una respuesta debido a que es pariente suyo y de no resultar nuestro tratamiento va a refundirla en un sanatorio.
— No se anda por las ramas el ministro. — Blaise miraba la carpeta.
— Desde luego que no, y nuestro ministro de magia tampoco, exige respuestas en el mismo plazo.
Así que acepté. Me encontraba parada en uno de los jardines observándola, jugaba ajedrez sola, como si alguien la acompañara y el resto de pacientes la ignoraba. La señorita tenía el cabello pelirrojo y los ojos azules, me recordaba vagamente a Ginevra Weasley.
— ¿Qué está mirando, Sanadora Malfoy? — Preguntó una enfermera.
— A Lisa Marie, ¿siempre está sola?
— Sí, siempre. Excepto cuando tiene consulta.
Miré a la enfermera — ¿a qué te refieres?
— Ella da consultas nuestros pacientes, todo en contradicción a lo que se les ha recomendado y las obliga a llamarla medimaga o sanadora. En una semana ha armado una pelea por lo que tuvimos que cambiarla de pabellón. El señor Lovegood me ha dicho que usted se hará cargo. —no dejaba de verme como si yo fuese el paciente.
— Sí, me lo ha pedido.
Minutos más tarde ya la tenía en mi oficina, sentada junto a la ventana con una actitud desafiante.
— Soy la Medimaga Malfoy. Y tú eres Lisa Marie ¿verdad?
— No es el mío. — Respondió con voz dura y caminó hasta el sofá para sentarse.
— ¿Entonces, cuál es tu nombre? — Esta era la pregunta con la que hacía las personas con trastornos disociativo liberaran su segunda personalidad.
—Hernán Grand — De inmediato su magia hizo que tomara la apariencia de un niño de cabellos rubios y ojos obscuros. Vestía un traje de marinero color blanco.
— ¿Qué edad tienes? — Pregunté viéndolo jugar sus manos
— Seis y medio.
— Esa no es la edad que figura en tu historia clínica. — afirmé suavemente.
— Es porque no es el mío — Él sonrió — Es el de Lisa
— Y tú no eres ella ¿cierto? — Negó con la cabeza — ¿Dónde está ella?
Tocó su cabeza una y otra vez — Está durmiendo
— Quieres despertarla, debo hablarle.
— No, es peligroso— Me mostró sus muñecas donde cicatrices de cortes eran demasiado visibles. — Terry no quiere, podría herirnos
Sus ojos se volvían acuosos y empezaba a suspirar, parecía estar por llorar.
— ¿Terry? ¿Quién es ese? — Pregunté mientras me levantaba de mi asiento para acercarme al pequeño.
— No puedo decirlo, los demás se enojarían conmigo
¡Eureka! Estaba logrando hacerle hablar, los niños solían decir la verdad con más facilidad que algunas personalidades adultas.
Empezó a llorar por lo que tuve que sentarme junto al pequeño. — Escucha, si quieres que te ayude, tienes que decir lo que ocurre...
De inmediato se puso en pie y cambió de forma, ahora era una joven castaña, de cuerpo atlético, usaba un traje militar y sostenía un cigarrillo en la mano izquierda. — El pequeño ha hablado demasiado, ha desobedecido y será castigado.
— ¿Se quedará sin salir? — Pregunté mientras ella se sentaba en escritorio — ¿Quién puso las reglas?
— El jefe.
— Quieres decir que lo hizo Terry — Afirmé.
Ella saltaba una bocanada de humo — Sí, es demasiado protector y cree saberlo todo.
— ¿Cuál es tu nombre? — Pregunté sin dejar de observarla, me era fascinante la manera en la cambiaba.
— Jane.
— ¿Cuántos son en total?
Ella negó con la cabeza — No lo sé, somos demasiados
— ¿Cuántos años tienes, Jane?
— 27 años, soy la militar de la familia, Terry me permite salir porque confía en mí y dice que soy muy perspicaz. Detesto que me toquen y puedo enviar a la mierda a todos con solo desearlo. Pero siempre uso la apariencia de Lisa para aparecer, todos lo hacíamos antes de graduarnos — Rápidamente volvió a ser la chica pelirroja — Nadie nos diferencia, ni el novio de esta, se van casar en tres meses y el idiota cree que habla sola por el estrés.
— ¿Acaso no se han mostrado como ilusiones distintas? — Volvía preguntar, me resultaba inquietante que no se dividiera en distintas personas a la vez.
— ¿Ilusiones? ¡Somos personas, no ilusiones! Solo podemos presentarnos como dos a la vez, de ser más ella colapsaría y nosotros moriríamos. Me voy sanadora idiota. — Dicho eso abrió la puerta de mi oficina y salió escoltada por una de las enfermeras.
— ¡Joder! Es la primera sesión y ya quiero abandonar — La paciente hablaba, pero resultaba ser agresiva. Necesitaba contar cuántos eran en realidad, cuántas personas habitaban en esa cabeza.
— Vamos cariño, lo vas a lograr — Draco ingresó a mi oficina— Vine para llevarte a almorzar y luego nos vamos a casa.
— Gracias cariño, pero hay un par de pacientes que debo de ver...
— No, ya hablé con mi tío. Ha dicho que podemos irnos hacer un bebé, pero mañana debes presentarte temprano.
—Xenophilius suele ser muy permisivo conmigo. — Me quejé.
— Lo hace porque estás casada con su sobrino favorito.
— Tú te aprovechas de eso. — Dije a la vez que convocaba mi bolso para retirarnos — Luego del almuerzo ¿podríamos llevarle flores a papá?
— Desde luego.
— Sí, me alegro de que mamá haya envenenado al asesino de mi padre. Aunque ella tuvo que ser refundida en la cárcel.
Draco me dio una mirada confusa. Terry me había contado atrás como fue asesinado mi padre y posterior a eso mi madre acabó en la cárcel y luego se suicidó. Mi familia desapareció por completo. Aunque me entristecía. No podía dejar de creer que al final mi padre fue vengado, a la vez algo en mí me decía que ello era irreal, había voces que susurraban.
