Capítulo 11: Promesa
Jeanne: ¡agh, qué daño!- después de caer y caer, por fin tocó tierra firme. Estaba en una especie de túnel subterráneo.- bueno, como mínimo no me he roto nada... ¿pero que lugar es este? ¡ah! ¿eso es luz? ¡allá que nos vamos!- había visto como se filtraba la luz al fondo del pasillo, y se dirigió a ella. Pero al llegar vio que era una antorcha que había en una sala vacía.- Vaya, que fallo... ¿cómo me las haré para salir de aquí? En fin... sigamos buscando- se giró para salir de la sala, y se fijó que había algo encogido en el suelo. Era...- ¡¡SHINJI!!
_____
Miyako: ¿dónde se habrá metido?- estaba buscando a Jeanne junto a Itsuko, que no se separaba de ella.
Itsuko: ¡seguro que ha huido con el rabo entre las piernas al verla, Miyako!- tenía los ojos brillantes- ¡es usted la mejor!
Miyako: no creo que sea eso... bueno, sigamos buscando... "¿cómo quieres que Natsuki haya huido por mi? ¡pero si yo estoy de su parte! Pero cualquiera se lo dice..."- de repente, vio como Himuro se acercaba.
Himuro: ¿buscáis a alguien?
Miyako: no te importa, déjanos en paz- dio media vuelta y empezó a andar, pero se detuvo al oír las palabras de su padre.
Himuro: vaya por dios, yo que me pensaba que podría ayudarte a buscarlo...
Miyako: ¿de qué estás hablando?- al ver la sonrisa de Himuro, un terrible presentimiento le afligió profundamente, y, con una rabia inmensa, dijo- ¿de qué estás hablando?
Himuro: ¿no lo sabes? Claro que lo sabes... no puedes vigilarlo todo el día como si fuera un niño de 5 años... habrá algún día que te desobedecerá.
Miyako:- se lanzó sobre su padre y lo agarró por el cuello de la camisa, al mismo tiempo que unas lágrimas desbordaban de sus ojos- ¿qué le has hecho? ¿dónde está? ¿QUÉ NARICES LE HAS HECHO?- al ver que lo único que hacía su padre era reírse disimuladamente, lo soltó- maldito... ¡ERES UN MALDITO DESGRACIADO! ¡TE ODIO!- se giró y empezó a correr, al mismo tiempo que gritaba- ¡¡¡SHINJIIIIIII!!!
Itsuko:- se acercó con precaución a Himuro, que se había quedado petrificado- ¿qué le pasa a Miyako? ¿está bien?
Himuro:- bajó la vista al suelo- Y yo que pensaba que con apartarlo sería suficiente...
Itsuko:- cada vez entendía menos- ¿apartar? ¿a quién? Oigaaaaaaaa ¿qué me escucha? ¿señor Todaiji?
Himuro: ya veo... no me dejas otra opción, Miyako... tendré que matarlo yo mismo para que vuelvas conmigo...- se fue tranquilamente, dejando atrás a Itsuko, que se había quedado de piedra.
Itsuko: ¿matarlo? ¿pero eso no es un delito? ¡mira que si comete un delito, tendré que detenerlo! ¡¡señor Todaijiiiiii!! ¡¡espéreme!!
_____
Jeanne: ¡¡¡SHINJI!!! ¡¡SHINJI, DESPIERTA!!- llevaba un largo rato zarandeándolo arriba y abajo, pero no reaccionaba. Tenía una fuerte herida en la cabeza, pero Jeanne se negaba a pensar que eso tenía que ver con el hecho de que no despertara- ¡¡Shinji, deja de hacer tonterías!! ¡¡no te puedes morir ahora!!- estaba empezando a perder los nervios- ¡¡Shinji!! ¡¡despierta de una vez!!- lo zarandeó tan fuerte que se le escapó de las manos y se dio con la cabeza en la pared- ¡ai, dios! ¡que ahora sí que me lo he cargado! ¡Shinji, no te me mueras!
Shinji:-se estaba reponiendo del porrazo que lo había despertado- agh.. que daño...
Jeanne:- se lanzó sobre él- ¡¡Shinji!! ¡¡qué alegría que estés bien!!- al mirarlo, se dio cuenta que lo había vuelto a estampar contra la pared- ¡¡¡aghhh, lo sientooooo!!!
Shinji: no pasa nada... pero que daño... ¿qué ha pasado? No me acuerdo de nada...
Jeanne: me han tendido una trampa, el suelo se abrió y caí... llegué hasta aquí, y al buscar una salida, te encontré tirado aquí con... con eso en la cabeza...- estaba señalando la herida de la cabeza- y me entró el pánico porque no despertabas... tuve tanto miedo...
Shinji: qué raro...- se tocaba la cabeza, y llegó hasta la herida- ¡¡Augh!! ¡qué daño!
Jeanne: ¿y a ti que te pasó? ¿no recuerdas absolutamente nada?
Shinji: augh... no, solo recuerdo que Itsuko me pegó una buena bronca porque no había conseguido atraparte y...- poco a poco le iban volviendo los recuerdos- ah, sí, me encontré con mi abuelo... lo seguí, y me dijo que yo tenía la culpa de que mi madre lo odiara...- de repente, al recordar las palabras de su abuelo, un recuerdo enterrado en la mente salió a relucir, haciendo que Shinji empezara a llorar- ¡no puede ser!
Jeanne: Shinji ¿qué te pasa? ¿por qué lloras?
Shinji: ¡no puede ser! ¡ otra vez no! ¿por qué no me acordaba? ¿por qué no le hice caso?- se apretaba fuertemente la cabeza.
Jeanne: Shinji...- al ver que Shinji estaba sufriendo, notó un vuelco en el corazón, y abrazó a Shinji con fuerza- no llores, me duele verte llorar... quiero ayudarte, no quiero que sufras.
Shinji: Jeanne...- la miró. La expresión de su cara emanaba tanta calidez...- siento haberte puesto triste...
Jeanne: ¿vas a contármelo?
Shinji:- miró los ojos de Jeanne. Eran grandes y verdes, eran los de su querida Natsuki, aquella a quien siempre había querido proteger, aunque no siempre lo había logrado. Y ahora la estaba haciendo sufrir. No lo podía permitir-... sí. Te lo contaré todo, Natsuki. Absolutamente todo.
______
Miyako: ¡¡¡SHINJI!!!- cayó al suelo. Hacía un buen rato que corría desesperada. Se puso de rodillas- no puede ser... otra vez no... ¡otra vez no!- empezó a golpear el suelo con le puño- ¡otra vez no! ¿¡por qué!? ¿¡ por qué tenía que volver a pasar!? ¡¡SHINJI!!- cayó al suelo al mismo tiempo que empezaba a llover- no he podido... protegerte... no he podido... donde estás... quiero volver a verte... hijo mío... ¡Shinji!- lloraba desconsoladamente, como si toda su vida se le acabara de escapar de las manos, sin poder hacer nada por evitarlo- por qué ahora... ahora que era tan y tan feliz al lado de Natsuki...- notó como alguien la levantaba y la llamaba mientras la zarandeaba.
Yamato: ¡Miyako! ¡Miyako! ¿te encuentras bien? ¡Miyako!
Miyako:- al ver el rostro de su marido, un anhelo de esperanza volvió a su corazón- ¡Yamato, es terrible! ¡es terrible!
Yamato: ¡tranquilízate! ¡explíc...!
Miyako: ¡no hay tiempo! ¡no queda tiempo! ¡es Shinji!
Yamato:- al escuchar el nombre de su hijo se alteró- ¿qué le ha pasado a Shinji? ¡contesta, Miyako!
Miyako: ¡mi padre está aquí! ¡y Shinji ha desaparecido! ¡estoy segura de que ha vuelto a pasar!
Yamato:- se había quedado de piedra- no... no puede ser...
Miyako: ¡Yamato! ¡tienes que buscarlo! ¡tenemos que encontrarlo! ¡a lo mejor aún podemos evitarlo de nuevo!
Yamato:- intentó poner su mejor cara, pese a estar destrozado por dentro- Miyako... no te preocupes. Yo lo buscaré. Y te juro que lo encontraré. Te juro que te lo traeré de vuelta.
____
Shinji: mis abuelos vivían en la otra punta de la ciudad, con lo que no venían muy a menudo. Mi abuela sí, porque no trabajaba, pero mi abuelo casi nunca podía venir, por cuestiones de su trabajo- su voz sonaba apagada, y tenía la vista perdida. A su lado, Jeanne escuchaba temerosa.
Shinji: Poco después de tu nacimiento, mis abuelos vinieron juntos a hacernos una visita. Yo estaba muy contento, porque me gustaba mucho estar con mi abuelo. Mi madre estaba muy contenta ese día, y mi padre también. Esa tarde, mi abuela, mi padre y mi madre dijeron de ir a un parque que había cerca de casa, pero mi abuelo tenía tantas y tantas ganas de estar conmigo que dijo que se quedaba conmigo en casa- de repente paró. Una lágrima le recorría el rostro triste.
Jeanne: Shinji...- le acarició el rostro, y él lo miró.
Shinji: gracias... a la tarde, mi abuelo me llevó hasta la terraza, esa que está arriba del todo del edificio.
Jeanne: ya sé cuál es. Sigue.
Shinji: yo nunca había subido allí, pero siempre había tenido curiosidad por saber qué había al final de las escaleras. Mi abuelo llevaba mi pelota preferida, y juntos nos pusimos a jugar. Cuando nos cansamos nos pusimos a mirar la puesta de sol. Y...
Jeanne: ¿y...?
Shinji: mi abuelo mi cogió en brazos. Me dijo...- una nueva lágrima le cruzó el rostro- que yo le había quitado lo que él más quería, que mi destino era estar solo... y me dejó caer.
Jeanne:- se había quedado petrificada- ¿qué?
Shinji: mi propio abuelo intentó matarme.
Jeanne: Shinji...- vio que Shinji volvía a llorar. Le dolía demasiado recordar el pasado.
Shinji: ¿qué hice para que me intentara matar?- su rostro expresaba una frustración inmensa- ¡yo jamás le hice nada! ¡todo lo contrario! ¡lo quería muchísimo! ¡todos lo queríamos!
Jeanne:- no supo que responderle. Se quedó callada mientras él seguía.
Shinji: no me maté de milagro. Mis padres, y mi abuela pasaban justamente en ese momento, y mi padre amortiguó mi caída, con lo que logré salvarme. Al mirar hacia arriba vieron como él miraba abajo como quien ve caer una hoja en otoño. Mi madre le dijo que lo odiaría por toda la vida, y él se fue con mi abuela. Desde entonces, no lo había vuelto a ver ni a mencionar. Yo no me acordaba absolutamente de nada, solo de que mis abuelos se habían peleado con mis padres y no se habían vuelto a ver. Pero con las palabras de hoy... lo he vuelto a recordar todo...
Jeanne:- no podía creer que ese que ahora estaba sentado a su lado quien siempre le había hecho la murga, que la había protegido por encima de todo, hubiera pasado por algo tan terrible- "no te voy a dejar así. Tú me ayudaste cuando te necesité. Ahora me toca ayudarte yo a ti"- le agarró la cabeza e hizo que le mirara a los ojos- Shinji... lo siento... siento por todo lo que has pasado...- lo abrazó- te quiero... yo te quiero...- lo miró a los ojos- no estás solo, Shinji... me tienes a tu lado... te juro que siempre me tendrás a tu lado... no dejaré que te vuelvan a herir, Shinji. Nunca más.
Shinji: Natsuki...
Jeanne: es una promesa. No dejaré que te vuelvan a hacer daño. No volverás a estar solo. Siempre estaremos juntos- se le acercó y le dio un beso. Shinji notó un vuelco en el corazón... ya no estaba solo. Porque ella estaría siempre con él. Más dulce que un ángel, más fuerte que una diosa. La persona a la que él amaba. Su querida Natsuki.
Shinji: Jeanne... salgamos de aquí.
Jeanne: ¿eh?
Shinji: ha llegado la hora de saldar cuentas con mi abuelo. Ya no por mi, sino por mi madre, por mi padre, y por mi abuela.
Jeanne: Shinji... vamos.
CONTINUARÁ...
Jeanne: ¡agh, qué daño!- después de caer y caer, por fin tocó tierra firme. Estaba en una especie de túnel subterráneo.- bueno, como mínimo no me he roto nada... ¿pero que lugar es este? ¡ah! ¿eso es luz? ¡allá que nos vamos!- había visto como se filtraba la luz al fondo del pasillo, y se dirigió a ella. Pero al llegar vio que era una antorcha que había en una sala vacía.- Vaya, que fallo... ¿cómo me las haré para salir de aquí? En fin... sigamos buscando- se giró para salir de la sala, y se fijó que había algo encogido en el suelo. Era...- ¡¡SHINJI!!
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Miyako: ¿dónde se habrá metido?- estaba buscando a Jeanne junto a Itsuko, que no se separaba de ella.
Itsuko: ¡seguro que ha huido con el rabo entre las piernas al verla, Miyako!- tenía los ojos brillantes- ¡es usted la mejor!
Miyako: no creo que sea eso... bueno, sigamos buscando... "¿cómo quieres que Natsuki haya huido por mi? ¡pero si yo estoy de su parte! Pero cualquiera se lo dice..."- de repente, vio como Himuro se acercaba.
Himuro: ¿buscáis a alguien?
Miyako: no te importa, déjanos en paz- dio media vuelta y empezó a andar, pero se detuvo al oír las palabras de su padre.
Himuro: vaya por dios, yo que me pensaba que podría ayudarte a buscarlo...
Miyako: ¿de qué estás hablando?- al ver la sonrisa de Himuro, un terrible presentimiento le afligió profundamente, y, con una rabia inmensa, dijo- ¿de qué estás hablando?
Himuro: ¿no lo sabes? Claro que lo sabes... no puedes vigilarlo todo el día como si fuera un niño de 5 años... habrá algún día que te desobedecerá.
Miyako:- se lanzó sobre su padre y lo agarró por el cuello de la camisa, al mismo tiempo que unas lágrimas desbordaban de sus ojos- ¿qué le has hecho? ¿dónde está? ¿QUÉ NARICES LE HAS HECHO?- al ver que lo único que hacía su padre era reírse disimuladamente, lo soltó- maldito... ¡ERES UN MALDITO DESGRACIADO! ¡TE ODIO!- se giró y empezó a correr, al mismo tiempo que gritaba- ¡¡¡SHINJIIIIIII!!!
Itsuko:- se acercó con precaución a Himuro, que se había quedado petrificado- ¿qué le pasa a Miyako? ¿está bien?
Himuro:- bajó la vista al suelo- Y yo que pensaba que con apartarlo sería suficiente...
Itsuko:- cada vez entendía menos- ¿apartar? ¿a quién? Oigaaaaaaaa ¿qué me escucha? ¿señor Todaiji?
Himuro: ya veo... no me dejas otra opción, Miyako... tendré que matarlo yo mismo para que vuelvas conmigo...- se fue tranquilamente, dejando atrás a Itsuko, que se había quedado de piedra.
Itsuko: ¿matarlo? ¿pero eso no es un delito? ¡mira que si comete un delito, tendré que detenerlo! ¡¡señor Todaijiiiiii!! ¡¡espéreme!!
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Jeanne: ¡¡¡SHINJI!!! ¡¡SHINJI, DESPIERTA!!- llevaba un largo rato zarandeándolo arriba y abajo, pero no reaccionaba. Tenía una fuerte herida en la cabeza, pero Jeanne se negaba a pensar que eso tenía que ver con el hecho de que no despertara- ¡¡Shinji, deja de hacer tonterías!! ¡¡no te puedes morir ahora!!- estaba empezando a perder los nervios- ¡¡Shinji!! ¡¡despierta de una vez!!- lo zarandeó tan fuerte que se le escapó de las manos y se dio con la cabeza en la pared- ¡ai, dios! ¡que ahora sí que me lo he cargado! ¡Shinji, no te me mueras!
Shinji:-se estaba reponiendo del porrazo que lo había despertado- agh.. que daño...
Jeanne:- se lanzó sobre él- ¡¡Shinji!! ¡¡qué alegría que estés bien!!- al mirarlo, se dio cuenta que lo había vuelto a estampar contra la pared- ¡¡¡aghhh, lo sientooooo!!!
Shinji: no pasa nada... pero que daño... ¿qué ha pasado? No me acuerdo de nada...
Jeanne: me han tendido una trampa, el suelo se abrió y caí... llegué hasta aquí, y al buscar una salida, te encontré tirado aquí con... con eso en la cabeza...- estaba señalando la herida de la cabeza- y me entró el pánico porque no despertabas... tuve tanto miedo...
Shinji: qué raro...- se tocaba la cabeza, y llegó hasta la herida- ¡¡Augh!! ¡qué daño!
Jeanne: ¿y a ti que te pasó? ¿no recuerdas absolutamente nada?
Shinji: augh... no, solo recuerdo que Itsuko me pegó una buena bronca porque no había conseguido atraparte y...- poco a poco le iban volviendo los recuerdos- ah, sí, me encontré con mi abuelo... lo seguí, y me dijo que yo tenía la culpa de que mi madre lo odiara...- de repente, al recordar las palabras de su abuelo, un recuerdo enterrado en la mente salió a relucir, haciendo que Shinji empezara a llorar- ¡no puede ser!
Jeanne: Shinji ¿qué te pasa? ¿por qué lloras?
Shinji: ¡no puede ser! ¡ otra vez no! ¿por qué no me acordaba? ¿por qué no le hice caso?- se apretaba fuertemente la cabeza.
Jeanne: Shinji...- al ver que Shinji estaba sufriendo, notó un vuelco en el corazón, y abrazó a Shinji con fuerza- no llores, me duele verte llorar... quiero ayudarte, no quiero que sufras.
Shinji: Jeanne...- la miró. La expresión de su cara emanaba tanta calidez...- siento haberte puesto triste...
Jeanne: ¿vas a contármelo?
Shinji:- miró los ojos de Jeanne. Eran grandes y verdes, eran los de su querida Natsuki, aquella a quien siempre había querido proteger, aunque no siempre lo había logrado. Y ahora la estaba haciendo sufrir. No lo podía permitir-... sí. Te lo contaré todo, Natsuki. Absolutamente todo.
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Miyako: ¡¡¡SHINJI!!!- cayó al suelo. Hacía un buen rato que corría desesperada. Se puso de rodillas- no puede ser... otra vez no... ¡otra vez no!- empezó a golpear el suelo con le puño- ¡otra vez no! ¿¡por qué!? ¿¡ por qué tenía que volver a pasar!? ¡¡SHINJI!!- cayó al suelo al mismo tiempo que empezaba a llover- no he podido... protegerte... no he podido... donde estás... quiero volver a verte... hijo mío... ¡Shinji!- lloraba desconsoladamente, como si toda su vida se le acabara de escapar de las manos, sin poder hacer nada por evitarlo- por qué ahora... ahora que era tan y tan feliz al lado de Natsuki...- notó como alguien la levantaba y la llamaba mientras la zarandeaba.
Yamato: ¡Miyako! ¡Miyako! ¿te encuentras bien? ¡Miyako!
Miyako:- al ver el rostro de su marido, un anhelo de esperanza volvió a su corazón- ¡Yamato, es terrible! ¡es terrible!
Yamato: ¡tranquilízate! ¡explíc...!
Miyako: ¡no hay tiempo! ¡no queda tiempo! ¡es Shinji!
Yamato:- al escuchar el nombre de su hijo se alteró- ¿qué le ha pasado a Shinji? ¡contesta, Miyako!
Miyako: ¡mi padre está aquí! ¡y Shinji ha desaparecido! ¡estoy segura de que ha vuelto a pasar!
Yamato:- se había quedado de piedra- no... no puede ser...
Miyako: ¡Yamato! ¡tienes que buscarlo! ¡tenemos que encontrarlo! ¡a lo mejor aún podemos evitarlo de nuevo!
Yamato:- intentó poner su mejor cara, pese a estar destrozado por dentro- Miyako... no te preocupes. Yo lo buscaré. Y te juro que lo encontraré. Te juro que te lo traeré de vuelta.
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Shinji: mis abuelos vivían en la otra punta de la ciudad, con lo que no venían muy a menudo. Mi abuela sí, porque no trabajaba, pero mi abuelo casi nunca podía venir, por cuestiones de su trabajo- su voz sonaba apagada, y tenía la vista perdida. A su lado, Jeanne escuchaba temerosa.
Shinji: Poco después de tu nacimiento, mis abuelos vinieron juntos a hacernos una visita. Yo estaba muy contento, porque me gustaba mucho estar con mi abuelo. Mi madre estaba muy contenta ese día, y mi padre también. Esa tarde, mi abuela, mi padre y mi madre dijeron de ir a un parque que había cerca de casa, pero mi abuelo tenía tantas y tantas ganas de estar conmigo que dijo que se quedaba conmigo en casa- de repente paró. Una lágrima le recorría el rostro triste.
Jeanne: Shinji...- le acarició el rostro, y él lo miró.
Shinji: gracias... a la tarde, mi abuelo me llevó hasta la terraza, esa que está arriba del todo del edificio.
Jeanne: ya sé cuál es. Sigue.
Shinji: yo nunca había subido allí, pero siempre había tenido curiosidad por saber qué había al final de las escaleras. Mi abuelo llevaba mi pelota preferida, y juntos nos pusimos a jugar. Cuando nos cansamos nos pusimos a mirar la puesta de sol. Y...
Jeanne: ¿y...?
Shinji: mi abuelo mi cogió en brazos. Me dijo...- una nueva lágrima le cruzó el rostro- que yo le había quitado lo que él más quería, que mi destino era estar solo... y me dejó caer.
Jeanne:- se había quedado petrificada- ¿qué?
Shinji: mi propio abuelo intentó matarme.
Jeanne: Shinji...- vio que Shinji volvía a llorar. Le dolía demasiado recordar el pasado.
Shinji: ¿qué hice para que me intentara matar?- su rostro expresaba una frustración inmensa- ¡yo jamás le hice nada! ¡todo lo contrario! ¡lo quería muchísimo! ¡todos lo queríamos!
Jeanne:- no supo que responderle. Se quedó callada mientras él seguía.
Shinji: no me maté de milagro. Mis padres, y mi abuela pasaban justamente en ese momento, y mi padre amortiguó mi caída, con lo que logré salvarme. Al mirar hacia arriba vieron como él miraba abajo como quien ve caer una hoja en otoño. Mi madre le dijo que lo odiaría por toda la vida, y él se fue con mi abuela. Desde entonces, no lo había vuelto a ver ni a mencionar. Yo no me acordaba absolutamente de nada, solo de que mis abuelos se habían peleado con mis padres y no se habían vuelto a ver. Pero con las palabras de hoy... lo he vuelto a recordar todo...
Jeanne:- no podía creer que ese que ahora estaba sentado a su lado quien siempre le había hecho la murga, que la había protegido por encima de todo, hubiera pasado por algo tan terrible- "no te voy a dejar así. Tú me ayudaste cuando te necesité. Ahora me toca ayudarte yo a ti"- le agarró la cabeza e hizo que le mirara a los ojos- Shinji... lo siento... siento por todo lo que has pasado...- lo abrazó- te quiero... yo te quiero...- lo miró a los ojos- no estás solo, Shinji... me tienes a tu lado... te juro que siempre me tendrás a tu lado... no dejaré que te vuelvan a herir, Shinji. Nunca más.
Shinji: Natsuki...
Jeanne: es una promesa. No dejaré que te vuelvan a hacer daño. No volverás a estar solo. Siempre estaremos juntos- se le acercó y le dio un beso. Shinji notó un vuelco en el corazón... ya no estaba solo. Porque ella estaría siempre con él. Más dulce que un ángel, más fuerte que una diosa. La persona a la que él amaba. Su querida Natsuki.
Shinji: Jeanne... salgamos de aquí.
Jeanne: ¿eh?
Shinji: ha llegado la hora de saldar cuentas con mi abuelo. Ya no por mi, sino por mi madre, por mi padre, y por mi abuela.
Jeanne: Shinji... vamos.
CONTINUARÁ...
