Fic escrito para el evento Ignis-litteris que se llevó a cabo en el servidor de discord Legión Equestriana

Diálogos entre "comillas" - Pensamientos entre (paréntesis) - Acciones y narración con texto normal


Bahía Yeguamar, jueves. 11:54 am

Las calles soleadas rebosaban de una calma cotidiana: los ponis continuaban sus actividades regulares, algunos trotando despreocupados y otros charlando. De pronto, varios sonidos de notificaciones resonaron por toda la plaza y decenas de ponis sacaron sus teléfonos para revisar de que se trataba. Era la princesa Pipp Petals quien había comenzado un stream de Clip Trot desde su habitación en el Faro Mágico para dar un anuncio importante.

"¡Buenos días, Pippsters!" saludo a la cámara con una sonrisa radiante "El Día de Corazones y Cascos está a la vuelta de la esquina, y adivinen qué: ¡tendremos un festival en Bahía Yeguamar para animar la celebración! Habrá comida, juegos y… ¡musiicaaa!" esto último lo dijo entonando como solía hacer, mostrando en pantalla imágenes de comida, juegos y notas musicales "Así que no vayan a faltar, y traigan a su poni especial, jijiji. ¡Nos vemos allá, Pippsters!" Hizo un guiño coqueto y lanzó un beso a la cámara antes de cerrar el stream

Con un suspiro de alivio, la pegaso rosada guardo su teléfono y voló rápidamente hacia uno de sus pizarrones, el cual estaba cubierto de notas, listas y garabatos de corazones. Tomo un portapapeles, reviso rápidamente las tareas que tenía anotadas y bajo a la estancia principal del faro, donde se encontraban sus amigas.

"Listo, ya hice el anuncio del festiva" Comento Pipp mientras tachaba la tarea en su portapapeles. Se acerco a Izzy, quien se encontraba en su estación de trabajo, inclinada sobre una mesa repleta de materiales "¿Como vas con las decoraciones, Izzy?"

"Ya casi termino con todo esto" Respondió la unicornio, usando su magia para mover unas pulseras a una caja repleta de lazos rojos, corazones relucientes y cintas rosadas, además de collares y más pulseras "Cuando acabe comenzare con los adornos de tu vestuario ¡Vas a brillar más que nunca!" Ella misma se había ofrecido y Pipp acepto sin dudarlo

"¡Izzy, eres increíble! No sé cómo logras hacer decoraciones tan hermosas en tan poco tiempo" dijo Pipp, admirando uno de los collares con pequeños corazones "Y, ¿dices que todo está hecho con materiales reciclados?" Costaba creerlo ya que todas las decoraciones se veían relucientes

"¡Así es, el poder del uniciclaje!" Izzy soltó una risita, luego giro hacia Pipp con ojos llenos de emoción "Gracias por armar este festival, Pipp ¡El día de Corazones y Cascos es mi día festivo favorito, y este año va a ser el mejor de todos!" Dio un saltito, dejando caer un poco de brillo rojo al suelo. La unicornio purpura transmitía felicidad pura

"¿Enserio era necesario todo esto?" dijo Zipp, señalando la gran cantidad de decoraciones dentro de la caja "El año pasado los ponis ni siquiera estaban interesados en celebrar, ¿y ahora tendremos un festival entero?" Cuestiono con un gesto escéptico

"A mí me parece una gran idea" Intervino Sunny, entrando al faro con una canasta rebosante de fruta fresca que había recolectado del huerto comunitario. El dulce aroma de los frutos llego a los sentidos de todos "Los ponis de Bahía Yeguamar necesitan un empujoncito este año y un festival es la excusa perfecta para juntarnos todos y pasarla bien, ¿no crees?"

La pegaso blanca se limitó a asentir sin decir nada más. Misty, quien había estado escuchando desde el sofá en silencio, finalmente se animó a preguntar con una expresión de confusión "Emm... ¿me repiten de que se trata el día de Corazones y Cascos?" pregunto tímidamente, rascándose la melena con un casco "Aun no termino de entenderlo del todo"

Zipp se adelantó, respondiendo con un bufido y un tono ligeramente cinismo "Es el día en que todos los ponis se ponen cursis y gastan todo su dinero en flores, chocolates y más cosas. Es puro comercio disfrazado de corazones" A ella nunca le había gustado esta festividad; en Altos de Céfiro, los regalos de extraños la abrumaban cada año. Al menos en Bahía Yeguamar era más tranquilo.

Pipp le dio un codazo amistoso a su hermana, mientras esta recibía una mirada asesina por parte de Izzy "No le hagas caso, Misty. El día de Corazones y Cascos se trata de compartir un momento romántico con tu poni especial" Sus ojos brillaban con la idea, siempre había adorado las historias románticas que llenaban la celebración

"O simplemente pasar un momento especial con tus amigos" añadió Sunny con una sonrisa cálida, aclarando que no se trataba solo del romance "Es una tradición que se ha celebrado desde la Equestria antigua y que ha perdurado hasta nuestros días, ¿no es eso increíble?" la poni terrestre soltó el dato curioso. A ella le gustaban mucho las tradiciones, especialmente aquellas que venían desde tiempo inmemorables

Misty parpadeo un par de veces, todavía procesando las explicaciones de sus amigas "¿Entonces es como... un día para demostrar que te importan los demás?" pregunto, su voz aun mostraba dudas, pero también curiosidad

"¡Eso mismo!" Respondió Izzy emocionada al ver que su amiga había captado la idea clave "¡Es sin duda el mejor día festivo de todo el año!" Grito Izzy, sobresaltando un poco a Misty

"Solo recuerda que el amor y la amistad no son cosas que crezcan con magia de cartas y globos con forma de corazón" dijo Zipp, mirando a Izzy "Necesitan tiempo y cuidado como una planta" la unicornio respondió con una enorme sonrisa al recordar la metáfora

"No necesitas entenderlo todo de una vez, Misty" dijo Sunny, acercándose a la unicornio con comprensión "mañana lo veras por ti misma en el festival ¡Nos divertiremos mucho!" Misty sonrió, sintiendo que sus dudas desaparecían poco a poco

"¡Muy bien, equipo, tenemos mucho trabajo por delante!" Pipp llamo la atención de todos "¡Debemos hacer que este festival sea inolvidable para todos y que sea el mejor día de Corazones y Cascos que Bahía Yeguamar jamás haya visto!" dijo con determinación para enseguida levantar el portapapeles y repasar la lista de tareas "Las decoraciones de Izzy ya casi están listas, las ponemos mañana en la mañana" Izzy asintió con un brinco y tacho la tarea correspondiente "Sunny, tu estas a cargo de la comida"

"Así es, ya recogí los ingredientes y ahorita mismo preparare todo lo necesario para cocinar mañana" Sunny ya tenía en mente varios postres deliciosos acorde a la temática

"Perfecto" respondió Pipp, pasando al siguiente punto de su lista. Luego miro a su hermana con una sonrisa traviesas "Zipp, ¿te encargas de organizar los juegos? Puedes pedirle a Hitch que te ayude" Aunque no estuviera presente sabía que el poni terrestre no diría que no, lo conocía bastante bien

Zipp, que había estado mirando una de las ventanas sin prestar mucha atención, levanto la vista al escuchar el nombre del sheriff "Hitch, ¿eh? Que gran idea, iré a buscarlo enseguida" Sin esperar respuesta, salió disparada por la ventana dejando un remolino de aire tras ella

Pipp parpadeo, sorprendida por la repentina salida de su hermana, pero sacudió la cabeza para centrarse "Bueno, supongo que eso está cubierto" murmuró, revisando la última tarea de su lista "y yo me encargo de la música. Eso sería todo" Con eso, Izzy puso toda su atención devuelta a su mesa de trabajo tomando algunos materiales con su magia y poniéndoles bastante brillo. Sunny se dirigió a la cocina llevando la cesta de frutas, tarareando una melodía

La pegaso rosada estaba a punto de salir del faro cuando Misty la detuvo con una pregunta "Disculpa, Pipp, ¿hay algo en lo que pueda ayudar?" La unicornio quería contribuir de alguna manera, aunque no sabía cómo

Pipp se detuvo a pensar unos segundos, y luego respondió "Mmm, puedes preguntar a Sunny si necesita ayuda con la comida... o puedes venir conmigo a Mane Melody" Sugirió la pegaso "Y mañana nos puedes ayudar a poner los adornos"

"¡Me voy contigo!" Respondió Misty, trotando tras Pipp con una sonrisa. No sabía nada de cocina y seguramente terminaría retrasando a Sunny. Además, también quería pasar más tiempo con Pipp ya que ahora eran hermanastras, en teoría

Mane Melody, 4:30 pm

Había sido un día bastante tranquilo en el salón de belleza; apenas un puñado de clientes había pasado, dejando las sillas vacías y los secadores apagados. Jazz Hooves se encontraba reorganizando los frascos de esmalte con una precisión casi artística mientras que Rocky Riff barría algunos restos de melena dejando el suelo brillando de limpio. Por su parte, Pipp se encontraba en un rincón del salón, escribiendo en una pequeña libreta mientras tarareaba fragmentos de una melodía mientras Misty la escuchaba sentada sobre un cojín.

Pipp dejo escapar un resoplido, tachando otra idea de su libreta "No, eso no suena bien" murmuro para sí misma "Necesito escribir algo nuevo para mañana, pero nada encaja. Talvez algo como... 'corazones que brillan, cascos que danzan'..." Sacudió la cabeza y volvió a tachar "Ugh, no, esto tampoco."

"Eso no estuvo tan mal, creo" Misty opino, aunque como en ocasiones anteriores la pegaso continúo probando diferentes ritmos y letras.

Una vez que termino de acomodar los esmaltes, Jazz miro a Pipp y se acercó a esta "Pipp, ¿sigues atascada con esa canción? Llevas horas dándole vueltas" dijo con tono juguetón "¿No sería mejor que cantas una de las tantas canciones que tienes?"

"Déjala, Jazz. Cuando Pipp se pone en modo creativa, no hay quien la pare" Al terminar de barrer, el pegaso se acercó a las chicas "Pero, ella tiene razón, cualquier cosa que cantes mañana será un éxito"

Pipp aparto la mirada de su libreta y levanto la vista hacia sus empleados "Lo sé, pero quiero que sea una canción especial por el día de Corazones y Cascos para que el festival sea inolvidable" expreso la pegaso llena de determinación, para luego dedicarles una cálida sonrisa "Hablando de eso, chicos, no saben cuánto les agradezco que me vayan a ayudar a preparar el escenario, el vestuario y mi peinado" Hizo una pausa y los miro con picardía "Se que ustedes son pareja y seguro tenían planes para mañana" El comentario hizo que ambos se sonrojaran bastante.

Jazz y Rocky intercambiaron miradas y la poni terrestre respondió "Oh, Pipp, no pasa nada. Estamos felices de ayudarte, y además..."

"... significa que pasaremos el día juntos haciendo algo que nos gusta" Termino Rocky acercándose a Jazz para acariciar su melena y dedicarle una sonrisa

"¡Ustedes dos son tan adorables!" Pipp hizo un gesto muy tierno volando suavemente por unos segundos "Y no se preocupen, sé que podremos preparar todo en poco tiempo y ustedes podrán disfrutar de los juegos y la comida antes de mi actuación"

Misty sonrió al ver a la pajera y le llego una revelación a la cabeza "Pipp, ¿a esto te referías con compartir un momento romántico con un poni especial?" Pregunto la unicornio, comprendiendo mejor la idea.

"¡Precisamente! No importa la situación, siempre que estes con tu poni especial" Pipp hizo una pausa mientras repasaba sus palabras "Aunque si puedes tener una cita con una cena romántica mucho mejor jijiji"

"Y, ¿cómo encuentras a ese poni especial?" Le surgió la duda a Misty, quien aún desconocía la complejidad de su pregunta

Pipp abrió la boca para responder, pero se quedó en silencio un instante, sus alas deteniéndose en el aire. La pregunta de Misty, tan simple y sincera, la hizo pensar más de lo que esperaba "Pues… no es algo que buscas exactamente" dijo al fin, bajando al suelo con una sonrisa suave "Es más como… alguien que aparece, y poco a poco te das cuenta de que estar con esa poni te hace sentir diferente. Especial, supongo" Su voz tenía un toque de duda, como si ella misma estuviera buscando la respuesta

Jazz, quien había comenzado a reorganizar los productos para la melena, soltó una risita "¡Vaya, Pipp, eso sonó casi poético! Deberías ponerlo en tu canción."

La pegaso rosada rio ante el comentario de su amiga, pero luego lo pensó detenidamente "¡Eso podría funcionar!" dijo de pronto con emoción. Tomo su libreta otra vez y comenzó a garabatear varios versos mientras tarareaba algunas melodías "'Alguien que aparece'… 'especial'…" A pesar de que su atención regreso a la canción que quería componer, la pregunta de Misty seguía dando vueltas en su cabeza

"Parece que regreso tu inspiración, seguro se te ocurrirá una increíble canción" Comento Misty con una pequeña sonrisa al ver a su amiga tan concentrada "Voy a regresar al faro de los cristales, a ver si puedo ayudar en algo a Izzy o a Sunny"

Pipp respondió sin separar la vista de su libreta "¡Claro, Misty! Gracias por acompañarme este tiempo, al rato nos vemos" Misty asintió, trotando hacia la salida no sin antes despedirse de Jazz y Rocky con un leve movimiento de casco

La luz del salón se volvió tenue a medida que el sol se hundía, proyectando sombras sobre las bolas de papel que Pipp arrancaba de su libreta y lanzaba al suelo. Pasaron un par de horas más, y su entusiasmo inicial se desvaneció en frustración. Ninguna letra funcionaba, y su pila de ideas se reducía a un montón de papel arrugado. Cuando llegó la hora de salida, Jazz y Rocky tomaron sus cosas, pero dudaron al verla todavía garabateando.

"Talvez deberías tomar un descanso, Pipp" Sugirió la poni terrestre al ver a su amiga en ese estado "ir a casa y comer algo..."

"Comer siempre me motiva a mi" Añadió Rocky con tono humorístico "además, ya es hora de cerrar" miro hacia una ventaba, viendo como el cielo se oscurecía

Pipp lanzó otra bola de papel, gruñendo, pero levantó la vista al escucharlos. Notó sus dos amigos estaban listos para retirarse "Oh, tienen razón" murmuró, frotándose los ojos con una pata "Me quedaré un rato más, pero ustedes pueden irse" Al ver su inacción, insistió con una sonrisa cansada "Adelante, yo cierro. después de limpiar mi desastre" Señaló las bolas de papel esparcidas por el suelo

Jazz y Rocky respondieron al unisonó "Está bien, Pipp. Hasta mañana" Esto provocó una risita en Pipp mientras la pareja se sonrojaba "No olvides descansar" añadió Jazz "Y comer algo" terminó Rocky. Ambos salieron por la puerta, dejando a Pipp sola con sus pensamientos

Pipp aún tenía ganas de componer esa nueva canción para tachar la tarea de su lista y tener todo listo para mañana. Pero su cabeza estaba vacía, y su energía se había agotado. Cerró la libreta con un suspiro y recogió las bolas de papel con movimientos lentos, dejándolas caer en el cesto mientras sus alas colgaban pesadas a sus lados. Pensó en cerrar el salón e irse, pero antes sacó su teléfono.

"Veamos que cuentan los Pippsters" comenzó a revisar los comentarios, dándole me gusta a varios, en especial los que compartían lo que iban a hacer con sus parejas* "¡awww que romántico!" continúo bajando por los comentarios y notó que varios ponis le preguntaban si ella tenía un poni especial, mientras otros le pedían serlo, algunos con mensajes muy directos "Ugh... quiero mucho a mis fans, pero algunos son..." No terminó la frase, recordando una mala experiencia del pasado. Entonces se dio cuenta de que hacía mucho que no salía con algún poni "..." no hubo palabras, se limitaba a seguir viendo los comentarios, los cuales se volvieron repetitivos y solo le generaban más dudas. Finalmente, guardó el teléfono "suficiente, creo que es un buen momento para desconectar un rato"

El cielo sobre Bahía Yeguamar se había teñido de un púrpura profundo, salpicado de las primeras estrellas, cuando Pipp salió de Mane Melody. Se movió con pasos lentos tras un día largo de frustraciones creativas y bolas de papel arrugadas. El aire fresco de la noche le rozó las plumas, pero no logró despejar del todo el torbellino de pensamientos que aún zumbaba en su cabeza. Acababa de cerrar la puerta del salón cuando una voz familiar la sacó de su ensimismamiento.

"¡Hey, Pipp!" Hitch troto hacia ella desde el otro lado de la calle, con Sparky dormitando sobre su lomo y una sonrisa amable en el rostro "¿Ya está todo listo para el festival de mañana?"

Pipp levanto la vista "Casi todo" respondió, con un tono cansado que no pudo disimular del todo "Solo me falta componer la canción que voy a cantar mañana. Todo lo demás está en marcha"

"Bueno, estoy deseando escuchar esa nueva canción tuya. Seguro será un éxito" comento Hitch con entusiasmo. Hizo una pausa, recordando la primera vez que la escucho cantar: aunque en ese momento estaba detrás de Sunny e Izzy, no pudo evitar notar la encantadora voz de la pegaso "Solo recuerda descansar lo suficiente, ¿sí? Se nota que te has esforzado mucho, y no queremos que te…" El cansancio en el rostro de Pipp era notorio

"¡NO LO DIGAS!" Pipp lo cortó con un grito repentino, sus alas abriéndose por instinto. Luego bajó la cabeza, sus mejillas ardiendo de vergüenza "Disculpa, Hitch" murmuró, su tono suavizándose con un matiz de disgusto "Es solo que no me gusta… enfermarme" La palabra salió como un susurro amargo, y su mente voló a esas veces pasadas: atrapada en cama, con la garganta rasposa y la nariz tapada. Pero entonces, un recuerdo más cálido se coló en su cabeza: Hitch a su lado con una rica sopa, preocupado por el bienestar de ella. Un leve sonrojo tiñó su rostro, y apartó la mirada.

"Te entiendo, Pipp. De nuevo, te pido perdón por haber mencionado lo de los seguidores en Ponygram" dijo con suavidad, pasándose un casco por detrás de la cabeza en un gesto torpe pero encantador "y también por insistir mucho en entretenerte la otra vez, con los datos de animales, la obra y lo demás"

"Descuida, Hitch. Lo de los seguidores fue mi culpa: me deje llevar demasiado" admitió encogiéndose levemente "Ya estoy aprendiendo a desconectar... de vez en cuando. Y, la verdad, agradezco que te preocuparas por mí y me hicieras compañía mientras me recuperaba" Su sonrisa se amplió, sincera y suave "Además, me divertí mucho con los juegos de mesa"

Hitch rió, ajustando a Sparky sobre su lomo con cuidado "No tienes que agradecerme, lo hice con gusto. Me alegra que te haya divertido" Hizo una pausa, y luego añadió con una sonrisa "Si quieres, mañana después del festival podemos jugar un rato"

Pipp sintió un pequeño salto en el pecho "¡Eso me encantaría!" respondió casi demasiado rápido. Luego, al notar su propio entusiasmo, se apenó ligeramente y bajó la voz "Quiero decir… claro, sería divertido" Sin darse cuenta, sus ojos se detuvieron un poco más en el corcel frente a ella: su melena despeinada por el día, la forma en que Sparky descansaba suavemente sobre su espalda. Algo en su mirada cambió, como si lo viera con otros ojos por primera vez

"¡Genial, entonces está dicho!" dijo con una sonrisa amplia, ajeno al torbellino que acababa de desatar en ella* Nos vemos mañana, Pipp. Ahora tengo que llevar a este dragoncito a la cama" Sparky dejó escapar un ronquido, y Hitch dio un paso atrás, girando hacia la comisaría "Descansa, ¿sí? Zipp y yo ya terminamos de organizar los juegos, mañana en la mañana colocaremos los puestos" Con un último movimiento de casco en despedida, comenzó a trotar hacia la luz de las farolas

Pipp lo vio alejarse, sus palabras sobre descansar resonando en sus oídos mientras el cansancio del día volvía a asentarse en sus hombros. Troto todo el camino hasta el Faro de los Cristales, pensando en el tema de las parejas y en Hitch, olvidado por completo su fracaso intentando componer una nueva canción.

Cuando por fin llego y abrió las puertas del faro, un dulce y cálido aroma invadió su nariz y provoco que sus tripas rugieran. Sunny estaba en la cocina, tarareando mientras guardaba bandejas de postres para el festival. La pegaso se aproximó rápidamente a la cocina para comer algo antes de irse a dormir.

"¡Pipp, llegaste!" dijo Sunny, girándose con una cuchara en la boca. "Pareces agotada ¿Cómo fue tu día?"

Pipp dejo escapar un suspiro mientras tomaba asiento "Algo pesado, pero bien" respondió, frotándose los ojos. "Necesito comer algo y caer en mi cama antes de que mis cascos se rindan." Sunny le ofreció uno de los muffins recién horneados. La pegaso le dio un mordisco rápido, el sabor a vainilla le arrancó una pequeña sonrisa "Mmm, gracias Sunny"

"Vaya, parece que alguien esta mas cansada de lo usual" se escucho la voz de Zipp, quien había entrado volando a la cocina y se apresuro para tomar un muffin sin pedir permiso "Deberías de ir a dormir o podrías…"

"Lo sé, lo sé" Se apresuro a decir la pegaso rosada, no quería ni considerar la posibilidad de enfermarse "Ahorita que termine de comer me iré directo a la cama" respondió con el muffin a medio terminar.

"Muy bien, por cierto, Hitch y yo ya tenemos pensado los juegos que pondremos mañana" comento Zipp en un tono animado

"Si, Hitch ya me conto" al mencionar su nombre, su mente comenzó a recordar su encuentro con el poni amarillo: su torpe sonrisa, la forma en que Sparky dormía en su lomo. (¿Y si…? No, no podía ser) se apresuro a terminar el muffin y se levantó del asiento y entre bostezos dijo "Ya me voy a dormir chicas, nos vemos mañana. Hay mucho que hacer"

Pipp subió las escaleras hacia su habitación y se dejo caer sobre su cama. Jalo sus cobijas con la intención de dormir, pero una duda seguía girando en su cabeza. ('Alguien que aparece… que te hace sentir especial…') Las palabras que le había dicho a Misty resonaban, y con ellas la imagen de Hitch. "No, Pipp, basta" susurró para sí misma, cerrando los ojos. "Solo es un amigo. Solo eso." Pero la duda se quedó, flotando como una nota sin resolver, mientras el sueño la reclamaba lentamente.

Bahía Yeguamar, viernes. 8:00 am

El Día de Corazones y Cascos amaneció soleado y brillante. Las amigas de Pipp se adelantaron a la plaza central para poner las decoraciones. La pegaso despertó en el Faro de los Cristales con una energía renovada tras un sueño extraño pero dulce. Apenas se arregló la melena, salió volando del faro hacia la comisaría, sin pensar en el festival o la canción que aún no tenía. Necesitaba hablar con Hitch, aclarar esa chispa que no la dejaba en paz. Había olvidado por completo que él estaría con Zipp colocando juegos, y al llegar, encontró el edificio cerrado, con un buzón rebosante de cartas en forma de corazón, flores y chocolates apilados alrededor.

Pipp se decepciono al ver la estación cerrada, y antes de preguntarse dónde estaría Hitch, su sonrisa titubeo al observar el buzón. "Esos son… muchos presentes…" murmuró y saco su teléfono para pasar el rato, hasta que el sonido de unos cascos se hizo presente. Dahlia se acercaba con un ramo de rosas, una caja de chocolates y una tarjeta. "Dahlia…" atino a decir, antes de notar lo que llevaba encima.

La yegua dio un respingo, dejando caer los regalos, mientras sus mejillas enrojecían. "¡Oh, Pipp! B-buenos días, jeje," balbuceó nerviosa, recogiendo todo a trompicones y metiéndolo en el buzón. "¡Feliz Día de Corazones y Cascos!" Sin más, salió corriendo, dejando a Pipp parpadeando.

"Ok…" murmuró, encogiéndose de hombros. Pero al volver a mirar el buzón, desbordado de obsequios, una punzada extraña le apretó el pecho. "Vaya, parece que alguien es popular…" Su voz perdió algo de brillo, y el entusiasmo inicial se desvaneció un poco bajo el peso de esos regalos.

Pasaron unos minutos que se sintieron eternos, hasta que Hitch apareció trotando por la calle, riendo con Zipp a su lado. Sparky iba jugando con unos anillos en su lomo. Pipp no pudo evitar notar la cercanía de los dos, lo que hizo que su estómago se hundiera aún más.

Un comentario de la pegaso arrancó otra risa a Hitch mientras se acercaban. "…y entonces le dije que esos vasos no se van a caer solos." Al notar a Pipp, alzó una ceja. "Hola, Pipp, ¿qué haces aquí? ¿No deberías estar colocando las decoraciones junto a las demás?"

Pipp parpadeo un par de veces, apenas recordando todo el tema del festival y que ellos dos habrían estado colocando los juegos. "Eh… si, es solo que acabo de despertar…" la pegaso se excusó como pudo "y quería preguntarle algo a Hitch"

"Wow, ¿Enserio? Bueno, que bien que hayas descansado. Creo que Sunny e Izzy tienen todo bajo control y nosotros ya terminamos de poner los juegos. Ahora, si me disculpan, estaré en el faro un rato" Zipp se despidió de ambos "Al rato nos vemos" Salió volando hacia el faro, dejando a Pipp y Hitch solos

Hitch se despidió de Zipp y giro hacia Pipp "¿Y, que me querías preguntar?" Pregunto, con un tono cálido y curioso. Se acerco a la puerta del local y la abrió, después miro el buzón y soltó un suspiro

"Ahm…" Pipp tragó saliva, nada se le veía a la mente. Hizo una pausa, señalando el buzón con un gesto juguetón. "Parece que cierto alguacil es muy popular entre las yeguas, jeje. ¿Necesitas ayuda con eso?" Lo único que se le ocurrió fue cambiar de tema. Hitch asintió y entre los dos llevaron los regalos adentro, apilándolos en el escritorio principal

"Gracias, Pipp," dijo con un leve rubor, frotándose una pata contra la otra. "Sí, todos los años es igual… Nadie resiste el encanto de un sheriff." Sacudió la melena con un movimiento exagerado, posando con su cuerpo musculoso bajo la luz que entraba por la ventana.

El corazón de Pipp dio un salto, y sus mejillas ardieron. Por un segundo, no pudo apartar los ojos de él. "Tienes razón…" susurró, embobada, antes de sacudir la cabeza y desviar la mirada. "Entonces, ¿todos los años te mandan flores, cartas y chocolates?" preguntó, su voz temblando entre curiosidad y algo más. La idea de Hitch rodeado de admiradoras era atractiva, pero necesitaba saber. "¿Y alguna ha… ganado tu atención?"

La pregunta lo tomó desprevenido, y sus ojos se abrieron un poco. "No, no podría," respondió rápido, negando con la cabeza. "Siempre agradezco los gestos, pero como alguacil de Bahía Yeguamar no lo veo correcto." Al notar la confusión de Pipp, añadió: "Soy una figura de autoridad. Siento que estaría aprovechándome de alguna yegua si respondiera a eso."

Pipp sintió un alivio inesperado que le subió el ánimo, y una sonrisa genuina asomo en su rostro. "Oh, ya entiendo" dijo, más ligera. "A mí también me pasa algo parecido." Hitch ladeó la cabeza, curioso, y ella continuó. "En Altos de Céfiro me llegaban cientos de flores, cartas y chocolates, y estos días mis publicaciones están llenas de comentarios de ponis."

Hitch asintió, comprendiendo al instante. "No me extraña. Eres una estrella pop famosa y una princesa," dijo con una sonrisa que hizo que el corazón de Pipp latiera más rápido. Por su parte, Sparky se encontraba tratando de abrir una caja de chocolates

"Así es, y tampoco me gusta aprovecharme de mis fans," admitió, su tono suavizándose. "Además, hubo una ocasión, hace tiempo… y, digamos que no salió bien." Una sombra de melancolía cruzó su rostro, pero Hitch la interrumpió antes de que se hundiera en ello.

"Lo siento mucho, Pipp," dijo con sinceridad, dando un paso hacia ella. "Pero oye, parece que ambos sabemos cómo lidiar con estas cosas, ¿no?" Le guiñó un ojo, intentando animarla.

"Jeje, tienes razón," respondió, riendo suavemente. El aire entre ellos se sentía más ligero, y sus emociones subieron otra vez. Un silencio breve cayó, pero no era incómodo; era cálido, lleno de posibilidades. Pipp respiró hondo, su mente acelerada. (¿Qué hago? ¿Lo invito a pasear? ¿Es demasiado directo?) Justo cuando abría la boca, una voz alegre irrumpió en la comisaría.

"¡Hola, Hitch! ¡Feliz Día de Corazones y Cascos!" Sunny entró trotando, su melena rebotando con cada paso. Hitch se giró hacia ella, y juntos hicieron su saludo secreto al unísono. "Arriba, abajo, sacude ese hierbajo, que brillen las pezuñas, como un escarabajo," sus cascos chocaban con una sincronía perfecta. Al terminar, Sunny notó a Pipp y sonrió. "Pipp, ¿descansaste bien? Izzy y yo nos encargamos de colocar los adornos, y la comida ya está preparada

El ánimo de Pipp se desplomó como un castillo de naipes. Forzó una sonrisa que no llegó a sus ojos. "Gracias, Sunny… dijo, su voz tensa mientras veía a Hitch y Sunny tan cómodos juntos. "Creo que debería ir a revisar que todo este perfecto." Sin esperar respuesta, giró sobre sus cascos y salió volando, el nudo en su pecho apretándose con cada aleteo.

Al llegar a la plaza central, Pipp pudo comprobar que en efecto ya estaba casi todo en su lugar. Los puestos de comida se veían bien, al igual que los puestos de juegos. Lo único que faltaba era el escenario donde iba a cantar. Sin embargo, Pipp se encontraba completamente distraída en sus pensamientos.

(¡Rayos! ¡Sunny, por qué tuviste que aparecer en ese momento!) Una molestia genuina creció hacia su amiga mientras volaba hacia la plaza. (¿En qué estaba pensando? Hay un montón de yeguas tras Hitch, y aunque no acepte a ninguna, ahí está Sunny) Sacudió su cabeza ante la loca idea (No, no, son amigos de la infancia, por eso tienen ese saludo. Ya serían pareja si hubiera algo, ¿no?) Sus pensamientos giraban en espiral. (Y Zipp… pasa tanto tiempo con él. Seguro sienten algo mutuo. Lo mejor es que ignore todo esto.) Entro a Mane Melody, decidida a enterrar esos sentimientos, pero aun con un nudo en su pecho.

Plaza central, 10:30 am

El festival había dado comienzo, los ponis trotaban por las calles explorando los puestos de comida y juegos que había. Comet e Izzy iban saliendo del puesto de batidos de Sunny, con un batido jumbo para los dos. Cerca, Posey Bloom fruncía el ceño luego de perder en un juego de derribar una pirámide de vasos. Windy, a su lado, le dio un codazo suave y le mostro un brazalete que había ganado en un juego de lanzar anillos. La pegaso se lo puso a su acompañante, provocando que las mejillas de la poni amarilla se tornaran rosas. Frente a Mane Melody, Peach Fizz, Seashell y Glory salieron brincando, sus cascos reluciendo con pintura rosa y pequeños corazones en sus mejillas

Dentro del local, Pipp dejo los esmaltes que había utilizado con las Pippsters en una repisa y se acerco a Jazz. "Oye, Jazz…" hizo una pausa, llamando la atención de su amiga. "¿Cómo supiste que sentías algo por Rocky?" preguntó, manteniendo el tono casual, no quería dar a conocer los sentimientos que tenía en ese momento.

"Oh, Pipp, la verdad no sé" respondió encogiéndose de hombros "Simplemente paso, cada día comencé a fijarme más en él y sentía algo especial estando a su lado" Pipp los había visto a ambos y ciertamente pudo saber cuando su amiga ya estaba enamorada, pero no recordaba algo que lo provocara

Pipp parpadeó, esperando algo más profundo. ¿Eso era todo? "Ah… ya veo," dijo, su voz apagándose un poco. La respuesta de Jazz era tan simple que no aclaraba nada; ningún destello de sabiduría para desenredar el nudo en su pecho. Forzó una sonrisa y asintió. "Gracias, Jazz"

Pasaron las horas y el sol llego a su punto más alto. Pipp, luego de atender a varios ponis que buscaban un nuevo estilo de melena o añadirles color a sus cascos, anuncio que Mane Melody cerraría por hoy. Esto con el fin de que Jazz y Rocky tuvieran algo de tiempo para revisar los puestos de comida y los juegos del festival. Los tres salieron y Pipp fue al escenario donde estaban Zipp y Misty ayudando a terminar de levantar el escenario. Al poco rato apareció la reina Haven acompañada de Alphabittle, ambos caminando bastante juntos mientras intercambiaban miradas. El unicornio gris llevaba un conejo de peluche que se había ganado en uno de los juegos.

"Eww" Pipp murmuró, poniendo una mueca de leve desagrado al igual que su hermana. Ninguna se había acostumbrado todavía a la idea de ver a su madre con un semental, y menos aún con Alphabittle

"¡Niñas, que gusto verlas!" La reina sonrió al ver a sus hijas, las cuales se acercaron para abrazarla, Pipp siendo la mas cariñosa y Zipp siendo más reservada.

"¡Misty!" El unicornio recibió a su hija con un gran abrazo "Por todos los cascos, a pasado una eternidad"

"¡Alphabittle! Quiero decir, papá" Aun le costaba un poco llamarle papá, pero cada vez se iban conociendo mas

Luego de platicar un poco y ponerse al día, Pipp tuvo una idea. "Mamá, ¿podemos hablar un momento… en privado?" susurró lo último, provocando que Zipp levantara una ceja

"Claro, cariño," respondió la reina, girándose hacia su compañero con una sonrisa suave. "Me disculpas un momento, Alphy."

"Aquí te estaré esperando," dijo el unicornio gris, devolviéndole la sonrisa. Mientras Haven volaba con Pipp hacia un rincón apartado, él continúo charlando con Misty y le dio un brazalete que había ganado para ella.

Una vez solas, Pipp rompió el silencio, su voz titubeante bajo la sombra de un árbol decorado con corazones brillantes. "Mamá, ¿te puedo preguntar algo?" La reina inclinó la cabeza con un asentimiento gentil, sus plumas reales reluciendo al sol poniente. Pipp respiró hondo, las palabras pesándole en la lengua por lo incómodo del tema. "Cómo supiste que sentías algo por… Alphabittle." Reprimió una mueca de desagrado para que su madre no la reprochara.

La pregunta sorprendió a Haven, y un rubor suave tiñó sus mejillas. Soltó una risita baja. "Oh, jeje, bueno, debo admitir que nuestras primeras interacciones no fueran las mejores" dijo, recordando su primer encuentro luego de escapar de Altos de Céfiro "Pero fue TAN valiente al proteger a esas criaturillas del bosque…" Su tono se volvió meloso, y Pipp arrugó la nariz, conteniendo un escalofrío. "Algo dentro de mí se encendió, una chispa que me empujó a salvarlo. Después, cuando ustedes se quedaron aquí, decidí visitar el Bosque de la Herradura. Tomamos té en su salón, charlamos de todo un poco… Fue amable, lleno de historias, y poco a poco…"

"Ok, entiendo," Pipp interrumpió a su madre para cortar el relato antes de que se extendiera eternamente. "Pero… ¿desde ese momento fue algo romántico? ¿Cómo supiste que él sentía lo mismo? ¿O él dio el primer paso?" Su cabeza comenzó a llenarse de dudas, necesitaba más información.

"No exactamente," respondió Haven, su mirada cálida posándose en la pegaso. "Fue algo que creció con el tiempo, algo mutuo." La expresión perdida de Pipp era evidente, sus orejas ladeándose, así que Haven continuó. "¿Y por qué tanto interés, Pipp? Sé que a ti y a Zipp aún les cuesta verme con Alphy."

"No es eso…" Pipp tomó aire, el peso de sus pensamientos empujándola a ser directa. Sus alas se agitaron nerviosas. "Es que estos días he estado sintiendo algo por alguien, y no sé si es solo amistad o algo más." Bajó la mirada, las palabras saliendo en un susurro.

"¿Es ese corcel Hitch, verdad?" La reacción de Pipp, un respingo leve y un rubor fugaz, confirmó las sospechas de Haven, quien sonrió con picardía. "Sabía que una de ustedes se sentiría atraída hacia él. Es un semental con buen porte, y no hay muchos ponis así."

"¡Mamá!" El grito salió más fuerte de lo que Pipp pretendía, sus mejillas ardiendo bajo la melena rosada. "Aún no estoy segura si es algo romántico o si solo malinterpreto su amabilidad," dijo, su voz temblando. Bajó el rostro, las orejas cayendo y los ojos fijos en el suelo polvoriento. "Hitch es mi amigo. No quiero arruinarlo si esto no es real… o si no siente lo mismo."

"Oh, mi niña," susurró Haven, acercándose con las alas abiertas. La envolvió en un abrazo cálido, sus plumas rozando las de Pipp como un consuelo suave. "Entiendo tus preocupaciones y ese miedo a que las cosas salgan mal. Aún te falta recorrer mucho en este camino." Con un casco delicado, alzó el mentón de su hija, buscando sus ojos húmedos. "Pero no tienes que darle tantas vueltas. Sé sincera con lo que sientes y déjalo fluir. Si Hitch es tan buen amigo como dices, tu amistad no corre peligro. Y quién sabe, quizás se transforme en algo más." Le dedicó una sonrisa tierna que levantó un poco el ánimo de Pipp. "Es mejor intentarlo que arrepentirte después. Se que tienes la confianza para seguir este sendero, sea cual sea el final."

Las palabras de su madre la dejaron sin aliento. Pipp no encontró respuesta, solo correspondió el abrazo, el calor del contacto deshaciendo el nudo en su pecho. Tras unos segundos, se apartó, limpiando lágrimas diminutas con una pata y esbozando una sonrisa decidida. "Voy a seguir mis sentimientos, sin importar a dónde me lleven," dijo, su voz firme por primera vez en el día. Pero una duda final asomó, oscureciendo su mirada. "Aunque… hay algo que no mencioné. Zipp y Hitch pasan mucho tiempo juntos, y no sé si ella también siente algo por él." Sus alas se tensaron al recordar la indiferencia de Zipp ante la broma de su madre.

"Bueno, ambas son hermanas," dijo Haven, un brillo pícaro cruzando sus ojos. "No creo que haya problema si lo comparten, jeje."

"¡MAMÁ! ¡No digas esas cosas!" Pipp se encendió como un tomate, el calor subiéndole al rostro hasta las puntas de las orejas mientras agitaba las alas en protesta.

"Solo era una idea, a ambas les vendría bien compartir más cosas" rió Haven, disfrutando el momento antes de adoptar un tono más serio. "Hablando en serio, deberías charlar con tu hermana para evitar malentendidos. No dejes que un chico dañe su lazo, mucho menos por una suposición."

"Tienes razón, hablaré con ella más tarde o mañana," respondió Pipp, tomando respiraciones profundas para calmar el rubor. Una sonrisa sincera iluminó su rostro. "Gracias, mamá, por ayudarme con esto…"

"Sabes que siempre puedes contar conmigo, querida," dijo Haven, acercándose para plantar un beso suave en su mejilla. Se apartó con gracia, mirando el cielo que se teñía de naranja. "Deberíamos volver con los demás. Alphy me estará esperando, y tú estás a punto de subir al escenario."

Los ojos de Pipp se abrieron de par en par, un escalofrío recorriéndole las plumas. La canción. Con todo el lío de Hitch, ni siquiera había intentado componer la canción que quería. El pánico le aceleró el pulso. "¡Me tengo que ir! Gracias de nuevo, mamá," gritó, besando su mejilla a toda prisa antes de salir volando a toda velocidad hacia la parte trasera del escenario.

Haven sonrió con una mezcla de orgullo y diversión en su mirada, mientras veía a su hija alejarse. Con un aleteo elegante, regresó junto a Alphabittle, que la esperaba con una paciencia tranquila bajo las luces parpadeantes del festival. El unicornio gris le ofreció una pata, y juntos trotaron hacia la plaza para encontrar un buen lugar entre la multitud que ya se reunía. Al poco rato Pipp llego a la parte trasera del escenario donde la estaban esperando Jazz, Rocky e Izzy.

"Ahí estás, Pipp," dijo Jazz, trotando hacia ella con un pincel y una caja de esmalte rojo brillante en los cascos. Sus ojos brillaron con alivio mientras comenzaba a pintar los cascos de su amiga "Temía que te hubiera pasado algo o no tuvieras la canción preparada" comento con un tono inofensivo

"Jeje, de hecho, no compuse ninguna canción nueva" admitió, riendo nerviosamente complicando el trabajo de sus amigos. Respiro hondo y trato de mantenerse quieta mientras Jazz pintar sus cascos con un rojo brillante que destellaba como rubíes bajo la luz del atardecer.

Rocky se acercó con una sonrisa torcida, un peine y un frasco de laca flotando entre sus alas. "En serio, ¿nada con temática de corazones y cascos?" comentó, empezando a desenredar la melena de Pipp con movimientos rápidos pero precisos. "No pasa nada, cualquier cosa que cantes va a ser increíble." Sus plumas rozaron la crin rosada, transformando el caos en ondas suaves que bailaban con la brisa del viento.

Izzy se encontraba esperando que Jazz y Rocky terminaran de arreglar a Pipp para entregarle sus adornos, pero se adelanto al escuchar el problema de su amiga dando saltitos "¡Yo tengo la canción perfecta, jijiji! Les recito la letra con una melodía improvisada que llenó el aire de energía. "Por cierto, aquí están los adornos"

Pipp parpadeó, sus ojos abriéndose con asombro mientras escuchaba. Había que reconocer que la unicornio era bastante creativa para componer canciones "¡Izzy, esto es increíble!" * exclamó, tomando los brazaletes que fabrico su amiga, sus brillos rojos reluciendo en conjunto con el esmalte sus cascos* "Me has salvado la vida, y estas decoraciones son hermosas." El pánico cedió paso a una chispa de confianza, aunque el reloj seguía tic-tac en su mente.

"No es nada, Pipp," respondió Izzy, desbordando emoción de que Pipp iba a interpretar su canción "¡Ahora sal ahí y anima a todos los ponis!" Sus ojos brillaban con gratitud y se dirigió al escenario para ser la actuación de su amiga.

La joven princesa tomó su micrófono de la suerte y salió al escenario con un aleteo decidido. El rugido de la multitud la recibió como una ola, cientos de ponis reunidos bajo un cielo crepuscular salpicado de estrellas tempranas. Las luces de los reflectores danzaban sobre las cintas rosadas y los corazones colgantes, bañando la plaza en un resplandor cálido. Pipp respiró hondo, su melena ondulada y sus cascos rojos reluciendo bajo la luz, mientras el pulso del festival latía en su pecho.

"¡Buenas noches, ponis!" gritó con una voz que vibraba de entusiasmo, alzando el micrófono al cielo. "Gracias a todos por estar aquí y compartir el espíritu del Día de Corazones y Cascos." Sus ojos recorrieron la multitud, buscando entre las caras iluminadas hasta encontrar a Hitch, de pie junto a Sunny y Zipp, su melena dorada captando un rayo de luz. El corazón de Pipp dio un salto, pero sonrió más amplio. "Espero que se estén divirtiendo. Esta canción especial es de Izzy Moonbow, quien también soñó este festival." Los reflectores giraron hacia Izzy, que brincaba entre el público, agitando las patas con una risa chispeante. La luz volvió a Pipp, y ella cerró los ojos un instante, dejando que la música comenzara a fluir.

/Nota del autor: traducción oficial de "Ain't Gonna' Wait" de My Little Pony: Tell Your Tale capítulos 44 y 66. Escuchar la versión completa en inglés.

"Hoy es el día del amor y la amistad," cantó, su voz clara cortando el aire mientras alzaba una pata al ritmo.

"Para ti, para mí, para todos los ponis." Giró en el aire, las alas abiertas, los brazaletes de Izzy destellando como fuego rojo.

"No seas así, ven a bailar y a festejar," bajó al borde del escenario, invitando a la multitud con un gesto amplio.

"¡Amor tú puedes dar!" Saltó de nuevo al centro, sus cascos golpeando la madera con chispa.

"Hay que pensar en el de al lado," cantó, mirando a Hitch por un segundo fugaz, su sonrisa temblando de emoción.

"Es más fácil dar amor que ser un amargado." Voló alto, dejando un rastro de plumas rosadas que brillaban bajo las luces.

"Si estás de acuerdo conmigo, ven a demostrarlo," apuntó al público, y los ponis alzaron las patas, siguiendo el ritmo.

"Porque hoy tienes que estar acompañado." Aterrizó con gracia, el corazón latiéndole al compás.

"Oh, oh, amor voy regalando," su voz subió, potente y libre, mientras giraba en un torbellino rosado.

"Oh, oh, como lo había soñado," extendió un ala, rozando el borde del telón con un brillo en los ojos.

"Oh, no hay tiempo para dudar," bajó la mirada a Hitch otra vez, un destello de esperanza cruzando su rostro.

"Hazle caso al corazón que no esperará." Alzó el micrófono, dejando que la nota resonara sobre la plaza.

"A-mor voy a darte," cantó, pateando el aire con un casco rojo brillante, la multitud coreando con ella.

"A-mor voy a darte," voló al otro lado del escenario, su melena ondeando como una cascada.

"Puedo asegurarte," se inclinó hacia el público, su voz temblando de pura emoción.

"Que hay amor en el aire." Extendió las alas al máximo, flotando sobre el borde mientras los ponis aplaudían.

"Ya no te escondas y conmigo ven," aterrizó con un giro suave, sus ojos buscando a Hitch entre el mar de caras.

"Hay perfume de amor en el aire," alzó una pata al cielo, como si atrapara ese amor invisible.

"No temas, aún tienes tiempo de empezar," dio un paso al frente, el micrófono cerca de su boca, su voz vibrante.

"¡Amor tú puedes dar!" Saltó alto, las luces reflejándose en sus brazaletes como chispas.

"Hay que pensar en el de al lado," repitió, su mirada barriendo a Sunny, Zipp y Hitch, un nudo deshaciéndose en su pecho.

"Es más fácil dar amor que ser un amargado," voló en un arco, el viento levantando su melena en un halo rosado.

"Si estás de acuerdo conmigo, ven a demostrarlo," apuntó al público otra vez, y la plaza estalló en saltos y gritos.

"Porque hoy tienes que estar acompañado." Aterrizó en el centro, el sudor brillando en su frente.

"Oh, oh, amor voy regalando," cantó con todo el aliento, sus alas batiendo al ritmo acelerado.

"Oh, oh, como lo había soñado," giró en un torbellino final, el escenario temblando bajo sus cascos.

"Oh, no hay tiempo para dudar," miró a Hitch una última vez, su corazón cantando más alto que su voz.

"Hazle caso al corazón que no esperará." Alzó el micrófono al cielo, la nota final resonando como un eco.

"A-mor voy a darte," bajó lentamente, las alas abiertas, la multitud coreándola con fervor.

"A-mor voy a darte," dio un paso al frente, el brillo rojo de sus cascos relampagueando.

"Puedo asegurarte," su voz tembló, cargada de todo lo que había guardado.

"Que hay amor en el aire." Se detuvo en el centro, las alas cayendo mientras la última nota se desvanecía.

El silencio duró un instante antes de que la plaza explotara en una ovación atronadora. Los ponis chocaban sus cascos contra el suelo, saltaban y gritaban, algunos intentando tararear la melodía. Pipp quedó inmóvil en el centro del escenario, respirando agitadamente, el pecho subiendo y bajando mientras el sudor perlaba su frente. Había sido una de sus mejores actuaciones, cada verso un desahogo de los sentimientos que cargaba expresados en ecos sutiles. Rosas rojas comenzaron a llover desde la multitud, pétalos esparciéndose como confeti a sus pies. Recuperó el aliento y alzó el micrófono una vez más.

"De nuevo, muchas gracias a todos por estar aquí," dijo, su voz aún temblorosa pero radiante, las plumas de sus alas brillando bajo las luces. "Espero que se la hayan pasado increíble este día." Otra ovación rugió, más rosas cayeron, y ella sonrió, una mezcla de agotamiento y euforia en su rostro. Con un último saludo, se retiró tras las cortinas, el eco de los aplausos siguiéndola como un latido mientras Rocky le pasaba una toalla con la que se quitó el sudor de la frente.

"Wow, Pipp, ¡eso estuvo increíble!" exclamó Hitch, su voz cargada de asombro mientras trotaba hacia ella. Sin dudarlo, la envolvió en un abrazo espontáneo, su melena dorada rozándole la mejilla. La sorpresa hizo que las mejillas de Pipp ardieran, un calor subiéndole al rostro mientras el resto del grupo parpadeaba, desconcertado. Él se apartó con una risa torpe, rascándose la nuca.

Sunny captó un leve rubor en las mejillas de Hitch y le lanzó una mirada pícara antes de girarse hacia Pipp, sus ojos brillando con complicidad silenciosa.

"Realmente te luciste esta vez, Pipp," dijo Zipp, aterrizando con un aleteo suave, sus plumas blancas reluciendo bajo las luces tenues.

En ese momento, el aire se llenó de un susurro de plumas reales y pasos pesados. Haven y Alphabittle emergieron entre las sombras, sus siluetas recortadas contra las cortinas iluminadas.

"Mi pequeña estrella, esa fue una actuación perfecta, como siempre," susurró Haven, acercándose con las alas abiertas para abrazar a Pipp con fuerza. Al separarse, notó a Hitch cerca y le guiñó un ojo con una sonrisa traviesa que hizo a Pipp fruncir el ceño, confundida.

"¿Y dices que la canción es de Izzy?" preguntó Alphabittle, su voz grave resonando mientras giraba hacia la unicornio, que saltaba de alegría a su lado. "No sabía que, además de tus manualidades, también escribías canciones."

"Fue algo que se me ocurrió hace tiempo," respondió Izzy, brincando con tanta energía que un rastro de purpurina flotó a su alrededor. "No recuerdo cuándo, pero es una de mis favoritas para este día magnífico."

"La letra es muy bonita," añadió Misty, parada junto a su padre con una sonrisa tímida. "Creo que ahora entiendo mejor el espíritu de esta celebración: compartir amor con todos y estar con tus seres queridos." Miró a Alphabittle con cariño, luego a sus amigos, sus ojos brillando con una gratitud callada por estar rodeada de ponis tan especiales.

Todos asintieron, y Pipp agregó con una risa suave, "Así es, exactamente." El calor de sus amigos la envolvía, un refugio tras la tormenta de dudas.

"Bueno, mis niñas," dijo Haven, enderezándose con gracia, "quisiera quedarme más, pero ya es tarde y debo volver a Altos de Céfiro." Abrazó a Pipp y Zipp, plantando un beso tierno en la mejilla de cada una. "Pórtense bien y no peleen por tonterías." Volvió a guiñarle un ojo a Pipp, que frunció el ceño, extrañada por el gesto insistente.

"Yo también me tengo que retirar," anunció Alphabittle, envolviendo a Misty en un abrazo cálido que la hizo sonreír. "Cuídense y diviértanse mucho." Le dedicó una sonrisa amplia a Izzy antes de girarse y trotar junto a Haven hacia la noche.

"¿Qué fue eso?" preguntó Zipp, alzando una ceja mientras miraba a Pipp, que fingió una expresión de confusión con un encogimiento de alas. "Cosas de mamá, supongo."

"Y bueno, ¿qué quieren hacer ahora, ponis?" preguntó Sunny, su voz alegre cortando el aire mientras el grupo se relajaba.

"Bueno, ayer Pipp y yo acordamos jugar juegos de mesa después del concierto," respondió Hitch, su tono suave, pero con un dejo de entusiasmo. Miró a Pipp por un instante, dudando. "Podemos jugar todos juntos," añadió, dejando la frase abierta, como si no estuviera seguro de si ella prefería algo más privado.

"Por supuesto, entre más, mejor," dijo Pipp con una tranquilidad que la sorprendió a sí misma. El caos en su cabeza se había disipado, y no dejaría que sus sentimientos ensombrecieran este momento con sus amigos.

"Suena bien," se limitó a decir Zipp, aterrizando junto a la mesa con un suspiro leve. El día había sido largo, pero no terrible, y un juego podía ser el cierre perfecto.

"¡Eso suena divertido!" exclamó Misty, sus ojos brillando de emoción, aunque una chispa de nervios asomó al recordar que solo conocía el juego del complot malvado de Opaline.

"¡Sí, juegos de mesa!" gritó Izzy, dando saltitos que dejaron un rastro de purpurina en el aire. "¡Oh, oh, ya sé cuál podemos jugar!"

"Muy bien, no se diga más, ¡vayamos al faro!" terminó Sunny, su melena rebotando mientras galopaba hacia adelante. El grupo la siguió, una mezcla de trotes y aleteos llenando la noche con risas.

Dentro del Faro de los Cristales, las luces suaves de los cristales colgantes bañaban el salón principal en un resplandor acogedor. Izzy corrió al closet, sacando una caja de juegos con un brinco triunfal, mientras Sunny y Misty desaparecían en la cocina entre murmullos sobre palomitas. Hitch fue el primero en tomar asiento alrededor de una mesa redonda de madera, el brillo de las lámparas danzando en su melena. Pipp se sentó a su derecha, su ala rozando sin querer la suya, y Zipp tomó el lugar a su izquierda, estirando las patas con un bostezo disimulado.

Pipp sintió una punzada de celos al ver a Zipp tan cerca de Hitch, sus plumas blancas contrastando con el pelaje dorado del sheriff. Pero respiró hondo, reprimiendo el impulso. (Contrólate, Pipp. Solo se sentó junto a él, como yo…) Sus ojos pasaron de Hitch a Zipp, buscando alguna señal, alguna chispa que no podía descifrar.

Sunny y Misty regresaron con un tazón rebosante de palomitas, colocándolo en el centro mientras Izzy abría la caja con un chillido de emoción, revelando un tablero colorido lleno de casillas y figuras.

"¡Este es perfecto!" dijo Izzy, repartiendo piezas con una velocidad vertiginosa, algunas cayendo al suelo en su entusiasmo.

Bajo el resplandor cálido, la noche se deslizó entre dados rodando y risas que resonaban contra las paredes. Pipp sintió el roce de la pata de Hitch al pasarle una carta, y luego el codazo suave de Zipp al reclamar una victoria parcial. En ese círculo de amigos, entre el brillo de la amistad y las chispas que aún bailaban en su corazón, el Día de Corazones y Cascos encontró su fin. Lo que viniera después: un amor, una duda, o simplemente más noches como esta quedaría tejido en los días por venir, un eco dulce bajo las estrellas de Bahía Yeguamar.


Espero que les haya gustado esta pequeña historia. Que estén bien.