La Trident se movió con precisión mecánica, perforando una brecha en una de las columnas que sostenían las plataformas de la ciudad de Tipoca. El metal se desgarró con un sonido ensordecedor mientras los brazos perforadores de la nave creaban un túnel de acceso hacia el interior. Una vez asegurado el pasaje, la escotilla de la Trident se abrió, y los droides de infiltración BX y los droidekas salieron primero, con movimientos calculados y coordinados, para asegurar el perímetro.
Lelouch observaba desde la escotilla, evaluando cada detalle de su entorno con la mirada aguda que lo caracterizaba. A su lado, Nicoletta, completamente enfocada, ajustó su bláster E-5 y el sable de luz que colgaba de su cinturón, lista para cualquier eventualidad. Cuando los informes de los droides confirmaron que el área estaba despejada, ambos descendieron de la Trident y entraron en el túnel recién creado.
—BX-21, BX-22 —ordenó Lelouch mientras su voz resonaba con autoridad—. Avancen hacia el objetivo principal. Necesito un informe en tiempo real de cualquier resistencia que encuentren. Droidekas, aseguren los pasillos laterales. No quiero sorpresas.
Los droides BX asintieron con movimientos robóticos y comenzaron a avanzar, mientras los droidekas desplegaban sus escudos y tomaban posiciones estratégicas en los extremos del túnel. Lelouch caminó detrás de ellos con Nicoletta a su lado, ambos proyectando una calma imperturbable, aunque sabían que estaban en territorio hostil.
Nicoletta observaba el entorno mientras su mente trabajaba rápidamente, procesando lo que Lelouch había mencionado antes en la Trident.
—Lelouch —dijo en voz baja, sin dejar de avanzar—. Si llegamos al banco de datos y encontramos resistencia significativa, ¿quieres priorizar el sabotaje digital o la destrucción física?
Lelouch respondió sin mirarla, su atención completamente enfocada en el datapad que mostraba el mapa tridimensional del banco de datos.
—Primero sabotaje digital. Si logramos corromper los datos, la República podría tardar semanas o meses en notar el daño. Pero si no es posible, no dudaremos en usar explosivos. Nuestro objetivo es que el sistema quede irrecuperable.
Nicoletta asintió, ajustando su posición para cubrir su retaguardia mientras Lelouch seguía enviando órdenes rápidas a su pequeño equipo.
—Droidekas, ajusten los sensores para escanear signos de movimiento en los niveles superiores —añadió Lelouch mientras sus dedos se movían rápidamente por el panel táctico—. BX-21, verifica los puntos de entrada al banco de datos. Prioricen rutas secundarias para evitar confrontaciones directas.
Un droide BX respondió por el canal de comunicación.
—Comandante, detectamos actividad en el nivel superior. Patrullas de clones. Preparándonos para neutralizar.
Lelouch apretó los labios, evaluando la situación. Nicoletta lo miró de reojo, reconociendo su expresión de intensa concentración.
—No te preocupes por las patrullas —dijo Nicoletta, con un tono que mezclaba seriedad y confianza—. Estamos preparados para esto.
Lelouch la miró brevemente y asintió.
—BX-21, procede con cautela. Neutralicen sin alertar al resto de las fuerzas enemigas. No queremos que los Jedi sospechen de nuestra presencia todavía.
Mientras avanzaban por los pasillos estrechos y húmedos, los sonidos metálicos de los pasos de los droides llenaban el espacio. Lelouch y Nicoletta se movían con precisión, cubriéndose mutuamente y ajustando sus posiciones según la información que llegaba del equipo. A pesar de lo abrumador que podría parecer el entorno, ambos demostraban un control absoluto sobre la situación.
—Nicoletta, toma el mando de los droidekas y asegura los pasillos adyacentes al núcleo del banco de datos —ordenó Lelouch mientras revisaba un nuevo reporte de los BX—. Yo avanzaré con ellos al punto central.
Nicoletta se detuvo un momento, girándose hacia él con una expresión seria.
—No, Lelouch. Vamos juntos. Este lugar es demasiado inestable para dividirnos.
Lelouch la miró por un instante, como si evaluara su propuesta, antes de asentir con una leve sonrisa.
—De acuerdo, juntos entonces. Pero mantente alerta. No podemos permitirnos errores aquí.
Nicoletta sonrió con confianza, ajustando su agarre en el bláster.
—Siempre lo estoy.
Ambos avanzaron hacia el núcleo del banco de datos, mientras el equipo de droides despejaba el camino y aseguraba cada tramo. La tensión en el aire era palpable, pero con cada paso, Lelouch y Nicoletta demostraban por qué eran una fuerza a tener en cuenta, incluso en medio del caos de Kamino.
El grupo avanzaba con precisión hacia su objetivo cuando un sonido metálico y apresurado resonó por el pasillo. Lelouch levantó una mano, deteniendo a Nicoletta y los droides, mientras sus ojos analizaban el entorno. Unos segundos después, una patrulla de clones apareció en su campo visual, marchando con disciplina y con sus blásters listos.
Sin vacilar, Lelouch activó sus sables de luz, el rojo y el violeta brillando intensamente mientras avanzaba con una rapidez y precisión que los clones no pudieron prever. Sus movimientos eran calculados, cada golpe de los sables cortaba con una eficiencia letal, eliminando a los enemigos con una frialdad aterradora. Los clones intentaron responder al ataque, pero Lelouch se movía como un espectro, desarmándolos y acabando con ellos antes de que pudieran reaccionar completamente.
Sin embargo, en el caos del combate, uno de los clones logró activar su comunicador antes de caer. Nicoletta, reaccionando rápidamente, levantó su bláster E-5 y disparó, eliminándolo con un tiro certero. Pero cuando se acercó al cuerpo para confirmar, notó que era demasiado tarde. El comunicador estaba encendido, y ya se escuchaban voces en la frecuencia.
—Han informado nuestra ubicación —dijo Nicoletta, apretando los dientes con frustración mientras desactivaba el comunicador con un golpe.
Lelouch, todavía sosteniendo sus sables encendidos, se acercó a ella con una expresión seria pero controlada. Su mirada no mostraba miedo, solo una intensidad calculadora.
—No podemos perder más tiempo. Actuaremos rápido antes de que envíen refuerzos o, peor aún, un Jedi.
Nicoletta asintió, ajustando su bláster y volviendo a concentrarse. Lelouch hizo un gesto hacia los droides.
—Droidekas, desplieguen defensas en la entrada del banco de datos. BX-21 y BX-22, aseguren los pasillos adyacentes y neutralicen cualquier resistencia.
Se giró hacia Nicoletta, acercándose hasta quedar frente a ella. Sus ojos se encontraron, y por un instante, todo el caos alrededor pareció desvanecerse. Lelouch bajó ligeramente la voz, inclinándose hacia ella para susurrarle algo al oído.
—Nicoletta, quiero que te encargues del sabotaje. Pero escucha con atención: no borres los datos. Haz una copia de todos los archivos.
Nicoletta frunció el ceño, sorprendida por la orden.
—¿Por qué? Pensé que el objetivo era destruirlos.
Lelouch hizo una pausa, su mirada se suavizó levemente mientras respondía.
—Confía en mí. Luego te explicaré por qué. Ahora, solo hazlo.
Ella lo miró por un momento más, intentando descifrar el motivo detrás de sus palabras, pero finalmente asintió, confiando plenamente en él.
—Entendido.
Lelouch dio un paso atrás, volviendo a su tono habitual mientras ajustaba sus sables.
—Ve al núcleo del banco de datos. Nosotros te cubriremos. Hazlo rápido, Nicoletta.
Nicoletta tomó aire, asintiendo con determinación antes de dirigirse al objetivo. Lelouch se giró hacia los droides, su voz volviéndose una orden fría y autoritaria.
—Establezcan una defensa sólida. No dejaremos que nadie pase hasta que ella termine.
Con sus sables en mano y los droides posicionados, Lelouch se preparó para lo inevitable. Sabía que el tiempo estaba en su contra, pero también sabía que cada segundo ganado era vital para cumplir su misión. A su lado, Nicoletta desapareció en el interior del núcleo del banco de datos, lista para completar su parte del plan.
Lelouch se mantenía en el frente, con los droidekas y los droides BX cubriendo las entradas principales del banco de datos mientras Nicoletta trabajaba dentro. Su mente calculaba cada posible escenario mientras las patrullas clon comenzaban a rodear su posición. Las primeras oleadas no tardaron en llegar, y Lelouch, utilizando sus sables de luz con precisión quirúrgica, logró repeler a los soldados, eliminándolos en los estrechos pasillos que limitaban sus movimientos.
—BX-21, BX-22, redirijan el fuego hacia los flancos —ordenó Lelouch, su voz firme incluso en medio del caos—. Droidekas, mantengan los escudos activos y no dejen que avancen más allá de esta posición.
Los droides respondieron con eficacia, siguiendo sus órdenes mientras los blásters resonaban en el espacio cerrado. Lelouch se movía con elegancia letal, desviando disparos y derribando a los clones que lograban acercarse demasiado.
Mientras el combate contra los clones continuaba, Lelouch mantuvo su posición estratégica, utilizando los pasillos estrechos y los escudos de los droidekas para contener a las tropas republicanas que intentaban avanzar. Cada movimiento era calculado, cada orden, precisa. Sin embargo, un destello en la Fuerza lo alertó de un peligro inminente.
Con un giro rápido, Lelouch levantó sus sables de luz justo a tiempo para detener un golpe mortal. El destello azul de un sable Jedi iluminó el espacio reducido, y Lelouch no tardó en identificar al atacante: Anakin Skywalker.
Los ojos de Lelouch se estrecharon, y una sonrisa burlona apareció en su rostro al reconocer al Jedi con el que ya había cruzado espadas anteriormente.
—Vaya, Skywalker. Parece que el destino nos ha reunido nuevamente. ¿Tan pronto y ya vienes por revancha? —dijo Lelouch con un tono que rezumaba sarcasmo, mientras empujaba el sable de Anakin hacia un lado con un movimiento calculado.
Anakin apretó los dientes, su mirada llena de determinación y frustración.
—Lelouch... Tendría que haber sabido que este ataque tenía tu sello. ¿Sigues escondiéndote detrás de tus droides, o finalmente vas a pelear como un hombre?
Lelouch dejó escapar una risa baja, casi despreocupada, mientras giraba su sable violeta en un movimiento fluido.
—¿Es eso lo que piensas, Skywalker? Que me escondo detrás de ellos... —dijo, haciendo un gesto hacia los droidekas que continuaban manteniendo a raya a los clones en los pasillos—. Te equivocas. Ellos son herramientas, tan útiles como cualquier sable de luz. Pero tú... tú siempre tan predecible. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que tu rabia te consuma?
Anakin no respondió de inmediato. En lugar de eso, atacó con fuerza, lanzando un golpe descendente que Lelouch desvió con precisión, obligando al Jedi a retroceder unos pasos.
—Tus palabras no me afectarán esta vez, Lelouch —dijo Anakin, ajustando su postura—. Pero sí lo hará mi sable.
—Oh, Skywalker, qué aburrido sería este duelo si no intentaras convencerme de lo contrario. Pero, por favor, sigue hablando. Cada palabra tuya es otra pieza del rompecabezas que estoy descifrando sobre ti.
La pelea continuó con una intensidad que llenó el pasillo con destellos de luz y el zumbido de los sables. Ambos combatientes estaban a la altura de sus reputaciones: Lelouch, con su estrategia y movimientos calculados, estudiando cada paso de su oponente; y Anakin, con su fuerza y velocidad, tratando de superar a Lelouch con su habilidad física y conexión con la Fuerza.
Mientras tanto, los droides continuaban manteniendo a raya a los clones, pero el ruido del combate principal comenzaba a intensificarse. Lelouch sabía que el tiempo era limitado, y su prioridad no era derrotar a Anakin, sino ganar tiempo para que Nicoletta completara su tarea dentro del banco de datos.
—Lástima que no podamos continuar esto más tiempo, Skywalker —dijo Lelouch mientras bloqueaba un golpe y empujaba a Anakin hacia atrás—. Pero tengo asuntos más importantes que atender.
Sin esperar respuesta, Lelouch lanzó una ráfaga de rayos de la Fuerza, no para herir a Anakin, sino para obligarlo a retroceder y recuperar algo de espacio. Luego, sin bajar la guardia, Lelouch lanzó una mirada rápida hacia el banco de datos, asegurándose de que Nicoletta estuviera en su posición.
Anakin se recuperó rápidamente tras el empuje de la Fuerza de Lelouch, levantándose con una agilidad que hablaba de su experiencia y entrenamiento como Jedi. Sin perder un segundo, avanzó con un ataque mucho más agresivo, sus movimientos cargados de fuerza y velocidad. Cada golpe de su sable azul parecía buscar una grieta en la defensa de Lelouch, forzándolo a retroceder y mantenerse a la defensiva.
Lelouch bloqueaba los ataques con precisión, desviando cada golpe con movimientos calculados, pero la intensidad de Anakin comenzaba a inclinar el equilibrio del combate.
—Así que esto es lo que llaman el "Elegido" —dijo Lelouch, su tono burlón, incluso mientras bloqueaba un golpe particularmente fuerte que lo hizo retroceder un par de pasos—. Mucho ruido, mucha furia, pero nada que no pueda prever.
Anakin apretó los dientes, su frustración evidente.
—¡Cállate y pelea de verdad!
Lelouch dejó escapar una leve risa mientras se movía para evitar un ataque lateral.
—¿De verdad, Skywalker? ¿Es lo mejor que tienes? ¿Rabia, impulsividad? Si esta es la esperanza de la República, no me sorprende que estén perdiendo.
Las palabras de Lelouch, calculadas para tocar una fibra sensible, comenzaron a hacer mella en Anakin. Sus ataques se volvieron más rápidos, pero también menos precisos, guiados por la frustración más que por la estrategia. Lelouch aprovechó cada momento para analizar su patrón de movimientos, esperando la oportunidad perfecta para tomar el control.
Además de su estrategia verbal, Lelouch comenzó a usar sus habilidades en la Fuerza con mayor intensidad. Derribó escombros cercanos para entorpecer los movimientos de Anakin, lanzó pequeñas ráfagas de energía para desestabilizar su equilibrio y utilizó su percepción mejorada para anticiparse a los ataques del Jedi.
Anakin, sin embargo, no era un oponente fácil de desbordar. Su conexión con la Fuerza le permitió mantenerse firme, respondiendo con contragolpes precisos y logrando cerrar la distancia en varias ocasiones. Lelouch sabía que, si seguía a la defensiva, eventualmente cometería un error. Necesitaba algo que rompiera la guardia del Jedi.
Y entonces vio su oportunidad.
En un momento de intercambio rápido, Lelouch desvió un ataque hacia su izquierda con su sable violeta, aprovechando la apertura que Anakin había dejado mientras giraba para preparar el siguiente golpe. En lugar de contraatacar con su sable, Lelouch soltó uno de ellos y lanzó un puñetazo directo con su mano libre.
El impacto fue preciso, golpeando a Anakin en la mejilla con suficiente fuerza para hacer que el Jedi tambaleara hacia un lado. La sorpresa se reflejó en los ojos de Anakin mientras se estabilizaba rápidamente, pero el golpe había logrado su propósito: romper su concentración y darle a Lelouch un respiro para tomar la iniciativa.
—¿Te enseñaron eso en el templo Jedi? —se burló Lelouch, retomando su postura con ambos sables en posición—. O tal vez olvidaron enseñarte que no todos jugamos con las mismas reglas.
Anakin escupió al suelo, recuperando su postura y apuntando con su sable hacia Lelouch.
—Siempre tienes algún truco sucio bajo la manga, ¿no es así? Pero no me detendrás.
Lelouch sonrió, su confianza renovada tras haber interrumpido el flujo de Anakin.
—Trucos sucios, inteligencia... Llámalo como quieras, Skywalker. Lo único que importa es quién sigue en pie al final.
Ambos volvieron a sus posiciones, la tensión entre ellos aumentando mientras el combate continuaba. Sin embargo, Lelouch había logrado ganar algo de terreno psicológico con su golpe, demostrando que incluso un Jedi podía ser desestabilizado si se encontraba con lo inesperado. Para Lelouch, cada segundo ganado era otra pieza en el tablero que movía a su favor.
Lelouch, con su postura firme y los sables de luz en alto, comenzó a moverse lentamente en círculo alrededor de Anakin, cada paso acompañado de una sonrisa sarcástica. Su tono, como siempre, estaba cargado de burla e intención calculada, diseñado para tocar las fibras sensibles de su oponente.
—Skywalker, no puedo evitar preguntarme algo —dijo Lelouch, girando ligeramente uno de sus sables en un gesto casi distraído—. ¿Te has recuperado completamente desde nuestra última reunión? Porque, francamente, no parecías en condiciones de estar aquí.
Anakin apretó los dientes, su postura defensiva transformándose en una ofensiva contenida, pero Lelouch continuó antes de que pudiera responder.
—¿Y tu padawan? —añadió, su tono volviéndose más incisivo—. ¿Tu pequeña compañera de batalla? ¿Se recuperó después de nuestra última "charla", o el Consejo decidió que no eras apto para enseñar? Tal vez decidieron que el gran Anakin Skywalker, el "Elegido", no está a la altura de las circunstancias.
La mención de Ahsoka fue suficiente para que Anakin explotara. Sin contener más su frustración, se lanzó hacia Lelouch con un golpe directo y cargado de furia. Lelouch desvió el ataque con un movimiento rápido, retrocediendo apenas unos pasos mientras mantenía su sonrisa burlona.
—¿Tocaste un nervio, Jedi? —continuó Lelouch, desviando otro ataque con facilidad—. Si perder el control es todo lo que se necesita para desestabilizarte, empiezo a entender por qué no logras proteger a nadie que te rodea.
Anakin, con los ojos ardiendo de ira, apretó los dientes mientras respondía.
—¿Y tú? ¿Qué hay de tu aprendiz? —dijo con un tono cargado de desprecio, señalando hacia el banco de datos donde Nicoletta seguía trabajando—. ¿Esa niña que se esconde detrás de ti? No me sorprende. Es más fácil manipular a alguien que no entiende en lo que se está metiendo. ¿La estás entrenando para que sea otra herramienta en tus juegos, Lelouch?
Las palabras de Anakin hicieron que la sonrisa de Lelouch se desvaneciera por un instante. Un destello de intensidad cruzó sus ojos, pero rápidamente recuperó su compostura. Giró ligeramente su sable violeta, apuntándolo hacia Anakin con una precisión calculada.
—Skywalker, me halaga que pienses que soy tan influyente como para manipular a cualquiera a mi alrededor. Pero Nicoletta no es como tus padawan, alguien que depende de un maestro para saber quién es. Ella está aquí porque comprende lo que está en juego. Algo que, evidentemente, tú aún no has aprendido.
El tono de Lelouch se volvió más frío, cada palabra cuidadosamente elegida para provocar.
—Y si crees que puedes usarla como un punto débil contra mí, te sugiero que pienses dos veces. Porque, a diferencia de ti, yo no dejo que mis emociones nublen mi juicio.
Anakin lanzó otro ataque, su ira evidente en la fuerza de sus movimientos. Lelouch, con su mente siempre un paso adelante, desvió el golpe con un giro fluido, dejando que el impulso de Anakin lo expusiera.
—Vamos, Skywalker. Muéstrame más de esa "esperanza de la República". Por ahora, solo veo a un niño jugando a ser un héroe.
Las palabras de Lelouch seguían perforando la compostura de Anakin, pero él sabía que no podía permitirse bajar la guardia. La fuerza y velocidad del Jedi eran innegables, y Lelouch necesitaba mantener el equilibrio entre su ventaja psicológica y la resistencia física necesaria para enfrentar a uno de los combatientes más formidables de la República. Sin embargo, cada palabra que pronunciaba no solo desgastaba a su enemigo, sino que también ganaba el tiempo que Nicoletta necesitaba para cumplir su misión.
Lelouch retrocedió unos pasos, sus sables de luz en posición defensiva, mientras observaba cada movimiento de Anakin con una concentración absoluta. Aunque el Jedi había recuperado el dominio del combate, sus ataques se volvían cada vez más predecibles. Lelouch notó cómo la rabia y frustración de Anakin, alimentadas por las provocaciones constantes, lo llevaban a atacar con más fuerza pero menos precisión. Cada golpe seguía un patrón, una secuencia que Lelouch comenzó a identificar con claridad.
—Skywalker —dijo Lelouch con una sonrisa que no se desvanecía, incluso mientras desviaba otro golpe con su sable violeta—. ¿Es esto todo lo que tienes? Podría enseñarle a mi aprendiz a leer tus movimientos con los ojos cerrados.
Anakin apretó los dientes, lanzando un golpe descendente con toda su fuerza. Lelouch lo bloqueó con un giro fluido, desviando el sable azul hacia un lado.
—¡Cállate! —gruñó Anakin, atacando nuevamente, esta vez con un giro lateral que Lelouch esquivó fácilmente.
Lelouch comenzó a moverse con más agilidad, retrocediendo hacia un espacio más estrecho donde el alcance de los ataques de Anakin se vería limitado. A cada paso, mantenía sus sables listos, dejando que Anakin creyera que lo estaba arrinconando.
—Mira cómo se repite la misma danza, Skywalker —dijo Lelouch, con un tono que destilaba burla—. Izquierda, derecha, un corte hacia abajo... ¿Te enseñaron a luchar como una máquina, o es que tus emociones nublan incluso tu capacidad de pensar?
Anakin no respondió, lanzándose hacia Lelouch con un ataque aún más agresivo. Pero Lelouch ya estaba listo. Había memorizado el patrón, había estudiado cada movimiento, y sabía exactamente cómo aprovecharlo.
Cuando Anakin lanzó el siguiente golpe, Lelouch se movió rápidamente hacia un lado, desviando el sable azul con su propio sable rojo. En lugar de contraatacar con un golpe de luz, Lelouch usó su pierna para realizar una patada rápida al costado de Anakin, empujándolo hacia una pared cercana. El impacto no fue lo suficientemente fuerte para derribarlo, pero logró desestabilizar su postura.
—¿Lo ves ahora? —dijo Lelouch, su tono cortante mientras avanzaba lentamente hacia él—. Tu rabia no te hace más fuerte. Solo te hace más predecible.
Anakin se levantó rápidamente, sus ojos brillando con una mezcla de frustración y determinación. Pero Lelouch no le dio tiempo para reagruparse. Con movimientos fluidos, comenzó a usar su Fuerza de forma más ofensiva, lanzando pequeños fragmentos de escombros hacia Anakin, obligándolo a defenderse y desviando su atención.
—¡Deja de hablar y pelea! —gritó Anakin, avanzando nuevamente hacia Lelouch.
Lelouch retrocedió, bloqueando y desviando cada golpe con la misma fluidez calculada que había mostrado antes. Pero esta vez, Lelouch no esperó a que Anakin atacara de nuevo. Cambió la dinámica del combate al tomar la ofensiva, lanzando un golpe con su sable violeta que Anakin bloqueó, seguido de un rápido giro que le permitió atacar desde un ángulo inesperado con su sable rojo.
Anakin, aunque logró defenderse, no pudo evitar notar cómo Lelouch parecía estar controlando el flujo del combate ahora. Cada ataque del Jedi era anticipado y utilizado en su contra, cada movimiento suyo se convertía en una herramienta para Lelouch.
—¿Lo ves ahora, Skywalker? —dijo Lelouch con una sonrisa fría, sus movimientos manteniéndolo un paso adelante—. Este es el problema con los héroes como tú. Creen que la fuerza y la ira los harán invencibles, pero todo lo que logran es cavar su propia tumba.
Lelouch, con su análisis impecable y su dominio de la situación, había conseguido que el combate cambiara nuevamente a su favor. Y aunque el duelo no estaba ni cerca de terminar, cada segundo ganado era una victoria más en su estrategia, y cada movimiento de Anakin lo acercaba más al error fatal que Lelouch sabía que eventualmente cometería.
Nicoletta emergió del núcleo del banco de datos con el dispositivo que contenía la copia completa de los archivos genéticos y tácticos de Kamino. Su rostro estaba marcado por el cansancio, pero sus ojos reflejaban una determinación férrea. Sin detenerse, levantó su bláster E-5 y comenzó a disparar con precisión, cubriendo a los droides que aún quedaban en pie mientras se dirigía hacia Lelouch.
—¡Lelouch! —gritó con fuerza, intentando hacerse oír sobre el rugido de los disparos y los zumbidos de los sables de luz—. ¡He terminado! ¡Tenemos lo que necesitamos!
Lelouch, que seguía inmerso en su duelo con Anakin Skywalker, aprovechó la distracción momentánea que le dio la información de Nicoletta para desestabilizar al Jedi. Con un movimiento rápido y calculado, desvió un ataque de Anakin con su sable violeta, girando a su alrededor y lanzando una fuerte ráfaga de la Fuerza directamente al pecho del Jedi. Anakin salió disparado, impactando contra una pared cercana y cayendo al suelo con un gemido de dolor.
Sin perder más tiempo, Lelouch se giró hacia Nicoletta, su voz cortante y directa.
—¡Dirígete a la plataforma de aterrizaje más cercana! ¡Robaremos un transporte para salir de aquí!
Nicoletta asintió rápidamente, disparando mientras avanzaba junto a Lelouch. Los droides droideka y BX restantes seguían cubriendo su retirada, aunque su número estaba disminuyendo rápidamente bajo la presión de las fuerzas clon.
Los dos jóvenes llegaron a la plataforma de aterrizaje, donde unaLAATreposaba lista para despegar. Los clones estaban organizando un pequeño equipo para defenderla, pero Lelouch y Nicoletta no perdieron tiempo en actuar. Lelouch, con sus sables de luz, avanzó rápidamente, desarmando y eliminando a los clones que custodiaban la nave con una precisión letal. Nicoletta, cubriendo su avance, disparaba con precisión, eliminando a cualquier enemigo que intentara reorganizarse.
Cuando la zona quedó despejada, ambos corrieron hacia la nave. Nicoletta se dirigió directamente a la cabina, mientras Lelouch permanecía fuera el tiempo suficiente para lanzar varias granadas hacia las fuerzas clon que intentaban acercarse. Las explosiones sacudieron la plataforma, obligando a los clones a retroceder.
—¡La nave está lista, Lelouch! —gritó Nicoletta desde la cabina, revisando rápidamente los sistemas de vuelo de laLAAT.
Lelouch saltó a bordo con un movimiento ágil, cerrando la rampa tras él mientras se dirigía hacia el asiento del copiloto.
—Llévanos fuera de aquí, Nicoletta. Que esta plataforma sea solo un recuerdo en llamas.
Nicoletta asintió con una sonrisa mientras despegaba, los motores de laLAATrugiendo mientras la nave se elevaba en el aire. Los disparos de los clones intentaban alcanzarlos, pero Nicoletta maniobró con habilidad, evitando el fuego enemigo mientras la nave se alejaba a toda velocidad.
Mientras ascendían hacia la atmósfera, Lelouch activó el comunicador para contactar con Grievous. La imagen del general separatista apareció en el holograma, su voz metálica resonando con impaciencia.
—¿Qué sucede, comandante Lelouch? Espero que tengan buenas noticias.
Lelouch, con su tono calmado y autoritario, respondió inmediatamente.
—General, la misión fue un éxito. Hemos destruido el núcleo del banco de datos, pero no sin algunos... ajustes improvisados. Actualmente estamos en unaLAATrobada, escapando de la plataforma. Pronto nos reuniremos con sus fuerzas.
Grievous dejó escapar un gruñido que podría interpretarse como una risa seca.
—Hmph. Me alegra escuchar que cumplieron con su tarea. Regresen inmediatamente. Este será un golpe crítico para la República.
Lelouch cerró la comunicación mientras Nicoletta estabilizaba la nave, dirigiéndola hacia las coordenadas de extracción que los droidekas habían asegurado previamente. Mientras volaban, Nicoletta giró ligeramente la cabeza hacia Lelouch, con una sonrisa traviesa en su rostro.
—¿Un "ajuste improvisado"? Creo que robar unaLAATes más que eso.
Lelouch dejó escapar una leve sonrisa mientras observaba las instalaciones de Kamino hacerse más pequeñas en la distancia.
—A veces, la improvisación es parte de la estrategia, Nicoletta. Y hoy, fue una de nuestras mejores jugadas.
Ambos compartieron una breve sonrisa mientras la nave desaparecía en el horizonte, dejando atrás las ruinas de una de las operaciones más importantes de la República. Habían ganado tiempo y, más importante aún, una ventaja que Lelouch sabía que jugaría un papel crucial en los pasos siguientes de su plan.
