Fragilidad

Capítulo 19

Crueles intenciones

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-

Summary: ¿Amor? – bufó sarcásticamente- Lo que quiero es que te largues y me dejes en paz… -siseó con rabia contenida - ¿Es… realmente eso lo que deseas? ¿Serás feliz ahora Sasuke? ¿Dejarás que el odio te envenene el corazón? - ¿Qué hubiera pasado si Sasuke nunca se hubiese ido de Konoha?

•••

La brisa de la madrugada soplaba con suavidad, meciendo las sombras de los árboles que rodeaban su objetivo, cuatro siluetas se movían con sigilo entre la vegetación densa, cada una en su posición, atentos a cualquier señal de peligro, la luna, velada por nubes dispersas, proporcionaba la cobertura perfecta para la infiltración.

-Posiciones confirmadas- susurró Neji a través del comunicador.

-Todo despejado desde mi lado- añadió Naoki en un tono controlado, sin rastro de su habitual burla.

-Bien- respondió Sasuke con voz firme, su mirada carmesí escaneando la aldea-Nos movemos en tres… dos… uno… ¡Ahora!

Con una sincronización impecable, los cuatro se deslizaron entre las sombras, evitando patrullas y puntos de vigilancia. Neji lideraba el avance con su Byakugan activo, detectando cualquier amenaza antes de que se convirtiera en un problema.

Naoki, ágil y preciso, se movía en perfecta sincronía con ellos, sin emitir ruido alguno, aprovechando la oscuridad a su favor.

Sasuke sintió un deje de alivio al ver que el chico estaba actuando de manera profesional esa noche, la pesada actitud que había adoptado y su habitual despreocupación podían ser un problema en una misión como esa, así que cualquiera que hubiera sido la artimaña que usó Sakura con él para pararle, estaba agradecido.

De momento, todo marchaba como lo habían planeado.

La edificación donde mantenían a los rehenes era una construcción antigua de madera reforzada, vigilada por al menos cinco guardias apostados en la entrada principal y la azotea, Sasuke hizo una señal a Neji, quien escaneó el interior.

-Tres rehenes, todos niños, en la habitación trasera, hay dos guardias dentro, no hayo rastro del jonin a su cargo- informó Neji en un susurro- Si los atacamos de frente, podrían alertar a los demás.

-Naoki, ocúpate de los de la azotea- ordenó Sasuke, Naoki asintió- Neji y yo neutralizaremos la entrada, Sakura, prepárate para entrar en cuanto demos la señal.

-Entendido- asintió Sakura con seriedad.

Con movimientos fluidos y letales, Naoki ascendió silenciosamente hasta la azotea, eliminando a los guardias con una descarga precisa y discreta de su elemento tormenta antes de que pudieran reaccionar, Neji y Sasuke se deslizaron entre las sombras hasta quedar justo detrás de los guardias de la entrada y con una rapidez asombrosa, Neji utilizó su juken para dejarlos inconscientes con un golpe preciso en sus puntos de chakra, mientras Sasuke, en un movimiento igualmente eficiente, neutralizaba a los dos guardias del interior antes de que pudieran dar la alarma.

-Listo- susurró Sasuke- Sakura, ve por los niños.

La kunoichi se deslizó al interior de la habitación en cuanto los cuerpos de los enemigos tocaron el suelo, la visión que la recibió le revolvió el estómago: Tres genin recién graduados acurrucados contra la pared, con lágrimas corriendo por sus rostros sucios, supuso era su primera misión lejos de la aldea, en cuanto vieron a los shinobi de Konoha, sus sollozos aumentaron.

-Tranquilos, soy Sakura Haruno de Konoha, hemos venido a rescatarlos- dijo con voz suave mientras se acercaba, se arrodilló junto a ellos y comenzó a evaluar sus heridas, uno de los niños tenía un corte en la mejilla, otro mostraba moretones en sus brazos y la tercera parecía temblar incontrolablemente, tal vez por el miedo, el frío o el dolor de su tobillo roto.

Neji se colocó junto a la puerta, en guardia, mientras Naoki y Sasuke revisaban la estructura en busca de más amenazas.

-Sakura ¿qué tan grave es?- preguntó Sasuke.

-Nada que no pueda manejar- respondió mientras sus manos se iluminaban con un resplandor verde curativo- Necesito un momento, tenemos que sacarlos de aquí y buscar a Gaiya.

Los niños sollozaban aún y temblaron ante la sola mención del nombre, sintieron el alivio en sus cuerpos ante el toque delicado de las manos que les curaban y sus llantos disminuyeron hasta convertirse en meros suspiros entrecortados, uno de ellos, el que lucía más pequeño, se aferró con fuerza al brazo de Sakura, hundiendo el rostro en su hombro.

-Lo sé, sé que fue aterrador, pero ya están a salvo chicos- murmuró ella en un tono tranquilizador, acariciando su cabello, a penas eran dos o tres años menores pero encogidos de esa forma le trajeron recuerdos del momento en el que Orochimaru los atacó en el bosque y se preguntó brevemente si lucía así de indefensa.

Sasuke observó la escena y sintió que, por primera vez en la misión, podían respirar con un poco más de calma, un mal presentimiento le embargó al sentir que aquello había sido demasiado fácil.

-Debemos salir de aquí antes de que noten la ausencia de los guardias-recordó Neji con seriedad.

-Vamos, tendrás que curarla luego, tengo un mal presentimiento-Sasuke subió a la chica del tobillo lastimado a su espalda mientras Sakura asentía y guiaba a los otros dos- Nos reagruparemos en el punto de escape.

Naoki echó un último vistazo al lugar antes de seguirlos, asegurándose de que no quedara rastro de su presencia, a medida que se deslizaban nuevamente en la oscuridad del bosque, los chicos aunque temblorosos ya no lloraban, solo se aferraban con fuerza a sus salvadores.

El grupo se movió con rapidez entre los árboles, internándose en la espesura del bosque hasta encontrar el claro lo suficientemente seguro para hacer una pausa y que habían establecido como punto de reunión. Neji, el primero en llegar, escaneó el área con su Byakugan antes de dar la señal de alto.

-No hay presencia enemiga en las inmediaciones- informó con tono firme- Podemos asegurar a los niños aquí.

Sasuke asintió y dejó suavemente sobre el suelo a la niña, quien aún se aferraba con fuerza a su chaleco.

-Respira hondo- indicó Sakura, arrodillándose junto a la pequeña genin con el tobillo roto, acomodó su pie con un firme movimiento y la chica contuvo un grito de dolor mordiendo sus labios, las manos de Sakura brillaron con el tenue resplandor verde de su chakra curativo mientras soldaba el hueso y aliviaba el dolor- Están a salvo, no vamos a dejar que les hagan más daño, pero necesitamos que colaboren con nosotros.

Naoki, con los brazos cruzados y una expresión seria, observó a los niños.

-Vamos al grano- dijo sin rodeos- Sabemos que su equipo era liderado por un jonin cuando fueron capturados ¿Dónde está él?

Los tres niños intercambiaron miradas entristecidas y nerviosas, uno de ellos, un chico de cabello oscuro y rostro pálido, apretó los puños con frustración.

-Nuestro sensei…- tragó saliva antes de continuar- él… fue asesinado por unos tipos raros.

Un pesado silencio cayó sobre el grupo.

Sasuke frunció el ceño.

-¿Quienes?- exigió, su tono más severo de lo que pretendía.

La niña, que aún tenía las mejillas húmedas por las lágrimas, sollozó antes de responder.

-Un hombre… con ojos verdes… y…- ella se quebró en un pesaroso llanto abrazándose a sus rodillas temblando de miedo.

Sakura entrecerró los ojos.

-¿Recuerdan algo más? ¿Alguna seña distintiva?

El tercer niño, hasta ahora callado, levantó la vista conteniendo el miedo pero con cierta fría determinación en sus ojos de profundo color lila.

-Llevaba una capa negra… con nubes rojas… y el rostro cubierto, usaba un protector renegado… era de la aldea de la cascada si no recuerdo mal, el otro tenia el pelo blanco-explicó con claridad, mucho más controlado que sus compañeros, Sakura no pudo evitar ver brevemente a Sasuke reflejado en él y le sonrió con ternura alivianando sus nervios y sonrojándole tenuemente.

Los músculos de Sasuke se tensaron al instante, su mirada se encontró con la de Neji, cuyo semblante se había oscurecido.

-Akatsuki- murmuró Neji con gravedad.

Naoki maldijo en voz baja.

-No puede ser… ¡Esos malditos otra vez!- exclamó Naoki repentinamente furioso, su puño echó chispas y se estrelló contra un árbol cargado de frustración.

Sakura observó con preocupación a Naoki, quien aún respiraba con fuerza, los nudillos enrojecidos tras el impacto contra la dura madera, su cuerpo temblaba sutilmente, pero no de miedo, sino de una rabia contenida que parecía a punto de estallar.

-¿A qué te refieres?- preguntó ella con suavidad, pero con firmeza.

Naoki no respondió de inmediato.

Sus labios se apretaron en una línea tensa mientras su mirada permanecía fija en el suelo, finalmente, se dejó caer contra el árbol que había golpeado, deslizando la espalda por el tronco hasta quedar sentado.

-Mierda…-susurró, pasando una mano por su rostro antes de entrelazar los dedos sobre su nuca- No puedo creerlo…

Los demás se mantuvieron en silencio, expectantes.

-Es la razón por la que estoy en Konoha, hace meses… en una misión de reconocimiento… nos... bueno, ellos nos atacaron- dijo al fin, su voz áspera y pesada- era mi equipo genin... mi maestra, mis dos compañeros y yo…

Sasuke notó el cambio en su expresión, sus ojos miles normalmente afilados y llenos de una chispa arrogante, ahora estaban vacíos, perdidos en un recuerdo que parecía consumirlo en arrepentimiento y culpa.

-Estábamos patrullando los límites del País del Rayo… Había rumores de que un grupo de mercenarios estaba acechando, no sabíamos exactamente lo que buscaban o a quien, pero… -Naoki cerró los ojos, exhalando con amargura- Resultó que el objetivo era nuestra maestra.

Neji frunció el ceño.

-Tu maestra… ¿era la jinchūriki del dos colas?

Naoki asintió lentamente.

-Sí… Nii Yugito.

Sakura sintió un nudo formarse en su garganta.

-Naoki…

Él soltó una risa amarga.

-Teníamos ventaja numérica, pero eso no importó, nos atacaron de la nada… Recuerdo el sonido de las cadenas de metal y la risa tétrica de ese tipo de la guadaña… -sus dedos se crisparon contra sus rodillas- un maldito fanático religioso y su compañero una cosa más que una persona…

El aire a su alrededor se tornó más pesado cuando Naoki empezó a recordar.

El viento soplaba con fuerza y aun así se sintió sofocado, flotaba a su alrededor cargado con el aroma ferroso de la sangre, el grupo de Yugito avanzaba con sigilo entre los árboles, alertas ante cualquier movimiento sospechoso, Naoki sentía su estómago anudado, algo no estaba bien.

-Quédense juntos- ordenó Yugito en voz baja.

Pero fue demasiado tarde.

Un destello plateado cruzó el aire y en un abrir y cerrar de ojos, su compañero más cercano fue lanzado contra un árbol con brutalidad.

-¡Kota!- gritó Naoki, pero un segundo ataque lo obligó a moverse.

Un hombre de cabello grisáceo y sonrisa maniaca apareció en medio del grupo, girando su guadaña con facilidad perturbadora.

-Ah, vaya, vaya… mira lo que tenemos aquí- canturreó el desconocido, sus ojos escarlata brillando con sadismo- ¡Jashin-sama tendrá un banquete esta noche!

Antes de que pudieran reaccionar, otro hombre emergió de las sombras, su expresión fría contrastaban con el frenesí del primero.

-Hidan, no te entretengas- gruñó con fastidio- tomemos al jinchuriki y acabemos con esto rápido.

Yugito se colocó frente a Naoki y su otro compañero, con una expresión sombría.

-Ustedes… capas negras de nubes rojas, se hacen llamar Akatsuki ¿Es así? Escuché rumores…

-¿Oh? Así que nos reconoces… Eso lo hace más fácil- Hidan se relamió los labios- Dime, jinchūriki del dos colas… ¿Qué se siente saber que hoy será el último día de tu miserable vida?

-¡Corre, Naoki! Tienes que informar a la aldea- fue lo último que escuchó antes de que la batalla comenzara.

Naoki no quería correr, no quería huir y dejarlos atrás, pero un solo instante de distracción le costó caro.

Un golpe brutal lo lanzó por los aires a penas pudo cubrirse con su armadura de ranton y sintió cómo el impacto contra el suelo le arrancaba el aliento, la última imagen que vio antes de echar a correr fue la silueta de Yugito enfrentándose sola a los dos Akatsuki con sus compañeros inconscientes en el suelo al haber tratado de enfrentarles, sus ojos ardiendo con la furia del Nibi.

Logró llegar a la aldea con su conciencia a penas funcionando, estaba cubierto de sangre, su sangre y la de sus compañeros pero Yugito… Yugito ya no estaba más.

Naoki cerró los ojos con fuerza, conteniendo la oleada de emociones que amenazaba con desbordarse.

-Yo… sobreviví, mis compañeros apenas lo lograron pero, ahora solo uno de ellos queda con vida, los encontraron horas después, inconscientes y al borde de la muerte, pero Yugito-sensei había sido capturada.

El silencio que siguió fue casi sofocante.

-Lo que esos malditos hicieron…- continuó, su voz temblando de rabia- No pienso permitir que sigan llevándose a quien quieran, no de nuevo… tengo que vengar a mi maestra… a mis amigos.

Sasuke observó a Naoki en silencio, lo entendía, entendía el odio que ardía en su pecho transmitiéndole su furia ciega.

Sakura posó una mano en su hombro con suavidad.

-Naoki-kun…

Él soltó una risa baja, sin humor.

-No quiero su compasión, quiero que me ayuden a matarlos- sentenció su tono tornándose oscuro y destellante de odio.

Neji intercambió una mirada con Sasuke, quien finalmente habló.

-Por ahora, nuestra prioridad es la misión, tenemos que regresar con los genin al punto de control norte al amanecer, pero si esos bastardos están aquí… tarde o temprano, tendrán que rendir cuentas.

Naoki alzó la vista hacia él y asintió, sus ojos ardiendo con determinación.

-Entonces, hagámoslo.

•••

La habitación estaba iluminada tenuemente por las antorchas de la fortaleza improvisada en la que Gaiya y sus hombres se habían instalado, afuera la noche era espesa, silenciosa, como si el bosque mismo contuviera el aliento ante la tempestad que estaba por desatarse.

Hidan, con su característica sonrisa maliciosa, tamborileaba los dedos en el mango de su guadaña, su expresión reflejaba una impaciencia peligrosa que no auguraba nada bueno, a su lado, Kakuzu, de postura estoica y mirada impasible, parecía aburrido de la situación.

El hombre de aspecto robusto y descuidado estaba de pie en el centro de la sala, su expresión endurecida por la furia contenida, tenía la mandíbula tensa y los puños apretados con tanta fuerza que los nudillos se le habían puesto blancos.

-¿Me están jodiendo?- gruñó con voz grave, sus ojos recorriendo a los dos individuos frente a él-¡Les encargué con mucha claridad evitar la intromisión de Konoha!-rugió Gaiya, avanzando un paso con furia- ¡Y ahora esos malditos ninja se han llevado a los genin como si nada!

-¿Y qué?- Hidan soltó una risa seca- Esos mocosos ni siquiera valían la pena como sacrificios, además, el espectáculo estuvo divertido- rio sádicamente "Soy Sakura Haruno de Konoha, hemos venido a rescatarlos"- imitó la voz femenina de la kunoichi mofándose- realmente se sintieron héroes…

-¡No estoy pagando para que se diviertan!- escupió Gaiya, con los ojos ardiendo de rabia.

-No, estás pagando para que nos ocupemos del problema- intervino Kakuzu con calma, como si la conversación le aburriera- Y eso haremos.

Hidan soltó una carcajada y giró su guadaña con facilidad, como si todo aquello fuera un juego.

-Vamos, Gaiya, no me digas que te asustan cuatro niñitos…

Gaiya apretó los dientes y con un movimiento brusco, se quitó la máscara que cubría parte de su rostro.

Bajo la tenue luz de las antorchas, quedó expuesta la cicatriz grotesca que marcaba el lado derecho de su cara, una herida antigua que se extendía desde la frente hasta la mandíbula, pasando por donde antes hubo un ojo.

-Uno de esos 'niñitos' es el sobrino de Hatake Kakashi- espetó con voz áspera- Y otros dos son sus estudiantes.

Hidan se quedó en silencio un segundo antes de soltar una carcajada estridente.

-¡¿Me estás diciendo que tienes miedo de un mocoso solo porque su tío te dejó como un maldito cíclope hace siete años?!- se burló con una sonrisa ladina- ¡Eres una gallina, Gaiya! Deberías aprovechar la situación para devolverle el favor…- entornó los ojos, fastidiado.

Gaiya no reaccionó a la provocación pero su expresión se tornó aún más oscura.

-No te preocupes "jefe"… -susurró con un tono siniestro- Yo mismo me encargaré de traer las cabezas de esos cuatro y esta vez… el mocoso de Hatake no escapará de mí.

Gaiya entrecerró los ojos, su boca curvándose en una sonrisa cruel.

-Más te vale no estar fanfarroneando…

Antes de que pudiera agregar algo más, la voz grave de Kakuzu resonó con frialdad.

-Gaiya…-su tono bajo y gélido hizo que el líder mercenario se tensara- Más te vale que tengas lo que nos debes al amanecer.

Su mirada se oscureció aún más cuando agregó con desdén:

-O la única cabeza que rodará será la tuya.

•••

El amanecer trajo consigo un frío cortante que se filtraba a través de la espesa arboleda mientras los cuatro ninjas de Konoha avanzaban con los tres genin rescatados, la luz tenue del alba apenas iluminaba los rostros cansados de los niños, se movieron entre las hojas cubiertas de nieve con su determinación intacta.

La primera fase de la misión había sido un éxito, pero aún quedaba lo más peligroso por delante.

El puesto de control norte apareció entre la niebla matinal, una pequeña fortificación oculta entre los árboles, donde ya aguardaban varios jōnin de la aldea y un equipo médico, al notar la llegada del grupo, uno de los shinobi avanzó rápidamente para recibirlos.

-¡Sakura-chan!- exclamó una mujer de cabello oscuro atado en una coleta alta- Los vimos venir desde la barrera de detección ¿Son los rehenes?

Sakura asintió con cansancio mientras ayudaba a los tres jóvenes a acercarse, los genin aún estaban débiles, con sus rostros pálidos y marcados por la fatiga y el miedo, pero al menos volvería a casa a salvo.

-Sí, logramos sacarlos antes de que sufrieran más daño- respondió con voz firme- Ya los revisé, pero necesitan atención médica completa, presentan signos de deshidratación, necesitarán recuperarse en el hospital.

Uno de los médicos del equipo se acercó rápidamente y comenzó a evaluar a los niños mientras los jōnin formaban un pequeño círculo alrededor del equipo de Sasuke.

-Buen trabajo- dijo un hombre alto de mirada severa- Asegurar la seguridad de los rehenes era la prioridad, pero ahora por lo visto en el informe de anoche… tendrán que regresar a la aldea, desconocemos el potencial de batalla de Akatsuki y no podemos poner a un equipo chunin en riesgo.

Sasuke, con el ceño fruncido se plantó frente a él con desafío.

-No, ahora acabaremos con Gaiya y completaremos la misión.

Las palabras flotaron en el aire, pesadas con la gravedad de la siguiente etapa.

Neji cruzó los brazos y miró a los demás con el ceño levemente fruncido pero no se atrevió a contradecir una orden de un superior.

-Eres muy osado niño pero como habrán visto Gaiya tiene una base muy bien fortificada y ahora sabemos que Akatsuki está involucrado, lady Hokage ha ordenado la reasignación, un equipo de tácticas especiales se dirige al sitio, ya no es asunto suyo.

Naoki resopló con frustración.

-Lo vi con mis propios ojos, ahora sabemos que Hidan y Kakuzu están aquí, son los que capturaron al jinchuriki del dos colas, tienen que dejarnos actuar- expresó con voz firme el de cabellos platinados.

Un murmullo de preocupación se propagó entre los jōnin, uno de ellos maldijo en voz baja.

-Eso complica por completo las cosas, con más razón, no podemos permitirnos una confrontación directa con ellos sin refuerzos.

-Y tampoco podemos atraer la atención de la aldea oculta de la Nube- intervino Neji con voz firme- Si provocamos una guerra dentro de su territorio involucrando a tácticas especiales, podríamos desatar un conflicto diplomático, los aldeanos hablarán.

-Sin mencionar que los de T.E tardarán dos días en llegar, los aldeanos comenzarán a ser ejecutados en represalia por el rescate, la infiltración es nuestra única opción - concluyó Sasuke- seremos discretos para deshacernos de Gaiya y evitar una confrontación directa con Akatsuki que pueda llamar la atención de los de Kumo.

El grupo cayó en un breve silencio, evaluando la situación, Sakura rompió la quietud al hablar con tono sereno pero determinado.

-Si conseguimos localizar el escondite exacto de Gaiya, podemos atacarlo desde las sombras, eliminarlo y salir antes de que la aldea de la nube pueda involucrarnos.

-Pero con Hidan y Kakuzu rondando, la vigilancia será mucho más estricta- añadió Naoki, con el ceño fruncido- Tendremos que ser rápidos.

Uno de los jōnin asintió.

-Podemos dividir nuestras fuerzas, algunos de nosotros nos quedaremos aquí para asegurar el perímetro y proteger a los niños, mientras ustedes cuatro se infiltran en la fortaleza y se deshacen de Gaiya, si se encuentran con los Akatsuki… deben retirarse de inmediato.

Sasuke apretó los puños.

-No hay margen de error, si nos descubren, tendremos que actuar con rapidez antes de que Hidan y Kakuzu puedan intervenir.

Naoki bufó, rodando los hombros como si se preparara para un combate.

-Entonces será mejor que no nos descubran, no podemos subestimarlos si fueron capaces de capturar a un jinchuriki.

Neji, con su expresión imperturbable, asintió.

-Primero tenemos que encontrar la ubicación exacta de Gaiya, no podemos arriesgarnos a entrar sin información clara.

-Nos encargaremos- dijo Sasuke, con los ojos oscurecidos por la determinación- haremos un reconocimiento antes de que caiga la noche, con tu byakugan y mi sharingan detectaremos sus firmas de chakra.

Los demás asintieron, no había tiempo que perder.

•••

La nieve crujía bajo las pisadas silenciosas de Sasuke y Neji mientras avanzaban con cautela a través de la espesura del bosque, el sol proporcionaba apenas la suficiente luz para delinear las siluetas de los árboles desnudos y el aire helado se colaba entre las capas de sus ropas, pero ninguno de los dos se inmutaba, estaban enfocados en la tarea que tenían entre manos.

-¿Ves algo?- susurró Sasuke sin apartar la vista del frente.

Neji, con su Byakugan activado, frunció el ceño ligeramente mientras escaneaba el área con su mirada penetrante.

-La fortaleza está bien protegida, hay una especie de barrera cercando una habitación en concreto en la torre principal- respondió en voz baja- y múltiples guardias patrullando el perímetro, parece que Gaiya se encuentra ahí pero…

-¿Pero qué?- Sasuke giró levemente la cabeza hacia él.

-No veo a Hidan ni a Kakuzu, no están en la fortaleza.

Sasuke no dijo nada, pero una punzada de inquietud recorrió su mente, si Akatsuki no estaba dentro, significaba que estaban en algún otro lugar, y eso nunca era una buena señal.

Mientras tanto a una considerable distancia, Sakura y Naoki tomaban sus posiciones estratégicas pendientes a las indicaciones de Sasuke a través del comunicador, ambos estaban ocultos entre la nieve, listos para detonar el distractor en cuanto Neji lograra infiltrarse en la fortaleza, la tensión era palpable en el aire y Naoki con el ceño fruncido, no dejaba de observar la zona con atención.

-No me gusta esto… -murmuró él, con los ojos entrecerrados.

Sakura giró la cabeza hacia él.

-¿Qué pasa?

-Neji ha dicho que Hidan y Kakuzu no están en la fortaleza… Eso significa que podrían estar en cualquier lado.

Sakura sintió un escalofrío recorrer su espalda y como un enorme cliché justo antes de que pudiera responder, un frío aún más real la envolvió cuando algo tiró bruscamente de su ropa, alzándola en el aire.

Un grito de sorpresa escapó de sus labios.

-¡AH!

El pánico se apoderó de su rostro al sentir cómo su cuerpo era elevado, su espalda chocando contra algo sólido y frío, los ojos se abrieron de par en par escuchando una risa siniestra y cuando volteó la cabeza, su corazón casi se detuvo.

Uno de los hombres de Akatsuki estaba detrás de ella, con una sonrisa demente iluminando su rostro pálido.

-Mira nada más lo que tenemos aquí… -canturreó con su tono burlón y cruel- Una hermosa ofrenda para Jashin-sama…

El pánico fluyó por sus venas helando su sangre.

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Sasuke escuchó el grito y su cuerpo reaccionó antes de que su mente lo procesara.

-¡Es Sakura!

Neji lo vio moverse antes de que pudiera detenerlo.

-¡Sasuke espera!

Pero ya era demasiado tarde, Sasuke rompió la alineación, su figura desapareciendo entre los árboles corriendo a todo lo que daban sus piernas mientras se dirigía a la posición de Sakura embargado por el pánico de que ella fuera atacada sin que él pudiera llegar a tiempo.

Cuando llegó, su mirada se oscureció con furia al verla en el suelo, arrastrándose sobre la nieve, con su rostro palideciendo invadida por el pánico.

Hidan la observaba desde arriba con una expresión extasiada, su guadaña descansando peligrosamente sobre su hombro.

-Las jóvenes doncellas son siempre las mejores ofrendas… Jashin-sama estará muy complacido… -murmuró con deleite inclinando la cabeza hacia ella con aparente delicadeza como observando una pieza de arte- ¿Dónde te gustaría que te corte primero, eh? ¿Un pequeño tajo en la pierna? ¿O prefieres que empiece por tus brazos?

El terror nubló la mente de Sakura mientras retrocedía instintivamente, las reglas de los ninjas médico repitiéndose en su mente mientras cargaba chakra en su puño con la respiración acelerada.

-¡Bastardo!- rugió Naoki, sus ojos encendidos de ira y fue la señal que necesitó para reventar el suelo creando una breve distracción contra Hidan mientras saltaba lejos de él.

Naoki formó sellos de manos en un abrir y cerrar de ojos haciendo uso de kekkei genkai, un rayo de energía eléctrica y luminosa impactó contra el suelo entre Hidan y el cráter de Sakura, elevando la explosión de nieve, la neblina que se formó forzó al peliblanco a dar un paso atrás.

-Tsk… Qué mocoso tan grosero- se burló Hidan, riendo al ver a Naoki interponerse entre él y Sakura- Pero supongo que podré jugar contigo antes de sacrificarla… pequeña rata cobarde de Kumo.

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Notas de la autora:

AAAAA Se pone emocionante. Soy malísima escribiendo escenas de batalla así que pido disculpas si me pierdo un poco en los detalles o mi narración es un poco confusa.

¡Gracias por leer!

Con cariño,

Azulen.