La intensidad de la guerra había cobrado un precio significativo en la galaxia. Los meses de enfrentamientos constantes mantenían a los Jedi al límite, dividiendo su atención entre las batallas y las investigaciones sobre las revelaciones que Lelouch había compartido. Durante este tiempo, la República continuaba centralizando poder bajo el liderazgo del Canciller Palpatine, mientras que la Confederación ejecutaba movimientos estratégicos diseñados para extender el conflicto.

Finalmente, cuando el Consejo Jedi reunió suficiente información para avanzar, convocaron a una reunión urgente. Los miembros del Consejo, Obi-Wan Kenobi, Anakin Skywalker, y Ahsoka Tano se encontraban reunidos en la sala del consejo, sus expresiones reflejando la carga de los últimos meses.

Mace Windu fue el primero en hablar, su tono firme y directo mientras dirigía la atención hacia los datos recopilados.

—Los patrones son cada vez más claros. Ambas facciones están siendo manipuladas. Las decisiones estratégicas que hemos analizado no buscan una victoria definitiva; buscan prolongar la guerra. Cada batalla, cada movimiento, parece diseñado para debilitar tanto a la República como a la Confederación.

Ki-Adi-Mundi frunció el ceño, asintiendo lentamente.

—Esto confirma lo que sospechábamos desde hace tiempo. Sin embargo, aún no tenemos pruebas definitivas de quién está detrás de esto.

Obi-Wan dio un paso adelante, con un tono reflexivo pero urgente.

—Lo que Lelouch nos dijo encaja con estos patrones. Si Darth Sidious realmente está manipulando ambos lados, esto explicaría el curso de esta guerra. Y más inquietante aún, el aumento de poder en ciertos sectores de la República.

Plo Koon, observando los datos proyectados en la mesa central, añadió con calma:

—El Canciller Palpatine ha acumulado más autoridad en estos meses. Las enmiendas aprobadas por el Senado le han dado un control sin precedentes sobre las fuerzas militares de la República.

Anakin, con los brazos cruzados, intervino, su tono cargado de frustración.

—Esto no puede ser una coincidencia. Si Sidious está detrás de esto, entonces Palpatine podría estar en peligro o...

Obi-Wan lo interrumpió suavemente, colocando una mano en su hombro.

—No hagamos acusaciones apresuradas, Anakin. Necesitamos más pruebas antes de sacar conclusiones.

Ahsoka, que había estado escuchando atentamente, habló con un tono de preocupación.

—Intentamos obtener más información sobre los biochips y la Orden 66, pero después del ataque separatista en Kamino, la seguridad en esos datos se volvió impenetrable. Apenas encontramos fragmentos, y lo poco que vimos era alarmante.

Obi-Wan asintió mientras señalaba los datos que habían recopilado.

—Lo que sí encontramos fue una conexión directa entre el nombre Sith de Dooku y Kamino. Esto solo aumenta nuestras sospechas. Si él estuvo involucrado en la creación de los clones, entonces Sidious podría haber planeado esto desde el principio.

El silencio en la sala se hizo pesado mientras los maestros reflexionaban sobre la información. Fue Yoda quien finalmente habló, su tono grave pero cargado de sabiduría.

—Claridad aún no tenemos, pero preocupante esto es. Más profundo, esta manipulación va.

Shaak Ti, con su tono calmado pero firme, ofreció una nueva perspectiva.

—Quizás debamos considerar contactar nuevamente a Lelouch. Si ha continuado investigando, podría tener más información que nosotros no hemos podido obtener.

La propuesta provocó un murmullo en la sala. Ki-Adi-Mundi frunció el ceño, visiblemente cauteloso.

—¿Volver a confiar en un comandante separatista? Esto podría ser una trampa para desviar nuestra atención.

Mace Windu golpeó suavemente el brazo de su silla, su expresión tensa mientras hablaba.

—Lelouch ya demostró ser impredecible. Podríamos estar jugando con fuego al darle otra oportunidad.

Obi-Wan, con un tono más conciliador, intentó mediar.

—Entiendo las reservas, pero Lelouch nos dio información válida. Si tiene más datos, ignorarlo sería un error.

Anakin, con un destello de determinación en su mirada, añadió:

—Lelouch podría ser peligroso, pero no es como Sidious. Nos lo dejó claro en Florrum. Él también quiere exponerlo.

Yoda, cerrando los ojos mientras reflexionaba, levantó una mano para calmar el debate.

—Divididos estamos. Pero ignorar esto, no debemos. Contactarlo, podemos. Pero cautela extrema, debemos tener.

La sala quedó en silencio mientras los maestros procesaban la decisión. Era evidente que contactar a Lelouch sería un riesgo, pero también podría ser la clave para desentrañar la verdad detrás de la guerra.

En la sala del Consejo Jedi, el ambiente estaba tenso mientras todos observaban a Obi-Wan sacar de uno de los bolsillos de su túnica el comunicador que Lelouch les había dado meses atrás. El dispositivo, pequeño pero intrincadamente diseñado, parecía inofensivo, pero su activación marcaba un momento crucial. Con un suspiro leve, Obi-Wan encendió el comunicador y lo colocó en el centro de la mesa.

Pasaron unos minutos en silencio absoluto, con los maestros Jedi manteniendo su mirada fija en el dispositivo, hasta que una voz familiar resonó en la sala, calmada pero cargada de un toque de ironía.

—Vaya, no esperaba que realmente usaran esto. Debo decir que me sorprende, Jedi. ¿Significa esto que finalmente han analizado la información que les proporcioné?

Mace Windu fue el primero en responder, su tono serio pero controlado.

—Lelouch, hemos revisado lo que nos diste y confirmado muchas de tus afirmaciones. Sin embargo, aún quedan muchas preguntas sin respuesta.

La voz de Lelouch se mantuvo firme, pero un tono de ligera satisfacción se filtró en su respuesta.

—Me alegra escuchar que han comenzado a ver lo que yo ya había notado hace tiempo. Esta guerra no es más que un juego para prolongar el sufrimiento y debilitar a todos los involucrados.

Obi-Wan intervino entonces, con un tono medido pero directo.

—Eso parece ser cierto. Incluso nosotros hemos visto patrones en las decisiones tanto de la Confederación como de la República, diseñados no para ganar, sino para mantener el conflicto. Pero necesitamos saber más.

Lelouch hizo una pausa antes de responder, y cuando lo hizo, su voz adquirió un matiz más serio.

—No me sorprende. Incluso a mí me ha afectado. Dooku me obligó a retirarme de la línea del frente después de acumular demasiadas victorias consecutivas. Según él, era más útil en posiciones menos visibles. Lo que, al parecer, significa mantener el equilibrio en este juego.

Los murmullos entre los maestros mostraron que esta revelación no pasó desapercibida. Fue Yoda quien, con su tono reflexivo, rompió el silencio.

—Extrañas son esas acciones, pero consistentes con lo que hemos encontrado. Más información, tienes, Lelouch.

Plo Koon fue más directo, cruzando los brazos mientras miraba el comunicador.

—¿Tienes más información sobre Sidious? ¿O sobre los biochips y la Orden 66?

Hubo un breve silencio antes de que Lelouch respondiera.

—Lo tengo todo. Pero es demasiada información como para discutirla a través de este comunicador, y estoy seguro de que querrán pruebas tangibles de lo que tengo.

El Consejo intercambió miradas mientras Lelouch continuaba, su tono frío pero calculado.

—Propongo una reunión en persona. Les mostraré todo lo que tengo, pero deben escoger el lugar. Como muestra de buena fe, dejo esa decisión en sus manos.

La sala quedó en silencio por unos segundos, hasta que Yoda levantó la mano para hablar, su tono calmado pero firme.

—Aceptar, debemos. Pero con cautela procederemos. Enviarte las coordenadas, en unas horas lo haremos.

Lelouch permaneció en silencio por un momento antes de responder con su habitual calma.

—Muy bien. Estaré esperando.

Con esas palabras, la comunicación se cortó, dejando la sala del Consejo en silencio una vez más. Obi-Wan apagó el comunicador y lo guardó mientras todos reflexionaban sobre lo que acababa de suceder, conscientes de que esta reunión podría marcar un punto de inflexión en la guerra y en su búsqueda de la verdad.

La discusión dentro de la sala del Consejo Jedi era intensa, cargada de opiniones divididas sobre el riesgo y la oportunidad que representaba la propuesta de Lelouch. Los maestros Jedi, junto con Obi-Wan, Anakin y Ahsoka, debatían sobre las implicaciones de reunirse con un enemigo tan peligroso.

—Lelouch es un estratega brillante, pero también uno de los comandantes más impredecibles de la Confederación —dijo Mace Windu con gravedad—. Si esta reunión es una trampa, podríamos estar caminando directamente hacia nuestra destrucción.

Ki-Adi-Mundi asintió, apoyando la postura de Windu.

—No podemos ignorar la posibilidad de que esto sea un ardid para distraernos o debilitarnos. Lelouch no es alguien que actúe sin un objetivo oculto.

Obi-Wan, sentado con las manos cruzadas frente a él, intervino con un tono más reflexivo.

—Eso es cierto, pero también debemos considerar el contexto. Lelouch ya nos proporcionó información que resultó ser válida. Si tiene más detalles sobre Sidious y la manipulación de la guerra, ignorarlo podría ser un error aún más grave.

Ahsoka, con los brazos cruzados, añadió con cautela:

—Lelouch no confía en Sidious. Eso quedó claro la última vez que hablamos. Si hay una oportunidad de que lo que nos diga nos ayude a encontrarlo, tal vez valga la pena correr el riesgo.

Plo Koon, siempre analítico, intervino con su tono pausado.

—Lelouch representa un riesgo, pero también una oportunidad. Si lo que dice sobre Sidious es cierto, entonces esta podría ser nuestra mejor posibilidad de desentrañar su plan antes de que sea demasiado tarde.

El debate continuó durante varios minutos, con opiniones que oscilaban entre la precaución extrema y la necesidad de actuar. Finalmente, Yoda levantó la mano, pidiendo silencio en la sala. Su voz, calmada pero llena de autoridad, rompió la tensión.

—Decisión difícil, esta es. Pero ignorar, no podemos. Reunión con Lelouch, necesario es, pero con cuidado debemos proceder.

Los maestros asintieron lentamente, reconociendo la importancia de la decisión. Fue entonces cuando Yoda continuó.

—Pequeño, el grupo será. Confiable y analítico, quienes vayan deben ser.

Tras una breve pausa, Yoda enumeró los elegidos.

—Obi-Wan, irás. Experiencia tienes, con Lelouch. Anakin y su padawan, también irán. Visión en las sombras, Mace Windu llevará. Plo Koon y Shaak Ti, sumarse deben.

La selección fue recibida con aprobación silenciosa. Plo Koon y Shaak Ti, conocidos por su enfoque reflexivo y estratégico, serían aliados cruciales en una misión tan delicada. Anakin y Ahsoka compartieron una mirada de determinación, sabiendo que la carga de esta misión era significativa.

Con el grupo decidido, la siguiente discusión giró en torno al lugar de la reunión. La República y la Confederación no podían saber nada al respecto, lo que hacía imperativo elegir un sitio apartado y seguro.

—Necesitamos un lugar neutral —dijo Mace Windu—. En algún lugar lejos de las rutas principales, donde nuestras naves puedan permanecer ocultas.

Ki-Adi-Mundi sugirió una opción.

—Podríamos usar uno de los sistemas de los bordes exteriores. Hay varios planetas deshabitados que podrían servir.

Plo Koon, sin embargo, ofreció una alternativa más específica.

—Polis Massa. Es un sistema apartado, con instalaciones subterráneas que podrían ofrecernos el espacio y la privacidad que necesitamos. Además, sus características permitirían ocultar nuestras naves fácilmente.

Obi-Wan asintió ante la propuesta, su expresión mostrando un ligero alivio.

—Polis Massa es una buena opción. Está lo suficientemente aislado como para evitar atraer atención indeseada.

Yoda, tras unos momentos de reflexión, concluyó la discusión.

—Polis Massa será. Coordenadas, a Lelouch enviaremos. Precaución, todos deben tener.

Con la decisión tomada, la sala del Consejo quedó en silencio por un momento mientras todos reflexionaban sobre la magnitud de lo que estaba por venir. Sabían que esta reunión podría ser clave para descubrir la verdad detrás de Sidious, pero también era un riesgo monumental que podría cambiar el curso de la guerra.

En el lujoso departamento en Raxus Secundus, Lelouch y Nicoletta pasaban el tiempo revisando informes mientras aguardaban pacientemente las coordenadas para la reunión con los Jedi. Aunque ambos jóvenes de 15 años mostraban una fachada tranquila, sabían que lo que estaba por suceder podía alterar para siempre el equilibrio entre la República y la Confederación. Las implicaciones de la reunión con el Consejo Jedi no solo afectaban el curso de la guerra, sino que también amenazaban con revelar secretos que podían cambiar la galaxia para siempre.

Sentados en un escritorio amplio con una holopantalla proyectando los informes más recientes de la exploración dirigida por Lelouch, ambos analizaban la información en detalle. Los sistemas explorados mostraban un potencial enorme, no solo por la variedad de recursos encontrados, sino también por su valor estratégico. Nicoletta, inclinada sobre el borde de la mesa, revisaba las proyecciones mientras hablaba.

—Los recursos en estos sistemas son... casi ilimitados. Hay suficiente para mantener flotas, fábricas de droides, y armar ejércitos según lo necesitemos. Todo dependerá de la rapidez con la que podamos movilizarnos.

Lelouch, con los ojos fijos en las proyecciones holográficas, asintió mientras sostenía un datapad en sus manos.

—Varik ya está trabajando en eso. Está reclutando personal especializado para la construcción de colonias en Alpha Centauri, que será nuestro primer bastión. Fabricaremos droides, armas y naves directamente allí. Será un punto estratégico fuera del alcance de la Confederación y la República.

Nicoletta giró hacia Lelouch, su expresión reflejando tanto interés como preocupación.

—Pero eso no será fácil. Incluso con los recursos, necesitaremos mantener esto en secreto el mayor tiempo posible. Si cualquiera de los bandos descubre lo que estamos haciendo, nos enfrentaríamos a una guerra antes de estar preparados.

Lelouch dejó el datapad sobre la mesa y la miró directamente, con una leve sonrisa que reflejaba su confianza.

—Por eso lo hacemos en el espacio salvaje. Nadie presta atención a esos sistemas, y nuestras fragatas y sondas están diseñadas para moverse sin ser detectadas. Cuando alguien lo note, ya será demasiado tarde.

Nicoletta asintió, aunque su mirada mostraba que aún tenía dudas. Se apoyó en la mesa, repasando nuevamente los datos.

—Alpha Centauri será solo el principio, ¿verdad? ¿Qué pasa con los otros sistemas? ¿Barnard, Luyten, Tau Ceti?

Lelouch volvió a tomar el datapad, deslizando la información hasta encontrar los datos relevantes.

—Esos serán los siguientes pasos. Primero, aseguramos Alpha Centauri. Luego, expandimos a los demás sistemas con las naves que construyamos. Cada colonia será autosuficiente y lo suficientemente protegida como para resistir cualquier ataque.

Nicoletta suspiró, aunque una sonrisa leve cruzó su rostro.

—De alguna manera, siempre logras que todo esto parezca posible, aunque estemos hablando de construir algo que podría rivalizar con ambos bandos de esta guerra.

Lelouch esbozó una sonrisa más amplia, su tono cargado de confianza.

—No solo lo haremos posible. Lo convertiremos en una realidad. Esto es solo el comienzo, Nicoletta. Cuando tengamos el control de estos recursos, seremos imparables.

Ambos jóvenes continuaron repasando los informes, analizando cada sistema en detalle y discutiendo los pasos a seguir. Mientras esperaban la confirmación de los Jedi, sabían que cada decisión que tomaban en ese momento podía ser el primer paso hacia su propia independencia en una galaxia desgarrada por la guerra.

Mientras revisaban los informes, el comunicador de Lelouch comenzó a parpadear, indicando la llegada de un mensaje cifrado. Nicoletta, quien estaba sentada a su lado con un datapad en las manos, se enderezó inmediatamente, dejando de lado su análisis. Lelouch, con una mirada fija y seria, tomó el comunicador, consciente de lo que significaba ese mensaje.

—Finalmente, los Jedi han respondido —murmuró Lelouch mientras abría el canal.

Nicoletta se inclinó hacia él, su curiosidad reflejada en su expresión.

—¿Qué han dicho?

Lelouch observó las coordenadas proyectadas en la pequeña pantalla del comunicador. Su mirada se endureció levemente al procesar la información, aunque un destello de sorpresa pasó por sus ojos.

—Polis Massa.

Nicoletta, visiblemente confundida, entrecerró los ojos.

—¿Polis Massa? Ese lugar está en medio de la nada. Un sistema apartado, lejos de las rutas principales y con pocas posibilidades de ser detectados.

Lelouch asintió lentamente, su mente trabajando rápidamente para analizar la elección.

—Es una decisión inteligente. Mantiene a ambas facciones fuera de la ecuación y minimiza el riesgo de interferencias. Pero también demuestra que los Jedi no confían del todo en nosotros. Quieren un lugar donde puedan ocultar sus naves y controlar la situación.

Nicoletta cruzó los brazos, su expresión mostrando una mezcla de aprobación y cautela.

—No puedo culparlos por eso. Estamos hablando de una reunión con su enemigo declarado, después de todo.

Lelouch dejó el comunicador sobre la mesa y se giró hacia ella.

—Eso es cierto. Pero esta elección también nos da una ventaja. Un lugar como Polis Massa es lo suficientemente neutral como para que ninguno de los dos lados tenga una posición estratégica superior.

Nicoletta asintió, aunque su tono seguía reflejando cierta inquietud.

—Pero eso no significa que no intentarán algo. Necesitamos estar preparados para cualquier eventualidad, Lelouch. No podemos descartar la posibilidad de una trampa.

Lelouch sonrió ligeramente, su expresión reflejando confianza calculada.

—Por supuesto. Eso ya lo tenía en cuenta. Prepararemos nuestras defensas, pero no de forma agresiva. No queremos darles ninguna excusa para considerarnos una amenaza durante la reunión.

Nicoletta suspiró, aunque una leve sonrisa apareció en su rostro.

—Siempre tienes un plan, ¿verdad?

Lelouch le devolvió la sonrisa, aunque su tono se volvió más serio.

—Siempre. Y esta vez no será diferente. Si esta reunión sale bien, podríamos cambiar el curso de esta guerra. Pero si algo sale mal...

Nicoletta lo interrumpió, colocando una mano en su hombro.

—No saldrá mal. Confío en ti.

Lelouch asintió, aunque sus ojos mostraban que su mente ya estaba trabajando en múltiples escenarios. Sabía que esta reunión con los Jedi era un riesgo enorme, pero también era una oportunidad que no podía desaprovechar. Sin perder más tiempo, comenzó a planificar los detalles de su viaje a Polis Massa, asegurándose de que cada paso estuviera perfectamente calculado.

Lelouch y Nicoletta estaban sentados frente a una mesa de proyección holográfica en su departamento, analizando cuidadosamente los posibles pretextos que podrían presentar para justificar su movimiento hacia una zona cercana a Polis Massa. La tensión era evidente, pero ambos sabían que no podían simplemente desaparecer de la vista de los separatistas sin levantar sospechas.

Nicoletta, con el ceño fruncido, señalaba un mapa holográfico de la galaxia.

—Necesitamos algo creíble, algo que encaje con tu historial de operaciones y que no despierte sospechas en Dooku.

Lelouch asintió, su mente trabajando rápidamente mientras observaba los sistemas cercanos.

—No podemos simplemente desaparecer. Tiene que ser un movimiento que parezca estratégico pero que nos deje la flexibilidad de ir a la reunión.

De repente, Nicoletta se detuvo y señaló un sistema en el mapa.

—Ryloth. Es un objetivo importante. Su posición estratégica y los recursos de su superficie lo convierten en un lugar que Dooku querría bajo control separatista.

Lelouch sonrió ligeramente, su expresión reflejando aprobación.

—Ryloth... Es perfecto. Podemos justificar nuestra presencia allí como una operación militar y, al mismo tiempo, mantenernos lo suficientemente cerca de Polis Massa para cumplir con nuestra reunión.

Con el plan decidido, Lelouch activó el comunicador y solicitó una conexión directa con el Conde Dooku. La figura holográfica del líder separatista apareció ante ellos, imponente y observando con su característica calma inquisitiva.

—Comandante Lelouch, es inusual recibir una comunicación directa de su parte. ¿Qué requiere mi atención?

Lelouch inclinó ligeramente la cabeza en señal de respeto antes de hablar, su tono lleno de formalidad.

—Mi Lord, después de meses de inactividad, mi flota personal está completamente preparada para entrar en acción. Me gustaría solicitar permiso para liderar una operación en Ryloth. Es un objetivo estratégico, y estoy seguro de que con los recursos y la planificación adecuada, podemos asegurar su control en menos de un mes.

Dooku observó a Lelouch con una expresión imperturbable, pero sus ojos reflejaban un destello de interés.

—Ryloth es, sin duda, un objetivo de gran valor. Sin embargo, es una operación que requiere precisión y resultados. ¿Por qué considera que su flota personal es la adecuada para esta misión?

Lelouch mantuvo su mirada fija, proyectando confianza en cada palabra.

—Porque, mi Lord, mi equipo está completamente preparado y motivado. Después de meses fuera del frente, esta operación no solo revitalizará a mis tropas, sino que también demostrará que seguimos siendo un activo crucial para la Confederación.

Dooku permaneció en silencio durante unos segundos antes de asentir ligeramente.

—Muy bien, comandante. Le concedo el permiso para liderar esta operación. Pero recuerde, espero resultados claros en menos de un mes. No toleraré fracasos.

Lelouch inclinó nuevamente la cabeza, su tono respetuoso.

—Entendido, mi Lord. No lo decepcionaré.

Con eso, la transmisión se cortó, y Lelouch se recostó ligeramente en su silla, dejando escapar un suspiro de alivio. Nicoletta, sentada a su lado, lo miró con una leve sonrisa.

—Eso fue más fácil de lo que esperaba.

Lelouch sonrió levemente mientras ajustaba los datos del mapa holográfico.

—Dooku no puede resistirse a la idea de expandir su control. Ahora tenemos la justificación que necesitamos.

Nicoletta asintió, aunque su mirada reflejaba cierta preocupación.

—Pero aún necesitamos asegurarnos de que la reunión con los Jedi no interfiera con esta operación. Si algo sale mal, Dooku lo sabrá.

Lelouch se giró hacia ella, su mirada calmada pero decidida.

—Por eso debemos planificar cada movimiento con precisión. Ryloth será nuestra cortina de humo, pero la reunión es nuestra verdadera prioridad.

Ambos comenzaron a trabajar en los detalles, preparando tanto su flota como las estrategias necesarias para manejar la operación en Ryloth mientras garantizaban el éxito de su encuentro con los Jedi.

ElEclipsesalió de la atmósfera de Raxus Secundus, avanzando hacia la órbita donde la imponenteFlota del Juicio de las Sombrasaguardaba en formación perfecta. A bordo, Lelouch y Nicoletta observaban por la ventanilla principal cómo sus naves aparecían una a una ante sus ojos, proyectando un aura de poder que era inconfundible. La galaxia ya había aprendido a temer a esta flota, y su reputación de invencibilidad estaba bien ganada.

En el centro de la formación estaba la nave insignia de Lelouch, elVenganza del Exilio, un Subyugador masivo y letal que había sido modificado más allá de las especificaciones estándar. Las modificaciones incluían un arsenal mejorado de baterías láser, torpedos de protones y defensas reforzadas, todo diseñado para dominar tanto en enfrentamientos espaciales como en operaciones estratégicas. Los detalles del casco negro mate, con líneas púrpuras y el emblema dorado en su sección frontal, reflejaban tanto elegancia como amenaza.

Flanqueando alVenganza del Exilioestaban los cuatro destructores claseProvidence, cada uno equipado para proporcionar soporte estratégico y capacidades ofensivas avanzadas. Detrás de ellos, los seis destructores ligeros claseRecusantesperaban en formación, listos para aprovechar su velocidad y maniobrabilidad en combate. Las dos portanaves claseLucrehulk, cargadas con cazas droides, se mantenían cerca de las líneas traseras, mientras que las diez fragatas claseMunificenty las ocho fragatas claseGozanticompletaban la flota, preparadas para proteger y apoyar al Subyugador y sus escoltas.

Nicoletta, de pie junto a Lelouch en la cabina delEclipse, observaba con admiración la vista de la flota.

—Es impresionante, incluso para nosotros. No me extraña que los almirantes de la República eviten enfrentarnos. Esta flota no solo es una amenaza, es un símbolo.

Lelouch, con los brazos cruzados y su mirada fija en laVenganza del Exilio, respondió con calma.

—Un símbolo es tan poderoso como el miedo que genera. La reputación de nuestra flota es tan importante como su capacidad militar. Si solo un puñado de almirantes de la República se atreven a enfrentarnos, es porque ya hemos ganado la mitad de la batalla.

Nicoletta asintió, aunque no pudo evitar una leve sonrisa.

—Es cierto, pero no podemos confiar solo en la reputación. Necesitamos asegurarnos de que esta operación sea impecable. Ryloth no puede ser un fracaso.

Lelouch giró la cabeza hacia ella, con una mirada tranquila pero firme.

—Ryloth será una distracción eficaz, pero también debe ser una victoria estratégica. Cada movimiento que hagamos debe consolidar nuestra posición, tanto ante Dooku como ante nuestros enemigos.

ElEclipsefinalmente llegó al hangar delVenganza del Exilio, donde los droides ya estaban listos para recibirlos. Lelouch y Nicoletta descendieron de la nave, siendo escoltados hacia el puente por un destacamento de droides tácticos. Mientras caminaban por los pasillos iluminados tenuemente, Nicoletta miró a Lelouch, quien estaba inmerso en sus pensamientos.

—¿Estás pensando en la reunión con los Jedi?

Lelouch asintió ligeramente.

—Sí. Es un riesgo enorme, pero también es una oportunidad que no podemos desperdiciar. Si todo sale como espero, tendremos las piezas que necesitamos para exponer a Sidious y tomar el control de esta guerra.

Nicoletta lo observó en silencio durante unos segundos antes de responder.

—Entonces no fallaremos. Tenemos demasiado en juego.

Al llegar al puente, Lelouch tomó su posición frente a los proyectores holográficos que mostraban la disposición de la flota y las rutas hiperespaciales hacia Ryloth. Con un gesto de su mano, activó el sistema de comunicaciones de la nave, enviando una orden a toda la flota.

—Aquí Lelouch vi Britannia, comandante de la Flota del Juicio de las Sombras. Prepárense para entrar en el hiperespacio. Nuestro objetivo es Ryloth. Cada maniobra debe ser precisa. Mostraremos a la República por qué temen nuestro nombre.

Las luces del puente se reflejaron en los ojos de Nicoletta, quien estaba de pie a su lado. Mientras observaba los movimientos de Lelouch, no pudo evitar sentir que estaban al borde de algo monumental. La Flota del Juicio de las Sombras no solo era una fuerza militar; era una manifestación del ingenio y ambición de Lelouch, y estaba a punto de mostrar su verdadera fuerza una vez más.