43- Eso es amor
Le expliqué a Amy
─Es alguna clase de tontería sobre unidad empresarial, el rostro de los empleados y socialización. Realmente solo gente clasificada y autorizada puede ver esas fotos por ser agente en cubierto.
Dije recordando todos los álbumes que había de agentes encubierto y agentes normales, seguramente si querían hacer publicidad con mí rostro este año mí foto sería pública. No es como que alguien no me conociera despues de pelear años con Eggman y conta él... Y ahora con Amy.
Entonces Amy cambio de tema, supongo que vio lo mucho que me molestaba o quizá quería hablarme de otras cosas.
─Sabes, me di cuenta de que activo mí habilidad sin darme cuenta, mí radiostesia, dentro de la casa.
La mire sorprendido de eso. Había pensado que Amy siempre tenía su habilidad activada y de esa manera había podido escapar cuando la había perseguido y solo su miedo la había mantenido alerta.
─¿No era así antes?
─No, usualmente cuando estoy distraída o en un lugar familiar dejo de prestar atención y solo se "apaga" así que no la uso a menos que esté alerta, en la calle o peleando. Me pareció extraño ¿Sabes que me pasó?
Entonces recordé todas las veces que la había asustado al hablarle, ahora entendía que realmente la había sorprendido.
─Es... Te asuste varias veces cuando comenzamos a vivir aquí, camino sin hacer el más mínimo ruido y dijiste que querías ponerme una campana. Supongo que comenzaste a hacer eso para que dejara de asustarte... lo lamento.
Me disculpé estando realmente avergonzado, al menos ahora tenía certeza de que Amy no me tenía miedo. Sin embargo ella solo se rió.
─Bueno, tiene sentido. No lo había notado pero es verdad que caminas sin hacer ruido.
─Es un requerimiento en mí línea de trabajo.
─Me imaginé.
Hubo un silencio cómodo entre los dos. Amy parecía tranquila y me gustaba el ambiente.
─A veces tengo la sensación de que solía tocarte todo el tiempo, ¿te molestaría mucho si volviera a hacerlo? No estoy segura de como llegamos a ese acuerdo y...
La interrumpí antes de que pudiera decir algo más.
─Fuiste muy cariñosa, es tu forma de demostrar amor según tus palabras, no quería sobrecargarte por lo que te he dado tu espacio. Me gustaría si volvieras a ser cariñosa si te sientes cómoda.
La vi sorprendida y me pregunte si había actuado demasiado rápido. Quizá pensaba que le estaba diciendo todo esto para que lo hiciera de inmediato. No era mí intención.
─¿Nosotros llegamos a... Bueno, dormir juntos? Tengo algo borroso esa parte. Estoy segura de que te pregunté y accediste pero...
─Si, dormimos en tu cama y te preste mí brazo como almohada.
Recordé aquel momento de dulce tortura, Amy había dormido toda la noche tranquila, mientras yo la observaba incapaz de cerrar los ojos. La vi cubrirse el rostro y por un momento casi tuve pánico porque quizá se arrepintiera. Sin embargo hizo un pequeño sonido de felicidad, y luego otro de molestia.
─¿Podemos ... te molestaría si..?
Cuando me di cuenta de que lo que quería preguntar. Me apresure a responderle claramente.
─Me gustaría dormir contigo de nuevo Amy, aunque quizá termine haciendo... Algunas cosas más.
Me aclare la garganta para que no notará el temblor en mí voz. Realmente me había asustado por un momento. Ya no me sorprendía de todo lo que me hacía sentir Amy. Aunque me avergonzaba un poco aún el hecho de entrar en pánico tan rápido. Ella asintió con las mejillas rojas.
Así que fue una preocupación menos para mí.
─Me gusta que seas honesto.
Dijo entonces y pensé en todo lo que habia pasado, todas las veces que lastime a Amy y la poca comunicación que habíamos tenido. Y cuando ella me había pedido que fuera honesto.
Y al ver los resultados había terminado bien.
─No era así, me di cuenta y me enseñaste que es mejor que sea así. Dejaste en claro lo que pensaba y hacer lo mismo es más beneficioso... No quiero volver a perderte.
Fui honesto una vez más, quería que Amy se diera cuenta de lo mucho que me había cambiado y lo que había aprendido.
─Uh... Gracias por decirmelo.
─Siempre trataré de ser honesto y con tacto, si tienes más preguntas puedes hacerlas. Ahora que perdiste la memoria hay cosas que quizá sepa y tu no.
Le prometi de nuevo, ya no podía reconocerme a mí mismo. Si hace un año me hubieran dicho que estaría aquí diciéndole estas cosas a cualquier persona, a Amy, no solo me hubiera reído sino que le hubiera perdido la cara a esa persona por pensar que se burlaba de mí.
─¿Puedo hacerte una pregunta que quizá te moleste?
Fruncí el ceño pensando en algo que dijera Amy que pudiera hacerme enojar. ¿Quería dejarme? No, estaba bastante feliz por lo que podía ver ¿Quería pintar la casa de rosado? No le molestaría si a ella le gustaba, ¿Quería que la ayudará de nuevo en su jardín? Ya lo había echo y no me molestaba. Incluso si me preguntaba sobre mí pasado o sobre mis viajes, no pensé en nada que pudiera enojarme.
Una vez más, me di cuenta de que Amy me tenía en la palma de su mano, ya que no podía pensar en enojarme con ella hiciera lo que hiciera. Quizá molestarme pero no enojarme, mucho menos odiarla.
─No creo que eso pase, pregúntame.
─¿Alguna vez... Me dijiste cómo te sientes con respecto a mí? Es decir, se que te importo, pero ...
Sus palabras me tomaron por sorpresa un segundo. Me di cuenta de que nunca le había dicho a Amy esas dos palabras tan cruciales y aterradoras. No me sentía listo para decirlas en voz alta y Amy no me había forzado a decirlo.
De nuevo recordé que solo había dicho esas palabras pocas veces en mí vida, podía contar con una mano la cantidad y aún me sobrarían dedos. Y la forma en que todo había terminado me daba escalofríos de solo pensar en eso.
Desvíe la mirada para no ver a Amy a los ojos y que viera el miedo que me producían esas palabras, ni si quiera quería escucharlas de ella. Estaba feliz y en un extraño estado de paz. No quería que las cosas cambiarán, las cosas siempre cambiarian hacia un lado desastroso si estaba involucrado.
Aún así, quería explicarle a ella lo mucho que significaba en mí vida, como me había cambiado y que había permitido ese cambio, me había dejado llevar de mala gana por esos sentimientos hasta que los aceptaba con gusto. Al punto de no saber quién era y como había llegado a ser así.
Trate de ser honesto de todas formas y aclare mí voz para que no se notara lo que sentía.
─No lo hice. Quizá deberia hacerlo pero... No estoy seguro de como explicarte todo lo que me haces sentir y todo lo que significas para mí.
Hubo un momento de silencio, por un momento pensé que Amy se enojaría, ella era una romántica ¿No querría que le dijera muchas palabras bonitas y le repitiera esas dos palabras tan ansiadas por ella? Se había pasado la vida persiguiendo a Sonic para que le dijera esas palabras y ella las había dicho a diestra y siniestra, gritándole a mundo lo que sentía.
Yo no podía ser así y me asustaba un poco que esperara aquello.
Y entonces Amy me sorprendió.
─Yo... Te amo Shadow. Eres alguien más profundo, más grande, más cálido e increíble de lo que pensaba o llegue a imaginar. Me alegro de que seas mí destinado. Aún no recuerdo todo, y aunque quizá no lo haga, no me arrepiento de haber recorrido todo este camino hacia ti.
Con esas simples palabras tan honestas, diciéndome lo que sentía.
Me sentí tan tonto por mis miedos.
La calidez de mí pecho, lo que sentía no podía explicarlo.
Alguien me había aceptado por como era, a alguien finalmente le guste por como era realmente, cuidado de mí y permitido estar a su lado. Me había equivocado muchas veces. Había dicho cosas hirientes y aún así esa persona me decia que me amaba.
Aún después de todo, esa persona estaba dispuesta a seguir conmigo, que estaba feliz de que yo fuera su destinado, como si fuera algo bueno ser mí destinada y pasar por tantas cosas y exponerse a tantas miradas... Alguien me decía que estaba feliz de haber vivido hasta este momento y haberme conocido. Y esa persona era Amy Rose.
Las emociones que sentía hicieron que no pudiera articular palabras. Baje la vista sin pensarlo y cubrí mí rostro.
¿Estaba avergonzado o feliz? Ya no sabía y no entendía. Quería llorar y agradecerle a Amy que a pesar de todo ella siguiera aquí conmigo.
La habían insultado, había sido ridiculizada y cuestionado su salud mental al estar conmigo. ¿Y ella estaba feliz de estar conmigo?
─Yo... Solo... Dame un minuto.
Murmuré luego de un rato. Tenia que recomponerme rápido y decirle algo, lo que sea, pero no me salían las palabras.
Senti a Amy acercarse y arrodillarse frente a mí. La vi sorprendida cuando me sujeto la mano y la retiro de mí rostro.
Me avergonce aún más cuando ella me vio y desvíe la mirada rápidamente, pero ella me sorprendió de nuevo. Tomo mí rostro y me obligó a mirarla.
─¿Qué sucede?
─Yo solo, eres... No puedo...
Balbucee palabras sin saber cómo explicarle lo que sentía, lo feliz que estaba de que estuviera aquí, el miedo que sentía a qué se terminara, lo angustiado que me sentía por alguna razón.
Sin embargo Amy no hizo mucho, sonrió con ternura como suele hacer y comenzó a darme besos en el rostro, acaricio mis púas y luego me abrazo, susurrándome que todo estaba bien.
La abrace sin contemplarlo mucho más. Era Amy, necesitaba de ella.
La alce y la coloque en mí regazo y me hundi en mí lugar favorito, su cuello.
Quería decirle algo, quería que entendiera lo mucho que ella significaba para mí. Que nadie podría jamás hacerle daño mientras estuviera allí para ella.
Había hecho una promesa a María y había encontrado una razón para pelear y seguir viviendo, no todos merecían esa esperanza que tenía. Lo sabía bien, había recorrido gran parte del mundo.
Había mobianos que merecían morir, demasiados malos, demasiados enemigos que enfrentar. Sin embargo sabía que había bondad también y eso se convirtió en mí objetivo a proteger.
Sin embargo, estaba dispuesto a dejarlo todo si Amy lo requería, dejaría GUN, la protegería del mundo si alguien se enfrentaba a ella. Me haría enemigo de quien fuera necesario solo para verla tranquila.
Amy estaba muy expuesta, y ahora por mí culpa recibia mucho odio. Ella podría cansarse de todo aquello, todo tenía un límite.
─Amy, si algún día te cansas de todo, si algún día el mundo se pone en tu contra, yo haré que el mundo se arrepienta de hacerte su enemigo. Siempre, pase lo que pase me tienes a mí. Eres la única, mí corazón no tiene nada si no estás en el.
Le susurré y la sentí sonreir, al menos le gustaba lo que había dicho.
Entonces me di cuenta de algo. Me sentía querido.
Me sentí querido y aceptado por Amy.
Ella no me juzgaba, no me imponía su voluntad ni forzaba a nada. Ella me había aceptado y yo había elegido cambiar por ella.
Estaba seguro de que pasará lo que pasará. Siempre estaría allí para ella... Y si eso no era amor, entonces no sabía que más podía serlo.
