44- La lección

Holis, lean este capítulo bajo su propio riesgo, ya que se viene fuerte. ɦ )

El día había avanzado. Estaba muy feliz por haber avanzado tanto con Shadow, estaba segura de que me amaba aunque no lo dijera con esas palabras, lo demostraba con todo lo demás.

Me sorprendió mucho verlo llorar, ahora estaba segura de que había movido muchas cosas dentro él. Demasiados recuerdos dolorosos, experiencias, personas que ya no están.

De todas formas. Se compuso bastante rápido y me soltó. Estaba un poco incómodo. Pero decidí reírme y disfrutar lo que me daba.

Comimos, cenamos y vimos una película.

Esa noche dormimos juntos y estaba muy emocionada. A pesar de sus advertencias, solo nos besamos hasta que me quedé dormida.

Pero no podía decir que no lo había disfrutado. Llamé a Rouge al día siguiente para ver cómo estaba Ren y ella nos invitó a ir para buscarlo y comer algo.

Shadow bufo y dijo que solo era una excusa para verlo y burlarse un poco de él. Aún así me acompaño.

Estaba pensando que pronto tendríamos que conseguir un jet para poder visitar a Knuckles sin tener que estarlo llamando, cuando Shadow me dijo que me llevaría con la esmeralda.

Siempre olvidaba que tenía una en su poder. Él me sujeto de la cintura y solté una pequeña risita. Sonrió al verme y al momento siguiente, me mareé terriblemente por un segundo, tras un parpadeo estaba frente a la casa de Rouge.

─Te dije que vendrían con la esmeralda.

Dijo Rouge acercándose.

─Bueno, no pensé que Shadow realmente podría controlarlo...

Dijo Tails acercándose.

─Tails, me alegra verte.

Me sorprendió verlo allí. Y corrí a abrazarlo.

─Me alegra verte también Amy. Aunque nos vimos hace poco.

Se rió. Recordé que había estado brevemente en el hospital y Cream me dijo que estuvo mayormente cuando aún no despertaba.

─¿Y qué hace el ocupado hombre de ciencia aquí?

Bromee viéndolo, él se rasco la oreja avergonzado.

─Bueno. Me estoy tomando unas vacaciones para descansar un poco. La compañía va bien y dejé a cargo a alguien de confianza.

─Eso es bueno.

Sonreí y mire detras de mí. Shadow estaba junto a Rouge con rostro aburrido y de brazos cruzados mientras la escuchaba decir algo.

─Traje algo para Shadow, aunque quizá no sean tan necesarias ahora.

Dijo Tails sacando una caja, Rouge la vio y le dio un golpecito a Shadow para señalarlo. Shadow lo miro pareciendo aburrido y se acerco.

─Prower, me dicen que tienes algo para mí.

─Hola Shadow. Si, despues de la última pelea sabía que necesitabas esto. Pero ya no estoy tan seguro.

Dijo y abrió la caja mostrando unas pulseras que reconocí como las que Shadow solía usar.

Mire a Shadow y me di cuenta de que ya no las tenía.

─No son tan necesarias. Pero las aceptaré.

─Genial. Tienen exactamente el mismo diseño, añadí de nuevo el comunicador y actualice un par de cosas.

Las acepto con un asentimiento.

Tails parecía feliz. Vi a Shadow colocarse aquellas pulseras sin parecer interesado. Ahora realmente podía notar como cambiaba su expresión cuando estábamos los dos solos.

─Recordare este favor.

─No te preocupes, somos amigos.

Sonrió Tails y vi a Shadow mirarlo durante un momento antes de simplemente asentir.

─¿Donde están los niños?

Pregunté cuando no salieron a recibirnos.

─Entrenando con Knukles, en un rato teminanaran los entrenamientos de la mañana. Los mellizos están durmiendo.

Dijo mientras nos guiaba dentro de la casa. Cuando ella se mudó aquí con Knukles había refaccionado y rediseñado la mayor parte de las estructuras, todo se veía bastante moderno, con pequeños detalles que te recordaban que estabas dentro de un templo antiguo.

Caminamos por la casa y llegamos hasta otra parte del templo donde Knukles estaba sosteniendo una vara de madera y los niños estaban delante de él imitandolo, con los ojos cerrados.

Se podía ver de fondo la selva que rodeaba el lugar, y antes de poder decir algo Ren apareció volando hacia mí y casi se estrelló para abrazarme.

No sabía que me había extrañado tanto, o quizá sabía que me había lastimado y por eso estaba así.

Me reí mientras acariciaba al pequeño chao, los niños notaron nuestra presencia y corrieron también hacia nosotros.

─¡Tía Amy!

Gritaron los tres mientras corrían también hacia lo y me abrazaban. Salvo Rob quien se detuvo antes de tirarme al suelo, me dio un pequeño abrazo y se alejo para que sus hermanos pudieran abrazarme también.

Lo vi acercarse a Shadow y saludarlo.

Todos entramos de nuevo y Rouge comenzó a hablarme mientras Knukles prácticamente mandaba a los niños a poner la mesa y acomodar todo.

Sabía que esto también era algún tipo de entrenamiento de coordinación entre ellos, pero las primeras veces no pude evitar querer ayudar.

─Las cosas están bastante tranquilas. No sé cuánto te contó Shadow pero tenemos nuevos equipos y nuevo personal en nuestra sección.

Me contó Rouge y estuve inmersa mientras ella me hablaba de los detalles de los nuevos cambios mientras Tails comentaba los nuevos proyectos que tenía planeados.

Shadow estaba junto a mí, bastante callado con Ren en su hombro.

No iba a obligarlo a hablar ya que se veía bastante cómodo dónde estaba. Ya era extraño que no se hubiera ido y hubiera permanecido entre nosotros, así que lo apreciaba.

─El almuerzo está servido.

Anunció Knukles, nos sentamos y la charla los incluyo también. Knukles no dudo en contarme como habían avanzado los niños mientras meditaba y que su fuerza y agilidad aumentanaban día a día.

─Pronto no habrá mucho que pueda enseñarle a Rob. Ya es un guerrero en pleno derecho.

Dijo y casi parecía que lloraría. Rob se veía un poco avergonzado pero con una sonrisa enorme.

─Casi parece que fue ayer cuando eras un pequeño bebé rojo, que lloraba si lo alejabamos de su muñeco y se rió la primera vez que Shadow lo alzó.

Recordó Rouge y todos asentimos.

Recordé cuando Rouge nos contó de su embarazo y todo comenzó a cambiar, aquel pequeño bebé echidna ahora era todo un guerrero.

Fue una idea tonta, pero me sentí un poco vieja. Casi me reí de mis pensamientos hasta que vi a Shadow.

Tenia una pequeña sonrisa feliz, pero sus ojos eran melancólicos. Quería preguntarle que le pasaba pero sabía que no me lo diría ahora. Decidí dejarlo hasta que estuviera listo para contarme hasta que regresaramos a casa.

─Lo que me recuerda que pronto será el cumpleaños de los mellizos.

─Ya van a cumplir un año ¿Verdad?

Pregunté feliz.

─Si, empieza la época de los cumpleaños.

Suspiro Rouge y me reí. Todos los niños cumplían años casi en escalera, el de los mellizos era primero, luego el de Rina, seguía el de Lucius y por último Rob. Todos en el mismo mes.

─¿Van a hacer algún tipo de fiesta de nuevo?

─Es tradición echidna el bautizo ceremonial frente a la esmeralda, prometiendo que serán grandes miembros de la familia elijan lo que elijan y recibirán una figura tallada en madera.

Explico Knukles, cada una de esas tradiciones tenía una historia antigua que explicaba las tradiciones y demás, pero no era momento de preguntar o Knukles no dejaría de hablar.

─Seguramente hagamos lo mismo que con Lucius, una pequeña reunion. Ya vimos que hacer una fiesta puede salir mal.

Recordé el primer cumpleaños de Rina, si bien no habían corrido peligro, los ladrones de tesoros no habían dudado en venir encubierto y tratar de llevarse la esmeralda o alguno de los tesoros de Rouge.

─Preparare pastel y postre.

Prometí y Rouge sonrió.

─Cuento con eso, a los niños les encanta.

Fue un día tranquilo. Recordamos viejas historias y los niños se fueron para su entrenamiento de la tarde. Rob también ayudaban a knuckles a enseñarle a Lucius y así probaba sus conocimientos y técnicas.

Sabía que Knukles no podía estar más orgulloso.

El resto de la tarde fue tranquila, Shadow hablo con Tails sobre elementos para un gimnasio y armas. Parecía que Tails le dio la idea de que podría armarse todo un equipo en la casa. No me molestaba, siempre y cuando no hubiera nada que los niños pudieran tomar de forma descuidada. Sabia que Shadow se ocuparía bien de eso.

Cerca de dos horas despues, Shadow se retiró hacia la selva, supuse que quería estar un tiempo solo.

Así que para la hora de la merienda, me despedí de todos y me aleje hacia aquella selva. No necesitaba mucho para encontrar a Shadow, y de todas formas no tuve que buscarlo mucho ya que apareció delante de mí, apoyado en un árbol mientras Ren daba vueltas cerca de él.

─¿Vamos a casa?

Le pregunté y lo vi sonreír por primera vez en todo el día.

Se alejo del árbol y se acerco, Ren no dudo en sentarse en mí hombro. Me sujeto de la cintura y tras unos segundos de mareo, estábamos dentro de casa de nuevo.

Ren salió volando con un ruido feliz, se puso a explorar la casa de nuevo pero no pude prestarle atención ya que Shadow me estaba besando.

Parecía hambriento, más de lo normal, pero no iba a quejarme.

Me sujeto de la cintura y tras unos momentos me aleje para respirar, entonces escondió su rostro en mí cuello y comenzó a besarme y lamerme.

Todo eso estaba haciendome sentir extraña, estaba feliz, pero sentía cosquillas extrañas de alguna manera entre mis piernas.

Parecía que aquella advertencia que me había dado antes de dormir se cumpliría ahora.

─Shadow...

Susurré sujetandome a él para no caer, sentía mis rodillas débiles, pero no quería que pare.

─Amy...

Susurró el en mí odio, causándome escalofríos agradables.

─¿Me dejarías tocarte?

Pregunto en un susurró. Mí rostro de inmediato se incendio, casi me dio risa que me pidiera permiso en una situación así pero yo no era la experta.

Asentí rápidamente solo para ver qué era lo que quería hacer, aunque no quería admitirlo tenía ciertas expectativas e ideas de lo que haría.

Pero me sorprendió cuando saco de nuevo la esmeralda y de nuevo el entorno había cambiado, estábamos en su habitación.

Fue amable de su parte alejarnos de la sala, aunque nadie nos veria no quería que Ren nos viera.

Iba a decir algo más, cuando sentí la mano de Shadow por debajo de mí falda. Solo eso me robo la voz. Y aguarde por ver qué era lo que haría.

El aún tenía su rostro enterrado en mí cuello y me daba pequeños besos que me hacían sentir muy delicada.

Comenzó tocándome la cola, no tenía púas ni en la espalda, cola ni en mis pompis. Asi que había cuidado mucho de que fueran suaves y agradables.

Mí cola era como la de todos los erizos, corta y sin mucho movimiento, pero por alguna razón Shadow estaba tocándola y estaba provocándome de nuevo esas cosquillas extrañas entre mis piernas.

Con su otra mano comenzó a acariciarme las pompis, me sentí muy infantil de pronto ya que no tenía ningún tipo de ropa interior provocadora o bonita, toda era práctica y cómoda.

No sabía si Shadow notaría eso pero me preocupaba. Entonces su mano que no sujetaba mí cola comenzó a pasarse hacia adelante, estaba tensa, esperando, no sabía que estaba esperando exactamente pero Shadow se estaba tomando su tiempo.

─Luego de que me ayudaste, comencé a enfocar mí investigación hacia otro lado.

Me susurró y eso me distrajo un poco.

─¿Qué..?

Iba a preguntar a qué se refería. Pero me lo explico.

─Ya que esto era normal, y me diste permiso de hacer lo que quiera, comencé a buscar como se realizaba el coito.

Estaba usando palabras muy técnicas y eso me daba un poco de gracia.

─¿Y qué... Qué fue lo que encontraste?

Pregunté sintiéndome atrevida por alguna razón.

Shadow detuvo sus movimientos un momento, antes de meter su mano dentro de mí ropa interior y tocarme directamente.

Sin poder evitarlo salte.

─Que hay zonas erógenas.

Susurró antes de darme una lamida de nuevo en el cuello.

Estaba tensa, expectante. Quería que Shadow hiciera lo que quisiera y quería que me hiciera más cosas.

Entonces comenzó a explorar por debajo de mí ropa interior, abriendo los pliegues y llegando a dónde nadie jamás había llegado antes.

Y tratando de imaginar que es lo que haría a continuación, comenzó a frotar un lugar que no sabía que existía.

La sensación de cosquillas que no eran cosquillas volvió, no podía decir que no le gustara, era excitante y comencé a soltar ruidos que no sabía que podía hacer y me cubri la boca avergonzada tratando de no hacer tanto ruido.

─Esta parte se llama clítoris, y si ejerzo la adecuada fricción puede darte mucho placer.

Me explico cómo si estuviera dándome una lección, lo escuchaba tan calmado que por un momento pensé que no sentía nada, que no estaba interesado. Hasta que alejo su rostro de mí cuello y pude verlo a los ojos.

Esos ojos que me veían parecían de fuego. Parecía que estaba prestando atención a cada una de mis reacciones, me sujeto la espalda sin dejar de frotar mí clítoris y casi me inclino hacia atrás, haciendo que mis piernas se abrieran.

De pronto podía sentir una tensión creciente dentro de mí, algo que me estaba arrastrando y no podía pensar en nada más. Comencé a mover las caderas contra la mano de Shadow olvidándome de Mo vergüenza por un momento y cuando me di cuenta, sentí una explosión dentro de mí. Se sentía demasiado bien.

─Y ahora has tenido un orgasmo. Veo que lo que investigue no está mal, así que seguiré probando.

Susurró antes de dejarme en la cama hecha una gelatina preguntándome de dónde había aprendido tan bien.