Cap 66 la vida sigue.

El papeleo era un asco.

Tras recuperar la ciudad y comenzar a reconstruir, GUN exigía reportes escritos y como además era la niñera de Shadow tenía que hacer el doble de reportes.

Omega al menos estaba ayudando más de lo normal. Shadow estaba totalmente perdido, pero no iba a pedirle ayuda teniendo en cuenta el trauma que acababa de pasar, aunque no lo dijera había visto sus manos temblando cuando Amy aún estaba dormida y sus ojos parecían que estaba esperando el desastre.

No, mejor era hacerlo todo yo.

Aunque eso no quitaba que estaba tratando de actuar como si todo estuviera bien. Era un cabeza de chao.

Hasta el jefe se sorprendió cuando fue al trabajo y comenzó a hiperventilar pensando que algo malo le estaba pasando a Amy... Si, definitivamente tardaría un poco en superar eso.

No podía culparlo, casi la había perdido...y hacia meses ella había sufrido otro accidente que le quitó parte de su memoria, Amy realmente tenía mala suerte. Quizá el entrenamiento de mi rojito de hacer locuras si funcionaba.

De todas formas, nunca había visto a Shadow así y esperaba que no le diera algo, algo realmente serio que lo mandara a terapia real de nuevo porque caos sabía que detestaba a los psicólogos a pesar que tratábamos de convencerlo de que no todos eran unos demonios. Podía ver qué hasta Amy estaba comenzando a cansarse de que no la dejara mover un dedo, si antes era molesto ahora era insoportable.

Los bebés eran aún muy pequeños, pero podía ver qué pronto serían iguales a ese erizo huraño. Esperaba que no hubieran sacado del todo su personalidad y tuvieran más de Amy.

Mis propios mellizos ya comenzaban a aventurarse solos mucho más, Lucius seguía con su terapia de fuego y el experto nos dijo que estaría bien y no mataría a nadie. Eso era bueno.

Las ciudades se estaban recuperando mejor de lo esperado y todos hablaban de los bebés milagro. Los hijos de la forma de vida perfecta y Amy, la salvadora.

Tenía una pequeña idea de cómo habían llegado a eso y me gustaba inflar más esos rumores. Quizá finalmente podríamos dar por terminado el marketing de Shadow.

Casi había terminado con todo cuando sentí humedad entre mis piernas y pequeños calambres. Cómo madre de 5 hijos, no entre en pánico.

Ya tenía experiencia. Así que solo llame a mi destinado.

─Hola rojo, tenemos una alerta bebé. Lleva mí bolso y ven a buscarme. Terminaré todo aquí y estaré lista.

Ok, es una gran noticia.

Knukles realmente se emocionaba mucho. Había crecido con una familia numerosa y una tribu aún más numerosa, era una pena que hubiera perdido a todo el mundo y podía entender su alegría de formar parte de algo más grande ahora.

Termine todo con calma y avisé a todo el mundo. El jefe estaba casi en pánico cuando le dije que había roto aguas y estaba por tener a mí bebé.

Knukles llego por mi y fuimos a agrandar más a la familia.

De todos modos, la vida sigue.

Los niños crecen, Shadow era insoportable y Amy cocinaba los mejores postres.