Lelouch, sentado en el puente de la nave de Revan, miraba el vasto mapa galáctico proyectado frente a él. Miles de estrellas brillaban, cada una representando sistemas solares llenos de potencial, conflictos y secretos.

—Revan, he aprendido mucho de tus enseñanzas, pero necesito saber... ¿Dónde debería empezar? ¿Dónde puedo encontrar aliados que compartan mi visión o que puedan ser útiles para mi causa?

La figura de Revan apareció junto a él, observando el mapa con calma. Su voz, firme pero llena de experiencia, resonó en la cabina.

—Elegir tu punto de inicio es crucial, aprendiz. Cada rincón de la galaxia tiene su propio conjunto de desafíos y oportunidades. Pero primero debes considerar qué tipo de aliados estás buscando. ¿Buscas guerreros, estrategas, políticos, o quizás aquellos con habilidades técnicas?

Lelouch se cruzó de brazos, reflexionando.

—Necesito aliados con conocimiento de la galaxia, con habilidades únicas que puedan complementarme. Pero también busco aquellos que puedan ser moldeados, guiados hacia un propósito mayor.

Revan asintió, señalando varios puntos en el mapa.

Nar Shaddaa: El Refugio de los Marginados

Revan señaló un planeta en la franja exterior de la galaxia.

—Nar Shaddaa, la luna de Nal Hutta, es conocida como el "Refugio de los Marginados". Aquí encontrarás mercenarios, contrabandistas y forajidos. Es un lugar caótico, pero también lleno de individuos dispuestos a arriesgarlo todo por una oportunidad. Podrías reclutar guerreros capaces y astutos, aunque su lealtad inicial será difícil de asegurar.

Coruscant: El Centro de la República

Revan marcó el núcleo brillante de la galaxia

.—Coruscant, el corazón de la República Galáctica, es un lugar donde se cruzan todos los caminos políticos y comerciales. Aquí podrías encontrar diplomáticos, políticos y estrategas, aunque muchos estarán profundamente arraigados en la corrupción de la República.

Dantooine: Los Vestigios de los Jedi

Revan marcó un planeta verde en los bordes del núcleo galáctico.

—Dantooine es un mundo pacífico, donde una vez se alzaron academias Jedi. Aunque las academias están abandonadas, puedes encontrar individuos sensibles a la Fuerza que no han sido moldeados por las doctrinas de los Jedi o los Sith.

Onderon: Una Nación Dividida

Revan marcó un planeta con una órbita inestable cerca de la franja media

—Onderon es un planeta donde los conflictos políticos y militares son constantes. Su monarquía está dividida entre lealtades a la República y facciones separatistas. Es un lugar ideal para influir en los eventos y ganar aliados poderosos.

Tatooine: El Planeta de los Secretos

Revan señaló un planeta desértico en los bordes exteriores.

—Aunque Tatooine parece un desierto insignificante, es un crisol de actividad criminal y un lugar donde los secretos antiguos pueden encontrarse. Puedes reclutar contrabandistas o mercenarios, además de explorar sus misterios.

Revan cruzó los brazos, observando a Lelouch.

—Cada uno de estos lugares tiene sus propios peligros y beneficios. No importa dónde comiences, el éxito dependerá de tu habilidad para manipular las circunstancias a tu favor. Pero recuerda, Lelouch: no todos los aliados serán leales. Algunos te seguirán por miedo, otros por ambición. Es tu responsabilidad asegurar que se mantengan a tu lado.

Lelouch miró el mapa, su mente trabajando rápidamente mientras evaluaba las opciones.

—Nar Shaddaa sería ideal para construir una base inicial con combatientes. Pero Coruscant podría darme acceso a información invaluable. ¿Y si inicio en un lugar neutral como Dantooine, donde el riesgo de enfrentamiento inmediato sea menor?

Revan sonrió bajo su máscara.

—Esa es una decisión que solo tú puedes tomar. Escoge tu primer paso sabiamente, pero prepárate para adaptarte. La galaxia es impredecible, Lelouch. Pero con estrategia y visión, puedes moldearla a tu voluntad.

Lelouch continuaba analizando el mapa galáctico proyectado en el puente de la nave, su mente trabajando rápidamente para evaluar las posibles opciones que tenía ante sí. Sin embargo, algo en las palabras de Revan despertó su curiosidad.

—Revan, mencionaste las Guerras Mandalorianas y cómo los enfrentaste. ¿Qué hay de los mandalorianos ahora? ¿Podrían ser aliados potenciales en mi búsqueda? ¿Qué tan efectivos serían como aliados?

Revan asintió, su figura proyectada adoptando una postura reflexiva.

—Los mandalorianos son una de las culturas guerreras más formidables de la galaxia. Durante las Guerras Mandalorianas, demostraron su capacidad para desafiar a la República y casi triunfar. Pero esa misma fuerza es su mayor debilidad: su cultura valora el combate y la victoria sobre todo lo demás. Para ellos, un enemigo poderoso es tanto un desafío como una razón para aliarse.

Revan extendió una mano, y una nueva proyección holográfica apareció, mostrando a un grupo de guerreros con armaduras distintivas, cada una personalizada y única.

—Los mandalorianos no son una raza, sino un pueblo unido por un código de honor centrado en la guerra y la supervivencia. Su armadura, un símbolo de su identidad, está hecha de beskar, un metal resistente incluso a los sables de luz. Esto los convierte en oponentes formidables en combate cuerpo a cuerpo.

Lelouch observó la proyección con interés.

—¿Y cómo se estructuran? ¿Es posible influenciarlos como colectivo?

Revan negó con la cabeza.

—Los mandalorianos son una sociedad descentralizada, organizada en clanes. Cada clan tiene su propio líder, pero todos responden ante el Mand'alor, su líder supremo, cuando la situación lo exige. Si logras ganarte la lealtad del Mand'alor, puedes movilizar a la mayoría de los clanes. Pero si los clanes están divididos, tendrás que negociar con cada uno de ellos individualmente, lo cual puede ser agotador y peligroso.

Lelouch asintió lentamente, procesando la información.

—¿Qué sabes de su estado actual? ¿Dónde podría encontrarlos?

Revan señaló un punto en el mapa galáctico, marcando un sistema en la Franja Exterior.

—Después de las Guerras Mandalorianas, su poder se fragmentó. Algunos clanes se retiraron al sistema Mandalore, intentando reconstruir su sociedad. Otros se dispersaron por la galaxia como mercenarios y cazarrecompensas. Si buscas a los más organizados, debes viajar a Mandalore. Pero si prefieres trabajar con individuos o pequeños grupos, busca en Nar Shaddaa o Tatooine.

Lelouch cruzó los brazos, evaluando sus opciones.

—Si son tan formidables como dices, convertirlos en aliados podría ser crucial para mis planes. Pero también veo los riesgos de enfrentarlos o depender demasiado de ellos.

Revan sonrió bajo su máscara.

—Esa es la actitud correcta, aprendiz. Los mandalorianos son un arma de doble filo, pero si logras manejarla correctamente, puedes cambiar el curso de cualquier batalla.

Antes de desvanecerse, Revan dejó un último consejo.

—Si decides buscar a los mandalorianos, prepárate para demostrar tu fuerza y tu visión. Ellos respetan a quienes muestran poder, pero también a quienes les ofrecen un propósito digno. Si les das una causa por la que luchar, pueden convertirse en tus aliados más leales.

Lelouch miró el mapa una vez más, su mente ya formulando estrategias.

—Mandalore, Nar Shaddaa... Parece que mi próximo destino podría estar en uno de esos lugares. Si logro ganar su lealtad, Britannia no tendrá oportunidad.

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En la vasta nave de Revan, Lelouch había encontrado un simulador de vuelo, un sistema avanzado diseñado para entrenar a los pilotos en diferentes escenarios galácticos. La figura de Revan apareció a su lado mientras Lelouch se preparaba para entrar en el asiento del simulador.

—Para dominar esta galaxia, aprendiz, no solo necesitas conocimiento estratégico, sino también habilidades prácticas. Aprender a volar no solo es esencial para tu supervivencia, sino también para aprovechar al máximo esta nave.

Lelouch asintió, ajustando los controles con cuidado.

—Entendido. Enséñame, Revan.

El simulador se activó, llenando la sala con hologramas de un vasto espacio estelar. Los controles reaccionaron inmediatamente a sus movimientos, y Lelouch comenzó a maniobrar la nave en un entorno básico. Revan lo guiaba mientras enfrentaba obstáculos y aprendía a coordinar las funciones del hiperpropulsor, los sistemas de armas y los escudos defensivos.

—La clave es la precisión —dijo Revan mientras Lelouch maniobraba en un campo de asteroides virtual—. No intentes imponer tu voluntad sobre la nave. Trabaja con ella, siente su respuesta y ajústala según el entorno.

Con el tiempo, Lelouch dominó los fundamentos del vuelo y comenzó a desarrollar una confianza cautelosa. Pero cada error le recordaba lo mucho que aún tenía que aprender.

Después de horas de práctica en el simulador, Revan lo llamó a una sala tranquila en el centro de la nave. Allí, la iluminación era tenue y el ambiente parecía diseñado para calmar la mente.

—Ahora, Lelouch, es hora de que aprendas otro aspecto crucial de tu entrenamiento: la meditación. No solo es una herramienta para los Jedi. Los Sith también la usamos para concentrar nuestra ira, nuestra pasión y nuestra ambición.

Lelouch se sentó en el suelo, imitando la postura de Revan.

—¿Y cuál es el propósito de esto? Mi mente ya está enfocada en mis objetivos.

Revan dejó escapar una leve risa.

—Eso crees. Pero incluso la mente más brillante puede ser consumida por el caos si no tiene control. La meditación te ayudará a canalizar tus emociones, a convertir la ira en fuerza y la frustración en claridad. Cierra los ojos y escucha.

Lelouch obedeció, cerrando los ojos mientras Revan lo guiaba.

—Siente la Fuerza a tu alrededor. No la rechaces ni la aceptes por completo. Permite que fluya a través de ti, pero mantén tu voluntad como un ancla.

Al principio, Lelouch encontró difícil calmar su mente. Los recuerdos de su madre, su hermana y su odio hacia Britannia lo distraían constantemente. Pero con cada intento, comenzó a encontrar un equilibrio. En lugar de rechazar sus emociones, las dejó fluir, utilizándolas como combustible para su concentración.

—Bien hecho, aprendiz —dijo Revan finalmente, con tono satisfecho—. Ahora estás comenzando a entender cómo usar tu ira como un arma, no como una cadena.

Después de un largo día de entrenamiento en vuelo y meditación, Lelouch se sentó en la sala de mando de la nave. Observó el vasto mapa galáctico proyectado frente a él, con miles de sistemas brillando como puntos de oportunidad. Sabía que, para comenzar a entender y manipular esta galaxia, debía obtener información sólida por lo que Lelouch contemplaba el vasto mapa estelar proyectado frente a él. Dos destinos destacaban con claridad:Nar Shaddaa, la luna caótica y criminal, yCoruscant, el corazón de la República. Ambos lugares ofrecían oportunidades únicas, pero también peligros considerables. Su mente, entrenada para el cálculo y la estrategia, se encontraba en conflicto.

—Nar Shaddaa es un lugar lleno de oportunidades para operar desde las sombras, pero también es caótico y traicionero —murmuró para sí mismo—. Coruscant, por otro lado, es un centro de información y poder político, pero mi presencia podría atraer demasiada atención.

Frustrado por su indecisión, Lelouch cerró los ojos y tomó una respiración profunda. Las palabras de Revan resonaban en su mente:"No te pierdas en la lógica. A veces, la Fuerza tiene la respuesta que buscas."

Activó el holocrón, y la figura de Revan apareció una vez más, observándolo con una calma inquebrantable.

—Aprendiz, veo que la duda te consume. ¿Qué es lo que te preocupa?

Lelouch cruzó los brazos, mirando el mapa.

—Nar Shaddaa o Coruscant. Ambos lugares ofrecen lo que necesito, pero elegir el destino equivocado podría costarme tiempo y recursos que no puedo desperdiciar. ¿Cuál es la mejor opción?

Revan se acercó al mapa, observando los dos puntos marcados.

—Ambos lugares tienen sus ventajas, pero también sus riesgos. Sin embargo, esta decisión no es algo que yo pueda tomar por ti. La Fuerza es una guía poderosa, si aprendes a escucharla. Es hora de que permitas que la Fuerza te ayude a encontrar claridad.

Lelouch levantó una ceja, escéptico.

—¿Dejar que la Fuerza decida? ¿No es eso depender de algo inexacto?

Revan sonrió bajo su máscara.

—No estás "dejando" que decida por ti, Lelouch. Estás utilizando tu conexión con ella para ver lo que tu mente lógica no puede. Si deseas tomar esta decisión con confianza, siéntate, cierra los ojos y medita. Permite que la Fuerza te muestre lo que necesitas, no lo que deseas.

Lelouch, aunque con cierto escepticismo, obedeció. Se sentó en el suelo de la sala de mando, cerró los ojos y tomó una respiración profunda. Revan comenzó a guiarlo con una voz calmada.

—Respira. Siente el flujo de la Fuerza a tu alrededor. No la controles; simplemente escucha. La respuesta está allí, esperando que la descubras.

Al principio, Lelouch solo percibía el silencio, pero poco a poco comenzaron a surgir imágenes en su mente. Nar Shaddaa apareció como un lugar oscuro y bullicioso, lleno de vida y caos. Las sombras se movían constantemente, y podía sentir oportunidades ocultas entre los callejones y los mercados negros.

Luego, Coruscant se manifestó. Una ciudad luminosa y ordenada en la superficie, pero con capas ocultas de corrupción y secretos. Las estructuras imponentes del Senado y el Templo Jedi lo observaban desde la distancia, como guardianes que no dejaban pasar nada desapercibido.

En ese momento, la imagen de Nar Shaddaa se hizo más clara, más dominante. La sensación de caos era palpable, pero también la oportunidad de operar sin la vigilancia constante de fuerzas mayores. La respuesta parecía evidente.

Lelouch abrió los ojos, respirando profundamente. Miró a Revan, que lo observaba con una sonrisa satisfecha.

—Nar Shaddaa —dijo Lelouch con seguridad—. Ese será mi primer destino. Allí puedo moverme con libertad y comenzar a construir una base de operaciones sin atraer demasiada atención.

Con los preparativos prácticamente terminados, Lelouch observaba cómo su nave se alistaba para su primer salto al hiperespacio. Ya sabía pilotar de manera competente gracias al simulador, y las lecciones de Revan le habían dado un conocimiento básico sobre la galaxia, sus sistemas políticos y su economía. Sin embargo, un problema crucial permanecía:el idioma galáctico estándar.

Mientras inspeccionaba los sistemas de la nave, Lelouch reflexionó sobre este obstáculo. Si quería moverse entre las diferentes facciones y mundos, necesitaba comunicarse con fluidez. Con una respiración profunda, activó el holocrón para consultar a Revan.

—Revan, hay algo que no hemos considerado hasta ahora. Aunque tengo conocimientos sobre la galaxia, el idioma estándar galáctico sigue siendo un problema. ¿Cómo se supone que me comunique con los habitantes de otros mundos si no puedo hablar su idioma?

La figura de Revan apareció frente a él, su postura calmada pero seria.

—Has tocado un punto importante, aprendiz. El idioma galáctico estándar, conocido como "Básico", es la lengua franca de la mayoría de los sistemas. Sin dominarlo, tu progreso será limitado. Pero hay formas de acelerar tu aprendizaje.

Uso de Tecnología de Traducción:

Revan señaló un compartimento de la nave, donde se encontraba un pequeño dispositivo.

—Esta nave está equipada con un traductor universal. Este dispositivo puede interpretar la mayoría de los idiomas galácticos en tiempo real y permitirte comunicarte. Sin embargo, depender demasiado de él te hará parecer incompetente ante aliados y enemigos.

Entrenamiento Acelerado con la Fuerza

Revan continuó, su tono más intrigante.

—La Fuerza puede ayudarte a acelerar tu aprendizaje. Con meditación y concentración, puedes mejorar tu memoria y absorber conocimientos con mayor rapidez. Esto requiere dedicación y un control firme de tus emociones.

Acceso a la Base de Datos Lingüística:

Revan proyectó un holograma de la base de datos de la nave.

—La nave contiene una base de datos lingüística que incluye el galáctico básico, junto con otros idiomas importantes. Puedes practicar escuchando y repitiendo las frases mientras usas la meditación para reforzar tu retención.

Lelouch asintió, considerando sus opciones.

—Si dependo únicamente del traductor, mostraré debilidad. Debo dominar el idioma lo antes posible, y si puedo usar la Fuerza para acelerar el proceso, lo haré.

Revan sonrió bajo su máscara.

—Una decisión prudente. Pero dominar un idioma requiere más que solo memorización. Necesitarás contexto, práctica y paciencia. Comencemos con una sesión básica. Activa la base de datos y siéntate en meditación.

Lelouch obedeció, activando la base de datos lingüística y sentándose en el suelo. La voz robótica de la nave comenzó a recitar frases en galáctico básico, mientras Revan guiaba a Lelouch para sincronizar su mente con el ritmo del aprendizaje.

—Respira profundamente —dijo Revan—. Escucha cada palabra, cada entonación. Deja que la Fuerza conecte las palabras con sus significados. No luches contra el idioma, deja que fluya hacia ti.

Lelouch cerró los ojos, concentrándose. Al principio, las frases parecían ajenas, pero poco a poco comenzó a captar patrones. Su memoria, reforzada por la meditación, absorbía las palabras con una rapidez que lo sorprendía.

Tras horas de práctica intensiva, Lelouch finalmente abrió los ojos, pronunciando una frase en galáctico básico con un acento casi perfecto.

—"Estoy listo para mi próximo desafío."

Revan asintió con aprobación.

—Bien hecho, aprendiz. Ahora puedes comunicarte de manera básica, pero recuerda: el verdadero dominio del idioma viene con la práctica constante. En tu viaje, perfeccionarás tus habilidades.

Lelouch se levantó, ajustando su capa.

—Es suficiente para empezar. El resto lo aprenderé en el campo.

Con su último obstáculo resuelto, Lelouch ingresó al puente de la nave y tomó asiento frente a los controles. Miró las coordenadas haciaNar Shaddaaproyectadas en la pantalla. Era el momento de comenzar su viaje.

Revan apareció una vez más.

—Este es el primer paso, Lelouch. Nar Shaddaa te ofrecerá oportunidades y desafíos. Mantente alerta y utiliza todo lo que has aprendido. Recuerda, incluso el caos tiene un orden que puedes manipular.

Lelouch asintió, presionando los controles para iniciar el salto al hiperespacio.

—Gracias, Revan. Ahora comienza la verdadera prueba.

La nave tembló ligeramente antes de lanzarse hacia el hiperespacio, dejando atrás la Tierra y todo lo que Lelouch había conocido. La galaxia lo esperaba.