El hiperespacio envolvía la nave en un túnel de luz distorsionada, proyectando un silencio inquietante que solo Lelouch parecía apreciar. Mientras revisaba los controles, las palabras de Revan resonaban en su mente:"Nar Shaddaa es un lugar donde el caos reina, pero en ese caos encontrarás oportunidades."

Cuando finalmente la nave salió del hiperespacio, Nar Shaddaa apareció en el horizonte. La luna de Nal Hutta se alzaba como un faro oscuro y bullicioso, cubierta de luces brillantes y naves que iban y venían como insectos en un enjambre. Las enormes ciudades flotantes y los muelles orbitales repletos de tráfico daban la bienvenida a todos los forajidos, contrabandistas y marginados de la galaxia.

Lelouch se inclinó hacia los controles, ajustando la trayectoria de su nave para acercarse al puerto designado. A través de la comunicación automática, una voz robótica áspera interrumpió su concentración.

Nave desconocida, identifíquese y proporcione el código de aterrizaje autorizado.

Lelouch frunció el ceño. A pesar de todo lo aprendido, no estaba preparado para los procedimientos burocráticos de una luna criminal. Activó el traductor universal mientras pensaba rápidamente en una respuesta.

—Aquí la nave...Venganza del Exilio, solicitando permiso para aterrizar en el distrito central. Estoy aquí por negocios.

Hubo un largo silencio al otro lado, seguido por una respuesta cargada de desdén.

Negocios, ¿eh? Sin código de aterrizaje, eso cuesta extra. Cincuenta créditos para un espacio temporal, cien si quieres evitar preguntas.

Lelouch entendió inmediatamente: un soborno. Buscó en los sistemas de la nave los créditos que Revan había mencionado anteriormente y transfirió la cantidad solicitada, asegurándose de mantener la calma.

—Créditos transferidos. Autorización confirmada.

Autorización aceptada. Buena suerte allá abajo, forastero.

Mientras la nave descendía hacia la superficie, Lelouch se enfrentó a su primer desafío práctico: maniobrar entre el caótico tráfico orbital de Nar Shaddaa. Las naves pequeñas y grandes zigzagueaban de manera impredecible, muchas de ellas ignorando las normas de vuelo o los corredores designados.

—Esto no es un espacio aéreo controlado —murmuró Lelouch, ajustando los controles con cuidado.

Revan apareció holográficamente junto a él.

—Bienvenido al caos de Nar Shaddaa, aprendiz. Aquí, las reglas son una sugerencia y la supervivencia depende de tu habilidad para adaptarte. Mantén la calma y recuerda lo que aprendiste en el simulador.

Lelouch maniobró su nave con precisión, esquivando un carguero que se desplazaba peligrosamente cerca. Sin embargo, la situación se complicó cuando una pequeña nave de transporte pasó zumbando a su lado, dañando ligeramente el sistema de escudos.

—¡Idiotas! —exclamó Lelouch, apretando los dientes mientras estabilizaba la nave.

—La ira no te ayudará aquí —advirtió Revan—. Mantente concentrado. El puerto está cerca.

Lelouch respiró hondo y ajustó la trayectoria de la nave, avanzando lentamente hacia el espacio asignado.

Al acercarse al puerto designado, una nueva complicación surgió: la nave mostró una señal de advertencia en los controles. Algo estaba interfiriendo con los sistemas de navegación automática.

—¿Qué está pasando ahora? —gruñó Lelouch, revisando rápidamente los diagnósticos.

Revan analizó la situación.

—Es probable que el sistema de interferencia del puerto esté afectando los sistemas de tu nave. Muchos puertos en Nar Shaddaa emplean estas tácticas para obligar a las naves a depender de sus servicios de aterrizaje. Es una forma de asegurar ingresos adicionales.

Lelouch se inclinó hacia los controles, tomando el mando manual de la nave.

—Si creen que voy a pagar más por un aterrizaje forzoso, están subestimándome.

La nave comenzó a temblar mientras Lelouch la guiaba manualmente a través de los corredores designados. Aunque logró esquivar un par de obstáculos, el descenso fue más difícil de lo que esperaba. Finalmente, con un esfuerzo titánico, logró llevar la nave al puerto, donde aterrizó con un impacto más brusco de lo deseado.

Los sistemas de la nave se apagaron lentamente, dejando un silencio inquietante en la cabina. Lelouch se reclinó en su asiento, exhalando profundamente mientras evaluaba el daño.

—No fue perfecto, pero llegamos.

Revan apareció nuevamente, con un tono más indulgente.

—Sobrevivir es la primera victoria en Nar Shaddaa. Pero ahora comienza el verdadero desafío. Este lugar no perdona los errores.

Cuando Lelouch bajó por la rampa de la nave, el bullicio del puerto lo golpeó como una ola. Droids de carga zumbaban de un lado a otro, pilotos gritaban a mecánicos sobre reparaciones, y contrabandistas negociaban en esquinas oscuras. El aire estaba cargado con el hedor de aceite quemado y promesas rotas.

Lelouch ajustó su capa, adoptando una postura de confianza mientras observaba su entorno. Aunque estaba lejos de la Tierra, reconoció los signos de un lugar donde el poder se ganaba con inteligencia y no con fuerza bruta.

"Nar Shaddaa... un lugar donde el caos es ley. Perfecto para comenzar."

Con estas palabras resonando en su mente, Lelouch se adentró en el corazón del puerto, listo para enfrentarse al caos y encontrar las primeras piezas de su plan galáctico.

Lelouch caminó con cuidado por las abarrotadas calles del puerto principal de Nar Shaddaa. Era un mundo completamente distinto a cualquier cosa que hubiera experimentado antes. Las luces neón de los letreros publicitarios parpadeaban sobre su cabeza, anunciando desde armas ilegales hasta oportunidades de empleo dudosas. Los olores de comida callejera, aceite quemado y desechos industriales se mezclaban en un aroma desagradable que parecía permanente.

La multitud era igual de caótica: contrabandistas, mercenarios, refugiados y droides de diversos tipos se movían entre los puestos y las estructuras improvisadas que componían el mercado del puerto. Lelouch ajustó su capa, manteniendo la cabeza alta, pero evitando el contacto visual directo con cualquiera que pudiera interpretarlo como un desafío.

"Este lugar no es tan diferente de la corte imperial,"pensó."Solo que aquí, los peones no se molestan en esconder su codicia y violencia."

Mientras observaba su entorno, recordó las palabras de Revan:"En Nar Shaddaa, incluso el silencio puede ser un arma. Aprende a escuchar antes de hablar."Así que Lelouch se detuvo en una esquina concurrida, aparentando estar ocupado revisando un datapad, pero realmente observando y analizando a los transeúntes.

De regreso en la nave, Lelouch repasó la lista de problemas técnicos que había detectado durante el aterrizaje forzoso. Los sistemas de navegación y propulsión estaban funcionales, pero necesitaban ajustes si quería evitar otro incidente en el futuro. Fue entonces cuando recordó los astromecánicos que Revan mencionó durante sus lecciones.

Activó el holocrón para consultar a Revan, quien apareció con su habitual postura calmada.

—Revan, la nave necesita un astromecánico. No solo para reparaciones, sino también para facilitar la navegación y manejar tareas técnicas durante los vuelos. ¿Dónde podría adquirir uno en un lugar como este?

Revan asintió, satisfecho con la pregunta.

—Nar Shaddaa es un centro de comercio galáctico, aprendiz. Encontrarás droides astromecánicos en los mercados y talleres de las zonas industriales. Sin embargo, ten cuidado. Aquí, incluso los comerciantes más confiables intentarán aprovecharse de los forasteros. Negocia con inteligencia.

Lelouch cerró el holocrón, decidido.

—Si quiero progresar en esta galaxia, necesitaré un equipo eficiente. Un astromecánico será el primer paso.

El mercado de droides estaba ubicado en uno de los niveles más bajos de Nar Shaddaa, un laberinto de talleres ruidosos y puestos improvisados. Los gritos de los comerciantes intentaban atraer a los compradores, mientras que los droides defectuosos o desactivados se apilaban en esquinas como basura olvidada.

Lelouch se detuvo frente a un taller que parecía mejor organizado que los demás. Un comerciante twi'lek con piel azul lo recibió con una sonrisa forzada.

—Bienvenido, viajero. ¿Buscas un droide para tu nave? Tengo de todo, desde astromecánicos hasta droides de combate, a precios que no encontrarás en ningún otro lugar.

Lelouch asintió, manteniendo un tono neutral.

—Busco un droide astromecánico en buen estado. Necesito que sea capaz de manejar sistemas de navegación y realizar reparaciones complejas.

El comerciante lo llevó a un rincón donde varios droides astromecánicos estaban alineados, algunos en buen estado y otros claramente reparados con piezas de baja calidad.

—Este modelo R4 es confiable y eficiente. O, si buscas algo más avanzado, tengo un T3 modificado que puede manejar incluso tareas de espionaje.

Lelouch examinó los droides con cuidado, observando cada detalle. Finalmente, se decidió por el T3 modificado. Antes de cerrar el trato, negoció hábilmente el precio, utilizando su conocimiento adquirido sobre la economía galáctica para presionar al comerciante.

Cuando terminó, el T3 activado siguió a Lelouch de regreso a la nave, emitiendo pitidos y luces mientras se adaptaba a su nuevo entorno.

Con el astromecánico asegurado y los sistemas de la nave en reparación, Lelouch decidió explorar los lugares más importantes de Nar Shaddaa para recolectar información. Activó el mapa de su datapad, identificando tres áreas clave:

El Distrito de los Mercenarios:Un lugar donde se congregaban cazarrecompensas y soldados a sueldo en busca de contratos. Aquí, Lelouch podría encontrar aliados con habilidades de combate, aunque tendría que ganarse su respeto primero.

El Mercado Negro de Información:Una red clandestina donde se comerciaba con secretos políticos, movimientos de flotas y todo tipo de datos sensibles. Lelouch sabía que aquí podría obtener información crucial sobre el estado actual de la galaxia.

Las Cantinas del Subnivel:Centros de reunión donde contrabandistas y comerciantes intercambiaban historias, rumores y oportunidades. Un lugar ideal para escuchar y observar sin llamar demasiado la atención.

Lelouch decidió comenzar por elMercado Negro de Información, consciente de que, para manipular este nuevo tablero, primero debía entender las piezas que lo componían.

"La información es poder,"pensó mientras se dirigía al mercado."Y en un lugar como este, el poder es la única moneda que realmente importa."

Las calles de Nar Shaddaa se extendían como un laberinto de sombras, neones y promesas peligrosas. Lelouch caminaba con cuidado hacia el corazón del mercado negro, analizando cada detalle a su alrededor. La adaptación al caos de la luna le exigía más que su intelecto; necesitaba ser rápido, observador y, sobre todo, discreto.

El objetivo era claro: abastecerse de los suministros que había olvidado en su apresurada salida de la Tierra y, lo más importante, obtener información sobre el estado de la galaxia. La Fuerza se mantenía como un susurro constante en su mente, y las lecciones de Revan resonaban con fuerza:"En un lugar como este, la verdad siempre se oculta en el silencio."

El mercado negro no era más que una serie de callejones interconectados y puestos improvisados, ocultos en las entrañas de Nar Shaddaa. Lelouch comenzó su búsqueda en un puesto de suministros, atendido por un ithoriano que inspeccionaba a sus clientes con ojos recelosos.

—Raciones de larga duración y un kit de reparación —dijo Lelouch en básico, su tono firme pero neutral.

El ithoriano gruñó en aprobación, entregándole los artículos mientras nombraba un precio inflado.

Cien créditos. Sin descuentos para forasteros.

Lelouch observó al comerciante por un momento antes de deslizar los créditos exactos sin responder. Mientras se alejaba, analizó lo aprendido: la desconfianza y la codicia dominaban este lugar, pero también la oportunidad.

Lelouch llegó al corazón del mercado negro, un lugar donde los secretos se vendían tan fácilmente como las armas. Aquí, la atmósfera era más tensa. Los vendedores susurraban detrás de mesas cubiertas de datapads y dispositivos de almacenamiento. Lelouch avanzó hacia un comerciante humano que observaba a los transeúntes con mirada astuta.

—Busco información —dijo Lelouch, dejando caer un tono de autoridad en su voz.

El comerciante lo midió con la mirada antes de responder.

—Depende de lo que busques y cuánto estés dispuesto a pagar.

Lelouch inclinó la cabeza ligeramente, evaluando la situación. Sabía que cualquier precio que pagara sería exagerado, y más importante aún, no estaba interesado en gastar más de lo necesario.

—Quiero saber sobre los movimientos militares recientes y cualquier facción que esté emergiendo —dijo Lelouch, deslizando algunos créditos sobre la mesa.

El comerciante tomó los créditos con rapidez y comenzó a hablar en susurros.

—He oído rumores... un movimiento separatista está comenzando a formarse. Dicen que buscan personal para su causa. Su objetivo es separarse de la República, formar su propia alianza de sistemas independientes. Pero es solo un susurro entre las sombras, nada confirmado. Se mueven con cuidado.

Lelouch notó que el comerciante retuvo algo de información, probablemente para exigir más créditos más adelante. Aprovechó la situación y dejó que la Fuerza fluyera a través de él, concentrándose en las emociones del hombre. Extendió su mano ligeramente, como si simplemente estuviera descansándola sobre la mesa.

—Me dirás todo lo que sabes, sin reservas —dijo Lelouch, su tono suave pero lleno de una autoridad que no admitía discusión.

El comerciante parpadeó, su mirada perdiendo foco por un momento antes de asentir con obediencia.

—Sí... claro. Dicen que los Separatistas tienen un planeta capital provisional,Raxus Secundus. Es donde se reúnen los líderes de su movimiento. También buscan mercenarios, pilotos y técnicos. Pagan bien y son discretos, pero no confían fácilmente en los forasteros.

Lelouch retiró su mano y sonrió con frialdad.

—Eso es todo lo que necesitaba saber. Dame tu contacto. Tal vez te necesite en el futuro.

El comerciante, aún bajo el influjo de la Fuerza, le entregó un pequeño datapad con sus credenciales antes de frotarse la frente, confundido. Lelouch lo dejó allí, ya con planes en su mente.

Mientras caminaba hacia otro distrito del mercado, Lelouch reflexionó sobre su nave. Aunque funcional, era antigua para los estándares galácticos actuales, algo que lo ponía en desventaja contra posibles enemigos.

Se detuvo frente a un taller que parecía especializado en modificaciones de naves. Un zabrak cubierto de grasa lo recibió con una sonrisa irónica.

—¿Buscas mejoras, viajero? Puedo convertir una chatarra flotante en un asesino estelar, si tienes los créditos.

Lelouch mantuvo su expresión neutral.

—Necesito mejoras en los escudos, los sistemas de navegación y un motor más eficiente. Nada llamativo, pero lo suficiente para que no me derriben en el primer combate.

El zabrak lo condujo a una terminal donde presentó opciones de modificaciones. Lelouch negoció con habilidad, utilizando la poca información técnica que había aprendido de Revan para asegurarse de no ser estafado. Finalmente, acordaron las mejoras, aunque el zabrak le advirtió que tomaría tiempo instalarlas.

—Vuelve en dos días —dijo el mecánico—. Si no te matan antes, tendrás una nave que pueda sobrevivir a Nar Shaddaa.

Lelouch asintió, dejando un adelanto antes de continuar su recorrido.

Su último objetivo en el mercado era adquirir códigos de autorización. Lelouch sabía que sobornar en cada puerto sería impráctico y sospechoso. Necesitaba algo más permanente. Encontró a un comerciante especializado en identidades falsas y permisos, un gran trandoshano que lo observó con desconfianza.

Códigos no son baratos, forastero. Pero tengo lo que necesitas si tienes los créditos.

Lelouch se inclinó ligeramente hacia el trandoshano.

—No necesito algo perfecto. Solo códigos funcionales para sistemas menos vigilados. Planetas en los bordes exteriores, lugares donde no hagan muchas preguntas.

El trandoshano gruñó, sacando una lista de sistemas compatibles. Lelouch revisó los datos rápidamente antes de elegir varios códigos. Negoció el precio, asegurándose de no pagar más de lo necesario, y salió con la certeza de que estos permisos lo ahorrarían problemas en el futuro.

Con suministros adquiridos, mejoras en proceso para su nave y nuevos códigos de autorización, Lelouch regresó a la nave satisfecho. El contacto con el comerciante de información y los rumores sobreRaxus Secunduslo habían preparado para su próximo movimiento.

"Un conflicto creciente, recursos a mi alcance, y un tablero listo para jugar. Todo comienza aquí."

Activó el holocrón para informar a Revan.

—Los Separatistas se están moviendo. Ahora tengo lo que necesito para investigarlos más de cerca.

Revan asintió, su tono lleno de aprobación.

—Has dado pasos importantes, aprendiz. Prepárate, porque los próximos serán aún más arriesgados.

Lelouch observó el mapa estelar proyectado frente a él. Su destino estaba claro.

"Raxus Secundus... un lugar donde los ideales y las estrategias chocan. Perfecto para alguien como yo."